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El párroco de Alepo galardonado con el premio Jan Karski 2017

19 jul 17. El padre Ibrahim Alsabagh de la Custodia de Tierra Santa ha recibido el 26 de junio el premio Jan Karski 2017. El entusiasta franciscano, que trabaja en Siria, ha sido premiado por haber “puesto esperanza en un mundo sin esperanza”.

Desde diciembre de 2014 no pasa un día sin desolación en Alepo. Y tampoco pasa un día sin que el padre Ibrahim Alsabagh trabaje duramente para ayudar a todos los que le rodean en el barrio de Azizeih. Por esta razón le ha sido concedido el premio Jan Karski Eagle 2017 en Cracovia, Polonia, la semana pasada. Este premio se otorga a personalidades que se distinguen en el “servicio humanitario” hacia los demás. Así, el padre Ibrahim ha sido premiado por haber “puesto esperanza en un mundo sin esperanza y llevarla a los olvidados”, como explica el comunicado oficial del evento.

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En Alepo, una ciudad en ruinas, el padre franciscano cuenta que hace “alternativamente de bombero, de enfermero, de supervisor, de profesor (…) y en último lugar, de cura”. Desde diciembre de 2014 el sacerdote de la parroquia latina San Francisco de Alepo, el padre Ibrahim Alsabagh, es uno de los últimos párrocos de una ciudad que en tiempos fue la capital económica de Siria y hoy se desangra. Esta ciudad, símbolo del conflicto sirio, se dividió en dos partes durante cuatro años, hasta diciembre de 2016, tras la evacuación de los grupos islámicos. En su diario, “Un instante antes del alba. Siria. Crónicas de guerra y de esperanza desde Alepo”, el fraile franciscano comparte su testimonio de crónica auténtica, redactada día tras día, y habla de la ciudad y de sus habitantes bajo los bombardeos, marcados por todo tipo de privaciones….

En la entrega del premio Karski, el padre Ibrahim Alsabagh subrayaba que este reconocimiento constituye para él “un estímulo” en su misión de llevar “ayuda, consuelo y esperanza a las personas” que viven en la ciudad mártir. El premio se creó en memoria de un joven resistente católico polaco, Jan Karski, que se encargaba de informar de la situación de su país ocupado por los nazis y, especialmente, de la situación de los judíos, a los dirigentes de los países aliados.

¿Qué relación puede haber entre este premio polaco y la cuestión siria? El padre Alsabagh explica que “la historia del pueblo sirio es muy similar a la que el pueblo polaco sufrió durante un tiempo”. Continuando con la comparación, afirma: “Mucha gente, muchas familias cristianas, como Job en las escrituras, lo han perdido todo en un instante, el fruto de toda una vida: casa, familia, salud”. Actualmente entre los habitantes de Alepo, señala el padre Ibrahim, el 70% de las familias no tiene techo ni refugio. La guerra continúa en torno a la ciudad. Por la noche oímos los bombardeos y el ruido de los disparos. A veces la calle principal, que es la única calle por la que se puede acceder a Alepo, está cerrada a causa de los combates”. El valor, la tenacidad y la esperanza del padre Ibrahim (y de los tres frailes que viven con él) le han hecho merecedor del premio Karski, no con el propósito de hacer sentirse orgulloso a este hijo de San Francisco, sino para dar a conocer en todo el mundo la realidad que vive el pueblo sirio. Y esto es, sin duda, un “deber moral” para el sacerdote

“Arriesgando la propia vida”

De igual forma que el padre Ibrahim no dudó un segundo en hacerse cargo de la parroquia de Alepo en diciembre de 2014, hoy no tiene intención de abandonar a los suyos. Incluso si el mundo se derrumba a su alrededor, permanecerá allí hasta el final. A pesar de todo. Aunque se le había ofrecido un puesto en Europa – explicaba el cardenal Dziwisz (obispo emérito de Cracovia) al premiar al padre Alsabagh – el párroco de Alepo, originario de Damasco, “ha elegido volver a su patria, Siria, prisionera de la guerra desde hace años. Ha vuelto para consagrase al servicio pastoral de Alepo, arriesgando incluso su vida”. Es una ciudad parcialmente destruida y a la que “aún le falta todo lo necesario para sobrevivir”, aclara el cardenal polaco. Hay que recordar que Alepo proporcionaba el 60% de la producción industrial del país antes del conflicto. La metrópoli del norte de Siria albergaba entonces 4 millones de habitantes. Hoy, solamente 1,4 millones. Si los cristianos eran el 30% hace décadas en Alepo, ahora son menos del 4%. Más del 60% de las iglesias están tan dañadas que ya no se puede celebrar la misa.
El libro del padre Ibrahim, publicado por primera vez en italiano por Ediciones de Tierra Santa en Milán, ya ha sido traducido a varios idiomas: alemán, español, francés. Se están considerando versiones en inglés y en neerlandés.

[De la web de la Custodia de Tierra Santa]

La ventana Overton: La técnica para legalizar cualquier tema inmoral

19 jul 17. En un artículo de La Gaceta se nos cuenta que "En la actual sociedad de la tolerancia, que no tiene ideales fijos y, como resultado, tampoco una clara división entre el bien y el mal, existe una técnica que permite cambiar la actitud popular hacia conceptos considerados totalmente inaceptables".

Sigue los pasos que van dando los que quieren cambiar la actitud sobre el canibalismo, pero que cualquiera ve que eso es lo que se ha hecho con el aborto, el matrimonio homosexual, la adopción por parte de parejas homosexuales, el cambio de sexo...

Primera etapa: de lo impensable a lo radical. Casi siempre porque los científicos ahora dicen que no es algo tan malo. Lo que era tabú ahora comienza a discutirse.

Segunda etapa: de lo radical a lo aceptable. El que no quiere hablar de eso es un hipócrita intolerable. Y se crea un eufemismo para suavizar las noticias. Lo hemos visto en cada uno de los temas antes anunciados.

Tercera etapa: de lo aceptable a lo sensato. La gente de a pie que no quiere ser indiferente al problema. En la historia de la humanidad hubo ocasiones en que la gente obraba según esos parámetros que se intenta inculcar.

Cuarta etapa: de lo sensato a lo popular. Por medio de personas "importantes" se hace referencia a

Fr. Hermann Borg recibe el premio por el Cultivo de árboles y la Conservación del Bosque

19 jul 17. Su Excelencia Margaret Kenyatta, la Primera Dama de la República de Kenia, ha concedido 54 premios a quienes han promovido la conservación del medio ambiente. Entre los galardonados del “2017 Tree Growing and Forest Conservation Awards” está Fr. Hermann Borg, OFM (de la Provincia de San Francisco, Kenia y Madagascar), que recibió el premio “Unsung Hero” por haber plantado 1 millón de árboles en el valle Subukia hace más de 20 años.

Fr. Hermann Borg recibiendo el premio

Fr. Hermann Borg recibe el trofeo en la categoría de "Unsung Hero·

Al hablar en la ceremonia, la Primera Dama sostuvo que la supervivencia de los seres humanos depende en gran medida de los esfuerzos de sostenibilidad de todo el ecosistema. Sin embargo,  señaló que las acciones humanas, las motivaciones a corto plazo y las motivaciones egoístas en ocasiones han afectado negativamente, amenazando o poniendo en peligro nuestra frágil cobertura forestal.

Posteriormente dijo: “Esta ceremonia nos recuerda que todos dependemos del medio ambiente, y el papel que nuestros antepasado han desempeñado en el pasado, el papel que jugamos hoy y el papel que nuestros hijos van a desempeñar en el futuro, pues todo ello es extremadamente vital para nuestra supervivencia humana”. La Primera Dama felicitó a los premiados por sus esfuerzos por proteger los bosques y por su optimismo en el  apreciar el verdadero potencial de los bosques y por reconciliar sus esfuerzos económicos con los valores de sostenibilidad.

[Web de la Orden]

Para más información (en inglés): www.kenyaforestservice.org

"Unsung hero" se podría traducir como la persona que lleva a cabo grandes acciones pero recibe poco o ningún reconocimiento por ello.