Ly Tung Hua por María

Fr. Gaspar HanEl autor de este conmovedor artículo, no pudiendo poner en práctica su vocación en su patria, China, por causa de lla actual persecución religiosa, trasladado a España, tomó el hábito franciscano e hizo su profesión religiosa en Santo Espíritu del Monte y ahora cursa Teología en el Seminario Franciscano de Teruel.

Todo cuanto se refiere a nuestra Madre la Iglesia Católica nos atañe a todos y a cada uno de los católicos más que si se refiriese a un hermano nuestro. En realidad, se refiere a miembros de un solo cuerpo, del que nosotros formamos parte y Cristo es Cabeza. Creo, pues, que este relato, que yo he vivido, no carecerá de interés para los lectores de La Acción Antoniana.

El hospital de San José es uno de los más importantes de la ciudad de Tsinan, en la provincia de Shangtung, de China. Fué fundado por las Terciarias Franciscanas de Estados Unidos. Había en él alrededor de ochenta enfermeros y enfermeras; entre ellas, veinte terciarias chinas y norteamericanas y dos médicos bastante famosos. Todos muy buenos católicos, menos un protestante y un médico pagano.

En junio del año 1948 los comunistas unieron sus fuerzas para ocupar la ciudad de Tsinan. Las monjas norteamericanas y algunas chinas, temerosas, huyeron en avión a la ciudad de Shanghai y desde allí a Norteamérica. Quedaron tres monjas chinas valientes y voluntarias; una de ellas ejercía, y ejerce hasta hoy, el cargo de Superiora del hospital.

En septiembre del mismo año ocuparon los rojos la ciudad. Al principio se mostraron lo suficiente amables y corteses. Pero como aquel proceder no era sincero, sino pura táctica, pronto trocaron la amabilidad en dureza, la cortesía en inhumanidad. Así, al fin fueron innumerables las dificultades.

En estas circunstancias, las monjas y los demás sesenta enfermeros católicos eligieron al administrador del hospital Ly Tung Hua, valiente y fervoroso miembro de la Legión de María, intermediario entre ellos y los comunistas. Ly Tung Hua, joven de veintisiete años de edad, hace cuatro o cinco que recibió el bautismo y casó con una joven cristiana. Su padre había muerto, y no tiene actualmente más familiares que su madre, su esposa y una niña de corta edad.

Este joven tiene gran perspicacia para conocer los engaños y dolos de los comunis-trs y voluntad muy firme y decidida para rechazarlos. Estando en el hospital comulgaba diariamente, de donde sacaba sus fuerzas sobrehumanas para vencer las dificultades puestas por los rojos y para defender los derechos del único hospital católico de la ciudad. Sobre todo es de notar su especialísima devoción a la Santísima Virgen. Todos los domingos reunía a sus compañeros en un cuarto del hospital para confortarles, animarles, rezar las tres partes del Rosario, dar gracias a la Madre celestial por los beneficios recibidos de sus manos maternales y pedirle mayor fuerza para resistir a los demonios de los rojos y fidelidad a la causa de Cristo. Por eso entre ellos nunca hubo miedo, sino un corazón encendido; nunca hubo duda, sino una voluntad para todo dispuesta ; nunca hubo tristeza, sino una alegría santa y triunfadora.

El 30 de noviembre del año 1950 se proclamó por vez primera la Iglesia Reformada, o la Iglesia Independiente, en el distrito Guan-Yüan, de la provincia Tse-Chuan (esta proclamación, según los comunistas, fué obra de un sacerdote chino que se llama Wang Liang Tsuo, pero esto era totalmente falso).
El fin de la Iglesia Independiente no era sino establecer un cristianismo chino puro, independiente, patriótico y progresista; dicho sin eufemismos: un cristianismo cismático.

Los rojos, para aumentar el número de seguidores de la mencionada Iglesia Independiente, hicieron muchísima propaganda en el periódico y en la radio. Mas el fracaso fué absoluto. En la ciudad de Tsinan usaron los mismos medios de propaganda. Y después mandaron los cuadernos bien ordenados a todas las parroquias y comunidades católicas para que los cristianos diesen sus nombres en favor de la Iglesia Reformada. Pero cuando los cuadernos llegaron al hospital de San José nuestro heroico joven, que no dormía, los rasgó y echó al fuego.

En el mes de mayo del año 1951 se repitió el caso, pero esta vez no fué para establecer una iglesia independiente de Roma, sino para exigir el consentimiento forzoso del pueblo cristiano, para expulsar al Internuncio de la Santa Sede Mons. Antonio Riberi. Nuestro neocristiano Ly Tung Hua se comportó como la vez anterior. Por estos heroicos actos todos los enfermeros del hospital quedaron muy firmes en la fe y muy esforzados para rechazar las diabólicas insinuaciones de los rojos. Mas, por otra parte, los comunistas, sintiéndose ofendidos por estos hechos, se encolerizaron contra el hospital católico y, sobre todo, contra el administrador Ly Tung Hua, aunque, como aun querían aprovechar su persona para los fines que pretendían, le dejaron por entonces en libertad. Incluso intentaron hacerle renegar de la fe; pero siempre rechazó sus propuestas diciendo resueltamente: «No, no sois dignos de hablar con los hijos de María.»

El día 4 de enero del año 1951 volví del Seminario Regional de Pekín y quedé en el hospital de San José para veranear y aprender algo de Medicina, siendo obligado por las especiales circunstancias entre los comunistas. Tuve entonces la satisfacción de conocer a nuestro heroico joven. También él, teniendo un seminarista por compañero suyo, se llenó de contento.

iCuántas veces con cuánto fervor y entusiasmo me consultaba acerca de las verdades de nuestra fe sacrosanta, del Derecho canónico y del modo cómo debía tratar con los terribles enemigos rojos!

El día 14 de julio el Gobierno rojo publicó un edicto en el que .se declaraba a la Legión de María como una organización traidora a la patria, instrumento de los imperialistas (así llaman a los misioneros católicos); los miembros de ella —se decía allí— son espías, criminales, etc. Por ello fué severamente prohibida. Mas Ly Tung Hua no tenía miedo. Con todas sus fuerzas confortaba a sus compañeros para que combatieran valientemente por el nombre de María. Por otra parte, sabiendo que su último momento de libertad estaba ya muy cerca, se preparó con la confesión general más perfecta, con fervorosas comuniones, con visitas al Santísimo Sacramento del Altar y a la Santísima Virgen, sin omitir el aconsejarse debidamente con los ministros del Altísimo. Durante este tiempo me dejó sus ejemplos edificantísimos, me impresionó hondamente.

Un día le pregunté si tenía miedo de la cárcel.

—Miedo yo no tengo —contestó—. Sólo temo no perseverar en la fe católica por causa de los indecibles tormentos que me esperan. Para mí solamente hay dos caminos, o renegar de la Virgen, o perder la libertad y morir; pero estoy dispuesto a recibir los tormentos por el nombre de María : prefiero morir antes que renegar de mi Madre celestial.

¡Qué convencimiento tan firme! ¡Qué ejemplos tan hermosos! Un joven prefiere gastar su florida juventud en !a prisión, prefiere perder su libertad, padecer tormentos insufribles y morir antes que renegar de la Virgen María. ¡Ved un hijo fiel a Ella!

Diez días más tarde, el 24 de julio, a las cuatro de la mañana, reinando aún la oscuridad de la noche, se oyeron unos golpes extraordinariamente fuertes en la puerta de Lv Tung Hua. El se despertó sobresaltado y oyó con claridad unas desmesuradas voces que decían: «¿Está Ly Tung Hua en casa? ¡Levántate en seguida!... ¡Abre la puerta!»

Ly Tung Hua conoció que había llegado la hora. Al instante se levantó; acudió a donde su madre, que también se había levantado; se arrodilló delante de ella y le dijo: «Bendígame, madre mía. Ahora vuestro hijo va a la prisión. No estéis triste, porque la Virgen María está conmigo. No esperéis que vuestro hijo vuelva. Si viereis que vuestro hijo vuelve tened por sabido que ha renegado de la Virgen. ¡Madre..., ruega por mí!...»

Mientras las lágrimas de la madre se deslizaban de sus ojos y caían sobre la cabeza del hijo, le habió entrañablemente, diciendo: "Hijo mío, mi única esperanza, si esa es la voluntad de Dios, él te acompañe, sé valiente. Prefiero verte en la prisión, prefiero verte morir, antes que renegar de la Virgen. ¡Oh, hijo mío !...»

Se repiten los golpes con más violencia y las voces con más bríos: «Salga Ly Tung Hua, salga en seguida.»
El se levantó del suelo, fué a toda prisa a !a cama donde dormía su hijita de dos meses de edad, la cogió en sus brazos y le dió su último beso paternal. Después consoló a su esposa que lloraba acongojada. Abrió a continuación la puerta y aparecieron cuatro policías armados hasta los dientes.

Les dijo Ly Tung Hua:

—Aquí estoy. ¿Qué queréis?

—Nada —respondieron—. Venimos por mandato de nuestros jefes...; no depende de nosotros...

Y mientras contestaban a medias palabras le pusieron las esposas y le llevaron a la prisión, quedando su madre, su esposa y la inocente niña tristes y afligidas.

El mismo día, en la primera página de los periódicos rojos, publicaron los crímenes de nuestro heroico joven, bajo el título: «Ly Tung Hua, el fiel perro de los imperialistas». Estos periódicos los leí yo enteramente, y puedo decir que todo era mentira y engaño. La única razón de su encarcelamiento es que Ly Tung Hua era un valiente miembro de la Legión de María, un fiel hijo de la Virgen; que no quería cooperar con los comunistas en sus maldades inhumanas. Pero esto los rojos lo quieren negar, es demasiado vergonzoso para ellos.

Al tercer día de estos sucesos, el 26 de julio, por la mañana, me encontré con la madre de Ly Tung Hua en el hospital, y me dijo: «Mire usted, vengo a ofrecer una misa por mi hijo no para que salga pronto de la prisión, sino para que esté firme y constante en la fe católica, para que sea un fiel hijo de la Virgen María.» ¡Qué madre tan buena, tan piadosa, ten heroica!

Al principio nadie sabía el paradero de Ly Tung Hua. A los tres meses supo su madre el lugar donde se encontraba, y pudo traerle ropa de invierno, pues el frío era ya intenso y él se había ido con la de verano.
Hasta la fecha Ly Tung Hua permanece encarcelado y sin esperanza de que recobre la libertad.

Amados lectores, ¿no se ha conmovido vuestro corazón a la lectura de esta historia? Cuaje, pues, vuestra conmoción y sentimiento en fervorosas oraciones a !a Santísima Virgen en este Año Mariano por la China esclavizada por el comunismo, y particularmente por nuestro joven, que tanto las necesita para permanecer firme y constante en la fe en medio de tantos sufrimientos.

Fr. Gaspar Han Chen Lian

Noticias

Un misionero valenciano prisionero de los rojos en China

Macan. — El Arzobispo de Tai-yuan-fú (China) ha manifestado tener confianza de que pronto el misionero franciscano de Rafelcofer (Valencia) reverendo P. Severino González pueda ser liberado de los rojos chinos, que lo tienen encarcelado desde el pasado noviembre.

El P. Severino miació en Rafelcofer en 1906. En 1918 entraba en el Colegio Seráfico de Benisa, donde estudió Humanidades, y en 1924 emitía sus votos religiosos en el convento de Santo Espíritu del Monte. En 1928 marchó a Roma, en donde se preparó para las Misiones de China, adonde fué eni 1931 con otros dos religiosos franciscanos de esta Provincia: el P. Fabián Castellá, de la Alquería de la Condesa, y Fr. Ezequiel Casulla, de Castellón. Estos dos últimos no pudieron resistir por mucho tiempo las penalidades propias de la dureza del clima, y pocos años después fallecían en el corazón de la China víctimas de maligna enfermedad.

El P. Severino pudo salir de la prueba y pronto se le vió desplegando una actividad misionera que era admiración de propios y extraños. Sus conocimientos elementales de Medicina, unidos a su intuición innata y, sobre todo, a la gran dosis de caridad cristiana, le granjearon tal estima no sólo entre los cristianos, sino también entre los paganos, que al caer el Vicariato, donde estaba, en poder de los rojos, éstos le dejaron libre en un santuario de !a Santísima Virgen con tal que ejerciera la Medicina en favor de todos. Grande fué el fruto que con ello consiguió. Al fin los rojos le encarcelaron en el pasado noviembre.

El Arzobispo de Tai-yuan-fú, tan pronto tuvo noticia de su prisión, lo comunicó al Embajador de España en Roma para que se interesara por su liberación. El Embajador lo comunicó al punto al Gobierno español, quien ha confiado el asunto al Gobierno de Suiza, que tiene representación diplomática con el Gobierno rojo de Pekín. Añade dicho señor Arzobispo que ya le han dado seguridades de que pronto estará libre. Así lo esperamos todos y lo pedimos a Dios.

Cultos a la Inmaculada en San Lorenzo

La Archicofradía de la Purísima, establecida en la iglesia de San Lorenzo, de Valencia, con motivo del Año Santo Mariano, el día 30 de mayo honrará a su excelsa Madre y Patrona con una solemne misa de Comunión general, acompañada de órgano y motetes, y con una solemnísima función religiosa vespertina, a cuyos actos invita a la Venerable Orden Tercera, a las Asociaciones Antonianas y a todos los devotos de María Inmaculada. Terminada la función de la tarde se sorteará una hermosa imagen de la Inmaculada.

El Rdo. P. Miguel Oltra y la repatriación de los divisionarios prisioneros de los soviets

La Acción Antoniana no puede dejar de registrar el gozo que invadió a tantos hogares españoles, como a toda España, por la venturosa vuelta a los lares patrios de 285 compatriotas que durante largos años, presos de los soviets, estuvieron como muertos para la patria.

La prensa diaria ya en su día fué describiendo las innumerables muestras de alegría que tal retorno trajo consigo.

Nosotros queremos hacer constar en nuestras páginas un legítimo gozo que este acontecimiento nos proporciona: es la decidida, eficaz y abnegada actuación que, para el logro de tan difícil retorno, puso en juego el entusiasmo y dinamismo de nuestro Hermano de hábito Rdo. P. Miguel Oltra, muy conocido de nuestros lectores.

A él, juntamente con el profesor de la Universidad de Madrid don José Storch García, se debe la iniciación del largo y trabajoso proceso que se hubo de seguir para conseguir el resultado apetecido.

Ellos también, con el patrocinio de nuestro invicto Caudillo y bajo las directrices emanadas del Ministerio de Relaciones Exteriores, arrostraron, con no pocos ni menguados riesgos, la delicada misión de ponerse en contacto directo con los directivos responsables de los soviets.

Parece legendaria aventura la narración de las gestiones llevadas a cabo por !os dos «legionarios de la paz y del optimismo».

Sí; sólo con un optimismo pacífico, como el que animó a Francisco de Asís un día a romper las filas de soldados y presentarse al sultán de Egipto, se podía emprender una actuación como la realizada por el P. Miguel Oltra y el profesor Storch García.

El éxito la ha coronado felizmente. Nuestro parabién y congratulación cordial y fraterna.

Peregrinación Lourdes-Roma

La Venerable Orden Tercera ha organizado una Peregrinación nacional a Lourdes y Roma, partiendo de Madrid, con motivo del centenario de la Definición Dogmática de la Inmaculada v de la Canonización del gran terciario franciscano, Beato Pío X, del 22 de mayo al 3 de junio de 1954. A esta peregrinación podrán sumarse todos los simpatizantes de la Orden Seráfica.

Peregrinación a Zaragoza-Lourdes

La Tercera Orden de las Provincias de Valencia y Andalucía, con sus simpatizantes, organiza una peregrinación en autocares a Zaragoza y Lourdes con motivo del Año Santo Mariano, del 30 de mayo al 7 de junio para la Provincia de Andalucía, y del 1 al 5 de junio para la Provincia de Valencia.

Romería a Nuestra Señora del Castillo, de Culiera

La Venerable Orden Tercera de la Seráfica Provincia de Valencia ha organizado una romería en tren especial al santuario de Nuestia Señora del Castillo, de Cullera, que se realizará, Dios mediante, el tercer domingo de mayo día 16, y será presidida por el P. Provincial Fr. José Antonio Arnau.

Profesión solemne

El día 28 de marzo, en nuestro convento de Teruel, emitieron sus votos solemnes los estudiantes de Teología Fr. Eduardo Camallonga y Fr. Julián Gómez, ofreciéndose al Señor llenos de santos ideales de abnegación y trabajo apostólico.

Los recibió a la profesión el P. Serafín Pérez, O. F. M., quien tuvo palabras de entusiasmo y estímulo para los neoprofesos. Reciban éstos, pues, la más cordial enhorabuena de sus Hermanos ios teólogos, que elevan sus mentes al Altísimo para que Este bendiga —in aeternum— su profesión.

Nombramiento

El Rdo. P. Camilo Jordá Moncho, O. F. M., hijo de nuestra Seráfica Provincia de Valencia, que lleva ya cinco años destinado en Madrid, ha silo nombrado, en la Curia episcopal de Madrid-Alcalá, «Censor de oficio» para revisar lo que se ha de imprimir, según establece el Código de Derecho canónico. Recordamos que también desempeñó este mismo delicado oficio de «Censor eclesiástico» en la diócesis de Teruel-Albarracín.

In memoriam

P. David Escrivá,ofm


P. David EscriváEl Rvdo. P. David Escrivá Miralles nació en Daimuz (Valencia) el 25 de junio de 1895. En septiembre de 1908 ingresó en el Colegio Seráfico de Benisa, donde estudió las Humanidades. El 12 de septiembre de 1912 tomó el hábito de la Orden franciscana en el Convento de Santo Espíritu del Monte y al año siguiente, día 17 de septiembre, emitió los votos religiosos. En septiembre de 1921 recibió su ordenación secerdotal.

Bien pronto dió a conocer sus excelentes cualidades educadoras, por lo que los superiores le destinaron, sucesivamente a la educación de los niños y jóvenes en los colegios de Onteniente, Cocentaina y Benisa. En este último, durante varios años, ostentó el cargo de Rector.

Además Dios le dotó de una elocuencia insinuante y arrebatadora, por lo que consiguió abundantes frutos en muchas misiones en que intervino. Su salud no le permitía dedicarse de lleno a la agotadora tarea del pulpito; en cambio en la dirección de Ejercicios Espirituales era inagotable y muy estimado.

De carácter ordenado, activo y fiel, mereció que los superiores le confiaran la administración del Colegio de Onteniente, de la revista «Acción Antoniana», del Convento de San Lorenzo y de la Provincia Seráfica, en calidad de Síndico Apostólico.

Una maligna y larga enfermedad de ocho meses, soportada con gran resignación y paciencia, purificó su alma. Cuando una ligera mejoría hizo abrigar alguna esperanza, sus familiares, para facilitar su restablecimiento, consiguieron de los superiores que fuera a su pueblo natal, pero Dios le quiso para Sí, el día 11 de abril, a las 24 horas, dormía el sueño de los justos.

Su entierro fué una elocuente manifestación de amor al finado, concurriendo al mismo un gran concurso de gentes y representaciones de las comunidades franciscanas de Valencia, Carcagente, Onteniente, Benisa y Pego.

La Acción Antoniana se asocia al sentimiento de la Seráfica Provincia de Valencia y de la familia del difuuto y suplica rueguen por él nuestros lectores.

Descanse en paz