La muerte de un Serafín

El Serafín se moría
envuelto en llamas de amor.
¡Cuán dulce fue su agonía
en los brazos del Señor!

No alentaba la selva;
tranquila y sosegada bien confía
que aquel Serafín vuelva,
que en dulce melodía
al Dios Criador cantaba noche y día.
Ha dejado sus huellas
rubicundas de sangre congelada
entre las flores bellas,
y su alma enamorada
también cual perla allí quedó cuajada.
Mas ya no se oye el canto,
ya días que en los bosques no resuena
la tierna voz del Santo,
que con su faz serena
cantaba al sol sublime cantilena.
¿Qué ocurre? ¿Dónde está?;
pasó la vez postrera macilento,
y allí no ha vuelto ya.
Su pie herido y sangriento,
marcó su dirección hacia el convento.

El Serafín moría,
el fuego del amor le ha consumido;
el sol ya se ponía,
mas oye conmovido
su canto tantas veces repetido.
El Serafín cantaba,
mas ya cantaba el Santo de otra suerte.
Las llamas del amor
rodean de Francisco la morada,
en fuego abrasador
la tiene bien sitiada,
y su alma, arde toda enamorada.

¡El Serafín ha muerto!
Ya su alma fiel voló hacia la gloria,
y en el cielo ya abierto
y en la tierra expiatoria
resuena un canto eterno de victoria.

Fr. Manuel Balaguer, ofm

En torno al lago de Tiberíades

Arbela

A corta distancia de Mágdala, y al norte de la misma, desemboca el famoso Uad¡el Haman (valle de las palomas), y a dos kilómetros escasos del mismo, en sus faldas, se encuentra Arbela, la
Beth-Arbel del Profeta Oseas (10, 4), y la ciudad del mismo nombre, donde en tiempo de los Macabros fueron exterminados los últimos valerosos moradores de Arbela, que se habían refugiado allí, huyendo de Báquides, general de Demetrio III (9, 4). Josefo, historiador judío, la identifica con la antigua Arbelas, donde fue sepultada Dina, hija de Jacob, Por los días del Señor, el Uad¡el Haman, y, por consiguiente, la ciudad de Arbela, eran lugar de paso de las caravanas y transeúntes que descendían de Nazaret y Galilea hacia la llanura de Genezaret y el lago y subían de éste, ladeando las cimas del Cornu Hatlin, hacia Caná, Séforis, Nazaret, llanura de Edredón y Samaría; o descendiendo del país de Moal y montañas del Hauran, o viniendo de la Siria, por Cafarnaum, subían a la Galilea para llegar más fácilmente al mar, al promontorio del Carmelo, y a lo largo de la Sea la Tiriomm.

a

Ruinas de Magdala, junto al lago de Galilea

Un camino milenario, pues, cuyas piedras miliarias todavía se ven a sus lados, conducía por el valle de las palomas, desfiladero peligroso, siempre en silencio, que suspende el alma en ansiedad. Fórmalo una garganta abrupta, enclavada entre dos muros roqueros, cortados a pico, de 200 a 300 metros de elevación, en cuyas faldas se abren cavernas enormes, laberintos espaciosos, donde s¡difícil es entrar, es imposible salir.

La principal de esas cuevas es la llamada Kalaat Ibn Maán, en la que se refugiaron los fugitivos de Arbela, durante las guerras de la independencia macabea, y donde fueron muertos, no obstante la dificultad de su acceso, todos los sobrevivientes huidos de la ciudad. Herodes el Grande concibió un ingenioso plan de ataque a estas cavernas, guarida de bandoleros e insurrectos, pero a los que no siempre pudo reducir y vencer (G. J., I, YVI, 2-4.). Más tarde Josefo quiso hacer inexpugnable este lugar, y llevó a cabo trabajos de fortificación, que en algunos de los puntos continúan en pie, y que una sociedad de arqueología de Alemania ha descubierto, cuando en 1905 desenterró, en la antigua Khirbet Irbid, la interesante sinagoga, constituida, según el Talmud, por el rabino Nitha¡ha Arbeli, originario de este lugar y muerto el año 190 antes de Jesucristo. (Padre Meistermann, O. F. M. «Guía de Tierra Santa», página 490.)

Por eso mismo, por ser en los días de Jesús uno de los caminos romanos más concurridos y, a la vez, prestarse a ser fácil guarida de asaltadores y ladrones, en Mágdala, como ya dijimos en otro artículo, había un castillo o destacamento de soldados, con la finalidad de guardar aquellas vías y custodiar la vida y bienes de las caravanas.

Como eran tan abundantes las palomas, solían ser cazadas en número crecido y llevadas a! Templo de Jerusalén, donde eran vendidas a las madres pobres, para su purificación ritual a los cuarenta días de dar a luz, como aconteció a la Santísima Virgen.

Jesucristo solía bajar al lago de Tiberíades y a la llanura de Genezaret, de ordinario, por este desfiladero, y más de una vez, al anochecer, vería cruzarse a su paso las zorras y algunos otros animales salvajes, que aún merodean por aquellos abruptos peñascales. Tal vez, a esas horas de la tarde, vería a las zorras y chacales dirigirse tranquilos a sus madrigueras y a sus cuevas, y su contemplación le sugeriría aquellas famosas palabras: «Las zorras tienen cuevas donde guarecerse, mas el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar su cabeza.»

Desde aquellos riscos la visión del lago y de la llanura es deliciosa, y arrebata los ojos que se posan con fruición sobre el azul intenso de las aguas y el verde de la llanura, que sonríe voluptuosa al sol que le envía sus rayos y con su calor fecunda sus senos.

En una mañana primaveral estuve allí arriba, acompañado de un joven italiano, de la colonia de «Las Bienaventuranzas». Nos hicimos pronto amigos, pero nuestra amistad ha sido uno de esos capítulos sin concluir, porque la muerte se lo llevó, pocos meses después. Un criado beduino nos acompañaba y guiaba con un caballo, que apenas utilizamos. Iba delante el beduino, musitando entre dientes una leyenda.

«Una vez una paloma moraba por aquí; (al decir esto, una bandada de esas aves salió de una cueva y formando semicírculo se entró en otra), nunca quiso hacer nido y ya podía haberlo hecho muchas veces. Uno de los gavilanes que abundan escondidos por los riscos, en acecho, esperando clavar sus garras, se enamoró de la paloma, y cuando llegó la oportunidad de hacer su nido, el gavilán quiso hacerlo en los peñascos más elevados y la paloma, en cambio, al lado del arroyo, que serpeaba al fondo del barranco, caminito del lago, entre ramas de mirto y arbustos de adelfa. Ella era paloma y él un gavilán y no se entendieron. Desde entonces que los gavilanes se casan con las gavilanas...» El amigo y yo reímos la ingenuidad del pobre beduino, quien, al vernos tan contentos, rió también, y sus dientes blancos y limpios, que todavía conservaba en su totalidad y sanos, me parecieron un trozo de luna brillante en su boca. Una ráfaga de viento llegó generosa y se entretuvo acariciando los rizos ensortijados, caídos sobre la frente del beduino. La brisa y los cabellos también reían.

Luego medité un momento. ¡Cuántas palomas, en la vida, se casan con gavilanes! ¡Dejad que los gavilanes se casen con las gavilanas!

Fr. Juan Alventosa, ofm
Onteniente, Septiembre 1927.

Informaciones

Desde Roma

Dos noticias interesantes para los lectores de La Acción Antoniana que se refieren a la vida de Italia: religiosa la una, social la otra; pero ambas indican el estado floreciente de la nación italiana.

Congreso Eucarístico de Bolonia

Describir el Congreso Eucarístico de Bolonia, IX de los nacionales, sería empequeñecerlo. Congreso en el que toman parte, además del Cardenal Legado Boggiani, otros cinco Purpurados y más de cincuenta Arzobispos y Obispos; Congreso en el que comulgan más de 25.000 niños y se celebran funciones tan extraordinarias como las del «Littoriale», con asistencia de cas¡100.000 personas; Congreso en el que desfilan en ordenada procesión, rindiendo homenaje a Jesús Sacramentado, más de 500 cofradías eucarísticas, cada una con sus divisas e imágenes, y a la que asisten con devoto recogimiento unas 200.000 personas en calidad de espectadores; Congreso en el que durante cinco días toda una gran ciudad abarrotada de viajeros, sin distinción de clases, vive de la Eucaristía..., debe ser cantado, no historiado n¡reducido a los estrechos límites de la pluma y del papel. Baste consignar aquí el augurio del Cardenal Legado, que hacemos nuestro, quien saludando en el Congreso la magnífica aurora de Italia, que se renueva, ha vaticinado un refulgente y próximo mediodía.

La Semana Social en Florencia

La decimacuarta Semana Social celebrada en la bella ciudad del Arnoen el pasado Septiembre bajo la presidencia del profundamente católico y elocuente conde de la Torre, ha tenido un éxito extraordinario. El tema de la educación cristiana, dado el rumbo de la legislación actual italiana sobre la enseñanza de la juventud, ha sido el eje en derredor del cual han girado las discusiones suscitadas por los asistentes. Las consideraciones que el Gobierno fascista rinde a la influencia del catolicismo para la educación y grandeza moral de Italia, ha sido un óptimo ambiente, en el que los oradores han desarrollado planes de educación, de los que Italia tiene derecho a prometerse mucho. El Santo Padre, que asistió en espíritu a las sesiones de la Semana Social y cupo retrato presidió las discusiones, mandó a los reunidos un elocuente telegrama, testimonio del interés que se tomó por el éxito, que superó ciertamente a lo mucho que se había previsto.

De las noticias de índole nacional pasaremos a las que se refieren a la Orden:

La Facultad de la Sagrada Escritura en la Orden

Queriendo dar un nuevo impulso a los estudios en la Orden, con acertado y feliz acuerdo, el nuevo P. General con su Definitorio ha dispuesto que el estudio superior de la Sagrada Escritura se haga en cuatro años. Los dos primeros se harán en Roma, los otros dos en el Instituto Bíblico de Jerusalén, erigido e inaugurado por el ex Custodio P. Fernando Diotallevi. Terminados los cuatro años, se tendrá en nuestro Colegio Internacional de Roma el concurso para el Lectorado. A fines del pasado mes marcharon va siete de nuestros estudiantes de Roma a Jerusalén, para dar principio al tercer curso de estudios, bajo la sabia dirección de los Lectores RR. PP. Bald¡y Juste y del Superior del Instituto, P. Diotallevi.

No podemos menos de aplaudir la determinación del Rvdmo. y sus Consejeros, pues ha venido a llenar un vacío que se notaba en la Custodia, y a satisfacer una aspiración de cuantos se dedicaban a estudios bíblicos.

La excursión a Ostia

En los primeros días del pasado Septiembre, tuve el gusto de hacer una excursión a Ostia, tanto más agradable cuanto que el compañero fue el P. Eugenio Silvestre, venido a la Ciudad Eterna para perfeccionarse en pintura.

La antigua Ostia, la ciudad anonaria de Roma, que contaba unos 100.000 habitantes, ofrece todavía al visitante en sus importantes excavaciones una imagen de lo que fue en los tiempos del Imperio. La vía de las tumbas, con su inmensa plaza adornada con la estatua de Minerva Victoria; las espléndidas Termas, con sus hermosos mosaicos; el cuartel así llamado «de¡Vigili», con sus ricas habitaciones; el magnífico Teatro en forma semicircular y tipo romano, construido por Agripa, restaurado por Cómodo, y hoy restituido a su antigua belleza; el templo de Ceres, con sus elegantes columnas estilo corintio; el Mitreo o Santuario dedicado al Sol, etcétera, etc.; todo esto considerado en medio de la vasta llanura, y donde hace diez y seis siglos San Agustín y Santa Mónica conversaban de Dios y contemplaban el cielo, nos sacaron por unas horas de la vida agitada de Roma, y nos llevaron en alas de la imaginación a vivir los siglos que ya pasaron.

Es de advertir que nuestro éxtasis no fue tan intenso contemplando el pasado, que nos olvidásemos por completo del presente. Aquellos venerandos restos que hace veinte siglos oyeron a los romanos conversando en la elegante lengua latina, escucharon aquella tarde al P. Eugenio que, en expresivo valenciano, me pasó en revista todos los valiosos cuadros del Museo del Prado, que conoce perfectamente.

El punto final de nuestra excursión fue Marina-Ostia, algo así como el Grao de Valencia, que aunque distante 25 kilómetros de Roma, no tardará en estar unida a la capital por una magnífica avenida que será la más larga del mundo. Allí, sentados en la arena, mientras las olas acariciaban nuestros pies, vueltos hacia Valencia, cantamos la «costa valenciana», conversamos de la patria chica, y volvimos a tomar el tren eléctrico, sin poder evitar las primeras caricias de un fuerte aguacero.

Fr. León Villuendas, ofm
Roma, 16 Septiembre 1927.

Crónica

Vesticiones de hábito.— Cursados felizmente los años de humanidades en nuestro Colegio Seráfico de Benisa, ingresaron en el noviciado de Santo Espíritu del Monte los jóvenes Vicente Nadal Silvestre, José Abad Moncho, Juan Nadal Moltó, Miguel Oltra Hernández y Felipe Tro Crespo. Estos mismos jóvenes, el día 11 del pasado Septiembre, después de haber practicado los santos Ejercicios espirituales, recibieron el hábito franciscano, tomando en dicho acto los nombres, respectivamente, de Fr. Gaspar Nadal, Fr. José Abad, Fr. Juan María Nadal, Fr. Miguel Oltra y Fr. Felipe Tro.

El mismo día vistió también el hábito de la Orden Franciscana el virtuoso y ejemplar sacerdote D. José Francisco Sebastiá Jordá, Cura párroco de Enguera.

A todos ellos nuestro sincero parabién, y que Dios les conceda la gracia de la vocación.

Profesiones religiosas.— El día 12 del pasado Septiembre, en el real convento de Santo Espíritu del Monte, después de haber terminado el año de noviciado, en manos del P. Vicario Fr. Antonio Ribera emitieron sus votos temporales los religiosos coristas Fr. Vicente Salavert Roca, Fr. Enrique Montava Micó, Fr. Salvador Climent Martí, Fray Estanislao Ribes Ronda y el día 23, Fr. Venancio López Jordá.
Tanto a los nuevos religiosos como a sus familias les damos la enhorabuena.

Feliz viaje.—Se lo deseamos a nuestro carísimo hermano y compañero inolvidable, P. Rafael Fuster Pons, que ha partido para la Ciudad Eterna, con el objeto de lectorarse en nuestro Colegio Internacional de San Antonio, en la Facultad de Sagrada Escritura, y pasar luego a Jerusalén, en donde terminará sus estudios escriturísticos y dedicarse más tarde a la enseñanza de tan importante facultad.

Solemne Quinario. —Como todos los años, la V. O. T. establecida en esta iglesia de San Lorenzo, durante los días 15, 16, 17, 18 y 19 del pasado Septiembre, celebró con toda solemnidad y esplendor el Quinario dedicado a las Llagas de N. P. San Francisco. El coro que dirige el Sr. Sansaloni interpretó
en los cinco días escogidos y clásicos trisagios de los maestros españoles Rodríguez, Urteaga y Mas y Serracant. Los sermones fueron predicados por el P. Luis Colomer, Definidor provincial y profesor de! Seminario de Segorbe, quien con su expresiva elocuencia y doctrina profunda llamó la atención del auditorio, que llenaba completamente todos los días la iglesia de nuestro convento.

Clausura del Año Franciscano.—El día 4 de Octubre, festividad de N. P. San Francisco, se clausurará el Año Franciscano, según la expresa voluntad del Papa, quien retardó la clausura hasta esta fecha en vez del día 2 de Agosto, como antes se había determinado.

En algunos conventos de nuestra Provincia están preparando festejos extraordinarios para cerrar solemnemente el Año Franciscano.

En nuestro convento de San Lorenzo, como todos los años, predicarán y oficiarán los Padres Dominicos y un grandioso coro de escogidas voces interpretará selecta partitura.

En el colegio de Onteniente se proyectan grandiosas fiestas y se estrenará una misa titulada «Salve Sancte Pater», a tres voces, del P. Buenaventura Meseguer, ex profesor del colegio y superior de nuestra residencia de Cullera, compuesta expresamente.

Nuevo profesor.—Para sustituir al benemérito y sabio doctor P. Francisco Orero, que por su avanzada edad se ve imposibilitado de regentar la cátedra de Teología moral, ejercida por espacio de 18 años en el Seminario Pontificio de esta diócesis de Valencia, ha sido designado el P. Rafael Brotóns, ex Ministro provincial de nuestra Provincia seráfica y profesor de nuestro coristado de Cocentaina.

Felicitamos efusivamente al P. Brotóns.

Capitulo interprovincial.—A principios de este mes de Octubre y bajo la presidencia del P. Procurador General, Fr. Antonio Iglesias, se reunirán en Capitulo, en San Francisco el Grande, de Madrid, P. Vicario General pro Hispania con su Definitorio y los muy reverendos Padres Provinciales de España, para proceder a la elección del nuevo Vicario General. Que Dios les ilumine en tan delicada empresa.