Convento de la Sagrada Familia de Pego

Antiguamente existió en Pego un convento de Alcantarinos o Descalzos dedicado a S. Antonio, datando su fundación del año 1664. Expulsados en 1835 los Religiosos de este convento, el Municipio de dicha villa se incautó del edificio.

En Pego, como en otras poblaciones en las cuales habían existido conventos de nuestra Orden, el amor al hábito franciscano no llegó a extinguirse por completo, de tal suerte que, sabedores los dignos y virtuosos sacerdotes de dicha villa D. José Mª Sendra, D. Cirilo Gilabert, D. José Vives y otros, de las restauraciones que se iban llevando a cabo en nuestra Provincia, suplicaron al entonces Custodio de la futura Provincia, P. Sirera, que admitiese una fundación de nuestra Orden en dicha villa. El mencionado P. Sirera obtuvo la licencia para fundar en Pego del Rmo. P. Comisario Apostólico de nuestra Orden en España, Serafín Linares, dada en Madrid a 14 de septiembre de 1891, y el 12 de diciembre del mismo año llegaban a Pego los primeros Religiosos, es decir el P. Buenaventura Ivars y Fr. Ezequiel Mampel, los cuales se instalaron provisionalmente en una casa particular, dispuesta de antemano, que sirvió de Residencia mientras se construía el nuevo convento situado en las afueras de la población.

Convento de Pego

Fachada de la iglesia y del convento de Sagrada Familia de Pego

Fecha muy memorable fue la del 2 de febrero de 1892, puesto que en él se colocó solemnemente la primera piedra, después de bendecida. Esta piedra sepultada en la zanja abierta en la tierra, «fue, como dice el cronista de este convento, como grano de mostaza sepultado en tierra, que debía crecer y desarrollarse para formar el corpulento árbol que ha resultado». Un suceso, empero, vino a empañar el brillo de tan singular fecha, sumiendo en el dolor más profundo a todos los hijos de la entonces Seráfica Custodia de Valencia, y fue la muerte del promotor de aquella fundación, P. Sirera. A este propósito dice el autor de su nota necrológica: «Fue el P. Sirera a presenciar la colocación de la primera piedra de la iglesia [de Pego], pero eran muy otros los planes de la Providencia, pues no solo no pudo asistir al solemne acto por haber caído enfermo, sino que una pulmonía fulminante lo privó de la vida él 5 de febrero de 1892...».

Las obras del convento e iglesia dirigidas por Fr. Maseo Company, según los planos trazados por él, fueron iniciadas con grande empuje, contribuyendo no poco para su rápido progreso el carácter decidido, animoso y emprendedor de que se hallan dotados los hijos de Pego. Un hijo de la población, o sea el P. Bernardino Sendra, fue el que asumió el gobierno de aquella naciente casa, desplegando en su cometido tales energías que en 25 de julio de 1894 ya pudo inaugurarse el local destinado para Oratorio provisional, que comprendía la planta baja de la fachada del Sur en toda su extensión. Al propio tiempo se inauguraron también nueve celdas para igual número, de religiosos que formaban en aquella sazón la Comunidad.

Mientras sucedía todo esto el Padre Molíns, que había sido nombrado Custodio por muerte del P. Sirera, pidió y obtuvo licencia del Rmo. P. Serafín Linares, Vice-Comisario Apostólico, «para que como Superior de la Provincia Regular de Valencia y en representación de la misma pueda aceptar y recibir aquel local y lo que se edifique en él, firmando las escrituras y cuantos documentos sean necesarios que justifiquen ante los tribunales civiles la posesión y propiedad de la referida finca...». Esta autorización está dada en Madrid a 23 de abril de 1892.

La edificación del convento e iglesia fueron adelantando sin desmayo gracias a la eficaz cooperación y fervorosos alientos de los vecinos de Pego, y siendo Ministro Provincial el P. Camilo Tomás en 6 de abril de 1901 se inauguró con grande aparato, y según las preces del Ritual se bendijo, el nuevo y grandioso templo de puro estilo gótico dedicado a la Sagrada Familia.

En las guardianías posteriores se fueron introduciendo diversas mejoras en el interior del convento hasta dejarlo en su completo perfeccionamiento tal como hoy se halla. Varias de estas mejoras fueron ejecutadas bajo la dirección de Fr. Francisco Ivars, tales como la construcción del abovedado del actual refectorio, elevación y cubierta del campanario, explanación de la plaza, construcción de las capillitas para el Vía-Crucis etc.

Efemérides

Tenemos a la vista una memoria repleta de efemérides referentes a diversas guardianías de este nuevo convento. Sentimos no disponer de lugar para darlas siquiera en breve resumen. Pero no podemos en manera alguna dejar, pasar en olvido un hecho muy glorioso, que prueba que los hijos de esta Seráfica Provincia se cuidan de renovar la buena memoria de los venerables y ancianos Padres sus progenitores en la virtud y ciencia, máxime si éstos la gobernaron como vigilantes y celosos pastores.

Uno de estos meritísimos Padres, para el cual toda alabanza es poca, es el P. Francisco Miguel Sirera, primer Custodio de régimen y digno por muchos conceptos de toda nuestra veneración. Con interés sumo llevó el P. Sirera el negocio de las fundaciones a su feliz término, y aunque no pudo tomar parte activa en ésta de Pego, por hallarse postrado en el lecho, sin embargo, dentro de las penas porque atravesaría su corazón en aquellos críticos y angustiosos días, los postreros de su vida, es seguro que al ver realizada su proyectada fundación en Pego, entonaría su último canto con el Nunc dimittis servum tuum, Domine, expirando plácidamente tres días después de colocar la primera piedra.

Digno era, pues, el ilustrado P. Sirera de que se honraran sus mortales despojos. Los vecinos de Murla, su pueblo, natal, pretendieron llevárselos y dedicarle une calle en 1903, y no obstante haber conseguido ya la licencia del Gobernador, no salieron con su intento, por causa de la tenaz oposición de los vecinos de Pego a que se llevara a efecto semejante traslado. Ya que no pudieron los de Murla conseguir su patriótico deseo, mostraron bien a las claras su amor al P. Sirera asistiendo el pueblo en masa al traslado de dichos restos desde el cementerio de Pego, donde yacían bajo humilde bovedilla, hasta el modesto sepulcro que se le tenía preparado en la parte izquierda de la Capilla de la Comunión en nuestra iglesia de la Sagrada Familia de Pego. Tan solemne acto tuvo lugar el día 10 de julio de 1909, publicándose de antemano una hoja volante firmada por el entonces P. Guardián, Fernando Fabregat, a 30 de junio del mismo año, en la cual se establece el itinerario y orden que debía guardarse en el fúnebre cortejo.

Con elementos de la Comunidad de Pego y de otros conventos se interpretó la misa de Mozart, y el Libera me Domine de Eslava, bajo la dirección del P. Antonio Guastavino. Fue un acontecimiento muy resonado, confluyendo en Pego no sólo el pueblo de Murla, sino también un gentío inmenso de todos los pueblos comarcanos. Todo lo merecía aquel gran varón que trabajó.. en vida por humillarse ante los hombres. Sobre este traslado puede verse, entre otros periódicos, la información que da La Defensa de Alcoy en su número de 13 de julio de 1909. Entre las personalidades que asistieron, figura el P. Luis Fullana, entonces como ahora, Ministro Provincial de esta Seráfica Provincia.

Fraternidad de Pego

Fraternidad de Pego junto a estudiantes de Méjico

Hasta el año 1909 que entraron en vigor las reformas sobre los Estudios, hubo en Pego coristas estudiantes de alguna u otra Facultad. Actualmente existe una sección de la Facultad Teológica integrada toda ella por alumnos mejicanos, que, desterrados de su desgraciada patria, continúan sus estudios en Pego, esperando que abonance el revuelto mar de aquella, en otros tiempos, tan preponderante nación. Atienden a su enseñanza dos Padres decorados con el título de Lector general en sagrada Teología, a saber el P. Conrado Ángel, actualmente Guardián, y el P. León Amorós.

Dirigen, además, los Padres de esta Comunidad una escuela de primera enseñanza, legalizada en 1907, cuyos directores han sido desde que principió a funcionar hasta el presente los Padres Elías Vallcanera, Ángel Sanchis, Bienvenido Ronda, Andrés Savall, Berardo López, Eduardo Vicent, Juan Bta. Sanchis, y Elías Mengual su director actual.

Gracias a las bondades de nuestros bienhechores de Pego se han llevado a cabo en la iglesia durante las últimas guardianías muchas y notables obras de embellecimiento y adorno, como son el haberse dorado los altares de las; capillas y construido un bonísimo órgano, por la casa valenciana, Palop.

Necrologio

El necrologio del convento de Pego registradas defunciones de cinco Religiosos. Figura entre ellos el reverendo Padre Fr. Bernardo Catalá, que, murió a 3 de agosto de 1904, Fue popularísimo en Pego, siendo acreedor a ello por su infatigable celo apostólico, especialmente para con los pobres enfermos. Digno es también de mención el obediente y mortificado lego Fr. Mariano Esteve, el cual murió en 6 de febrero de 1921.

R. I. P. A.