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Fr. Fermín Ramos Morcillo (1930-2017)

4 jul 16. Nació en Santiago de la Espada (Jaén), el día 11 de julio de 1930. Hizo sus estudios primarios en su localidad natal, donde, desde bien niño, sirvió en la parroquia del pueblo como acólito y después como sacristán, antes de marchar al colegio seráfico de Cehegín, en donde ingresó el 15 de abril de 1957 para hacer el Postulantado. Hizo el noviciado en Lorca, iniciándolo el día 3 de diciembre de 1948, finalizándolo con la emisión de su profesión temporal el día 4 de diciembre del año siguiente. En 1954, también en Lorca, el día 13 de junio, hizo su profesión solemne.

Durante el período de profeso temporal estuvo destinado en los conventos de Alicante, Orihuela, Baza y Lorca. Emitida su profesión perpetua, sirvió en los conventos de Almansa, Hellín, Cartagena, Albacete y Murcia. Dos fueron los conventos donde pasó la mayor parte de su vida religiosa: Cartagena, donde estuvo once años -1961 a1972- dedicado, además de a tareas domésticas, a la enseñanza de los niños en nuestro colegio; y Hellín, en donde estuvo desde 1972 hasta el año 2008, en que se cerró dicha fraternidad. Fueron treinta y seis años siendo el alma del convento de Hellín, administrándolo en el sentido más amplio, cultivando el huerto, atendiendo a la cocina, al mantenimiento y conservación de la casa, a los hermanos, y a la iglesia.

Fr. Fermín era incansable, con un ritmo pausado pero continuado, desde el alba hasta la noche, dedicaba todo su tiempo a servir: el cuidado de los hermanos, sobre todo de algunos mayores, el cuidado de la casa y el cuidado del templo.

Los seis años siguientes a su salida de Hellín, ya también él con una salud bastante deteriorada, los pasó en el convento de La Merced, en Murcia, siguiendo, en lo posible, su ritmo de vida habitual. Cuando su salud empeoró hasta el punto de no poder valerse por sí mismo, fue trasladado a la enfermería de Orihuela, en donde ha permanecido hasta su fallecimiento, el día 4 de julio de 2017.

Fr. Fermín fue un hermano ejemplar, sencillo, callado, trabajador y siempre ocupado del servicio a los demás en las distintas tareas que la obediencia le encomendó. María Inmaculada, La Invicta, a quien tanto veneró él en la iglesia conventual de Hellín, sea ahora su valedora ante nuestro Señor. Descanse en paz nuestro hermano.