Escenas evangélicas

Bienaventurados los que lloran

Jesús, el apóstol infatigable, el enviado por el Padre para redimir al género humano, a instancias de uno de los grandes fariseos, fue a su casa a comer; y estando comiendo con sus discípulos, se presenta una mujer que tenía fama de gran pecadora, de mujer pública, que rompiendo un vaso de precioso alabastro conteniendo fragante esencia de nardo, empezó a perfumar los pies del Maestro, y al recibir la mirada tierna y compasiva de Jesús, de sus azules ojos salieron lágrimas de dolor y arrepentimiento. Y Jesús le dijo: «Te son perdonados tus pecados».

* * *

El sol tocaba a su ocaso, dibujando una cinta rojiza sobre el Fondo azul del cielo. Una triste comitiva, formada por cuatro hombres que llevaban un féretro conteniendo los restos mortales de un jovencito, adelantaba lentamente; una mujer viuda llorosa y abatida, y sus acompañantes, familiares y conocidos, completaban el lúgubre cuadro en aquella tarde tibia.

Cerca de ellos pasó el Señor, y viendo cómo lloraba aquella mujer, le dijo: «Mujer, no llores, tu hijo duerme». Y acercándose al féretro cogió de la mano al difunto y le dijo: "Levántate"; y obedeciendo a la voz del Omnipotente, se levantó y madre e hijo no supieron expresar de otra manera su alegría que dándose un fuerte abrazo.

Jesús había secado el llanto de una madre, devolviéndole a su hijo.

* * *

—«Señor, nuestro hermano ha muerto», le ha dicho Marta, hermana de Lázaro, al verle llegar una mañana espléndida...

—«No llores, tu hermano resucitará».

—«Señor, yo sé que resucitará en el día del Juicio».

« Yo soy la resurrección y la vida, todo el que cree en Mí, no morirá eternamente».

El Maestro, después de una oración a su Eterno Padre, mandó que quitasen la pesada losa que cubría los restos de Lázaro, y con voz imperiosa exclamó:«Lázaro, sal fuera», y Lázaro volvió a la vida.
Marta ya no lloraba; las huellas de tristeza que en las mejillas de María se dibujaban se han trocado en una sonrisa de felicidad.

Cuántas veces en el transcurso de nuestra vida nuestro corazón ha sido lacerado por cualquier contratiempo, y desalentados por las frases consoladoras de los hombres que no han podido mitigar nuestro dolor, nos hemos dirigido al templo, y allí, cabe el Sagrario, junto a Jesús-Hostia, en aquella semioscuridad y aquel silencio interrumpido por el continuo chisporroteo de la lámpara, le hemos abierto nuestro corazón, le hemos contado todas nuestras miserias, y nuestras mejillas han sentido el rescoldo de las lágrimas, y al recibir la mirada tierna y compasiva del Amor de los amores en nuestro corazón, va cesando su alborotado movimiento, y nuestro ser ve anegado de inefables dulzuras. Y al marcharnos de aquel sagrado lugar, nuestra alma se siente con nuevos vigores, con nuevas fuerzas, y en nuestro semblante vuelve a brillar la alegría y el regocijo.

¡Cuán bien cumple el Señor aquella sublime sentencia que de sus labios divinos saliera en el sermón de la Montaña!. «Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados».

Marcos Vilar.

Manises y junio 1929.

Postales antonianas

A una Antoniana

Te decía en la postal anterior que la norma más segura para saber qué novelas pueden leerse y cuáles rechazarse es la censura eclesiástica. Figúrate un jardín ameno, limpio, cerrado, bien cultivado por fiel y experto jardinero que no de, a crecer ninguna mala yerba, y que propaga y multiplica las plantas y árboles más hermosos y variados, cuyas flores y frutas recrean la vista y regalan el paladar.

En este jardín podrías entrar cuando quisieras y sentarte en cualquier parte, y pasearte por él sin peligro y coger toda clase de flores y comer de todos sus frutos. sin temor de que los hubiera venenosos.

Imagínate ahora en otra parte un huerto ameno y hermoso también, pero sin cerca, y cuyo hortelano, descuidado y perezoso, dejase crecer plantas y árboles de todas clases y cuyo suelo cubierto de maleza, fuese escondrijo de animales nocivos y venenosos.

Dime: ¿entrarías en este huerto a toda hora, te sentarías en cualquier parte, pasearías por él sin miedo, comerías sin aprensión de todos sus frutos?

Esta es, pues, la diferencia inmensa que existe entre las novelas con censura eclesiástica y las que no la llevan.

La censura es el experto jardinero que tiene siempre limpio el jardín y cultiva las más bellas flores, y corta las malas yerbas, y propaga los buenos frutos, y mata los animales venenosos, y cuida bien el vallado para que no puedan entrar enemigos ni ladrones que intentan robar, destruir y aniquilar.
Hasta la otra, te abraza tu mejor amiga,

—Carlota.

A un Antoniano

En vísperas de terminar el veraneo en ese pintoresco pueblecillo de la sierra, me preguntas qué obsequio o regalo podrías hacer, como recuerdo de vuestra estancia en ese lugar. A lo cual te respondo que, fundada ya en ese pueblo, como me dices, la Juventud Antoniana, si queréis que permanezca viva la llama de la devoción a San Antonio, debéis crear la Visita domiciliaria de la imagen del Santo.

Para ello, debéis adquirir una pequeña imagen de San Antonio, con su capillita, que ha de estar cada día del mes en una de las casas de los socios que quieran inscribirse y formar un turno o coro de 30 familiares.

En cada una de las casas se comprometen a tener encendida una vela o lamparilla críe la imagen del Santo, rezar algunas oraciones, pedirle alguna gracia especial y llevar la imagen al anochecer a la casa que corresponda según el orden y número de familias asociadas. Mas no olvidéis que esta pequeña imagen de S. Antonio, con su capillita, debe llevar un cepillito o cajita cerrada, donde se recogen las limosnas, que podrían destinarse a la celebración de una fiesta al Santo, en ese pueblo.

Toda persona que alcanza una gracia o favor especial, por pobre que sea, da siempre una pequeña limosna; y este pequeño óbolo, fruto a veces de privaciones y sacrificios, agrada mucho al Señor, lo bendice y multiplica S. Antonio, y deja en la familia que lo da cierto aroma del cielo que llena y embalsama toda casa. Tu buen amigo,

—Constancio.

Nacimiento de la Virgen. Monasterio de Angosto

Nacimiento de la Virgen. Retablo del Monasterio de Angosto

El nacimiento de la Virgen

(Día 8 de septiembre)

No dio en la tierra un Ave
La Majestad soberana,
La cual por ser tan lozana,
Tuvo en el pico la llave
De la Redención humana.

Ave que con su humildad,
subiendo de solo un vuelo
a lo más alto del cielo,
se cebó en la Trinidad,
y al Verbo abatió hasta el suelo.

Ave, que con ser tan bella,
yendóle a dar un recado
para hablar Gabriel con ella,
con ser de Dios tan amado,
se postró delante de ella.

Ave, en cuyo vientre santo,
por ser tal ave cual es,
por un sí que fue su canto,
Verbum caro factum est,
por obra de Espíritu Santo.

Tan semejante os hacéis
con la suma Omnipotencia
y un olor de Dios tenéis,
que profesa diferencia
si lo sois, o parecéis.

Y es la causa, porque estáis
tan hecha al gusto de Dios,
que no hay cosa que pidáis
como della gustéis Vos,
que su gusto no midáis.

Podéis con tanta eficacia
que os tuviera por la alteza
de la divina grandeza,
si lo que podéis por gracia
fuera por naturaleza.

¿Queréis ver cuán eminente
puso el poder Dios en Vos?
Virgen Sagrada excelente,
que nos disteis más que Dios
con ser tan Omnipotente.

Y esto que encarezco yo,
pues es claro, a nadie asombre,
que en su parto lo mostró,
donde nos dio Dios y Hombre,
y Dios, sólo a Dios nos dio

Aunque Virgen verdadera,
quien os dio el poder fue Dios,
porque en Vos poder no hubiera,
si el Señor no os lo diera
por la gracia que vio en Vos.

Por ser tan bella y graciosa
se enamoró Dios de Vos,
y os publica toda hermosa:
ved cual soy, Virgen gloriosa,
pues enamoráis a Dios.

Tal valor quiso que hubiese
en Vos, ¡oh Virgen María!,
que aunque Él mismo hacer quisiese
otra, que más que Vos fuese,
con ser Dios, aún no podría.

Y es, porque cuando os dio el ser,
puso, ¡oh Virgen Madre, en Vos!,
todo lo que pudo ser,
fuera del ser uno Dios,
porque esto no pudo hacer.

Y si más daros pudiera,
más os diera el que os crió;
pero, Virgen, harto os dio,
pues os hizo verdadera
Madre del que El engendró.

Y así, si quiere alabaros
la tierra, Virgen gloriosa,
y el cielo quiere ensalzaros,
no hay nombre como llamaros
Madre de Dios poderosa.

Reina y Señora del cielo,
y Madre del Señor de él,
para gozaros con él
nacéis hoy, y nace al suelo
el mejor bien que hay en él.

Y no os doy el parabién,
Madre del Verbo eternal,
porque es cosa natural,
que el nacimiento del bien,
no puede ser para mal.

 

Fr. Diego Murillo, ofm

Aromas antonianos

S. Antonio y los pajaritos

Lo prometido es deuda, y no faltará lector de La Acción Antoniana que esté esperando con ansiedad este número para saborear los tiernos candores de los sencillos versos con que nos ha transmitido la tradición la hermosa leyenda de San Antonio y los pajaritos.

He aquí, pues, tal como la copié de aquellas buenas personas a las que aludía en el número anterior:

Divino sol que ilumina
al mundo su resplandor,
por vuestra gracia divina
dadme eficacia, Señor,
para que mi lengua
refiera el milagro
que obró San Antonio
de edad de ocho años.

Su padre era un caballero
cristiano, honrado y prudente
que mantenía su casa
con el sudor de su frente
y tenía un huerto
en donde cogía
cosechas y frutos
que el tiempo traía.

Por la mañana un domingo,
como siempre acostumbraba,
se marchó su padre a misa,
cosa que nunca olvidaba.
Le dijo: Antoñito,
ven acá, hijo amado,
escucha, que tengo
que hacerte un encargo.

Mientras yo estoy en la misa,
gran cuidado has de tener,
mira que los pajaritos
todo lo echan a perder;
entran en el huerto,
cogen el sembrado,
por eso te encargo
que tengas cuidado.

Mientras su padre se ausenta
y a la iglesia se marchaba,
Antonio quedó cuidando,
y a los pajaritos llama:
Venid, pajaritos,
dejad el sembrado,
que mi padre ha dicho
que tenga cuidado.

Y para que mejor pueda
cumplir con mi obligación
os voy a encerrar a todos
dentro de esta habitación;
y a los pajaritos
entrar les mandaba,
y ellos muy humildes
en su cuarto entraban.

Después por las cercanías
ningún pájaro quedó,
porque todos acudieron
como Antonio les mandó.
Lleno de alegría
San Antonio estaba
y los pajaritos
alegres cantaban.

Al ver venir a su padre
luego les mandó callar;
llegó su padre a la puerta
y comenzó a preguntar:
Dime, hijo amado,
¿qué tal, Antoñito,
has cuidado bien
de los pajaritos?

El hijo le contestó:
Padre, no tenga cuidado,
que para que no hagan mal
todos los tengo encerrados.
Su padre que vio
milagro tan grande,
al señor Obispo
mandó avisarle.

Acudió el señor Obispo
con grande acompañamiento,
todos quedaron confusos
al ver tan grande portento;
abrieron ventanas
y puertas en par
por ver si las aves
se quieren marchar.

Antonio les dice a todos,
señores, nadie se agravie,
los pájaros no se marchan
mientras yo no se lo mande:
Se puso a la puerta
y les dijo así:
vaya, pajaritos,
ya podéis salir.

Salid, águilas, con orden,
cigüeñas, grullas, urracas,
avestruces y mochuelos,
murciélagos y avutardas:
Salgan, gavilanes,
tórtolas, perdices,
tordos, gorriones
y las codornices.

Salieron milanardarios,
engañapastores y azores,
gafarrones, grullas, mirlos,
canarios y ruiseñores:
Salgan verderoles
y las golondrinas,
búhos y calandrias,
también cardelinas.

Después que hubieron salido
todos juntitos se ponen
escuchando a San Antonio
a ver lo que les dispone;
Antonio les dice:
marchaos por prados,
por montes y riscos,
no entréis en sembrado.

Al punto de alzar el vuelo
cantan con dulce alegría,
despidiéndose de Antonio
y toda su compañía.
El señor Obispo
al ver tal milagro,
por diversas partes
mandó publicarlo.

Árbol de grandiosidades,
fuente de la caridad,
depósito de bondades,
padre de inmensa piedad.
Antonio divino,
por vuestra intercesión
merezcamos todos
la eterna mansión. Amén.

No cabe duda que la sencillez candorosa de este hermoso cantar conmueve mejor los corazones de los devotos de San Antonio que otras bien afiligranadas poesías, y por esto con gusto lo hago figurar en esta serie de Aromas Antonianos, convencido de que será grato a los devotos del Santo de los milagros.

Fr. Manuel Balaguer, ofm

Misiones Franciscanas. Episodios misionales

"Le desnudan las hormigas"

Risueño como un ángel viajaba por el río Perenné, en 1673, el siervo de Dios P. Francisco Izquierdo, junto con otros misioneros franciscanos, con rumbo a Santa Cruz de Sonomoro, en el Pangoa. Guiado por su ardoroso celo, pasaba las noches ocupado en catequizar e instruir a los pobres infieles en sus mismas chozas, sin conceder a su extenuado cuerpo el descanso necesario. Se encontró una noche con un indio enfermo, casi moribundo, rodeado de su familia que contemplaba aquel cuadro tan triste con la mayor apatía e indiferencia. Apenado el padre al ver tan próximo a la muerte el enfermo sin que las aguas regeneradoras del bautismo hubieran lavado todavía su frente, rogó a sus compañeros continuasen el viaje y quedar él para cuidar al paciente, instruirlo y administrarle el santo bautismo. Aceptaron la propuesta.

El siervo de Dios habló con tal eficacia y fervor al paciente de las verdades de nuestra fe, uniendo a las palabras los cuidados de una tierna y cariñosa madre, que el enfermo, hondamente emocionado, dio muestras de profunda gratitud al santo misionero, que con el fuego de su ardiente caridad, transformó aquel corazón frío e indiferente, en un corazón dispuesto a recibir la gracia de la regeneración. Apenas instruyó y bautizó al pobre salvaje, murió luego, y los ángeles buenos, sin duda, llevaron su alma a gozar de la visión beatífica.

Solo quedó el P. Izquierdo cerca de Quiringa, y tomando un bastón y el breviario, lleno de fe e inflamado su pecho en celo por la salvación de las almas, se dirigió a las muchedumbres salvajes e incultas que vivían allí, a predicarles la doctrina evangélica. Aquellos bárbaros rechazaron su misión, intimándole a que se fuera, que no los molestase, que los dejase en paz en su vida libre e independiente. Coronaron su barbarie arrojándolo fuera de sus chozas a la espesura de la selva, sin ofrecerle un poco de comida, sin darle un guía que lo acompañara.

El paciente misionero pone en práctica el consejo del evangelio, sacude sus sandalias y sin más brújula que la divina Providencia empieza a andar por la espesura de la selva. Las noches las pasaba en oración ofreciendo a Dios las fatigas del día y pidiéndole velase su sueño. ¡Cuántas veces oía cerca de sí el resoplido del tigre, el reptar de las víboras venenosas y el chirrido de mil insectos, que trafican en la obscuridad! Una noche, para evitar la humedad, eligió una prominencia redondeada; durmió unas horas como un niño candoroso; mas al despertar se encontró desnudo, sin la túnica que cubría su cuerpo. Aquella prominencia ocultaba formidable galería de hormigas Koki, provistas de acerados y cortantes tentáculos, que hicieron pedacitos la túnica del santo misionero y los llevaron a los sótanos de aquella grandiosa fábrica de sabia ingeniería, de varios metros cúbicos, donde no llega la lluvia torrencial y donde viven a millares haciendo profesión de vida activa e industriosa.

Es indudable que a imitación del santo Patriarca les interrogaría en esta forma: Dios os perdone, hermanas hormigas, el daño que habéis hecho a la santa pobreza y el rubor y confusión que he sentido al verme desnudo. Puede asegurarse que no respetarían tampoco los paños de la honestidad, "Le desnudaron las hormigas"...

Los trabajos que sufrió el siervo de Dios en este viaje son muy para contados. Ellos suponen en el santo misionero simplicidad de paloma, caridad de apóstol, fuerzas de atleta y constancia de héroe. Fue apaleado y arrojado de sus albergues por los salvajes; sufrió hambre, alimentándose de hierbas y raíces: su macilento cuerpo desgarrado por las espinas, se le cubrió de llagas ulcerosas; con sólo el hábito, mojado, hecho jirones, que respetaron los voraces termes Koki; solo, sin guía, sin poder prender fuego en aquella horrenda y espantosa soledad.

Así pasó un mes de angustias, zozobras y temores el santo misionero con sublime resignación y no pocas veces con santa alegría. Por fin le encontraron y más parecía un cadáver que hombre vivo. Todos temieron por su salud y le prodigaron mil atenciones y cuidados; pero el siervo de Dios pensaba de otro modo y no salió fallida su confianza. A los ocho días, cicatrizadas sus llagas, recuperó notablemente sus fuerzas y continuó sus tareas apostólicas con el mismo fervor y entusiasmo...

Fr Manuel Navarro, ofm

Misionero Apostólico

De todas partes

De Arenas de S. Pedro: Cursillo de Geografía e Historia

Los padres estudiantes reunidos en Arenas de San Pedro saludan a los lectores de La Acción Antoniana y les desean paz y bien.

Cumpliendo la Circular del Reverendísimo Vicario General y con el beneplácito de nuestros Superiores Provinciales, a su debido tiempo nos hemos reunido aquí en este lugar delicioso, alegre y encantador, a la vez que solitario y tranquilo, propio para el religioso que desea estudiar la doble ciencia del entendimiento y del espíritu. Después de cambiar impresiones y bajo la protección de S. Pedro de Alcántara, cuyas reliquias guardamos, hemos dado comienzo a la serie de conferencias Geográfico - históricas bajo la acertada dirección del P. Domingo Savall. Como síntesis y fruto práctico que es su principal fin, desea el Reverendísimo elaboremos una tesis sobre uno de los puntos explicados en las conferencias y como quiera que esto es de provecho general para todos los Colegios y sus aplicaciones son variadísimas, variados serán también los puntos sobre que versarán nuestras tesis.

Como norma y guía ponemos a continuación los puntos que hemos de desarrollar:

I. Ensayo de una Geografía e Historia de la propia comarca.—P. Andrés Savall.
II. Doctrina espiritual propio del Profesor del Grupo Geografías e Historias. —P. Zacarías Ivars.
III. La enseñanza de la Historia por cuadros sintéticos. Valor educativo en los niños por las síntesis elaboradas por movimiento ascendente del pensar.—P. Gumersindo Cacheda.
IV. El individualismo español iluminado por el activismo escotista y la ciencia pedagógica más moderna. (Aplicación práctica a los trabajos que los niños pueden realizar en Geografía e Historia).— P. Alfonso Barroso.
V. La atracción del niño hacia el grupo de Geografías e Historias por los grados de elaboración mental de los datos de conocimiento.—P. Emiliano Gandarios.
VI. Extensión y distribución que deben tener las Geografías e Historias en nuestros Colegios Seráficos.—P. Julián Sánchez.

Con esto nos despedimos hasta el próximo número, que tendremos el gusto de saludar otra vez a nuestros lectores y darles noticias sobre el resultado de nuestros trabajos.—

Fr. Zacarías Ivars, ofm

De Valencia: El Turno Eucarístico de San Antonio de Padua

Con la mayor solemnidad ha celebrado este año el Turno de San Antonio la vigilia que anualmente dedica a su glorioso titular.

El motivo de esta solemnidad extraordinaria ha sido la adquisición de una bellísima escultura del Santo de Padua, obra del afamado y laureado escultor valenciano, residente en Vitoria, D. José Marín y Bosque, quien ha hecho una reproducción artística y verdaderamente maravillosa del sin igual cuadro de Murillo.

Obra que ha sido completada con la decoración que del grupo escultórico y del interior de la urna portátil, ha hecho con sumo gusto y arte delicado el pintor-decorador D. José Fabra.

A todos los abnegados adoradores de este Turno, y especialmente a su digno Director P. Fernando Fabregat, nuestra más cumplida enhorabuena.

Nuestros misioneros valencianos en China y Bolivia

Saben nuestros lectores que no hace muchos meses partieron para las Misiones franciscanas de China y Bolivia nuestros religiosos valencianos P. Atanasio Jordá, de Beniarrés, y Fr. Pascual Nadal, de Pego.

Recientemente hemos tenido noticias de tan beneméritos hermanos nuestros, y no dudamos que los lectores de nuestra revista se alegrarán de saber lo que dichos misioneros hacen.

El P. Atanasio Jordá nos escribe diciendo que ha sido destinado a Riberalta, en Bolivia, población nueva, pues no cuenta más que unos 36 años de existencia, y que estaba llamada a ser una gran ciudad, por el aprovechamiento del árbol de la goma, si los ingleses no se hubiesen llevado la semilla a sus posesiones de la India.

Es población verdaderamente cosmopolita, donde se ven alemanes, ingleses, franceses, españoles, japoneses, algunos pocos indios, y la masa principal, mestizos.

El P. Atanasio se halla ejerciendo el ministerio en la parroquia de Ntra. Sra. del Carmen, de dicha población, Riberalta.

Como parroquia, y debido al interés que tiene el Gobierno en que los niños no sean llevados al Brasil para ser bautizados, goza de una asignación casi nominal: pues dentro de la moralidad administrativa que se halla en pleno vigor, es cosa corriente que ciertos sueldos, principalmente los eclesiásticos y los de aquellos empleados que no pueden recurrir a la huelga, cuando mejor se cobran es vendiéndolos a una Casa comercial, con pérdida del 50%, y cobrando lo restante una mitad en dinero, y la otra en géneros de la casa.

Y aún con estas aparentes ventajas, dichas casas se van negando a tales operaciones, por las dificultades que hallan para cobrar a su vez. Así es que hay que vivir de las limosnas de la celebración de la santa Misa, y de los bautizos. Matrimonios eclesiásticos apenas se celebran, y entierros, ninguno.
Los indios se manifiestan mucho más religiosos.

El antecesor del P. Atanasio pasó sus apuros económicos, hasta el punto que, gracias a la estima que le profesaban los fieles de la parroquia, pudo vivir con alguna suscripción popular.

Nuestro buen P. Atanasio confía en la Divina Providencia, que a nadie falta en lo necesario.

El calor en aquella región es sofocante, y ha tenido que sufrir bastante hasta resentirse su salud, por no estar acostumbrado a tales calores.

Los que tengan interés en comunicarse con dicho Padre, tengan en cuenta, como él mismo dice, que la correspondencia no hay que enviarla por LA PAZ, sino que hay que dirigirla por la VIA LISBOA — Pará — Manaos —Riberalta — Bolivia.

Fr. Pascual Nadal, de Pego, nos dice que salió ya de Roma y llegó a Su-an fú. en China, donde el termómetro señala 25 grados bajo cero; y la temperatura religiosa es mucho más baja aún.

Tuvo un viaje feliz, lo cual atribuye nuestro santo leguito a que hay almas fervorosas que ruegan por él. Y añade con ingenuidad angelical, que durante todo su viaje, que fue muy largo, ningún día dejó de oír la santa misa y comulgar.

Sé halla en Su-an fu aprendiendo la lengua china, para luego dedicarse al cuidado de los enfermos, especialmente de los leprosos, que es la misión especial de nuestro buen leguito valenciano.

No sabemos si en las revueltas recientes ocurridas en China, habrá tenido que sufrir alguna persecución nuestro Fr. Pascual. Esperemos nuevas noticias, que con mucho gusto comunicaremos a los lectores de La Acción Antoniana.

Fr. Juan Bta. Sanchis Balabastre

Juan Bta. SanchisLa Provincia Seráfica de Valencia llora de nuevo la muerte de otro de sus hijos beneméritos.

El día 3 de agosto del presente año (1929) falleció en Valencia el P. Juan Bta. Sanchis, hijo de Rafelcofer, a los 52 años de edad y 35 de Religión, habiendo recibido los Auxilios espirituales.

Fue el P. Sanchis de un carácter afable, sencillo y comunicativo. Estuvo largos años en las Misiones Franciscanas del Beni (Bolivia), donde manifestó el gran celo que ardía en su pecho por la salvación de las almas, exponiendo muchas veces su vida por los infieles. Después de diez años, regresó ala Provincia, pidiendo a los Superiores que le permitiesen morar en la Casa del Santo Retiro de Chelva, donde ha permanecido varios años, dedicándose a la vida apostólica en la forma en que se practica en dicha Santa Casa.

Y habiéndose tenido que someter a una dolorosa operación quirúrgica, de la que salió felizmente, fue atacado a los pocos días de una pulmonía fulminante que le bajó al sepulcro.

A sus hermanos, sobrinos y demás familia damos nuestro más sentido pésame, deseándoles resignación y conformidad en la voluntad divina, con la seguridad de que su santo hermano ha de rogar por ellos desde el cielo.

¡Descanse en paz el benemérito misionero franciscano P. Juan Sanchis!