Una visita a la Exposición Benlliure-China en el salón Dorado de la Diputación Provincial de Valencia
Los comentarios apasionados de los visitantes a la Exposición chino-franciscana me han impulsado a visitarla. Mi carácter, un poco escéptico, hace que atropelle mis ocupaciones, y allá me dirijo para comprobar lo que oigo.
Una visión sorprendente: el Poverello de Asís conjuntado entre miles de colorines, muy típicos de las regiones del Celeste Imperio. Quedo perplejo, no sé a dónde mirar; si arriba, contemplo la joya valenciana del artesonado del salón Dorado de la Diputación; en las paredes, multitud de tapices, acuarelas y bordados chinos, mezclados con los lienzos de San Francisco de don José Benlliure. En el centro del salón tres vitrinas de forma esbelta y repletas dé filigranas de marfiles, dos mesas con muchas telas y objetos variados de exquisito arte chino.
Me pasa como a un niño que ha destapado el paquete de Reyes, que queda perplejo sin saber por cuál empezará a juguetear. Por fin me determino:
La obra de Benlliure. — Admiro, y ahora más que nunca, frente a lo surrealista: garabatos ininteligibles, faltos de dibujo y colorido en desconcierto, me hacen ver la verdadera pintura, justeza de dibujo, alma en la imagen y sencillez en la ejecución. No en balde José Benlliure es un maestro.
La obra consta de sesenta y tres cuadros, casi todos en técnico de guash y algunos a todo color, tamaño 40 por 60.
Las vitrinas. — Dieciséis departamentos guardan los marfiles, de asunto religioso algunos: La Inmaculada, por ejemplo, tallada en marfil, muy equilibrada en proporciones, a pesar de fantasear en sus formas estilizadas; expresión y unción admirables; queda uno sorprendido al ver tal unción, propia de un místico cristiano europeo.
Filigranas chinas. — Alardes inconcebibles; en un bloque de marfil de apenas escasos centímetros, se han sacado más de quinientas figuras formando una sola pieza, desde las humanas a las diversas de la fauna y flora. Para los modernos nos saca de quicio el contemplar estas maravillas de valor incalculables.
Tallas en madera, caobas y ébano. — Los diferentes oficios del chino, admirable ejecución, expresión acertadísima. Un juego de café en ébano, lacas e incrustaciones de nácar, verdadera joya oriental. Abanicos de sándalo, perfume perenne, ejecutados con gran primor.
Telas. — Pañuelos de múltiples colores de seda natural, varios objetos de coquetería femenina, bordados en diversos colores que parecen escamas de mariposas o plumajes de vistosas aves. Mantelerías bordadas casi todas a punto de cruz; acertada combinación de colores a base de dibujo chino. Tapices los hay de toda clase y asuntos, desde bordados a mano hasta los ejecutados en artesanía fabril. Todos consiguiendo ser cuadros perfectos, de tal manera que uno tiene que palpar para convencerse de la realidad.
Las pinturas son acuarelas sobre sedas, sencillas, eso sí, admirables en su pulcritud, sin perder nunca el carácter de su procedencia; asuntos casi todos religiosos, dominando la Santísima Virgen y algún que otro santo.
Algunas preguntas. — Veo algunos religiosos franciscanos que vigilan la Exposición. Después de algunos titubeos me dirijo a uno de más edad, que por lo visto parece ser el que lleva la dirección. Efectivamente, es el P. Gonzalo Valls, misionero durante más de treinta años y que fue Vicerrector del Seminario Pontificio, confiado a la Orden Franciscana en aquellas regiones orientales. Muy amable, me contesta:
—Partí el año 1934 y estuve en Shansi y Shensi; de este lugar fui destinado a Hong-Kong. En 1949 tuvimos que emigrar de nuevo, refugiándonos en Macán, hasta 1954, en que terminaron la carrera los cien seminaristas que llevábamos con nosotros.
—¿Cuántos seminaristas chinos han instruido?
—Sobre 400, y al expulsarnos de China trajimos muchos a España, y llegaron sólo de franciscanos unos quince.
—¿Finalidad de esta Exposición?
—Ayudar con lo recaudado a esos artistas obligados por las circunstancias a vivir fuera de su patria, con todas las consecuencias que ya puede suponer.
—Tienen ustedes un arsenal de objetos artísticos, y por lo que veo ya tienen casi todos el papelito de «adquirido».
—Sí, responde mucho el público de Valencia y apenas si quedan objetos. La Providencia y San Francisco están allanando muchos inconvenientes que ya puede suponer existen para la adquisición de estos objetos desde tan remotas tierras.
—¿Es usted, Padre, el que también ha montado esta Exposición?
—Lo encargué a nuestros Hermanos de San Lorenzo, que ayudados por algunos de nuestros jóvenes religiosos de Teruel han cumplido maravillosamente esa delicada misión. Como ve hay cierto orden artístico.
Me despido deseándole un éxito completo y termino afirmando que es una de las buenas exposiciones que he visto, tanto por su calidad como por la cuantía de los objetos.
Después del cierre he sabido que mi deseo ha sido una realidad: la Exposición ha sido visitada por muchísimas personas, y los objetos chinos expuestos vendidos en casi su totalidad.
Un idilio en Nazaret
En Nazaret, como en todo pueblo de poca trascendencia, cualquier acontecimiento o novedad imprevista daba lugar a corrillos, cuchicheos y reuniones callejeras, hasta quedar saciada la curiosidad. Así estaban Tuba, Rebeca, Salomé y otras comentando la venida de una sencilla familia que ya algún tiempo habían desaparecido de la población.
—¿No la has visto?—, preguntaba Salomé a la rubia Cela, que acababa de llegar.
—¿A quién?—, le contestó Cela.
Salomé. — A Myriam, la que desposó con el habilidoso carpintero José y que luego desaparecieron.
Cela. — No la vi —dice— ni recuerdo, si no es aquella linda doncella de tan sorprendente belleza que causaba admiración.
Salomé. — Ella misma, y hace poco han acabado de llegar de Egipto. Pero si tú vieras aquel lindo pimpollo de hijo que han traído, no sé de dónde, si no es que ha bajado del cielo, porque más hermoso no se ha visto ni en las estrellas.
Cela. — No será tanto.
—¿Cómo no? —responden todas—. Ni se ha visto ni se verá otro entre los hijos de Israel. Niño como ese no lo tuvo ni Salomón, con todo su poder y sabiduría.
Cela. — Pues, hijas, bueno será que vayamos a darles la bienvenida y gozaremos de ver al sol resplandeciente en la tierra.
—Sí, vamos —dijeron todas—; bien merecen nuestro saludo, ya que después de todo era Myriam la más hermosa doncella y la más buena por su trato y amabilidad.
Dicho esto marcharon en grupo a la casita que José y María habían recuperado de su anterior morada.
Este cuadro se había repetido en diversas calles, y la generalidad de nazarenas habían pasado por su casita dándoles la bienvenida.
Dicho está que siendo tan buenos y amables José y María, pronto se hicieron amigos de toda la vecindad. Pero el que llevaba la atracción de todos, especialmente de los niños, era Jesús, el Hijo de María. No había niño en Nazaret que no fuera amiguito de Jesús; todos jugaban con él, y le hacían participante de sus juguetes y chucherías, y Jesús les amaba a todos y les correspondía con sus lindos juguetes, que el diestro y muy hábil José, su padre, solía arreglarle para sus juegos.
Entre ellos había una niña muy lista y despejada, llamada Sarita, que amaba mucho a Jesús y gustaba hablar con él, y frecuentaba sus visitas a la casita de Jesús.
La Sagrada Familia se había ausentado unos días, tal vez para ir a Hebrón a la casa de Isabel. Sarita sufría por su ausencia, penando por si acaso no volvían. Llegaron por fin, y Sarita encontró la casa abierta. Salió Jesús y para Sarita fue cual si hubiera amanecido el sol.
—¿Dónde habíais estado tantos días?—, le dijo Sarita.
—No muchos —dijo Jesús—; han tenido que salir mis padres y yo he estado con ellos.
— ¡Válgame Dios!, que si tú no estás en Nazaret —le dice Sarita— se oculta el sol y quedamos en tinieblas.
Jesús. — No tanto, Sarita, que el sol siempre brilla esplendoroso, y cuando se oculta sale la luna y brillan las estrellas.
Sarita. — Pero falta la estrella mejor, y no hay luz ni sol si se oculta su belleza. No hay niño como tú; tu cuerpecito está hecho de resplandores; debe ser hecho de una masa de pureza.
Jesús. — No, Sarita, todos los niños somos iguales.
Sarita. — ¿Iguales dices tú? A ver si son iguales a ti el cazurro de Simeón, el simplote de Melec, el rencoroso Judas.
Jesús. — Por Dios, Sarita, no hables mal de nadie; todos los niños son buenos, en todos brilla la gracia de Dios.
Sarita. — La gracia de Dios sólo brilla en ti, y parece que el cielo te la ha puesto a calderadas. ¿Quién va a compararse contigo? Es una gracia tan especial y divina que no deja de tener misterio. ¿De dónde has salido tú? ¿En qué tierra habrás nacido?
Jesús. — ¿No lo sabes tú? Pues, mira, no hay misterio, te lo diré: yo he nacido en una cueva.
Sarita. — ¿En una cueva? No me hagas tú reír. En una cueva sólo nacen los gringos y gitanos, gente sin patria y sin Dios.
Jesús. — No digas eso, que también son hijos de Dios y están bajo su providencia; y como ella he nacido yo en una cueva.
Sarita — Mira, me vuelvo loca de escucharte; parece mentira que digas tú ese disparate. Tú eres la flor del cielo, eres el lirio del campo; y las flores más hermosas nacen en pleno sol. La rosa, que es la reina de las flores, nace y brilla en el esplendor de los jardines, y tú, que superas en belleza a todas las flores, debiste nacer en un grandioso palacio del esplendoroso Egipto, de donde has venido. Las más hermosas flores no nacen en las cuevas ni entre sombras.
Jesús. — De todo hay. ¿No has visto nacer a la humilde violeta a la sombra de los jardines, oculta entre el verde césped de los prados? Pues es hermosa cuanto humilde, y llena de dulces perfumes el ambiente, y su aroma penetra en el corazón.
Sarita. — Pues, sí, eso es verdad, tienes razón.
Jesús. — Pues, como la violeta, yo he nacido en la sombra y no lo olvides que he nacido en una cueva.
Sarita.—Mira, Jesús, no te entiendo. Seas como seas y hayas nacido o no en una cueva, yo te digo que también has nacido en mi corazón y mi corazón siempre será para ti la dulce morada que te ofrezco. Tu dulce nombre estará escrito en mi corazón. ¿Y no tienes otro nombre de tu raza, tribu o descendencia?
Jesús. — Sí, me llamo también Emmanuel.
Sarita. — ¿Emmanuel has dicho? Mi padre, que es el preste de la Sinagoga, repite muchas veces el nombre de Emmanuel, que, según dice, significa Dios con nosotros, como está profetizado. ¿Y tú eres también Emmanuel?
Jesús. — Sí; soy Emmanuel, como me nombraran los profetas.
Sarita. — Si que te subes bien alto, nene. No te entiendo. Naciste en una cueva y te llaman Emmanuel. No hay quien te entienda. Si eres Dios con nosotros, también serás Hijo de Dios. En verdad que si Dios tuviera hijos 'en este mundo ninguno te superaría en gracia, belleza y virtud. Seas como seas, para mí serás siempre Emmanuel, Hijo de Dios: Dios con nosotros.
Jesús. — Día vendrá, Saríta, en que tú todo esto lo reconocerás y estarás también con Dios.
Sarita. —Veo que también te las das de profeta; mayor confusión me causa el misterio de tu vida. Has nacido en mi corazón, que será siempre tu dulce morada. No me olvides, y en el tiempo venidero úneme al glorioso misterio de tu vida.
Jesús. — Conmigo estarás en el tiempo glorioso de mi vida.
Noticias
Cátedra de Modalidad Gregoriana para el P. Vicente Pérez-Jorge
Ha sido nombrado catedrático de Modalidad Gregoriana en la Escuela Superior de Música Sagrada, de Madrid, el P. Vicente Pérez-Jorge, Superior del convento de Teruel. ¡Nuestra sincera felicitación!
Conferencia de «Iniciación» a la música
Se celebró en el salón de actos del Instituto de Enseñanza Media para la Sección Juvenil de la Sociedad Amigos del Arte, de Teruel, a cargo del gran musicólogo, compositor e intérprete P. V. Pérez-Jorge. Previas unas palabras del director del centro don Mariano Navarro, el P. Pérez-Jorge dio la primera lección. El ilustre conferenciante se refirió a los temas musicales, afirmando que sobre una idea primaria el compositor desarrolla y construye una parte sinfónica... El P. Pérez-Jorge ilustró su conferencia con un armonio y grabaciones de música, en la que se percibe claramente lo expuesto. Al terminar su interesante intervención el Padre Pérez-Jorge fue largamente aplaudido.
Camino de los altares
Tres Papas más caminan hacia el honor de los altares: Beato Gregorio X, muerto en 1276; Benedicto XIII, muerto en 1730; Pío IX, muerto en 1878. Como paso previo de la beatificación de Pío IX se ha abierto su sepulcro en la Basílica de San Lorenzo, Roma, y ha aparecido incorrupto el cuerpo del Pontífice.
Civitavecchia (Italia)
En el ábside de la iglesia franciscana de esta ciudad el pintor japonés Lucas Hasegawa ha realizado cinco monumentales frescos en memoria de los veintiséis mártires de Nagasaki, crucificados el 5 de febrero de 1597: seis franciscanos españoles, tres jesuitas japoneses y diecisiete terciarios franciscanos japoneses. Su muerte es una de las páginas más heroicas de la historia de la Iglesia de todos los tiempos.
Hirosima
Las Hermanas franciscanas del Santísimo Sacramento se alternan en la adoración a Jesús Eucaristía, perennemente expuesto en la iglesia internacional de la Paz, consagrada el 6 de agosto de 1954, aniversario de la destrucción de la ciudad por la bomba atómica.
Nagasaki
A comienzos del año 1956 noventa jovencitos de esta diócesis ingresaron en distintos seminarios. La cifra total de estudiantes asciende a 288, distribuidos así: 134 franciscanos, 103 del Seminario Diocesano, 20 del Verbo Divino y 31 marianistas.
Hilversum (Holanda)
Seis sacerdotes franciscanos acaban de graduarse de pilotos, en un esfuerzo por contar con «alas» para multiplicar sus labores apostólicas como misioneros en Nueva Guinea.
Palma de Mallorca
Se proyecta realizar una película sobre la gesta misionera de Fr. Junípero Serra, el celebérrimo evangelizador y fundador de California. El film, asesorado por los franciscanos, sería una coproducción hispanoamericana y se invertirían dos millones de dólares. Existe el propósito de abrir un concurso internacional para elegir el guión.
Los Ángeles (California)
La Misión de San Fernando va a eregir un monumento a su fundador Fr. Fermín Francisco de Lasuen, "el franciscano olvidado", que llegó a la Alta California sólo cuatro años después de Fr. Junípero Serra, fundando casi tantas misiones como su compañero de apostolado.
Año Jubilar de Fátima
Este año se cumplen los cuarenta de la fecha en que la Virgen María se apareció a los tres pastorcitos de Aljustrel, en la Cova de Iría, y por medio de ellos hizo conocer al mundo su maravilloso mensaje. Para conmemorarlo se celebrarán magníficas ceremonias, sobre todo en los días que tuvieron lugar las apariciones, y peregrinos más numerosos que nunca irán a Fátima a honrar a Nuestra Señora.
Congreso Eucarístico Internacional
En la próxima primavera, primera quincena de mayo, se celebrará en España el III Congreso Eucarístico Nacional en la ciudad de Granada. Así lo ha determinado la Junta de Metropolitanos.
Voluntarios a la muerte
Varios seminaristas católicos se ofrecieron voluntarios para reemplazar a los padres de familia en "la torre de la muerte", instalación generadora de uranio radioactivo, donde trabajaban detenidos en un campo de concentración en Checoslovaquia. Ante el asombro de guardianes y policías del campo, los seminaristas explicaron sencillamente: «...A ellos les aguardan sus esposas y sus hijos.» La actitud de estos valientes seminaristas animó a otros muchos detenidos, que asombraron a sus enemigos con el ejemplo magnífico del renunciamiento cristiano.
Triunfo de la Eucaristía
El Congreso Eucarístico celebrado en la capital birmana del 2 al 5 de febrero del año 1956, fue un verdadero triunfo de la Eucaristía. Pues el Legado del Soberano Pontífice S. Eminencia el Cardenal Gracias, Obispo de Bombay, el Gobierno birmano, 27 arzobispos y obispos, 200 sacerdotes, 600 religiosos y más de 50.000 fieles honraron la Hostia divina con fervorosas pruebas de su fe.—

