Dos fechas memorables

En un tiempo relativamente corto, nuestro instituto de «Hermanas Terciarias de San Francisco de Asís y de la Inmaculada Concepción», cuya Casa Generalicia está en Valencia, ha registrado felizmente en sus gloriosos Anales dos fechas dignas de perpetua memoria por el espíritu franciscano que revela en su venerable Consejo.

Data la primera del año 1926 con la agregación oficial de nuestro Instituto a la Primera Orden de nuestro seráfico Padre, en virtud de la cual participamos desde entonces de todas las indulgencias y demás gracias espirituales de nuestra Madre y abogada.

Ha ocurrido la segunda este mismo año, que es el de 1928, basada en la legítima y oficial adopción del Misal Romano-Seráfico y de la Gallofa Franciscana de la «Provincia de San José de Valencia» para las sacristías y oratorios públicos y capillas semi públicas de todas las casas que ha fundado nuestro Instituto en varias diócesis de España.

Al comunicar esta última y grata noticia a los Sres. sacerdotes, que mucho nos honran y favorecen con sus desinteresados servicios eclesiásticos, nos alienta y conforta no poco la esperanza de que será de todos ellos bien recibida por la ocasión que les damos de conocer y admirar sin aumento de gravamen ni de nuevo trabajo, el brillante florilegio de los Santos y Beatos de las Tres Ordenes franciscanas, corona y complemento del Santoral del Misal Romano.

Valencia, 8 de Diciembre de 1928, fiesta de la Inmaculada Concepción, Titular de nuestro Instituto., Por el Consejo en Pleno,

Sor Loreto del Sagrado Corazón
Secretaria

Episodios Misionales. Misiones Franciscanas

¡Todo se ha perdido!

Radiante de alegría como un niño que ha conseguido sus deseos, se presentó el P. José M. Romaguera en la residencia misional de San José de Sogormo, donde a la sazón se encontraba con el único fin de saludarme y manifestarme, que estaba ya admitido en las misiones de infieles, cosa que tanto había deseado, (sobre todo después de los trágicos acontecimientos del Pangoa). Parece que su espíritu estaba inflamado en celo por la conversión de aquellos pobres infieles, y, que sentía verdaderas ansias de sufrir el martirio.

Pasamos la noche juntos compartiendo la frugal cena y conversando sobre nuestras misiones, y al siguiente día, regresó a San Luis de Shuaro a juntarse con el Rvdmo. Prefecto de las Misiones. Deseaba el Presidente de la República D. Nicolás de Piérola dar verdadera estabilidad a la vía central del Pichis, que tanto dinero costaba ya a la Nación, y entre otros medios, creyó conveniente se abriera una residencia misional en puerto Bermúdez, punto, donde terminaba el camino de herradura y comenzaba la navegación fluvial, seguro de que, entorno de la cruz misionera, en breve se agruparían no sólo los salvajes de la región, sino también los civilizados.

Con este fin, pues, emprendieron un viaje a últimos de noviembre de 1895, para explorar el terreno y ver el sitio más apropiado para la nueva fundación, el Rvdmo. P. Prefecto y el P. José M. Romaguera acompañados de varios neófitos amuehes de San Luis de Shuaro. El tiempo no era el más a propósito; se había iniciado va los aguaceros, pero el caso era urgente, y era necesario atender la petición del Gobierno. Las lluvias continuas y el fango dificultaban su marcha por las trochas, y resolvieron al llegar al río Azupizú formar una balsa y continuar el viaje por el río. La idea teóricamente era espléndida, pero en la práctica irrealizable, por los muchos obstáculos que ofrece la navegación de un río desconocido,obstáculos que seguramente desconocían por completo, por ser el primer viaje.

No es cosa fácil disuadir a los salvajes de una empresa cuando a ellos se les mete en la testa su contraria. Los misioneros querían seguir el viaje por la trocha a través del bosque, mas los neófitos se empeñaron en ir por el río y hubieron de acomodarse aquéllos a éstos, sufriendo indebidamente las consecuencias. Dos días emplearon en hacer la balsa; días que fueron como dos siglos en medio del tupido bosque, asaz lleno de peligros. Terminada la embarcación, modo rústico, entraron en ella dejándose llevar de la corriente, que unas veces los lanzaba contra un árbol caído y otras contra una roca, expuesta su vida a cada momento, hasta que por fin en un sitio donde la corriente era muy impetuosa fueron a chocar contra un macizo de roca caliza, y con el golpe que dio la balsa todos cayeron al agua junto con la ropa y víveres que llevaban.

Cada cual luchando con la corriente, haciendo mil esfuerzos trató de llegar a la orilla a nado y ponerse a salvo Mas el P. Romaguera repuesto del susto e impresión primera, logró alcanzar la balsa, asirse a ella y con la fuerza de sus pulmones gritaba desde allí: ¡Padre, Padre Prefecto, todo se ha perdido, menos San Antonio...! Verdaderamente lo único que había quedado sobre la balsa o embarcación era una bolsa de cuero donde iba una imagen de San Antonio de unos 30 centímetros, muy deteriorada; imagen que llevaban consigo los misioneros en todas sus excursiones y viajes.

Debido a este portento de haberse salvado todos sin ahogarse ninguno, el Padre Prefecto llevó la imagen a Lima para restaurarla y al regreso se cantó una misa en acción de gracias al Santo Taumaturgo. Seguramente los misioneros exploradores en medio del naufragio imploraron la protección del santo milagroso y éste, a pesar de estar todo perdido, salvó la vida de sus hermanos de hábito...

Fr. Manuel Navarro, ofm

Misionero apostólico.

A manera de salmo

El hermano frío

Yo te quiero llamar también hermano,
Aunque de huraño aspecto y de mirar sombrío
Hermano, hermano frío.

Tú que al hombre acaricias
Y con tu hálito sólo le amedrentas;
No eres tan malo, no, como aparentas.

Del Señor criatura también eres
Y muy alto y muy noble es tu destino;
Sigue, pues, implacable tu camino.

De ti el hombre maldice
Y con necio tesón de ti murmura;
¿A quién siempre alabó la vil criatura?

¿Place acaso la amarga medicina ?
¿ Nos deleita y recrea el cirujano?
Pues no eres otra cosa, frío hermano.

Tú nos libras de seres invisibles
Que, del pobre mortal contra la vida,
Atentan sin cesar, y a la escondida.

No se alteran por ti ni se corrompen
Las viandas que el hombre luego ingiere;
El maléser cabe ti muere.

Con tu soplo benéfico, natura
Descansa en el invierno y se adormece
Y luego, al despertar, rejuvenece.

Albo velo entretanto la recubre
Y le sirve de abrigo y de alimento;
Así viene ella a dar por uno ciento.

Si, por orden de Dios, airado llegas,
Al contacto del fuego tú ira calmas,
Y se alegran los cuerpos y las almas.

Mas a veces te envía como azote
El Supremo Hacedor y tú al instante
La muerte y destrucción llevas delante.

Pero es la ingratitud, es el pecado
Los que causan por ti tanta ruina;
Hace mal quien a ti te recrimina.

Tú despiertas y aguzas el ingenio,
Tú nos mueves y excitas al trabajo
Y así somos felices aquí abajo.

El retiro por ti nos es muy suave
Y el hogar es amable y deleitoso,
Donde hay fuego y amor, paz y reposo.

Por ti pudo domar el gran Francisco,
Fuertemente acosado en noche oscura,
Del espíritu inmundo la bravura.

De la sangre el hervor por ti se calma
Y se callan y rinden las pasiones,
Y se inundan de paz los corazones.

¡Oh qué bueno y amable nos pareces,
Cuando, allá en los calores del verano,
Nos visitas alegre y cortesano!

No desoigas la voz del Rey Profeta
Que te invita a cantar, hermano frío,
Y alabemos de Dios el poderío.

Fr. Luis Ángel Roig, ofm

Teruel, Diciembre de 1928.

Misión de la Venerable Orden Tercera

Ha llegado a hacerse vulgar de tanto repetida esta conceptuosa frase de León XIII: «Mi reforma social es la Tercera Orden de San Francisco». León XIII, el sociólogo insigne, aspiraba a una reforma social íntegra y profundamente, cristiana. ¿Qué razón le habrá impulsado a ver sensibilizada dicha reforma en la Venerable Orden Tercera?

Nos lo dice implícitamente el profesor Alberto Sneur, al escribir en La Croix de París: «Escuela de ascetismo y de penitencia la Tercera Orden fundada por un santo, ha producido muchos santos. Ella tiende a perfeccionar el individuo, para aumentar su valor social. Ella introduce en el mundo el espíritu monástico. Ella es la que traduce en práctica,no sólo los preceptos, sino los consejos evangélicos.

Fiestas a la Inmaculada

Desde Madrid. La fiesta de la Inmaculada Concepción en el Colegio de Terciarias Franciscanas. Alta Torre.

La fiesta de la Inmaculada constituye siempre un día de emociones las más tiernas, para el afortunado que logra presenciar la conmovedora función del colegio de nuestras Terciarias franciscanas de la calle de Alcalá. Se la esperaba con ilusión y su recuerdo perdura largo tiempo a pesar de las agitaciones turbulentas de este vivir moderno.

Es un recuerdo acariciador por los sentimientos que despierta de conmiseración tierna y no menos profunda admiración, por encontrar todavía en este mundo egoísta, tanto derroche de virtud abnegada, hija del idealismo puro v hermoso de nuestra Religión cristiana. Se sufre, se inmola; pero entre cantos y flores sonriendo al sacrificio que ciega la vida terrena para dar paso a la gloria del cielo.

Todos los que aristieron a las funciones del día 9 de diciembre en el que se celebraba la fiesta de la Inmaculada, Patrona del Colegio de Sordomudos y Ciegos que las ya mencionadas Religiosas regentan en Madrid, no pudieron menos al abandonar la querida capilla, de sentir en lo más hondo por estos sentimientos de misticismo, de ternura compasiva y admiración profunda.

El altar de la capilla estaba profusamente adornado de flores y luces. Contribuyó al esplendor de la fiesta la inauguración de una magnífica custodia y un precioso terno azul.

Por la mañana se cantó solemnemente la misa tercia del maestro Haller y el Tota Pulchra de Mas y Serracant. Ofició de preste el P. Ángel Gallego, O. F. M. Director espiritual y capellán del Colegio y de ministros los Rvdos. PP. Silverio Felipes y Urbano Cidad, también franciscanos.

Por la tarde se comenzó la función con un precioso trisagio Mariano y a continuación se hizo el ejercicio correspondiente al último día de la novena. Antes de la sentida y preciosa plática del P. Ángel Gallego, el coro de las religiosas, entonó, afiligranadamente, la hermosa Ave María a dos voces del inspirado compositor D. Eduardo Soler, organista de la Catedral de Valencia. Siguió después del sermón el Tota Palchra y los gozos todo ejecutado con la misma maestría y gusto depurado.

Para remate, la nota más simpática y tierna que presta tanto atractivo a esta inolvidable fiesta. Todos los alumnos sordomudos, uno tras otro desfilaron ante el altar de la Virgen dirigiéndole una corta plegaria. Si a veces el desentono de sus voces artificiales herían nuestros oídos, no podía menos el espíritu de escucharles admirado compartiendo la emoción que embargaba a tantas madres que así lograban oír las voces de sus hijitos que nacieron sordos a sus amorosas caricias. Con esas madres que sabrán apreciar mejor que nosotros la labor caritativa de nuestras abnegadas Hermanas, les dirigimos la felicitación más efusiva y entusiasta. ¡Hermosa fiesta la del 9 de diciembre! Su grato recuerdo nos acompañará mientras esperamos otro año para gozarla de nuevo.

Desde Onteniente

Las fiestas de este año celebradas en los días 9 y 10 en el Colegio de la Concepción revistieron extraordinaria importancia, por conmemorarse en ellas la canonización del pobrecilio de Asís y las bodas de oro de la restauración de la Seráfica Provincia de Valencia (1878-1928). En la misa solemne del primer día se estrenó una partitura del P. Serafín Gilabert, predicando el P. Antonio Torró. Por la tarde del mismo día, después de la función solemnísima, se organizó la procesión, que recorrió los claustros del Colegio y naves laterales de la iglesia.

En el segundo día se solemnizó la fiesta consagrada a la Patrona del Colegio según costumbre, se celebró por la tarde una velada literario-musical presidida por el P. Luís Fullana, Ministro Provincial, y como final de ella se pusieron en escena dos cuadros del «Retablo de San Francisco»; ambos fueron primorosamente interpretados, particularmente el segundo, alusivo al acto de la Canonización del Santo.

De Valencia

Precedida de solemnísima novena predicada por el P. Francisco Insa, director de la Archicofradía de la Purísima Concepción, celebró esta Archicofradía esplendorosos cultos a su excelsa Patrona en el día de su fiesta en la iglesia de San Lorenzo.

Por la mañana se vio el templo concurridísimo de cofrades, y entre las dos misas de comunión general y las comuniones privadas, comulgaron unas 2.000 personas. La función vespertina revistió extraordinaria importancia. Predicó el mentado P. Insa, y llamó la atención la procesión claustral al compás de los cánticos del ejercicio mariano de la Sabatina.

Crónica

El día de la Inmaculada en el noviciado de Moncada.

La víspera, ya apareció la capilla del Noviciado muy engalanada como preparándose e invitando a ello al católico pueblo de Moncada que fervoroso, acude diariamente a la capilla de sus monjitas.

Aquel día todo parecía anunciar la proximidad de la solemne fiesta, y un no sé qué emocionante invadía a los presentes. Las novicias comenzaron su novena aquel día después de entonar el «Ave Maris Stella» con el entusiasmo y devoción que sólo ellas poseen. Terminada la Misa cantaron los Gozos quedándonos de todo altamente impresionados y con deseos grandísimos de ver despuntar el nuevo día, para regresar al lugar en donde se sienten las únicas emociones del amor divino, nuestra capilla del Noviciado.

Por la mañanita, las campanas ya nos anunciaban algo sublime; aquel día parecía que con más contento nos decían: «venid, venid.»

Y ese «venid» repercutió en el corazón de todos los devotos que muy pronto ocuparon por entero la capilla.

A la hora de costumbre, comenzó la Misa con el Señor de manifiesto cantándose por las novicias de una manera magistral, la solemne Misa del Santísimo Sacramento a tres voces, partitura de D. J. Ribera y oficiando en ella uno de los capellanes de la Casa.

Ocupó la Sagrada Cátedra el P. Francisco Ferrer, ofm. quien supo con su elocuente palabra y entusiasmo por la Santísima Virgen, ensalzar una vez más el dogma de la Inmaculada. Fueron sus palabras brasero de tanto amor y tanta emoción... ¡Oh! sí, sentimos amor muy grande, nos sentimos hijos de la excelsa Madre, y a tanta dicha, nuestros corazones se oprimían y los ojos se anegaban en lágrimas. Finalmente de rodillas, todas nos unimos con el orador en sus súplicas y afectos de ternura hacia nuestra amorosa Madre la Inmaculada Concepción. Así terminó el Padre Ferrer su emocionante sermón dejando en el corazón de los asistentes la esencia del amor franciscano. Nuestra más cumplida enhorabuena.

Por la tarde hubo también solemne función religiosa tributando a la Santísima Virgen sublime homenaje a su amor. Se cantaron el Trisagio y Tota Pulchra compuestos por la entusiasta y fervorosa organista Sor Luisa de Santa Teresa, y últimamente, como final, los Gozos a la Inmaculada. Profundamente grabado quedará para siempre en lo más íntimo de nuestras almas este día en el que con tanto entusiasmo supieron obsequiar las novicias a la Reina Inmaculada Patrona de su Instituto.

El Padre Fullana catedrático de literatura valenciana.

Con el título: «El doctorado de la Facultad de Filosofía y Letras» y el subtítulo Las cátedras valencianas publica un suelto el periódico de Valencia Las Provincias diciendo que el P. Fullana fue presentado por la sociedad valencianista «Lo Rat-Penat» en primer lugar de una terna para desempeñar la proyectada cátedra de literatura valenciana en nuestra Universidad. En este suelto, cuya fecha es del 13 de noviembre de 1928 se dice: «El Rvdo. Padre Fullana es el filólogo más distinguido de la región valenciana, y en sus últimas conferencias sobre la lengua en nuestra Universidad, habló muy lucidamente de literatura valenciana».

En otro suelto del mismo periódico publicado en 23 del pasado noviembre leemos, que «La Facultad de Filosofía y Letras de nuestra Universidad ha nombrado por unanimidad, catedrático de Historia valenciana a don José Sanchis, y catedrático de Literatura también valenciana al R. P. Luis Fullana, para las enseñanzas del doctorado de dicha Facultad».

A las misiones del Beni.

En 4 del pasado diciembre embarcó en Barcelona para las misiones del Beni (Bolivia) el Padre Atanasio Jordá. El Padre Jordá había enseñado consecutivamente durante diez años en nuestro Colegio de Teruel, habiendo desempeñado también el cargo de profesor del Seminario. Con este motivo fue despedido por los turolenses con efusivas muestras de cariño, obsequiándole con un hermoso Cáliz y otros ornamentos sagrados los grupos de niños que integran la Santa Infancia, y varias personas bienhechoras le han dado limosnas para las misiones y una máquina fotográfica con la que esperamos nos mandará información gráfica de tan remotas misiones entre indios.

Miscelánea

El destino

Nací en enero. En cuanto pude tenerme en pié, huí de mí casa y me fui en busca del hada abuela que descifra el porvenir de la vida

Hada abuela —le dije— ¿cual será mi destino?

Se quedó el hada meditabunda, y, al cabo de un rato, me respondió:

—Verás: los que nacen en este mes se hallan abocados a muchas cosas. Son aventureros... audaces; se casan y enviudan prematuramente; se tornan a casar con el mismo entusiasmo que en el primer amor; tienen larga descendencia y sufren graves disgustos por culpa de su prole; llegan a ricos y malogran casi siempre la fortuna en el juego. Generalmente viven largos años.

Escuché atento; agradecí al hada abuela las predicciones; le besé la mano, y eché mundo adelante.

Lo primero que hice fue olvidar que había de vivir larga vida. El hombre convencido y confiado en que ha de morir de viejo, realiza muy pocas cosas en el mundo. Lo aplaza todo para mañana, y, por más que su existencia se prolongue, se muere siempre la víspera de acometer sus propósitos, Según el hada, había de ser yo audaz y aventurero, y por lo mismo procuré educarme noble y honrado. Quien corre el mundo tropieza y trata muchas y diferentes gentes; y quien tiene bríos se ve en trances en que ha de resolver por sí y ante si. Para tales andanzas aconsejan unos la marrullería; otros la desaprensión; yo me determiné por la honradez y la nobleza, que si no escatiman disgustos, no turban la tranquilidad del ánimo. En lo de llegar a rico tuve mis dudas. «¿A qué afanarme si había de malograr mi peculio en el juego?» pensaba. Hasta que, por fin, acerté con la solución. Acumulé mi riqueza con propio trabajó, y de ese modo comprendí cuánto cuesta alcanzarla; la consideré de los infelices que luchaban alrededor mío, y no osé exponerla en los azares del juego. Y así fui dichoso. Al presentir mi muerte, regresé al rincón donde había nacido; y, al pasar por delante de la choza, refugio del hada amiga, me detuve a despedirme.

—¡Pobre viejo! —exclamó al reconocerme.— Lo que habrás pasado!

Solté el trapo a reír, y el hada me pregunto sorprendida:

—Pero ¿y tus hijos?

—No tengo hijos.

—Y tu segunda mujer?

—No tengo segunda mujer.

—¿Por qué?

—Porque no he tenido la primera. No me he casado.

Confusa bajó el hada los ojos. Sus predicciones no se habían realizado. Me enterneció su humillación, le tiré de la nariz y le dije.

—Hada abuela, no te enfades. Yo no creo en los horóscopos, pero tus predicciones me han servido de mucho. Mi vida no encierra más que un secreto. Este: no he dejado que el destino me forjara a su antojo: yo he forjado mi destino.

Refranes de enero

Seco el enero, abundante el granero.
El pollo de enero, por san Juan el comedero.
Seda en enero, fantasía o poco dinero.
El agua de enero, llega al atadero.
Tafetán en enero, es señal de poco dinero.
En enero, la berza es carnero.
Enero frío o templado, pásalo arropado.
En enero flores, en mayo dolores.

Reglas de higiene

Las ventanas cerradas son calles abiertas a la tisis.
El sol en una casa se come el color de la alfombra, pero tiñe las mejillas.
Respirad a vuestras anchas. Cuanto más dilatéis el pecho, menos os acatarraréis.
Los pulmones no pueden lavarse, pero pueden airearse.
Las bebidas fuertes hacen hombres débiles.
Cuando no sepáis qué comer... no comáis nada.
La suciedad cría moscas, y las moscas producen enfermedades contagiosas.
Una mosca matada en mayo evita matar un millón en julio.