Breve historia de la Archicofradía de la Purísima
Establecida en la iglesia de San Lorenzo, que regentan los PP. Franciscanos en Valencia
La piedad popular a María Inmaculada se manifestó en España, después del siglo XI, en la fundación de cofradías o congregaciones que se dedicaban a promover su culto y celebrar su fiesta con solemnidad.
La más antigua parece ser la de Burgos, que se hace remontar al siglo XII. En los siglos posteriores se propagaron extraordinariamente. En el siglo XVI, en que abundan los franciscanos que defienden y fomentan la creencia inmaculista, el Cardenal Jiménez de Cisneros, gloria de España y de la Orden Franciscana, fundó varias cofradías de la Purísima Concepción.
Entre las que se fundaron en Valencia, una de las más antiguas y principales es la que historiamos brevemente en esta página con motivo de celebrarse este año el primer centenario de la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción.
En el año 1572 comenzó a hacerse en el convento de San Francisco, de Valencia —que estaba emplazado en la actual plaza del Caudillo—, la procesión de la Inmaculada Concepción en su propio día 8 de diciembre. El siguiente año se dedicó en la misma iglesia una capilla al culto de la Inmaculada. En 1574, con el beneplácito de los Superiores de la Orden Franciscana y del Beato Juan de Ribera, Arzobispo entonces de Valencia, dado en 4 y 8, respectivamente, del mes de enero, los PP. Pedro Manrique y Cristóbal Moreno fundaron en esta capilla la Cofradía de la Inmaculada Concepción.
Esta Cofradía de la Purísima fue tan bien recibida de los fieles que en un solo día se alistaron en ella dos mil cofrades de toda condición y estado. Tenía sus ejercicios los domingos terceros de mes, con procesión solemne por los claustros y patios del convento; y en 16 de junio de 1577 fue agregada a la Confraternidad, establecida en la iglesia de San Lorenzo in Dámasum, de Roma, y hecha participante de todas sus gracias.
Desde sus orígenes tomó la cofradía carácter benéfico, «dotando» anualmente, según lo permitían las limosnas recogidas, a varias doncellas huérfanas, las cuales en la procesión de la Inmaculada iban detrás de la imagen con mantos azules, cubierto el rostro con un velo y puestas entre dos señoras nobles, que las acompañaban; asistía también a los pobres enfermos y hacía otras limosnas a este tenor.
Por esto mereció que Gregorio XIII, el domingo IV de Adviento de 1581, la agregase a la Archicofradía de la Caridad, de Roma, y que en 20 de agosto del mismo año concediese Indulgencia plenaria el día del ingreso en la Cofradía, en las condiciones de confesión y comunión.
Después que la ola de la revolución del siglo XIX desterró a los beneméritos hijos del Serafín de Asís y decretó el derribo de la iglesia y capilla pertenecientes al convento de San Francisco, donde estaba erigida dicha Archicofradía, deseosos de la perpetuación de la misma fue trasladada al convento de las Religiosas Agustinas de la Presentación.
Por causas que no es del caso enumerar, pero conducentes al mayor bien espiritual de la Archicofradía, por Decreto del Sr. Vicario Capitular doctor Carcavilla fue trasladada del convento de las Religiosas Agustinas de la Presentación al de las Religiosas Clarisas de Jerusalén, en el 1877, donde estuvo treinta y siete años.
El día 11 de julio de 1914, reunida la Junta General en el domicilio del señor Clavario don Juan Ribera con el fin de estudiar los medios que estuvieran a su alcance para reanimar y restablecer el fervor y esplendor primitivos de la mencionada Archicofradía, después de breve discusión y por unanimidad se tomó la resolución de gestionar el traslado de la corporación a la iglesia de San Lorenzo, regentada ya entonces por los PP. Franciscanos, y hechas estas gestiones y obtenidas las autorizaciones pertinentes de la Iglesia y de la Orden, se estableció canónicamente el mismo año aquí, donde actualmente tiene sus actos reglamentarios, el segundo domingo de mes, además de la misa de Comunión general de todos los sábados con la Sabatina y los cultos extraordinarios de mayo y la Novena de la Inmaculada.
Sin hacer ruido

Colegio de Primera Enseñanza regentado por los PP. Franciscanos de PEGO.
Estas líneas que acompañan a la fotografía que contemplas, amable lector, no tienen otro móvil que patentizar, que poner de relieve, de manifiesto, la laudable y a la par callada labor que el Colegio de Primera Enseñanza de los PP. Franciscanos de Pego lleva a feliz término entre los niños de dicha ilustre villa, futuros hombres del mañana. El 6 del pasado octubre, remozadas sus clases, acondicionado su material escolar y con los ánimos puestos enteramente al servicio de la docencia, dicho centro de Enseñanza Primaria abrió sus puertas a los niños de Pego. Las clases vienen desarrollándose dentro de la mayor seriedad, conforme al plan establecido por el Estado. Y los religiosos que la Obediencia puso para adoctrinar a la infancia desempeñan sus cargos con triunfante brío, tesón constante y ánimo alegre y decidido.
Que el Señor —amador inmenso de la juventud— mire con ojos de complacencia esta obra suya y, al mismo tiempo que da sus bendiciones, dé su eternamente bella sonrisa de aprobación.
AÑO MARIANO
Favores espirituales extraordinarios
Nuestro Santísimo Señor Pío, por la divina Providencia Papa XII, con el fin de conseguir más copiosos frutos espirituales de la celebración del Año Mariano, como se indicó en la Encíclica Fulgens corona gloriae del día 3 de septiembre de 1953, en el primer siglo de la definición del Dogma de la Concepción Inmaculada de la Bienaventurada Virgen María, en audiencia concedida al infrascrito Cardenal Penitenciario Mayor el día 10 del corriente mes se ha dignado conceder los siguientes favores espirituales valederos por todo el Año Mariano:
I. Indulgencia plenaria; que podrá ser ganada por todos los fieles cristianos tantas cuantas veces, habiendo confesado y comulgado, visitaren devotamente, y elevaren preces a intención del Sumo Pontífice, cualquier templo (o capilla si se trata de lugares de misiones), eregido en honor de la Bienaventurada Virgen María, en el día en que comienza el Año Mariano y en el que se cierra, o sea en el día 8 del mes de diciembre de 1953 y en el día 8 del mismo mes del año 1954; e igualmente en las fiestas de la Natividad, Anunciación, Purificación, Siete Dolores y Anunciación de la Bienaventurada Virgen María.
II. Asimismo todos los fieles cristianos, con las condiciones antes citadas, pueden conseguir indulgencia plenaria todos los sábados del Año Mariano y cuantas veces tomaren parte en peregrinaciones a los mismos templos.
III. Los fieles cristianos que, con las disposiciones indicadas, asistieren a alguna función sagrada en honor de la Bienaventurada Virgen María, pueden ganar igualmente indulgencia plenaria; mas si hicieren esto mismo, por lo menos, con el corazón contrito, se les concede indulgencia de diez años.
IV. A cada uno de los Obispos de los lugares se les concede facultad de impartir la Bendición Papal, con la aneja indulgencia plenaria, en los días en los que comienza y termina el Año Mariano, dentro de las sagradas solemnidades pontificales.
V. Todos los altares dedicados a la Bienaventurada Virgen María serán privilegiados en favor del alma de algún fiel cristiano muerto en gracia de Dios, en cuyo sufragio se celebre en él la misa por cualquier sacerdote.
VI. Donde exista algún peculiar santuario en el que, con singular piedad, sea venerada la Virgen María Madre de Dios, y al que suelen acudir piadosamente multitudes de peregrinos, aun de lugares aparte dos, en él los fieles cristianos, además de todas las gracias espirituales reseñadas, pueden ganar indulgencia plenaria no sólo todos los sábados, sino también todos los demás días del Año Mariano, siempre que, habiendo confesado y comulgado, visitaren devotamente aquel santuario y rezaren por las intenciones del Sumo Pontífice.
No obstante cualquier cosa en contrario.
Dado en Roma, en el Palacio de la Sagrada Penitenciaría Apostólica, el día 11 del mes de noviembre de 1953.
N. Card. Canali, Penitenciario Mayor
J. Rossi, Secretario
Próxima Exposición de Tierra Santa en Madrid
La Asociación española de Amigos de Tierra Santa, recientemente creada para reavivar y despertar en nuestra patria el amor y la vocación hacia la sagrada historia y los acuciantes problemas de los Santos Lugares, que fueron escena real de la Redención humana y constituyen el más caro patrimonio de la cristiandad, está preparando actualmente una magna exposición que se celebrará en Madrid en la próxima primavera. Esta Exposición de Tierra Santa, primera que se organiza en España, mostrará a nuestro católico pueblo, en un gran esfuerzo, la múltiple fisonomía y carácter de Palestina, así como la huella evangélica que marcó en sus tierras y en sus muros, a través de los siglos, el acontecer de la única fe verdadera.
Sin prescindir de la dimensión científica e investigadora, pero con un matiz eminentemente popular y didáctico, y a través de los más modernos y atractivos medios de expresión (maquetas, dioramas, facsímiles, piezas y colecciones de Museos, cuadros, mapas, fotografías, reproducciones de santuarios, material arqueológico y biológico, etc.) en lo plástico, lo pictórico, lo sonoro y lo cinematográfico, la Exposición ofrecerá a los españoles una visión completa y emocionada de los Santos Lugares, hacia los que en estos momentos difíciles de su historia se concentra el celo apostólico del Vicario de Cristo.
En el espacioso vestíbulo del Palacio de Exposiciones del Retiro figurará en reproducción a su tamaño, copia fiel de la realidad, el edículo del Santo Sepulcro, de suerte que todos los visitantes puedan penetrar en su interior y admirar la tumba de Cristo, tal como se venera en Jerusalén. En torno a este vestíbulo se agrupan las cinco secciones del certamen.
La primera —Palestina geográfica y bíblica— comprenderá tres salas, en las que se presenta no sólo la Palestina natural y primitiva, con colecciones de fósiles, fauna y flora, una fuente con agua del río Jordán,
para la que se han transportado quinientas litros, material arqueológico del paleolítico y neolítico palestinense, esquemas gráficos de la Creación, de la distribución de las razas después del Diluvio, y fotografías de lugares y paisajes bíblicos, sino la Palestina de los Patriarcas y Moisés, de los Jueces y Reyes, del cautiverio y de la restauración. Descuellan en esta exhibición de la historia del pueblo de Israel las pinturas explicativas de los hechos de los Patriarcas, del Éxodo de Egipto, del Libro de los Jueces, del Imperio de David y de Salomón, de los reyes de Israel y de Judá, del cautiverio de Babilonia, de la dominación griega y las campañas de los Macabeos y finalmente de la conquista romana.
Se muestran preciosas maquetas, entre ellas la tumba de Raquel, el tabernáculo mosaico, el Arca de la Alianza y especialmente el templo de Salomón. La abundancia de facsímiles, estatuas, figuras, monedas y material proveniente de excavaciones, da singular relieve a este brillante conjunto, realzado por la aportación de valiosos objetos del Museo Arqueológico Nacional y del Museo Bíblico de Montserrat, así como de los traídos especialmente de Palestina, los cuales integran la colección que el franciscano P. Vicente Juasz destinaba al Museo de Tierra Santa en Budapest.
La Sección segunda está dedicada a la presencia de Jesucristo en Tierra Santa y consta de siete salas. En las dos primeras se reproducen a su tamaño, respectivamente, la cripta de la iglesia de la Anunciación de Nazareth, donde el Verbo se hizo carne, y la gruta de Belén, donde nació el Hijo de Dios. Las restantes abarcan la vida de Jesucristo desde su infancia hasta su Pasión y Resurrección. El material reunido y elaborado es de extraordinario interés pedagógico y plástico.
Se han hecho deliciosas maquetas de la Casa de Nazareth, del pozo de la samaritana, de las Basílicas del Tabor y Bienaventuranzas, de la Sinagoga de Cafarnaúm, de la piscina probática, etc., y sobre todo una metálica monumental del templo de Jerusalén en la época de Cristo, en la que se sitúan con primorosas figurillas en miniatura las escenas evangélicas. Toda una inmensa colección de gráficos ilustrados con itinerarios y viñetas presenta la vida de Jesús en todos sus aspectos.
Llamarán asimismo la atención los mapas en relieve, las colecciones de flora, fauna, piedras y aguas de lugares sagrados, el monetario evangélico y, sobre todo, algunas instalaciones especiales, como la de las Parábolas en diez escenarios iluminados, los veintitrés dioramas de la infancia de Cristo, que aportará generosamente su propietario señor Mateu; los belenes, entre ellos, uno con figuras en movimiento de la familia Guillén; la exhibición de los milagros evangélicos, la representación gráfica de las expresiones psicológicas del Señor, interpretadas por el gran actor cinematográfico Antonio Vilar y fotografiadas por Manuel; la reconstrucción a su tamaño de la barca de Jesucristo, que donará a la exposición la empresa Bazán, y el aquarium del mar de Galilea con los peces vivos típicos de aquel lago, así como la exhibición de redes, cestos y material de pesca.
Se ha concentrado el mayor interés en la presentación de las salas dedicadas a la Pasión y Vida Gloriosa de Jesucristo. En la primera, aparte de una serie de pinturas explicativas y de retablos muy originales para mostrar plásticamente distintos aspectos de la Pasión, como la Santa Cena, la Oración del Huerto, el Proceso ante el Sanedrín, la Flagelación, la Coronación de Espinas, la Cruz, las vestiduras de Cristo, etc., se exhibirá una maqueta metálica monumental de la Jerusalén de tiempos del Señor, con el Itinerario eléctrico del Vía Crucis, y además otras, como la de la torre Antonia con las escenas de la Pasión en miniaturas de marfil, el Cenáculo, el exterior e interior de la Basílica de Getsemaní, un facsímil a su tamaño de un olivo de dicho huerto con el ramaje traído ex profeso de Jerusalén y un relieve del Calvario.
Otras dos piezas importantes adornan estas salas: el estudio de la Pasión a través de la Santa Sábana de Turín en un gran retablo con fotos y radiografías y el llamado Reloj de la Pasión, en que por medio de imágenes sonorizadas se narran cronométricamente en impresionante relato hablado y compuesto en delicioso ambiente musical todos los sucesos de la Redención, desde la Cena hasta el Sepulcro. En la sala de los Misterios gloriosos, aparte de los retablos de la Resurrección, de la Ascensión y de la Asunción de la Virgen (éste último compuesto con un facsímil escultórico de la Virgen dormida del templo de la Dormición de Jerusalén y reproducciones de esta iglesia y de la tumba de Nuestra Señora), se muestra la colosal maqueta despiezable del Santo Sepulcro, obra realizada en cinco años por la Custodia de Tierra Santa, bajo la dirección del hermano franciscano fray Bartolomé de las Heras, y que ha figurado ya en varias exposiciones internacionales.
Siete salas integrarán la Sección tercera, en la que se desarrollará el tema de los Santos Lugares a través de la historia en sus diversos períodos, romano, bizantino, árabe, cruzado y turco hasta la época actual, con análogos sistemas de pinturas murales, maquetas y material arqueológico adecuado. Nota singular de esta Sección la constituyen la sala de Caballeros del Santo Sepulcro, en la que se exhiben, entre otras piezas importantes, un facsímile de la espada y las espuelas de Godofredo de Bouillon y amplias pinturas murales de la primera Cruzada. Asimismo descuellan las dos salas dedicadas a la historia de la Orden Franciscana en Tierra Santa, en las que, aparte del estudio estadístico en todos los aspectos de la labor de los hijos de San Francisco, se presentará una magnífica maqueta metálica del convento del Salvador, de Jerusalén.
La Sección cuarta, agrupada en tres salas, se reserva para la acción de España en Palestina. En ella tendrán cabida, además de los viajes de los grandes peregrinos hispánicos, como la monja Eteria, los obispos visigóticos, Benjamín de Tudela, Pedro Tafur, Raimundo Lulio, San Ignacio de Loyola, el P. Castillo, etc.; la actividad de los monarcas españoles que tanto favorecieron a los Santos Lugares, y las estadísticas sobre la labor hispana en el país de Jesús. En una tercera sala de esta Sección se mostrará la magnífica colección fotográfica del señor Salas sobre la huella de España en Tierra Santa, y en la que descuellan los donativos reales de cálices, sagrarios, lámparas, candelabros y ornamentos del culto.
La Sección quinta, agrupada asimismo en cinco salas, comprende arte, documentación y propaganda. En ella figurará la serie de estupendos lienzos de nuestros grandes pintores, donados por España a la Custodia de Tierra Santa en diferentes épocas y que han sido ya transportados a nuestro país desde Jerusalén, Belén, Ain-Karem, Ramleh, Nazareth y Jaffa. También se exhibirá en otra sala una bella colección de cerca de cien cuadros de paisajes y tipos de la actual Palestina, todos ellos pintados del natural por la famosa artista española Marta Rivas. En esta Sección figurarán por último las variadas colecciones de libros, grabados y documentos relativos a Tierra Santa que poseen las principales bibliotecas y archivos nacionales.
Finalmente se reservará una sala para la exposición popular de recuerdos piadosos, como rosarios, medallas, crucifijos, estampas, devocionarios, etc.; otra para las instalaciones de diversas empresas de viajes aéreos y marítimos, que ilustrarán al público sobre rutas de peregrinación, hospederías y residencias, y otra para proyectar constantemente durante el período de la exposición films documentales sobre Tierra Santa.
Inauguración
El día 13 del
mes de noviembre, en la iglesia de la Sagrada Familia de la ilustre villa de Pego, tuvo lugar la solemne inauguración de la imagen y altar de San Diego de Alcalá.
En la víspera el P. Guardián de la Comunidad, Fray Conrado Ángel, procedió a la bendición de dicha imagen, mientras gran concurso de pueblo, emocionado por la ceremonia y los acordes de la música, daban esplendor a dicho acto.
Por la mañana en la misa fue ejecutada la partitura de Pío X, a dos voces iguales, de Vilaseca, por el selecto coro de señoritas de la villa que prestan sus servicios en este templo.
La misa de revestida fue oficiada por el P. Guardián y el sermón corrió a cargo del reverendo Padre Eloy, que tuvo palabras de reconocimiento para el distinguido matrimonio señores Evaristo Bañuls y Josefa Escrivá, que costearon el artístico altar y la preciosa imagen del mencionado santo.
Después de la misa, al igual que en la víspera, hubo alegre verbena en la placeta del Convento, amenizada por la banda de la localidad que interpretaron preciosas piezas y luego se dispararon fuegos artificiales.
Obra toda ella de nuestro excelente organizador de fiestas, y Clavario mayor de ésta, Fray Junípero Pérez.
Nuestra enhorabuena más cordial a las autoridades, a los músicos y a todos aquellos que de alguna manera contribuyeron a dar esplendor y realce a esta fiesta.
El altar y la imagen son obra del escultor don Vicente Gerique.
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