La primera santa Mallorquina
Santa Catalina Thomás
Caridad.-Celo por las almas.-Humildad.
Hablar de un santo, trazar aunque sumariamente su fisonomía moral y no decir algo sobre su caridad, sería defecto notable, imperdonable laguna. Dios es caridad, dice el apóstol San Juan y el santo no es sino un ser que participa de la naturaleza divina en sublime grado, alma, por consiguiente, abrasada toda en las llamas del amor divino.
Ahora bien; ¿cuál fue la caridad de santa Catalina? El autor de su vida, P. Antonio Thomás, en su preciosa biografía, la llama con mucho acierto volcán en perpetua erupción, y convida luego al lector a contemplar alguna de sus erupciones amorosas. Hagamos nosotros lo mismo, acerquémonos al corazón de Catalina y admiremos algunos de sus afectos; son los mismos que oyeron un día de aquellos labios de serafín sus hermanas en religión: «¡Ay! dulce centro de mi alma. ¡Ay! Amante dueño de mi corazón, ¡quien os amara con un amor infinito! ¡Oh! si yo fuese tan dichosa que mi alma toda se derritiera en las purísimas llamas de vuestro divino amor! Mas, ¡ay! Señor y Esposo dulcísimo de mi alma, ensanchad los senos de mi pobre corazón que ya no es capaz su estrechez de contener la grandeza de estos incendios.»
Otra vez, hablando con las religiosas les decía: «¡Hermanas mías carísimas, empecemos de veras a amar a nuestro divino Esposo. ¡Oh! ¡quién le amara con un amor infinito! Entreguémosle nuestros corazones. Aclamémosle dueño de nuestras voluntades. Hagámosle un perfecto holocausto de nuestras almas y de todo cuanto tenemos. Amémosle con todas nuestras fuerzas. Sirvámosle con todo el corazón, pues es infinitamente bueno y amable sobre cuanto se puede amar».
Se ha dicho que el celo por la salvación de las almas es la llama del amor, y siendo tan intenso el fuego de la caridad de nuestra santa, ¿a qué altura no se elevaría su celo por las almas, tan ardiente que le hacía desear morir mil veces por lograr su salvación?
El trato íntimo con Dios le daba motivo para rogar por los pecadores, cuyas necesidades y peligros le revelaba el Señor. Por ellos oraba incesante, por ellos se afligía y lloraba; y a sus oraciones, sacrificios y lágrimas, el infierno cerraba sus fauces y el cielo se abría. Notables casos se leen que prueban la eficacia de las oraciones de Sor Catalina. No podemos resistir a los deseos de contar uno.
Estaba cierta noche entretenida en dulce conversación con la Superiora y otras religiosas: Súbitamente, llevándose las manos a la cabeza y levantando sus ojos al cielo, rompió en copioso llanto. Después de breve rato aparece tranquila, enjuga sus lágrimas y una celestial sonrisa brilló en su semblante. La Priora le pregunta qué pasa, cuál es el motivo de aquellos movimientos y cambios tan bruscos y repentinos. A lo que contesta la santa con humilde sencillez, que en la vecina plaza del Carmen había sido asesinado un hombre. Y si tal desgracia ocurre, insiste la Priora, ¿a qué viene la sonrisa de vuestros labios? Entonces replica Sor Thomasa: «Es verdad que la muerte corporal merece ser llorada; pero la dicha de esta alma, que va a gozar de Dios, es digna de celebrarse. Este hombre, Madre mía, acaba de salir de la casa del pecado. Se ha encontrado con su enemigo, el cual, arrebatado de la cólera, le ha herido gravemente y a los pocos instantes ha muerto; mas en este corto tiempo que ha tenido de vida, ha sabido aprovechar los auxilios de la gracia que Dios le ha ofrecido, y, perdonando con todo su corazón al agresor, y arrepintiéndose perfectamente de sus pecados, ha pasado a la otra vida y su alma voló al eterno descanso.
Atónitas la escuchaban aquellas buenas monjas, y a la mañana siguiente, se confirmó la noticia del lance tal como lo habían oído de labios de Sor Catalina. ¡Qué celo, qué apostolado, el de nuestra santa Mallorquina!
Veamos ahora algún breve detalle de su profunda humildad.
Hemos dicho algo sobre las principales virtudes de Santa Catalina Thomás, pero todavía no hemos dicho una palabra sobre lo que les daba mayor realce y refulgente brillo. No hay duda que aquellas son preciosas perlas, mas lo que las abrillanta es la humildad.
Todas las religiosas amaban a Catalina y la veneraban como a santa y no siempre sabían disimular su aprecio y estimación.
Al verse ella tan agasajada y distinguida con el afecto entrañable de la Comunidad, se turba y llena de temor santo, y a fin de evitar el peligro que se cierne sobre su humildad, en un arranque de valor y fortaleza, resuelve aparentar rusticidad y aún pasar por tonta ante los demás. Mas, pronto descubrieron sus intentos y no logró con ellos sino que se aumentase el concepto de su santidad.
Sucedía a veces que la visitasen señoras distinguidas, atraídas por lo que se decía de su virtud extraordinaria. No podía Sor Catalina evitar aquellas visitas, y obediente a la Priora bajaba al locutorio, mostrándose afable, atenta y caritativa con todos; no obstante, si le dirigían palabras ociosas, e inútiles preguntas, o no contestaba o lo hacía con palabras impropias del caso, a fin de atraerse las burlas y desprecio, y así despreciada y burlada la dejasen en paz. Las palabras que en tales ocasiones profería, eran por ejemplo: «Cuando yo estaba en Valldemosa, me gustaban mucho las tortas con miel». Y al reprenderla las Religiosas su conducta, les contestaba: «Lo hago así para que todo el mundo me tenga en lo que soy en realidad», «una tonta y una loca».
Otras veces, para evitar toda sospecha de elevada contemplación y comunicación divina, al encontrarse en su celda salía al corredor con un sombrero puesto y una caña en las manos, o tomaba una almendra, y estrechándola dentro de su puño, se iba a la religiosa que encontraba al paso y le decía con aire festivo: ¿cap o punta? juego de niñas muy usado en Mallorca. Así era la virtud de Sor Thomasa, como la llamaban; así era su humildad.
Aguiló.
(Continuará).

Página mariana
Cartas a Mariófila (XII)
Inolvidable Mariófila: Paz y bien en Jesús por María. Recibo tu carta y con ella la grata impresión que te ha causado la lectura de la mía, y se te ha abierto, como dices, todo un mundo de esperanzas; porque teniendo a la Santísima Virgen, añades, por intercesora y abogada delante de Dios, ¿qué no alcanzaremos en la vida y en la muerte? Ella es muy sabia, continúas diciendo, y conoce nuestros deseos y nuestras oraciones y todos nuestros apuros y necesidades, y sabrá remediarnos en tiempo oportuno y defendernos con habilidad y maestría en los trances más apurados. Es poderosa y muy bien podrá desbaratar los planes de nuestros enemigos quien tiene aplastada bajo sus pies la cabeza del dragón infernal. Todo lo espero de mi Reina y mi Señora porque es Madre y Esposa queridísima del Rey de cielos y tierra, a quien siempre y en todo lo tiene tan a su favor, que no sabrá ni podrá negarle nada de cuanto por nosotros pida.
Así es, carísima, y por eso damos a María el honroso título de omnipotencia suplicante, como ya te dije. Regálate, pues, con frecuencia en estas consideraciones y ensancha tu corazón en la devoción, amor y confianza en tu divina Abogada para que siempre la tengas propicia.
Y porque mejor te estimules al servicio de tan buena Señora, te propondré en esta misiva el título de Maestra de las almas, que tan gloriosamente ostenta nuestra dulcísima Madre, asegurándote de antemano que este undécimo motivo ha de serte muy útil para tu progreso en la vida espiritual, porque María, como Maestra experimentada y sabia, te dará luz y acierto en la práctica de todas las virtudes.
Ya sabes, mi cara Mariófila, que los ángeles son las criaturas más perfectas que Dios ha criado, clasificándolos en nueve coros o jerarquías porque unos a otros se aventajan en perfecciones; y a cada una de estas jerarquías le dio un distintivo u oficio especial para que mejor los pudiéramos conocer. El distintivo de los Querubines por ejemplo, que son los
que dicen bien a nuestro propósito, es la sabiduría; es decir, que los ángeles de este coro tienen más claro y cabal conocimiento de las cosas naturales y sobrenaturales que los de las otras jerarquías.
Diríamos que son los Secretarios de la Sabiduría increada y que están en autos del saber divino y de todos los asuntos con él relacionados. Para ponderar su extraordinaria ciencia habrás oído decir esta o semejantes expresiones: «Oh, quien tuviera la sabiduría de los Querubines para alabarle digna y convenientemente», como quien tiene conocimiento casi infinito de Dios y sabe los medios para poderlo bendecir como es debido.
Pues bien, la sabiduría de la Virgen Nuestra Señora está muy sobre la de los Querubines; es superior a la de todos los Ángeles y hombres juntos. Así nos lo aseguran los Santos Padres y Doctores de la Iglesia. San Bernardo dice, que como el sol vence en luz a todas las demás estrellas y planetas, así la Virgen excede a todos los hombres y Ángeles en discreción, virtud y sabiduría; y Cornelio a Lápide enseña, que infundió Dios a la Virgen mayor sabiduría en el instante de su Concepción que a ninguno de los Ángeles y hombres, y que María la fue aumentando con progresión siempre creciente toda su vida, porque había de ser la idea y ejemplar de toda discreción y sabiduría a toda inteligencia creada.
Diríamos, amada Mariófila, que aquí como en la gracia concurrieron las dos supremas voluntades: La de Dios y la de María. El Señor se manifestó muy generoso con la Virgen, dándole luces y conocimientos naturales y sobrenaturales como nunca los tendrán los hombres y ni aún los ángeles. La que estuvo llena de gracia debía tener también la plenitud del Espíritu Santo, que es espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de ciencia y de consejo, para que en Ella no hubiera nada de indiscreción ni de ignorancia. La Santísima Virgen, por su parte, puso también a contribución toda su voluntad, utilizando la plenitud de esa gracia y de esos dones para dar a Dios toda la gloria posible y amarle tan sin modo ni medida que jamás podremos comprender, siendo este amor y correspondencia a la gracia el ápice de toda la sabiduría creada.
Y si a todo lo dicho añadimos, oh Mariófila, la dignidad de Madre de Dios que la Santísima Virgen ostenta con tanto realismo como honor y gloria suya, apreciaremos todo el alcance del gran elogio que la Iglesia hace de Nuestra Señora al llamarla: Trono de la sabiduría y Maestra de las almas. Esta celestial Princesa por haber concebido en su seno virginal al Verbo encarnado, posee toda la ciencia y los conocimientos del humano y divino saber en el grado sumo que puede recibir una pura criatura; y así diremos, que sí nada se le oculta al Verbo humanado por ser Dios, nada podrá ignorar tampoco la Santísima Virgen porque es Madre de Dios.
Su sabiduría excede, pues, a la de todos los Doctores y Padres de la Iglesia, a la de los Apóstoles y Evangelistas, a la de los Patriarcas y Profetas, y está sobre las más encumbradas y clarísimas inteligencias de los Querubines. Solamente reconoce superior a la Sabiduría increada, y aún de esta Sabiduría eterna, por privilegio especial, como ya hemos dicho, es Madre Depositaría y Dispensera. ¡Oh, qué grande, qué excelente es nuestra Reina con el tesoro de la divina sabiduría! ¡Qué alto es su magisterio y qué autoridad le da sobre todos los hombres! Ella, a su modo, puede decir como su divino Hijo: Yo soy la verdad... Yo soy la luz, el que me sigue no anda en tinieblas.
Pero aún hay más, mi cara Mariófila. El Espíritu Santo, bajo cuyo magisterio vino formándose Nuestra Señora en la divina ciencia desde el feliz instante de su concepción sin mancha, quiso premiar, digámoslo así, la aplicación de su amadísima Esposa y bien aprovechada Discípula en la Escuela de Dios, graduándola de Doctor en toda manera de ciencias.
¿Qué otra cosa significa la venida del Divino Paráclito sobre el Colegio Apostólico presidido por la Virgen Inmaculada? Mírala si no en el Cenáculo rodeada de los Apóstoles y Discípulos del Señor, recibiendo la plenitud de los Dones de ciencia y de santidad que descienden del cielo y reposan sobre todos y cada uno de ellos en forma de lenguas de fuego, que fueron como las borlas del Doctorado con que el Espíritu Santo los distinguía, siendo la de Nuestra Señora la más visible, la más rica y la más brillante, porque sobre Ella recayeron mayores Dones de gracia, ciencia y santidad, como competían.
Fr. Mariano.
(Continuará).
Escenas evangélicas.
Hoy como ayer
Bullicio de gente, vendedores pregonando sus mercancías, compradores regateando el precio de los objetos comprados, entradas y salidas en el Templo de judíos que van y vienen de cumplir con el precepto de los sacrificios, este es el cuadro que te presento, lector.
Entre este ajetreo de la gente—zumbar de abejas en rededor de la colmena— se destacan dos personajes: Hamblet, el viejo cazurro usurero de tez apergaminada, manos sarmentosas, nariz aguileña, ojos negros, como noche de tormenta, incrédulo y burlón hasta de sus mismos actos, y, Zacarías, su vecino, un hombre moreno, alto, de una mirada serena y quieta, de corazón noble y creyente en la fe y religión de sus padres. Se han encontrado en el atrio del templo y han comenzado la siguiente charla:
—¡Hola!, Zacarías, ¿qué hoy no has visto a tu Maestro el Nazareno?
—No; ayer si le vi.
—Y qué, ¿obró algún milagro?
—¿Te parece poco milagro que siempre le siga una multitud llena de fe en sus palabras?
—¿Es que ayer también habló a la multitud?
—Sí, dijo: «Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro; o a uno sufrirá y al otro despreciará. No podéis servir a Dios y a las riquezas».
Una mueca de desprecio ha cruzado por el rostro de Hamblet, rápida, como un relámpago. Zacarías no se ha dado cuenta y ha continuado: «Por tanto os digo no andéis afanados por vuestra alma, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis. ¿No es más el alma que la comida y el cuerpo más que el vestido?»
—¡Peregrinas doctrinas son esas!
—Pues oye atento lo que añadió después: «Mirad las aves del cielo que no siembran, ni siegan, ni allegan en trojes: y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿Pues no sois vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros discurriendo puede añadir un codo a su estatura?»
Hamblet ha abierto desmesuradamente sus ojos revelando una incertidumbre en las palabras del Nazareno y ha dicho:
—Pero el pueblo...
—Siguió escuchando a Jesús que decía: «¿Y por qué andáis acongojados en el vestido? Considerad como crecen los lirios del campo: no trabajan ni hilan. Yo digo, que ni Salomón en toda su gloria fue cubierto como uno de estos. Y a continuación, Jesús ha puesto una bella comparación: «Pues si el heno del campo, que hoy es, y mañana es echado al horno, Dios viste así, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe?»
La cara de Hamblet, al oír estas palabras, se ha teñido de un rojo fatídico, de ira, sus ojos han brillado como los resplandores de una luz siniestra, de sangre, de venganza hacia el maestro que, según Hamblet, maleaba y pervertía al pueblo con tales enseñanzas.
Zacarías ha sentido miedo a Hamblet ante ese fenómeno psíquico y le ha preguntado: ¿Te pasa algo, ¿te cansa esta narración?
—No. Sigue, ha dicho Hamblet cuyo semblante, un poco amarillento, como una flor agostada por el calor del sol, ha recobrado su normalidad.
—«No os acongojéis, pues, diciendo: qué comeremos, o qué beberemos, o con qué nos cubriremos. Porque los gentiles se afanan por estas cosas. Y vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de todas ellas. Buscad, pues, primeramente el reino de Dios, y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.»
Una carcajada de rabia, de injuria, estridente, como la erupción de un volcán, que ha llamado la atención al mercader que cerca de ellos estaba vendiendo palomas, ha salido de la boca, de los labios de Hamblet que con un cinismo refinado se ha burlado de Zacarías, su vecino, que cree y ama al Nazareno.
Marcos Vilar.
El Patronato de la juventud Obrera de Onteniente
En los tiempos actuales en que por desgracia vemos que los enemigos de la Religión Católica se lanzan a desprestigiarla y a crear centros de carácter laico para difundir sus doctrinas —no educativas—, observo con gran júbilo el resurgir de la gloriosa ciudad de Onteniente, católica y caritativa por excelencia, en donde a iniciativa de los beneméritos Padres Franciscanos de aquella ciudad, y con la valiosa ayuda de las personas más pudientes de la misma, han fundado un Patronato, en donde se viene realizando labor socialmente franciscana como enseñanza, instrucción y demás necesario a obreros y obreras cumpliendo los fines a que fue instituido.
En dicho centro hay escuelas para obreros y obreras, independientes, salón de actos donde se dan conferencias instructivas de religión y moral.
En la escuela a los obreros —aparte de la enseñanza— se les da estudios de análisis de vino, tierras, etc., todo ello propio de materias agrícolas para que el día de maña puedan ser hombres prácticos en sus labores y con ello ganar el sustento para sí y sus familias.
A las jóvenes obreras, aparte de la enseñanza se ha abierto una sección de corte en donde se las instruye para aprender a cortar y coser trajes con objeto de que, en su día, puedan aprovecharse de ello. Las ropas que se confeccionan se guardan en un depósito y después se distribuye entre los pobres. En la foto aparece una exposición de labores en la que dos jóvenes ontenienses juntamente con la subdirectora de la clase, la simpática señorita Carmen Tormo, se prestan a servir de maniquí para exponer los tres elegantes y hermosos trajes confeccionados en la misma.
Es alma de tal sección, como se ha dicho, la señorita Tormo que con un desprendimiento digno de elogio se desvive en procurar la educación e instrucción de las obreras que tiene a su cargo.
Reciba mi más expresivos plácemes tan distinguida señorita, así como los profesores y profesoras de tal Patronato, por la labor social-franciscana que vienen realizando en favor de los obreros.
Carmelo Ferragut, T. F.
Noticias
Calendario franciscano para 1931
Con una magnífica presentación acaba de salir de imprenta el Calendario-bloc para 1931.
De su contenido, máximas de santos franciscanos, santoral, vidas de los santos de la Orden, amenidades y extensa labor bibliográfica se ha encargado el P. Juan Alventosa.
Sus hojitas son de una mágica sugestión. No debiera haber casa franciscana, e incluyo en ellas a los hogares de los Terciarios Franciscanos, que no lo poseyera. El ha de ir, día por día, avivando el
recuerdo y tradiciones franciscanas de nuestros mayores, y su lectura, amena y devota será el pábulo espiritual cotidiano de las almas seráficas.
Agres. Fiesta de la Asociación de la visita diaria a la Virgen del Castillo
El 25 del pasado Mayo la Asociación de la Visita Diaria a Nuestra Excelsa Patrona la Virgen del Castillo de Agres, celebró su fiesta anual para festejar y honrar a su digna y cariñosa Madre.
El amanecer del día 25 fue esplendoroso. El ambiente puro saturado con los aromas del Mariola y el verdor de este valle dorado por los límpidos rayos solares, nos convidaban a salir de nuestras casas y subir al famoso Santuario colocado entre angostos peñascales.
Fue grande el número de personas que a él se acercaron, después de sentida y calurosa plática, por el P. Francisco Sanz, dos niños de esta Escolanía, como dos angelitos, se acercaban a la Sagrada Mesa para recibir por vez primera el Pan de los Ángeles.
En la Misa cantada se interpretó por la capilla de esta Escolanía, la de Pío X, y en el ofertorio el motete «Regina Coeli», del P. Alejandro Calbo, Guardián de este Convento.
No menos conmovedor fue el acto religioso que tuvo lugar por la tarde. En él se cantó con unción y entusiasmo, alternando los niños de la Escolanía con los niños de la Catequesis, el trisagio del Padre Guzmán.
Después, el Director de dicha Asociación, P. Jaime Martí, ocupó la sagrada cátedra, y supo presentar a la Virgen de Agres como Estrella que guía los pasos de todos sus hijos, y como puerto seguro para no perecer en las olas tempestuosas de la vida.
Dio realce a esta fiesta de la Visita Diaria las poesías que los niños y niñas de la Catequesis recitaron admirablemente a la Virgen.
¿Y quién no experimentó la satisfacción y dicha que causaba el gentío inmenso que acompañaba a su Excelsa Madre y Patrona, la Virgen del Castillo de Agres, en la solemne procesión? Fue muy grato para todos nosotros.
Finalmente, terminó este acto religioso cantándose, por todo el pueblo, la tan dulce y sentida «Salve a la Virgen de Agres» y unes vivas a nuestra Patrona que, salidos de corazones inflamados en amor a la Moreneta de Agres, fueron contestados con entusiasmo.
Cullera. Bendición del Santísimo Cristo de la Providencia en el Santuario de la Virgen del Castillo
El día 15 del pasado Agosto se bendijo un Cristo de tamaño natural que es una obra de arte construida en los talleres de los señores Teruel y Pastor.
Bendijo la imagen el P. Superior de los Franciscanos del Castillo, quien besó luego la devota imagen y a continuación la besaron la Comunidad y los demás fieles.
Se ha colocado a la entrada del Santuario, para que los fieles puedan besarla con facilidad, y con esos besos se aumente el amor y gratitud a Jesús Crucificado.
Cantó la misa solemne que siguió a la bendición, el P. Vicente Corell oficiando de Diácono y Subdiácono los Padres Eusebio Arbona y León Amorós. Predicó el panegírico el R. P. Luis Colomer quien explicó maravillosamente lo que significa un beso al Cristo de la Providencia y lo muy merecido que Jesús tiene tal beso.
Algunos Padres Franciscanos de los Colegios de Onteniente y Carcagente que vinieron a la fiesta cantaron con mucho arte una misa a tres voces de Ravanello.
Feliz viaje
El día 5 del pasado Julio se embarcaron en el vapor Victoria Eugenia el P. Ambrosio Crespo, nombrado Superior y cura de la parroquia de San Roque, en la ciudad de Mercedes, Provincia de San Luis, en la República Argentina, y el hermano lego Fr. José María Romeu, que va destinado al Colegio que los Padres Franciscanos de esta Provincia de Valencia tienen en Serrano, Provincia de Córdoba, en la mencionada República.
Y el día 25 de Agosto partieron también el P. Buenaventura Meseguer, nombrado Superior del Colegio de Serrano, y Fr. Ramón Roig, destinado a la parroquia de San Roque mencionada.
Que Dios les conceda un feliz viaje.
Bienvenidos
Han llegado procedentes de Roma, después de visitar Asís, Monte Alverna, Lourdes y Zaragoza, los religiosos de esta Seráfica Provincia, Padres Fabián Castellá y Severino González, aspirantes Misioneros, que vienen a despedirse de sus familias, antes de partir a las Misiones franciscanas, a donde les destine la Obediencia.
Que les sea grata la estancia entre sus padres y hermanos durante los días que les concede la Obediencia del P. Ministro General.
También han llegado a la Provincia desde Alemania (Paderborn), donde han estado dos años estudiando Sagrada Teología, los PP: Manuel Reig y Joaquín Sanchis.
Sean bienvenidos, y no dudamos que les ha sido muy grato abrazar de nuevo a sus hermanos religiosos valencianos y volver a vivir en la amada Provincia Seráfica de la que son hijos.
Vesticiones y profesiones
En Santo Espíritu del Monte el día 26 de Agosto vistieron el santo hábito para novicios de coro los alumnos del Colegio Seráfico de Benisa siguientes: Vicente Gozálbez Pérez, Leopoldo Oltra Borrás, Jesús Alaudes Ibáñez, Jesús Albiñana Navarro, Ramón Negre Grangel, Jaime Pellicer Muñoz, Juan Jornet Sanchis, José Reig Blanes, Francisco Villanueva Cantó, José Nadal Faus, Salvador Miñan i Estruch, Enrique Mompó Agulló, Vicente Galvany Martínez y Vicente Martínez García.
Y en el mismo Convento hicieron sus votos temporales los novicios de coro siguientes: Fr. Lorenzo Cervera, Fr. Antonio Tomás, Fr. Enrique Cardona, Fr. José López y Fr. Desiderio Tro.
A todos nuestra más cumplida enhorabuena.
Roma
El 30 del pasado Junio celebró el Papa consistorio en el que fueron proclamados cinco cardenales: y con este motivo pronunció Su Santidad un elocuente discurso anunciando la terminación del Año Santo, celebrado para solemnizar sus Bodas de Oro sacerdotales, y congratulándose de los felices resultados del Congreso Eucarístico de Cartago, del que ya dimos cuenta en la Crónica de esta Revista.
También se lamentó amargamente el Sumo Pontífice de la encarnizada persecución religiosa en Rusia, como también en Malta por el innoble proceder de las autoridades inglesas de la isla en las relaciones con la Iglesia Católica.
De grande satisfacción fue para el Padre Santo la solemne canonización de San Juan Debreuf, San Roberto Belarmino y San Teófilo da Corte, franciscano, en la que se manifestaron una vez más los sentimientos de adhesión del público al Soberano Pontífice, aclamándole con el entusiasmo y cariño de verdaderos hijos.
El 9 del pasado Julio falleció en Roma a la avanzada edad de 94 años el Cardenal Vanutelli, confortado con los auxilios espirituales y una bendición especial del Papa.
Era en la actualidad Decano del Sacro Colegio, Obispo de Ostia, Comendatario de San Silvestre, Arcipreste de la Basílica Liberiana, Datario de Su Santidad, y había sido Nuncio y representante del Papa en varias ocasiones. Ha publicado varias obras dedicadas a las cuestiones del próximo Oriente cristiano.
Descanse en paz el ilustre Purpurado.
Con la muerte del Cardenal Vanutelli pasa a ser Decano del Sacro Colegio el Cardenal Granito di Belmonte.
España. Enseñanza secundaria
Uno de los principales problemas de que se ha ocupado la prensa y ha interesado a la opinión pública ha sido el de la enseñanza secundaria.
El Consejo de Instrucción pública presentó su informe sereno y razonado al señor Ministro para su estudio y aprobación definitiva.
Los puntos principales de dicho informe son: el ingreso en los Institutos deberá hacerse no antes de los once años; el período de escolaridad secundaria deberá durar seis años; se aconseja el método cíclico, y los cuestionarios habrán de ser publicados por el Ministerio; cada profesor podrá poner el texto que tenga por conveniente, siempre que éste sea aprobado previamente por el mismo Ministerio; debe limitarse el número de alumnos que asistan a cada clase, número que no pasará de cincuenta.
La Comisión permanente propone que la enseñanza de la Religión sea obligatoria para todos, a menos que los padres del alumno se manifiesten en contra; los alumnos oficiales y colegiados no pasarán de un curso a otro sin la aprobación de sus respectivos profesores, quienes, al finalizar el sexto año, les otorgarán el correspondiente título de bachiller, título que no surtirá sus efectos para ingresar en la Universidad, sino después de haber dado pruebas de suficiencia el alumno ante un tribunal de catedráticos de la misma; los alumnos libres habrán de presentarse a dar sus pruebas ante los catedráticos del Instituto.
La Asamblea de Catedráticos arremetió contra estas propuestas del Consejo, en términos impropios de hombres encanecidos en la enseñanza. Se ha desatado contra el Consejo de Instrucción pública, con ataques a la Dictadura, y también contra las Ordenes Religiosas que, según algunos, son las culpables de todos los entuertos de la enseñanza. ¡Bendito sea Dios! Y con tanto que han trabajado y trabajan actualmente, y con vardadero desinterés en favor de la verdadera enseñanza.
—Por Real Orden ha sido designado para director de la Biblioteca Nacional D. Miguel Artigas, que lo era de la de Menéndez Pelayo en Santander. Nuestra más sincera enhorabuena a nuestro particular amigo D. Miguel Artigas, gloria de Teruel.
Valencia. Fiesta de la SENYERA
El día 25 del pasado Julio fue un día grande para Valencia entera, que lo recordará siempre con emoción y lágrimas en los ojos.
La inmensa muchedumbre que se reunió en la anchurosa plaza de Castelar y en todas las calles inmediatas a las Casas Consistoriales vibraba de emoción y de entusiasmo al presenciar el grandioso acto que se celebraba.
El anuncio de que la Senyera auténtica, la vieja, la gloriosa, símbolo de tantas grandezas y tradiciones iba a ser solemnemente izada en las Casas Consistoriales, fue suficiente para que se llenara materialmente la espaciosa plaza de Castelar, sin que apenas se pudiese transitar por ella. Los balcones y las azoteas que dan a la plaza estaban también repletas, y gran número de enseñas de entidades allí reunidas se aprestaban para rendir homenaje a la gloriosa Senyera del rey D. Jaime.

La Banda Municipal estaba situada en el patio de la entrada principal de las Casas Consistoriales, y enfrente la Federación Colombófila tenía preparados cestos que contenían centenares de palomos.
El Himno Regional, puesto en valenciano, profusamente repartido en hojas que todos recogían con cariño.
Poco después de las siete de la tarde se organizó una comitiva en el salón de la Alcaldía, formada por diputados y concejales, y presidida por los presidentes de las Diputaciones y alcaldes de Castellón, Alicante y Valencia.
Se dirigió al Archivo, y previas las formalidades de rigor, fue entregada al señor Alcalde de nuestra ciudad, a los sones de los clarines y timbales que ejecutaban la Marcha de la Ciudad.
Al paso de la comitiva por los salones, la enorme concurrencia aplaudía con fervoroso entusiasmo, y cuando la secular Senyera apareció con los representantes de la región en el balcón principal, un clamoreo de entusiasmo y una ovación prolongada estalló por toda la plaza. La Banda Municipal ejecutó el Himno de la Región, centenares de palomos invadieron los aires, y lágrimas ardientes corrían por las mejillas de todos los que presenciaban el acto.
El señor Maestre dirigió la palabra en valenciano al inmenso público, profundamente emocionado por el grandioso espectáculo.
Realzó el inmenso valor que para Valencia significaba la presencia de las autoridades y representaciones de Castellón y Alicante, y expresó la profunda gratitud que de todos merece la prensa que ha recogido y alentado aquella grandiosa fiesta de exaltación valenciana.
Hoy, dice, nuestra Senyera abrazada por los tres alcaldes y presidentes, se enarbola de nuevo tremolando al sol sus pliegues, como antaño la enarbolara D. Jaime en defensa de nuestros fueros y libertades que hemos de reconquistar, alentados por el fervor valencianista que fortalece los vivos colores de la Senyera. Manifestó después profundamente emocionado que cuando muera quiere sea envuelto su cuerpo con la Senyera, que estrechó entre sus brazos y besó, con estruendosos aplausos y vivas de todos los asistentes.
Habló a continuación D. Pedro Juan Serrano, presidente de la Diputación, pronunciando elocuentes y sentidas palabras, que fueron aclamadas por el público.
Pidió luego el público que hablaran los alcaldes de Castellón y Alicante.
El señor Breva de Castellón dijo que venía en nombre de Castellón a dar público testimonio de amor a las libertades públicas simbolizadas en la Senyera. Terminó su elocuente discurso abrazando al alcalde y besando la Senyera.
Y el señor Mengual, alcalde de Alicante, dijo que era la primera vez que presenciaba un espectáculo tan impresionante.
«Vengo, añadió, en nombre de Alicante a sumarme al homenaje que tributáis a la Senyera de la región valenciana». Terminó sus sentidas palabras diciendo que besaba la Senyera en nombre de Alicante, haciendo suyas las palabras del señor alcalde de Castellón, y haciendo votos por que en el propósito de todos entre la decisión de labrar la grandeza regional para ofrendarla a la Patria España.
Estas palabras fueron acogidas con estruendosos aplausos.
A continuación fue izada la Senyera, confeccionada con este fin, entre vivas y aplausos prolongados. La Banda Municipal interpretó el Himno de la Región, que cantó en valenciano el público, con creciente entusiasmo y emoción.
La Senyera verdadera fue devuelta al Archivo con todos los honores de reglamento.
Luego se organizó una manifestación, presidida por los representantes de la región, y se dirigió al parterre, ante el monumento al rey D. Jaime; fue interpretado de nuevo el Himno Regional, y se disolvieron los manifestantes con el mayor orden, muy satisfechos de la brillantez del homenaje a la Senyera, que quedará grabado indeleblemente en el corazón de todos los valencianos.
Bibliografía
Perfiles, por Jaime Miquel Lluch.
El amigo y estudioso joven ha publicado un hermoso y sugestivo libro de viaje con el que logra recrear y deleitar. Perfiles es un libro de 134 páginas, bellamente editado en Onteniente, en la imprenta de Ricardo Silvaje.
Tras una sugestiva portada en la que todo se destaca como un perfil hasta el fondo mismo, y en la que el tren sobre declinada vía se lanza y corre en vertiginosas velocidades, dejando sobre el espacio las nubes empenachadas de su humo, camino de la Corte verbenera y enferiada, donde se destaca el perfil del alma popular madrileña, enlazada al talle, mirándose en el fondo de los ojos de ellas, con el barracón y con la tienda y con los farolillos de mil colores, brujos... así, después de esa portada con la que el amigo Lluch nos presenta su libro, ya lo abrimos con simpatía, pues adivinamos los perfiles que una inquietud viajera irá trasladando de la realidad, fugazmente vista, al cuaderno de notas, y de éste al libro.
Son, pues, crónicas de viaje y como tales adolecen de ser nada más que impresionistas. Ante el contacto tan rápido, fugaz, de las cosas difícilmente se aprende su alma, porque no siempre vibra hacia fuera; que las más de las veces suena en melodías interiores, tanto más verdaderas cuanto más imperceptibles. De aquí que el perfil de las cosas no siempre aparece, pocas veces se contornea, y marcarlo, aprisionarlo en unas líneas, en una emoción tan fugaz y liviana, es desdibujarlo.

De Ceremonia y rúbrica de la Iglesia Española, donde encontrará infinidad de fotos de este histórico viaje
Crónica oficial de la Embajada del Cardenal Benlloch a la América Española, por el P. Adolfo Villanueva, Sch. P.—2 vols. en 4.° ed. de lujo, con numerosos fotograbados. Tomo 1, 508 págs.; tomo
II, 527 págs.—Talleres tipográficos «La Gutemberg», Salvador Giner, 9, Valencia».
Hemos recibido los dos lujosos volúmenes de esta preciosa obra. Aunque sale a la luz después de siete años de realizado el viaje, no por esto ha perdido la oportunidad que tales narraciones entrañan, pues siempre es hora y ocasión de ensalzar a la Madre Patria y a sus hijas las Naciones Americanas, cada vez más unidas material y espiritualmente.
Fue la Embajada del Cardenal Benlloch un viaje verdaderamente triunfal en el que recibió entusiastas manifestaciones de amor y respeto de las Repúblicas que visitó, que al mismo tiempo eran un homenaje a la Madre España y a la Iglesia Católica.
Narra el autor detalladamente todo lo que precedió y aconteció durante el viaje a la América Española, hasta el feliz regreso a la ciudad de Valencia, deteniéndose en los episodios que más conmovieron al Señor Cardenal y a los que le acompañaban, como también a los naturales de las Repúblicas visitadas. Resalta entre estos episodios los que se refieren a la Consagración de la Basílica de la Merced, en Santiago de Chile, de la que guardarán imborrable recuerdo todos los que la presenciaron.
En el tomo II hay un apéndice consagrado al fallecimiento del Cardenal Benlloch, en el que se consignan las intimas manifestaciones de aprecio y de dolor que hicieron todos los españoles, especialmente sus diocesanos de Burgos y todos los valencianos, pues todos amaban a su paisano Cardenal, como era llamado en nuestra tierra.
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