Cultura religiosa. A la juventud antoniana

Errores modernos

Mis queridos Antonianos: Os decía en m¡anterior lección familiar, que la Sagrada Liturgia es el lenguaje figurado, vivo y representativo o dramático con que la Santa Madre Iglesia habla públicamente a sus fieles hijos. Y que, por tanto, todos los fieles cristianos debemos procurar entender claramente este lenguaje peculiar? expresivo, s¡queremos comprender cuanto nos dice y enseña nuestra Madre, por medio de la Liturgia. ¿Qué hijo, que se tenga por bueno, no hace cuanto puede por entender el lenguaje de su madre?

Ahora bien, este lenguaje litúrgico de la Iglesia se contiene en su mayor parte, en libros especiales, es hablado y figurado por personas consagradas a Dios, llamadas clérigos, y es representado en lugares propios, destinados para ello, como son los templos, capillas y oratorios, y a veces la calle pública, como en las procesiones, rogativas, entierros, etc.

Estos libros litúrgicos son varios, como el Misal, en el que se contienen las oraciones que rezan o cantan los sacerdotes en la santa Misa, durante todo el año. El Breviario, donde está todo lo que forma el Oficio divino, que rezan diariamente los clérigos. El Ritual, en el que se hallan los modos y reglas con que los sacerdotes administran los santos Sacramentos y ejercen las funciones propias de la Iglesia. El Ceremonial, en el que se consignan las ceremonias, gestos y prácticas que acompañan la celebración de los divinos oficios y de la santa Misa. Y otros muchos libros que usan los clérigos en el ejercicio de sus sagrados ministerios.

Y ¿por qué, me diréis tal vez, todos estos libros litúrgicos están escritos en latín? ¿No sería mejor que estuviesen escritos en lengua vulgar, para que todos los fieles entendiesen lo que se reza y se canta en las funciones religiosas?

Son muchas las razones que aconsejan se use la lengua latina en los libros litúrgicos, como lengua oficial de la Iglesia.

En el principio del Cristianismo, se usaron en la sagrada Liturgia las lenguas que más se hablaban entonces entre los cristianos, o sea, la hebrea o siro-caldaica, la griega y la latina. Mas al extenderse el Imperio Romano y conquistar todo el mundo civilizado, prevaleció naturalmente la lengua latina, que era la que más se hablaba en todos los países conquistados, aunque algún tanto variada y modificada, según las regiones.

Además, para conservar la unidad de la Iglesia católica, y la igualdad de su culto, en lo substancial, era muy conveniente el uso de una lengua que se hablase en todas las partes del mundo, pues s¡se hubiese usado la lengua vulgar de cada país o pueblo, hubiese sido muy difícil conservar la exactitud e integridad de los textos y oraciones litúrgicas.

Por otra parte, es muy conveniente que todos los sacerdotes del mundo usen una misma lengua, en los actos litúrgicos, para que así al trasladarse de una parte a otra, les sea más fácil entender y practicar cuanto se refiere al culto divino, y puedan entenderse y comunicarse los sacerdotes entre sí. no sólo en lo concerniente a la sagrada Liturgia, sino también en todo lo demás.

Y es además, la lengua latina, la lengua oficial de la Iglesia, por medio de la cual el Soberano Pontífice se comunica con todos los sacerdotes y fieles del mundo, y les da sus Encíclicas, sus Decretos y disposiciones particulares. Por lo tanto, era muy conveniente que en todo lo que se refiere a la sagrada Liturgia y al culto divino, se usase esta misma lengua, tan universal, tan rica y tan variada.

Ved cuántas razones aconsejan y aun obligan el uso de la lengua latina en los libros litúrgicos.

Continuaremos.

Vuestro affmo. amigo,

Fr. Juan Bautista Botet, ofm

Indulgencia de la Porciúncula

I.- Normas y comentarios

La legislación actual, por lo que se refiere a la celebérrima indulgencia de Porciúncula, data del 10 de Julio del año 1924; la cual no entró en vigor hasta el 1 de Enero de 1925. El importante decreto que le sirve de marco para presentarse a la faz del orbe católico, restringe notablemente su amplitud anterior, a la vez que especifica y concreta circunstancias que antes no se requerían para obtenerla de la Santa Sede n¡para ganarla donde estuviese ya concedida. Se impone, pues, la necesidad de examinar el contenido de ese decreto para resolver las dificultades a que ella da lugar. Hay que ver, además, las dos recientes declaraciones hechas por otro decreto de la Sagrada Penitenciaría publicado el 13 de Enero de 1930, una de las cuales afecta al número VII y otra al IX, del decreto anteriormente citado.

Consta dicho decreto pontificio de un preámbulo histórico, diez disposiciones doctrinales y la aprobación de S. S. el Papa Pío XI. Aquí sólo nos hacemos cargo de su parte doctrinal, que es la que más interesa a nuestros ordinarios lectores.

La Porciúncula

La primera de sus disposiciones afecta directamente a la Basílica de Santa María de los Ángeles, en la ciudad de Asís; la cual, para el día 2 de Agosto de todos los años, tiene el privilegio de la exclusiva absoluta dentro del circuito de tres kilómetros. En virtud de este privilegio, a ella han de acudir, para ganar esa Indulgencia plenaria, aun los Franciscanos con iglesia propia que residan dentro de los expresados límites, s¡física y moralmente pueden trasladarse a la referida Basílica. De este modo se ha querido honrar a la iglesia que es madre y cabeza universal de todas las iglesias de nuestra seráfica Orden, a Santa María de la Porciúncula.

La segunda declara que deja intactas las concesiones perpetuas que se hayan hecho de esta misma Indulgencia, como son las vinculadas en las iglesias y capillas públicas de las Tres Ordenes Regulares de nuestro Padre San Francisco que distan más de tres kilómetros de la gran Basílica de Asís, aunque se hallen las unas sólo pared de por medio de las otras, s¡todas son Franciscanas.

En este mismo caso se hallan las iglesias y oratorios públicos cuya propiedad sea de las Terceras Ordenes seculares. La razón es porque la Tercera Orden secular, según la respuesta que dio la Sagrada Congregación del Santo Oficio el 8 de Junio del año 1910, participa de los privilegios locales concedidos a las otras Ordenes del seráfico Padre San Francisco de Asís. De aquí que en esos oratorios e iglesias propias de la Tercera Orden secular, continúa también hoy el mismo privilegio antiguo respecto de esta Indulgencia de la Porciúncula, tanto para los Terciarios en particular como para los fieles en general.

La PorciúnculaDe todo esto resulta que para ninguna iglesia n¡capilla pública, propiamente franciscana, n¡siquiera para las de dichas Congregaciones seculares, hay que implorar de la Santa Sede el privilegio de esta Indulgencia plenaria, porque lo conserva intacto y a perpetuidad en locales propios. Se sigue también que las Congregaciones Terciarias seculares que, por carecer de locales propios, se hallan acogidas en las parroquias respectivas o en otras iglesias de la Mitra, no gozan allí de privilegio local comunicable a los demás fieles de la Iglesia católica, sino sólo del libre ejercicio de un derecho suyo personal. Para saber, pues, s¡en un pueblo determinado pueden los otros fieles sumarse con los Terciarios seculares y ganar juntamente con ellos la referida indulgencia de Porciúncula, hay que averiguar primero de quien es la iglesia, templo u oratorio que ellos visitan. S¡les pertenece en propiedad, vale para todos. S¡allí son meros huéspedes, sólo ellos tienen el derecho a ganarla.

La tercera abroga todos los indultos particulares de concesión temporal y de concesión indefinida, dados antes de la publicación de esas normas y todavía subsistentes al finalizar el año 1924. Con lo cual caducaron por completo los privilegios otorgados a un sin número de parroquias, templos e iglesias de sola jurisdicción diocesana, y a oratorios públicos no administrados por ninguna de nuestras Tres Ordenes Seráficas.

Se advierte al mismo tiempo a los que hayan de pedir, una vez ya publicadas esas normas directivas y preceptivas, nuevos indultos a la Sagrada Penitenciaría Apostólica, que han de obtener, antes . da acudir a la Santa Sede, la aprobación y recomendación del Ordinario del lugar, s¡quieren ser atendidos de la misma Sagrada Congregación.

Aquéllos, pues, que no hayan conseguido de la Santa Sede un nuevo indulto de esta indulgencia para sus parroquias, oratorios públicos e iglesias diocesanas, desde que entraron en vigor dichas normas a esta parte, es decir, desde el 1 de Enero del año 1925, no tienen hoy derecho ninguna a publicarla en los referidos lugares, aun cuando lo hubiesen tenido y ejercido legítimamente hasta esa fecha, porque tampoco pueden ya ganarla en ellos los fieles católicos en general.

Llamamos la atención de los rectores y demás encargados de iglesias que aun se rigen en este punto por la antigua disciplina eclesiástica, para que no salgan, defraudadas sus esperanzas n¡las de los fieles católicos que ignorantemente practican sus visitas donde ya no se gana la Indulgencia de Porciúncula. Que la pidan de nuevo s¡les interesa o lo demandan la fe y devoción de los pueblos que administran.

La Porciúncula. InteriorLa cuarta establece el orden de prelación que ha de guardarse entre los templos e iglesias para los cuales se pidan los nuevos indultos de la Santa Sede, desde la publicación de estas normas en adelante. Para ello se han de preferir las iglesias, templos o capillas dedicadas a Santa María de los Ángeles o a nuestro Padre San Francisco de Asís, o a las que hubiese establecida la Tercera Orden u otra de las Cofradías serafico-franciscanas. Mas en las ciudades y en los pueblos donde nada de esto hubiese, serán preferidas generalmente hablando, las iglesias catedrales y los templos parroquiales, a todas las demás iglesias y oratorios públicos sin título ninguno especial que las abone.

Así, por ejemplo, donde la Tercera Orden secular está canónicamente erigida en la iglesia de un ex convento franciscano, esa misma iglesia particular, caso de que se quiera adquirir el indulto de la Indulgencia para toda la feligresía, se ha de preferir a la parroquia y también a la catedral, s¡la hay en la misma ciudad, á no ser que el Titular de una de estas iglesias sea nuestra Señera de los Ángeles o nuestro Padre San Francisco de Asís. De modo que la prelación de una iglesia determinada,en orden a fijarse en ella la Indulgencia de la Porciúncula, está primeramente en relación directa con su mayor abolengo franciscano, s¡todas las concurrentes son franciscanas. Después, y en segundo lugar, ha de atenderse a la mayor dignidad o nobleza de cada iglesia en particular, y dar la preferencia a la más digna de entre ellas.

Por este ejemplo queda confirmado una vez más lo que ya hemos dicho antes, a saber, que los fieles católicos no franciscanos no pueden sumarse con los Hermanos Terceros de su misma localidad para ganar, juntamente con ellos, esa Indulgencia de la Porciúncula, en iglesias y oratorios cuya propiedad no sea de la Tercera Orden secular, aunque practiquen allí sus visitas reglamentarias y recen con devoción las preces de rúbrica, por no ser local en tales partes el derecho a ganarla.

La continuación, en otro artículo, Dios mediante.

Fr. Francisco Lliteras, ofm

Pensamientos de San Antonio de Padua

El demonio se arroja sobre la ciudad de nuestra alma cuando nos habla engañosamente para que le creamos.

Es el pecador afligido, engañado, atormentado por el demonio, y a pesar de eso no quiere salir de sus garras.

La avaricia nunca se sacia de riquezas; pues estas son como leña que aumenta más y más el fuego del apetito.

Los pecados son pajas que va recogiendo el hombre en este mundo para después ser abrasado con ellas en el infierno.

Misiones franciscanas. Episodios misionales

Fruto de la desobediencia

Uno de los ideales que, acariciaron siempre los misioneros de Ocopa, fue el buscar una vía accesible y corta para poder comunicarse con sus misiones del Ucayal¡a través de la selva peruana, y abandonar la del río Huallaga, erizada de peligros y sumamente larga. Con este fin viajaba el P. Vicente Calvo, incansable misionero, en una lancha a vapor por el río Pachitea, junto con unos oficiales del ejército, para explorarla región de los ríos Palcazu y Mairo. De repente un grupo de infieles cashibos aparece en la orilla derecha, donde ordinariamente se les encuentra, así como también en Zungaroyacu, afluente del mismo río.

La novedad de estos chunchos, impresionó mucho a los oficiales y querían atracar la lancha en el mismo sitio donde estaban los salvajes. A esta maniobra se opuso el padre misionero, y además, a que nadie desembarcara porque conocía muy bien los instintos caníbales de esos infieles. Los cashibos son antropófagos, como su mismo nombre lo dice: cashia significa vampiro, y bo o bu, hombre; esto es, hombre-vampiro; viven aislados de las demás tribus, son refractarios a la vida social, están internados en sus bosques, y cuantos misioneros han entablado relaciones con ellos han perecido en su empresa. Jamás se ha podido establecer entre ellos una misión en forma. Por eso el Padre Calvo, Prefecto de las Misiones, que en sus continuos viajes por ese río los conocía admirablemente, temía mucho por la actitud de los oficiales, y, ya que no pudo evitar el desembarco, aconsejó mucha prudencia y serenidad. Mas la juventud todo lo atropella...

Misiones franciscanas

Los temores del anciano y experto misionero no fueron ilusiones n¡vanos presentimientos. Apenas los salvajes vieron atracada la lancha y consiguieron herramientas y cuantas chucherías se les antojaban, empezaron a invitar a los oficiales a que les siguiesen al interior del bosque. Se oponía a esto el Padre Calvo; mas ellos sin escuchar sus consejos, sin atender a sus razones, caprichosos, desobedientes, cometen la imprudencia de internarse en la selva, sin armas, sin ninguna precaución, y los antropófagos
cashibos los copan en una emboscada, y los matan, y guiados de sus instintos caníbales los devoraron, celebrando su triunfo con una orgía espantosa, como acostumbran hacerlo.—He ahí el fruto de la desobediencia. Pagaron bien caro su capricho.

El pobre Padre afligido con el percance, que había previsto y quiso evitar, oponiéndose abiertamente a la actitud de aquellos oficiales imprudentes, al ver que no regresaban, con el resto de la tripulación fueron a atracar a la orilla opuesta para evitar algún asalto o sorpresa por la noche. En vano esperaron allí varios días, en vano dispararon sus armas por s¡acaso estaban extraviados por el bosque, inútilmente fueron comisiones armadas en busca de ellos. N¡volvieron los oficiales n¡los cashibos; éstos por el temor al castigo, aquéllos porque ya no existían. ¡Cuán amargo es el fruto de la desobediencia, que la humanidad viene saboreando desde el paraíso!... Con este episodio la expedición había ya fracasado, y los estudios sobre el Palcazu y el Mairo hubieron de dejarse para otra ocasión más propicia.

La «Historia General de las Misiones Franciscanas del Perú», por el R. Padre Bernardino Izaguirre, y la particular de las de Ocopa, así como también las relaciones de los misioneros, todos se ocupan de la psicología especial de esta tribu antropófaga, de sus costumbres e instintos, de las precauciones con que siempre han viajado los misioneros por ese río, esquivando su encuentro, y cuando no han podido evitarlo, sin atracar a ninguna playa, se han limitado a darles algunas herramientas y chucherías y con las armas preparadas, por medio del río seguían su viaje. Estos salvajes durante mucho tiempo han sido una pesadilla para los misioneros. Hoy gracias a la nueva vía, descubierta por Mons. Irazola, vía, que se está convirtiendo en una pista, ya no tienen que tocar para nada el camino central del Pichis, y el río Pachitea, región donde moran los irreductibles antropófagos cashibos...

Fr. Manuel Navarro, ofm

ex-Misionero del Ucayali

Página del Colegio de Teruel

(Concurso de Literatura)

La muerte de Jesús

Declinaba ya la tarde
y las sombras de la noche
dominando al astro-rey
cubrían el horizonte.

Jesús entre dos ladrones
espera el triste momento
de que le venga la hora
de morir en el tormento.

Ya se obscurecen sus ojos,
y a su espíritu ardiente
quiere abandonar el cuerpo
y ver el sol esplendente.

Fríos se encuentran sus miembros,
inclinada la cabeza,
maltratada por los hombres
con durísima fiereza.

Agudo y profundo trueno
hace estremecer la tierra,
y espantosa obscuridad
al mundo en su manto encierra.

Era que Jesús moría
y derramaba su sangre
para redimir al hombre
con aquel acto tan grande.

Gerardo López Campos.

A Valencia

Valencia, tierra querida
la de alegrías y artes
la de limoneros, huertas
la de rosas y rosales.

La del canto melodioso
la de danzas y de bailes
la de amantes y de amados
la de rosas y rosales.

Valencia, tierra estimada
por hispanos y alemanes
por franceses, y adornada
por rosas y por rosales.

La de fallas y de tracas
la de castillos y alardes,
la de músicas y coplas
la de rosas y rosales.

La dels Desamparats reina
la de coplas y cantares
también San Vicente reina
entre rosas y rosales.

José, esposo de María,
entre les traques y falles
también el gran santo reina
entre rosas y rosales.

Primitivo Gómez.

La primavera

Ya despierta ruborosa
la madre naturaleza,
pues vivifica sus campos
su hermana la primavera.

Ya el sol de la primavera
vivifica los vergeles,
pues presta luz y calor
con sus rayos esplendentes.

Ya las aves van saltando
cogiendo tiernas ramitas
para construir sus nidos
y en ellos cuidar sus crías.

Ya las mariposas vuelan
de flor en flor grácilmente
chupando el néctar sabroso
que las Flores les ofrecen.

Ya pues que Dios es tan bueno
con las demás criaturas
pidámosle nos conceda
la fe, la paz y dulzura.

Diego García.

Plegaria a la Virgen

Cuando te miro ¡Oh Madre! de mis dulces amores
tú de mis penas quitas los profundos dolores,
pues eres Madre pura de los Desamparados
y junto a t¡no existen seres abandonados.

Dame tu fiel amparo y protección valiente:
lléname de consuelos y de fervor ardiente,
y jamás en m¡vida seré desamparado
teniendo por escudo tu auxilio afortunado.

Envíame indulgente la fe y dulce esperanza:
para mí este destierro será la bienandanza
región de eternas luces y mágicos fulgores,
región de santa dicha, de dulzuras y amores.

Dirige hacia mí ¡Oh Reina! de célica mirada
tus ojos suplicantes, tu cara sonrosada,
y ante los resplandores de tu rostro sagrado
esta cárcel oscura será cielo agraciado.

¡Oh Madre de bondades! ¡Oh Madre del Consuelo!
conviérteme la tierra en perfumado cielo,
y haz que sea el más bueno, entre todos tus hijos
este que siempre tiene en t¡sus ojos fijos.

José Mª Manuel Gassent.

La peregrinación mariana-antoniana a Zaragoza, Lourdes y Barcelona

Dios nuestro Señor ha querido probarme con grave enfermedad de la que por su Divina Misericordia voy mejorando muy lentamente y a este caso de fuerza mayor obedeció el que dejara de comunicarme en el pasado número de esta amada revista con sus bondadosos lectores, pero no quiero dejar transcurrir la inserción de la última de mis desaliñadas crónicas por más tiempo y aunque de manera lacónica procuraré sintetizar los últimos actos de la peregrinación.

Reparadas las fuerzas con las espléndidas comidas que nos sirvieron en los magníficos hoteles y tras un ligero descanso, los peregrinos se reunieron previamente convocados a las tres y media de la tarde ante la Santa Gruta para formar parte en la grandiosa procesión del Santísimo.

A las cuatro en punto comenzó a organizarse la importante procesión, al mismo tiempo que de la Basílica del Rosario era trasladada la Sagrada Eucaristía para ser colocada en riquísimo Viril.

No es posible calcular el número de los que formaban el cortejo, pero baste decir que los antonianos valencianos emprendimos la marcha alrededor de las cinco y aun nos seguía bastante gente.
Al llegar S. D. M. a la gran explanada de la Basílica del Rosario comenzó la tierna y emocionante bendición que con Jesús Sacramentado se da a cada uno de los muchos centenares de enfermos que circundan la anchurosa explanada, terminando desde la puerta de la Basílica con la Bendición de la Sagrada Forma a todos los presentes, penetrando seguidamente en la Basílica donde fue reservado el Augusto Señor.

Después nos trasladamos a la Santa Gruta para obsequiar a la Reina inmaculada con la Felicitación Sabatina, pero no nos fue posible cumplir nuestro piadoso objeto por la enorme aglomeración de gentes que lo invadían todo y tuvimos que contentarnos con rezar el Rosario individualmente.

Por la noche a las ocho volvimos a congregarnos ante la Sagrada Gruta para tomar parte y formar en las filas de la imponderable procesión de las antorchas que terminó próximamente a las nueve y media con el canto del Credo ante la Basílica del Rosario cuya fachada y tres torres lucían toda su espléndida iluminación.

Seguidamente se retiraron todos a sus respectivos alojamientos a descansar, no de lo fatigoso de la jornada sino de las enprmes emociones vividas.

Al día siguiente el celoso Director P. Cipriano Ibáñez, por concesión especial del Rvdmo. Prelado celebró el Santo Sacrificio de la Misa en el altar que se ha erigido a la Beata Bernardeta en la explanada del Rosario a la que como es consiguiente asistieron todos los peregrinos.

Las emociones que el alma creyente siente allí en aquel paraje exclusivamente mariano en que todo respira amor a la Reina Inmaculada, agotan las energías y deprimen el ánimo de tal manera, que el corazón solo ansia extasiarse ante la Imagen bendita, que cabe la Santa Gruta se ofrece a la veneración del pueblo fiel que allí permanece horas y horas sin importarle n¡molestarle las inclemencias del tiempo, como ocurrió en las primeras horas de la madrugada del día último de estancia, en que por espacio de más de una hora cayó un verdadero diluvio de agua, y allí con la mirada fija en la Celestial señora, permanecíamos más de doscientas personas fervorosas y suplicantes, cortándole nuestras cuitas, pidiéndole por nosotros y por los nuestros, sin olvidarnos tampoco de nuestra España, nuestra amada Patria, que es su patrimonio.

Los peregrinos recorrieron la población, siendo muchos también los que realizaron una excursión a las célebres grutas de Bet-harram, reputadas como las mejores de Europa, y por la tarde asistimos a la imponente procesión del Santísimo, en la que formábamos más de diez mil personas, marchando tres Su Divina Majestad seis Prelados.

El número de enfermos congregados era tan considerable, que por la tarde a las cuatro, y como caso extraordinario, se abrieron las piscinas para bañar a los dolientes que lo habían pedido y no habían podido hacerlo por la mañana.

Cuando íbamos a tomar parte en la procesión de las antorchas, se nos dijo por persona autorizada que por la tarde, en las piscinas habían ocurrido dos hechos portentosos.

Una mujer bretona, que padecía, una afección purulenta en cara, al salir del Baño habían desaparecido por completo las señales que le llenaban el rostro y cesado los fuertes dolores que sufría, y a uña joven portuguesa, víctima de tuberculosis ósea que le había ocasionado una llaga en la rodilla derecha, después de salir del baño pudo andar libremente, y se observó que la llaga se había secado y comenzado a cicatrizarse.

Las dos pasaron a la oficina de las comprobaciones para su examen.

Al día siguiente y después de despedirnos de la Madre Santísima de nuestros amores y de asistir a la Santa Misa en la Basílica del Rosario nos dirigimos a los hoteles para desayunar e inmediatamente marchamos a ¡a estación de la que partimos a las seis veinte de la mañana con dirección a Barcelona.

En Narbona la previsión y nunca desmentida esplendidez de D. Luis Prats se hallaban preparadas tantas cajas como peregrinos que contenían nutrida y bien condimentada comida en las que no faltaban los correspondientes cubiertos.

Los peregrinos ovacionaron muy merecidamente al Sr. Prats y al dueño del restaurant de la estación que tan bien había cumplido las indicaciones de D. Luis Prats.

Por fin llegamos a Port-Bou y aquí entre el registro de la aduana y por haber llegado con unos minutos de retraso tuvimos que aguardar cuatro horas para partir y con este motivo llegamos a Barcelona a las nueve de la noche cuando hubiéramos podido hacerlo a las seis de la tarde.

En la estación de la ciudad condal ya nos esperaban magníficos autocares que en grandes cartelones indicaban los hoteles y así cada peregrino ocupó el suyo respectivo y a las nueve y media todos estaban alojados y sentados a la mesa para cenar.

Al día siguiente domingo 15 a las ocho de la mañana el infatigable director P. Cipriano Ibáñez celebró la Misa de Comunión en el altar mayor de la Basílica de la Merced y después desfilamos por el camarín de la celestial Patrona de Barcelona, dándose con esto por terminada la parte oficial de la Peregrinación.

Cada peregrino tenía su billete para regresar a Valencia y merced a las gestiones realizadas cerca de las compañías ferroviarias los peregrinos que quisieron pudieron permanecer por su cuenta en Barcelona desde el lunes al miércoles por la noche.

El Peregrino

De todas partes

Roma

La Congregación de Propaganda Fide ha publicado el último censo de las Misiones Católicas, según el cual están repartidas actualmente de este modo: 28 en Europa; 9 en Asia occidental; 44 en la India y Birmania; 14 en Siam e Indochina; 17 en el Japón; 16 en África del Norte, 52 en África Occidental: 17 en África Oriental; 30 en Arica Meridional; 22 en América del Norte y del Centro; 33 en América del Sur; 31 en Malasia y 29 en Australia y Nueva Zelanda.

De modo que la Iglesia tiene establecidas en todo el mundo 437 Misiones entre infieles, lo que demuestra la vitalidad del Catolicismo, y al mismo tiempo la necesidad de Misioneros para sostener y acrecentar la propagación de nuestra santa fe.

—En Marzo pasado, el Sumo Pontífice recibió una representación de las Congregaciones Marianas, que le ofreció el homenaje de 1222 Congregaciones de todo el mundo con 118.000 firmas, entre las cuales figuraban las de los Infantes de España D. Luis y D. José de Babiera.

El Papa aprovechó la ocasión para insistir sobre la necesidad de la colaboración de los seglares en el apostolado de las jerarquías eclesiásticas, que tanta falta hace, y tantos frutos puede cosechar en el campo vastísimo de la Acción católica.

—El día 6 de Abril se verificó en el Aula Consistorial, en presencia del Sumo Pontífice, la lectura de los Decretos para la Canonización del Beato Teófilo de Corte, franciscano y de la Beata Catalina Tomás, religiosa agustina de Palma de Mallorca.

Nuncio franciscano.—La Santa Sede ha creado recientemente una nueva Nunciatura en Irlanda, nombrando para ocuparla, a un religioso de la misma nación: al P. Pascual Robinson, de la Orden de Menores, Obispo titular desde el año 1927, y que tan excelentes servicios ha prestado a la Iglesia, especialmente con sus visitas a Oriente.

Nuevo Obispo franciscano.—El Sumo Pontífice, por Decreto de la Sagrada Congregación Consistorial se ha dignado nombrar Obispo titular al P. Natal Gubbels, hijo de la Provincia de San José en Bélgica, Secretario que fue de las Misiones, constituyéndole Vicario Apostólico de Ichang en la China.

El Santo del Papa.—El día 12 de Mayo se celebró la fiesta onomástica del Papa. La Ciudad Vaticana estaba engalanada, y recibió el Sumo Pontífice multitud de telegramas y felicitaciones de todas las partes del mundo.

Recibió también el Papa en audiencia al Antecámara, al Sacro Colegio, y la directiva del Círculo de san Pedro que ofreció al Santo Padre el tradicional cesto de flores y frutos.

Cartago. Congreso Eucarístico

Con gran solemnidad se ha celebrado el XXX Congreso Eucarístico Internacional en Cartago. Más de 50.000 personas asistieron a los diferentes actos del Congreso, bajo la presidencia del Cardenal Lepicier, Legado del Papa, y con la asistencia de 10 Cardenales y 100 Obispos de todas las partes del mundo, muchos Abades mitrados, y Superiores Generales de varias Ordenes religiosas.

Banderas pontificias, francesas y las de todas las naciones representadas en el Congreso adornaban profusamente el hermoso templo metropolitano.

El Cardenal Lepicier pronunció una elocuente alocución al inaugurar el Congreso, glorificando a San Cipriano; Santas Felicitas y Perpetua, y sobre todo a San Agustín, el Águila de Hipona.

Después fue leída en latín y en francés la Bula pontificia. Y a continuación, en medio de un imponente silencio, y presentando armas todas las tropas, levantó el Cardenal la Sagrada Custodia, que adoraron más de 30.000 congresistas, allí reunidos.

Uno de los días del Congreso fue dedicado a la celebración de un grandioso homenaje a los Mártires africanos, que derramaron su sangre en el anfiteatro de Cartago, y este homenaje se celebró en el mismo lugar del martirio.

Y uno de los espectáculos más conmovedores lo dieron más de 8.000 niños, vestidos de blanco, con la cruz roja de los cruzados sobre el pecho y con palmas en las manos, cantando el himno «Yo soy cristiano», sobre la misma arena ensangrentada por los mártires.

En la estación municipal del Belvedere se celebró una Comunión general, a la que asistieron más de 4.000 congresistas que recibieron la Sagrada Forma de manos de muchos Prelados.

En una de las sesiones dio una notable conferencia el historiador francés Luis Bertrand, quien habló elocuentemente acerca del renacimiento del espíritu católico, como se demuestra en la celebración de estos Congresos Eucarísticos, en todas las partes del mundo, como solemnísimos homenajes a la Sagrada Eucaristía, que es el Sacramento de la unión entre todos los cristianos y el vínculo del Amor verdadero, en estos tiempos de odios y rencores y luchas en toda la humanidad.

El día 12 de Mayo se celebró la última misa Pontifical del Congreso, celebrada sobre la colina de Cartago, precisamente en el lugar en que se levantaba la antigua basílica Majorum, construida en el siglo V, y que el Padre Lelattre descubrió en 1907.

Asistieron a la misa los Cardenales y Obispos congresistas y más de 5.000 sacerdotes, el Residente general y un representante del Rey, con centenares de banderas.

Terminada la misa se organizó una magna procesión, en la que formaban a la cabeza los niños de las escuelas, siguiendo las cofradías católicas, delegaciones de las parroquias de Túnez, Argelia, Francia y Canadá, delegaciones de España, Polonia y América, religiosos de diversas Ordenes, innumerables sacerdotes con sobrepelliz blanca, canónigos, Obispos, Arzobispos y religiosos extranjeros, los de Túnez, y detrás bajo un dosel de seda blanca, bordado en oro y sostenido por seis Padres Blancos, el Legado del Papa, rodeado de los Prelados y gentiles hombres de su séquito, el Arzobispo de Cartago, los Cardenales, el General Comandante en jefe de las tropas de Túnez,y el comité permanente del Congreso,cerrando la marcha los Padres Blancos.

Se calcula que más de 60.000 fieles asistieron a este magnífico homenaje a Jesús Sacramentado. Era una manifestación imponente, como no se había visto jamás.

Nuestra España estuvo muy dignamente representada por el Excmo. Sr. Obispo de Madrid-Alcalá,el Obispo de Tarazona ,el Deán de Toledo, y distinguidas personalidades eclesiásticas, con otros varios peregrinos que ascendían a unos doscientos.

También nuestra católica Valencia tuvo en este Congreso muy dignos representantes, que han regresado felizmente a sus hogares, muy satisfechos de haber podido presenciar una manifestación tan grandiosa en honor de Jesús Sacramentado.

Valencia- La fiesta de la Virgen de los Desamparados

El día de la Virgen de los Desamparados es y será siempre el día más grande y solemne de Valencia, por ser el día de su Patrona excelsa. Con extraordinaria solemnidad y entusiasmo popular que va aumentando cada año, se celebró la fiesta de la Patrona de Valencia.

Desde la víspera por la tarde era inmenso el gentío que llenaba la plaza de la Virgen, presenciando los preparativos de la fiesta.

El domingo por la mañana se veían repletas todas las iglesias de la capital, siendo innumerables los fieles que acudían para honrar a su Madre en la Sagrada Mesa. Y después de recibir la Sagrada Comunión, se iba reuniendo la gente en la plaza de la Virgen, convertida en un templo, con su artístico altar de flor en la fachada de la Real Capilla.

A las cinco de la mañana se celebró la misa de descubrir dentro de la Capilla, atestada de fieles, y a las ocho fue la misa en el altar de flor de la plaza, cantando escogidos motetes los niños de las escuelas públicas, acompañados por la Banda municipal.

A las diez fue el traslado de la imagen de la Virgen desde la Capilla a la Catedral, como todos los años. Pero este año resultó este traslado más solemne que otros, o es que el último siempre nos parece el más entusiasta a los que de veras amamos a nuestra Madre y Patrona.

Abrían la marcha una sección montada de la Guardia municipal, a la que seguían las banderoles y los timbaleros de la ciudad, la cruz catedralicia, los alumnos del Colegio de Vocaciones Eclesiásticas de San José y Seminario, los Beneficiados y señores Canónigos de la Metropolitana. A confinación iba la imagen de la Virgen, y detrás el señor Arzobispo, que oficiaba dé Pontifical, asistido por el Doctor Papá, y los canónigos, y seguían después el Excmo. Ayuntamiento bajo mazas, presidido por el alcalde D. José Maestre Laborde Bois, la camarera de la Santísima Virgen, señora Marquesa de Malferit, con la Junta de Gobierno de la Real Cofradía, cerrando la marcha la Banda municipal.

Al aparecer a la puerta de la Capilla la sagrada Imagen fue recibida por el público, que llenaba la plaza, con estruendosos aplausos, vivas entusiastas, lágrimas en los ojos y una traca con recios truenos, como salva a la Reina de Valencia.

Imposible describir el entusiasmo de los valencianos en este traslado de la imagen de su Patrona a la Catedral.

Colocada la imagen en el altar mayor de la catedral, empezó la gran solemnidad religiosa, oficiando de Pontifical el Señor Arzobispo, asistido por los señores canónigos antes mencionados. La capilla de música, y la schola cantorum del Seminario y Colegio de Vocaciones interpretaron una escogida partitura.

El orador sagrado fue el señor Lectoral Doctor Montañana, quien después de un sentido exordio de circunstancias, sentó y probó la proposición de que los valencianos al celebrar la fiesta de su Patrona, celebran la fiesta de su verdadera exaltación.

A las cinco de la tarde empezó a salir de la Catedral la procesión, que no fue sino un paseo triunfal de la Virgen de los Desamparados por las calles y plazas de su ciudad predilecta, siendo acogida por donde pasaba con aplausos, vivas interminables y verdaderas lluvias de flores, que alfombraban el suelo.

Oficiaba de Pontifical el Señor Arzobispo, asistido por los canónigos antes mencionados, y seguían a continuación la camarera de la Santísima Virgen, la Junta de Gobierno de la Real Cofradía, algunos diputados provinciales y concejales del Excmo. Ayuntamiento, presididos por el Señor Alcalde, Señor Gobernador y Presidente de la Diputación, Presidente de la Audiencia, Delegado de Hacienda.

A las ocho de la noche entraba la imagen de la Virgen en su Real Capilla, cantándose el Tota Pulchra del Maestro Andreví, terminando con la oración del Señor Arzobispo, quien dio a todos, como final, su pastoral bendición.

Pego

El día 5 del pasado Enero hicieron su profesión en la V. O. T. de S. Francisco las señoritas Anita Mengual Gil, Dolores Miralles Gilabert, Encarnación Vicéns Sendra, Isabel Tamarit Meina, Luisa Alemany Sendra, María Sendra Sendra, Pepica García Sendra, Pilar Piera Sánchiz, Rosario García Ortolá, Carmen Sendra Pérez, Carmen Ferrer Valentí y Carmen Sala Bolta.

El día 26 de Enero: Remedios Ciscar Pérez, María Ciscar Pérez, Rosa Pérez Cuesta, Amparo Sendra Gil, Josefina Santa Felicitas y Carmen Ortolá Sendra.

El día 2 de febrero: Las señoritas Pepica Sastre Escrivá, Paquita Llopis y Aurora Sendra Rovira.

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Grupo de novicias de la Venerable Orden Tercera de Pego que el pasado febrero hicieron su profesión y vistieron el san hábito de manos del P. Juan María Pons, Visitador