Página litúrgica

Mi acción en la Liturgia

Aunque el primer oferente y verdadero sacerdote es Jesucristo, no obstante yo soy un miembro de su cuerpo místico, y así no realiza acción, por pequeña que sea, en la que no tome yo parte. La cabeza nunca contradice a los miembros, y así reina, armonía y unidad, entre la Cabeza Jesucristo y los cristianos, miembros suyos.

Cualquier acción litúrgica es obra de Jesucristo y mía. La triple Iglesia, triunfante, purgante y militante, participan de las acciones de Jesucristo. Y esto en sus dos partes: adorando al Ser Supremo y recogiendo el fruto de nuestro tributo y homenaje. Al ser yo hijo de Dios, participo de los triunfos de mi Padre y me aprovecho de los bienes del mismo.

Penetrado de esa idea debo asociarme a la acción que Jesucristo, en mi nombre y, para mi provecho, realiza. Como la Santísima Virgen se asoció a la obra redentora, así debo yo unirme a la acción redentora; por su aplicación, a fin de tener más parte en la misma. Porque si bien por la unión ya participo, por la voluntad he de hacer eficaz en mi alma esa participación, pues no hay mérito en el hombre si no hay voluntad. Dios obra en mi alma con acuerdo del vacío de mí mismo y con con arreglo a mi buena voluntad.

En todos los actos litúrgicos debo unirme a las intenciones del sacerdote, que obra en nombre de Jesucristo y de la Iglesia. Debo hacerme propios los sentimientos que embargan el corazón del Ministro de Dios.

1. En la misa podemos ofrecer de corazón el Sacrificio santo fijándonos en las ceremonias del sacerdote en las distintas partes de la misa. Podemos usar de algún formulario de oraciones relacionadas con el Santo Sacrificio. Y, finalmente, podemos usar del misal, donde se contienen a la letra las preces litúrgicas.

2. En los Sacramentos, así como en las demás acciones de Jesucristo, debemos tomar parte activa con nuestra adhesión fiel y atenta a lo que en nuestro nombre se hace y a nuestro provecho se dirige. Cristiano, derrama tu sangre de Jesucristo, que es tuya, y que se derramó para tu salvación.

3. El año litúrgico, que es la recordación de la vida y obra redentora de Jesucristo, se presenta a nuestra alma especialmente en altar y en la Santa Misa. No sólo es una conmemoración, sino que en la liturgia sacramental y sacrificial se renueva y repite la acción santificadora de Jesús, su obra redentora, y si cabe, de una manera más eficaz, por cuanto en la cruz quedó nuestra alma, como a miembro de la humanidad redimida, pero ahora es cuando se nos aplica la gracia. . En verdad, se llama el sacrificio de la misa sacrificio de apropiación, por cuanto se nos comunican los méritos de la cruz y se nos apropia la sangre del Redentor.

LiturgiaVivamos la liturgia cristiana y apropiémonos el espíritu de Jesús, lleno de gracia y energía espiritual. Recordemos los milagros, pero más bien vivamos su oración, la fe del Evangelio, la confianza cíe los amigos de Jesús; saturémonos de la sangre redentora por medio de los Sacramentos. Escuchemos la lección que nos enseña; unámonos a la oración que se eleva; asociémonos al "sacrificio que se ofrece en nuestro nombre y por nuestra salud.

1. La Liturgia, en todos sus ritos y acciones, es una voz que nos enseña, un evangelio que nos predica la doctrina de Jesucristo. Es una luz que orienta a nuestra vida y nos dirige por la senda al encuentro de Jesucristo. Enseña la Liturgia por todas las vías: de la inteligencia, de los sentidos, del corazón. Usa de todos los medios para llevarnos a Jesucristo.

2. Es una fuerza llena de gracia que nos incita al bien y nos anima en la senda de la cruz y en el valle de lágrimas. Un consuelo a nuestra tristeza y un aliento a nuestra debilidad.

3. Es la Liturgia el gran sacramento que bajo lo visible y sensible se nos comunica lo sobrenatural e invisible. Abramos los ojos para ver y la inteligencia para comprender y el corazón para recibir la gracia divina que se derrama a raudales por este medio de la sagrada Liturgia.

4. Es, finalmente, la más perfecta adoración, la más cumplida oración, medio de satisfacción por los pecados y la más eficaz acción de gracias.

Fr. Juan Mª Nadal

Mes de agosto.

[Nota biográfica del P. Juan Mª Nadal]

Tañidos de mi lira

ANSIEDAD

Porvenir halagador
y de todos adulado,
soy de extraños anhelado
y de propios el honor.
Marchito por el dolor
me acompaña por doquier,
sin que surja el renacer
a goce y dicha mejor:
la nostalgia de mi ser
el cielo colme de amor.

SÚPLICA

Por la hiel que te ofrecieron,
por los clavos y el furor
que con la lanza. te hirieron,
sufro por Ti, ¡mi Señor!
A ti contrito me entrego,
y aunque humilde pecador,
de Ti confío y espero
un eterno y santo amor.

PAX CHRISTI

La paz pregonan ansiosos
los hombres de corazón
que sienten la desazón
de tormentos horrorosos.
De espinas, hieles, abrojos,
amargura y desconsuelo
gime triste acá, en el suelo,
la humanidad dolorida:
¡Señor!, aplaca tu ira
y dadnos la paz del cielo.

Euterpe