Sellos usados para las Misiones

En el mes de enero del año 1958 se creó la Oficina del Sello Misional, con sede en Valencia, San Lorenzo, 2, como bien saben los lectores de La Acción Antoniana.

Desde entonces pesan ya algunos kilos los sellos usados de correos que hemos ido recibiendo de distintos donantes, a quienes damos desde estas columnas las más sinceras gracias.

También en distintas ocasiones nos han llegado preguntas como éstas: «¿Para qué sirven los sellos usados de correos? ¿Cómo se ayuda con ellos a las Misiones?» Preguntas que esperamos hallen respuesta satisfactoria en las líneas que vamos a escribir a continuación.

Origen del sello de correos. — Hasta el año 1840 el destinatario de una carta tenía que pagar, al recibirla, con arreglo a la distancia recorrida, al peso de la carta y a la dificultad del transporte. En el año 1835 una posadera de un pueblecito de Escocia rehusó, por su pobreza, pagar al cartero dos chelines y seis peniques por una carta que no hubiera recibido si no hubiese pagado por ella un señor llamado Rowland Hill, que a la sazón se hallaba en aquella posada; tampoco hubiera tenido las 500 libras esterlinas (60.000 pesetas) que un pariente le había dejado y que en la carta aquella se le comunicaba fuese a retirarlas. Este incidente inspiró a Hill el proyecto del sello adhesivo para facilitar la recepción de la correspondencia; proyecto que, aprobado por el Parlamento inglés, se puso en práctica el 1.° de mayo de 1840 con la circulación del primer sello de correos de un penique editado en Londres con la efigie de la reina Victoria. En el año 1850 se lanzó la primera emisión de seis sellos de correos en España con la efigie de Isabel II.

Origen de la filatelia. — Muy pronto el sello de correos se convirtió en objeto de coleccionismo, buscado y apreciado por todo el mundo. El primer coleccionista fue un oficial del British Museum apellidado Gray, en el año 1841. Ocho años después surge en Bruselas el negocio de los sellos con su primer comerciante Moéns. En el año 1861 un impresor de Strasbourg, Berger Levrance, redactó la primera relación de sellos existentes, constituyendo el primer catálogo de sellos. En el año 1864 G. H. Herpin propuso que al coleccionismo de sellos postales se le diese el nombre de filatelia (formado de las palabras griegas philos, amigo, y athelia, pagado de antemano), como se le dio en 1866. La Real Academia admitió este vocablo en el año 1922 y da la siguiente definición: «arte que trata del conocimiento de los sellos, principalmente de los de correos». El I Congreso Internacional de Filatelia, celebrado en Barcelona a finales de marzo de este año, solicita en la primera de las 38 conclusiones que la filatelia sea definida como ciencia y no como arte, y concretamente como ciencia auxiliar de la historia. Y recomienda a los Gobiernos que tengan en cuenta el valor educativo de la filatelia y lo interesante que es para el conocimiento de la geografía, de la historia, del arte y de la cultura de un país. La filatelia es, en efecto, un medio, excelente para formar en el individuo hábitos de orden, de pulcritud, de clasificación, etc.

Hay sociedades de filatelistas que enumeran 40 millones de socios aficionados. La Sociedad de filatelistas valenciana es la decana de nuestra patria.

Según declaraciones del Director de la Oficina de Filatelia del Ministerio de Hacienda de Madrid, el movimiento filatélico español alcanza cada año más de 100 millones de pesetas.

El afán de coleccionar sellos de correos se fue apoderando de miles de personas; y hoy en día ser filatelista es un buen negocio del que viven exclusivamente muy bien muchísimas personas sin dedicarse a nada más. Conocemos a varios señores, muy dignos, que en sus tarjetas de visita hacen constar únicamente su especialidad de filatelistas, como cualquier otro oficio o carrera.

Poseer una buena colección de sellos es hoy como tener divisas; con ella se puede viajar utilizándola como moneda. En 1946 fue subastada la famosa colección del difunto Roosevelt por 210.868 dólares. En 1948 compró Arthur A. Hind por 11.000 libras esterlinas un sello de dos céntimos de la isla Mauricio de 1868. En 1949 fue instalada en Francfort la colección perteneciente al Ministerio de Correos alemán que antes de la guerra se valoraba en 5 millones de libras esterlinas. En 1957 se compró en Barcelona una colección de sellos españoles por 12 millones de pesetas. En octubre del año pasado, 1959, se vendió en Bruselas por 717.000 pesetas un sello español de dos reales del año 1851, de color azul (famoso error) con la efigie de Isabel II.

La colección más cotizada es la de Caspary, que valió 200 millones de pesetas. La del Ministerio de Comunicaciones de Estados Unidos está valorada en 2 millones de dólares. En la exposición filatélica de «Barcelona (abril de este año 1960) —que superó a las de Nueva York, Londres y París en número de colecciones expuestas, en calidad de las mismas y en afluencia de público— tres palacios del recinto de Montjuich albergaron, durante diez días, 16 millones de sellos en 4.600 vitrinas. Oímos decir que el coste aproximado, según cálculos imparciales, de la exposición y del I Congreso filatélico osciló alrededor de los 30 millones de pesetas.

Un centenar de guardias civiles, en servicio permanente, custodió las maravillosas colecciones expuestas, cuyo valor es incalculable, dada la calidad de las mismas, pertenecientes a 80 países. En esa maravillosa exposición pudimos ver las colecciones magníficas de la Corona británica, de los príncipes de Mónaco, del Cardenal Spellman, del Ministerio de Comunicaciones norteamericano, la colección de carlistas del valenciano Senabre (que obtuvo una medalla de oro), la del belga M. Dupont, la del Vaticano, la del famoso cantor Marcos Redondo, de gran calidad, y otras.

En todo lo dicho anteriormente va la respuesta a las dos preguntas que se nos ha hecho. El lector habrá sacado la consecuencia de que recogiendo sellos usados de correos y entregándolos en nuestra Oficina del Sello Misional (que los procurará vender a los filatelistas) puede ayudar muy bien económicamente a las Misiones. Este es el fin que tiene el recoger los sellos usados : venderlos, y su importe enviarlo para ayuda de las Misiones.

No falta quien cree que los sellos se emplean en las Misiones para empapelar con ellos las habitaciones de las casas : así se hizo en algunos países (de Misiones y de no Misiones) cuando los primeros sellos despertaban interés público por su novedad, al principio.

Punto final.—Existiendo en el mundo, como hemos dicho, millones de filatelistas, es fácil comprender que todos los sellos, por corrientes y repetidos que sean en un país, siempre se cotizarán —más o menos— en el mercado. Por consiguiente, un ruego: No dejar perder ni un sello usado; recoger cuantos sellos se pueda y enviarlos a esta Oficina del Sello Misional. ¡Gracias!

Fr. Camilo Jordá, ofm.

El San Antonio verdad

La atracción a San Antonio de Padua hay que limarla de metas ilegítimas. Es, en casos, fabricada por cierto espíritu inclinado a lo fácil; es fomentada, so capa de devoción, por cierto modernismo pragmatista que en el fondo no admite lo religioso si no es con fines utilitarios materiales. Se enfoca hacia la economía más que a la espiritualidad; al milagrerismo más que a la ascética; al buen y tranquilo vivir más que al austero proceder y al belicoso vigilar para hacerse con la vida virtuosa.

No es que el Franciscanismo deje la tutela de sus devotos; trata de alimentarlos en ejercicios de meditación seria; mansamente compone devocionarios fieles a la historia, densos de contenido doctrinal escriturístico y de tradición apostólica. Pero falta valor para atajar sensiblerías y cacerías oracionales de presas milagreras. Hay que lavar los cerebros de los que se llaman sus devotos con ideas impresionantes del «homo evangelicus», hacer a éstos vivir más el Evangelio con la inteligencia y el corazón mostrándoles al Santo como ejemplar de vida apostólica por estar lleno de letra y espíritu de Biblia.
El mérito de San Antonio de Padua no está en la multiplicidad de sus milagros, sino en la irradiación del franciscanismo rebosante su mente y corazón del sólido contenido del Evangelio. Entregado totalmente a Dios en la Orden Franciscana en vida del Serafín de Asís, se pertrechó de la palabra de Dios bien vivida y sentida. Así logró hacer de su persona la predicación en carne viva del auténtico cristianismo que se caracteriza por la actualización de todas las virtudes infusas.

Enrique Barrachina Gil
Arcipreste de Chiva (Valencia)


La Virgen Carbonerita

(Continuación)

Los tres se miraron a la vez. ¡Es tan dulce la idea de acudir en ayuda a la Santísima Virgen! Convencidos y sin esfuerzo rezaron el Santo Rosario. Al amanecer abrieron la ventana. Los primeros rayos del sol aparecían tras las montañas y en el espacio inmenso del cielo alguna nube corría hasta desaparecer. Los leñadores contemplaron el tupido bosque y respiraron con fuerza el aire de la mañana. Miraron con gran ansiedad hacia la piedra. Aquellos momentos era de gran nerviosismo. Pero supieron contenerse. Eustaquio, el más viejo de los leñadores, sonrió y a decir verdad estaba tan impaciente o más que ellos.
— ¡Muchachos, vamos en busca de la medalla!—, gritó.

Aun no había terminado de hablar cuando Lorenzo y Nicolás se lanzaron sobre la puerta y de un empujón la abrieron.

—Hay que hacer las cosas con más calma —dijo Eustaquio—. Sois unos brutos. La cabaña se ha estremecido del golpe...

Pero los dos leñadores no prestaron oído a sus palabras, sino que rápidamente corrieron hacia la piedra y la quitaron, empezando a escarbar la tierra.

—No aparece la medalla—, se atrevió a decir Nicolás.

—Imposible, seguramente está más honda. Nadie nos vio esconderla y hemos pasado la noche en vela, vigilándonos los unos a los otros.

—Nada es imposible para Dios, Lorenzo—, dijo Eustaquio.

—¿Qué quieres suponer?...

—Eres incrédulo y desconfiado, muchacho. No ves en todo esto la mano de Dios. El quiere honrarnos con su Santísima Madre y seguramente quiere que en este mismo lugar levantemos una iglesia para Ella y además para que todos vengamos a venerarla.

—Es muy probable que tengas razón, Eustaquio —repuso Nicolás—. Cuando venga la noche confirmaremos tus palabras.

Lorenzo no se atrevió a hablar. No obstante, él también era creyente y por eso tal vez le remordería la conciencia.

Llegó por fin la noche. No fue necesario decir lo que había que hacer. Cuando empezó a oscurecer los tres salieron fuera de la cabaña y cada uno se apostó en un lugar; estaban taciturnos y nerviosos. Tenía cada uno sus pensamientos que guardaban como un secreto.

—¡Dios santo! —exclamó de pronto Lorenzo más pálido que un cadáver—. Mirad la mata de romero, parece como si allí brillara algo.

—Sí, sí; es la medalla—, dijo Nicolás apresurándose a cogerla y tomándola del suelo se la mostró a sus compañeros.

—Esta medalla viene del cielo —dijo Eustaquio, el más viejo de los tres leñadores—. Fijaos bien en el rostro de la Virgen, es de extraordinaria belleza y son manos de ángeles las que la han grabado. Ahora volvamos a dejarla donde la hemos encontrado y mañana bajaremos al pueblo a contar lo sucedido al señor cura.

—Yo la quitaría de ahí.

—No lo creo necesario. ¿Quién tiene que robarla? ¿Es que tienes miedo a las estrellas?

Nicolás miró al cielo, estaban muy altas las estrellas para traicionarles, y en aquella inalterable quietud de la noche, ¿qué intruso se atrevía a internarse en el bosque? Y obedeciendo a Eustaquio dejó la medalla entre la mata de romero. Luego los tres leñadores se dirigieron a la cabaña. Antes de entrar volvieron la cabeza, apenas se distinguía el brillo en el matorral. Un súbito temor agitó sus corazones. Eustaquio, que comprendió la preocupación de sus compañeros, les detuvo con energía.

—La medalla está allí, no hay que temer. Es hora de descansar. Toda la noche la hemos pasado en vela y si mañana queremos bajar al pueblo hay que madrugar. Además, la brisa que viene es húmeda y probablemente habrá tormenta...

Olga Bauzá de Lloréns

(Continuará )

Noticias

VII Centenario del Beato Luquesio y Bonadona. Este año se cumple el VII centenario del Beato Luquesio y Bonadona, primeros terciarios franciscanos, hecho que tuvo lugar el día 28 de abril del año 1260. La Provincia franciscana de Méjico, con el noble intento de conmemorar continuadamente durante doce meses aquel acontecimiento, ha declarado «Año del Beato Luquesio y Bonadona» este de 1960, y viene desenvolviendo un nutrido y variado programa polifacético en lo religioso y social. Es de esperar que las Hermandades de la Orden Tercera Franciscana de todo el mundo celebren con entusiasmo dicho centenario.

Estudio biográfico de terciarios. — Cecilia Hallack preparaba un estudio biográfico sobre los santos y bienaventurados de la Orden Tercera Franciscana con este título : Estos hacen la paz. Esta obra que tan cariñosamente preparaba no pudo verla acabada porque le sorprendió la muerte. Ahora el P. Anson la ha concluido y la ha dado a la publicidad.

Condecoración al Vicario apostólico de El Beni (Bolivia). — El apostolado y labor social del franciscano P. Carlos Anasagasti, Vicario apostólico de El Beni (Bolivia), es verdaderamente admirable. Este último año han sido edificadas en su misión cinco capillas, dos casas para el misionero y dos escuelas. Además, en la ciudad de la Trinidad está construyendo bloques de casas para trabajadores y ya ha terminado una residencia para ancianos.

Por todos estos méritos hacia el pueblo de su misión el P. Anasagasti ha sido condecorado por el Gobierno de Bolivia con la cruz llamada Conde de los Andes.

Misiones franciscanas en Bolivia. — Además de la Provincia de San Antonio de las Charcas están:

Peregrinación a Tierra Santa.—Tendrá lugar del 1 al 30 de septiembre de 1960 como sigue en líneas generales:

Observaciones: Los peregrinos en todo el viaje irán acompañados de un religioso franciscano. El viaje se hará en clase turista o segunda clase. El coste total será de 20.000 pesetas. Posiblemente se incluirá también Lourdes. Para informes, dirigirse al P. Pacífico Torres, calle de San Lorenzo, 2, Valencia, o a cualquiera de los Padres Comisarios de Tierra Santa en España.

VI Congreso mundial de la Prensa Católica.— Se celebrará en Santander del 6 al 10 del próximo mes de julio. Ha sido elegida esta fecha para dar lugar a que los congresistas puedan asistir también al Congreso Eucarístico Internacional, que está convocado en Munich del 31 del mismo mes de julio al 27 de agosto.

El Congreso se reunirá en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Cuenta con amplias aulas, sala de sesiones plenarias y alojamientos en tres pabellones residenciales emplazados en un amplio parque, a poca distancia de las playas del Sardinero.

En el Congreso se estudiará durante los días 7, 8 y 9 un tema central, pero el programa incluirá también carrefours prácticos.

Día de la prensa e información de la Iglesia. — Por acuerdo de la Conferencia de los Reverendísimos Metropolitanos Españoles se viene celebrando el «Día de la prensa e información de la Iglesia, en la fiesta del apóstol San Pedro, 29 de junio.

El objeto fundamental de esta jornada apostólica es plantear a la conciencia católica los problemas de la prensa e información de la Iglesia, con vistas a obtener su colaboración espiritual y material para el sostenimiento de unas instituciones eficaces, dotadas de todos los medios culturales y técnicos modernos, al servicio permanente de la misión y de la influencia del apostolado de la prensa y de los periodistas católicos.

La explanada del Congreso de Munich. — Se han hecho los preparativos necesarios en la «Theresienwiese» para que aproximadamente medio millón de participantes en el Congreso Eucarístico Internacional de 1960 puedan permanecer sentados y al menos un número igual de pie. En el centro de la explanada en la que se celebrarán los actos principales de esta gran concentración católica internacional, se levantará un altar exento, sobre el cual se colocará a 20 m. de altura un baldaquino.

Las plazas situadas en las gradas, en torno al altar, estarán reservadas a las Autoridades eclesiásticas alemanas y extranjeras que asistirán al Congreso.

El Emmo. Cardenal Wendel y las Autoridades competentes de Roma han invitado alrededor de 3.000 dignatarios de la Iglesia católica de todo el orbe.

Un globo gigantesco del mundo católico. — Una casa del sur de Alemania productora de mapas proyecta la realización de un globo gigantesco, en el cual se indicará la organización de la Iglesia católica en todo el mundo. El globo se entregará al Santo Padre antes del comienzo del Congreso Eucarístico Internacional de 1960.

El Santo Padre saluda a Munich. — Una palabra al Congreso Eucarístico Internacional de 1960.
Su Santidad el Papa Juan XXIII envió al Secretariado General del Congreso Eucarístico Internacional de 1960 en Munich una fotografía hasta ahora inédita con unas palabras de saludo y firma autógrafa. La fotografía y el saludo han sido publicados en el nuevo prospecto que en seis idiomas informa a todos los países del mundo acerca del Congreso. El texto es el siguiente:

«Para todos cuantos participen en el Congreso Eucarístico Internacional de Munich imploramos de todo corazón abundantes gracias divinas.

»El sacramento de la Unidad y de la Paz en que Jesucristo se entrega "para la vida del mundo" sea foco luminoso y fuente inagotable de fuerza sobrenatural para su ser y obrar".

»Dado en el Vaticano el 1 de noviembre de 1959

Juan XXIII, papa»