a

Convento recoleto de San Cristóbal, de Alpartir

Manuel Monreal Casamayor, en un estudio sobre los orígenes de este convento (El Convento Franciscano de San Cristóbal de Alpartir, Revista Ador, nº14, La Almunia, 2009, p.1), asegura que el Convento de Alpartir fue una filiación del Convento de San Francisco de Calatayud.

Citando a Javier Moreno Bosqued ( Revista Ador, nº5, 2000, p. 44), describe el convento con estas palabras: "La puerta principal del convento se abre al norte; a la izquierda, pasada la Portería, luego la plaza; a la derecha, la zona claustral, la Guardianía, Refectorio, Librería y la Enfermería, doble piso de celdas... Todas estas construcciones se identifican bastante bien con esta descripción, en un ortofoto en color, de buena resolución, que poseo". No es exacta la fecha de fundación que propone del año 1444.
Santiago Gimeno, igualmente citado por Manuel Monreal, añade que en sus orígenes fueron un simple eremitorio, fundado por religiosos procedentes de Calatayud y le asigna igualmente la fecha de 1444.

El convento de Alpartir es uno de los que siguen la estrecha espiritualidad de la Recolección, y tal vez sea esa la razón de que se le haya considerado por los autores citados como lugar de expansión de los religiosos seráficos de Calatayud.

Antiguo convento de Alpartir

Antiguo convento de Alpartir

Siguiendo a Hebrera, sabemos que entre los conventos que constituyen la Provincia de Aragón, junto con el de Jesús, en Zaragoza, y los de Pamplona, Tarazona, Calatayud, Borja, Daroca, Barbastro, Sangüesa, Alcañiz, Cariñena, Tafalla, Monlora, Hijar y Pina, figura igualmente el de San Cristóbal de Alpartil Cf. José Antonio Hebrera, Crónica de la Provincia de Aragón, Madrid, 1991).

En 1425, al separarse los religiosos aragoneses en dos órdenes diferentes, la de los Conventuales y la de la Observancia, entre los conventos observantes que optan por integrarse en la Custodia observante de Nuestra Señora de la Vega, que es como determinan llamarse, figura el de Alpartir, junto con el de Tarazona, el de Cariñena y el de Murviedro, en Castellón.

El Convento de San Cristóbal de Alpartir es uno de los 12 que poseía la Custodia de Aragón en 1559, cuando se celebra en Áquila el Capítulo General, presidido por fray Francisco Zamora, Ministro General a la sazón, en el Capítulo Provincial celebrado en el Convento de Jesús, de Barcelona, el año 1557, presidido por fray Antonio Almeida, en sustitución del Ministro General Fray Andrés de la Ínsula.

Este convento es uno de los que, en Aragón, entran a formar parte de la renovación interior de la Provincia que promueve el Ministro provincial fray Antonio Cálcena, en el Capítulo de Barcelona de 1524, con cuyo objeto añade más conventos a los cinco con que se iniciaron los retiros de la Recolección, de modo que los religiosos integrantes de la comunidad adoptan las Constituciones recoletas de Valladolid, escritas a ese fin por dicho religioso.

Según anota Manuel Monreal, dos de sus religiosos ya habían formado parte, como adjuntos de fray Alonso de Guadalajarra, delegado por Cisneros, Comisario Apostólico para la reforma de la Orden, del tribunal que entiende en la reforma del Convento de San Francisco de Calatayud ( Manuel Monreal. o,c. P. 8).

Desde este convento, el 6 de septiembre de 1734, el Ministro provincial de Aragón, fray Miguel Pérez Temprado, envía una patente a todos los conventos dando a conocer el decreto del P. Juan Soto, general de la Orden, firmado en San Francisco el Grande de Madrid, el 12 de junio de ese mismo año, sobre la reducción de la fiesta de san Diego, determinación que obedece a un decreto pontificio contenido en la patente.

Manuel Monreal, pp. 14-17, citando a Santiago Gimeno, hace un listado de religiosos que habitaron este convento, en el que aparecen fray Juan Bautista de Excasar, cronista del convento que en 1737 sustituye a fray Buenaventura Gil Berbabé, fray Matías Foyas, a quien se le atribuye la construcción de la balsa alta de la huerta, el año 1685 (Santiago Gimeno), fray Buenaventura Gil de Bernabé, quien por mandato del Vicario General, recoge las noticias referentes al convento, incluida la vida y muerte de fray Juan Ribas (Santiago Gimeno), el Rdo. P. Fray Miguel Guillamot, definidor, que refiere al cronista Excar la sequía y nuevo nacimiento de la fuente, la tarde del 23 de noviembre de 1737 (Santiago Gimeno), el Rdo. P. francisco Oros, guardián, ante quien juran fray Gaspar Xinto y el hermano Miguel Francisco, ser testigos del prodigio de la fuente, fray Tomás Pamplona, fray Juan Ribas, nacido en Fitero el año 1607 y que muere de prodigiosa muerte en Alpartir el 19 de mayo de 1679, guardián que fue de San Francisco de Tarazona, teólogo y escritor eminentísimo, dos veces Definidor (Santiago Gimeno), fray Tomás Ros, guardián que provoca la sequía de la fuente el año 1737, al descuidar, por desconocimiento, el rezo de las Completas, como era costumbre, en la ermita de San Clemente la víspera del santo (Santiago Gimeno), Venerable fray Pedro Selleras Lázaro, que al dimitir como guardián, ha de atenerse a la obediencia superior, fray Clemente Tejero, quien durante su guardianato edificó la ermita de San Clemente, lugar de rogativas en tiempo de sequías, el año 1613 (Ador, nº 5, Javier Jimeno Bosqued, p. 42), fray Gaspar Xinto, predicador, morador del convento en 1737,cuando se secó la fuente (Santiago Gimeno Val), fray N.N. guardián del convento, que forma parte del tribunal en la reforma del Convento de Calatayud, el año1498. (O. c. Hebrera)

Añádase a estos religiosos el nombre de fray Juan Ribas, que muere en dicho convento el día 15 de mayo de 1671, experto canonista que dejó obras impresas y manuscritas, estas últimas conservadas hasta la Desamortización en la Biblioteca Común del Real Convento de Zaragoza, como su Practica contemplativorum y otros tratados, la mayoría de ellos en latín, que versan sobre ambos derechos, como el tratado De interpretatione legum romanorum, Sedes Materiarum, De similibus juris, De differentiis utriusque juris, Vocabulario jurista y canónico. El cronista Felix Vallés alega el testimonio oral de un religioso, fray Juan Burjamen, de que el libro De Regimene Regularium, publicado en Londres, en 4º, el año 1646, por los impresores Pedro Prost, Felipe Borde y Lorenzo Arnoud, a nombre de fray Juan Francisco Zirago, es obra inconfundible de Juan Ribas. Féliz Vallés la tuvo en sus manos. Fray Juan, Lector Jubilado, ostentó los cargos de ex Definidor, Padre4 de Provincia, y escritor público. (Vide Nova el Vétera, pp.278-280).

En el Cabreo (ver nota) de las Disposiciones para cada capítulo pertenecientes al Colegio de San Diego, de Zaragoza, que van desde 1766 a 1801, figuran entre los difuntos de este convento los siguientes religiosos:

El susodicho manuscrito, perteneciente al archivo de la Provincia franciscana de Valencia y Aragón, se cierra con un dato referente a este convento, dado que en él se celebra el primer capitulo provincial en la nueva etapa de reorganización de la provincia franciscana de Aragón, desde el regreso de los religiosos a sus conventos, expulsados de sus casas por la invasión francesa de 1808. Concretamente, el capítulo tiene lugar el día 19 de noviembre de 1914, del que sale nombrado ministro provincial el M. Rdo. P. fray Manuel Montero.

3

Otra vista del estado actual de ruinas del convento de Alpartir.

Dado que la mayoría de capítulos se celebraban en el Real Convento y en el de Nuestra Señora de Jesús, ambos situados en Zaragoza, debe entenderse que el estado de ruina de los dos no aconseja precisamente congregar en ellos a los guardianes electores, optándose por éste de Alapartil, que suponemos reunía mejores condiciones de hospedaje para acoger a los diversos representantes de los demás conventos. Es aquí, pues, donde los religiosos proyectan la nueva configuración de la provincia franciscana de Aragón, sensiblemente mermada en sus efectivos humanos, casas y haberes, algunas de las cuales, como la de Santa Catalina, de Cariñena, asolada por la chusma francesa, no volvería a reconstruirse, bien que permanecería el hospicio que los religiosos regían en la población.

Según consta en el cabreo Disposiciones, ms. Archivo Provincial de Valencia), desde el año 1766 a1798, fallecen en este convento recoleto de San Cristóbal los siguientes religiosos:

Fray Ángel Martín, ofm.