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Convento de la Purísima Concepción, en Ariza

Fundación  

El cronista franciscano de Aragón, fray Félix Vallés, resume en breves líneas todo lo que estima oportuno escribir acerca de este convento de la Purísima Concepción, si bien en la documentación que usan en Ariza lo llaman de San Francisco.

El convento de la Purísima Concepción, de Ariza, perteneciente a la Diócesis  Seguntina, fue erigido, como consta en un antiguo libro de la Provincia, el año 1601, por el excmo. Señor D. Marción de Ariza. Esto mismo asegura el R. P. Hebrera en la tabla de su Crónica , col. 4, n. 22, bien que Blasco de Lanuza en el tomo 2 de su Historia Eclesiástica, libro 1, cap. 55, folio 134 y el manuscrito original tomo 2, en hojas del Archivo cronológico seráfico, en el folio 111 digan que este convento fue construido  en el año 1590, y pudiera ser que en ese año fuera decidida la fundación y no se acabara su fabrica hasta 1601. Descansan allí los restos mortales del R. P. Juan González, sacerdote. Lo habitaban, en 1623, 22 religiosos.

Convento e iglesia

En la web del Ayuntamiento de Ariza se dice una vez más que el convento franciscano local se funda en 1590, bien que las obras se dilatan hasta el siglo XVIII, Se atribuye, no obstante, la fundación a D. Francisco Palafox. El convento de San Francisco “era sobrio, sencillo y sin adornos”, “excepcional muestra de arquitectura herreriana”.

Ángela Atienza López, en Tierra de conventos, Zaragoza, p. 220, amplía lo referente a don Francisco Palafox Rebolledo y la fundación, fruto de la promesa condicionada de obtener el marquesado de Ariza, en el pleito que a mantiene en contra los vasallos, lo que le tuvo sumido en tribulaciones, según cita de Blasco de Lanuza. Logrado su empeño, tarda un tanto el señor en llevar a cabo su promesa, hasta que en 1590, dan comienzo las obras. Dice textualmente Lanuza, según cita de la autora, que “Quiso Dios despertarle con el nuevo pleito que sus vasallos emprendieron y él, conociendo su descuido, determinó fundar el convento con el título de Nuestra Señora de la Concepción” (Blasco de Lanuza, Historia Eclesiástica y seculares de Aragón, t. II., pags. 233-134).

La obtención del título de marqués se dilata hasta 1511, de modo que en su testamento de 1512, “preveía que se se había “levantad asta su último perfección la iglesia de dicho Monasterio de la Concepción de Nuestra Señora del convento del Señor San Francisco de dicha mi villa” ( o.c., pags. 133-134).

La observancia

Dada la fecha de fundación, en que toldos convienen, cabe pensar que la comunidad prácticamente no llegó a vivir los momentos convulsos de confrontación interna del siglo XV, cuando los conventos, diezmados por la peste del siglo anterior, dan fácil entrada en sus comunidades a gente de no probada vocación, con la consiguiente relajación de las costumbres y la admisión de riquezas, contra la pobreza evangélica que comporta la profesión de la regla de vida franciscana. Su historia se desarrolla toda ella dentro de la espiritualidad observante, lejos de los tiras y aflojas del de Tarazona, donde los conventuales resisten hasta el escándalo.  

No es mucho lo que se conserva del convento, menos afortunado que la iglesia, y en sus muros quedaron como muescas históricas los impactos bélicos de la contienda entre liberales y carlista, ya que el convento fue utilizado como fuerte adelantado.

Necrologio

El Colegio de San Diego, de Zaragoza, ha conservado un cabreo ms. donde figuran los religiosos por los que estaba establecido dedicar determinados sufragios por el bien de sus almas, por más que, en Ariza en vez de Purísima Concepción, le llaman actualmente convento de San Francisco. Entre los religiosos moradores que fueron y fallecidos en Ariza figuran los siguientes frailes: