Fr. Vicente Pérez-Jorge, ofm
1906-1993
R 361 nec-369
El día 17 de julio de 1993, falleció en Onteniente (Valencia) el Padre Vicente Pérez-Jorge, nacido en Liria el 18 de agosto de 1906, músico de gran personalidad, discípulo de Ángel Mingote y Andrés Isas¡que, respetando las normativas eclesiásticas, ha sido, además de practicar otras muchas actividades, un gran renovador de la música sagrada del siglo XX.
Ante todo y sobre todo fue fraile, franciscano para más señas, modelo de modestia y humildad, músico que ha tenido facultades para abordar cualquier género musical, sin embargo, ha sacrificado toda su vida al género menos rentable para conseguir fama y notoriedad: la Música Religiosa. Tenía un temperamento severo, pero manejable, exigente pero irónico, no lesivo e insultante, siempre para conseguir un matiz de relajación en los momentos que el ambiente se enrarecía por las tensiones que provocaban determinadas circunstancias del trabajo. Hombre de porte muy distinguido y respetuoso, su presencia imponía siempre un estado de admiración y veneración que, por otra parte, en el trato directo y familiar, se transformaba en afable y cortés. Irradiaba por doquier magisterio viviente que, por ósmosis cas¡inevitable, penetraba con brío a través de la piel, calando hasta lo más profundo del ser, toda su sabiduría y conocimientos, con sus consejos constantes y con la dedicación esmerada que aplicaba a todas las funciones que emprendía tanto religiosas y humanas como artísticas.
Fue un hombre muy afortunado. la naturaleza derramó en su espíritu, con generosidad y largueza, dos valores de alta tensión artística: la pintura y la música. Serias reflexiones precedieron para tomar con toda responsabilidad una decisión segura y útil. El tiempo ha demostrado que la asumida —la música— fue un pleno quinielístico porque el padre Pérez-Jorge ha sido, dentro de la panorámica musical religiosa del siglo XX, un caudillo que ha conducido el arte musical hacia el progreso, hacia la conquista de zonas desconocidas hacia el descubrimiento de horizontes inexplorables.
Su producción musical es rica y abundante, de tal manera que, s¡bien cultivó en proporciones más importantes el género religioso, no elimina en absoluto las incursiones en otros géneros musicales, con resultados altamente positivos y extraordinariamente seductores:
- "Misa Corpus Christi",
- "Misa Mater Purissima",
- "Misa festera",
- Poema sinfónico "Inmaculada",
- Tríptico Avemariano",
- "Salve Regina (varias),
- "Cántico de David",
- "Antología al servicio del Templo",
- "Canciones populares valencianas",
- "Tríptico folklórico valencià",
- Madrigals, villancicos, varios Himnos,
- "Capricho sinfónico",
- "Suite para piano",
- "Berceuse para órgano", etc. etc.
Esto es una muestra muy disminuida —una gota de agua en el océano— de la fecunda pluma del padre Pérez-Jorge. Hacer una incursión en su legado artístico es un trabajo muy fascinante, por el número tan elevado de sus creaciones que exigen un estudio muy entretenido y laborioso y, a la vez, sugestivo y atrayente por las novedades que a cada paso se van leyendo entre líneas del tejido polifónico que constantemente las provoca.
Devoto, hasta la exageración, del Canto Gregoriano, fuente favorita de inspiración de muchas de sus obras, es para él, como declaró en cierta ocasión: "... rama muy fructífera considero al gregoriano. Penetrado de este entendimiento, m¡dedicación a la música gregoriana ha sido generosa. Testimonio público hay de ello, malo o bueno. Nunca salí de vacío en mis incursiones por el tetragrama", porque "por educación, primero, y por convencimiento después, el gregoriano es uno de los reconfortantes válidos en m¡andar musical.
Reconfortante de ideas y quehaceres...". Ideas que en diversas ocasiones ha expresado en cursillos, artículos, conferencias, ponencias y publicaciones, como abnegado apóstol que no ha escatimado esfuerzos para hacer llegar a todos la buena nueva del rito musical sagrado: el canto litúrgico por antonomasia.
No es menos importante su producción escrita que ha recorrido diferentes campos literarios: Trabajos específicos y monográficos: "Acompañamiento gregoriano, problemas del armonista actual". Históricos: La Música en la Provincial franciscana de Valencia". Históricos: "La música en la Provincia franciscana de Valencia". "La Música en Onteniente". Periodísticos: dejando constancia de innumerables recensiones y comentarios críticos de obras tanto musicales como extramusicales. Pedagógicos: exponiendo sus puntos de vista siempre muy personales y bien documentados en conversaciones, entrevistas y lecciones.
El padre Pérez-Jorge no es persona popular entre las nuevas generaciones y las no tan nuevas, como los músicos sexagenarios del momento actual —músicos contemporáneos de gran prestigio de esa generación no le conocen—, pero esta circunstancia es inexplicable. Su residencia en Madrid está registrada entre los años 1958 y 1972, hace 21 años y, aparte de sus obligaciones conventuales, su proyección hacia el exterior se limitaba fundamentalmente a atender las clases de la Escuela Superior de Música Sagrada donde enseñó "Ritmo Gregoriano", "Modalidad gregoriana", "Armonía" y "Acompañamiento gregoriano", es decir, su área de trabajo estaba circunscrita a un círculo musical muy concreto y extremadamente reducido. Su segunda vuelta, en el año 1972 —contaba 66 años—, a Onteniente, muchas de las devociones populares que se practicaban con la participación del coro, habían desaparecido y, lamentablemente, la música, tanto litúrgica como paralitúrgica, había sufrido la desvalorización más irritante de la historia introduciéndose en el culto divino -digámoslo de paso- músicas averiadas por falta de personas competentes y responsables que musicalmente no controlaron con escrúpulo aquella situación. O sea, el padre Pérez-Jorge quedó más o menos aislado en aquella ciudad industrial del interior, con pocas posibilidades de activar el letargo musical en el que se había sumido la música religiosa.
Estos parámetros históricos crearon un marco irreversible difícil de superar y las energías, siempre en guardia y llenas de ambiciones nuevas del Padre, tuvieron que encargarse en otra dirección: la fundación del Centro Musical "Melchor Gomis" de Onteniente hoy convertido en Conservatorio Municipal.
Falleció en el Colegio "La Concepción" de Onteniente cuando contaba 86 años de edad, 68 de profesión y 62 de sacerdocio.
Esta es la semblanza -una ligera aproximación- de un hombre que pasó por la vida dejando una estela refulgente cargada de bondad, de música y de cultura. descanse en paz.
Luis Blanes Arqués.
En la Ancción Antoniana:
Plausible iniciativa. Fr. Vicente Pérez-Jorge, ofm. Nº 201, sep 1945
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