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Fr. Lluís Rocaspana Bastida

21 feb 17. Con dolor os comunico la noticia del fallecimiento en Sabadell de Fr. Lluís Rocaspana Bastida, de 79 años de edad. Sus exequias se celebrarán en nuestra iglesia de Franciscanos de Sabadell, mañana, miércoles día 22, a las 10:00 horas de la mañana.

Con esperanza aceptamos la muerte de nuestro hermano, al que seguiremos unidos en la comunión de los santos. Que el Señor lo acoja en su gloria.


Fr. José Ramón Estíbaliz Fernández de Aránguiz (1935-2017)

7 feb 17.El  6 de febrero  de 2017 la muerte llamó a la puerta de esta Fraternidad de San Francisco el Grande, Madrid, en la persona de J. Ramón Estívalez Fernández de Aránguiz. Tenía 81 años de edad, 61 de profesión religiosa y 57 de ordenación sacerdotal.

Fue un Hermano alegre y vitalista, que sembró amistad y convivencia por donde pasó. De talante sencillo, a veces ingenuo, afable, trabajador, hizo fraternidad y se hizo querer en los diversos lugares por los que pasó.

Nació en Salinas de Añana (Álava) el 1 de septiembre de 1935. Sus padres lo bautizaron en la parroquia de Ntra. Sra. de Villacones, el 8 de septiembre de 1935. Allí mismo, el año siguiente, recibió el sacramento de la confirmación.

Los estudios primarios los cursó en su pueblo natal. A los 12 años ingresó en el Colegio Seráfico de San Antonio de Padua, de Martos (Jaén); allí cursó el bachillerato, 1947-1952.

Hizo el noviciado en Lebrija (Sevilla) durante el curso 1952-1953. Inmediatamente después fijó su residencia en Chipiona para cursar  los estudios  de  Filosofía  y Teología (1953-1957).  Allí hizo la profesión solemne (17 de octubre  de 1957), recibió los Ministerios, el Diaconado y la Ordenación Sacerdotal (4 de julio de 1959).

Su primer destino fue el Colegio San Antonio de Padua, de Martos (Jaén), donde simultaneó la docencia con la predicación (su torrente de voz era célebre en toda la contornada) hasta el 1968.
De 1968 a 1985 residió en Barbate (Cádiz) dedicado a la pastoral y a la enseñanza. Sin interrumpir sus ocupaciones habituales, aprovechó para cursar el Magisterio y sacar oposiciones correspondientes. De esta forma se convirtió en maestro de Zahara de los Atunes. Y además era también párroco del lugar y de algunas cortijadas del entorno. Fueron aquellos unos años en los que hizo y gustó de la fraternidad, disfrutó en su actividad pastoral y experimentó el aprecio de sus alumnos y feligreses.

En junio de 1985 fue destinado a Casablanca (Marruecos) donde desarrolló labores pastorales y docentes, siendo además Guardián, Párroco y Delegado del Ministro Provincial para las casas que la extinta Provincia de Granada tenía en Marruecos. Allí permaneció hasta que en mayo de 1994 fue destinado a Rabat, con las mismas ocupaciones y cometidos. Esta fue la etapa más gris de su vida; además allí se cuarteó su salud para el resto de su vida.

El 11 de agosto de 1996 volvió a la Provincia; primero vivió en el convento de San Francisco, de Lebrija (Sevilla) sirviendo en la Parroquia Santa María de Jesús, como Vicario parroquial. En junio de 2002 se incorporó al Convento de San Francisco, de Cádiz, donde permaneció hasta junio de 2015. Su estancia en Cádiz le devolvió la autoestima; se entregó al servicio de la iglesia a tiempo completo pues se constituyó también en sacristán de la misma. Los fieles apreciaron sus servicios, sus ocurrencias, su talante abierto, su capacidad de cercanía y de alegría.

A Madrid llegó en agosto de 2015. Ya tenía 79 años y colaboró en las actividades litúrgicas de la basílica. El 6 de abril del 2016 cayó enfermo. Poco después, como consecuencia de una caída, se  le aplastó una vértebra; en ese momento comenzó su particular vía dolorosa, pues a pesar de los esfuerzos de los médicos nunca se vio libre de los padecimientos. Al tratarle en el hospital la vértebra aplastada apareció su verdadera enfermedad, una grave debilidad cardíaca que acabó provocándole la muerte.

Su salud estaba tan mermada que el Ministro Provincial había tomado ya la decisión de trasladarlo a una enfermería donde pudiera recibir los cuidados que él precisaba.

El tránsito se produjo en la madrugada del día 7 de febrero de 2017 mientras dormía.

El día 8, a las 11 de la mañana, celebramos, en la Basílica de San  Francisco el  Grande, la misa exequial. Era poco conocido en Madrid, pero aún así nos acompañaron algunas personas próximas a la basílica y nuestros Hermanos Terciarios. Bajaron también familiares de Vitoria. En el presbiterio había un grupo considerable de Hermanos de las Fraternidades de Madrid. Presidió el sepelio el Vicario Provincial, José Mª Sáinz.

En la homilía, Jesús España glosó el relato del sepulcro de San Marcos. La muerte no tiene la última palabra, no es el final que sella una historia definitivamente concluida. El mismo Dios que removió el sepulcro de Jesús desplaza también las losas de nuestros sepulcros. El ángel del Señor sentado en la losa del sepulcro nos muestra que ante el Dios de la Vida la muerte quedó definitivamente vencida. Este ángel, vestido de un blanco resplandeciente, revela en el mismo sepulcro el esplendor de la gloria de Dios, que convierte nuestras tinieblas en luz.

Ya en el cementerio, al contemplar la losa del sepulcro donde enterramos sus despojos todos percibimos el mensaje del ángel: “No os asustéis. No está aquí. Ha resucitado”.

Descansa en la paz del Señor,  Hermano  Ramón.  Tu recuerdo  nos ayudará  a continuar en nuestro camino de fidelidad.

Descanse en paz.


Fr. Luis Andrés Fraile (1938-2017)

La madrugada del día 28 de enero de 2017 entregaba su alma al Señor nuestro hermano Luis Andrés Fraile, que había nacido el 25 de agosto de 1938 en Vega de Bur (Palencia), hijo de Donato y de María.

El año 1950 ingresó en el seminario menor que la Provincia de Castilla tenía en Pastrana (Guadalajara), donde realizó sus estudios hasta 1955, en que pasó al noviciado, en Arenas de San Pedro (Ávila), donde hizo la profesión temporal (1956), pasando a residir en Consuegra, provincia de Toledo (1956-59), cursando allí los estudios filosóficos, para terminar la carrera sacerdotal con los estudios de Teología en Toledo y Roma (1959-63). En Roma hizo la profesión perpetua (1962), recibió la ordenación sacerdotal (1963) y obtuvo el título de Lector General en Pedagogía (1965), en el Instituto Pedagógico de Grottaferrata.

Vuelto a España ha residido en varios conventos. Comenzó en la enseñanza en los colegios de Pastrana, como profesor, y en el de La Puebla de Montalbán, de Toledo, como director espiritual (1965-69); luego estuvo dedicado a la actividad parroquial en Alcalá de Henares (Madrid), como coadjutor y párroco (1979-87); llegó por primera vez a Guadalajara, como Guardián (1988-91), volviendo de nuevo a Alcalá de Henares (1991-97); fue destinado a Segovia como Guardián (1997-2.003), año en que fue destinado a Guadalajara, de donde pasó a Madrid (2.006), como enfermero, volviendo de nuevo a Guadalajara, de donde vino a Alcázar de San Juan (Ciudad Real) el año 2.013. En este lugar de La Mancha ha residido los últimos años de su vida, dedicado a la atención de la Orden Seglar Franciscana, a los enfermos, al confesonario y al culto en la iglesia conventual. Empleaba también el tiempo en la limpieza del patio y en el cuidado de las plantas y las flores, de las que era muy aficionado, además de otras cosas manuales.

Todo ha sido muy rápido. En efecto, comenzó a sentir el deterioro de su salud el último mes de julio, lo que le hizo dudar si ir o no a sus vacaciones en agosto; al final  fue a su pueblo con su familia. Al regreso a Alcázar, todos sentíamos que algo le estaba pasando: pérdida de color, y, mucho más notoria, de peso; respiración muy fatigosa; no salir a pasear; complicaciones en el corazón y otras cosas más. Ante lo cual se creyó necesario pedir al médico de cabecera una exploración más completa que la habitual. Realizada la cual, le fue detectada una grave insuficiencia respiratoria y complicaciones en otros órganos, que los médicos calificaron de “situación terminal”. Por ello, fue ingresado en el hospital de Alcázar del 3 al 9 de enero, y fue finalmente llevado el día 12 de este mes a la enfermería de Guadalajara, donde fue ingresado de nuevo en el hospital hasta un par de días antes de fallecer en el convento.

Demos gracias a Dios por la vida y obras de este hermano, bueno y fiel, piadoso y metódico, amante de las prácticas piadosas, afable en el trato, si bien un tanto reservado, siempre dispuesto a ayudar y muy atento del confesonario. Y oremos al Señor para que le conceda el eterno descanso.

Alcázar de San Juan, 30 de enero de 2.017.

Luis Pérez
Guardián


Fr. José Agustin de la Torre Barrio (1938-2017)

Fr. José Agustín de la Torre Barrio nació en Lodoso-Pedrosa del Río Urgel (Burgos), el día 27 de agosto de 1936. Siendo aún niño dirigió sus pasos hacia el Convento y Seminario de Fuente del Maestre en la provincia de Badajoz. Toma el hábito de la Orden Franciscana el día 3 de octubre de 1958. Hace la profesión simple en 1959 y la profesión solemne el día de la Inmaculada del año 1962.

Como religioso no sacerdote en aquellos tiempos ocupó los puestos y servicios más humildes: ayudante de cocina, trabajos en la huerta, en la vaquería, en la granja de gallinas, venta de huevos y leche, etc. Sus destinos más prolongados fueron la ya citada Fuente del Maestre, algunos años en Lucena y Loreto. En Loreto vivió la mayoría de sus años de religioso y desde este Santuario tejió una vida llena de laboriosidad, de servicio a la comunidad y de abnegada entrega a Dios y a los hermanos.

En la vida del hermano Torre se pone de manifiesto una vez más que Dios tiene preferencia por los sencillos, que enaltece a los humildes y que a ellos les revela su sabiduría y ciencia. Amó con verdadero celo su vocación franciscana, la cultivó con constancia y fidelidad, y gustó de los momentos más entrañables de la vida comunitaria por donde fue pasando.

Su vida y su persona son un verdadero elogio a la inocencia, la candidez y la humildad revestidas de alegría y bondad. Torre no ha dejado de reflejar en todo momento el fondo compasivo de Dios y el rostro de una casi infancia permanente. Torre era un hermano simple e ingenuo, fraterno y trabajador, servicial y fiel.

Acabados sus años de mayor laboriosidad fue destinado a Las Palmas, al convento del Puerto, y después al Palancar en Cáceres. Al resentirse su salud fue destinado a la enfermería de Loreto y aquí ha consumido sus últimos años. Sin apenas molestar y sin ruidos se fue apagando hasta entregar su vida definitivamente al Señor el día 30 de enero de 2017. Además mostró una tierna devoción a la Santísima Virgen y Loreto fue para él casa y pan, hospitalidad y vida fraterna, santuario y techo común de frailes de muchas generaciones: Madre mía de Loreto y Madre de los Pueblos del Aljarafe. Fr. José de la Torre: descanse en paz.

Fr. Joaquín Domínguez Serna


Fr. Jesús Ibáñez Robledo, ofm (1919-2017)

Que se durmió en el Señor en el Santuario de Regla de Chipiona (Cádiz) la madrugada del 26 de Enero de 2017 a los 97 años de edad, 82 de profesión y 73 de acerdocio.

Nace en la localidad burgalesa de Arenillas del Río Pisuerga el 10 de Diciembre de 1919. Hijo de Anselmo y Mercedes, hermano del Padre Esteban (religioso de nuestra Orden) y una hermana (Piedad), ya todos difuntos. A temprana edad (11 años) ingresa en el Seminario de San Pantaleón de Aras (Santander) donde hace sus estudios Medios y discierne su vocación franciscana.

Con 15 años toma el hábito franciscano y comienza su noviciado en Lebrija (Sevilla) donde permanece hasta tiempo después de su profesión temporal acaecida en 1935. En 1940 hace la Profesión Solemne a los pies de la Virgen de Regla en Chipiona (Cádiz). En este mismo lugar recibe un año después los ministerios, en 1942 el diaconado y en 1943 la ordenación presbiteral de manos de Monseñor E. Lizzon.

Canta su primera misa revestido de gran solemnidad en su pueblo natal y su predicador no podía ser otro que su hermano carnal el Padre Esteban.

Amante de la vida regular, los estudios, la música, los obreros y las actividades parroquiales el Padre Jesús desarrolla un servicio pastoral intenso tanto en el tiempo como en los distintos campos.

Su bagaje empieza en el convento de Fuenteobejuna (Córdoba) en la etapa posterior a los mártires ya beatificados (Fr. Félix Echevarría y fraternidad). Allí da clases en una escuela conventual que los hermanos refundan tras los incidentes acaecidos y es coadjutor en la parroquia. En el año 1946 es trasladado a Puente Genil (Córdoba) y además de las labores anteriores se le suma la de organista. Igualmente en 1949 en Vélez-Málaga (Málaga) y en 1952 en Jerez de la Frontera (Cádiz).

De 1952 a 1958 es rector del Santuario de la Patrona de Linares (Jaén). Sus tareas son eminentemente de culto y predicación. Allí quedó nuestro hermano eternizado en una pintura en la que sirvió de modelo para dar rostro a Nuestro Padre San Francisco.

En 1958 lo encontramos de rector en Chipiona. El trienio siguiente nuevamente en Jerez de la Frontera y al siguiente vuelta a Chipiona. Son años en los que el Padre Jesús apuesta por la predicación y las misiones populares yendo de pueblo en pueblo y llevando el Evangelio. Tenemos constancia de localidades como Granada, El Ferrol, Adra…

Los 70 los vive entre Barbate de Franco (Cádiz) y Vélez Málaga (Málaga). Párroco, ecónomo, guardián… y un sinfín de vivencias entre los pescadores y la gente sencilla del pueblo. En el año 71, siendo párroco de Barbate sacó carnet de marinero y trabajaba dos horas diarias en la lonja como sacerdote obrero. También se embarcó en distintas ocasiones en barcos de pesca (traíñas) para ir a faenar por aguas de Larache y Casablanca. Estas vivencias se convirtieron en anécdotas que en su vejez contaba de forma graciosa una y otra vez.

A medida que va pasando el tiempo sus destinos oscilan entre Jerez, Barbate y Chipiona y sus dedicaciones son parroquiales y de culto. En los años 90, ya enclavado en Chipiona ayuda en la parroquia, biblioteca y distintos servicios del convento. Poco a poco se va retirando de lo externo aquejado de mareos propiciados por las cervicales hasta que en Junio del 2000 es destinado a la enfermería de Chipiona.

Estos últimos 17 años han sido de total retiro y aislamiento de todo. Hubo momentos en los que sólo se movía de la cama a un sofá que tenía al lado. También sus sentidos se fueron deteriorando enormemente. No obstante, no perdió el contacto y el conocimiento en cuanto a los avatares de la vida franciscana y de la provincia.

Abierto de carácter, crítico y negativo por naturaleza, valiente, amigo de buenas parrafadas, pobre de solemnidad y amante de la pobreza, fuerte, robusto de cuerpo y carácter, no temía decir lo que pensaba abiertamente fuera a quien fuera. Amaba su tierra natal sobremanera pero sabía que su vida se desarrollaría hasta el final en Andalucía donde se sentía muy a gusto. Se gloriaba de ser el mayor y no le temía tanto más a la muerte que a la soledad.

Sus últimos años fueron, en la medida de sus muchas limitaciones, un redescubrir el gozo de ser hermano. Por eso volvió a comer los domingos en fraternidad y a contar sus muchas anécdotas que sabía alegraban a los hermanos.

No podemos decir que haya sufrido enfermedad. Se fue apagando poco a poco. Descansando plácidamente no vio la luz del día 26 de Enero, fiesta litúrgica de los Santos Timoteo y Tito. Como ellos, y animado siempre a llevar el Evangelio a los “gentiles”, escuchó la voz del Maestro que le decía “Duc in altum”.

Fr. Juan José Rodríguez Mejías, ofm.


Fr. José Luis Salido Mateos (1943-2017)

23 ene 17.“Eran sobre las cuatro de la tarde”, termina el evangelista, ante la pregunta de aquellos discípulos, y respuesta de Jesús “venid y lo veréis, ellos fueron y se quedaron con Él…” (Jn 1:39).

Así, fray José Luis Salido Mateos, que un día fue llamado por el Señor, y se quedó con Él, en la vida franciscana durante cincuenta y siete años, y ha descansado en el Señor con setenta y cuatro años. Nació en mil novecientos cuarenta y tres en Jerez de la Frontera. Recibió el hábito franciscano en mil novecientos sesenta. Profesión solemne en mil novecientos sesenta y cuatro. Recibió el orden sacerdotal en mil novecientos sesenta y seis. A lo largo de su vida religiosa ha vivido en las comunidades de Martos (Jaén), Valencia, Granada y Cádiz, ocupando distintos oficios: vicario local, ecónomo local, profesor, comisario de Tierra Santa, secretario, archivero y administrador provincial y guardián de Granada y de San Francisco de Cádiz. Pero sobre todo hay que mencionar su labor pastoral con los mayores, cabe citar su obra en las Residencias de Alvernia y Fragela. Labor que le mereció el título de “Hijo Adoptivo de Cádiz”.

El viernes veinte de enero, “… sobre las cuatro de la tarde”, me llamó, como tantas veces, en su larga y dolorosa enfermedad, aunque siempre con mucha fortaleza y esperanza supo ir poco asumiendo la misma. Y sentado en su mesa me preguntó: “¿tú crees que debo ingresar en el hospital?, qué me aconsejas…, a lo que respondí: creo y me parece que es lo mejor para ti, pero eres tú el que tienes que decidir”. Bajó la cabeza, fijó sus ojos sobre la fotografía de su Nazareno del Amor –el Nazareno blanco de Cádiz-, y tras unos segundos, levantó la cabeza, me miró y me dijo: “pues vámonos al hospital”, he inmediatamente con mucho esfuerzo, pues, ya casi no se mantenía en pié lo ingresamos en el Puerta del Mar.

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Al día siguiente, sábado veintiuno, también “…sobre las cuatro de la tarde”, recibo una llamada de su hermana Elisa –Sor Elisa-, indicándome que está peor, y es conveniente que me presente. Así lo hice, y junto con todos sus hermanos y sobrinos, pidió con firmeza y serenidad al médico, la sedación, y tras despedirse de todos, los sanitarios procedieron con agilidad y profesionalidad, pero en un instante apretándome las manos me dijo: “el funeral en Cádiz, después Misa en San Francisco de Jerez de la Frontera” –su Jerez del alma-, que en los últimos meses se había entregado con mucha disponibilidad para mantener su pastoral y añadió: “…después a Chipiona”. Me apretó aún más las manos y dijo: “Francisco, gracias por todo”.

Fr. José Luis Salido Mateos

Hnos José Luis Salido Mateos, secretario de Visita, y Eugenio Martínez Manjón, Visitador general en Carcagente, en enero de 2013.

Y el día veintitrés a las quince cuarenta horas –cerca de las cuatro de la tarde-, descansó en el Señor. Su sepelio lo tendremos hoy martes veinticuatro a las doce de la mañana en ésta de Cádiz, y a las diecisiete horas en San Francisco de Jerez, para después proceder a su cristiana sepultura en el Santuario de Ntrª. Srª de Regla en Chipiona (Cádiz).

Hoy tu comunidad te aprieta fuertemente las manos y te decimos: José Luis, gracias por todo.

Fray Francisco M. González Ferrera, OFM
Vicario de la Fraternidad de Cádiz.


Fr. Jesús Carballo Fernández 1933-2017)

Descripción: 553_Jesús Carballo 09.jpg50 años en la Selva del Perú, Fr. Jesús Carballo Fernández

22 ene 17. Murió en la enfermería de Orihuela donde permanecía desde hace un mes. Antes estaba en Benissa (Alicante), tierra que lo acogió a su regreso del Perú el año 2008.

Este hermano nacido en Villar de Domingo García (Cuenca) en 1933, realizó sus estudios en su localidad natal e ingresó en el Seminario Franciscano de Benissa. Su noviciado en Santo Espíritu del Monte (Valencia) de agosto de 1951 a septiembre de 1952 le marcó la vida franciscana para proseguir sus estudios en Cocentaina y Teruel.

En 1958, Monseñor Luis Arroyo, que estaba trabajando en Requena, partió en busca de voluntarios para establecerse en Requena. Es entonces cuando, Fr. Jesús, Fr. José Ramón Palací, Rafael Jover y Severino González, se ofrecen como tales para arribar a la Selva Peruana, en plena juventud, con mucha ilusión y decisión. Son ordenados sacerdotes en Teruel por Monseñor Fr. Luis Villuendas, sin haber finalizado los estudios que cumplimentaran con los hermanos que están presentes en la Selva Peruana.

Misioneros

Misioneros recién llegados a Lima en 1958. PP. Jesús Carballo, Rafael Jover, Severino González y José R. Palací.

El 27 de octubre parten del puerto de Barcelona, llegando al del Callao el 23 de noviembre. Se quedan unos meses en Lima para realizar las gestiones documentales y obtención de residencia. El 31 de diciembre parten para Pucallpa y desde allí arribaran en avión a Requena.

Fr. Jesús Carballo

Los Hnos José Ramón Palací y Jesús Carballo

Es nombrado profesor del Colegio “Padre Agustín López Pardo” y en el Instituto Agropecuario, a su vez que concluyen sus estudios de teología en diciembre de 1959.

El 22 de diciembre de 1959 los superiores lo envían al pueblo de Bagazán donde no había nada y tiene que construirse incluso la casa, y donde permaneció 11 años. Esta población se quedó grabada en su alma, pues siempre que tenía la dicha de contar sus quehaceres en la Selva, nombraba esta población y se notaba como se le ensanchaba el corazón.

Retorna el año 1971 a Requena, asumiendo el cargo de párroco, y ocupando el cargo de Delegado del Vicariato ante la renuncia de Monseñor Luis Arroyo.

Desde entonces hasta su partida el año 2008, año en que ya la salud no le acompaña tanto y solicita el regreso a su Provincia franciscana, la Selva y Fr. Jesús son todo uno. Contaba con entusiasmo las tres grandes etapas que vivió en la Selva, como si de mundos distintos se tratara, una primera hasta que llegó la radio, la otra hasta que llegó la televisión, y este última tras la aparición de los medios audiovisuales.

Fr. Jesús Carballo

Con el Hno Joan Jordi y una hermana suya religiosa

¡Cómo potenció la labor pastoral en los 40 poblados de su ancha parroquia en los ríos Ucayali y Tapiche!. Con que cariño congregaba a los catequistas nombrados para formarles y los esfuerzos que realizaba, para que en todos tuviesen su capilla donde poder congregarse, como surcaba los ríos, cochas y quebradas para encontrarse con sus pobladores, que eran sus hermanos, como los domingos lo veían correr de la Catedral a las capillas de San Juan, Jerusalén y  Tarapacá.

Requena lloró y agradeció públicamente la entrega de Fr. Jesús y lo mostró en el acto de despedida, pues incluso en ese último adiós, la lancha tuvo que salir con media hora de retraso ante la gran afluencia de nativos agradecidos que se querían despedir de su “padrecito”.

Sus vivencias con los hermanos franciscanos, Fr. José Ramón Palací, Fr. Odorico Prieto, Fr. Victor de la Peña, Fr. Diego Feliz,…. Fr. Juan T. Oliver y tantos otros son un canto a la fraternidad.

Y desde su regreso, para él Benissa era una proyección de la Selva, La “Purísima Xiqueta” nuestra madre y la madre de todos requenenses y loretanos.

Y nosotros sólo sabemos decir gracias Señor, por habernos regalado al Hno Jesús Carballo, que con sólo su presencia nos hace presente la misión de “ir al mundo entero y proclamar el Evangelio”
Gracias Señor.

Tuyos somos y Tu ya lo tienes.

Fr. Juan Bta Martí, ofm

Fr. Jesús Carballo

Con los Hnos José Ramón Palací y Severino y su hermana terciaria capuchina

Puede encontrar unos apuntes de su vida aquí

El Hno Juan Oliver, Obispo del Vicariato de Requena (Perú) ha escrito una "Memoria agradecida al Hno Jesús Carballo".


Fr. Servando Ortiz Garrote (1929-2017)

18 ene 17. Fr. Servando nació en Gema del Vino (Zamora) el día 28 de marzo de 1929. Sintiendo la llamada del Señor a la vida franciscana al igual que otros jóvenes de esta población, a la edad de 20 años encaminó sus pasos hacia el Santuario de Loreto para iniciar su formación como hermano no sacerdote. Vistió el hábito el día 27 de noviembre de 1949 e hizo la profesión temporal el 29 de noviembre de 1950 en Loreto, y la profesión solemne el día 13 de diciembre de 1953 en Lucena (Córdoba).

Sintiendo además la vocación misionera, a mitad de la década de los cincuenta pidió poder desarrollar esta vocación hacia la que se sentía verdaderamente llamado. Fue enviado a la Custodia que la Provincia Bética tenía en Bolivia y allí ha transcurrido la mayoría de sus años de vida franciscana. La Paz, las Escuelas de Cristo, Cochabamba, Sucre, … fueron sus destinos en los que ocupó numerosos servicios en los conventos donde iba destinado y asistiendo al pueblo boliviano en sus necesidades.

Pasado algunos años de la celebración del Concilio Vaticano II, Fr. Servando pensó servir mejor al Pueblo de Dios mediante el Diaconado permanente, sacramento que le fue conferido en Sucre, el día 30 de noviembre de 1975, de manos del Cardenal Mauro.

Al erigirse la Provincia misionera de San Antonio como entidad autónoma en la Orden hacia el año 1983, Fr. Servando decidió permanecer en Bolivia desempeñando su labor misionera aunque sin renunciar a su pertenencia a la Provincia Bética. Tras algunos años creyó que era momento de volver a la Provincia, propósito que puso por obra siendo destinado a Guadalupe, en cuya casa permaneció apenas dos años, para regresar de nuevo a Bolivia en el año 1998.

Cuando las fuerzas le iban faltando, ahora sí, solicitó de nuevo su incorporación a la Provincia. Para su mejor cuidado fue destinado a la enfermería de la Provincia Bética en Loreto en el mes de septiembre de 2012. En ella ha permanecido hasta la tarde del día 18 de enero en donde entregó su alma al Señor.

Fr. Servando queda entre nosotros el recuerdo de haber sido una persona y hermano muy afable, educado y cercano con todos los que se relacionaban con él. No gustaba ocupar protagonismo ni dar molestias a los demás. Disfrutaba con las cosas sencillas y agradecía cualquier detalle por insignificante que fuera. Su verdadera vocación fue la vida misionera entre los bolivianos y entre ellos desgranó sus años y sus energías como verdadero hermano menor. Descanse en paz.

Fr. Joaquín Domínguez Serna


Fr. Lluís Vila Vilanova (1927-2017)

12 ene 17. Después de tres días de haber ingresado en el Hospital del Pilar, de Barcelona, la hermana muerte visitó a nuestro hermano el martes 10 de enero de 2017. Que descanse en la
paz del Señor.

El hermano Lluís había nacido en Serrateix (Barcelona) el 23 de agosto de 1927. Ya de joven adulto, sintió la vocación franciscana y, dejándolo todo, trabajo en la banca y familia, decidió seguir a Cristo al estilo de Francisco de Asís. Ingresó como postulante en Berga (Barcelona). Hizo el noviciado en la Bisbal d’Empordà (Girona) y allí profesó temporalmente el 15 de septiembre de 1952. Cursó sus estudios de filosofía y teología en Berga, donde profesó solemnemente el 18 de septiembre de 1955. Y dos años más tarde, el 21 de julio de 1957, se ordenó de sacerdote.

Hombre bueno y afable, dialogante y abierto, inquieto y trabajador, de buen talante y fraterno, buscador de la verdad y de la luz desde una fe siempre en camino y comprometida, amigo de muchos, vio marcada su vida por un notable espíritu evangelizador y misionero. Muestra de ello fue su dedicación, durante sus primeros años de vida sacerdotal, a las misiones populares, recorriendo junto con otros hermanos, pueblos y comarcas de Cataluña, sembrando el bien con el anuncio de la Palabra y el ejemplo de hermano menor.

Allí donde fue destinado dejó una gran huella evangelizadora: misiones populares, trabajo con los jóvenes y los scouts, acompañamiento personal, predicación, pastoral parroquial, catequesis o formación de adultos. Trabajó intensamente con el grupo “Església-segle XXI” y colaboró con la HOAC y el MUEC (Movimiento universitario de estudiantes católicos). Sus destinos fueron: las
parroquias de la Mare de Déu del Remei, en Vic; de la Mare de Déu de la Salut, en Barcelona; y de San Rafael de la Guineueta, también en Barcelona. Hacía pocos años que había sido destinado a este convento de Sant Antoni de Barcelona, donde siguió su vida ya más sosegada, pero nunca inactiva. Por la edad, pronto formó parte de nuestra enfermería, hasta que el Señor le ha llamado.

Amante de la naturaleza y del arte, recorrió diversas rutas del arte románico catalán y aragonés, y paisajes pirenaicos de una gran belleza. La contemplación de la naturaleza le dejaba atónito y elevaba su espíritu hacia el Creador. Para el día de su misa exequial dejó escrito que se le cantara el Cántico de las Criaturas.

Dentro de la Provincia Franciscana de San Salvador de Horta de Cataluña, prestó los servicios de Vicario provincial, a finales de los sesenta y principios de los setenta, y fue nombrado maestro de estudiantes nada más clausurarse el Concilio Vaticano II. Fueron esos años de un fuerte espíritu de cambio y de abrir nuevos caminos y ventanas para que entraran nuevos aires. Un tiempo de muchas esperanzas.

Nuestro hermano Lluís nos ha dejado un grato recuerdo y, gracias a sus homilías y escritos que hacía llegar siempre a muchos de los que le conocían, nos ha legado también pensamientos y reflexiones de gran interés.

Finalmente, su bondad y su generosidad, le han llevado también a donar su cuerpo a la ciencia. Su misa-funeral la celebraremos en el Santuario de San Antonio de Barcelona , el viernes día 13 de enero de 2017, a las 11h. Habiéndolo preparado todo con antelación, nos dejó su testamento, el contenido del recordatorio, y los textos y cantos de la misa.

Gracias, hermano Lluís, por todo lo que nos has dado. Y descansa en la paz del Señor.


Fr. Francisco Carretero Estévez, ofm (1927-2017)

Que se durmió en el Señor en el Santuario de Regla de Chipiona (Cádiz) la madrugada del 5 de Enero de 2017 a los 89 años de edad, 72 de profesión y 66 de sacerdocio.

Nace en la localidad zamorana de Figueruela de Abajo el 22 de Marzo de 1927. Muy temprano siente inquietud por seguir al Señor. Los años de Seminario menor los hace entre Estepa y Lebrija. Toma hábito en Lebrija, en la fiesta de la Porciúncula de 1943 y profesa un año después. Es destinado a Chipiona donde estudia Filosofía y Teología. En 1948 profesa solemnemente y es ordenado sacerdote 23 de Diciembre de 1950.

Tras su ordenación empieza una vasta carrera ministerial al más puro estilo franciscano. Casi siempre se dedicó a la docencia entregando su fuerza, dedicación e ilusión para que otros gozaran del Dios que se revela por medio del conocimiento.

Destacamos una primera etapa dedicada a la educación. Primero un curso en Vélez-Málaga (1951-1952), después en Martos, del 52 al 58, con un tiempo intermedio de estudio en Madrid donde cursó la carrera de Matemáticas. Es en el Colegio San Antonio de Padua donde el joven Padre Carretero pasa por casi todos los oficios del Colegio y fraternidad. Director, secretario, profesor de distintas materias, guardián… en definitiva, entregado tanto al servicio de jóvenes y mayores dentro y fuera de la fraternidad. Después, en Chipiona donde hace de la dirección del Centro un servicio de entrega, apostolado y evangelización. Fueron las Matemáticas una posibilidad para el
encuentro con el Dios humanado y el estudio de la Astronomía un contemplar la grandeza del Dios hermano y amigo.

La segunda etapa es la de Madrid. En la Basílica de San Francisco el Grande siempre había alguien que recibía al que llegaba y trataba con una sonrisa y un saber estar. Ese era nuestro Padre Carretero. Infatigable en el servicio del culto, atento a las necesidades de los hermanos, pendiente del que iba y venía. Austero, entregado, servicial, auténtico, fraterno… En esta etapa rehúye de todo cargo de gobierno y opta por el servicio mucho más interpersonal. No obstante, sirve como vicario, ecónomo y definidor provincial. Entre los muros de aquel gran convento nuestro hermano deja muchas horas de servicio, desvelos y gran parte de su corazón.

La tercera y última etapa es la de la madurez en todos los aspectos. Se sitúa en Chipiona y se extiende en los últimos años de su vida. El Padre Carretero goza en esta localidad de la fraternidad conviviendo con frailes de sus tiempos y otros más jóvenes, ayudando en tareas pastorales y, sobretodo, disfrutando de un descanso merecido después de su infatigable tarea. Pronto se le revela el Señor por medio de la hermana enfermedad: primero, por una afonía que le retira de toda tarea ministerial; después, por medio del dolor en sus miembros que poco a poco se van debilitando.

Justamente hace un año la fragilidad de su cuerpo pone al Padre Carretero en el trampolín hacia la vida eterna. Dos estancias largas en el Hospital, la amputación de la pierna derecha, la necesidad continua del servicio médico y enfermería terminan de esculpir su recia personalidad que lo fragua en un verdadero hermano menor. En sus últimos días pudo despedirse de los hermanos de fraternidad, prepararse para el encuentro definitivo con el Señor y gozar para siempre de la Bienaventuranza eterna.

La mañana del 5 de Enero, vísperas de la Solemnidad de Epifanía, tras unos días de intenso purgatorio en vida, literalmente queda dormido en el Señor. Su vida es para todos nosotros un regalo de Dios y una ofrenda, ya hoy perpetua, de una entrega sencilla, auténtica y verdaderamente franciscana.

El día 6 de Enero a las 9 de la mañana celebrábamos sus exequias y posterior entierro en el cementerio conventual. Rodeado de sus hermanos de fraternidad, algunos hermanos de la Provincia, familiares, religiosos y fieles cercanos dábamos gracias a Dios por el regalo de su vida y nos animábamos a imitar el ejemplo de su vida.

Vive la eterna bienaventuranza y haz vida lo que dice el Salmo 62: “a la sombra de tus alas canto con júbilo; mi alma está unida a ti y tu diestra me sostiene”.

Fr. Juan José Rodríguez Mejías, ofm.