Relato navideño
El espectro de la cueva
En Belén nadie lo sabía, pero el día jubiloso se acercaba por momentos.
La ciudad, agitada por el empadronamiento, apenas si podía notar que algo extraño acontecía en sus contornos...
Y sin embargo, allá en las afueras, una tarde fría de diciembre, algunos pastores se percataron de un fenómeno desconocido: el rebaño se encontraba preso de honda agitación; una impaciencia desacostumbrada les mantenía en vilo. Después todos los días a la misma hora se repetía con idénticas circunstancias la extraña novedad...
Los pastores se pusieron en expectación. Querían conocer el motivo que ocasionaba tan fastidiosos momentos a sus ganados.
Y un día, ya entrada la tarde, sus pupilas exaltadas pudieron divisar desde lejos un como espectro que avanzaba precipitadamente hacia una caverna.
A ellos les pareció una vieja de facciones contraídas y arrugas deformes en la cara. Mantenía un paso invariable. Paso largo, largo como de siglos. Vestía amplia túnica hasta los pies, que el viento, jugueteando caprichosamente con sus pliegues, le hacía adoptar las más extrañas figuras. El crepúsculo de la tarde que moría contribuía a hacer más tétrica la escena.
En tanto, la vieja se deslizaba por los olivos, perdiéndose en el oscuro rincón de la cueva.
Después ya nadie sabía lo que acontecía. Sólo se pudo averiguar que el buey y la vaca albergados allí mantenían su inalterable tranquilidad.
Tal vez se asustaran en la primera ocasión, pero la frecuencia de las visitas les había curado de espantos...
Las frías tardes de diciembre seguían sucediéndose con monótona regularidad. A Belén afluían sin interrupción nuevas caravanas. Los pastores apacentaban sus rebaños cerca de la cueva donde entraba la vieja misteriosa.
Un día notaron que se dirigían hacia ellos unos personajes que juzgaron ser matrimonio. El, robusto, alto, frisaría los treinta y cinco años. Ella, sobre el jumento y rebozada en el manto, apenas si llegaría a los dieciocho.
Van decididos al grupo de pastores.
—Paz a vosotros—saluda el varón.
—Yavé os la envíe igualmente—, respondieron a coro los interpelados.
Y a continuación les expone el viajero la triste historia de sus decepciones. Venían a Belén, su patria, a cumplir la orden imperial del empadronamiento y habían encontrado todas las puertas cerradas. Ninguno de sus paisanos les reconoció como a tales. Debieron abandonar la ciudad. Luego guardó el que hablaba un momento de silencio, y al fin exhaló un profundo suspiro.
La joven rebozada sintió que se le desgarraba el alma al oír el relato que ella misma había vivido, pero siguió imperturbable en su misma posición, con los ojos fijos en la tierra.
Los pastores se mostraron conmovidos. Hubieran hecho cualquier sacrificio por remediar a aquellos necesitados. Pero sus pobres chozas estaban demasiado lejos. La noche avanzaba. Andar por tan tortuosos caminos hubiera añadido un capítulo más a la historia de las penalidades pasadas...
—Aquí cerca hay una gruta—, balbuceó, al fin, un zagalillo.
—Sí —respondió un segundo—, pero sería demasiado peligroso...; la vieja...
Los peregrinos asintieron con vivo interés a lo de la cueva. Pidieron informaciones, y los pastores les contaron con horror la historia de la anciana misteriosa. Los viajeros. no atendieron al dramatismo de la narración, y después de saludar de nuevo a sus interlocutores siguieron al zagal que les guiaba a la cueva.
—Es necesario ahora un albergue —decía en el camino él a la doncella—, mañana Dios proveerá.
La joven asintió con una ligera inclinación de cabeza.
Era ya de noche. Una noche oscura y cerrada. La noche más grande que han visto los siglos.
Los pastores dormían. El viento azotaba, con furor las ramas de los árboles. De pronto una luz vivísima circundó los contornos de la gruta, mientras legiones de ángeles entonaban el himno de paz. Nuestros pastores fueron también a la cueva con alegría. Ya no se acordaron de la misteriosa vieja.
Había nacido el Niño Dios.
Pasaron varios días desde que el mundo celebró la primera Navidad.
Los pastores volvieron contentos a las faenas cotidianas después de dejar sus presentes al Niño Dios. José, el padre adoptivo de Jesús, tornó otra vez a las prosaicas labores de su oficio. María atendía con solicitud los menesteres de la casa. El Niño se iba a dormir.
Giraron quedamente los goznes de la puerta como empujados por una débil brisa. Una sombra irregular cubrió gran parte de la gruta. Después se hizo visible la figura de una mujer harapienta, profundamente encorvada por el peso de los años.
María tembló. Creyó encontrarse ante la presencia de un hada maléfica que violaba su refugio.
El buey y la vaca siguieron en su calma habitual. Como si el visitante fuera para ellos un personaje familiar.
La vieja avanzó hacia adelante. Daba pasos largos, largos como de siglos. Al fin se detuvo en la cuna del Niño. María reprimió la respiración. Quiso dar un grito de espanto, pero se le anudó la garganta. Miró queda a la vieja de los harapos y notó con extrañeza que sus ojos guardaban idéntico parecido con los de Jesús.
La vieja se inclinó profundamente. Algo buscaba entre los pliegues de aquel vestido secular. A María le pareció que habían pasado siglos. El Niño desde su cuna alargó su débil diestra y le arrebató a la vieja lo que tan febrilmente había buscado en los harapos.
la ansiedad de la Virgen crecía por instantes. Un agobio frío le maceraba las sienes. Le galopaba la sangre por las venas. ¿Qué sería lo que había cogido su Niño a la mujer desconocida? María no lo sabía.
Sólo había visto la profunda curvatura de la vieja, ahora más pronunciada al inclinarse a la cuna.
La vieja viró la vista por la gruta con aire de triunfo. Un cambio radical se había operado en las facciones de la anciana.
Ahora aparecía en la fresca plenitud de sus años juveniles y la curva pronunciada de las espaldas había desaparecido como si se hubiera deshecho de un enorme peso...
Finalmente la vieja se irguió con soltura y ganando la puerta de salida se abismó en las tinieblas de donde había venido.
María corrió presurosa a la cuna. Entonces pudo ver el misterioso regalo. Eva —la vieja de los harapos— acababa de depositar en las manos del Niño una manzana.
María lo comprendió todo. Le resbaló una lágrima por la mejilla. Al Niño también. Y cuando fue mayor se entretenía haciendo cruces, que colocaba en la manzana, roja como el crepúsculo de una tarde de verano...
G. Abenamar
A "La sin mancilla"
Arpa muda
No suena el arpa... está muda. Pero es que es tanta su gracia, Esfuerzo mi pensamiento, Pido ciencia a los Doctores Al artista del decir Pido más, yo pido más Aun forzando yo no logro, Si recuerdo los poetas Es que también su belleza |
Toda hermosa, dice de Ella Eso haré yo, gran Señora, ¡De rodillas ante Ti, Puede hacer cielos más bellos, Y flores más perfumadas, Mas puesto Dios a crear, Ya te vinieron cantando Eran luces que anunciaban Es mejor dejar el plectro, |
Vicente Monroy Alaguero
Redentorista
In memoriam
El P. Leonardo Mira,ofm
Falleció en el convento de Cocentaina el 23 de octubre 1955.
Nació el P. Leonardo en Millena, pueblecito de la provincia de Alicante, el 31 de enero de 1888; a los doce años, sintiéndose llamado por Dios a la Orden Franciscana, ingresó en el Colegio Seráfico de Benisa donde estudió las Humanidades, con grande aprovechamiento. En septiembre de 1903 tomó el Santo Hábito en Santo Espíritu del Monte, y terminado el año del Noviciado hizo su profesión religiosa en el mismo convento.
En los conventos de Pego, Cocentaina y Onteniente hizo sus estudios de Filosofía y Teología, y en agosto de 1913 celebraba su primera misa en la iglesia del convento de Cocentaina. La bondad indiscutida de su carácter, adornada con las notas de auténtico franciscanismo: sencillez, humildad y espíritu de sacrificio, le franqueó las puertas para la estima y confianza de cuantos le trataron.
En los colegios de Onteniente, Benisa y Teruel, donde la obediencia le puso en la ardua labor educadora de los colegiales, dejó una estela de bondad difícilmente superable, por lo que cuantos estuvieron bajo sus cuidados han conservado del P. Leonardo la simpática impresión del Padre . bueno, comprensivo y auténtico franciscano.
Después los Superiores le confiaron el gobierno de los conventos de Teruel, Segorbe y el desempeño de la Secretaría de la (Provincia, captándose en todas las ocasiones la confianza de los religiosos, subordinados y Superiores por su bondad y carácter servicial.
Poco más de dos meses que había sido nombrado Superior del convento de Cocentaina, donde la Provincia tiene establecido su Estudio de Filosofía, cuando la «hermana muerte» vino a llevárselo de este mundo. Le sorprendió en el trabajo. Era la mañana del domingo día 23 de octubre; durante las primeras horas estuvo atendiendo a los fieles en el confesonario; una extraña molestia le obligó a retirarse a su celda; pero al poco rato, a las nueve y media, era ya cadáver. Un ataque cerebral le dejó dormido, con la tranquilidad del justo, hasta el día de la resurrección.
Cocentaina expresó con una imponente manifestación el afecto que la bondad del Padre supo captar en las pocas semanas que últimamente allí moró.
Los religiosos lloramos la desaparición del buen Hermano y cuantos le trataron y recibieron el bálsamo de su paternal bondad le recuerdan agradecidos y rezan por el descanso eterno de su alma.
A sus sobrinos y familiares nuestro sentido pésame.
Descanse en paz.
Noticias
Solemne quinario en Teruel.—La comunidad de Padres franciscanos y la V. O. T. de Teruel se propusieron este año cumplir ese deseo, tan fácil siempre a la hora de planear, tan difícil luego al instante de ponerlo en obra, de realzar de tal modo el quinario y triduo de Cuarenta Horas dedicados a nuestro San Francisco, que superase en solemnidad al mismo de años anteriores, lo cual aquí obliga, porque es costumbre darle brillo no común.
Esta vez ha habido motivos de plena satisfacción. La asistencia de fieles ha sido nutrida y apretada, notándose mayor concurrencia de día a día. Ha contribuido a ello, sin duda, el entusiasmo que puso en sus propias palabras el P. Comisario Provincial de Argentina, el P. Joaquín Ribes, un orador que habla hacia la custodia para que su voz alcance a todos de reflejo. Ese entusiasmo, comunicado a los fieles, llegó a alcanzar calidades de arrebato al momento de entonar el Himno de los terciarios.
Para matizar el fervor de tales fiestas se ha interpretado por la Schola cantorum del Coristado franciscano piezas de Vitoria, Viadana, Goicoechea, Wit, Iruarrizaga y otros. En la limpieza de interpretación se ha hecho notar ostensiblemente la dirección del maestro de Capilla P. Vicente Pérez Jorge, Superior del convento franciscano; suyas fueron algunas de las piezas interpretadas, tanto más jugosas cuanto han estado dirigidas por la misma mano que las compuso.
Nuestro agradecimiento a cuantos, de un modo o de otro, han cooperado a la feliz culminación de estas fiestas. Cabe destacar la acertada dirección de la Junta de la Venerable Orden Tercera de Teruel, la actuación fielmente mantenida del Visitador P. Juan José Baydal, la notable cooperación del Coristado Teológico Franciscano, como también de los directores de la prensa y Radio de Teruel, y de un modo particular la ayuda no escatimada en ningún momento, del Padre Superior de los franciscanos.
La festividad de nuestro S. P. San Francisco revistió brillante solemnidad. La misa solemne, interpretada con maestría sin igual por los estudiantes franciscanos, fue presidida por el Obispo de Teruel Fr. León Villuendas, que ofició por la tarde en la solemne función del Tránsito.
A la comunidad de Padres franciscanos y V. O. T. se unieron los ingenieros y ayudantes del Distrito Forestal de Teruel para honrar a su Santo Patrón San Francisco de Asís.
Emisión radiofónica para los terciarios franciscanos.— Todos los sábados, a las veintiuna y media horas de la noche, los Padres franciscanos de Teruel ofrecen por la emisora Radio Teruel, en onda normal de 1.170 kilociclos, equivalente a 254 metros, una emisión radiofónica en que se conjugan de modo progresivo temas de ambiente cristiano y preferentemente seráfico.
El fin no es otro que mantener vivo el contacto entre los terciarios franciscanos, para lo cual cada emisión consta de un capítulo de la vida de San Francisco, adaptado para la radio, y seguido de una charla doctrinal con intermedios musicales, cuya interpretación corre a cargo de la Schola cantorum de los religiosos franciscanos, ahora dirigida por el prestigioso compositor P. Vicente Pérez Jorge.
Se debe esta iniciativa, que podemos calificar de acertada, al P. Juan José Baydal, quien cuenta para ello con la cooperación entusiasta de los estudiantes franciscanos del convento de Teruel.
A juzgar por los propósitos formulados y el entusiasmo que se ha vertido en dar a Teruel, a la provincia y demás lugares donde localicen la mencionada emisora una emisión semanal de este carácter, podemos confiar en el interés que necesariamente despertará entre los terciarios y entre los fieles amantes del Patrón de la Acción Católica.
«Radiodifusión Paz y Bien» ofrece todos los sábados, a las veintiuna y media horas, su emisión radiofónica a cargo de los Padres franciscanos de Teruel.
«Radiodifusión Paz y Bien», al servicio del quehacer franciscano, quiere reunir bajo sus ondas, como bajo una bandera, a los seguidores todos del Seráfico Patriarca y sin distinción a cuantos admiradores ha despertado en el mundo la acertada proporción social de su obra maravillosa. La voz del Padre San Francisco, desde Radiodifusión Paz y Bien, hará llegar a tu domicilio, amado lector, fervorosas inquietudes de auténtica vida cristiana y pasajes sugestivos de ejemplar franciscanismo.
También se retransmite desde nuestra iglesia por Radio Teruel la misa cantada para los enfermos de Teruel y provincia.
Quinario a nuestro P. San Francisco en Agres. — Desde el día 12 del presente año hasta el 16, inclusive, la V. O. T. de esta localidad ha celebrado el quinario de nuestro P. San Francisco. Los ejercicios de los cuatro primeros días se celebraron en la iglesia parroquial, debido a la lejanía del pueblo en que está el santuario de la Virgen, dificultando la asistencia por la noche; y el día quinto, domingo, se celebraron todos los actos en la iglesia del convento.
Por la mañana la misa en la parroquia, a las siete y media, y por la tarde el ejercicio, a las siete y media también, en la parroquia, consistiendo los actos en Rosario, ejercicio de las Llagas, sermón y reserva. En estos actos tomaban parte el señor cura, que ha cooperado gustosamente oficiando en el Rosario y la reserva; el Superior del convento P. Manuel Ferrandis, encargado de la T. O., y el P. Manuel Balaguer, venido ex profeso desde Caspe para actuar en el quinario en lo que estuvo a su cargo. La asistencia de terciarios y demás fieles fue nutrida todos los días, oyendo devotamente la palabra de Dios dirigida con sencillez y elocuencia evangélica por el Padre predicador, que realzó el espíritu seráfico con aplicaciones de la enseñanza de nuestro P. San Francisco, tan sabiamente ordenada en la Venerable Orden Tercera de Penitencia.
El domingo día 16 todos los ejercicios se realizaron en la iglesia del convento. A las nueve, tuvo lugar la misa de Comunión para la V. O. T., siendo muy concurrida, en la que el Padre celebrante les dirigió antes .de la Comunión una fervorosa plática eucarística saturada de espíritu seráfico. Por la tarde el ejercicio tuvo lugar a las cinco, con exposición, el rezo de la Corona franciscana, el ejercicio de las Llagas y el sermón de San Francisco y último del quinario. Después de la reserva se dio la bendición papal y acto continuo se organizó la procesión. No cabe duda que todo el pueblo acudió a la función de la tarde, y la procesión fue tan extensa que cubrió todas las avenidas del santuario, casi uniéndose la cabeza de, la procesión con la salida del Santo, y todos con los cirios encendidos porque la calma del ambiente era absoluta y ni un soplo corrió para apagar las luces. Ofició en ella el Sr. cura y la música de la población acompañó al Santo con marchas escogidas de su repertorio.
Solemnes cultos y novenario en honor de San Francisco en Caspe. —La Tercera Orden de Caspe ha celebrado, durante los días del 8 al 16 de los corrientes, con inusitado entusiasmo y renovado fervor, la novena a su Fundador.
Los actos empezaron con la misa de Comunión, armonizada con cantos y Comunión, y por la tarde la Exposición de Su Divina Majestad, Corona, canto de las Llagas, sermón, reserva y veneración de la reliquia del Santo mientras se cantaba el Himno.
La predicación corrió a cargo de tres Padres, el P. Vicario, P. Guardián y P. Carlos Sáez, que desarrollaron temas interesantes sobre el espíritu de San Francisco y la acción de la Tercera Orden. Toda la nave de la iglesia se llenó de manera impresionante de terciarios y de simpatizantes que cantaron devotamente los coros del canto de las Llagas y escucharon satisfechos la palabra de los religiosos.
El día 16, que fue día de la fiesta de la Tercera Orden y final del novenario, hubo un programa de actos solemnes, y ante todo muy concurridos. Empezaba el día con la misa de Comunión general, en la que los motetes eucarísticos se sucedieron sin interrupción, y el P. Guardián dirigió las preces de acción de gracias en común. A las diez se cantó una misa de Perosi, varios motetes por magistrales cantores y panegírico de amplios vuelos con apretada doctrina del P. Carlos Sáez, Vicario de Zaragoza.
Y finalizó aquella jornada franciscana con la función solemne de la tarde, en la que las palabras del P. Director Fr. David Cervera abrillantaron y prepararon los ánimos para la magnífica procesión, en la que los múltiples estandartes de los niños de la Catequesis y aquellos otros pequeños con el hábito franciscano completaron, junto a los acordes de la banda de música local y el prestigio de las Autoridades, el religioso desfile.
A la vuelta a la iglesia se entonaron los gozos, himno, se impartió la bendición papal y se sorteó una elegante imagen de la Virgen del Pilar de regulares dimensiones entre los terciarios.
La enhorabuena a los terciarios y Junta, que han iniciado tan loables programas y tan solemnes cultos al Seráfico Padre.
Profesión solemne. — El día 15 de noviembre emitió sus votos perpetuos, en manos del P. José Antonio Arnau, Ministro Provincial de la Seráfica Provincia de Valencia y Aragón, en Santo Espíritu del Monte, el Hermano lego Fr. Francisco de la Sagrada Familia Sánchez Díaz. Nuestra cordial felicitación.
Nuevos títulos en la Seráfica Provincia de Valencia
Ha obtenido el título de profesor de Pintura y Dibujo al P. Gil Sendra, después de haber hecho constar éste su suficiencia en la Escuela Superior de Bellas Artes de Valencia.
Por el Instituto Católico de París ha obtenido el grado de Licenciado en Filología Moderna el P. José López.
Por el Ateneo Pontificio Antoniano de Roma ha obtenido la licenciatura en Filosofía el P. Ricardo Olmo.
Después de superar con nota sobresaliente las pruebas de concurso establecido obtuvieron el título de Lectores Provinciales en Ciencias Naturales los PP. Eduardo Camallonga y Generoso Lorente y en Ciencias Exactas el P. Francisco Blanes.
A todos nuestra enhorabuena y abundantes frutos en el empleo de sus reconocidas dotes.
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