Perlas del cielo
Un billete para el cielo
La noche aquella era esplendorosa y brillante, como si los ángeles del cielo hubieran corrido las inmensas mamparas del firmamento, para dar luz al mundo y bajar él los a la tierra a cantar de nuevo a los hombres el Gloria a Dios en las alturas: porque la noche aquella era precisamente la noche de Navidad.
La luna esplendorosa brillaba con mayor intensidad que otras noches, como azuzada por los grandes focos de luz, que en los: bulevares, plazas, en las avenidas y en las ambas orillas del río Oder lucían con más esplendor, compitiendo con la algazara que en los palacios y hasta en las casas humildes de aquella grande ciudad de Breslau se regocijaban sus moradores. Era la hora de descubrir el árbol de Navidad, y por doquiera se escuchaba el tierno cantar de villancicos mezclado con el bullicioso tropel que armaban los niños alrededor de sus árboles, cargados de luz, de juguetes y de sabrosos bombones. Pero como la dicha del mundo es tan fisgona y ladina, no gozan todos por igual, y mientras unos se recrean, otros sienten resquemores, acuciados por los ecos de la dicha ajena y otros se muestran mohínos por el recuerdo de la dicha que perdieron. Así ocurría en Breslau aquella noche gloriosa. Julín, el pequeño recadero, había quedado huérfano de padre y madre; y era la primera Noche buena que se veía sólo en el mundo.
Muertos sus padres, fue recibido como sirviente en una casa de comercio, y allí le empleaban en dar recados y en barrer y limpiar las dependencias; más como eran extraños a él le trataban sin cariño y con dureza y era mal correspondido. Aquella noche de Navidad, para él de gratos recuerdos, le enviaron a cumplir una comisión precisamente a la hora en que en el seno de todas las familias se festejaba la escena del Árbol de Navidad. El huerfanito Julín distinguía, recorriendo las calles, y a través de los cristales de las casas, los árboles de Navidad, con muchas velas encendidas, con multitud de juguetes, y rodeados de niños que promovían con su entusiasmo deliciosa algazara. Todo era en las casas alegría y placer. Julín se fue poniendo muy triste; y asido a la verja de una ventana que estaba a su alcance miraba con fijeza un arbolillo esplendoroso que se alzaba en medio del salón. Su propio aliento le iba empañando el cristal hasta formar como una nube que le negaba la vista y la contemplación de aquel gozoso espectáculo. Entonces se puso más triste y recordaba con mayor pena a sus padres, y aquellas fiestas de Nochebuena que ellos le preparaban con tanta ilusión. Pensativo y sin tino anduvo por aquellas calles llenas de luz, olvidando por completo la comisión que le habían encargado.
Llegó a las orillas del Oder, y el manso río en sus aguas reflejaba las luces de la ciudad, y el esplendor de la luna; y el paso de la "corriente, con las ondulaciones de sus aguas, daba vida y movimiento a aquel grande lienzo de luces,que se parecía a un cacho de cielo desprendido del firmamento y que corría por la ciudad para aumentar el gozo y el placer de sus felices moradores. Ante ese espectáculo se acordó Julín del cielo, y se dijo para sí: «Ya que el Niño Jesús no viene a mí esta noche, ¡si yo pudiera ir a él!»
Ensimismado con estas ideas torció hacia la derecha, y de pronto se encontró a las puertas del cementerio de San Bernardino, donde estaban enterrados sus padres. La puerta estaba abierta, y él corrió para arrodillarse junto a la tumba de su madre, y le dijo llorando: ¡«Madre mía siento tanto frío en el corazón!; e& muy triste sentirse abandonado de todo él mundo. Ruega a Dios que me abra pronto las puertas del cielo: ¡si pudiese esta misma noche encontrarme allí, cerca del Niño Jesús y de vosotros!» Hizo una pausa a su oración, y en eso, silbó una locomotora.
Junto a las tapias del cementerio pasaba el tren; la estación estaba allí cerca; el silbato del tren le despertó de sus sueños, y corrió hacia la estación. Llegó a la taquilla y con resolución pidió al empleado: Un billete para el cíe lo. Este lo tomó a mal y le despidió con malas formas; mas Julín no se arredró; se llegó al conductor del tren pidiéndole que le condujese al cielo. El buen hombre se rió mucho de la pretensión del niño; pero tomando un aire benevolente le dijo: Mira, niño, el tren para el cielo no es este; es otro que llega más tarde. Julín se sentó en un banco y quedó esperando el otro tren.
La noche era fría, muy fría, como las noches claras de invierno; y el pobre Julín sintiendo frío en el corazón, mal comido, agotado por las duras impresiones de aquella noche, y vestido tan pobre y ligeramente se congeló a la intemperie, y quedó sin sentido; y poquito a poco se iba quedando sin vida. Ni el silbar de las locomotoras, ni el tracaleo de los empleados y viajeros, ni el estrépito de los trenes le volvieron a despertar. A la mañana siguiente, cuando el jefe de la estación y los empleados repararon en aquel niño, le fueron a despertar; pero estaba ya frío. Se había allí cuajado como una perla; y el Buen Jesús vino a buscarle y la llevó al cielo para adornar con ella aquel árbol grandioso de Navidad, que también se planta en la gloria aquel día, para festejar su nacimiento en el mundo. Julín había encontrado el billete para el cielo.
Mientras su alma se regocijaba en la gloria junto al árbol de Navidad, los Religiosos Franciscanos del Convento de San Bernardino, que estaba allí cerca, tomaron por su cuenta el cuerpo del niño, y cubierto flores lo sepultaron junto a la tumba de su madre.
¡Qué bueno eres!
Ovejas extraviadas En alas de un gran celo De las que ves enfermas Con las otras que sufren |
Las heridas que tienen A cada una defiendes Gloria a Ti sin medida Las perdidas ovejas |
La ciencia de moda
¡Quien lo pensara! Años atrás, no muchos, se hubiese creído de escaso interés una predicción del tiempo para un plan tan corto como el de doce o seis horas, pero hoy lo tiene y muy grande. Todavía el pueblo estima en poco el cálculo de los fenómenos atmosféricos mientras no alcance a una semana, al menos; por esta razón es tan devoto de los calendarios que le anuncian el tiempo para todo un año.
No aspiran a tanto, los que prevén el tiempo en los boletines oficiales. Un día por lo menos y poco más de dos en la Europa Occidental; hasta unos ocho en otras regiones de la tierra de clima más regular; a no ser en la zona tórrida donde todos los días se repiten idénticos fenómenos, por existir las mismas causas.
Pero a pesar de lo limitadas que resultan las predicciones del tiempo el día de hoy, tienden a alcanzar tal importancia para la navegación aérea, y ya la tienen actualmente, que no se pueda dar un paso, digo mal, un corto vuelo, sin conocer el tiempo actual v sus cambios probables para lo futuro.
Efectivamente,aunque se desconozca a largo plazo la evolución de los trastornos atmosféricos, pero dados los adelantos modernos de la comunicación sin hilos, pueden los pilotos del aire conocer en cada instante las condiciones del tiempo en la ruta que siguen y desviarse de ella para tomar otra más tranquila y segura en el caso de presentarse perturbaciones de consideración. Así lo hizo el dirigible Conde Zeppelin en su viaje de ida a Norteamérica. El radiograma meteorológico señalaba un ciclón en el Cantábrico por donde debía volar la aeronave, y por esta noticia, huyendo del temporal, fue bordeando la península y salió por el Atlántico por el Estrecho evitando de esta manera el pasar por la línea de turbonadas, que se extiende a la espalda de los ciclones, tan peligrosa para los globos.
Para atender a las necesidades de las líneas aéreas que en países como Alemania forman tupida red comparable a la de los ferrocarriles de España, tienen los Observatorios servicio especial a fin de que en todo momento puedan conocer el tiempo en el trayecto que deben recorrer. Porque los fenómenos atmosféricos, por múltiples e inconstantes que parezcan, obedecen a leyes más o menos conocidas y no se presentan tan rápidamente que al menos con pocas horas de anticipación puedan preverse. Si la borrasca se propaga, como es lo ordinario, de Oeste a Este, hay tiempo suficiente para dar aviso a las estaciones orientales; y si se forma en el mismo sitio, el barómetro, el viento y las nubes lo dan a conocer con anterioridad bastante de modo que puede evitarse una catástrofe.
Esta relativa regularidad de los movimientos atmosféricos se puede aprovechar mediando dos condiciones; que las estaciones radiotelegráficas sean numerosas y además que la velocidad del aparato aéreo sea grande. La primera se cumple en Europa y América y otras pocas regiones, mas nunca en los mares. La segunda está bastante satisfecha con las velocidades medias de 160 a 200 kilómetros por hora. De esta manera, el viaje a Roma que por tierra costaba unas treinta horas, queda hoy reducido a unas ocho. Resulta que, para vuelos de corto radio, como los Europeos y sobre todo por tierra firme o sus costas, queda asegurado el vuelo contra posibles contingencias del tiempo con el actual servicio Meteorológico Ya no sirve pues el conocer el tiempo que hará una tarde para tan solo saber si se llevará o no paraguas al paseo,sino para cosas tan importantes como asegurar un viaje de dos mil o más kilómetros. Sirve pues de algo la Meteorología? Ustedes lo dirán.
Fr. Eusebio Arbona, ofm
Onteniente, 18 nov 28
Misiones Franciscanas
Acto heroico
A petición de D. Nicolás de Piérola, Presidente de la República Peruana, emprendió en 1896, un viaje de exploración al «Gran Pajonal», el P. Gabriel Sala, ex-Prefecto Apostólico de nuestras misiones e incansable obrero del Evangelio, en compañía del P. Juan Bta. Aguirre, religioso del Colegio de Ocopa.
Es imposible esbozar el cuadro lúgubre de los sufrimientos, fatigas y peligros que tuvieron que arrostrar estos abnegados misioneros, hijos del Pobrecillo de Asís: sed, hambre, naufragios, emboscadas, molestias mil, por el clima insano, fango de los caminos, picaduras de los mosquitos y, un sin número de vejámenes de parte de los salvajes.
Como consecuencia de esas fatigas y sufrimientos, de esos caminos y brechas intransitables, se le formaron al P. Aguirre unas llagas en los pies y piernas; llagas ulcerosas, que día por día, se le enconaban más y más por el barro y el continuo trajín. Todos los remedios que se aplicaba se tornaba ineficaces y los dolores, cada vez, eran más insoportables por lo irritadas que estaban las llagas.
Un día llegaron a tal extremo esos dolores, que le imposibilitaron para caminar; y no teniendo nada con que mitigarlos, le dijo el P. Sala:
Padre mío; hemos agotado todos los remedios. Nada podemos encontrar aquí en la espesura de esta selva, no digo que pueda curar sus llagas, pero ni siquiera mitigarlas. ¿Quiere, padre mío, que emplee el último remedio, que se me ocurre aunque no sea eficaz?
Bueno, respondió el Padre sin saber de qué se trataba.
Cuando descubiertas las llagas, arrodillándose el Padre Sala empezó a lamérselas con la lengua. Atónito el enfermo ante aquel Acto heroico de caridad, quiso openerse a ello sin poderlo impedir, porque el Padre continuó lamiéndoselas todas hasta limpiárselas completamente. No se le curaron por completo aquellas úlceras, pero se mitigaron los dolores y encontró grande alivio, pudiendo continuar el viaje a pié hasta la residencia misional de San Luis de Shuaro. De aquí pasó a Ocopa y después a Lima donde un médico especialista le atendió quedando completamente sano. Sin embargo, su salud después de esta expedición, siempre ha sido delicada.
Este contratiempo, estos sufrimientos no acobardaron al insigne misionero, que hace muchos años volvió a prestar sus servicios a la misión del Ucayali, y hoy se encuentra al frente de la residencia de San Ramón en el valle de Chanchamavo. La obra de la iglesia y casa-misión, que ha llevado a cabo merece toda clase de elogios por su solidez y por su constancia ante las mil dificultades que se le presentaron. Ha desempeñado el cargo de Comisario de la Misión de modo plausible a satisfacción del Vicario Apostólico y de sus religiosos. Por su trato fino y afable es muy estimado de todos, pero especialmente por estar animado del espíritu seráfico de San Francisco.
Remanso
¡Valencia! En un remanso de mi azarosa vida
te miro como hermosa tierra de promisión,
y surge en mi recuerdo de mi niñez querida
de dulces emociones la tierna evocación.
En medio de las rápidas mudanzas del destino,
entre el fragor de toda mi vida de inquietud
recorro unos instantes el plácido camino
por el que de quimeras nació mi juventud.
Hoy luchan en mi pecho diversas ilusiones
y con tesón ardiente defiendo mi ideal.
Mi sol no lo obscurecen los negros nubarrones
porque su luz es única, perenne e inmortal.
En un valiente gesto salí de entre las filas
de los que sólo saben a ciegas caminar.
No son para mi esquife las márgenes tranquilas
sino las bravas hondas del encrespado mar.
Navego con el ansia del luchador sincero
y marcho hacia el combate con ánimo y valor.
El triunfo en la palestra con ilusión espero
mas seguiré animoso, vencido o triunfador.
Pero... El guerrero debe gozar de algún descanso
que sus perdidas fuerzas permita reponer.
Valencia... Tus jardines me brindan el remanso
en donde mis quimeras tornan a florecer.
¡Rosales, los rosales de mi niñez dormida
en el recuerdo! ¡Flores de mágico color!
Ungid con nuestro aroma mi juventud querida
y recibid mi ofrenda de gratitud y amor.
Luis Hernández Alfonso.
Recepción del P. Luis Fullana
en la Real Academia de la Lengua
El día once de noviembre, a las cuatro de la tarde, tuvo lugar en el amplio y hermoso salón de la Real Academia Española, la recepción solemne del P. Luis Fullana, como académico de número, correspondiente a la sección valenciana. Comenzó presidiendo el acto el Sr. Menéndez Pidal, Presidente de la Corporación, hasta que llegó el Sr. Callejo, Ministro de Instrucción Pública, a quien el Sr. Menéndez Pidal cedió el sillón de la Presidencia, sentándose él luego a la derecha. Mientras tanto, el nuevo académico, P. Fullana, derecho ante la Presidencia, había dado comienzo a la lectura de su docto discurso que versaba sobre la Evolución del Verbo en la Lengua Valenciana.
El discurso, que ya teníamos el honor de conocer, consistía en un razonado, concienzudo e interesante estudio en el que se desenvolvía magistralmente el tema propuesto, tema difícil y árido al que supo comunicar notable interés su inteligente autor. El público, aunque poco versado en asuntos de filología valenciana, escuchó la lectura del discurso con singular interés, y con mayor aún, los Señores Académicos que ocupaban el estrado. Con sencillez y naturalidad que llamó poderosamente la atención, finalizó el Padre Fullana la lectura de su discurso, siendo aplaudido por la selecta concurrencia.
Le contestó, en nombre de la Academia, el Sr. D. José Alemany, miembro de la misma corporación y profesor de la Universidad Central, haciendo un cumplido elogio del nuevo compañero y analizando sus obras principales y también el discurso que acabada de ser leído. Tocó puntos muy interesantes, y algunos que se prestan a discusión; en cambio en otros estuvo acertadísimo, aunque no faltará quien no se lo perdone. Impresos están ambos discursos para que los impugne o ensalce todo aquel que se considere con fuerzas y ánimo para ello. En cuanto al discurso del P. Luis Fullana, La Nación dijo: «El discurso, que constituyó un verdadero alarde de conocimientos gramaticales y lingüísticos en general, causó grata impresión en el auditorio». En forma parecida se expresó la prensa madrileña, haciendo justicia de este modo al profundo saber y laboriosidad incansable del nuevo académico de la lengua.
Es de notar que el Padre Fullana es el primero que ha ingresado en la Academia de entre los nuevos académicos regionales creados por el gobierno actual, que con ello ha pretendido que todas las lenguas patrias se reúnan en una casa común, a fin de que se conozcan, se amen.
Contamos en el estrado a unos cuarenta académicos y vimos que el amplio salón estaba lleno. Hubo numerosas representaciones de las Ordenes Religiosas, y en particular de la Orden Franciscana. Asistieron muchos valencianos, exalumnos del Colegio de la Concepción de Onteniente donde el Padre Fullana ha enseñado por espacio de quince años, y una representación del mismo Colegio presidida por el actual Rector.
Terminado el acto académico, el Padre Fullana fue efusivamente felicitado por sus compañeros de la Academia y por los muchos y leales amigos que habían acudido para honrarle en ese día tan glorioso para él. Como lo hicimos entonces, lo hacemos ahora desde aquí: nuestra más cordial enhorabuena, y que viva muchos años para gloria de la Orden y decoro de la lengua valenciana.
Fr. Juan Bta. Gomis, ofm
Onteniente, Noviembre de 1928.
Informaciones
De Valencia.
La Fiesta de la Inmaculada en la iglesia de S. Lorenzo.
Como todos los años la piadosa y antigua Archicofradía de la Purísima establecida en nuestra iglesia, festejará a su celestial Patrona con solemnes cultos.
El novenario principiará el día 30 en el cual, con la elocuencia que le distingue, el P. Director Fr. Francisco Insa, expondrá sugestivos y prácticos temas marianos.
Después del Triduo Eucarístico se celebrará la fiesta de la Inmaculada, en cuyo día a las seis y a las ocho de la mañana, habrá misa de Comunión general con motetes, plática y reparto de estampas.
Por la tarde, a las cinco, empezará la función, se expondrá a S. D. .M., se cantará solemne trisagio, y después de practicarse el último ejercicio de la novena, finalizándose con la procesión claustral y con el canto de la Sabatina.
De Teruel.
En honor del Doctor Sutil. Velada literario y musical.
El día 8 de Noviembre está señalado como con piedra blanca en los anales de la Orden Franciscana; él nos recuerda los nombres de Escoto, Cisneros, Bacon San Luis, y así no podía pasar desapercibido.
Nuestro Colegio, fiel siempre a su tradición, como regentado por hijos del Seráfico, honró al Beato Juan Duns Escoto, y al español Fr. Francisco Giménez de Cisneros.
Se organizó una velada con arreglo al siguiente programa:
1.° Cantata.—Composición a tres voces y piano. P. A. G.
2.° Presentación.—Discurso por el P. Luis Mestre, Prefecto del Colegio.
3 ° Viva Escoto.—Poesía por el alumno de 2º Fernando López.
4 ° Memoria, titulada «Cisneros» por el alumno de 3° Luis Allueva.
5.° Balada gallega a cuatro voces, J. Montés.
6.° Glorias de la Universidad de Oxford por el alumno Juan Fons.
7.° Una esperanza.—Poesía por el alumno de Ingreso Miguel Romero.
8º. Soneto a S. Luis Obispo, por el alumno de 1.° Emilio Aznar.
9.° «Negra Sombra» Balada Gallega a cuatro voces.
11.° Publicación de la Junta de la Congregación de honor de San Antonio de Padua.
11.° Comentarios sobre la vida del Colegio.—Diálogo entre los alumnos Rafael Mateo y Jaime Faus.
12.° Himno al Colegio, por el P. Juan Alventosa, ofm
Ocuparon la presidencia del acto, además del P. Rector, el P. Antonio de Torrelavega, el representante del Gobernador, el P. Prefecto y Profesores del Colegio.
En Cullera. En el Santuario de la Virgen del Castillo de esta ciudad, se ha celebrado también con gran solemnidad un Quinario en honor de N. S. P. S. Francisco, desde el día 21 al 25 de Octubre, predicando el P. Buenaventura Meseguer, Superior de este Convento, con la unción y fervor con que lo hace siempre.
En Énova En el Colegio de las Religiosas Terciarias Franciscanas de esta población se celebró en el pasado Octubre, un solemne Quinario y fiesta en honor de N. P. San Francisco, estando encargado de los sermones el P. Francisco Insa, del Convento de Padres Franciscanos de San Lorenzo de Valencia.
En el Convento de Santa Clara de Cocentaina. El día 25 del pasado octubre, entró como pretendienta, la Srta. Pepita Nadal Moltó, hija de nuestros amigos, Juan y Milagro y hermana del corista franciscano Fr. Juan Mª Nadal, que hace muy poco emitió sus votos temporales en el Convento de Santo Espíritu del Monte.
Bibliografía
He perdido la Fe.—Conferencian sobre la incredulidad, por el P. Ramón Ruiz Amado, S. J. Tercera edición corregida y aumentada. Un tomo de 254 pgs. . Editorial, Librería Religiosa. Aviñó, 20 Barcelona.
En la tercera edición se publican separadamente los dos libros que se habían refundido en una en la edición segunda, con el título de «Nuestra Fe.» En realidad, aunque son dos partes de un todo bastante armónico, para el uno es preferible que se publiquen separados, como vienen en esta edición.
He perdido la Fe aparece, además aumentado con una conferencia sobre el Naturalismo, sumamente importante para orientar a la juventud estudiosa.
Lutero por el Dr. Juan Bta. Weiss. Un folleto en 8.° de 64 págs. con cuatro grabados. Librería Religiosa. Aviñó, 20. Barcelona.
El oro americano, rebalsado en los Estados Unidos durante la guerra europea, se derrama copiosamente en una propaganda protestante, fundada en la falsedad histórica y la mixtificación doctrinal.
Contra esta campaña sectaria hay que oponer ante todo la verdad histórica, tan bien establecida hoy, acerca de Lutero, por las obras especiales del P. Denifle, O. S. B. y el Padre Grisar, S. J. De todos estos progresos de la crítica histórica se aprovecha el presente opúsculo, extracto adelantado, de la versión, que 3e está publicando en castellano, de la monumental Historia Universal del Dr. Juan Bta. Weiss.
Para facilitarla a las personas celosas la propaganda de este opúsculo, hermosamente presentado, y adornado con cuatro retratos auténticos del heresiarca, se da a precios muy reducidos.
Dietario espiritual para el bien vivir y bien morir.—Un elegante tomo en 16.° de cerca de 500 págs. con 16 láminas en cuché, encuadernado en tela, y planchas oro. Librería Religiosa. Aviñó, 20. Barcelona.
Agotada en poco tiempo la primera edición, el autor ha publicado una segunda corregida y aumentada. La nueva edición responde perfectamente al título que lleva el devocionario, pues en él encontrará el cristiano todo lo que necesita para la formación de una vida espiritual, ya que en él está reunido lo que debe hacer cada día, cada mes y en el decurso del año para fomentar su piedad y devoción, base principal de la vida cristiana.
Además hay seis meditaciones para los días de retiro de cada mes y lecturas morales para cada día. Este resumen manifiesta con evidencia lo que antes se ha dicho.
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