Inauguración de las Escuelas de la Purísima y San Antonio
en el barrio del Arrabal en Zaragoza. Ofició en la bendición el prelado Dr. Doménech. Por la tarde se celebró una brillante velada literario-musical
El domingo 6 de febrero del año en curso fue un día de verdadero júbilo para el populoso barrio de Jesús y Arrabal. El vecindario se sumó en masa a la alegría de ¡os Padres franciscanos que inauguraban sus escuelas de la Purísima y San Antonio tras meses de ardua labor y preocupaciones de todo género.
Por la mañana, a las doce y media, el Sr. Obispo Rigoberto Doménech y Valls bendijo solemnemente el hermoso edificio, dignándose recorrer paternalmente las amplias aulas y el sobrio y elegante salón de actos. La satisfacción más viva se pintó en su semblante ante esta espléndida realidad que la Providencia depara para la formación integral de los niños del Arrabal y barrio de Jesús. Asistieron al acto el P. Provincial de la Seráfica de Valencia y Aragón Fr. José Antonio Arnau con su Venerable Definitorio, D. Miguel Sancho Izquierdo, párroco de Altabás, el arquitecto don Juan Pérez Páramo, constructor don Ricardo Lapetra, los inspectores de Primera Enseñanza don Ramón Sugrañés, inspector jefe, y don José Cestafe, inspector de la Zona; Autoridades, el Presidente del Consejo de Administración de El Noticiero don Moisés García La Cruz, representaciones de Ordenes religiosas y numeroso gentío.

Ya entrada la tarde y después de la función religiosa en la capilla del convento, tuvo lugar la velada literario-musical. La presentó el Rdo. P. Bernardino Rubert, Vicario del convento, que calificó adecuadamente el acto que se había celebrado por la mañana. El pequeño José García Lasaosa, alumno de las escuelas, declamó admirablemente una sentida composición, «Motivos de alegría». Le tocó el turno a todos los alumnos después, dirigidos por el P. Ladislao Ríos; cantaron briosa y acertadamente el himno del Colegio, que se estrenaba en esta ocasión. El P. Jacinto Fernández dio a continuación una «Breve noticia sobre la Orden Franciscana en el Arrabal», recorriendo sumariamente la historia del convento de Nuestra Señora de Jesús, de la antigua observancia franciscana, convento que da precisamente el nombre a todo el barrio de Jesús. Los niños deleitaron seguidamente al público con un precioso orfeón infantil, atinadamente interpretado. Tomó luego la palabra D. Miguel Sancho Izquierdo; con su habitual justeza de pensamiento glosó el significado de la educación y formación religiosa, la única que brinda a la sociedad una base sólida para los niños.
Terminó su brillante intervención dirigiéndose a los pequeños y exhortándoles a que recordasen siempre, entre los avatares que les reserve la vida, la escuela religiosa en que se forman. Y como broche final, la autorizada palabra del P. Provincial. Hizo constar que venía a dar las gracias emocionadamente a todos: a su Venerable Definitorio que presidía el acto en el estrado del flamante salón de actos, al constructor don Ricardo Lapetra, a los moradores de este barrio que tanto le alentaron a proseguir la empresa y, sobre todo, a la Inmaculada Concepción, que, acogiendo estas escuelas como un monumento erigido a su honra en el centenario de su dogma, ha patentizado su maternal y divina protección sobre ellas, expresando así su deseo de que los niños de este barrio se formen en su escuela a la vera del taumaturgo San Antonio de Padua. Un delicado obsequio de los niños fue el último número del programa.
Tres graciosos, acertados actores, que por vez primera pisaban las tablas, representaron el sainete Orlando el furioso, manteniendo en constante hilaridad al público. Y fuera ya de programa, como espontáneo regalo de Luis Ascaso, intervino la rondalla Izuel, que con tanto acierto dirige don Gaspar Izuel. Se cantaron jotas en el más puro estilo, bailaron graciosas parejas de pequeños artistas y especialmente lucieron su arte Luis Ascaso con su pareja la señorita Milagros Gracia, acompañados por la prestigiosa jotera Alicia Castro, premio nacional. Nuestra enhorabuena al P. Superior Fr. Gil Sendra, alma de la obra, a toda la comunidad franciscana y al barrio de Jesús que cuenta con tal centro educativo para sus niños.
(En el próximo número publicaremos una interviú de V. Barrios Rosell con el P. Gil Sendra)
En Nazaret
¡Años de paz, de ensueños y de flores,
de soles y de lunas estivales,
y plegarias, coloquios inmortales,
y sonrisas, pobrezas y dolores!...
¡De José y de Myriam los amores
dulces como la miel de los panales,
y los himnos de coros celestiales,
con el suave trinar de ruiseñores!...
En Nazaret así corrió del Niño
la vida familiar de arcanos llena...
Y en sus manos, extático, de armiño,
solía contemplar con faz serena
una cruz por El mismo laborada
envuelto en misteriosa llamarada...
Fr. Damasceno Espinosa, ofm
Ideario para Semana Santa
Lo que nosotros llamamos en lenguaje piadoso Semana Santa, la llama la Liturgia de la Iglesia la Semana Mayor. Las dos expresiones avalan una misma idea y llevan un mismo propósito: el reconcentrar la atención de los hombres en los misterios de la Pasión y Muerte de Jesús, divino Salvador.
Si fuera la imaginación la que tuviera que apellidar a la Semana Santa, lo haría en estos términos: el capullito apretado de la Cuaresma, el espumoso y oloroso vino que descorcha la Iglesia para sus nupcias, el manjar del espíritu...
Preparemos nuestra alma para el reguste y el saboreo, que también a los hijos de Dios les es permitido banquetear, gozar.
* * *
Todo el tiempo de Cuaresma es ofrecido por la Iglesia como medio apto de perfección espiritual; a eso hace referencia sus ayunos, su predicación cuaresma!, la densidad de todos sus ritos.
La Semana Santa acentúa más este carácter de facilitación, de superrogación que la Iglesia dispone para sus fieles. Cabe decir que la Semana Santa tiene el efecto de un suave empellón impulsor de nuestra marcha hacia el destino en Cristo Jesús.
Al fin y al cabo dejarse empujar en este asunto de la perfección cristiana no es cosa muy difícil ni mucho menos desagradable. Nosotros podemos cometer la torpeza de salimos del regalo y viabilidad de la Iglesia y entonces bracear con esfuerzo personal, sin que ese mismo tesón pueda lo que ¡a Iglesia puede con sus misterios, sus fiestas y su liturgia.
Empleemos el misal, releamos las sugerencias de las rúbricas de esos días, y que el espíritu se aligere del mundo para marchar en las cosas de Dios.
* * *
Subid, subid sin temor... al monte Calvario. Situaos a poca distancia, donde se vea bien el espectáculo. No demoréis los minutos, ni vaciléis, que las mejores emociones, las más profundas sensaciones, siempre se han logrado cerca de los actores, en ¡os primeros lugares.
Cuando les oigáis gritar a los judíos y veáis formando ríos la rabia de los fariseos y que los insultos los amasan con risotadas, no os preocupéis, que vosotros sois espectadores y no son para vosotros, son para Jesús.
Erguíos como palmeras expectantes, como lo estuvieron las Marías y San Juan, y oiréis las últimas palabras de Cristo, que son preciosas como sus últimas gotas de sangre.
¿Qué queréis, meditar, llorar, increpar a
los verdugos?... Lo podéis hacer. Yo prefiero mirar y callar.
Pero no os vayáis, que aun se os va a ofrecer la pavorosa, sensacional demostración de la naturaleza, cerrando en estruendoso portazo su cielo y abriendo en sinuosos surcos su suelo.
Si os ha dicho algo ese espectáculo podéis repetirlo y hasta abonaros para volver. Los santos lograron permanecer allí, junto a la cruz.
* * *
No olvidéis de disfrutar del mejor sentimiento que brota al acercarse a la cruz, al asistir como espectadores al desenlace de JesÚ6. Es un sentimiento de vergüenza, algo así como un disgusto espiritual que produce una flor tan fragante como el arrepentimiento y el dolor.
Yo lo he conseguido preguntándome el por qué de ese suplicio, el motivo de la muerte de Jesús.
¿Por qué?
¿Lo sabéis vosotros? Es de suma importancia el saberlo y el vivirlo. Entonces todas las cosas tienen un resorte íntimo y una justificación adecuada nuestros dolores, nuestras lágrimas y hasta nuestra muerte.
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Y aun me permito recordaros que ni la Cuaresma ni la Semana Santa debe deprimir vuestro espíritu, náufrago de la tristeza o de una cerrazón de asfixia. Lo sobrenatural y lo de Dios, si no se produce con la alegría, o mejor, si no trasciende de vida, de gracia, de encantos, no es de Dios.
A algunas almas les hace falta saberlo esto porque voluntariamente en sus almas escasea la luz, la refrigeración de la alegría del espíritu, siendo así que su destino es la superabundante alegría de Dios.
La Semana Santa debiera vivirse interiormente muy alegre.
Consultorio religioso
Como católico creo según manda la Iglesia en la Biblia e interpretación dada por ella; pero en mi interior tengo mis dudas que no puedo disipar, por más que lo intento. ¿Me podría aclarar este misterio y decirme las razones que nos motivan a creerlo? — A. Ll.
Para darle una explicación completa a su consulta precisaría más espacio del que en este consultorio se concede; con todo, gustosamente le doy alguna norma que puede contribuir a aclarar su estado de duda.
No olvide que la Biblia es el libro sagrado que contiene la palabra revelada por Dios. Así nos lo testificó nuestro divino Maestro Jesucristo, lo mismo nos enseñaron los apóstoles y a través de los siglos nos lo han ido diciendo los Padres apostólicos, los Doctores de la Iglesia, los Concilios, el Magisterio Ordinario de los Obispos y Sumos Pontífices de Roma. Ante tantas autoridades que se condensan en la suprema de Jesucristo y su Vicario, el católico no ha de hacer más que acatar con respeto el contenido de la Biblia y la interpretación auténtica que la tradición eclesiástica le ha dado.
Puede ocurrir, con todo, que la duda alguna vez atormente el ánimo de algún creyente, como parece ocurrir a usted. En tal caso hay que ver, en concreto, de qué pasaje se trata, pues no todo lo que dice la Biblia se propone a la aceptación con la misma urgencia, y sobre todo, hay que tener la humildad de reconocer que, como libro de revelación divina, contiene sus misterios, inaccesibles a la pobre razón humana, no contrarios a ella; y por lo mismo, pedir a Dios nos ilumine siempre que intentemos leerla y cuando la leamos hacerlo con el fin de edificación espiritual de nuestras almas.
Padre, ¿cuándo el apetito deja de serlo para ser gula?
La gula es un apetito desordenado de comer que excede lo razonable. Si no es desordenado es simplemente apetito. ¿Que cuándo es desordenado? Santo Tomás indica cinco casos concretos: cuando se come a deshora y con más frecuencia de la que conviene, o se come manjares más caros de lo que permite su condición, o en cantidad que pueda hacer daño, o se afana demasiado por las exquisiteces en el alimento, o lo hace con voracidad ansiosa. Ordinariamente es pecado venial.
Fr. Agnello
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