Peregrinaciones del Convenio de Nazaret

Nazaret ha sido siempre, y lo es actualmente, el convento más importante de Galilea. Hubo un tiempo en el que su Guardián ejercía las funciones de Gobernador civil del Distrito. Acaso por esto, todavía al presente, tiene su jenízaro, que le precede en los actos oficiales.

La Comunidad del convento de Nazaret —compuesta actualmente por religiosos de diez naciones— además de oficiar todos los días los dos importantes Santuarios de la Anunciación, donde se encarnó el Verbo Eterno, y el de la Nutrición, donde vivió la Sagrada familia treinta años, están a su cuidado los otros Santuarios de segunda importancia, el Temblor, el Precipicio y Mensa Christi, en los que se celebra el santo sacrificio todas las semanas y se celebran otras funciones en tiempos establecidos.

Mensualmente se dice también Misa en Séforis, patria de San Joaquín; en Nain, donde Jesucristo resucitó al hijo de la viuda, y Yafa, la probable aldea de los hijos del Zebedeo, Santiago y Juan: el Santuario es de recuerdo español.

Una de las notas más simpáticas que hace santamente agradable la permanencia de los Religiosos en Nazaret son las veinte peregrinaciones que durante el año hace la Comunidad a los Santuarios no sólo de la ciudad y sus cercanías, sino al monte Tabor, Caná, Tiberíades, Nain, Séforis y Cafarnaúm.

Peregrinación a Cana

La peregrinación a Caná de Galilea, que se celebra el segundo Domingo después de la Epifanía porque en ese día la liturgia recuerda la conversión del agua en vino en las bodas, tuvo lugar este año el día 20 de Enero.

Hacia las ocho, un buen autobús, que conducía los trece Novicios con su Maestro y varios Legos, y un auto, dentro del cual iban el Padre Guardián y los Padres, se deslizaban ágiles por la asfaltada carretera de Nazaret-Tiberíades, llegando al Santuario después de veinte minutos, recorridos los 10 kilómetros que Caná dista de Nazaret..

La Comunión de los Novicios en el Santuario, la Misa cantada con el Evangelio histórico del milagro de las bodas obrado por Jesucristo, la visita detallada de los restos de la antigua Basílica, un breve paseo por los alrededores de la aldea, en gran parte musulmana, la devota peregrinación al Santuario que recuerda la simpática figuro de Natanael, el apóstol San Bartolomé... ocuparon santamente toda la mañana.

La comida, con la que nos obsequió el Presidente del Hospicio o Residencia, Padre Pedro Tempone, fue exquisita y sazonada con la mejor de las salsas, la alegría y fraternidad franciscana. N¡faltó el delicado vino de Alicante, que nos recordó el que, a ruegos de María, ofreció el poder taumaturgo de Jesús a los convidados. Y sea que nosotros fuimos más comedidos que los comensales de las bodas evangélicas, o que el P. Tempone fue buen previsor, lo cierto es que el maestre-sala, que en esta ocasión fue un servidor, no tuvo que hacerle ninguna reconvención, sino más bien, me sentí obligado a aplaudir la óptima organización del convite y de toda la fiesta, y también le agradecí su hospitalidad fraterna a la Comunidad de Nazaret.

La tarde estaba espléndida; las abundantes lluvias de los días anteriores habían formado riachuelos que murmuraban por doquier; el cielo sin una nube... todo invitaba a dar un paseo. Así que yo, un poco por
caridad —faltaba dos puestos en el auto— y principalmente por gozar de las bellezas de la naturaleza, preferí volver a pie en compañía de otro religioso.

Durante las dos horas de nuestro poético viaje, nos entretuvimos hablando:

Eran las 5,30, el sol se ocultaba tras la montaña bíblica del Carmelo, y nosotros, después de haber contemplado desde lo alto del Chanuk el magnífico panorama de Nazaret, entramos en el convento a las seis de la tarde.

Fr. León Villuendas, ofm

De China. Episodios de la vida misionera

Pasados unos días felices con los Padres y Hermanos de nuestra Foranía me volví a Fung-chiayé para ultimar las obras en construcción. Al ausentarme de allí encargué la dirección de dichas obras o un cristiano fervoroso llamado Antonio Liyuenang, quien cuando trabaja en beneficio de la iglesia, sólo espera como recompensa el premio que Dios le dará en la otra vida. Este hombre se halla bien acomodado de fortuna y goza de trabajar en favor de la Iglesia Católica. Tal vez sea el único cristiano, bautizado juntamente con su familia, que lo haya hecho por convencimiento. Hablo solamente de m¡demarcación misional de Sui-chiapé. Mucho le costó decidirse abrazar la Religión Católica y cuando la estudió a conciencia, pidió el bautismo. Su familia es la más fervorosa de m¡distrito, y por su ejemplo espero que con el tiempo todo el caserío de Fung-chiayé, que consta de unas treinta familias, se conviertan a la verdadera religión. ¡Cuánta verdad encierra el adagio: «las palabras mueven, mas los ejemplos arrastran»!

Era al anochecer cuando llegué a Fung-chiayé y me dieron la noticia que a cuatro kilómetros de distancia habían fijado su morada unos salteadores y como no tenía tiempo para regresar a Sui-chiapié, me acosté con las debidas precauciones. No vinieron los bandidos aquella noche y al día siguiente corrió la voz de que habían marchado a otro lugar distante, lo que tranquilizó a todos. Pero a los dos días volvieron de nuevo, y por más que la gente decía que estos salteadores aun que iban armados no molestaban a nadie s¡les daban de comer y beber, observé que los vecinos no se atrevían a pasar la noche en sus propias casas. Todos me aseguraban que yo, como misionero y extranjero, no corría ningún peligro, pero creí prudente dormir a la intemperie, fuera de m¡residencia, en compañía de los trabajadores. Esto ocurría a mediados del pasado Septiembre.

El sacerdote misionero, como hombre de autoridad, no está bien visto aquí que duerma con gente ordinaria y en estas circunstancias no había más remedio y me acomodé en un rincón de la cueva, al lado del catequista Liyuenang.

Apenas nos acostamos, un carpintero fue a evacuar una necesidad natural y vio una banda de hombres junto a la residencia misional. Todos estábamos tumbados en el suelo y tapados con mantas y v¡pasar por un lado al carpintero que corría de puntillas. Le pregunté s¡había novedad y me contestó: «Tenemos los ladrones al lado de casa». Al punto nos levantamos todos, recogimos las prendas de ropa y huimos a la desbandada, unos montaña abajo, otros a campo traviesa. Liyuenang me cogió de la mano y como un niño tembloroso me dijo: «¡Padre, vámonos!», y sin soltarme, porque la noche era oscura, bajamos brincando el monte y atravesamos los sembrados.

Apenas habíamos dado unos pasos fuera de los sembrados encontramos al hijo mayor de Liyuenang, encuentro que me sorprendió, porque al pronto no le conocí debido a la oscuridad; más adelante nos salió al encuentro otro hijo suyo, el que tomando el fardito de m¡ropa de dormir me condujo a una cueva natural bien acondicionada donde pasé la noche. Cerca de ella, a la intemperie, dormía toda la familia de Liyuenang. A la mañana siguiente regresamos a m¡Residencia.

¿Quiénes formaban aquella banda de hombres que vio el carpintero junto a la Casa Misional? No lo he podido averiguar. Me inclino a creer que fuera alguna visión del pobre carpintero dominado por el miedo. Al amanecer se reunieron de nuevo los trabajadores y había que ver cómo reían y comentaban el hecho referido.

Preguntará alguien: ¿cómo sabiendo yo que había peligro de ladrones y bandidos, me encontraba en aquel lugar? Es porque era necesaria m¡presencia en Fung-chiayé, para dirigir las reparaciones que se habían de hacer en el edificio de la Misión y evitar gastos de materiales y ahorrar jornales.

Poco después de lo acaecido me ausenté de Fung-chiayé y días más tarde asaltaron los ladrones m¡Residencia saqueándola toda y llevándose m¡pobre ajuar, entre ello, dos cálices. Gracias a la Divina Providencia que me ausenté, porque de haber permanecido allí, m¡persona hubiera corrido grave peligro. A m¡pobre criado le sorprendieron y le maniataron y le ataron a un poste, con intención de matarle. Pero se libró de una muerte segura gracias a la intervención de un pagano que presenció la escena y le conocía. Sin embargo los salteadores le preguntaron dónde me encontraba yo, con ánimo de buscarme.

Desde entonces, es decir, desde hace seis meses, va empeorando la situación de esta parte norte de la China, y cuando escribo la presente no puede ser más horrorosa y aflictiva. Por todas partes campan a su placer los extremistas, que se entregan al pillaje.

El gobierno central de Nan-ching moviliza ejércitos y hace esfuerzos para aniquilar a tanto malhechor como puebla estas inmensas regiones y desgraciado del que cae en sus manos, en el acto lo ejecutan sin piedad. ¡Pero esta China es tan grande...!

Fr. Fabián Castellá, ofm

Crónica

De Teruel. Nueva Junta de Honor

En el Colegio de PP. Franciscanos de esta capital se procedió el 31 del pasado Marzo al nombramiento de la nueva Junta de Honor de San Antonio de Padua, previo los trámites preliminares que exigen las nuevas bases electorales. Quedó constituida según el orden siguiente:

Presidente, señor don Manuel Cornelles Pellicer; vicepresidente Pedro Rubio Rubio; secretario, José Pelufo Roig; vicesecretario, Rafael Sanz Pérez; tesorero, Tomás Alegre Maicas; vicetesorero, Emilio Civera Sanchis; vocales: José Jorge Coll; Ángel Torán Polo; Jesús Alfaro Sansoube; Martín Rodríguez Esteban, Melchor Benedicto Gómez, Luis Máiquez Canet; Emilio Martínez Pellicer; Enrique Ibáñez Bueso; Antonio Herrero Morales.

De Teruel.-Nueva Junta de la Congregación de Honor de San Antonio de Padua.

Francisco Pinazo Casino, Faustino Sánchez Romero, Manuel Arnau López, José Monfort Mulet; Francisco Subiza Vicente, Ramiro Valenzuela Vicente, Joaquín Marqués León, y Francisco Fernández Igual.


Teruel. Nueva junta de la Congregación de Honor de San Antonio de Padua.

Mes de María

¡Cuán encantador es el mes de Mayo! Las múltiples emociones y alegrías encerradas en las treinta y una poéticas páginas que comprende el maravilloso libro que llamamos Mayo tienen un doble aspecto sugestivo, pues en todas sus manifestaciones, la reina naturaleza, en este su período de majestuosidad y esplendor, evoca el grato recuerdo de algo sublime y celestial cual es el amor a María, que en el presente mes alcanza caracteres apoteósicos. Mayo ha llegado en alas del céfiro, de ese airecillo apacible y sereno nimbado de azahar. Las esencias de claveles y rosas que con su suave fragancia hacen de los jardines mansiones de perfume y casta delectación le rinden el más delicado de los cortejos, juntamente con el aroma embriagador de las azucenas, cinamomos y limoneros.

Las mieses, salpicadas de ingenuas florecillas silvestres, fruto de estos días de sin rival hermosura que completan el acertado comportamiento de los precedentes, empiezan a vestirse del aúreo colorido, signo de su no lejana madurez, cubriendo los campos de fantástico primor. Las aves gárrulas y parlanchinas que aún de noche cesan de cantar, nos alegran con los más variados cánticos.

Y sobre esos campos tapizados de césped y verdor, festejada por esas melodiosas notas que el Creador puso tan galantemente en la garganta de las pintadas cardelinas y entre ramos de flores de los más agraciados matices cual naciente aurora, hermosa como la luna y escogida como el sol, se alza la sin par María, la sin mancha concebida, para en el corriente mes mostrar al mundo entero y poner a la consideración de sus devotos, el compendio de las más preciadas gracias y virtudes con que el Altísimo la enriqueció.

La belleza de esa Virgen, a la cual no se puede mirar sin cerrar los ojos para verla mejor, ya que nuestras finitas pupilas se creen impotentes para retratarla; la hermosura de esa Esposa a quien el Espíritu Santo, en el Cantar de los Cantares, la apellida Tota Pulchra, Toda hermosa, nos retiene a sus plantas embelesados, cautivos...

Nunca mejor que con María. Jamás tan dichosos que con la posesión de su amor. En los momentos aciagos de la vida, cuando la desolación y tristeza pretenden hacer mella en la barquilla del alma, entonces es cuando la dulce mirada de tal Madre aparece más hechizadora y sonriente, s¡en Ella buscamos el suspirado consuelo.

En Mayo todo canta a María. Cantémosla y digámosla que nuestro corazón es para Ella un exquisito manojo de mística flor.

Francisco de A. Estevan

Nuestros difuntos

En Palma de Gandía, Juanita Vitoria Miñana, de 19 años
En Palma de Gandía, Milagro Vidal Vidal de Estruch
En Benigánim, María Mercedes Cuquerella Benavent, de 49 años
En Pego, Amparo Mengual Gil, de 24 años
En Biar, Cecila Luna de Luna, de 49 años
En Fuente Encarroz, Vicente Mestre Fuster, de 79 años

Bibliografía

Nuestra Madre Dolorosa, por el Padre Fr. Buenaventura Botella, ofm.- Pego, imprenta de F. Cuquerella, 1935.

En el año jubilar de la Redención del mundo por Jesucristo, no podía faltar la nota mañana, la evocación de la Virgen al pie de la Cruz, en donde fue proclamada por la boca agonizante de su hijo divino, madre espiritual de todo el género humano.

Para que se recuerde y se imprima en el corazón de los fieles esta idea de significación trascendental para toda la cristiandad, ha escrito el infatigable P. Botella este librito de 95 páginas, no en forma especulativa, sino práctica, constituyendo su trabajo un verdadero y completo devocionario sobre la Virgen de los Dolores.

Con doctrina suave expone los dolores de la Maternidad espiritual de María que lleva entrañados a todos los cristianos en su doloroso corazón, y luego presenta la misa de los Dolores de la Virgen, un devoto Septenario y numerosas prácticas y devociones para cada año, mes, semana, día y hora.

Va el librito ilustrado con hermosas láminas y adornado con preciosas viñetas; es primorosa la presentación y digna de los talleres tipográficos del señor Cuquerella, que con tanto arte y gusto se trabaja.

Los amantes de los Dolores de María están, pues, de enhorabuena y deben apresurarse a fortificar su espíritu saboreando la dulzura de sus páginas.

Se vende en la imprenta de Francisco Cuquerella, calle Mayor, 11, Pego (Alicante); en casa de don Eugenio Raduán, Pbro., Cocentaina (Alicante), y en las Librerías Católicas.

La Religión demostrada al alcance de los niños, por Jaime Balmes, Pbro., Madrid. Apostolado de la Prensa, S. A., Velázquez, 28 -1934.

Precioso librito cuya lectura, sencilla y luminosa a la vez, no sólo es indispensable a los niños de ambos sexos, especialmente de doce a quince años, sino muy provechosa a los adultos, y aun más a los hombres formados, para que sepan todo razonar de manera contundente la religión que aprendieron en el catecismo.

Vida del P. Bernardo F. de Hoyos, de la Compañía de Jesús, por el P. Guillermo Ubillos, de la misma Compañía.—Segundo centenario 1735-1935. Madrid. Apostolado de la Prensa, S. A., Velázquez, 28. 1935.

El venerable P. Hoyos fue el primero en predicar la devoción al Corazón de Jesús en España, mereciendo escuchar de sus divinos labios aquella consoladora promesa: «Reinaré en España y con más veneración que en otras partes.» Por eso es oportuno en nuestros días historiar la vida de nuestro primer apóstol del Corazón divino en España. Y la oportunidad aumenta en este año, segundo centenario de su preciosa muerte, cuya fecha se conmemora el viernes, 29 de Noviembre de 1935.

Para celebrar, pues, esta fecha de la santa muerte del insigne jesuíta, el P. Ubillos ha escrito esta nueva y preciosa biografía del P. Hoyos, que describe con sumo interés los caminos místicos recorridos por aquel espíritu privilegiado, sus heroicas virtudes, su fervoroso apostolado y la gran promesa española.
Forma un tomito de 238 páginas en 8.°, con algunas ilustraciones. Se vende a 1'50 pesetas ejemplar en rústica.

Errores actuales..., expuestos y refutados por el P. Gabino Márquez, S. J.-Madrid. Apostolado de la Prensa, S. A. Velázquez, 28, bajo, derecha. 1935.

El laicismo desenfrenado en esos últimos años ha abierto profundas heridas en el corazón de la España católica. Para poner algún dique al torrente de herejías y errores gravemente perniciosos que inunda nuestra patria, ha compuesto el ilustre P. Márquez este folleto exponiéndolos y refutándolos con sencillez y claridad, respondiendo de paso a las dificultades que los enemigos de nuestra fe suelen oponer a los dogmas en este punto.

En todos los centros docentes donde se educan jóvenes españoles, libros de esta clase debieran servir de texto, sobre todo en los tiempos que corremos, para evitar la ruina espiritual de tantas almas juveniles como todos los días estamos presenciando.