Centenario del «Nuevo convento» franciscano de Pego 1892-1982

No deja de ser paradójico esto de apellidar «Nuevo» a un Convento que cumple sus cien años de vida.

El pueblo de Pego siempre se ha caracterizado por su acendrado franciscanismo, ya que los hijos del Serafín de Asís moraron en la Villa desde el año 1664 hasta la exclaustración de Mendizábal, en 1835, cuando tuvieron que abandonar los religiosos su «Viejo Convento» de San Antonio, que el Gobierno dedicó a usos civiles, excepto la iglesia, que, servida por el clero diocesano, continuó abierta al culto.

Corría el año 1891, cuando el clero, autoridades y pueblo de Pego decidió la vuelta de los frailes a su antiguo Convento.

No fue posible... Casi la totalidad del edificio estaba ocupado como juzgado, cárcel, etc. Quedaba libre una pequeña parte del Convento, en la que se hubiesen podido acomodar los religiosos, aunque fuese de forma provisional; pero alguien, que no quena la restauración del Convento, se apresuró a impedir la vuelta de los religiosos, estableciendo allí un Asilo para ancianos, regentado por nuestras Hermanas Franciscanas de la Purísima, venidas de Murcia.

Fiesta del centenario del convento nuevo de Pego

Momento de la Misa. A la derecha aparece el Guardián, Fr. Enrique Ferrairó y a la izquierda el Vicario, Fr. Ángel Talens. [Puede ver más fotos de estos actos]

Cien años en Pego

Una vista de la Placita del Convento durante la celebración de la Misa de Campaña, oficiada por el Padre Provincial, Vicente Pellicer

Esto imposibilitó el retomo de los frailes a su casa; pero el franciscano pueblo de Pego no se conformó...

«Si los franciscanos no pueden venir a su viejo Convento hacemos otro nuevo y en paz.» Esta es la voz del pueblo...

«Pensat i fet»

La providencia ayudó de forma palpable. El virtuoso sacerdote Mosén José María Sendra Casabó, gran amigo y devoto de la Familia Franciscana, donó terrenos para la construcción... El pueblo en masa se movilizó, y todos, jóvenes y viejos, hombres y mujeres, y hasta los niños colaboraron en las obras con sus propias manos, consiguiendo levantar ese hermoso Convento Nuevo, al que impusieron el nombre de «La Sagrada Familia».

Y los franciscanos seglares —en aquella época muy numerosos— y con ellos el pueblo en masa, convertidos todos ellos en «Auroras» se lanzaron a las calles de Pego en altas horas de la madrugada, entonando la aurora, al son de sus flautas, con esta emotiva estrofa, que aún hoy subsiste:

«San Francisco del Convento Nuevo
Las calles de Pego quiere bendecir
Y nosotros, la Tercera Orden,
fieles a sus huellas, queremos seguir.»

Ahora, al cumplirse los cien años de estas efemérides, la Villa de Pego lo ha querido solemnizar brillantemente durante los días 30 de enero al 2 de febrero:

—Solemnes Eucaristías presididas por franciscanos hijos de Pego, destacándose la del sábado, 1 de febrero, en la que participaron medio centenar de religiosos presididos por el P. Provincial Fr. Vicente Pellicer.

—Traslado procesional de la antigua y venerada imagen del Patrón de la Villa, Santísimo Ecce Homo, desde su Santuario al Convento, para presidir todos los actos del Centenario.

— Representaciones teatrales en el Cine Victoria,

—Misa de Campaña en la Placita del Convento, presidida por el P. Provincial.

—Solemne bendición e inauguración del monumento al ilustre mártir pegolino Fr. Pascual Nadal, «Fr. Pascualet», como cariñosamente le llaman sus paisanos.

—Gigantesca paella marinera de mil raciones confeccionada por Restaurante el Pegolí en la Placita del Convento, que fue amenizada por la voz del gran pegolino «Michel».

—Actuaciones de la Banda Municipal y Coral de Pego. Solemne Aurora por las calles de Pego, seguida por concurridísima chocolatada.

Y un largo etcétera realzó este Centenario, que fue todo él un cántico de acción de gracias al Señor por los muchos beneficios otorgados a la Villa de Pego en estos últimos cien años de presencia franciscana.

Pego, pueblo franciscano

P. Enrique FerrairóEl que estas cosas narra, que tuvo la dicha de presenciar todos los actos del Centenario, pudo abordar al P. Enrique Ferrairó, Superior del Convento, con el que sostuvo este diálogo:

—P. Enrique, ¿contento de cómo se han desarrollado los actos del Centenario?

—Más que contento, sorprendido de la masiva y generosa respuesta de los pegolinos. Con gente así no puede fracasar ninguna celebración.

—¿Cómo ha correspondido el pueblo de Pego?

—Con afecto y generosidad hacia todo lo franciscano. No se podía pedir más.

—¿Ha contado con la colaboración de las Autoridades locales?

—Una colaboración total. Gracias a ellas actuaron la Banda de Música y la Coral de Pego, y tu vimos a nuestra disposición el Cine Victoria para dos actuaciones.

—¿De qué forma han colaborado los Franciscanos Seglares, las Comunidades Neocatecumenales y las Asociaciones de su Parroquia?

—Los Franciscanos Seglares, especialmente algunos, se entregaron con todo entusiasmo para que la celebración del Centenario fuera lo que fue. Aparte de cosas pequeñas, y no tan pequeñas, fueron los responsables de la organización y del éxito de la celebración. La presencia del P. Provincial, tan vinculado a este Convento de Pego, como él mismo manifiesta en las paternales letras conque ha honrado el programa del Centenario, y el medio centenar largo de religiosos que asistieron corroboró la sintonía que siempre ha existido entre los frailes y la Villa de Pego que se siente y se manifiesta franciscana. Las Comunidades Neocatecumenales aportaron, desde el silencio, su ayuda material, moral y espiritual. El Movimiento Juniors y también las Hijas de María alegraron los actos con su sello festivo y juvenil. Así mismo merecen una especial mención las Floristerías de Pego, por su valiosa cooperación.

Bendición del monumento a Fr. Pascual Nadal

El P. Provincial bendiciendo el Monumento de Fr. Pascual Nadal. Precioso grupo escultórico que representa al Siervo de Dios despidiéndose de su madre antes de marchar a las Misiones

Pero el gran protagonista ha sido el pueblo de Pego que respondió maravillosamente a esta celebración centenaria.

<<P. Enrique Ferrairó, Superior del Convento

Autoridades locales en la misa del primer centenario del convento

Sr. Alcalde, Comandante de Puesto de la Guardia Civil, concejales y Directivos de la Cofradía del Ecce Homo, acompañados por la incansable Hna. Vice Ministra de los Franciscanos Seglares, durante la Celebración Eucaristica

—¿Cómo ha podido hacer tan linda restauración de la Capilla de la Comunión, Sagrario, candelabros, etc., pues vemos que todo parece recién salido de fábrica?

—Eso es obra de los artistas que trabajaron directamente en ello, y, sobre todo de la generosidad de los pegolinos que han hecho frente a todos los gastos.

—Otro de los momentos solemnes ha sido la bendición e inauguración del Monumento de Fray Pascualet, nuestro Hermano Mártir. ¿Cómo ha podido financiar semejante obra?

—Esto es algo que venía gestándose de años atrás y es el fruto de la devoción
que Dª Dolores Tamarit profesa al Siervo de Dios.

—¿Les fue fácil, P. Guardián, conseguir que nuestro Patrón el Santísimo Ecce Homo estuviese con Uds. durante todos los días de las fiestas del Centenario?

—Me alegra que me hagas esta pregunta. Nos fue sumamente fácil, gracias a nuestro Arcipreste y Junta de la Cofradía que dieron toda clase de facilidades. Además, considero que el recibimiento y despedida del Patrón fueron dos actos impresionantes, llenos de fe y emoción. Hubo mucha gente que no pudo contener las lágrimas.

Y con este interviú al P. Enrique Ferrairó ponemos punto final. Consideramos que esta pequeña charla con el Guardián-Párroco del Convento de la Sagrada Familia es la mejor crónica que puede hacerse de este Centenario. Ahí queda fielmente reflejada el historial de estos últimos cien años de apostolado franciscano entre los hijos de Pego que una vez más han demostrado, con hechos que las huellas de Francisco de Asís quieren seguir.

En alabanza de Cristo.

Fr. Sergio, ofm.

Clara, la hermana Luna

«¡Loado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas, que has formado en el cielo, claras y preciosas y bellas!»

El admirable Cántico de las Criaturas de Francisco de Asís abraza realmente todo, esto es, incluso el cántico de la noche.

De hecho el Santo, después de haber elevado un himno de júbilo al hermano sol, eleva su mirada ya apagada, pero tanto más viva cuanto más espiritual, a la «hermana luna y las estrellas» gratificándolas con el nombre nuevo y dulcísimo de hermanitas y después con el adjetivo calificativo de «preciosas», término bellísimo que Francisco usa únicamente en sus escritos para cuanto respecta a la Eucaristía.

El Santo no evidencia en la luz y en las estrellas alguna utilidad particular, sino que únicamente permanece arrebatado y extasiado ante ellas, a las que celebra por su belleza y esplendor. Añadiendo un nuevo adjetivo, las llama «claras». Palabra realmente nueva, pero no ciertamente para él, pues ella tenía un eco profundo en su corazón y en todo su espíritu.

Ella parece evocar la dulcísima figura de Clara, la maravillosa criatura que después de haber sido seducida por la palabra y la novedad de su vida, había huido, en el corazón de la noche bajo la claridad de la luna y las estrellas, a Santa María de la Porciúncula para iniciar junto al Santo su admirable aventura de consagración a Dios para siempre, llegando a ser aquella luminosa y «preciosísima piedra» sobre la que crecerá una nueva familia franciscana, la de las «Hermanitas pobres» junto a los pobres «Frailes Menores».

Clara acompañará desde la soledad del claustro de San Damián el imparable camino del apostólico Francisco y de sus hermanos por los caminos de toda la tierra, sosteniéndoles con la vida penitente empapada de oración, y Francisco y después sus hermanos, siempre pero particularmente cuando llegue a faltar su padre y maestro, subirán a San Damián, recurrirán a Clara como ya hacía Francisco en los momentos de soledad, de duda y de desconsuelo encontrando en ella ayuda, apoyo y materna protección.

En el Cántico de las Criaturas es verdad que no se habla nunca directamente de Clara de Asís, pero sin duda el rostro luminoso de esta extraordinaria criatura es el trasfondo de esta admirable sinfonía, la inspiración, la iluminación y el apoyo, como aquellos lejanos días ella sostuvo e iluminó todavía una vez más los ojos apagados de Francisco vuelto al primaveral lugar de su conversión, a San Damián, para abismarse todavía una vez más en Cristo que allí le había llamado un día por su nombre, abriéndole los ojos para el horizonte de su nueva vida.

Fr. Gualtiero Bellucci, ofm

Traducción del italiano:
Fr. Ramón Baselga Esteve, ofm

Noticias franciscanas

Hnos Visitadores generales

El P. General, Hermann Schalück ha nombrado a los padres franciscanos de la provincia de Valencia, José-Benjamín Agulló Pascual y Joaquín Mª Beltrán Sellés, Visitadores Generales de las Provincias franciscanas de Cataluña y de la Bética, respectivamente.

Al padre José-Benjamín Agulló le acompaña en calidad de Secretario de Visita el padre Alfredo Abad, superior del Convento de Zaragoza; y al padre Joaquín Mª Beltrán, el padre Vicente Herrero, superior del Convento de San Lorenzo de Valencia.

Nuestra cordial enhorabuena a los cuatro hermanos.

Congreso nacional de los Franciscanos Seglares en Villareal (Castellón)

El XII Congreso Nacional de la Orden Franciscana Seglar va a celebrarse en Villarreal (Castellón), los días 1,2 y 3 del próximo mes de mayo, a él pueden asistir los dirigentes seglares y religiosos de todos los niveles y cuantos hermanos estén interesados; la llegada será el día 30 de abril por la tarde.

Esperemos que los hermanos dirigentes de nuestras fraternidades nos comuniquen hasta el día 20 de marzo cuántos van a participar, ya que hemos de dar cuenta al Consejo Nacional como organizador.

Villarreal, custodio de los restos mortales de San Pascual Bailón, recibe con agrado a la O.F.S., les acompañe con este acto oficial en la celebración del Centenario del santo franciscano declarado por León XIII patrono de los congresos eucarísticos.

Luis Amigo, camino de venerable

Día gozoso para toda la Familia Amigoniana fue el día diez de diciembre próximo pasado. En dicha fecha la Comisión Teológica aprobada por unanimidad, y sin objección alguna, la vida y virtudes heroicas de Luis Amigó. Obviamente, todavía falta el paso de la positio por la Comisión de Obispos y Cardenales, y la firma del decreto por parte de Su Santidad, para la declaración de Venerable.

Dos días después Su Santidad tuvo la gentileza de recibir en audiencia al P. General y Consejo, así como también a los Superiores Provinciales y Delegados, Terciarios Capuchinos, con quienes celebró la Eucaristía en su oratorio particular.

A continuación el P. José Oltra obsequió a Juan Pablo II con un ejemplar de las Constituciones y otro de la positio, al tiempo que indica a Su Santidad la aprobación, dos días antes por parte de los teólogos, de las virtudes heroicas de Luis Amigó. Al mismo tiempo manifiesta al Papa el férvido deseo de que el Siervo de Dios prontamente sea elevado al honor de los altares como modelo y protector en la recuperación de la juventud extraviada.

El hecho constituye una gran alegría para toda la Familia Amigoniana y para todos sus hermanos y hermanas franciscanos.

<<El Padre General de los Terciarios Capuchinos, José Oltra, con el Papa Juan Pablo II

Franciscanos

Ser servidor de los hombres

Francisco dejando el mundo no abandona la sociedad, ya que su destino era el servir a los hombres allí donde se encuentren y sus circunstancias concretas. El sabía muy bien que ser cristiano es hacer todo lo posible para que los demás hombres sean también buenos cristianos y más humanos.

Puesto que él se siente servidor de todos, a todos quiere servir y a todos quiere estar sometido. Por este motivo se hace mensajero y profeta de la paz, que es un valor absoluto en una sociedad conflictiva y dividida.

Practica la no violencia activa para desterrar las violencias fratricidas.

El santo de Asís no sólo sabe ser pacífico según el Evangelio, sino que también fue a la raíz del conflicto social y puso bases para derrocar el sistema foral.
El jamás habló de grandiosos programas de reforma social, pero su vida sincera, coherente y servicial cambió la mentalidad de sus contemporáneos y preparó el ambiente para que luego cambiaran las estructuras. El jamás desesperó del hombre, por retorcido que fuera, pues en su ser anida la imagen de Dios y siempre es capaz de cambios insospechados.

Ser peregrino en este mundo

Francisco era como una esfera rutilante que se dirigía, sin pararse, hacia su centro, Dios. Se sentía en permanente dispersión y practicó la condición de extranjero en este mundo y de peregrino del amor infinito.

Al mismo tiempo que confraternizaba con todos los seres de la creación, sabía decirles adiós. Su existencia fue un itinerario hacia Dios. Todo el dinamismo franciscano se orienta hacia Arriba y hacia Adelante, hacia el más Allá y hacia el hombre y va a la búsqueda y la construcción de una historia del mañana.
Pero para lograr esta tarea no bastan las virtudes mediocres.

Fr. José Antonio Merino, ofm