Temas de verano

Temperatura de algunas fuentes

Este articulito, caro lector, no dejará de interesarte como buen levantino, que a nosotros la cuestión de las aguas nos toca en lo vivo. Los valencianos no podemos pasar sin este claro licor, símbolo de la limpieza. Y si a la diafanidad del agua y buen beber, como se dice, se une la frescura, entonces no hay cosa que más nos deleite y sacie mejor nuestra ardiente sed que un vaso de este privilegiado elemento. De esto, pues, que tanto anhela un valenciano he de hablar y he de indicaros alguna de las fuentes de merecida fama en esta región.

Antes conviene advertir que la temperatura de una fuente o de un pozo no es cosa que varía con las estaciones, y que en estío es fría y en invierno es caliente, como vulgarmente se dice, pero que todos sabemos que es un modo de hablar y nada más. Pues si encontramos fresca el agua de una fuente durante el verano, es porque la atmósfera está caldeada por los rayos solares del estío y en su comparación resulta fría el agua profunda; por el contrario, al notar en el invierno tibia el agua de un pozo, la comparamos con el ambiente enfriado por la oblicuidad y corta duración de los rayos solares. Así, con relación a la graduación de la fuente de este Colegio, que es de 16'6 grados, su diferencia positiva con la temperatura media de Enero de 1926, que fue de 10'3 grados, es de 6'3 grados, y comparada con la media de Julio del mismo año, también del Colegio, que es de 23' 3 grados, resulta una diferencia negativa de 6'7; es decir, esta fuente fue en Enero de 1926, 6'7 grados más caliente que la temperatura media del dicho mes, y 6'7 grados más fría que la media de Julio en igual año. A unos diez metros de profundidad la temperatura es igual para todo el año; por eso es constante la de las aguas de fuentes y pozos que siempre suelen estar debajo de los cinco metros, donde es muy pequeña la oscilación termométrica. Con todo, no se crea que el agua como más profunda es más fresca, pues a partir de los quince metros, vuelve a subir su temperatura a razón de un grado por cada treinta metros; de aquí que las fuentes termales originadas por capas de agua que llegaron a gran profundidad, donde se caldearon y salieron luego a flor de tierra con temperaturas más o menos elevadas, de 25, 40 y hasta de 100 grados, constituyan enormes hervideros.

Las temperaturas que he tomado de las fuentes o pozos durante mis excursiones son las siguientes. La del Pico de Montcabrer, o mejor, sumidero, que forma de la reunión de sus gotitas una pluma de agua a todo chorrar y tiene una temperatura de 11'6 grados. Sale a 70 metros debajo del pico cuyo nivel sobre el mar es 1.386 metros. La fuente del Mas dels Abres, unos 300 metros más abajo, sale a 12'4 grados; es bastante caudalosa para tanta altitud, y las huertas que de ella se riegan forman delicioso oasis en medio de tan extenso monte.

Hacia la vertiente Norte del dicho monte Mariola, se midieron las fuentes del Convento de Agres, con 13'6 grados; la Font de Ferro, de Bocairente, a 12'8 grados; la de Mosén Gregori, a 13'4; la de Mosén Pere, unos cincuenta metros más abajo, pero más fresca, a 14 grados. En la misma vertiente, término de Bañeres, medí la fuente de Benasayd, a 13'7 grados; y el pozo de la casa de don Gabriel Aynat, a 12'7 grados. Las aguas de Onteniente tienen las siguientes temperaturas: Colegio (fuente del), 16'6; pozo del Colegio, 16'3; Pozo Claro, 16'5; Fuente de Zaragoza, 16 grados. Para las aguas de Teruel hallé la siguiente graduación: pozo de los Mártires, 13'4; pozo artesiano del mismo Convento y a 22 metros de profundidad, 13'8; Fuente de la Tarazana, 13'6 grados. En Santo Espíritu medí las fuentes del Beato Nicolás y del huerto de arriba e indicaron, respectivamente, 20'2 y 20'7 grados. En Pego tomé la temperatura del pozo de la casa de mis padres, la del motor de Mostalla y la noria de la Sòrt dels Cabesóls, y todas estaban a 17'6 grados. Finalmente, la famosa fuente del Garroferet, de Altea la Vieja, sale a la temperatura de 21'6 grados. La fuente más fría de los montes de la región levantina es la de la Cañada, al pie del Javalambre, que tiene ocho grados, a una altura de más de 1.900 metros.

La relación entre el descenso de la temperatura y la altura del terreno es algo variable, oscilando entre 175 y 250 metros por cada grado de temperatura, puesto que además de la altitud, influyen también la naturaleza del terreno, la orientación y la clase de altitud, según sea un pico aislado o una meseta; en el primer caso es más rápido el descenso.

Y después de enumerar la temperatura de algunas de nuestras fuentes y pozos, resta desearte, lector amable, que tengas la suerte de estar al lado de una no superior a 16 grados, bastante agradable y suficiente para calmar el ardor de nuestra boca, este año más que otro sedienta por el calor acentuado y seguido que llevamos ya desde mediados de Julio. Aquí el 22 de Julio tuvimos una máxima de 38 grados, y es ordinario llegar el termómetro a 34 grados. Por fortuna esto se acaba, es decir, el verano, y con él el calor, aunque mal le pese. En Agosto frío en rostro. Y así como el calor se presentó sin avisar, de igual manera se nos presentará el frío; a preparar, pues, los abrigos de invierno.

Fr. Eusebio Arbona, ofm
Onteniente, Agosto 1927.

En el lago de Tiberíades

Jesús sobre las aguas

La barca apostólica vuela a alta mar. Los vigorosos brazos de Andrés, Simón y sus compañeros la empujan con los remos y allá va con la cofa repleta de esperanzas, y sus dueños henchidos de ilusión. La pesca será abundante, se prometen, y una noche sobre barqueña cuna, acariciada por los lomos de las olas, es algo tentador y siempre muy agradable.

Las tempestades: en el lago de Tiberíades suelen acaecer al atardecer, o tal vez de madrugada, en días malos de invierno, cuando descienden de los montes los vientos fríos o desembocan rápidos y huracanados por los barrancos del nudo de montañas que circundan la fértil llanura de Genezaret. De noche no son fáciles las tempestades en el lago, son más bien raras, casi no conocidas. Por eso es por lo que los barquitos pesqueros salen tan contentos por la tarde, camino de alta mar, cuando el sol se despide lleno de nostalgias porque la noche se impone y de los roperos celestiales las manos invisibles de los ángeles comienzan a sacar velos y gasas para tapar el sol y esconderlo detrás de los montes.

Cantan Simón, Andrés, Santiago, Juan y los demás apóstoles. Son los cantos sagrados, que el judío conoce de memoria y sabe con ellos alabar al Señor por todas las criaturas y en todos los momentos. La barquilla apostólica semeja un templo en miniatura, donde se elevan al cielo los cánticos sagrados de los hombres nuevos, formados al gusto del nuevo Profeta, de Jesús de Nazaret; es un nido, las voces de sus cantos son oraciones y suben muy alto. El firmamento les envía, a cambio, centellitas de luz de sus estrellas, y la luna los baña con su claridad. Después de la Resurrección del divino Maestro, los Apóstoles y más tarde los cristianos de las riberas del lago acostumbrarán a salir de noche a la pesca, cantarán y orarán. La tradición así lo refiere. Llegará un día en que tan devota como poética costumbre no tendrá ya seguidores; pero la pequeña cristiandad del lago levantará un monumento conmemorativo allí mismo en sus orillas, la iglesia de San Pedro de Tiberíades, bañados sus umbrales y su atrio por las olas al llegar. En forma de barquilla, con la quilla vuelta arriba, nos recuerda la barca apostólica. En el recinto del santuario, de noche, no es difícil forjarse la ilusión de que, en alta mar, Pedro, Andrés, Santiago y los apóstoles cantan, oran y se dan a la pesca todavía.

No obstante, en la noche de que nos ocupamos, el mar está revuelto y el viento es contrario. La barca de Pedro fluctúa, y, agitada, parece que quiera descansar en el fondo. Lucha, rompe las olas, que se deshacen en espuma bajo su quilla, y los apóstoles, expertos marinos, saben atenuar sus golpes y ponerla a salvo a cada instante. Quizás allá en el fondo el pensamiento de los apóstoles entrevé una Iglesia agitada, chocando contra las olas de persecuciones, fluctuando, y se enseñan a ponerla a salvo, a defenderla. Los ojos en la noche ven más que de día, como las pupilas de los ciegos, sin luz, que se posan en el infinito.

Cantan y oran los apóstoles. Jesús les tiene prometido que allí donde estuvieren congregados dos o tres en su nombre, está Él en medio; y al lado de la barca de Pedro, símbolo de su Iglesia, azotada de noche por las olas, velando y orando sobre ella sus apóstoles, no podía faltar, que es su promesa palabra de Dios y sabe cumplirla.

—«¡Es un fantasma!»—gritan los apóstoles, al aparecer Jesús sobre las aguas, llenos de pavor.

—«Cobrad ánimo, soy yo, no tengáis miedo.»

Y Pedro, en un exceso de valentía y de amor, exclama:

—«Señor, si eres Tú, mándame ir hacía Ti sobre las aguas.»

—«Ven.»

Pedro oyó la invitación del Maestro y sin titubeos se lanzó al mar y comenzó a caminar sobre las aguas. El viento continuaba fuerte, removiendo olas gigantes, y su cuerpo se hundió en el agua; iba a ahogarse, y un grito se escapó de su garganta: «¡Señor, sálvame!»

Jesús le dio la mano, lo levantó y le reprochó su poca fe .—«¿Por qué has dudado?» Sus palabras llevan ahora un acento de profunda pena. Al Maestro le apena que Pedro no crea todavía con fe firme, y dude ante el peligro. Quiere enseñarle que cuando la Iglesia fluctúe y sea conmovida por la persecución puede lanzarse al mar sin titubeos y sin miedos, y por eso le reprocha: «Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?

Subieron los dos a la barca, se calmó el mar, las aguas comenzaron a dormir, las olas se aquietaron y los discípulos, postrados a los pies del Maestro, le adoraron, diciendo: «Verdaderamente eres Tú el Hijo de Dios.» (Mt 14, 24-33; Mc 4, 47-51; Jn 6, 16-21.)

Fr. Juan Alventosa, ofm
Alcudia de Crespíns, 14-ags-1927.

Libros recibidos

Meditaciones sobre la Regla y Vida de los Frailes Menores, en unión con el Año Eclesiástico. Escritas en alemán por el R. Padre Pirmín Hasenöhrl, O. F. M., y traducidas al castellano por el P. León Villuendas.—Tomos III y IV. —Vich. Editorial Seráfica. 1927.

Con la publicación de estos dos volúmenes ha terminado la impresión de esta imprescindible obra ascético-mística que con tanta aceptación ha sido recibida por la Orden Franciscana de habla española; tan merecidos elogios obtuvo de toda la prensa hispanoamericana; tanto bien espiritual está produciendo en las comunidades de las tres Ordenes de San Francisco de Asís y tanto ha servido para elevar el prestigio cultural de la Editorial Seráfica, de cupos talleres ha salido vestida con las más hermosas galas tipográficas.

Día tras día, durante casi un año, hemos leído con detención, saboreado con placer y meditado con devoción la obra de los Padres Hastnöhrl y Villuendas, y con el favor de Dios procuraremos que durante nuestra vida sea el cotidiano alimento espiritual de nuestra alma para arraigar más en nosotros el espíritu seráfco que fluye y se desborda por las páginas de estos libros y saben infiltrarlo en lo más recóndito de nuestro ser.

La obra comprende todo cuanto un verdadero Fraile Menor está obligado a saber: Regla, Constituciones, costumbres y tradiciones seráficas, Derecho Canónico, Moral, Teología, Mística, Ascética, Rúbricas, etc. Es como una síntesis bellamente compendiada de los deberes que la profesión religiosa impone al que pronunció votos en una de las varias ramas en que se divide nuestra Orden Seráfica. La sabia distribución de dichas materias está tan maravillosamente enlazada con el Evangelio que corresponde a cada semana, que encanta ver la difícil facilidad con que el autor va sacando apropiadas consideraciones no sólo para el religioso, sino también para el piadoso seglar que pretende salir de la vulgaridad en que la rutina espiritual va sumiendo a tantas almas en los peligros del mundo. Sobre todo a los terciarios franciscanos es tan útil como a los religiosos y religiosas el servirse de estos libros para sus meditaciones diarias.

Como la obra sigue el mismo plan que el Breviario, el cuerpo de estos dos últimos tomos corresponde al Propio de Tiempo del verano y otoño, o sea, forman la pars oestiva y la pars autumnalis. El III comprende desde el Domingo de la Trinidad hasta la duodécima semana después de Pentecostés inclusive, más 19 meditaciones de Santos y festividades propias de la Orden incluidas en ese tiempo. El tomo IV abarca desde la décimotercera semana después de Pentecostés hasta la última, la 24ª, más 17 meditaciones del Propio de Santos.

A pesar de que cada tomo forma un volumen de casi 400 páginas, esmeradamente impreso con tipos claros, buen papel y excelente corrección, cual corresponde a trabajos de esta clase, Editorial Seráfica, que no hace de sus productos base de negocio mercantil, sino procura sólo inundar el mercado literario de libros franciscanos, vende cada volumen al ínfimo precio de 6 pesetas en rústica v 7'50 encuadernado en tela.

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El Peregrino Franciscano, por Juan Jörgensen. Versión autorizada del P. José Trepat, O. F. M., licenciado en Sagrada Escritura.—Vich. Editorial Seráfica. 1927.

Con la amena lectura de este delicioso libro hemos pasado buenos ratos y hemos evocado recuerdos de horas muy felices transcurridas aún no hace tres meses en muchos dé los lugares bellamente descritos por el autor.

Los valles reatino, espoletano casentino, como si dijéramos toda la tierra santa franciscana, con nombres y hechos mil veces leídos y oídos en las crónicas de la Orden y en la vida del gran Francisco de Asís, van desfilando en forma nueva a través de páginas amenas que demuestran lo mucho que vale Jörgensen como crítico, como historiador y como escritor.

¡Qué preciosas excursiones a los lugares santificados por el Pobrecillo de Asís!

Greccio, Fonte-Colombo, la Foresta y Poggio Bustone en el encantador valle de Rieti, son nombres evocadores de hechos culminantes franciscanos que se conservan en humildes conventos, colocados en lo alto de verdes colinas, entre frondosos bosques de seculares abetos, que el actual Gobierno italiano ha hecho viables al trazar hermosas y bien cuidadas carreteras que conducen a ellos, como recuerdo del VII centenario franciscano.

En los valles espoletano y casentino, hasta las piedras hablan de recuerdos seráficos, citando sólo los nombres de Foligno, Asís, (todo él grandioso monumento al Santo de su nombre), Cortona, las Celle y el monte Alvernia, magistralmente dibujados por la pluma del gran escritor franciscanófilo.

El traductor ha sabido conservar la poesía viviente de la obra a través de una versión perfecta y la Editorial Seráfica, al presentarla al público en forma bella se acredita de refinado gusto artístico.

Hermoso volumen de 330 páginas, en 4.°, que se vende al precio de 5 ptas. en rústica.

Fr. Francisco Lloréns, ofm

Crónica

Certamen ibero-americano conmemorativo del VII Centenario de la muerte de San Francisco.-Se nos manifiesta por la Junta Nacional de dicho Centenario, en contestación a multitud de consultas que está recibiendo, que no ha sido suspendido el mencionado certamen, sino que habiéndose presentado muchos y muy extensos trabajos al mismo, las personas nombradas para constituir el jurado que ha de calificarlos, han pedido un plazo algo amplio para su estudio y dictamen, que se hará público en el próximo otoño, durante el cual se organizará una solemne fiesta para el reparto de premios a los autores de los trabajos que los hayan merecido.

Boda.—Con los indisolubles lazos del matrimonio han unido hoy sus corazones al pie del altar de la Inmaculada, que se venera en la capilla de la Comunión de la iglesia parroquial de la villa de Pego (Alicante), la señorita Amparo Camps Sendra y el maestro nacional don Manuel Bañuls Nadal.

A los señores de Camps-Sendra, padres de la feliz desposada, que saben cuán apreciados son de los que escribimos La Acción Antoniana, enviamos el testimonio de la satisfacción que sentimos por la alegría y bienestar de que vemos rodeados a sus hijos, todos unidos en matrimonio, los cuales al formar cada uno su hogar dichoso, aumenta la felicidad de nuestros queridos amigos don Enrique Camps y doña Bernardina Sendra.

Que eterna y temporalmente derrame el Señor sus gracias sobre los nuevos esposos.

Nuevo colegio de 2ª enseñanza.—Los Padres Franciscanos del convento de Segorbe se han hecho cargo de la dirección del antiguo Patronato de dicha ciudad, proponiéndose al mismo tiempo que cumplir los fines pedagógicos de la institución, abrir por su cuenta un Colegio-Internado, bajo la protección de la Virgen de la Esperanza, incorporado al Instituto de Teruel, en donde los alumnos podrán cursar por ahora las asignaturas correspondientes al bachillerato elemental.

El colegio admite alumnos internos, medio pensionistas y externos, y se regirá por un programa que se facilita al que lo solicite.

Como las plazas del Internado serán muy limitadas en el próximo curso, los que deseen ocuparlas deben dirigirse al Padre Director del Colegio (Padres Franciscanos, Segorbe).

Religiosos premiados.—En los Juegos Florales que se celebraron en Valencia y Alcira durante sus últimas y pasadas fiestas, han obtenido premio y accésit, respectivamente, por trabajos presentados en los mismos, redactados en prosa y en verso, nuestros queridos colaboradores los PP. Luis Fullana y Bernardino Rubert, O. F. M.

En este mismo número encontrarán nuestros lectores la poesía en valenciano del P. Rubert, premiada en el torneo literario de Alcira.

Fiestas en Alpuente.—Durante estos días se están celebrando en esta real villa extraordinarios festejos en honor de su esclarecido hijo el Beato Francisco Pinazo, que padeció martirio en Damasco (Siria) el 1860, y fue elevado a los altares el año pasado por Pío XI, en unión de otros siete compañeros mártires.

La coincidencia de unir estas fiestas que se hacen por primera vez con las patronales que tienen lugar todos los años a la Virgen de la Consolación y a San Blas; la presencia del Sr. Obispo de Segorbe Fr. Luis Amigó, que aprovecha esta ocasión para recorrer varios pueblos de su diócesis en Visita Pastoral; el haber ido a Alpuente en representación de la Orden Franciscana, a la que pertenece el nuevo Beato, varios religiosos menores, y la sugestiva confección de un programa de festejos cívico-religiosos-populares dan a la histórica Alpuente durante estos días gran animación.

Alma de las fiestas es el incansable y celoso Sr. Cura Párroco D. Teodosio Alegre, que no ha omitido sacrificio alguno para levantar el espíritu de sus feligreses y paisanos en pro del Beato Pinazo hasta conseguir una artística escultura del mismo, que recibirá culto público en la iglesia parroquial de la villa, y una preciosa cerámica de Manises, con la efigie del nuevo Beato, que rotulará la plaza principal de Alpuente.

Informaciones

Desde Roma

Escuchando los ruegos de la dirección de esta revista (que, dicho sea de paso, anduvo demasiado pródiga en alabanzas cuando en el número pasado anunció mi elección a la presidencia de nuestro Colegio Internacional), seguiré espigando en el fecundo campo de la vida de Roma, para ofrecer a los lectores el manojo mensual de noticias.

I. Sea la primera mi elección de presidente. Cuando menos lo pensaba, cuando acariciaba la idea de volver a mi amada Provincia, después de tantos años de ausencia, el reverendísimo P. General, con su Venerable Definitorio, echa sobre mis débiles hombros la pesada cruz de la presidencia.

La publicación oficial tuvo lugar el 24 de Julio. Leído el decreto, hizo la presentación el reverendísimo, explicando lacónicamente lo que debe ser un Superior. Breves palabras del elegido contestando a las autorizadas del Padre General, pusieron término a la ceremonia, cuanto sencilla, tanto cargada de consecuencias para mí. Obligado a pronunciar el fiat, lo he hecho contando, entre otras cosas, con las oraciones de los lectores de La Acción Antoniana.

II. El día 4 de Agosto, fiesta de N. Padre Santo Domingo, acompañé al P. Procurador, P. Iglesias, que en calidad de Delegado general ofició solemnemente en la Minerva, iglesia de los Padres Dominicos. En el «ágape» que a continuación celebramos en el Colegio Angélico, el P. Maestro General, Fr. Buenaventura Paredes, y los otros Padres, estuvieron en extremo obsequiosos con nosotros. Es el abrazo de Franciscanos y Dominicos que aún continúa.

III. El día 5 de Agosto, la Basílica de Santa María la Mayor vistió de fiesta. Fue el aniversario de la memorable fecha del 5 de Agosto del 355, en la que, según la tradición, la nieve caída maravillosamente en el monte Esquilino, indicó a un patricio romano y al Pontífice Liberio el área del templo que se quería dedicar a la Virgen.

La capilla Paulina, riquísima por sus muchos y preciosos mármoles y dedicada a la Virgen de las Nieves, estuvo durante el solemne pontifical abarrotada de público, que sudando la gota gorda contemplaba el simulacro de la milagrosa nieve, que aunque repetido todos los años, atrae siempre a los curiosos romanos y a no pocos extranjeros.

IV. La visita de Fuad, rey de Egipto, llenó la vida oficial de Roma durante la primera semana de Agosto. Desde el día de su magnífica entrada en la Eterna Ciudad hasta el 7, en que se marchó, las manifestaciones de entusiasmo se sucedieron sin interrupción. Así pagó el pueblo italiano, espontáneo como el primero, lo benevolencia del rey mahometano Fuad para con los católicos italianos que viven en la tierra de los Faraones.

Entre los actos oficiales de la visita de Fuad a Roma merece especial mención su visita al Papa, que tuvo lugar el día 7, a las diez y media. El rey de Egipto, aunque musulmán, no sólo tolera, sino que agradece los trabajos de colonización y cultura que los católicos realizan en su reino. Viniendo, pues, a Roma, no podía dejar de visitar al Jefe de los católicos, dando así una prueba solemne de su agradecimiento. Por lo demás, entre todos los pueblos musulmanes, el Egipto se ha distinguido siempre por sus corteses, y en casos, amistosas relaciones con la Santa Sede. Baste recordar el bisabuelo del actual rey de Egipto, quien mantuvo tal amistad con Gregorio XVI, que se interesó en la reconstrucción de la Basílica de San Pablo, haciéndole el regalo de las seis magníficas columnas de alabastro que están en el ingreso de la nave central.

Quiera el cielo que el contacto de estos príncipes de las tinieblas con el representante de Cristo en la tierra sea para proyectar un rayo de luz sobre las naciones que yacen sepultadas en sombras de muerte.

Fr. León Villuendas, ofm
Roma-San Antonio, 15 julio 1927.

Desde Benisa

Solemne Vigilia y fiesta de las Espigas
«Por Ti, Jesús, la Adoración Nocturna, buscando gloría inmarcesible va...»

«Cantemos al Amor de los amores, cantemos al Señor...» Sí, sí, cantemos al Señor. Cantemos al Señor, que con dignación infinita ha querido que la modesta, sí, pero también fervorosa sección adoradora de esta villa, diera una prueba más de lo que es la Adoración Nocturna, en uno de sus más grandiosos, enternecedores, fervorosos y poéticos actos en los que tanta gloria se da a Dios, cual es la celebración de la fiesta de las Espigas.

Sintéticamente daremos cuenta a nuestros lectores de la magnífica, solemne y a la par que clásica vigilia y fiesta de las Espigas, celebrada por esta sección adoradora en la noche del 24 del pasado mes de Julio.

Nunca, nunca jamás ha contemplado Benisa, la que tan acostumbrada está a presenciar religiosas ceremonias, espectáculo más conmovedor que el que ofreció en sus calles la procesión de la bandera y traslado (en forma reservada) del Santísimo a la ermita de San Jaime, distante unos seis kilómetros de esta población y donde se celebró tan solemne fiesta.

A las diez de la noche, después de cantada solemne Salve ante el altar e imagen de la Titular de la sección y Patrona, la Purísima Chiqueta, se formó la guardia, iniciando la procesión, abriendo la marcha el estandarte de la sección con dos hacheros que llevaban sendas luces de bengala de un efecto deslumbrador. Seguían los adoradores correctamente formados en dos filas, llevando cirios unos y faroles otros, y en medio de ellas, la bandera de la sección. Cerraba estas filas magnífico automóvil galantemente cedido por el adorador honorario y distinguido abogado don Gaspar Mayor, conduciendo al Sr. Vicedirector, que llevaba el Santísimo Sacramento, al que seguían la banda de música, Marías del Sagrario y gran número de mujeres que, quisieron acompañar a nuestro divino Rey en esta memorable jornada, sin arredrarse por la larga distancia a recorrer y no muy cómoda en algunos sitios.

Poético, el espectáculo que ofrecía el largo trayecto a recorrer, en el que los humildes hijos del campo salían a la vera del camino, con sus familias y luces, a ofrecer a Jesús Sacramentado el homenaje de su sencilla piedad y ardiente fe; sorprendente, el golpe de vista que presentaba la plazoleta o era que da entrada de la ermita, con sus magníficos y esbeltos arcos de triunfo levantados por las entusiastas jóvenes de la comarca de Benimarco (donde está enclavada la ermita) y la multitud de personas que esperaban la llegada de la religiosa comitiva; conmovedora, la llegada de ésta y principio de la vigilia; entusiastas, los cánticos e himnos entonados durante el trayecto y en los intervalos de las diferentes partes de la misma; elocuente, la oración sagrada que pronunció el Vicedirector de la sección, D. Vicente Carbonell; solemne, el canto del oficio (a riguroso tono gregoriano) del trisagio y misa, por la capilla de la sección, dirigida por el profesor y adorador activo don Antonio Ibáñez; fervorosa, la Hora Santa de media noche, dirigida por el activísimo Director del Apostolado de la Oración y adorador activo don Enrique Bernabeu; numerosa, la Comunión celebrada intra misam; magnífica, la procesión de bendición de los campos, efectuada al fin de la vigilia, en la aurora del día 25; emocionante, el acto de consagración, leído en la estación efectuada en dicha procesión, por el señor Secretario de la sección, actuante de jefe de noche don Pascual Bolta, y escrito ex profeso para este acto.

Sea, pues, todo a mayor honra y gloria de nuestro divino Rey, Jesús Sacramentado, y de nuestra excelsa Madre y Titular, la Purísima Chiqueta.

Nuestros plácemes a los fervorosos terciarios y entusiastas jóvenes antonianos que integran el Consejo Directivo, por su celo y actividad en promover y llevar a feliz término actos como el descrito, que tanto bien espiritual producen en las almas y tantas bendiciones del Altísimo atraen sobre los pueblos.

Agosto de 1927.

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