Labor apostólica de la Provincia
La oratoria y la predicación en la Provincia
P. Felipe Bellver Este Padre es el que con más justicia merece ser llamado el primero de los oradores de la Provincia por el número de sermones, por las cualidades de orador que poseía, por los géneros oratorios que dominaba y por la fama que gozó en todo el reino de Valencia y fuera de ella.
Poseía voz potente, imaginación desbordante, facilidad de palabra, presencia venerable, y tenía grande erudición y conocimientos. Con estas cualidades no es extraño que gozara de tanta fama y su predicación fuera solicitada en las más grandes festividades del reino. En Onteniente fue popular por demás predicando algunas veces en la plaza, a "petición de las gentes que lo deseaban, ya que la iglesia era incapaz para tanta gente como lee iba a escuchar. Predominaba en él la sátira para ridiculizar los vicios y la conducta de ciertos individuos.
Fue un grande apóstol y un orador improvisado, original, fecundo, gracioso e insuperable. Los sermones y cuaresmas que ha predicado no tienen numero. Ascienden a muchos miles. El día que se escriba su acción apostólica se verá claramente hasta dónde rayaba el P. Felipe. El necrologio de Biar, donde murió, afirma que era «grande orador y excelente misionero» y el de la Provincia, que gozó fama de uno de los más célebres oradores de su tiempo.
P. Francisco Jordá. Genio organizador y sabio en el sentido de la palabra fue también un grande orador. Predicó en Valencia sermones muy renombrados que llenaron de admiración por el caudal de conocimientos que demostraba en todos los ramos del saber. El necrologista suyo afirma lo siguiente. «De su celo por la gloria de Dios y salvación de las almas es prueba la infatigable labor de su predicación, que resonó por toda la región valenciana, oyéndose los acentos enérgicos y persuasivos de su elocuencia en cas¡todas las iglesias de la diócesis valentina. En la Romería de Agullent (organizada por él y) presidida por el Cardenal Sancha, tuvo a su cargo uno de los sermones, pronunciado ante miles de fieles...
Recordamos dos elocuentes discursos que pronunció cas¡improvisados, uno en el Certamen que el Colegio de Benisa dedicó en Pego al P. Francisco Miguel Sirera, y el otro en la inauguración del Circulo Católico de Obreros de Cocentaina en presencia del Cardenal Sancha, quien le premió su labor con un cariñoso abrazo».
En una memoria mandada al Capítulo General de la Orden a raíz de su muerte, entre las glorias de la Provincia se halla el Padre Jordá y se le dice Praedicator egregius. Predicó el sermón de la inauguración de la iglesia de Onteniente, que fue muy elocuente como dice el cronista.
P. Pacifico Espinós. Merece llamarse orador por las cualidades físicas que le adornaban, sobre todo por la dulzura y armonía de la dicción y por la elegancia y suavidad en la mímica y movimientos del cuerpo. Los sermones en boca suya se transformaban y cosas bastante ordinarias pronunciadas y dichas por él eran desconocidas. Predicó los sermones de más compromiso del principio de la restauración, y en todos ellos salió siempre airoso y aplaudido. También predicó varias misiones. En la primera dada por los padres de Santo Espíritu tomó parte él (1884). En la de Parcent del año 1891, en la de Albalat de Sorells, 1891 y en la
de Benejama. Predicó también un novenario en Gandía y otro en Náquera que fueron muy ruidosos.
P. Antonio Navarro. Puede ostentar con toda justicia el título de orador. Componía sus sermones con sumo gusto y sabía redondearlos maravillosamente dándoles suma armonía y enriqueciéndoles con su imaginación exuberante.
Siempre llevaba muy preparados los sermones y en cierta ocasión fue llamado por la prensa de Valencia el non plus ultra de la oratoria. Esto lo ocasionó un grandilocuente sermón que predicó en la fiesta de la Purísima en una de las principales iglesias de Valencia. En Onteniente se destacó sobremanera como grande orador y excelente conferencista, dando en la iglesia una serie sobre distintos temas que llamaron poderosamente la atención. Predicó en la inauguración de la iglesia de los Franciscanos de Teruel.
P. Ángel Puchades. Fue uno de los más consagrados a la predicación en la que obtuvo grandes triunfos. Poseía voz dulce y potente, robusta y halagüeña presencia, y había estudiado a fondo las doctrinas de San Buenaventura de las que se aprovechaba mucho en su predicación. Con estas cualidades, el Padre Puchades se destacó en la oratoria. Con razón dice su necrologista. «Su oratoria atractiva y elocuente, unida a su carácter bondadoso y complexión física bien formada le valió que fuera solicitada su predicación en cas¡todos los pueblos de toda la diócesis (de Valencia) cuyos púlpitos ocupó casi
veinte años con aplauso de las gentes». Los más solemnes sermones que se predican, por Valencia y su región los predicó él. En Uruguay y Argentina, en conde residió varios años, gozaba de grande fama, pero principalmente en Montevideo y Buenos Aires era el predicador de las grandes fiestas. En esta última ciudad predicó el sermón de la Beatificación de Santa Teresita, al que asistió el Nuncio de S. Santidad.
P. Miguel Gadea. Fue muy aficionado a la predicación y en cuantas ocasiones tomó parte quedó a satisfacción de las gentes. Predicó muchos sermones y varias cuaresmas. En Biar, Agres, Cocentaina, Beniarrés y Elda estuvo encargado de la predicación cuaresmal, realizándolo a satisfacción del auditorio. Con razón el necrologista de Biar se expresa así. «Tuvo grande afición al púlpito y fue celoso sembrador de la divina palabra, cosechando copiosos frutos en misiones, cuaresmas y demás sermones». Estando predicando la cuaresma en Villamarchante contrajo la enfermedad,que le llevó al sepulcro.
P. Eduardo Faus. Brilló cómo buen predicador; por sus conocimientos científicos y teológicos y por su lenguaje escogido. Se le confiaron varios sermones de compromiso y
en todos ellos quedó admirablemente bien. Tanto en cuaresmas como en los demás sermones, siempre se distinguió por su ardor, por su fondo y por su fama.
P. Rafael Ribes. También, fue uno de los que se dedicaron al púlpito con grande interés y suma afición. Poseía un gusto muy refinado y sus sermones estaban cortados al estilo clásico
P. Enrique Vilar. Gozó de bastante fama de elocuente predicador. Predicó numeros sermones y cuaresmas, llamando la atención las que predicó en la Colegiata de Gandía y las de Santa María y San Carlos de Onteniente. Murió en Játiva a donde fue con motivo de predicación.
P. Gaspar Puig. Se dedicó con sumo gusto e interés al púlpito; Tenía el gusto literario muy selecto, y ello contribuía a que en sus sermones se reflejara cas¡siempre la belleza y la armonía en los temas y en el período. Los sermones y cuaresmas predicados por él son bastantes. Sobresalen las de Cuart de Poblet del año 1906 y la de Ayelo de Malferit y Estivella.
P. Adolfo. Terrado. Fue uno de las predicadores que más se distinguió por la fogosidad y energía que se traslucía en sus sermones. Recorrió, con aceptación del público, numerosos púlpitos de las diócesis de Valencia, Orihuela, Segorbe y Tortosa, además de la de Teruel. Las cuaresmas que predicó son muchas. Entre ellas está la de Fuente Encarroz del año 1913.
Los PP. Bernardino Mas, Alfredo Pellicer y Sebastián Font también predicaron bastante y las gentes ordinariamente quedaban complacidas de sus composiciones oratorias.
La oratoria y la elocuencia en la actualidad
Son muchos los religiosos que actualmente brillan en la elocuencia, tanto en la oratoria fina, culta y científica, como en las misiones, en la predicación cuaresmal, y dirección de ejercicios, pero como todavía están llenos de salud y no querremos herirles en su modestia, por eso no descendemos a detalles, n¡los nombramos. Lo único que hay que decir muy claro es, que la oratoria moderna ha tomado nuevos derroteros, y los temas que se desarrollan son de carácter teológico y científico, principalmente de divulgación dogmática y científica con oportunas aplicaciones a la vida y a la práctica de la moral.
Debido a esas nuevas orientaciones la oratoria de la Provincia la traspasado los límites de la región y ha llegado, bien en brillantes y profundos sermones a Madrid, Palencia, Murcia, San Sebastián, Valladolid, bien en cultas y hermosas conferencias a Segovia, Valladolid, y a la misma Universidad de Valencia.
Pero aunque no los nombremos, no queremos por eso dejar de tributar un aplauso a todos esos beneméritos religiosos que se han desvivido predicando sin cesar en todas las ocasiones que se han presentado; y a los jóvenes,que son una esperanza, ya en floración, y que darán días de gloria a la Provincia, un aplauso de aliento para que no desmayen en el camino principiado, a fin de que al conmemorar el Centenario de la Provincia, la oratoria sea la corona más rica y preciosa que podamos ceñir en la frente de nuestra madre la Provincia Seráfica de Valencia.
