Perlas del cielo
Flores del Gave
En el departamento de los Altos Pirineos de Francia esta situada la ciudad de Lourdes, y en los ocultos vericuetos del valle del Lavedan y de los torrentes que fluyen de sus ventisqueros y de sus inmaculadas nieves tiene origen el Gave, que comienza pa a tomar forma de río impetuoso después de la cascada de Gavarnie, que cae con estrépito de los altos picos de la Gran Montaña, apenas hollados por la planta del hombre.
El Gave corre presuroso, como impulsado por una ansiedad indefinida, y viene a lamer la abrupta roca de la fortaleza de Lourdes con el estrépito halagador de sus olas, que se remueven alegres como graciosas ondinas coronadas de la blanca espuma que elabora el Gave al chocar sus aguas con los guijarros que el monte ha desprendido en su cauce. Pero se detiene luego y voltea hacia las rocas de Massabielle en gracioso remanso que sombrean los chopos, los olmos y los verdes fresnos, donde la fresca pradera se engalana de flores, como el ranúnculo de amarillas corolas, la anémona de pétalos rizados, el acónito de flores azuladas y de flores blancas, la amapola, la amarilis, la miosotis o no me olvides y la viva y encendida rosa del sencillo escaramujo.
Aquí toman sus aguas como alientos de satisfacción y entonan sus ondinas un canto misterioso y sublime que es el eco de mil voces, es la armonía de todas las lenguas, es el acento de todos los idiomas, es la plegaria de toda la humanidad, es la alabanza de los cielos y de la tierra, es el canto de la creación a su Reina Inmaculada; y por eso el Gave pasa humillado y contento besando las plantas de la gruta de Massabielle y recoge el eco dulce del Ave María que el gracioso carillón repite a todas horas, y miles y millares de voces de todos los idiomas lo cantan a la luz de las antorchas en fantástica procesión que viene a terminar en aquella santa gruta, manantial de las gracias del cielo, de la salud y de la vida, porque la Madre de Dios allí se dignó aparecerse el 11 de Febrero de 1858 a la sencilla y candorosa Bernardeta Soubirons, joven pastorcilla de 14 años de edad. Y allí también, días después, se dignó revelarle su nombre cuando mirando al cielo con sentimiento de indecible gratitud respondió a la pastorcilla con estas sublimes palabras: "Yo soy la Inmaculada Concepción".
Desde esa fecha feliz la gruta de Lourdes es el dispensario de las mercedes divinas y el manantial de la salud, donde ha dado cita la Virgen Inmaculada a las generaciones humanas para mostrarles las maravillas de su poder. Los prodigios de la Virgen de Lourdes son incontables, y todo el mundo tiene noticias de las maravillosas curaciones que allí se realizan por el favor de la Virgen María.
Pero además de las enfermedades que de mil variadas maneras afligen a la humanidad, ha y otras penas amargas que atormentan a las almas tanto más de lo que aflige la enfermedad a los hombres; son penas internas, a veces más dolorosas cuanto más ocultas, pues sabido es que las penas más amargas son aquellas que lloran dentro y no salen fuera, dejando rebalsada la amargura en el corazón. También estas lágrimas de la tribulación sabe enjugarlas la Virgen de Lourdes; también Ella calma las amarguras del corazón. Roberto, joven aún y de brillante porvenir en la vida, se vio anegado en el mar de la tribulación. No importa decir de qué género fue su pena, ni qué accidentes la provocaron, basta decir que fue una tribulación amarga de difícil solución; su felicidad y su porvenir veían trocarse por la desgracia y el infortunio. Se organizaba una peregrinación a Lourdes, y Roberto, con una vaga esperanza de su remedio, o al menos por dar una distracción a su pena, se inscribió como peregrino.
Dos días habían ya transcurrido desde su llegada a Lourdes, y su corazón, aunque suavizado por las prácticas de la piedad a las que concurría devotamente, no sentía el consuelo del favor divino; y el bullicio y la agitación de tantos miles de seres humanos allí reunidos le daba ya molestia, y buscaba momento oportuno para sentarse a las orillas del Gave, y allí, solo, contemplando el correr de las aguas, y atendiendo al murmullo de las ondas, que unas a otras se empujaban, borbollando vellones de espuma entre las armonías de un misterioso cantar, se sentía transportado a las regiones paradisíacas, donde no se conoce la pena ni el dolor.
Era ya el tercer día: la peregrinación había celebrado una Misa solemne en la Basílica y Roberto asistió a ella con devoción. Cuando la muchedumbre comenzó a dispersarse y afluir hacia los hoteles y boulevares de la ciudad, Roberto salió de la Basílica tomando por la derecha del camino del Calvario, en cuyos recodos están emplazados los grupos colosales de las estaciones, y rezando en ellas el Vía-Crucis, dio la vuelta por las grutas de Espélugues, para tomar el sendero que por detrás de la Basílica le llevaba a la pradera del Gave, cerca de la cueva sagrada. Apenas llegó a la pradera, una rapaza de unos diez años de edad le salió al paso con unos ramos de flores recogidas junto al Gave, y ofreciéndole uno a Roberto le dijo escuetamente: vingt sous. Roberto le pagó los veinte céntimos y se quedó con el ramo de flores, que instintivamente se aplicó para olerlo.
Los gratos perfumes de aquellas flores le sugirieron la idea de ofrecerlas a la Virgen de la cueva; y dejando el Gave a su izquierda se dirigió a la sagrada gruta, que estaba bien cerca. La gruta estaba a aquellas horas casi desierta; la llama de los muchos cirios que por allí esparcidos ardían, chisporroteaba oscilando ligera para subir al espacio, donde desvanecía su brillo, como la oración que brota del alma y sube invisible para penetrar en el cielo. Roberto se arrodilló ante la verja con el corazón ansioso y agitado. Miró su ramo de flores y lo ofreció con amor a la Virgen, a aquella hermosa Señora que tuvo la dignación de aparecérsele allí a Bernardeta posando su pie entre las rosas encendidas del escaramujo.
Le pareció que la Virgen lo aceptaba, imaginado ver su rostro divino alegre y complacido; y luego oró con grandísima confianza: la Virgen podía salvarle, Le parecía,oír aún aquellas voces plañideras con que poco antes clamaban los venerables sacerdotes entre los grupos de los enfermos: «Señor, si vos queréis, podéis sanarme»; y el afligido joven repetía con más fervor: «Señora, vos me podéis salvar; alejad de mí la amarga tribulación que me atormenta». Se aquietó por fin su corazón sintiéndose sumergido en una suave placidez que le inundaba, y oró en silencio como adormecido en el regazo amoroso de una madre.
"No supo darse cuenta del tiempo que duró su oración; pero del alto minarete de la Basílica la voz argentina del carillón anunciaba las doce con los arpegios armonizados del Ave María. Era precisamente la hora feliz que recordaba la primera aparición de la Virgen a Bernardeta en aquella gruta, y como si el blando voleteo de los ángeles hubiera invadido aquel recinto sagrado, así percibió en su corazón como una voz misteriosa queje alentaba y daba seguridad del favor divino. Roberto juraría que había escuchado en su alma la voz de la Señora otorgándole la gracia que le había pedido; y satisfecho y lleno de gozo y de gratitud, rezó el Ángelus, y depositando el ramo de flores a los pies de la Virgen la miró con intenso amor de gratitud y salió de la gruta santa repitiendo un canto sencillo cuyas últimas armonías acababa de modular el carillón de la torre:
Ave, Ave, Ave María,
Ave, Ave, Ave María.
Cuando Roberto, vuelto de la peregrinación, llegó al seno de su familia, quedó plenamente convencido de que el favor demandado á la Virgen de Lourdes había sido otorgado en absoluto. La felicidad volvió a renacer y pudo repetir de nuevo bien complacido el canto del «Ave María».
Informaciones
De Roma. Nuevo Protector de la Orden Franciscana.—El domingo próximo, 21 Enero, Dios mediante, tomará posesión de su oficio de Protector de la Orden Su Eminencia el Cardenal Cerreti, que por amable designación de Su Santidad viene a suplir al llorado Cardenal Bonzano.
El eminente Purpurado, todavía relativamente joven, es una de las figuras más influyentes del Sacro Colegio. Vistió la púrpura cardenalicia en Diciembre del año 1925, después de haber prestado excelentes servicios a la Iglesia en la Secretaría del Nuncio en Méjico, en calidad de primer Delegado en Australia, Auditor en los Estados Unidos con los Delegados Falconio y Bonzano, ambos Cardenales, y últimamente como Nuncio en París.
Terciario Franciscano, que vistió el santo hábito e hizo la profesión en el monte Alvernia, nutre un amor entrañable a la Orden Seráfica; la mejor cualidad para que ostente el título de Protector de nuestra Orden.
¡El Señor nos le guarde muchos años!
P. León Villuendas
Roma, 15 Enero 1928.
De Cocentaina. Renovación de Juntas.—Las dos Juntas Directivas de la Juventud Antoniana establecida en la iglesia de los PP. Franciscanos, presididas por el P. Dionisio Verdú, hicieron la renovación de cargos, según costumbre de todos los años, el día 12 de enero.
La enhorabuena al P. Director de la Juventud Antoniana de Cocentaina y a cada uno de los miembros de ambas Juntas Directivas. Que San Antonio de Padua bendiga su actuación en la Juventud.
De Carcagente. Las Asociaciones antonianas al Niño Jesús.— El día 6 del pasado, festividad de los Reyes, en el salón de actos del Colegio de PP. Franciscanos de Carcagente se celebró, por la tarde, una velada muy solemne a la que concurrió lo más selecto de la ciudad.
Llegada la hora convenida, después de haberse ejecutado la «Cantata heroica», del Padre A. Guastavino, nos dirigió la palabra nuestro Director, el P. José Antonio Arnau, y en sencillas y entusiastas frases expuso, entre otras cosas, el fin que se persigue con estas veladas, que se celebrarán con frecuencia, en adelante.
Bajo la dirección del maestro don Francisco Vila, se ejecutaron por jóvenes antonianos composiciones musicales. Tales son: «Querer gitano», marcha, de Urmeneta; «Ma Mié», melodía, de Chapelier, y el «Ángelus (numero 3, suite)», de Massenet.
Fueron leídas las Memorias de la Pía Unión y Juventud Antoniana, aquélla por el Director, P. José Arnau, y ésta por Víctor Oroval, vicebibliotecario.
A continuación el señor Plá, Presidente de la Juventud Antoniana, recitó una composición del Padre Luis Ángel, titulada « A los antonianos».
«Al Jesuset de Sant Antóni». He ahí el título de la poesía que recitó con gracia incomparable el niño Aurelio Bolinches.
La segunda parte de la velada comenzó con el discurso del Secretario de la Juventud Antoniana, señor Taléns, que en sencillas frases manifestó los proyectos de nuestra Congregación.
Acto seguido se cantó «Pequeño, muy pequeñín», acabado lo cual las niñas Carmencita Arbona y Carmencita Giner sostuvieron con singular acierto un «Diálogo», debido a la pluma del P. Luis Ángel.
«El pesebre de Greccio». Así se titula la bella poesía que recitó con grande soltura el señor Salvador Martínez, Bibliotecario.
Finalmente el P. Samuel Leal hizo un discurso en el que tuvo párrafos de encomio y de gratitud para las asociaciones antonianas de que un tiempo fue Director.

Junta de la Juventud Antoniana para el año 1928.—Presidente, Vicente Plá; vicepresidente, Bautista Dayá; secretario, Ramón Taléns; vicesecretario, Juan Fons; tesorero, Antonio Hervás, vicetesorero, Emilio Cogollos; directores de coro: 1.°, Bernardo Salom; 2.°, Julián Crespo; bibliotecarios, Salvador Martínez y Víctor Oroval; capilleros, Vicente Serra y Pascual Bolinches; abanderados, Francisco Salom, Pascual Palomares, José Mollar y Juan B. Cremeller, y consiliarios, Enrique Nicolau, Enrique Rodríquez, Antonio Cuesta, Emilio Arbona, Modesto Mari y Rafael Oliver.
De Carcagente. Fiesta de la Inmaculada. Con la acostumbrada solemnidad se ha celebrado en el Colegio de Religiosas de María Inmaculada de ésta, la fiesta de nuestra Titular y Patrona la Santisima Virgen.
Dio comienzo con el solemne novenario que empezó el día 4. En la noche del 7 al 8, y, para implorar del Dios Sacramentado, misericordia para nuestros hermanos de Méjico, se celebró solemne Vigilia por los adoradores pertenecientes al turno de la Inmaculada.
El día 8 a las diez de la mañana, los parvulitos obsequiaron a sus patronos la Santísima Virgen y Ángel de la Guarda con solemne Misa. El mismo día dieron comienzo las Cuarenta Horas que anualmente se celebran en sufragio de su fundador D. Agustín García. En el ejercicio de la tarde, predicó el P. José Antonio Arnau, profesor del Colegio de esta Ciudad.
Onteniente. Revista Nuestro Colegio.—Este es el título de una nueva revista que acaba de publicar nuestro colegio de Onteniente, como órgano oficial de la asociación de sus alumnos y ex-alumnos. Por su artística y esmerada presentación, por su excelente papel superior y por su contenido muy atrayente para cuantos están unidos con el Colegio por los lazos del cariño y de la amistad se hace digna de que se suscriban a ella.
En el primer número aparecen entre otras las firmas del P. Vicario General, del P. Provincial y de los PP. Rector y Prefecto.
La Acción Antoniana saluda efusivamente a Nuestro Colegio y le desea muchos años de próspera y larga vida.
P. Francisco Forteza Valls
De nuevo la muerte ha querido visitar a nuestra Seráfica Provincia de Valencia, llevándose a uno de sus más preciados hijos: este ha sido el R. P. Francisco Forteza.
Nacido el 22 de Enero de 1873, en La Puebla, hermosa villa de Mallorca, desde sus primeros años recibió de sus padres una educación sólidamente cristiana. Joven todavía frecuentó el Instituto de Palma, en donde, por su buen comportamiento y aplicación, se hizo amar de sus compañeros y catedráticos, los cuales concibieron grandes esperanzas de los rápidos progresos que hacía en los estudios, debidos a su agudo ingenio y claro talento. Obtuvo el título de bachiller. Cuando el mundo le ofrecía un risueño porvenir, sintió la voz de Dios que le llamaba al estado eclesiástico, ingresando con ese fin en el Seminario de Palma.
Pero bien pronto sintió la vocación religiosa. Tomó el hábito franciscano en Santo Espíritu del Monte el día 5 de octubre, profesando la Regla Franciscana, después de terminar felizmente el año del noviciado, el día 6 del mismo mes del año siguiente.
Concluidos con grande aprovechamiento los cursos que le faltaban de carrera eclesiástica y ordenado de sacerdote el 24 de septiembre de 1898, los Superiores le dedicaron a la enseñanza de nuestros coristados y del Colegio de Onteniente, pasando varios años ocupado en esta labor y explicando especialmente filosofía y sobre todo matemáticas, las que conocía y dominaba con perfección.
Fue Maestro de Coristas, Guardián de los Conventos de Cocentaina y Segorbe, Definidor y varios trienios el cargo de Secretario Provincial.
Se dedicó con asiduidad al confesionario, a la dirección de almas, y visita de enfermos, a los que visitaba con amor y servía personalmente, siempre que se lo permitían sus múltiples ocupaciones. Siempre se manifestó como ejemplar religioso, por su piedad, obediencia y abnegación.
Mas en donde demostró el rico tesoro de sus virtudes fue en su larga y penosísima enfermedad, sufrida por más de un año, con resignación y paciencia verdaderamente heroicas, la cual le llevó al cielo el 16 de enero de 1928.
Descanse en paz y en el cielo ruegue por nosotros. Reciban el más sentido pésame sus hermanos y demás familia y sobre todo nuestros carísimos PP. Antonio Forteza y Gabriel Aguiló Valls, hermano y primo del difunto.
Bibliografía
Teoría del Arte, por el P. Antonio Torró, O. F. M. Un tomo de 14 x 18, pág. 270, una portada de José Benlliure y tres láminas fuera de texto. Villamala, Provenza, 266, Barcelona.
Más de una vez saboreamos las bellas y profundas páginas de nuestro catedrático de filosofía, P. Antonio Torró, mientras realizamos en compañía suya varias operaciones indispensables para ver la luz pública la edición segunda. Pero al contemplar ahora la obra, con el lindo ropaje que ha sabido darle el Sr. Vilamala, que no ha escatimado medios para que salga enriquecida con las mejores galas del arte tipográfico, no he podido menos que admirarme y exclamar: «he ahí un digno marco». La elegancia de estilo, la profundidad de conceptos, la hermosura de cánones que el autor tan lindamente prescribe para dirigir a las almas por los rectos caminos de la única y verdadera belleza, que es también la única belleza que redime y enaltece, merecían un marco adecuado, y el Sr. Vilamala ha sabido dárselo con mucha gracia, añadiéndole además tres hermosos grabados de Velázquez, Murillo y Segrelles.
Lotería mariana, por el P. Buenaventura Botella, ofm. Cuarta edición notablemente aumentada. Totana (Murcia)
El cariño singular que siempre ha profesado el autor a María Santísima fue el que le sugerió, hace tiempo, esta hermosa lotería, que hoy, notablemente corregida y aumentada, ve la luz pública por cuarta vez. Por lo visto las almas marianas se han dado cuenta de que esta lotería es la única capaz de hacernos ricos y felices: de ahí que se hayan agotado tan pronto las ediciones anteriores, pues casi todos ansían alcanzar la verdadera felicidad y riqueza, que consisten en la devoción a la Virgen, ya que ella es prenda segura de salvación. Reciba nuestro carísimo hermano colaborador R. P. Buenaventura nuestra enhorabuena por su provechosa obrita.
Dolores y Gozos a San José, a dos voces iguales y órgano por el P. Estanislao de Jesús, Carmelita Delcalzo. Segunda edición A. Boileau y Bernasconi. Provenza, 285 Barcelona.
Digno de loa es el P. Estanislao por la acabada obra musical que ha publicado, ya que con ella presta grande servicio ala música sagrada. Desgraciadamente aún se cantan en varias iglesias Dolores y Gozos de corte anticuado, bastante distanciado de las normas de Pío X en un Motu Propio. Pero de hoy en adelante podrán ya ser suplidos por los que han brotado de la inspiración robusta del P. Estanislao, ya que además de ajustarse a las prescripciones de la iglesia son muy asequibles para el pueblo y poseen una hermosa melodía y una armonización muy rica.
Felicitamos al autor y les agradecemos el ejemplar que nos han mandado los PP. Carmelitas.
Fr. B. Rubert, ofm
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