Los derechos del niño
IV.- DEBERES DE LOS PADRES
Es cosa que admira la íntima relación que Dios ha puesto entre los padres y los hijos. La familia es la primera materia de la sociedad humana, y está sustentada por la mano del Creador.
Fuera de las relaciones sobrenaturales del alma con Dios, la que existe entre el padre y el hijo es la más natural y, por lo tanto, el más pérfido de todos los lazos a que están sujetos los hombres. Por eso la orfandad es la más triste de todas las situaciones en que puede verse el hombre al nacer.
La patria potestad implica, de una parte, la más noble y, a la vez, la más amplia autoridad que puede tener el ser humano sobre su semejante; y de otra, la más obligada y, al mismo tiempo, la más libre de todas las dependencias a que están sometidos los individuos. Y no es invención del derecho humano, sino reconocimiento del derecho divino que los pueblos más ilustres de la tierra han visto reflejado en la augusta prerrogativa de la paternidad, necesaria y anterior a toda sociedad civil o política, porque es su base, y sobre la cual han asentado toda la jurisprudencia de que pueden enorgullecerse la sabiduría y prudencia humanas.
Por eso, los más terribles enemigos del orden social han puesto siempre su empeño en la destrucción de la familia, y para ello han colocado sus ojos en el niño, y tratan de separarle de los padres por cuantos medios lícitos (no los hay lícitos) ponen en sus manos las libertades sociales. Por eso también los padres han de ensanchar el amoroso círculo de sus brazos a medida que el hijo crece y sale a la vida social; pero esos brazos no son solamente los que estrechan al hijo contra su pecho; son también el hogar, las relaciones profesionales y culturales y hasta políticas, en el recto sentido, y cuantos recursos de honesta expansión sean conducentes a la formación del carácter, que es la afirmación de la personalidad individual y social. ¿Qué más seguro refugio hay en el mundo para un hijo que los brazos de su padre, ni qué objeto de mayor sacrificio y abnegación para un padre puede compararse con la vida y porvenir de un hijo? Si los padres quisieran gobernarían el mundo, y la paz social sería un hecho en la historia. Para conocer el índice de la paz o anarquía social de un pueblo, no hay sino mediar la intervención o descuido de los padres en la educación de sus hijos.
Pero si no hay mayor dependencia que la del hijo al padre, puede, sin embargo, decirse que tiene éste un deber casi absoluto hacia aquél, y por lo tanto tiene el hijo un derecho casi absoluto sobre el autor de sus días. Hay aquí una reciprocidad compensadora y equilibradamente relativa, que, si se practicara concienzudamente en la vida, los códigos quedarían arrinconados.
La ley de herencia, que no se refiere sólo a los bienes materiales ni a las características fisiológicas, sino también y principalmente a la virtud del honor, que imprimen carácter, obliga a la transmisión de los bienes morales, acrecentados y depurados en el crisol de una vida recta.
En el orden moral el hijo tiene derecho a que su padre le den buen ejemplo de altas virtudes personales, a que le eduque y le instruya acerca de su origen y de su destino eterno y le busque con ahínco buenos maestros que sean colaboradores, no arrendatarios, de su desarrollo físico intelectual y moral, que es la educación integral armónica.
El hijo tiene derecho a que sus padres vigilen su conducta, sus amistades, sus inclinaciones y sus aptitudes, poniendo de su parte todo lo que tienda suavemente a despertar, estimular, proteger y respetar su vocación; no omitiendo la disciplina prudente, en casos de necesidad notoria.
El hijo, en fin, tiene derecho a que sus padres le ofrezcan a Dios y rueguen por él aún con más interés que lo hacen cuando le buscan protección en el poderío caduco de los hombres.
Todo ello sin otro imperio que el de la naturaleza del amor que Dios ha puesto entre los padres y los hijos.
F. M. Morales.
Misiones Franciscanas
Arrancadle los dientes
En los países tropicales los murciélagos son una verdadera plaga, plaga que ataca no sólo a los animales, sino a las personas también. Cuando se ceban en una bestia o persona no la dejan descansar por la noche. Los pobres animales sufren horriblemente, porque además de chuparles la sangre, se les forman en la herida gusanos, que es difícil extinguir por el excesivo calor. Desde aquí no es fácil formarse una idea de lo dañinos que son esos ratones alados. Cosa análoga acontece cuando pican a una persona.
Tenía nuestro buen hermano Fr. Miguel Ramos, en la residencia misional del río Pichis, una perra de caza, que estimaba mucho, porque el animalito se portaba muy bien al levantar las presas. Amorosa le llamaba a la perra, y Menelik al perro que guardaba la casa-misional, día y noche. Con ambos se había cebado el murciélago y los visitaba y chupaba la sangre. Mucho mortificaba a nuestro hermano el mal proceder del ratón volador, pero disimulaba su enojo. Mas cuando empezó a picar a Carachupa, Miquer, Quintaro, Pusull, etc., muchachos semi-civilizados, que acompañaban a Fr. Miguel en sus trabajos, hubo una explosión de cólera y enojo contra el insolente murciélago.
Nuestro paciente hermano soportó la osadía y atrevimiento del ratón antropófago, podemos llamarle, o cashiya, como le llaman los cashibos, mientras se limitó a picar a los animales; pero no soportó su antropofagia con los muchachos, atrevimiento que le hizo pagar muy caro con ejemplar castigo.
Ordenó a los muchachos, tapasen todos los agujeros con hojas de plátano, que colgasen en la puerta una cortina pesante, y por la noche provistos todos de ramas le esperasen. No tardó mucho el insaciable rat pennat en presentarse; apenas oscureció ya estaba en la trampa.
Nuestro buen hermano, guiado sin duda del espíritu del Santo Patriarca, dio órdenes terminantes, que respetándole la vida, lo llevaran inmediatamente a su habitación. Una vez allí constituyéndose en juez le interrogó del siguiente modo: ¿Por qué S. C. (su caridad) ha picado a la Amorosa, a Meneliz, a Carachupa, y demás muchachos? No le bastaba a S. C. los plátanos y frutas que se ha comido? Pues bien: ya que S. C. ha sido tan osado y atrevido, ahora sufrirá el castigo correspondiente conforme a su delito.
La sentencia era irrevocable: Tomó los alicates y le arrancó los dientes uno a uno y después le dijo: Pique ahora S. C. a la Amorosa, a Menelik, a Carachupa, Miquer, Pusull y Quintero; y añadió: le respeto la vida, puede alimentarse de frutas, pero le he quitado los dientes para que en adelante no vuelva a picar a nadie. Vaya en paz S. C., y lo dejó ir...
Nosotros los padres misioneros, que de la habitación inmediata oímos el juicio, la sentencia y el castigo aplicado al hermano murciélago por Fr. Miguel Ramos, creímos morir de risa, no podíamos resistirlo... Pero él lo hizo con toda seriedad, porque era religioso de mucho espíritu y de muy buen criterio. Le castigó por el daño hecho a las personas y otros animales, privándole de sus dientes para que no lo hiciera más; pero respetó su vida para que comiendo frutas pudiese vivir.
Al viajar por el bosque es indispensable taparse los pies por la noche o dormir con mosquitero, de lo contrario se expone uno a que le piquen y desangren. Por eso nadie debe extrañar que nuestro Fr. Miguel diera un escarmiento tan duro al murciélago. Amaba mucho a sus muchachos y al verlos pálidos y macilentos, por la sangre que les chupara el ratón con alas, lo castigó en esa forma: Le arrancó los dientes.
Informaciones
De Palestina. Notas de m¡ viaje.—(Continuación)
De Jerusalén a Damasco.—Día 17. Daban las seis de la mañana, y de la Puerta Nueva arrancaba un buen automóvil, ocupado por el P. Gómez, Lector de Santa Escritura, el P. Buenaventura Escrivá, Fr. Antonio, mi compañero de viaje, el P. Francisco Romero, y un servidor. Aún no eran las ocho y bebíamos agua del Pozo de Jacob, célebre por el coloquio de Jesús con la Samaritana: atravesamos la Samaría por entre los históricos montes Hebal y Garicín; volaba el auto por la llanura de Esdrelón y a las nueve y media llegamos a Nazaret.
Media hora de posada, y después de saludar a la Virgen con las palabras del Arcángel, prometiéndole visitarla más detenidamente, reanudamos nuestro viaje llegando a Tiberíades antes de las once.— Cordial recibimiento, óptima refección preparada de antemano por el P. Cándido Beraza, pero calor sofocante. Tocada la una, abandonamos Tiberíades con el propósito de volver a visitar el lago que tantas veces surco el Maestro divino. Por fin, dejado el pequeño Merón a la izquierdo, y pasado el Jordán en las cercanías de su origen, después de revisados los pasaportes por los agentes de Francia, penetramos en la Siria. El inmenso desierto del Haurán sólo habitado por ganados y cruzado por recuas de camellos, nos produjo una especie de soñolencia de la que vino a sacarnos la verdeante huerta de Damasco a donde llegamos a las seis de la tarde.
Damasco, la capital del Vilayato de Siria, cuenta con más de 200.000 habitantes. Situada en el centro de una inmensa y feraz campiña, que cruzada por siete canales del río Barada le hacen producir toda clase de frutos, ofrece a las miradas del turista un panorama indescriptible, en el que campean las innumerables cúpulas y minaretes.
Durante nuestra permanencia en Damasco, recorrimos sus bazares de sedas, tapices, antigüedades etc., visitamos los monumentos paulinos a saber; el probable lugar de la conversión del gran apóstol; la torre de S. Pablo por donde le descolgaron los cristianos dentro de un canasto, y la casa de Ananías. Entre las cosas profanas, dignas de visitarse, como el museo, el palacio de bellas artes, la tumba de Saladino, merece especial atención la gran Mezquita de los Ommiadas, llamada «Djamia el Umaüni», que fue antigua basílica cristiana, edificada a su vez con materiales de un templo pagano. Patios, vestíbulos etc, todo es espléndido: la Mezquita propiamente dicha, mide 131 m. de largo por 38 m. de ancho: las dos series de columnas corintias, que dividen la parte interior tienen un carácter imponente. La cúpula y los artísticos minaretes acreditan la fama de este monumento, considerado en otro tiempo como una de las maravillas del mundo. Al minarete del ángulo S-E, llamado «Medi'et Issa» (minarete de Iris), descenderá, según la leyenda musulmana, Jesucristo para presidir el juicio final.
La excursión a Duma distante 7 Kilómetros de Damasco, en frase de mis compañeros de viaje fue ideal, interesante y organizada como pocas.
A Baalbek.—El día 20 en tres horas y media de automóvil fuimos a Baalbek, ciudad antiquísima y conocida hoy en el mundo por las gigantescas ruinas de su acrópolis. El gran templo de Júpiter ante el cual se extienden dos vastos atrios; el dedicado a Saco junto al anterior; la Basílica cristiana, que en el atrio del altar edificó Teodosio en el siglo IV... todo es aquí colosal. Sin embargo, lo que más excita la admiración del turista son los enormes bloques de piedra labrada que los Romanos emplearon en las construcciones. Las tres grandes piedras del muro ciclópeo pesan más de 1.500 toneladas cada una.
Después de haber comido en el hotel «Palmira», el auto, atravesando la cadena del Líbano nos condujo en cuatro horas a Beirut, que en frase árabe, se asemeja a una graciosa sultana recostada sobre cojín de esmeralda, que contempla con indolencia el tranquilo ir y venir de las ondas marinas.
Un paseo por la ciudad, la visita a la Universidad de los Padres Jesuitas, la encantadora excursión a Ariza en las alturas del Líbano, el saludo a los Delegados Apostólicos Gianini y Valeri nos ocupó el día 21.
El día 22, de buena mañana tomamos el auto. Pasamos por Sidón, Sarepta, Tiro... y entramos de nuevo en Palestina...
Fr. León Villuendas, ofm
(Continuará)
De Roma. Colegio Internacional de S. Antonio
El 3 de Octubre, víspera de la fiesta del Seráfico Padre, será una fecha importante en los fastos de nuestro Colegio Internacional, porque en este día, al caer de la tarde, se puso la primera piedra de la nueva ala del mismo.
Cantadas solemnemente las vísperas de nuestro Fundador, más de doscientos religiosos, precedidos de la cruz salieron de la Iglesia y se dirigieron al lugar del nuevo edificio en proyecto. Los Superiores del Colegio y los Definidores Generales de la Curia acompañaron al P. Antonio Iglesias que en calidad de Delegado General presidió la ceremonia, cuanto sencilla, tanto sugestiva e interesante.
Se dio principio al acto con la lectura del pergamino que contiene el testimonio fidedigno de la construcción costeada por las Provincias de la América del Norte. Firmado por el Delegado General, los Definidores, Presidente del Colegio, Postulador, Provinciales de Roma. Monseñor Salotti, Párroco de S. Marcelino y los Sres. Ingeniero y Arquitecto, se procedió a la bendición del famoso bloque angular, que con el documento en su interior fue colocado en la base del edificio. Entre tanto la «Schola cantorum» del Colegio cantó los salmos litúrgicos del caso.
El P. Riccardi Definidor General, con breves pero conmovedoras reflexiones explicó al numeroso público el significado de la ceremonia.
La ampliación del ya grande Colegio, obedece, en verdad, a una necesidad manifiesta. Todos los años, el Ministro General, con gran pena, se veta obligado a negar el permiso a muchos jóvenes religiosos, que deseaban perfeccionar sus estudios en la Eterna Ciudad. El centenar de habitaciones destinadas a los estudiantes no bastaban.
Con el nuevo edificio se duplicarán estas habitaciones, y así un numero mucho mayor de estudiantes de todas las Provincias de la Orden podrán venir a Roma para perfeccionar y especializar sus estudios y después ejercer en sus Provincias, como conviene, el Lectorado..; y otros tantos harán su preparación inmediata para las misiones, hoy que tanto incremento toman estas en la Iglesia Católica y particularmente en nuestra Orden.
El Colegio, que ya ha dado a la Iglesia varios Obispos y Misioneros Mártires, continuará en su nueva etapa la historia gloriosa del pasado.
P. L. V.
Roma y Octubre 1928
Solemne y concurrido ha sido el Quinario que en los días de! 19 al 23 del pasado mes celebró la V. O. T. de esta Capital en la espaciosa Iglesia de este convento.
Con arreglo al programa que con antelación se había anunciado, predicó el P. Conrado Ángel, que en cada uno de los días supo presentarnos al Santo Padre como modelo, guía y único remedio al que la Iglesia vuelva sus ojos.
El último día, domingo, se cantó la misa de Perossi y Ravanello, y al ofertorio, el Magníficat de Bill, ofm.
Por la tarde a las seis y media se dio principio a la función vespertina con exposición de S. D. M. y los coros del Colegio-Asilo de San Nicolás cantaron unos Trisagios del P. Meseguer, y acto seguido ocupó de nuevo la sagrada cátedra el P. Conrado Ángel, que terminó diciendo: «Francisco no ha muerto, no, vive y vivirá en sus obras, cumpliendo fielmente el encargo que Dios le hiciera de reparar su Iglesia».
Se organizó inmediatamente la procesión en la que tomaron parte la Beneficencia, Asilos y Colegios de esta Capital, la Juventud Antoniana, la Archicofradía del Cordón y la V. O. T.
Cerraban la marcha la imagen del Santo, con la «Doma» y la Banda de música de esta Beneficencia Provincial.
Nos queda felicitar al P. Cipriano, rector del colegio y visitador de la V. O. T.
Colegio de la Purísima.— Celebraron la fiesta de san Francisco el domingo siguiente, día 7. A las 10 hubo Misa cantada en que las alumnas del Colegio interpretaron magistralmente la partitura a tres voces del Maestro Perossi y al ofertorio un Magníficat, obra de la Hermana Luisa, Terciaria Franciscana.
Del panegírico del Santo estuvo encargado el P. Francisco Carbonell, quien disertó sobre aquellas palabras. «Mira y haz según el ejemplar que te es dado» presentándonos al Santo Padre como modelo, al que debemos imitar.
Oficiaron en la Misa los PP. Luis Ángel, Vicente Margarit y Luis Mª Torres, este último admitió al hábito y profesión de la T. O. algunas de las alumnas del Colegio.
Por la tarde hubo función vespertina, en la que se cantó solemne Rosario, ejercicio de las Llagas y reserva, finalizando con la admisión en la Archicofradía del Cordón a algunas de las pequeñas alumnas del Colegio.
De Onteniente. La fiesta de S. Francisco.— Como todos los años se ha celebrado la fiesta de N. S. P. San Francisco con el esplendor y la solemnidad acostumbradas.
Del panegírico del Santo Patriarca se encargó el P. Carlos García Badía, Ex-Comisario Provincial y Profesor del Colegio. Presentó al Santo como modelo de humildad, fervor y abnegación de sí mismo,
virtudes que le merecieron el trono que por los vicios contrarios le fue quitado al príncipe de los ángeles malos, Satanás.
En el ofertorio se ejecutó por vez primera la inspirada composición musical O patriarcha pauperum, obra inspirada del P. Serafín Gilabert, organista y profesor de piano del Colegio.
En la función vespertina se rezó la santa corona y después del ejercicio del mes de octubre se organizó la procesión con la imagen de N. Padre, la cual recorrió la plaza y Parque del Colegio. Se finalizó con el canto del Tránsito, del P. Falconara y la veneración de la reliquia.
De Alcira. El día de San Francisco en el Colegio de la Purísima.- El Colegio de la Purísima de esta Ciudad, dirigido por Hermanas Franciscanas, ha celebrado la fiesta de san Francisco de las que sólo señalamos la Misa a gran orquesta, y se cantó la misa de Haller y sermón del P: José Arnau, O. F. M.
De Alemania. La devoción antoniana de los martes. En ninguna parte hallé más significativa la figura de San Antonio como al oír cantar a los alemanes en las iglesias de sus ciudades y aldeas. En Baviera lo mismo que en Prusia, el martes es un día que se viste de fiesta y hermosura. Por la mañana se reza una misa con exposición de S. D. M. en la que el pueblo entona cánticos alusivos al Santo y al Santísimo.
Las comuniones son más numerosas, y es un ejemplo edificante ver, sobre todo a la clase estudiantil de los Gimnasios acercarse a la mesa de la sabiduría. San Antonio atrae a sus amigos hasta llegar a Jesús.
Todavía está más llena de sentido la tarde del martes.
La Letanía propia de San Antonio entre los cantores y el pueblo, y el Responsorio. ¡Cuantas veces me acordé de la fina observación que hace S. Agustín en sus Confesiones, cap. 33: A la evocación del canto eclesiástico, las cosas cantadas se abren en nuevos sentidos cerrados herméticamente a la simple lectura. Que los alemanes formulan: El que ora cantando ora siete veces.
En Carcagente. - Se celebró el Solemne Quinario y Cuarenta Horas que la V. O. T. y Archicofradía del Cordón dedican a San Francisco de Asís en la Capilla de San Antonio de Padua de nuestro Colegio, según el orden siguiente:
Por la tarde, a las ocho, exposición de S. D. M., Corona franciscana, sermón y Llagas cantadas, terminando con la reserva y gozos al Santo.
El día 30, último del Quinario y Cuarenta Horas, el Ejercicio a las cinco y media, con sermón y bendición de la nueva imagen de S. Antonio, obra del acreditado escultor señor Teruel.
Terminaron estos solemnes cultos con la
procesión de costumbre y adoración de la Santa Reliquia.
Los sermones del Quinario y Cuarenta Horas estuvieron a cargo del P. Vicario del Real Colegio de Sancti Spiritus del Monte, quien enfervorizó a todos los asistentes.
Justa recompensa.— Nuestro asiduo y
competente colaborador de la Revista, el P. Manuel Balaguer acaba de recibir tres premios de la Academia Mariana, por trabajos literarios presentados al último Certamen, celebrado sobre la Virgen de la Paloma de Madrid.
Los trabajos premiados son una inspirada Poesía a la Virgen de la Paloma, un drama, titulado «La fiesta de las palomas», para ser representado por niñas, y un «Dialogo de acción de gracias», para después de la Comunión.
Reciba el P. Balaguer nuestra más sincera enhorabuena y felicitación por sus tres premios, y que le sirvan de estímulo a continuar trabajando en pro de la Literatura amena religiosa.
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