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Convento Recoleto de Nuestra Señora,
de Monlora

“En el año 1500, el papa Alejandro VI dio la correspondiente bula, para establecer en Monlora el convento de Nuestra Señora, que había de ser atendido por la orden franciscana hasta su expulsión, como consecuencia de las desafortunadas leyes desamortizadoras del año 1835. La construcción del convento se hizo a expensas de Miguel de Torrero, ”Gran Enciclopedia Aragonesa, tomo IX. Unión Aragonesa del Libro. El año 1722, el cronista franciscano fray Féliz Vallés y Asensio, en su crónica manuscrita Nova et Vetera, Roma, 1722, apunta las diferencias existentes entre varios cronistas sobre el año de su fundación: Wadingo, que lo sitúa en el año 1499, que atribuye a al noble zaragozano Miguel Ferrero la fundación; José Hebrera, que retrasa hasta el año 1549 la fecha fundacional, si bien, con anterioridad, en su obra Seis tablas cronológicas, había dado otra, 1516.

Fray Féliz consigna que el número de moradores, en sus días, era de 24 religiosos.

En 1517, entre las cuatro Custodias de que contaba la Provincia, la de Aragón, presidida por el Ministro fray Jaime de Alcalá, el primero que tuvo la Observancia,   contaba con nueve conventos entre los que formaba parte el de Nuestra Señora, de Monlora.

Este Convento de Nuestra Señora figura entre los que integran la Provincia aragonesa, cuando, a petición de los prelados franciscanos de Valencia,  las Custodias existentes hasta entonces, dado el elevado número de conventos que iban sumando con su imparable expansión, dificultaban su normal gobierno, por lo que dan en independizarse para regirse de manera más cercana y autónoma, lo que facilitaría más tarde alcanzar el rango de Provincias independientes, lo que ocurre el año 1559, en el Capítulo General de Áquila.

Fray Luis Ram, religioso nacido em Huesca, escribió un libro que él mismo titula Descripción del Convento de Nuestra Señora de Monlora, en cuya iglesia, a juzgar por un sermón suyo, hubo un Cristo atado a la Columna, cuya traslado a una nueva capilla celebra el autor con  un sermón impreso en Huesca el año 1634. Fray Féliz Vallés, o. c, p..286, dice de él que es natural de Huesca, que destacó como predicador y que muy pronto dio a la imprenta, en cuarto, dicho sermón, en Huesca, que imprime el tipógrafo Pedro Blufón, el año 1634, con motivo del traslado de el Cristo de la Columna, a una nueva capilla.

A su vez, el cronista franciscano fray Antonio Hebrera dejó escrito un librito en 4º, sobre este convento de la Montaña de Lora y sus religiosos, que titula precisamente Descripción histórica y panegírica de la montaña y religioso Convento de N. S. de Ntrª. Srª. de Monlora, de religiosos recoletos de la Provincia de Aragón, publicado en Zaragoza, el año 1700, en la imprenta de Domingo Gascón.

Origen del santuario

La tradición cuenta que la Virgen se apareció a un pastor en la carrasca de la explanada.

Ana Lacarta Aparicio, Javier García-Arráez, Lorena Menéndez Zapata, en un estudio que titulan Tres Tablas devocionales, Universidad de Zaragoza, 1993, estudian el origen del santuario, a quienes seguimos al respecto. Fijan la fecha en tiempos remotos, hacia los ss. XI o XII, fecha en que según una tradición local se aparece la Virgen a un pastor, un 21 de febrero, lo que mueve a los habitantes de Luna de erigirle una ermita. En su lugar, el noble Miguel de Torrero hace construir un convento, en 1500, que habitan religiosos franciscanos y que perdura hasta 1762, cuando la pasión por el estilo barroco aconseja derruirlo para levantar en su lugar un segundo cenobio, del que todavía se conservan vestigios. El convento lo habitaban una comunidad de religiosos franciscanos desde la fecha de su fundación hasta 1835, fecha en que Mendizábal decreta la exclaustración de los frailes. El convento pertenece al conjunto de conventos que se someten a las estrecheces de la vida recoleta ( Cfr. Recolección, Vicente Martínez Colomer, Historia de la Provincia de Valencia, Valencia, 1803 ) y en la actualidad se ocupan de el La Hermandad de Nuesta Señora de Monlora.

La iglesia

“La iglesia es una edificación de la segunda mitad del siglo XVIII aneja al convento, de planta de cruz latina de una sola nave dividida en cinco tramos y rematada en testero recto. La nave está cubierta con bóveda de lunetos a excepción del tramo correspondiente al coro que se cubre con bóveda de crucería. El crucero se cubre con cúpula rebajada sobre pechinas y la capilla mayor y los brazos del transepto con bovedilla sobre dos trompas en los ángulos. El interior está adornado con imágenes, lienzos y retablos dedicados a diferentes santos franciscanos y a escenas del Nuevo Testamento. Pero, sin duda, los elementos más importantes de este templo, por sus connotaciones devocionales, son los retablos del Ecce Homo –dedicado a la imagen de Cristo atado a la columna que protagonizó varios milagros en Monlora– y de Nuestra Señora de Monlora –que cobija la imagen de la misma–“ (Ana Lacarta, o. c.).

La imagen

Se conserva, restaurada, una imagen de la Virgen María, que recuerda la aparición a un pastor, y es la que dio nombre al convento. En su origen, era una imagen de vestir, a la que se añadió después el cuerpo, ya en el siglo XX. En 1634, consta que la imagen era de vestir, como se deduce del texto del fray Luis Ram Descripción del convento de Nuestra Señora de Monlora y su montaña (1634), donde refiere que la Virgen contaba con ricos mantos donados por los devotos. Esta imagen de vestir se restaurada y completada con un cuerpo, en el siglo XX.

Un dato curioso es que coincidiendo con la festividad de San Francisco, fundador de la Orden franciscana, el 4 de otubre, los labradores del lugar, siguiendo una vieja tradición, después asistir a la misa, se “realizaran contratos con jóvenes que quisieran entrar a su servicio”.

Monlora

Necrologio

Según consta en el cabreo Disposiciones, del Colegio de San Diego, desde 1770 a 1798, los religiosos difuntos del Convento de Nuestra Señora de Monlora, son los siguientes:

Nota. El Colegio San Diego presentaba a cada capítulo provincial, celebrado cada cuatro años, y a la congregación habida dos años después, la lista de religiosos fallecidos en toda la Provincia durante esos espacios de tiempo, testificando por los que se habían ofrecido por ellos los sufragios estipulados por la Orden.

El monasterio, hoy

El santuario mantiene todavía la devoción de los pueblos de Cinco Villas del entorno de Luna, Huesca, que acuden a él atraídos por la virtud curativa del agua de los aljibes del convento. La Virgen de Monlora es la patrona de la villa, situada a 4 km, de Luna, y fue su Ayuntamiento quien recuperó el monasterio, a mediados del siglo XIX, cediéndolo a la Cofradía, hoy Hermandad de Ntra. Sra. de Monlora, que se ocupa de él desde entonces.

En época reciente, el cenobio, restaurado por dicha Hermandad y una comunidad de monjes benedictinos, fue habitado por ellos desde 1992 a 1999.  En diciembre de 2002, hace vida conventual en él una fraternidad de hermanas clarisas, hasta 2006. Desde mayo de 2007, la Hermandad cede la planta conventual a las religiosas de la Congregación Apostólica Marta y María, por más que las celdas monacales se destinan a hospedería, todo lo cual ha permitido que el convento y demás dependencias de mantengan en buen estado.

Según informe de la Hermandad, en Google, en la “iglesia del Santuario (S. XVIII) destacan su retablo mayor, 4 lienzos de José Luzán (maestro de Goya) y una valiosa escultura en madera del Ecce Homo.  Digno de mención es el pórtico gótico flamígero del claustro. Dentro del monasterio, en lo que antaño fueron las cocinas y comedor monacal, se encuentra ahora el restaurante”.

La parroquia de Monlora, a la que pertenece el santuario, queda enclavada en la diócesis de Jaca (Huesa).