Origen de la Archicofradía establecida en la iglesia de los PP. Franciscanos dedicada a la
Purísima concepción
La acendrada devoción del pueblo español a la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen, manifestada en toda su brillante tradición mariana, ya en la práctica del culto, ya en las especulaciones de la escuela, ha merecido este juicio de un Obispo extranjero, Mr. Malon: «España ha sido el instrumento de la Providencia para preparar el camino a la definición del misterio.»
En esta gesta marianoespañola Valencia ocupa su lugar de honor. En 1530 es su Universidad la primera de España que hace juramento de defender siempre el privilegio de la Inmaculada Concepción, y algunos años después ofrece una de las Cofradías más florecientes que en aquella época fecunda brotaron de la entraña popular en honor de la Purísima y Limpia Concepción de la Virgen María.
Bueno será dar a conocer el origen de esta primera Cofradía, que brotó en este pueblo mariano para dar culto a la Virgen en su Inmaculada Concepción.
El día 1º de diciembre de 1572 se presentó al Guardián del convento de San Francisco de esta ciudad, que a la sazón era el P. Fr. Pedro Manrique, una comisión de notables caballeros de la ciudad, y le hicieron notar que era lamentable que Valencia no celebrase ninguna procesión en honor de «la limpia Concepción de la Virgen sin mancilla». Se estudió el asunto, y determinaron hacer las gestiones del caso para proceder en su día, 8 de diciembre, a la dicha procesión. Así se hizo. «La cual solemnizó el Reverendísimo Sr. D. Pedro Coderos, Arzobispo de Ottrento, que fué en ella vestido de pontifical. Asistieron en dicha procesión el excelentísimo Sr. Marqués de Mondéjar, Virrey y Capitán General que entonces era de la Ciudad y Reyno de Valencia, don toda la Nobleza y Caballería de la Ciudad. Acompañáronla todas las Venerables Cofradías de la ciudad, con cirios blancos encendidos, cada una procediendo por su antigüidad. Hubo música de cantores, ministriles, vihuelas de arco; hasta las trompetas y atabales de la ciudad. Y fué tan grande el concurso de la gente, así de hombres, como de mujeres, de todos los estados que concurrieron a honrar dicha procesión, que se entendió bien la singular devoción que la nobilísima ciudad de Valencia tiene a la limpia Concepción de la Madre de Dios.» (P. Cristóbal Moreno, en su libro Limpieza de la Virgen, 1582.)
Movidos por esta explosión de amor a la Virgen Inmaculada, ilustres personalidades de la ciudad rogaron al arriba mencionado' P. Manrique que les cediera una capilla y altar de la iglesia de San Francisco para fundar allí una Cofradía en honor de la «inmaculatísima Concepción». Accedieron los superiores de la Orden Franciscana a este deseo piadoso del pueblo valenciano, y se empezó con gran fervor la organización de tan laudable obra. Muchas fueron las dificultades que se hubieron de vencer, pero, al fin, todas superadas, fué fundada y aprobada canónicamente la Cofradía por el entonces Arzobispo de Valencia y Patriarca de Antioquía, el Beato Juan de Ribera, el día 8 de enero de 1574.
Con esta aprobación, el entusiasma fué desbordante, pues eran innumerables los que acudían a inscribirse como cofrades. Baste decir que hubo un día en que se presentaron cerca de dos mil personas, «hombres y mujeres de todos estados». Su fin era promover el culto y devoción a la Inmaculada, a lo que se proveía con una procesión mensual, muy solemne, y otros ejercicios piadosos. Pero pronto trascendió esta piedad en obras de alto valor benéficomoral, especialmente «colocando en matrimonio las pobres doncellas que están destituídas de todo auxilio y desamparadas de todo favor humano». (Ibídem.)
En atención a todo lo cual, fácilmente se pudo conseguir de la Santa Sede su agregación a las Archicofradías de la limpia Concepción e la Santísima Virgen v de la Caridad, ambas establecidas en la Basílica de San Lorenzo, de Roma. Con ello se enriqueció de singulares gracias e indulgencias, según consta en documentos pontificios expedidos por el Papa Gregorio XIII en 1579.
No es extraño, pues, que en su tiempo de fervor alcanzara esta Archicofradía en nuestra ciudad un brillo y poder expansivo sorprendentes, contribuyendo así a la preparación del pueblo valenciano para festejar con el entusiasmo que le caracteriza la proclamación del Dogma de la Inmaculada.
Debido a la exclaustración de las Ordenes religiosas del pasado siglo sufrió también su golpe esta Archicofradía, pero no murió. Continuó funcionando en la iglesia de San Francisco (hoy mercado de flores, en la plaza del Caudillo), y al desaparecer esta iglesia se refugió en la de la Puridad (Religiosas Clarisas), hasta que a principios de siglo se establecieron de nuevo los Padres Franciscanos en Valencia, y entonces pasó, bajo su dirección, a la, iglesia de San Lorenzo Mártir, donde continúa congregando en sus filas a numerosos fieles amantes de la Inmaculada y de las gloriosas tradiciones patrias.
A la Purísima Virgen María, Madre de Dios,
en su sacratísimo parto
Trueque el más feliz que nunca ha habido
es este que hoy con Dios, Virgen, hiciste;
por el cual fuiste Tú lo que no fuiste,
siendo Dios por T¡cual no había sido.
Siempre fué eterno Dios, y ya es nacido,
que el nacer que no tuvo se lo diste;
Virgen casta eras Tú, y de El recibiste
el ser Madre de un modo nunca oído.
¡Niño fué Dios por Ti! ¡Caso estupendo!
Tú fuiste por Dios Madre, a luz le dando,
y Virgen sin igual permaneciendo.
Tú le diste el ser hombre, Dios quedando;
El te dió ser su Madre, Virgen siendo.
¿Cuál salió de los dos aquí ganando?
Fr. A. de V.
La Nochebuena
Me ahogo en m¡camita, Allí desde tu falda, Y cómo en su regazo, Veré, cual los pastores veré los Reyes Magos ¡Ay! ¡Qué placer tan grande! |
¿Lo ves? Como no quieres Vestida de esplendores, Me explica que en los cielos hay músicas y fiestas, pues dice que a las niñas Mamita, ¿por qué lloras? Radiantes querubines déscienden a la tierra; ¡Mamita, dame un beso
Trinidad Aldrich |

Consultorio religioso
¿Me podría dar alguna razón por qué la Iglesia prohibe la comunicación con los espíritus mediante los ritos espiritistas?
Aunque a disgusto, voy a complacer, o mejor, intentaré complacer a este lector. Digo a disgusto porque para el católico resulta trivial este asunto. Pero qué vamos a hacer; así son las cosas, y después de todo, hay en la vida tantas trivialidades que la agotan, que una más no importa.
La doctrina de la Iglesia es la siguiente: Las almas separadas del cuerpo están totalmente sometidas al beneplácito divino, sólo conocen lo que Dios quiere manifestarles y sólo pueden moverse en el plano que el Señor les permite. Es un hecho que hay apariciones en que algunas almas han tomado una forma externa por permisión de Dios; pero esto es tan raro y por tan señalados motivos, que la mayor parte de los casos que oímos contar son fantasías, nervios, invenciones.
Los curiosos episodios que refieren los espiritistas, en su mayoría son invenciones de los que manejan la tramoya. S¡hubiera alguna realidad, sería la aparición diabólica que el demonio presenta para perder y perturbar al incauto que confía en su pesadilla.
Es ingenuo pensar que almas esclarecidas y altivas estén sometidas a cualquier pelagatos, que las llama para someterlas a un interrogatorio ridículo.
Además, la evocación de los espíritus llamados desencarnados es un juego peligroso. Jesús decía: «Por sus frutos los conoceréis»; y los frutos de estas pretendidas —no sabemos s¡logradas— evocaciones no pueden ser más perniciosos: Perversión de la verdadera fe; foménto de curiosidad malsana; turbación de la paz de las conciencias y de los hogares; supersticiones funestas, extravíos mentales, enfermedades nerviosas, pérdida del sentido común y de las buenas costumbres, etc.
Por lo dicho ya podrá explicarse el porqué la Iglesia, celadora de la fe y del bien de sus hijos, prohiba en absoluto el tomar parte en experimentos, en evoca ciones o en sesiones de mesas brujas.
Ojalá le satisfaga lo dicho. Hasta la
otra, amable lector; pero, ¡por Dios!,
que no sea de espiritismo, que eso asusta
a la gente bien o, a lo menos, la hace
reír.

Acabo de oír una plática sobre el pecado de la murmuración, y al ver cómo la gente murmura tanto y tener que estar en medio del mundo murmurador, me aterra la cuenta que he de dar a Dios. ¿Me diría qué tengo que hacer cuando murmuren delante de mí?
Bien, lectora amable; indica tener un alma noble y que se preocupa de su hermosura. Veré de satisfacer sus nobles deseos.
S¡nadie los escuchara, los murmuradores desaparecerían pronto. Los que los escuchan con gusto son tan culpables como ellos. ¿Qué hacer pues?
Callar, abstenerse de toda participación; no sonreír, no adoptar ninguna actitud que pueda denotar aprobación.
Cambiar la conversación hábilmente; hablar bien de aquéllos a quienes atacan; hacer resaltar sus virtudes y buenas cualidades.
S¡es posible, salir de la habitación donde se murmura. S¡las circunstancias lo autorizan, imponer silencio.
Dudar de la acusación que se dirija al prójimo; excusar, por lo menos, la intención del acusado; exteriorizar la compasión que nos inspira; exigir del murmurador que no se sirva del «me han dicho», «se dice», sin pruebas. No olvide la amable lectora que, por lo general, todas las murmuraciones tienen un fondo recóndito o inconfesable. Y con lo dicho creo tendrá ya una norma a seguir en asunto tan funesto para las almas.

Me han dicho que la mejor manera de oír la Santa Misa es seguirla con un rnisalito de los fieles. Yo, con deseo de hacerlo así, me veo con mis dificultades. ¿Qué vne dice el amable Fr. Agnelo?
Gracias por lo de amable. No lo creo adulación para sacarme la solución más cómoda. Así que sencillamente le diré m¡opinión, y usted, lector prudente, proceda según mejor le plazca o crea.
La mejor manera de oír Misa es aquella con que el fiel está más unido al Sacrificio del Altar e intenciones de la Iglesia y del sacerdote que celebra. No cabe duda que seguir con el misal paso a pasó al sacerdote es un excelente medio; pero no siempre, n¡para todos, será el mejor. Por lo que a usted respecta, le diré que esas «dificultades» aconsejan prescinda de él y procure, en cambio, instruirse bien en el significado de la Misa, y, hondamente penetrado de su espíritu, atienda al altar, mentalmente vaya uniéndose al sacerdote v ofreciéndose, en unión con Jesucristo, al Padre Eterno.
Me alegraré s¡le place m¡respuesta.
Fr. Agnelo
Haz bienes que hagan bien
Haz el bien puramente por Dios, y el bien tuyo será bueno. Por eso, lo que a Dios, sin ofensa del mismo, no darías, no lo des a nadie.
El mayor bien que se puede hacer al pobre es aquel que le hace bien y le hace bueno. Y no creas que solamente es pobre el que carece de bienes materiales. Hay ricos cuya indigencia es tan grande, que bien puede considerarse miseria.
¡Cuánto humilla muchas veces tu caridad a los pobres! ¿Y tú llamas a ese proceder acto de caridad? ¿Crees tú al obrar tan, indelicadamente que los pobres te los pone Dios para que sirvan de juguete vistoso a tu caprichosa caridad material? Te engañas. A un pobre que recibía limosna de una señora, «veleta de trato», oí que la decía mansamente: «No de sólo pan vive, el hombre...» ¡Qué hermosa lección! Es para meditarla en un serio examen de conciencia.
En los pobres vienes obligada a ver al mismo Jesucristo... En cada uno de ellos has de reverenciar a quien quiso, por dignificar la pobreza, hacerse el más pobre de todos.
Piensa, mujer caritativa, que no hay cosa que tanto eleve como bajar y humillarse por Dios.
María de Santangel
El Inmaculado Corazón de María
Siendo Vos Inmaculada, Ese es el jardín ameno, En ese nido, reposo En él la infernal serpiente, Ese es el Huerto Cerrado, |
«Toda hermosa, ¡oh Virgen!, eres sobre todas las mujeres, Y en este valle de llanto Y Ella, amorosa, allá en Fátima, movida a dolor y lástima, Su Corasón Ella muestra Busquemos en él morada, |
«Sobre vuestra cruzada en pro de un ideal social, humano y cristiano, luzca consoladora e incitadora la estrella que brilla sobre la cueva de Belén, astro augural y perdurable de la hora cristiana. De su vista ha sacado, saca y sacará fuerzas todo corazón fiel... Donde fulgura esta estrella allí está Cristo...".
(Del mensaje de Pío XII radiado a todo el mundo el 24 de diciembre de 1942)
La adoración de los pastores
la limpidez del estrellado cielo;
en el monte, dormido bajo el velo
nocturno, pastoril hoguera crece.
de angélica legión al níveo vuelo;
despierta a esta alba milagrosa el suelo
y, en rosas de celeste abril, florece...
y a los hombres pacífico mensaje;
dicen a los pastores do ha nacido
ser la primera en rendir vasallaje
al Mesías, al inundo prometido!
Pascual Gila
Afán de misionero premiado
Educado con esmero en uno de los mejores internados, había dado pruebas de clarísima inteligencia y el porvenir más risueño se abría ante sus ojos.
Y el lujo y comodidades que, debido a su buena posición, disfrutaba, le atraían; él sentía aspiraciones más elevadas; su ideal era ser sacerdote misionero, y entristecíale el pensar que quizá su padre no aprobara su resolución.
Y así fué, pues noticioso su padre de sus deseos, negóse rotundamente.
El hijo sabía que era inútil insistir, y no insistió, pero puso en Dios toda su confianza, dirigiéndole las más fervorosas oraciones.
Pasaron algunos meses; Rafael ha enfermado gravemente, siendo inútiles los remedios que eminentes doctores le prodigan. Su padre, que no se aparta un instante de su lado, siente en su interior la voz de la conciencia, que le dice: «Se lo negaste a Dios, y El te lo arrebata.»
Lleno de angustia arrodillóse ante el Crucifijo, y sus labios dejaron escapar una promesa, que sin duda fué aceptada, pues al cabo de unos días el hijo, completamente restablecido, se disponía a seguir su vocación, con el consentimiento de su padre, que así lo había prometido.
Noticias
Asamblea nacional misionalDel 20 al 26 de noviembre ha tenido lugar en Valencia la Asamblea nacional de la Unión misional del Clero. Con este motivo han venido los franciscanos P. Ignacio Omaechavarría, director de la revista Misiones franciscanas, y el P. Fidel de Lejarza, miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas por la Sección Misiológica y redactor jefe de Misionalia Hispánica. La asamblea ha sido motivada con ocasión del IV Centenario de Monseñor Juan Bautista Vives.
Otro misionero ilustreTambién acaba de cumplirse el IV Centenario de la muerte de otro ilustre misionero franciscano español, Fr. Martín de Valencia, evangelizador del estado de Amecarneca, en Méjico.
Un monumento levantado en su memoria en dicho estado mejicano habla bien alto de la labor abnegada de este ilustre misionero.
Primera pastoral del Obispo, de TeruelCon motivo de la toma de posesión ha dirigido el Excmo. y Rdmo. P. León Villuendas a sus feligreses su primera Carta Pastoral, glosando en ella muy acertadamente su propio lema: «Pro Christo legatione fungemur.»
Movimiento franciscano en la ProvinciaContinúa en Cullera en crescendo el culto en el Santuario de la Virgen del Castillo, celebrando en él sus actos reglamentarios la Venerable Orden Tercera de N. S. P. San Francisco. De vez en cuando hay alguna nota simpática, como ha sido recientemente la primera Comunión de Ernesto Piris Pellicer, alumno de nuestra escolanía, quien se vio acompañado en tan augusto momento de todos sus familiares.
Las Terciarias Franciscanas de BenisaEste benemérito Instituto franciscano este¡desplegando una magnífica labor cultural y de apostolado no sólo en su específica misión entre los sordomudos, sino también en los muchos colegios y escuelas que tiene a su cargo. Como prueba de ello, recibimos de Benisa una crónica de la velada misional celebrada en el pasado octubre por las alumnas del Colegio de la Inmaculada de dicha villa, con gran aplauso de toda la población. Sentimos no tener espacio para publicar el variadísimo programa literario musical desarrollado en dicha velada.
A mi Madre Inmaculada
Morir de amor en tu regazo amante
contemplando extasiada tu hermosura;
embriagarme de amor, y en m¡locura,
estrecharte en mis brazos un instante...
Olvidarme de mí, ciega, anhelante,
ante el fulgor de tu mirada pura,
y en místicos delirios de ternura
entregarme a T¡toda palpitante...
Rendida ya en éxtasis profundo
amar tu Concepción Inmaculada,
misterio excelso que deslumbra al mundo,
que sin saberte amar no sabe nada...
¡De amorosas delicias rica fuente,
deja que apague en T¡m¡sed ardiente!
Pepita Hernández Alfonso
Terciaria franciscana y Cruzada de la Inmaculada
Necrologia
El P. Carlos es harto conocido en nuestra región valenciana por sus actividades apostólicas y culturales. Como religioso, se distinguió siempre por su celo en la observancia de las leyes y tradiciones de la Orden, así como por su entusiasmo en propagar sus glorias.
Nació en Artana (Castellón) el 1.° de marzo de 1879. Llamado por Dios al estado religioso, después de cursar Humanidades con gran brillantez en el Colegio Seráfico de Benisa, tomó el hábito franciscano en Santo Espíritu del Monte el
11 de septiembre de 1896. En el mismo
mes del siguiente año emitió los votos
simples, y tres años después, en 1900, profesó solemnemente. El 6 de junio de 1903 fue ordenado de sacerdote, después de haber cursado con gran aprovechamiento los estudios de Filosofía y Teología.
Pronto se dieron a conocer sus talentos, por lo que los Superiores le enviaron a Roma a perfeccionarse en los estudios clásicos. Ya de regreso de la Ciudad Eterna, fue destinado preferentemente a la enseñanza en los Colegios de Benisa y de Onteniente, de los que fue varios años Prefecto de Estudios. Al mismo tiempo, desarrolló gran actividad apostólica en la predicación y administración de Sacramentos.
Desempeñó los cargos de Superior local, Definidor y Ministro Provincial. El movimiento le sorprendió en la zona nacional, y fue Delegado Provincial de los religiosos valencianos de aquella zona. Allí, especialmente en Navarra, desarrolló muy laudable labor misionera durante aquel azaroso tiempo.
No obstante su labor docente, su acción apostólica y los cuidados inherentes a los cargos, escribió, aparte de muchos artículos en numerosas revistas, las siguientes obras: Novísimo método de latín (4 tomos), Opúsculos de San Buenaventura, Exposición de la regla de los frailes menores y varias novenas y triduos a santos franciscanos. En la actualidad estaba trabajando en la traducción de las obras de San Buenaventura, que se van a publicar por la Biblioteca de Autores Cristianos.
La muerte le sorprendió en el trabajo, que fue su inseparable compañero, no obstante la dolencia crónica que arrastró los últimos años.
El día 21 de noviembre, aniversario de la Restauración de la Seráfica Provincia de Valencia, que fue en 1878, víctima de un ataque cardíaco y rodeado de sus hermanos, recibidos los últimos sacramentos, entregó su alma al Creador.
La Acción Antoniana suplica a sus lectores una oración por el eterno descanso de su alma.
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