Acerca de la pedagogía de San Buenaventura
Ha escrito recientemente un folleto el P. Cangioli, ofm, La Pedagogía d¡ San Bonaventura, Florencia, 1947. El polígrafo escritor desconoce m¡artículo de 1930 en NUESTRO COLEGIO, Una posible contribución a la Historia de la Pedagogía en el capítulo del Educador. Motivo mayor para sospechar que hemos dado con una mina, de donde extraer materiales aptos por conformar una tesis doctoral. Así me dijo a mí el profesor de Pedagogía superior, doctor Bartolomé Cossio, sobre m¡artículo, que fue antes un trabajo doctrinal de esa asignatura en el curso del doctorado en 1926.
Pero no era posible que tema que sale al paso en todas las páginas del práctico San Buenaventura, pasara por alto a los lectores antiguos del autor De las seis alas del Serafín, compuesto con miras a la educación (nutrición espiritual) de los súbditos por los Superiores, verdaderos Padres espirituales en la mente de aquel Cardenal y General de la Orden. Por eso, registrando la bibliografía bonaventuriana, hallamos obras como esta: "El Mystico Serafín de San Buenaventura para el prelado y súbdito religioso..., ilustrado con varios discursos" por el P. Juan Pablo Fons, de la Compañía de Jesús, 1622, Barcelona".
Para el autor que tuviera tiempo de poner en pie la Pedagogía de San Buenaventura, yo le aconsejo lo que me aconsejó a mí primero el citado profesor de Pedagogía, que la plantee y la ensaye sobre esta triple división de toda Pedagogía del porvenir, según Aristóteles:
I.—Naturaleza del Educador.
II.—Lo que debe saber el Educador.
III.—Lo que debe hacer el Educador.
Un jubiloso acontecimiento
Visita del P. Ministro General a nuestra Provincia
La noticia de la venida a Barcelona del P. General. Fr. Agustín Sépinski, con motivo del Congreso Eucarístico, puso en conmoción a la España franciscana. Nuestro P. Provincial se apresuró a invitarle a visitar la Provincia. El Reverendísimo aceptó, s¡bien no se decidió a complacernos hasta después de salido de Roma. A pesar del corto plazo de preparación y de la incertidumbre que se tenía acerca de las fechas y del itinerario que recorrería, la visita del P. General ha resultado un paseo triunfal. Referiremos brevemente lo más relevante del viaje..
EN TERUEL
El día 22 de mayo, al mediodía, llegaba a Teruel el Reverendísimo procedente de Zaragoza. El P. Provincial, con los definidores Padres Colomer y Torres, se habían trasladado allí para recibirle en el primer convento de la Provincia. El momento fue apoteósico. A la puerta de la iglesia, profusamente adornada, esperaban, además de la Comunidad franciscana, el señor Obispo, los señores Gobernador civil y Gobernador militar, Alcalde, Vicepresidente de la Diputación, Magistrados y demás Jerarquías eclesiásticas, militares y civiles. Clero, Comunidades religiosas de la ciudad, V. O. T. y una gran muchedumbre de fieles, entre los que destacaban los niños y niñas de los colegios franciscanos, que con banderitas en las manos marcaban la vía triunfal por la que avanzaba el coche que llevaba al P. General.
A los acordes de la Marcha de Infantes descendió el Reverendísimo acompañado de los Definidores Generales, Padres Bernardo Madariaga y Juan Landázur¡y de su Secretario particular. La recepción se ajustó al ritual. El P. General, con complaciente sonrisa, admitió al besamanos a todos los fieles que llenaban materialmente la iglesia. Y al final, el P. Provincial subió al púlpito para agradecer en nombre del Reverendísimo tan gran manifestación de fervor franciscano.

Momento en que el Sr. Alcalde besa la mano al P. General. A su lado el Sr. Obispo y Srs Gobernador Civil y Militar. A su izquierda los PP. Provincial y Guardián.
A continuación, y tras de orar ante las reliquias de los Santos Mártires Patronos de Teruel, visitó el P. General, acompañado de las autoridades, las obras del Coristado de Teología, en construcción. Siguió el banquete en que el P. General hubo de contestar en italiano a los fervorosos; brindis y agradecer las jotas que se cantaron en su honor. A las cuatro de la tarde, entre aplausos y vivas, abandonó la ciudad mártir.
EN SANTO ESPIRITU DEL MONTE
Aunque disponía de muy poco tiempo, el P. General, que se interesa tanto por las Casas de formación, no pudo menos de visitar nuestro Convento-Noviciado de Santo Espíritu del Monte. Aquella reconfortante soledad impresionó muy agradablemente a nuestro Rvdmo. Padre. Tanto es así, que después que los religiosos hubiéronle rendido obediencia, dirigió una fervorosa plática a la Comunidad y muy particularmente a los novicios y postulantes. Luego oró ante la Virgen de Gracia, y con cruz alzada y en procesión fue seguidamente acompañado al coche, donde con palabras cariñosas se despidió de cada uno de los religiosos.
EN VALENCIA
A las ocho de la tarde del mismo día llegaba el Rvdmo a la puerta de nuestra iglesia de San Lorenzo. Una estruendosa traca denunció la presencia de Valencia. Le esperaba un gran concurso de fieles, sobre todo de terciarios y antonianos. Con la Comunidad franciscana figuraban, además, representaciones de diversas Comunidades religiosas de la ciudad, particularmente de los Dominicos, Capuchinos, Jesuítas y Escolapios. Llamaban gratamente la atención el gran número de religiosas franciscanas, ávidas de conocer al sucesor de N. P. San Francisco. Tras el besamanos, que fue largo, el P. Provincial habló al público y anunció que el Reverendísimo, impresionado por tanto entusiasmo franciscano, iba a dirigir unas palabras, que todos escucharon con viva atención y religioso silencio. La bendición seráfica clausuró aquel acto de fervor franciscano. Al día siguiente, 23, ofició el P. General una Misa de comunión general, muy concurrida, y antes de ella bendijo las imágenes de San Luis Obispo y el Beato Nicolás Factor, que adornan desde aquel día el altar mayor.

En Valencia. Durante la eucaristía y una foto con la fraternidad de San Lorenzo.
Durante esa mañana visitó el P. General los Monasterios de Clarisas de la ciudad y el Colegio de Sordomudos, dirigido por las religiosas franciscanas de la Purísima Concepción. A todas ellas las dejó muy confortadas con sus paternales palabras.
Visitó asimismo y oró ante el Santo Cáliz, ante la Patrona de Valencia y ante las reliquias de San Luis Obispo. Eran las cuatro de la tarde cuando salió de nuestra ciudad, camino de Onteniente, acompañado de las autoridades de la Provincia seráfica.
EN ONTENIENTE
A las seis de la tarde entraba el P. General en el término de la ciudad fontiniense. Allí le esperaban una serie de coches que, unidos a los tres que venían de Valencia, formaron toda una caravana que majestuosamente fue acercándose al Colegio. Los aplausos de los colegiales, las campanas, los acordes de la banda, el estruendo de la traca y una lluvia de flores hicieron muy emotivo el momento de la llegada del P. General. Al besamanos fueron invitados, después de la Comunidad, el señor Arcipreste y Clero con las Autoridades locales, los colegiales, las religiosas y niñas de la Pureza y el selecto público que se asoció al acto.

Al día siguiente, 24, tras la Misa de comunión, solemnizada con magistrales interpretaciones musicales, hubo ofrenda solemne de flores a la Virgen, que agradó mucho al P. General. En su honor se celebró asimismo una velada literario-musical con participación del Coro polifónico del Coristado y Colegio, en la que se pronunciaron discursos en diversas lenguas y se ofrendaron al Reverendísimo recuerdos de su paso por el Colegio. Un número muy simpático de la velada fue la intervención del P. Landázuri, peruano, que saludó a los colegiales con un discurso de tonos muy patrióticos. Cerró el acto la sentida alocución del P. General, que dio Gracias al P. Provincial, al P. Rector, Padres Profesores, al Coro polifónico y a los niños que habían intervenido en la velada, por lo afectuoso del homenaje, y dirigió a todos unas palabras de estímulo y aliento en la ardua labor del Colegio, que alabó y ponderó como uno de los mejores de la Orden en el mundo.
Después de la velada, se descubrió una lápida conmemorativa de la visita del Reverendísimo, recuerdo que ofrendó con un breve discurso el Padre Prefecto del Colegio.
EN COCENTAINA
La recepción en Cocentaina habla muy alto a favor del espíritu franciscano de esta villa. A pesar de que era día de trabajo, se congregó a las cinco de la tarde un gran número de terciarios, antonianos y demás fieles en la plaza del Convento, que aparecía con cara de fiesta, coloreada con el rojo y gualda de las banderas y gallardetes. Allí estaban también las Autoridades todas de la villa, la V. O. T., las Asociaciones antonianas y los niños del Colegio. El Frente, de Juventudes, en correcta formaron, rindió honores al sucesor del Seráfico Padre. Fue un gesto simpático.
En la iglesia, después que el P. Provincial diera las gracias por aquella manifestación de franciscanismo, dirigió el P. General una breve y sustanciosa alocución a la Comunidad y al pueblo, que la escucharon todos con claras muestras de júbilo y devoción.
A continuación visitó, acompañado de las Autoridades, el nuevo Coristado de Filosofía. Al salir del Convento, la muchedumbre quería besar la mano del P. General, lo que el Padre consintió, muy complacido de ver patentizado tanto franciscanismo. Y entre vivas y demostraciones hondas de afecto, salió de Cocentaina en dirección a la Provincia Seráfica de Cartagena.
EN BENISA
El día siguiente, 25, regresó el P. General de los Conventos de la Provincia de Cartagena, entrando en nuestro Convento de Benisa. El recibimiento alcanzó un entusiasmo indescriptible. Un gentío inmenso llenaba la plaza del Convento. Las calles adyacentes presentaban colgaduras como en día de gran fiesta. Al descender del coche el P. General los vivas y aplausos se unieron al estruendo de las carcasas. Después de la recepción, en que mediaron discursos del P. Guardián y del P. General, acompañado de las Autoridades de la villa visitó éste el Colegio Seráfico. Ya allí, el Coro polifónico ejecutó algunos orfeones en su honor, mientras el Reverendísimo se solazaba contemplando las miradas anhelantes y los rostros sonrientes de los seráficos, que le fueron presentados por el P. Rector, y a los que habló muy paternalmente.
Acompañado de la banda de música, se dirigió luego el P. General con el señor Cura y las demás Autoridades a visitar la parroquia. Y después, con el mismo delirante entusiasmo, tan propio de Benisa, fue despedido, dejando en su alma un hondo recuerdo del fervor franciscano de esta villa.
DE NUEVO EN VALENCIA
El Reverendísimo pernoctó en Valencia. De allí partió el día 26 a Barcelona. El día 3 de junio volvió de nuevo a nuestra ciudad. Al día siguiente, a las once de la mañana, salió definitivamente en dirección a Madrid, dejando en el corazón de todos sus hijos la grata impresión de su dulce y paternal mirada, el benéfico influjo de sus tan ponderados consejos y la huella indeleble de sus virtudes. Treinta y siete años habían transcurrido desde la última visita que un sucesor de nuestro P. San Francisco hiciera a nuestra Provincia. Nada extraño que toda ella se conmoviera al paso del Padre. Breve ha sido su estancia entre nosotros, pero su recuerdo perdurará y sobrevivirá a los años.
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