a

Encuentro de guardianes 2017

25 sep 17. Del 18 al 21 de septiembre se celebró el Encuentro anual de guardianes de nuestra Provincia de la Inmaculada. El lugar elegido fue el Colegio Mayor Universitario “Cardenal Cisneros” de Granada. Bajo la guía del Equipo de Formación Permanente, se revisaron las actividades del curso pasado y se programaron las del próximo curso.

Eucaristía

Al encuentro, también asistió Fr. José Ángel Egiguren, visitador general y su secretario Fr. José María Alonso. Egiguren mostró las impresiones generales de la Visita Canónica realizada a las Fraternidades de la Provincia.

El trabajo ha sido intenso, pero también fructífero; la convivencia fraterna; la liturgia de las Horas y Eucaristía - preparadas por la comisión provincial de liturgia- fueron vividas solemne y fervorosamente.

Grupo

Tras las introducciones del Hermano Ministro Provincial, Fr. Juan Carlos Moya, Definitorio y algunas Comisiones provinciales sobre asuntos propios de su competencia, se clausuró el encuentro con la Eucaristía presidida por el Ministro Provincial.

Hubo tiempo también, para visitar el Colegio Mayor y comunidad.

[Via web provincia Inmaculada]

Acción de gracias por la presencia franciscana en Benisa

30 ags 17. Unas 250 personas se despidieron el pasado domingo día 27 de agosto a los cuatro hermanos que habitan en el convento de Benisa y que en septiembre se incorporarán a otro destino. En la eucaristía, presidida por Fr. Juan Carlos Moya, Ministro Provincial incidió en son «momentos dolorosos», pero añadió que «no tenemos alternativa».

Asimismo, destacó que sí habrá presencia franciscana en la misa del día del Riberer y también en la Fiesta del Corpus. 

Presbiterio del convento el día la despedida de los frailes

Benisa ha jugado un papel importante en la vida de la antigua Provincia Franciscana de Valencia, entre otras cosas porque allí estaba el Seminario Menor.

El blog Paz y Bien ha preguntado al Hno Ministro Provincial, Juan Carlos Moya, sobre la noticia aparecida en el periódico Levante de Valencia y estas fueron sus aclaraciones:

Los franciscanos dejan Benissa tras más de 400 años porque la orden «se muere»

Levante EMV 12 jun 2017. Malas noticias para los frailes menores (OFM) en España que siguen abandonando plazas historias como la de Benisa (Alicante).

El 13 de noviembre de 1611 llegaron a Benissa los primeros frailes franciscanos. «Los benisseros se desvivieron para atenderlos en sus casas», cuenta Joan Josep Cardona en su libro sobre el convento de la Purísima Concepció y la presencia de los franciscanos en el municipio. Esa presencia ha llegado a su fin. Los últimos cuatro frailes dejarán el convento en septiembre. El ministro provincial de la orden, Juan Carlos Moya, lo confirmó el domingo ante más de doscientos vecinos que, preocupados por el hasta entonces secreto a voces de que se cerraba el convento, acudieron a escuchar las explicaciones del cargo de la orden de los franciscanos.

Moya dibujó un presente descorazonador para las congregaciones religiosas. «Vivimos tiempos de secularización de la fe y parece que se ha avivado el anticlericalismo», sostuvo.

Al hablar de los franciscanos, fue muy claro. «Nos estamos muriendo», afirmó. Explicó que en las siete provincias franciscanas que se unieron en 2015 quedan 350 frailes. En los últimos dos años, han fallecido 48 y han entrado 6 jóvenes de los que cuatro se han salido. «Y en lo tocante a este convento, quedan cuatro frailes y dos están muy mayores».

El ministro provincial dejó muy claro que no hay marcha atrás en el cierre del convento, que se producirá en septiembre. También recalcó que no se realizarán ya misas en la iglesia conventual. Los últimos cuatro franciscanos se van. Reveló que el padre Llorca, que atiende desde hace años la parroquia de Senija, «me pidió hace un par de meses dejar esa tarea».

«Les pido que recen por nosotros porque lo necesitamos», apuntó, y mostró su añoranza por esos tiempos «en los que llegaba los niños que luego serían frailes (los franciscanos tenían un seminario en Benisa) y lo vecinos los cuidaban, les lavaban la ropa y les daban su cariño». «Sentimos un agradecimiento muy fuerte por este pueblo».

«Los frailes se van, pero los franciscanos se quedan», dijo Moya en referencia a que la Orden Franciscana Seglar seguirá presente en Benissa.

El gobierno local (Reiniciem, PSPV y Compromís) quiere acordar con los franciscanos alguna fórmula para que el convento, que está declarado Bien de Interés Cultural (BIC), siga abierto o al menos mantenga algún régimen de visitas.

01

El cenobio atesora, además, un gran valor artístico e histórico. Su primera piedra se puso en el 15 de julio de 1612. Se terminó de construir el 23 de septiembre de 1613. La influencia de los franciscanos en la sociedad y la cultura de Benissa es incontestable. La vida conventual sólo se suspendió durante la Guerra del Francés (de la Independencia), la desamortización y la Guerra Civil. Ahora esa historia de más de 400 años llega a su fin.

Los cuatro últimos franciscanos han luchado lo que han podido, pero la edad no perdona. En septiembre, dirán adiós a la que ha sido su casa.

Via Diario de Levante

No fui a Benisa

Estudié el bachiller en el colegio "La Concepción" de Onteniente. En tercero o cuarto, no recuerdo bien, le dije a un fraile de allí (Al P. Juan Bta. Font, que precisamente era de Benisa) que quería ser fraile. Esperaba que me dijera que tenía que ir al Seminario Menor de Benisa, pero no fue así: me aconsejó que siguiera estudiando allí, que los de Benisa cursaban los mismos estudios que yo en Onteniente.

Pero no fue exactamente igual. Les cuento la diferencia. Terminado el sexto curso el P. Francisco Baselga me mostró los pasos que debía dar para comenzar el noviciado: En los últimos días de agosto, te vas a Santo Espíritu. Se toma el hábito el 7 de septiembre. Pero antes se tienen 8 días de Ejercicios espirituales. Conviene que estés allí unos días antes.

Y así lo hice. Nada más llegar quisieron vestirme el hábito como llevaban los otros compañeros que iban a comenzar el noviciado. Pero yo no tenía. Los de Benisa sí lo tenían y lo vestían todos los domingos del año, como un uniforme de fiesta. Era un hábito igual al de los frailes, pero en vez de capucha llevaban una esclavina, como una capa pequeñita que les caía por los hombros unos 15 cm. Hubo que buscarme un hábito. Fr. Miguel Aguiló me proporcionó una túnica que vestí todo el noviciado.

Todos los días el P. Maestro de novicios nos enseñaba el uso del Breviario, el libro del rezo litúrgico. El Breviario estaba en latín. El latín de los alumnos procedentes del seminario de Benisa era muchísimo mejor que el mío. Quizá pudiera presumir en aquel momento de matemáticas o física y química. Pero allí me hacía falta latín. Por culpa mía hubo que intensificar las clases de latín a todos mis compañeros de noviciado.

Y preparaban muchos cantos para la liturgia. Yo no sabía (casi sigo sin saber) lo que era el solfeo, el canto... y el gregoriano ni sabía que existía. Los del curso anterior que estaban apunto de terminar el noviciado cantaban un introito, los kyries, el gloria... en gregoriano sin apenas ensayar nada. Los de mi curso tenían que solfear un poquito antes, pero también lo aprendían rápidamente. Claro, es que yo no fui a estudiar a Benisa...

Bueno, es que a mi no me salía ni la voz. Ellos en Benisa, habían cantado desde muy pequeños. Sabían acomodar su voz al coro. Habían cantado misas a tres voces, motetes, canciones para las veladas que dedicaban a los bienhechores por Navidad y a fin de curso. Durante todos mis estudios me enviaban al altar como Maestro de ceremonias para que no molestara en el coro. Benisa les enseñó a cantar desde muy pequeños.

En esas veladas había cantos, recital de poesías y teatro. Pequeños sainetes representados por niños de hasta de los primeros cursos. Eso les daba soltura luego para hablar en público, primero para decir moniciones en la misa y luego para predicar. Hay que recordar que en aquellos años la misa era en latín y en las misas con gente se solía dar una breve explicación (una monición) antes de las lecturas y otros momentos de la eucaristía. Y luego, ya ordenados presbíteros, para las homilías. A mí siempre me ha costado muchísimo todo eso. Es que ese aprendizaje desde pequeño es fundamental. Y mis frailes lo recibían en Benisa.

Mis compañeros de Noviciado y luego de estudios de filosofía y teología tenían sus experiencia particulares, pero las colectivas siempre hacían referencia a Benisa. De ahí contaban sin parar: la preparación de las navidades, el Corpus del convento con su preparación de gallardetes, las excursiones a la Fustera... Yo metía baza cuando encontraba un hueco, pero eran cosas extrañas a la mayoría que importaban menos. ¡Cachis no haber ido ha Benisa...!

Me hablaban de su "lavandera". Hubo que explicármelo muchas veces. Los lunes lavábamos nuestra ropa en el lavadero y, al igual que los judíos en el desierto recordaban las ollas de verduras de Egipto, mis compañeros recordaban el amor maternal de sus lavanderas que, además de lavarles la ropa les hacían sentir que formaban parte de su familia, que ellos rezaban por su vocación y se preocupaban de sus problemas. Porque el pueblo de Benisa ha sido tan grande que ha amparado a más de 100 colegiales cada año, encontrando quién lavara la ropa de un fraile en ciernes, cuidara de él y rezara por él.

¿Cómo no van a sentir que cierren en convento de Benisa?

Para mi desgracia, yo no fui a Benisa.