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Convento de San Francisco, de Sariñena

Fray Félix Vallés dice del convento de Sariñena que, con el nombre de Seráfico Padre San Francisco, se fundo en la diócesis de Huesca; según Wadingo, tomo 4 de sus Anales, en las Adiciones al tomo 2, folio 23, n. 27, en torno al año 1280, coincidiendo con lo que dice el Ilmo. Mantuano, 3 parte, de su Crónica, folio 708.

Lo considera, por tanto, contemporáneo del convento franciscano de Monzón. Y añade que descansan allí los restos venerables de fray Miguel Morón, confesor, y que la comunidad la forman 20 frailes menores.

El convento ya desaparecido quedaba situado al lado de la actual parroquia del Salvador. Y entre los religiosos del mismo, alcanzó notabilidad fray Domingo Picó, natural de Sariñena, que ejerció entre los conventuales como vicario general y se acreditó como predicador del emperador Carlos V, que lo llevó consigo a Flandes. Como escritor, ha dejado una obra destacable,  "Funiculum Apologeticum" (Madrid, 1545).

Historia del convento

Sariñena figura entre los siete conventos que tenía la custodia de Zaragoza como resultado de la configuración provincial en 1400 a que se somete la Provincia de Aragón, dividida en custodias, a fin de regir con más flexibilidad y cercanía un conjunto de conventos  que extienden su territoriedad. Las custodias resultantes fueron las de Barcelona, Lérida, Zaragoza, Mallorca, Valencia, Navarra, la Serranía, con las vicarías de Cerdeña y la de Córcega. Sobre esta base, sobrevendría la rápida extensión de la observancia (Hebrera, cap. XII, pp. 33-34).

Este mismo cronista, citando la historia ms. de del Convento de San Francisco de Zaragoza, de fray Tomás Jordán, achaca a la peste de 1348 la disolución de costumbres en los conventos, dasaparecidos los guardianes, maestros de novicios, lectores y a veces comunidades enteras durante años, lo que conlleva un desconcierto en la regularidad de la vida conventual. Para el cronista, es el momento en que los religiosos se enfrentan por recobrar la antigua radicalidad evangélica y los que reclaman un régimen menos austeros, denominándose ellos mismos respectivamente observantes y conventuales ( o claustrales), si bien el nombre de conventuales dadas a nuestras iglesias por privilegio de Inocencio IV, venía desde 1254. Entre los conventos que tenía entonces la Provincia de Aragón, figura de nuevo el de Sariñena, junto a otros fundados con posterioridad (Hebrera, o.c. l.I, cap. XIV , pp. 38-30).

Fue el papa León X quien, en 1517, toma entonces cartas en tan espinoso asunto y ordena que se celebre un capítulo general, en el Convento de Araceli, donde los conventuales eligen a fray Marcelo de Dalmacia como maestro general. Mediante sucesivas bulas, el papa insta a la concordancia en cuanto a la guarda de la forma de vida establecida por Francisco de Asís, dispuesto a la unión de todas la órdenes baja una misma regla, un mismo hábito, una misma forma de vida. Muchas vicarías y custodia de la observancia pasan a ser provincias, a excepción de la de Aragón, cuya fecha se dilata todavía hasta 1543, con el primer ministro de la observancia, fray Jaime de Alcalá. En ese año de 1517, la provincia de Aragón tiene cuatro custodias, que con el paso del tiempo pasarían igualmente a provincias. El convento de Sariñena no figura aún ente los doce que la constituyen (Hebrera, o.c., pp. 70-71)

Entre los conventos que retienen los frailes conventuales, figura el de San Francisco de Sariñena, junto con el Real Convento, en Zaragoza, San Francisco de Huesca, San Francisco de Jaca, San Francisco de Teruel, San Francisco de Ejea de los Caballeros y San Francisco de Monzón ( o. c. cap XXIII, pp. 73).

En 1577, una bula de la Silla Apostólica decreta la unión de los conventuales a la Orden de los Hermanos menores que protagonizan los observantes. La resistencia de los conventuales a integrarse en la observancia reclamada por las bulas papales, había inducido celebrar capítulo precisamente en el convento de San Francisco de Sariñena, un año antes, con miras a mantener su independencia, alegando en su favor la fuerza de los fueros aragoneses ( o.c. l.I, c. XXVII. p. 85).

El día 17 de mayo de 1577, celebran los observantes capítulo provincial en el convento zaragozano de Nuestra Señora de Jesús, en el que se nombra ministro provincial fray Francisco Torres y custodio fray Pedro Izurzu. Se procede a tomar posesión de todos los conventos que retenían los religiosos conventuales, con la presencia del provincial y acta de notaría. Consta que el ministro recibe las llaves de la iglesia, portería y sacristía. No faltaron intentos de oposición, aunque nunca tanto como en el convento de Sariñena, donde la población se negó a llevar a cabo semejante medida, de modo que hubo de acompañar al ministro observante el Virrey Conde de Sástago (o.c. l.I. c. XXVII, p. 86). 

Personajes eximios

Entre los franciscanos eximios de Sariñena, figuran fray Julián de Sariñena. que participó en el Compromiso de Caspe de 1412 y fray Domingo del Pico, doctor en teología que fue vicario general de los franciscanos conventuales reformados y predicador del emperador Carlos V, a quien acompañó a Flandes. Entre los escritos que dio a la imprenta está la obra "Funiculum Apologeticum", Madrid, 1545 ((GEA, OnLine).

La desamortización

El abandono de los conventos por decreto de real, acaba con un modo de vida regular y la pérdida de bienes artísticos irrecuperables en lo arquitectónico, desaparición de archivos y valiosas y bien nutridas bibliotecas. Mal vendido con frecuencia el patrimonio artístico, cuando no expoliado o destruido en beneficio de nadie.

Necrologio

Entresacamos del cabreo ms. Del Colegio de San Diego, de Zaragoza, el nombre de los religiosos difuntos de este convento:

Desde esta última fecha, hasta el necrologio que en el capítulo de 1814, celebrado en Alpartir, fecha en que los religiosos, expulsados de sus conventos por los franceses regresan a sus conventos, no figura ningún fraile perteneciente al convento de San Francisco de Sariñena.