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Fr. Eduardo Calero Velarde 1930 – 2015

Fr. Eduardo Calero26 dic 15. Nació en Dos Torres (Córdoba). Se trasladó a Sevilla donde realizó estudios hasta llegar al Bachillerato. Y al conocer a los frailes franciscanos de San Buenaventura solicita el ingreso en la Orden. Terminó la primera etapa de sus estudios en el Seminario Menor de la Provincia Bética en Fuente del Maestre (Badajoz).

Inicia el Noviciado en Loreto en el año 1948 y hace la profesión temporal en 1949. Prosigue los estudios de Filosofía en Loreto y de Teología en Guadalupe. Emite su profesión solemne en el Santuario de la Virgen Extremeña el 27 de agosto de 1952 y al terminar los estudios es ordenado presbítero el 19 de mayo de 1956.

La obediencia le fue destinando a distintos conventos y servicios dentro de la Provincia Bética: San Antonio de Cáceres, Puente Genil (Córdoba), San Antonio de Las Palmas, Santa María de Guadalupe en Córdoba y Guadalupe en Cáceres, Belalcázar (Córdoba), San Antonio de Sevilla y finalmente en San Buenaventura.

En gran parte de los destinos fue Guardián y en Córdoba desempeñó el servicio de Párroco durante siete años. Fue definidor provincial varios trienios, asistió a un gran número de capítulos provinciales y participó activamente en los trabajos que la Provincia le iba encomendando.

Entre sus trabajos apostólicos no descuidó en los distintos destinos los servicios a la Familia Franciscana, particularmente a la hermanas clarisas y a la Orden Tercera. También fue director espiritual de varias Hermandades de Sevilla.

Dirigió la Revista Bética Franciscana y también La Voz de San Antonio. Si en todos los servicios que desempeñó puso mucho empeño, dedicación y corazón, no nos equivocamos si afirmamos que la Dirección de la Revista de San Antonio, la difusión de su devoción, la publicación anual del almanaque y  su vinculación personal al Santo paduano resumen buena parte de las últimas décadas de su biografía. Amaba también, y cultivaba, la lectura, la poesía, la literatura, la música, la espiritualidad…y también la cocina, y las plantas y la medicina… y tantas otras cosas… y gustaba buscar y encontrar cualquier información en Internet que ampliara sus conocimientos o saciara simplemente sus deseos de saber.
Aunque en primera impresión su porte pudiera parecer serio, su trato era educado, cortés, afable y fraterno. Deja entre nosotros una estela de hombre culto, pero sobre todo fiel a su vocación franciscana y el campo bien sembrado de buenas obras apostólicas, literarias y sobre todo caritativas que Dios en su misericordia recompensará abundantemente.

En los últimos años transcurridos en san Buenaventura las señales del progresivo envejecimiento y las marcas de sus enfermedades fueron preparando el encuentro con la hermana muerte precisamente el día de la Natividad del Señor. Que la Virgen María, Madre de Misericordia, a la que profesaba una tierna devoción, le muestre para siempre a Jesús, fruto bendito de su vientre. Descanse en Paz.


Fr. Ginés Suárez Machado (1932-2015)

21 dic 15. Fr. Ginés Suárez Machado nació en el Puerto de la Cruz de Tenerife el 25 de enero de 1932 y ha entregado su vida al Padre Dios en el Hospital Parque de Santa Cruz de Tenerife el día 21 de Diciembre de 2015 a las tres de la mañana después de recibir el sacramento de la Unción de Enfermos acompañado por los hermanos de su comunidad.

El funeral será en la Iglesia conventual de San Pedro de Alcántara de Santa Cruz de Tenerife el día 22 de Diciembre a las 12 horas. Recibiendo sepultura en el cementerio de esta ciudad de Santa Cruz de Tenerife.

Ginés ingresó en la Orden a los 23 años procedente del mundo rural donde había trabajado de bracero en su propio pueblo y en Valle Guerra. Pidió su ingreso en la Orden en el Convento San Miguel de las
Victorias de La Laguna donde hizo el Postulantado. El noviciado lo llevó a cabo en el Convento de Loreto donde hizo la Primera Profesión el 4 de Octubre del 1959. Vivió en diferentes casas de la Provincia:
San Miguel de las Victorias de La Laguna, Santa Cruz de Tenerife, Puerto de la Luz de las Palmas de Gran Canarias y San Antonio de la misma ciudad, Montijo, Fuente del Maestre, Loreto, San Buenaventura, Puente Genil y Lucena; realizando los trabajos de cocina, sacristía o cualquier otro oficio que se le pidiera, siendo celoso en el cumplimiento de su deber.

Como florecilla se cuenta que cuando llegó al convento solicitando su ingreso en la Orden, después de romper su proyecto matrimonial y entrando su novia en la Dominicas a las que aún pertenece, el padre ilustre que lo recibió en la portería le pidió que le enseñara las manos, al verlas encallecidas por el trabajo le dijo: "quedas examinado y aprobado, puedes ser fraile".

Hasta el último día, la muerte le ha llegado de repente, ha estado dispuesto a trabajar por la Comunidad allá donde la Obediencia lo ha dispuesto y se ha esforzado por hacer fraternidad con su comportamiento, ha amado a los hermanos. Nos deja un buen recuerdo de hermano franciscano.


Fr. Romualdo Fernández Ferreira

 
Fr. RomualdoFr. a vuelto a la casa del Padre, en la mañana del 15 de diciembre, a las 2,00 h ha fallecido en el Hospital Francés de Damasco (Siria).

Fr. Romualdo nació el 15 de mayo de 1937 en Figuerola de Abajo (Zamora), hijo de Ángel Fernández y Andrea Ferreira.

Tenía sólo 13 años cuando entró en 1950 en el colegio seráfico de San Pantaleón de Aras, de la provincia franciscana de Nuestra Señora de Regla (Granada) donde cursó los estudios primarios durante seis años.

Tomó el hábito en 1956 en el convento de Lebrija, cerca de Sevilla. Emitió la profesión solemne el 6 de agosto de 1957. Estudio filosofía en Chipiona entre 1957 y 1960.

Llegó a Tierra Santa en 1960 para realizar sus estidios de Teología en Jerusalén y luego en El Cairo. No dejará ya jamás Oriente Medio, donde la Custodia le confió distintas e importantes responsabilidades: párroco, responsable del seminario, delegado de la conferencia norteafricana, responsable de las «obras a favor de los coptos», maestro de novicios... Dividió su vida entre Egipto y Siria, adonde volvió en 1993 y en donde en realidad desarrolló la mayor parte de su vida franciscana al servicio de la Custodia.

De vuelta a Damasco en 1992, se le encargaron las labores de restauración y sistematización del Memorial de San Pablo, donde tuvo la dicha de acoger al papa Juan Pablo II en 2001.

Fr. Romualdo

La última vez que fue a Jerusalén, en 2012, tenía una preocupación. «El conflicto pone en peligro todo el patrimonio sirio. Fray Ignacio Peña y yo hicimos miles de fotos, es necesario digitalizarlas y escribir de qué son». El trabajo de digitalización está en curso, pero fray Romualdo no tendrá el tiempo necesario para describir su contenido. Esperaba hacerlo en la enfermería de la Custodia, en donde quería, a partir del próximo septiembre, consagrar sus últimas fuerzas a este trabajo.

Durante sus años en Siria recorrió todo el país con los frailes Ignacion Peña y P. Castellana. Juntos escribieron varios libros sobre el monacato en Siria (Les reclus syriens, 1980 ; Les stylites syriens, 1987 y Les cénobites syriens, 1988); libros ilustrados con fotos tomadas en estos antiguos monasterios. Con estos dos mismos hermanos de religión publicó cuatro inventarios sobre las cadenas del macizo calcáreo sirio, donde se encuentran los vestigios de antiguas ciudades con sus edificios públicos, iglesias y decoraciones (Inventaire du jebel Baricha, 1987; Inventaire du jebel A’ala, 1990; Inventaire du jebel Wastani, 1999; Inventaire du jebel Dweili 2000).

Estos últimos años ha colaborado también con una arqueóloga siria, Widad Jury, de la Dirección General de Antigüedades y Museos de Siria, en un estudios, también en francés, titulado Estudio arqueológico de la época paleocristiana. Los monumentos de Constantino: entre la tradición escrita y los testimonios de la arqueología.

Widad Jury admiraba el trabajo de inventario de los tres franciscanos, que resumió así: «Toda obra está formada por tres partes distintas: la primera está dedicada a una presentación global del «yebel» (en árabe, montaña), su historia, su economía y su desarrollo. Los mayores monumentos, religiosos y públicos, se presentan en la segunda parte con sus descripciones y sus planos, llevados a cabo por los autores o reproducidos de publicaciones anteriores. La tercera parte se dedica a las decoraciones e inscripciones diversas encontradas en la región». Con ello destacaba cómo los tres religiosos dejaron su huella en el estudio del cristianismo en Siria. Como ha recordado el custodio de Tierra Santa, fray Pierbattista Pizzaballa: «Este trabajo es lo que queda de estos sitios, hoy desaparecidos, saqueados o destruidos desde que la guerra está asolando Siria».

El padre Bárcena explica también que los tres frailes, dos españoles y un italiano, publicaron en francés, porque en esta lengua los libros tenían más posibilidades de encontrar editor en Siria y ser difundidos así por Oriente Medio y el mundo.

«Un pequeño gran hombre», así evoca fray Emilio Bárcena con una sonrisa la persona de fray Romualdo Fernández. «No era grande en altura, pero era un gran hombre de fe, de corazón e inteligencia» prosigue fray Emilio.

Cuando alguien veía a fray Romualdo, lo primero que le llamaba la atención era su sonrisa, su capacidad de acogida y su deseo de servir a la Custodia y a aquellos que le habían sido confiados.

La enfermedad ha puesto fin a los sufrimientos de fray Romualdo, una enfermedad que supo afrontar, aunque esta le haya vencido. Pero su verdadero sufrimiento, el de estos últimos años, fue el de ver las heridas de Siria, a la población sufrir y el patrimonio destruido.

Fr. Romualdo Fernández Ferreira

Fr. Romualdo Fernández Ferreira, apostol en Siria

Publicaba en su blog el 8 de septiembre de 2012 J. M. Ferreira Cunquero

El misionero zamorano Romualdo Fernández Ferreira, es en estos momentos el único religioso español que queda en Siria. Cuando nuestra embajada en aquella tierra del cercano oriente conminó a todos los españoles a regresar a nuestro país antes de ser cerrada definitivamente, este ilustre hijo de la tierra alistana, de forma ejemplar manifestó que nunca abandonará Siria.

· Es nuestra vida, y aquí está nuestra casa y nuestra gente. Los frailes franciscanos jamás nos iremos de Siria.

No debe olvidarse que San Francisco de Asís en el siglo XIII llevó a cabo uno de los primeros acercamientos del Cristianismo al Islam al entrevistarse con el sultán Malek-el-Kamel en Egipto. A partir de ese momento y viviendo todavía el santo se organiza la orden por provincias, constituyéndose por especial deseo del fundador de la orden la de Tierra Santa, por el significativo asentamiento que sobre ella tienen los Santos Lugares. Ya desde la fundación del primer convento en Jerusalén, los franciscanos cumplen la sagrada misión de testimoniar con su propia vida el humilde propósito de su entrega a los demás.

Actualmente trescientos frailes, nacidos en cerca de treinta países diferentes, posibilitan una pluralidad de culturas que ahondan y aúnan el gran objetivo misionero de la orden, que busca, en el acercamiento a otras religiones (desde la comprensión humana), la convivencia pacífica que es ejemplar en aquella convulsa zona del cercano oriente. Este bagaje histórico de la orden franciscana en Tierra Santa, a lo largo de ochocientos años, le ha dado un prestigio, que ahora, en Siria, pese a los duros acontecimientos que están dándose en el país, no puede ser quebrantado.

De fray Romualdo es lógico que nos interese, en este momento, su docta opinión sobre el conflicto que está asolando el país que él conoce como pocos:

· Más que echar leña al fuego, sin conocer los trasfondos que motivan los enfrentamientos, lo que deben hacer las grandes naciones es ayudar al diálogo entre las partes.

Cuando hace estas afirmaciones, fray Romualdo deja ver su amor por una tierra en la que prácticamente lleva toda su vida. En sus gestos se denota una profunda inquietud por aquel país en el que el turismo religioso-cultural ha desaparecido y en el que la incertidumbre se extiende como una losa ante la dureza de los inquietantes acontecimientos. Pero es fácil advertir, en el experto misionero zamorano, una calma sobrecogedora y una seguridad palpable en que la esperanza hará posible que Siria encuentre de nuevo los itinerarios de la paz y la concordia como ya lo hizo en el pasado.

El centro de peregrinaje que él dirige, hasta no hace mucho daba acogida a los cristianos que, llegados desde todas las partes del mundo seguían las huellas de San Pablo. Posteriormente los huéspedes fueron los cristianos perseguidos de Irak y ahora en él se refugian los creyentes que huyen de las ciudades y pueblos sirios acosados por la violencia. Pero lo importante, en este momento para él, son los ciento cuarenta y cinco niños que acaban de comenzar el curso en las guarderías del Memorial, bajo los cuidados de nueve profesoras cristianas. Todo un ejemplo en la impresionante ciudad de Damasco, donde conviven, de forma admirable, las distintas confesiones religiosas.

En estos días Romualdo Fernández Ferreira recorre los entornos de Figueruela de Abajo buscando quizás algún resto arqueológico que refute o revele por donde discurría la calzada romana que iba desde Astorga a Braga. Pero mientras el silencio alistano se mece en ese océano de tranquilidad absoluta, el corazón de este fraile erudito se conforta al caer en la cuenta de que en escasas fechas estará junto a los suyos en Siria.

Al padre Romualdo (lo descubrí cuando recorrimos junto a él la tierra siriaca) le apasionan los restos bizantinos sobre los cuales ha editado diversos estudios. Su empeño es dejar para la posteridad sus concienzudas investigaciones sobre las ciudades muertas del norte del país, donde las huellas cristianas, antes de implantarse el Islam, fueron de extraordinaria magnitud.

Hace unos meses presentaba en Damasco su último libro sobre San Marón, aportando nuevos descubrimientos sobre la interesante vida del santo y otro trabajo, que será fundamental en la importante obra de este escritor-arqueólogo, está a punto de ver la luz en Italia, bajo el título Iglesias Sirias del IV siglo.

El zamoranismo alistano en fray Romualdo, pese a salir de Figueruela siendo un rapaz camino del convento de Chipiona, sigue vivo como una llama imperecedera. En su ánimo está fecundar en quienes lo queremos, el interés por descubrir las entrañas históricas que aliste guarda en las vísceras de las Figueruelas.

La preocupación, lógica por el devenir de los acontecimientos en Siria, nos depara cierta intranquilidad al acordarnos de fray Romualdo Fernández Ferreira. Más que su relevante opinión sobre la trágica actualidad siriaca, debería importarnos divulgar su actividad misionera y la repercusión investigadora de sus libros. Zamora debe conocer y agasajar a este hijo ilustrado, que desde la humildad franciscana más selecta, en Siria, es todo un personaje.

Entrevistas

Periodismo digital le ha hecho dos entrevistas:

Día 13 de julio de 2013: "El camino es el diálogo". SOS de los franciscano: "¡Siria necesita el diálogo, no las armas!"

Romualdo Fernández ofm, Responsable de la Custodia Franciscana en Damasco: "No conviertan Siria en un nuevo Iraq, o Libia, o Egipto" "No estamos contentos con la comunidad internacional"

You Tube

Publicado el 18 jun. 2013

DAMASCO. Romualdo Fernández, último misionero español en Siria, quiere permanecer en Siria para apoyar a la comunidad cristiana "en el momento que más nos necesita". Zamorano de 76 años, este misionero es responsable de la Custodia Franciscana en Damasco desde 1992

 


Fr. Dimas (Ginés) Mateos López (1933 – 2015)

Falleció en la enfermería provincial de Orihuela (Alicante) el día 14 de diciembre de 2015, a los 82 años de edad, 64 de vida franciscana y 53 de ministerio sacerdotal.

Nació en el Rincón de Beniscornia (Murcia), el 14 de octubre de 1933, hijo de Ginés Mateos Ortín y Carmen López Cano.

Ingresó en el Colegio Seráfico de Cehegín en septiembre de 1945. En 1950 inicia el noviciado en Lorca y emite su primera profesión en el mismo Lorca, el día 4 de agosto de 1951. Hizo los estudios de Filosofía y Teología en las casas de formación que la Provincia de Cartagena tenía en Hellín (Albacete) y Orihuela (Alicante), entre 1951 y 1957. El 5 de marzo de 1956 hizo su profesión solemne, y fue ordenado sacerdote el 22 de diciembre de 1962. Se licenció en Filosofía y Letras, Sección Románicas, por la Universidad de Murcia en 1971.

El P. Dimas ejerció de profesor en nuestros colegios de Cehegín y de Cartagena, fue misionero en Centroamérica (Guatemala, El Salvador y Costa Rica), y ha ejercido, en los distintos conventos en donde ha sido destinado, los oficios de de Guardián, Vicario, administrador, Párroco, Coadjutor, Capellán de religiosas, director de la revista Iglesia Hoy y Comisario de Tierra Santa. Poeta y prosista, autor de varias publicaciones.

El P. Dimas supo conjugar la alegría franciscana con sus carencias y enfermedades. Su mano de artista ha quedado impresa en muchos rincones de nuestros conventos. Nunca se negó al trabajo ni a la responsabilidad, y, tras una sonrisa pícara, escondía un temple y talante abiertamente franciscano.

Desde hace unos diez años la enfermedad empezó a distanciarlo de la comunicación con los demás y a aislarlo en un mundo carente de cercanías y afectos. Los últimos siete años, hasta hoy, los ha pasado en la enfermería de Orihuela, en donde ha venido a visitarlo la hermana muerte. Esta que viene será su primera Navidad en el cielo.

Descanse en paz.

Fr. Saturnino Vidal, ofm

Convento de Santa Ana de Orihuela

Convento de Santa Ana de Orihuela


Fr. Miguel Ángel González Figueroa (1930-2015)

18 nov 15. Nació en Santi Espiritu -Las Villas-, en Cuba, el día 8 de julio de 1930. Junto con su familia regresó a Tenerife, tierra canaria de donde verdaderamente se sentía a la par que mostraba especial devoción al Santísimo Cristo de Tacoronte.

Ingresó en la Orden a los 24 años en el Convento de Loreto para ser hermano no clérigo. Hizo la Profesión Simple el 31 de mayo de  1956 y la profesión Solemne el  día 14 de enero de 1960 en San Antonio de Cáceres.

La obediencia le fue destinando a distintos lugares de la que fue Provincia Bética: Cáceres y Loreto, San Antonio de Sevilla y San Buenaventura de la misma ciudad, Fuente del Maestre, y en alguno de los Conventos de su tierra Canaria. Sintió también atracción por las misiones y por la labor que los hermanos llevaban a cabo en la Custodia de Bolivia, a la cual sirvió con generosidad en el Convento de La Paz.
Los últimos años de su vida religiosa han transcurrido en el Convento de Loreto, primero como hermano de Comunidad y finalmente en la Enfermería, donde ha fallecido.

Fr. Miguel Ángel fue requerido casi siempre por sus habilidades… para cocina, sacristía, portería y especialmente para sastrería, encomienda que desempeñó con agrado y disponibilidad para bien de los hermanos de la fraternidad; además tenía  habilidades para propiciar las relaciones sociales, era cordial y mostraba amabilidad, su conversación fluida y entrante, y cuidaba  el buen trato y cercanía con quienes trataba.

En la vida comunitaria disfrutaba de la compañía de los hermanos, procuraba ser cercano y fraterno y gustaba de los actos de comunidad, a los que acudía y participaba diariamente, con empeño, tesón y constancia, a pesar de suponerle un verdadero esfuerzo y sacrificio por su enfermedad.

Fue muy probado por varias y complicadas enfermedades, que por su personalidad enérgica no siempre aceptó con agrado. Pero aún así supo siempre superarse ante la limitación anteponiendo siempre sus luchas y ganas de vivir  hasta que finalmente fue aceptando la visita de la hermana muerte.

Pasó los últimos días de su vida en la Clínica Santa Isabel de Sevilla. Desde la noche de su ingreso, en la Clínica, expresando públicamente la aceptación y voluntad de Dios en los agravados momentos de su enfermedad, y tras recibir la Sagrada Unción de los Enfermos, el Sacramento de la Penitencia y la Comunión diariamente, pidió públicamente, a los hermanos que junto a él permanecían alrededor de su lecho para transmitirlo a los demás hermanos de fraternidad, perdón a la comunidad por si, en algún momento, por debilidad humana no fue verdadero ejemplo de hermano menor. Momentos que vivió con verdadera entereza y con todas sus facultades, aceptando y cumpliendo la voluntad de Dios.
Descanse en Paz.

Fraternidad de Loreto
Espartinas (Sevilla)


Fr. Clodulfo Escobar Guzmán, ofm (1927-2015)

17 nov 15. La hermana muerte vino con aviso y se llevó a nuestro querido hermano Fray Clodulfo Escobar Guzmán. Digo que vino con aviso, pues la larga convalecencia y el deterioro de los  últimos días era todo un anuncio de que  el final del camino, por esta tierra, de Clodulfo llegaba a su fin. Un largo camino que había  iniciado en  el 9 de junio 1927 en  Marjaliza (Toledo) y ha concluido aquí en Guadalajara el 16 de noviembre 2015.

Con alegría celebramos su muerte que, para nosotros es su paso a la vida del Misterio en su plenitud. Alguien ajeno a la vida religiosa, le puede parecer extraño que celebremos el funeral de un hermano con alegría y dando gracias a Dios por el don de la vida. Pero, es eso lo que celebramos en un funeral: la vida. Pues,  por encima de todo, superando el dolor y la tristeza de la pérdida de un hermano, deseamos expresar la fe, la esperanza y el amor que pide nuestra condición de consagrados. Porque  creemos y esperamos en la vida futura, celebramos con esperanza gozosa a esa plenitud de vida con el Misterio. Y porque amamos a Dios y a nuestro hermano, celebramos con esperanza gozosa su paso a la vida plena.
Y hay más, por lo que celebramos con alegría y gozo este funeral: Las manos de  nuestro hermano Clodulfo fueron consagradas con el crisma sacerdotal y ejerció su ministerio sacerdotal con pasión y entrega y con un corazón y unas manos siempre dispuestas a bendecir.

La vida de una vocación así, bien merece la pena celebrarla. Y ello sin adulaciones, sino  como simple  reconocimiento a una tarea desempeñada con dedicación y generosidad. Y sobre todo, merece ser celebrada la acción de Dios, que ha querido  realizar las maravillas de su amor a través de la administración sacramental de nuestro hermano Clodulfo sacerdote durante 62 años.

Nuestro hermano Clodulfo fue una gran persona: Hombre bueno, campechano y sencillo que se dejaba querer. En su corazón grande cabían todos. De talante optimista y muy trabajador. Su humanidad era profunda y sabía acercarse al necesitado para darle una palmadita en la espalda y animarle a seguir caminando. Clodulfo fue un buen fraile menor.

De familia humilde pero muy cristiana, llevaba en sus raíces los valores básicos del aprecio y respeto hacia todos y su capacidad de darse y servir desde los oficios que desempeñó en la vida religiosa.
Había nacido en Marjaliza, Toledo y después de sus estudios primarios en su pueblo, pasó al seminario menor franciscano en Pastrana de la Provincia de  San Gregorio Magno de castilla el 1941; hizo el noviciado en Arenas de san Pedro 1945-46 y la profesión  solemne en Consuegra el 1949. Los estudios de teología, con licenciado en Teología moral en Roma, y fue ordenado sacerdote en Roma en 1953. Vuelto a España fue destinado como profesor de teología a Toledo y luego nombrado maestro de los estudiantes teólogos en Toledo. Después de una estancia larga y laboriosa en Toledo, fue elegido Ministro Provincial del 1967-1973 con residencia en Madrid. Durante su provincialato se negoció la creación de una  entidad franciscana autónoma en nuestras misiones de Filipinas, haciéndose sentir la buena mano y habilidad de Clodulfo en el proceso. Desempeñó otros muchos cargos en la orden, como: prefecto de estudios 1964-67; Vicario provincial 1973-79; Definidor 1982-85; Asistente federal de las Clarisas; asistente nacional de la OFS 1981-1993, En el 1991 fue destinado a Segovia; y luego a Toledo en el 1997 hasta finales del 2014 que por edad y salud fue enviado a esta nuestra casa de Guadalajara.
Un hermano con un currículo lleno de responsabilidades y actividades bien llevadas. Un hombre trabajador y entregado a sus responsabilidades; un hombre que prestó grandes servicios a la Orden de santa Clara y a la OFS Nacional aportando valiosas ideas y prudentes consejos   en el periodo de la renovación de las Constituciones Generales.

Nuestro hermano Clodulfo siempre será recordado como un buen hermano  y fraile menor. Y es a este  hermano a quien despedimos  hoy con sentimientos fraternales de aprecio y simpatía. Al mismo tiempo que estamos seguros que ha entrado por la puerta grande de la Vida, mostrando su carné de identidad donde se leía: Clodulfo Escobar Guzmán, franciscano menor, hijo de san Francisco.

Pedro Ruano Santateresa
Guardián
Guadalajara 16, 2015


Fr. Antonio Bayarri Bellés (1921-1915)

El día 14 de noviembre de 2015, en el convento de San Antonio de Padua, de Barcelona, ha sido llamado a la casa del Padre nuestro querido fray Antonio a la edad de 94 años, de los cuales 65 de vida franciscana.

Había nacido en Alcalà de Xivert (Castellón) el 17 de septiembre de 1921. Ingresó en la Orden Franciscana en la Bisbal d'Empordà (Girona), en cuyo convento vistió el hábito el 12 de octubre de 1951. Hizo su profesión simple como hermano lego el 13 de octubre de 1952, y la profesión solemne fue en Barcelona el 3 de abril de 1956.

Sirvió fraternalmente y con generosidad a los hermanos que el Señor le dio en los distintos conventos a los que fue destinado: La Bisbal, Barcelona (Sant Antoni i La Salut), Balaguer, Lleida, Vic y Berga. En ellos realizó diversos trabajos y servicios: Limosnero, hortelano, cocinero, sacristán, portero…, siempre con un talante cercano y jovial.

Una muestra de su buen hacer en la portería de la calle Santaló de Barcelona, por ejemplo, es este testimonio de un hermano de la Provincia de la Inmaculada que, desde el otro extremo de la misma, nos ha mandado este texto: Aunque estamos tan lejos, cada año por vacaciones, me voy a Tarrasa, donde tengo la familia y visitaba a los hermanos de Santaló y siempre me encontraba con Fr. Antonio en la portería, amable y acogedor, y hasta hace pocos años repartiendo un buen bocadillo al pobre que se acercara por la mañana. Muchos años he repetido mi visita, de ahí viene mi amistad y conocimiento con Fr. Antonio. Cuando vuelva me encontraré su sillón vacío. Seguro que el Señor le premiará tantos años de alegre y humilde servicio. Con mis oraciones un abrazo. Descanse en Paz.

Fray Antonio fue siempre un incansable trabajador. Pero sobre todo vivió su vocación de hermano menor con entrega, piedad y total disponibilidad al Señor en todo lo que se le pedía. Por todo ello, damos gracias a Dios por el don de este querido hermano. Descanse en paz.


Fr. Félix Elorza López de Mendiguren (1925-2015)

8 nov 15. Ha fallecido en el hospital la Rioja de Logroño a la edad de 90 años, el día 7 de noviembre de 2015.

El día 20 de octubre le hospitalizaron en el centro sanitario de San Pedro con "disnea y un infiltrado pulmonar bilateral; en principio se interpreta neumonía bilateral". Al no notar ninguna mejoría, el día 5 de noviembre es trasladado al hospital La Rioja para aplicarle cuidados paliativos, y en este centro le ha
salido al encuentro la "hermana muerte".

Fr. Félix Elorza había nacido en Mendoza - Vitoria (Álava). Ingresó en el convento de los Padres Franciscanos de Anguciana (La Rioja) después de haber cumplido el servicio militar. Al poco tiempo viajó a Perú, y el día 26 de octubre de 1.956 vistió el hábito franciscano en el convento de Los Descalzos de Lima. Hizo su profesión solemne el día 19 de marzo de 1.961. No llegó a ordenarse de sacerdote.

Trabajó en diferentes conventos de la Provincia Misionera de San Francisco Solano del Perú, prestando los servicios domésticos en diferentes fraternidades de la Provincia. Por los años 1977 o 1978 llegó a Logroño. Vino bastante delicado de salud, pero en esta casa ha permanecido la friolera de trinta y muchos años. Se ha ocupado de la huerta, de la sacristía, del comedor y otros servicios. En sus tiempos jóvenes prestó muy buenos servicios a los hermanos enfermos.

Fue muy acogedor con las personas que se acercaban al convento. Siempre dispuesto a lo que la gente le solicitaba. Vino a Logroño como enfermo, pero ha gozado siempre de una salud envidiable. Al fin, la hermana enfermedad se le ha acercado, y lo ha hecho de una manera fulminante. Nadie pensaba que su desenlace iba a ser tan veloz. Nos consuela que no ha sentido dolor y que en todo momento ha estado acompañado por sus Hermanos Religiosos y las Hermanas Franciscanas de Jesús.

Descanse en la paz de los justos el que durante larga vida consagrada estuvo al servicio del Dios Altísimo. Que el Señor de la Resurrección le premie en la vida del Reino. La Misa Funeral se celebró el lunes 9 de noviembre en la iglesia parroquial de San Francisco de Asís de Logroño (Franciscanos). Descanse en Paz nuestro querido Félix.