Nuestra Señora de los Ángeles

Se inauguró el 26 de octubre de 2007. Es un convento de nueva creación que ocupa el edificio de un antiquísimo convento de Hnas Clarisas que se ha adecuado para este nuevo uso. Está situado en el barrio valenciano de Ruzafa, en la calle Salvador Abril 16, esquina a General Prim 3.- 46005 Valencia.

Los hermanos de este convento atienden:

Anterior Curia Provincial. Apartado correos 7017. Tel 963 919 202 y Fax 96 374 56 42. E-mail: ofmval[ARROBA]franciscanos.org.

Revista "Selecciones de Franciscanismo" web www.selfran.org

Centro de Estudios Franciscanos, con un amplio temario de actividades.



Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles

Vista del claustro

Capítulo Guardián Vicario Administrador
2015 Juan Martí Gandía Francisco Gómez Olmo Juan Martí Gandía
2013 Juan Martí Gandía Javier Pons Silvestre José Mª Falo Espes
2010 Fernando Hueso Iranzo Javier Pons Silvestre José M. Sanchis Cantó
2007 Rafael Colomer Barber Javier Pons Silvestre José A. Llombart Cogollos

Nota histórica

Este monasterio se levantó, según escribe Teixidor (II, 245), «en el lugar mismo donde se plantó la tienda de campaña del Rey Don Jaime, cuando cercó dicha ciudad (de Valencia) y la ganó a los moros».

Se fundó el día 2 de agosto de 1661.

Su fundador fue el Arzobispo de Valencia don Martín López de Ontiveros. Deseando el venerable prelado fundar, a sus expensas, un convento de religiosas que profesasen la primera Regla de Santa Clara y conociendo la estrecha observancia del Monasterio de Nuestra Señora del Santo Espasmo de Jerusalén, extramuros de Valencia, pensó en las religiosas de este monasterio para su deseada fundación.

Había en el Monasterio de Jerusalén una religiosa con fama de santidad, a la que regalaba el Señor con favores espirituales. Era Sor María del Santísimo Sacramento. A ella acudió el celoso prelado en busca de consejo para la fundación que deseaba llevar a cabo.

Sor María del Santísimo Sacramento había sabido ya por revelación los deseos del señor Arzobispo, respecto a la fundación, y le manifestó que era voluntad del Señor que se realizara cuanto antes, y en una altura que había frente a la Plaza de Ruzafa.

Hechas las oportunas consultas, y resueltas las dificultades que se presentaron, logró adquirir el señor Arzobispo unas casas en el lugar indicado, con espacio suficiente para convento, iglesia y huerto.

Iniciada la fábrica del convento, con todas las oficinas e iglesia, se hizo una pequeña capilla para el culto de las religiosas, mientras se construía la que ahora tienen, y terminado el dormitorio y las dependencias más necesarias, se procedió a la erección oficial del monasterio, con el traslado e institución de las religiosas en esta nueva casa.

El señor Arzobispo, con las Superioras del Monasterio de Jerusalén, eligieron a seis religiosas de dicho monasterio; las más ejemplares y virtuosas; todas ellas fervorosas y de gran celo y capacidad. Y fijaron como día del traslado el martes, 2 de agosto de 1661, festividad de Nuestra Señora de los Ángeles (o Porciúncula) que sería el titular de la iglesia y monasterio.

El traslado se hizo con todo sigilo. A las 2 de la madrugada, cuando dormía tranquila la Comunidad. La Madre Abadesa y la Madre Vicaria, entre abrazos y sollozos, despidieron a sus seis hijas, comunicándolo luego a la Comunidad. Franqueada la clausura las recibieron el señor Arzobispo y el Padre Provincial de la Provincia Observante de San Francisco de Valencia, que lo era a la sazón el M. R. P. Fr. Francisco Hernández. Con los coches necesarios, se dirigieron a Ruzafa, donde “se apearon a la puerta de la pequeña iglesia; entraron y hechas ciertas deprecaciones y ceremonias, adoraron con lágrimas de alegría a su celestial Esposo, se introdujeron en la clausura y a sus solas dieron suelta a los afectos reprimidos en el pecho, dándose el parabién mutuamente de su dicha, alentándose a vida más estrecha y observancia más rígida y pobre... Quedó desde este día fundado el convento que se conserva con admirable religión y observancia... Era el término de Ruzafa en aquellos años, campo fatal de batallas, teatro de odios, enemistades, venganzas y muertes, con ruina de varias familias, entre sí opuestas, divididas en bandos, donde reinaba el furor y ejecutaban sus hostilidades la saña, sin que las pudiese reprimir las autoridades ni los rigores de la justicia. Quiso el Señor poner fin a tan cruentos insultos y santificar aquel sitio, formando un propiciatorio de almas dedicadas a Dios, que con sus fervorosos ejercicios santificasen aquel sitio; y después de fundado el convento se experimentó una gran paz, y se extinguieron los bandos en los vecinos de dicho pueblo”. (De las Crónicas del Monasterio).

Fachada del convento antes de 1936

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