Artística
Pintura íntima
Es bien cierto que una bella didascalia se desprende de la obra del artista cuando ella se hace acreedora a la cualidad de bella arte. Y si el artista no tiene como fin esencial el moralizar, y tiende lícitamente hacia objetos moralmente indiferentes, ello no quiere decir que el arte sea independiente de las leyes de la moral.
Estos bellos cuadros de «Interiores», que cual la característica de la escuela holandesa del XVII nos muestran como un Vermeer o un Pedro de Hooch, la paz del hogar y sus goces, sin predicaciones moralizan al espectador y son didácticos para todos bellamente, por su contemplación. Pintura íntima, distinta a la plenoairista, y que en la actual generación de pintores valencianos tan bien y principalmente representa Salvador Tuset, uno de cuyos óleos publicamos.
José Mª Bayarri

Primera misa cantada en el Convento de la Sagrada Familia de Pego
En el pregón de fiestas, el señor Alcalde, don Juan Nadal Almela, invitaba a la Muy Noble Villa de Pego a regocijarse porque un joven hijo de la misma, Fray Simón Sáez Peretó, O. F. M.. ofrecía al Señor su primer sacrificio.
Verdaderamente, ha sido un acto de fe y veneración del pueblo católico al orden sacerdotal.
Como estaba anunciado, el misacantano llegó a las 8 de la tarde, 15 de julio, a la villa, donde le esperaban autoridades, familiares y pueblo entusiasta. Organizado el cortejo y él puesto de estola, marcharon al unísono de la banda municipal, estrenada en estas fiestas, a la iglesia parroquial, donde fue engendrado para Cristo. Allí oró ante el Sagrario, besó la pila bautismal y se cantó la Salve Regina en acción de gracias. Y luego marchó al convento franciscano.
Día 16 de julio, festividad de Nuestra Señora del Carmen, señalado para tan gran fiesta. Mucha gente acudió a la igiesia del convento para poder contemplar a Jesús Eucaristía en las manos del que conocieron niño, amigo, estudiante.
Llegan los colegiales seráficos de Benisa, vienen a cantar en la Misa del que ya era educador en ese colegio. Cerca de las diez y media, hora señalada, llegan los padrinos, señor Francisco Peretó Pérez y señora Rosalía Pons Feliu, acompañados de autoridades y Banda municipal, a la casa del misacantano. Desde allí, acompañado de sus padres y demás familiares, se dirigen al convento.
La niña Rosalía Feliu Pons recibirá la Primera Comunión de manos del neo-sacerdote.
El sermón, a cargo del P. Provincial, Joaquín Sanchis, quien admirado de la inmensa multitud de fieles, creo cambió el tema del sermón acomodándose a las circunstancias: «Feliz es el pueblo que sabe alegrarse».
La capilla del Colegio Seráfico interpretó la Misa del «Roser», del reverendo D. I. M. Romeu, Pbro., a cuatro voces mixtas y coro, bajo la dirección del P. Francisco Agulló. En el ofertorio se cantó el motete «Venite Fili», del P. Meseguer, a cuatro voces y solo de barítono. Durante el besamanos se cantó el Te Deum, de Viñas.
Últimamente, agradecer en nombre del misacantano el interés de algunos señores por el éxito de esta fiesta religiosa-popular, en especial, el del señor Alcalde, entusiasta y digno hijo de Pego.
El Cronista.
Mensaje de Mons. Costantini
Para el próximo Domingo Mundial de la Propagación de la Fe. 23 de Octubre de 1949
Nos maldicen y nosotros bendecimos (1 Co 4,12)
El apostolado misionero en África, en su avance acelerado y vigoroso, está cosechando mieses cada vez más copiosas. Florecen en todas partes la obras de caridad y de educación, y en particular, los seminarios del clero indígena, fundamento de las más hermosas esperanzas.
Igualmente en la India el apostolado cristiano se está coronando del más codiciado y sazonado fruto, que consiste en pasar las Misiones de manos de los sacerdotes extranjeros a las del clero indígena, permaneciendo, sin embargo, aquellos en el mismo puesto para seguir prestando su colaboración a los Obispos indios. Éxito éste magnífico, en el cual, como decía San Juan, el sembrador y el cosechador —en nuestro caso, el apóstol extranjero y el sacerdote nativo— participan del mismo gozo común (El que siembra se regocije juntamente con el que siega. Jn 4, 36).
En cambio, en ciertos lugares del Extremo Oriente, la Iglesia misionera sufre y sangra como en los tiempos de las Catacumbas. De aquellos campos devasta dos se alza hoy un grito de dolor, una afirmación de fe, una demanda de ayuda espiritual y material. El Cuerpo Místico de Cristo sufre; y si un miembro está herido se resienten todos los demás.
Nos maldicen y bendecimos. — Nos gloriamos en las tribulaciones (Rm 5, 3), decía también San Pablo. Estas sublimes palabras las viven hoy día nuestros admirables misioneros: somos objeto de maldición, pero bendecimos a todos; las tribulaciones son nuestra gloria.
Nos escribe un anciano Obispo: «No sabemos qué suerte correremos tanto nosotros como nuestras obras. Estamos en las manos de Dios. Confieso que la esperanza del martirio sonríe a muchos. Si esta gracia nos estuviese reservada, prometo que pediré en el cielo por todos vosotros, dirigentes y bienhechores de las Obras Misionales Pontificias.»
Otro Obispo se expresa en estos términos: «Hasta el presente una parte de la diócesis se hallaba bastante libre. Pero hoy ha caído en poder del enemigo. ¡Que la Divina Providencia tenga piedad de mis pobres hijos y de los sufrimientos de misioneros y cristianos! Después de todo, Dios es Padre Bueno, y nada de lo que por Él se sufre puede quedar sin premio. ¡Que el Señor sea siempre bendito! Los sacerdotes, confinados primero en sus residencias, no podían ya mantener contacto con sus fieles ni ejercer ministerio alguno; luego se les arrojó de sus casas, se les encerró en duras prisiones, y por último, fueron expulsados del territorio. Alguno ha muerto a consecuencia de los sufrimientos soportados en las cárceles; un sacerdote indígena ha sucumbido valientemente como un mártir en medio de atroces torturas. Nuestros seminaristas se han dispersado, pero han resistido magníficamente los embates para hacerles apostatar.
Algún que otro sacerdote indígena, escondido, puede todavía llevar a cabo un poco de labor pastoral. De 40 residencias, seis fueron pasto de las llamas y están casi, completamente destruidas, mientras que 31 han sido saqueadas y expoliadas de tal modo que no quedan sino las paredes. Todo cuanto la Iglesia poseía ha sido robado. Hasta los libros y los registros han desaparecido. Los prófugos están en la miseria más extrema. Con todo, confiamos en Dios y en el socorro de los hermanos más afortunados. No cesamos, con nuestras oraciones y ayunos, de implorar que pase el huracán, para darnos de nuevo al trabajo y reparar tanta ruina.»
Un tercer Obispo nos escribe: «Todos, sacerdotes y religiosas, permaneceremos en nuestro propio puesto, mientras nos sea posible, pues ésta es la voluntad de la Santa Sede, y por lo tanto, la de Dios.
Casi toda la diócesis está en manos del enemigo, que se apropia de todo lo que el pueblo posee».
»Ocho de mis sacerdotes se hallan en territorio ocupado y encuentran muchas dificultades. Un excelente joven sacerdote indígena que llevaba hasta hace algunas semanas las riendas de una Misión en territorio enemigo, fue arrancado violentamente del altar antes de la consagración conducido a los tribunales y acusado de traidor. Supo defenderse bien, y por fin lo dejaron libre.
»Que los sacerdotes, las religiosas y los estudiantes de Roma recen por nosotros.»
He querido citar la palabra viva de tres Prelados; pero pecaría de prolijo si fuese a referir las tremendas descripciones que llegan a Propaganda: devastaciones, fugas, deportaciones, dispersión de los seminaristas, desbandada de los cristianos, rapiñas, asesinatos, muertes por inanición. etc.
No obstante, si la carne está enferma, el espíritu se mantiene dispuesto. Sobre las tinieblas de esta inhumana y amplia persecución, brilla la luz del espíritu. Ni siquiera una palabra de odio o de desaliento ha llegado a Propaganda, sino siempre expresiones de profunda piedad, Maledicimur et benedicimus. Nos maldicen y bendecimos.
En Propaganda no estamos en contacto sólo con los problemas de orden material; palpamos también las realidades sobrenaturales.
La Iglesia sufre y ora, espera y resiste. Un Obispo indígena, para poder permanecer entre sus diocesanos, se ha disfrazado de vendedor de tufu (especie de queso hecho con legumbres); otros sacerdotes se dedican a oficios comunes: el uno hace de fotógrafo ambulante, el otro, de barbero, etc. Por la noche, se reúnen en alguna apartada localidad y administran los sacramentos a sus fieles.
El Santo Padre Pío XII, en cuyo corazón arde la gran preciad de la Iglesia misionera, ha concedido amplios indultos para la celebración de la santa misa. Se reproducen exactamente la escenas de las Catacumbas.
Sobre mis hombros pesa el honroso deber de hacerme eco de las súplicas de nuestros queridos misioneros. Nunca como en estos tiempos merecen ellos nuestra ayuda. Me dirijo a la Unión Misional del Clero para transmitir en nombre de Propaganda un saludo de veneración a los Obispos del mundo católico, a las Direcciones Nacionales de las Obras Misionales Pontificias y a los sacerdotes todos, como a providenciales sustentadores de las Obras de cooperación misional. En nombre de todos los misioneros, vaya a ellos el testimonio del más profundo agradecimiento por la inexhausta caridad de sus oraciones y limosnas.
El milagro de unos pies descalzos
«No habrá alguno que, recordando las hazañas de este misionero español (San Francisco Solano) no se sienta abrumado de estupor y de admiración. Tomad un mapa de América Meridional y señalad el itinerario de San Francisco Solano, caminando a pie, descalzo y sin vituallas.
Atravesando el Océano llegó, en 1589, a Paito, situado en el extremo septentrional del Perú; de allí, caminando por ardientes y desiertos arenales, llegó a Lima. Tras brevísima estancia en Lima, continúa su viaje hasta los confines de la parte meridional del Perú y, pasando por Bolivia, llega a la Argentina, la que recorre distintas veces de una parte a otra, a pesar de su vastedad y de sus enormes montañas, regiones todas habitadas por indígenas.
Visita las hoy feraces provincias de Jujuí, Salta, Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero, Rioja, San Juan, Córdoba, San Luis, Santa Fe, Entre-Ríos, Corrientes, Formosa, El Chaco y las diversas Misiones.
En total: 1.162.475 kilómetros cuadrados, aproximadamente la mitad del territorio de la actual República Argentina.
Es de notar que en aquel tiempo las regiones recorridas por San Francisco Solano carecían de vías de comunicación. estaban, en su mayor parte, deshabitadas, situadas en medio de altísimas montañas, de profundos valles y de caudalosos ríos...»
Fr. Pacífico Perantoni, Ministro General de la Orden de los Frailes Menores.
16 de enero de 1949
Madre, viniste entre flores a entregarnos tus amores
Siempre que tomamos la pluma para escribir algo sobre el asunto que en esta cuartilla sucinta y brevemente trataremos, quisiéramos tener la elocuencia de un Bosuet, la hermosa dicción de un San Juan Crisóstomo o la divina y dulce fluidez de un San Bernardo. Pero aunque a la Señora pidamos estas tres prendas, no nos las da, y por ello, si no queremos volver a dejar la pluma sobre su soporte, hemos de escribir de la forma desaliñada y cruda que nuestra pobre y parca pluma sabe hacerlo.
Oíste hablar alguna vez, querido lector, de los cinco primeros sábados de mes... ¿Conoces su origen...? Pues por si acaso sumido en tus muchas y múltiples ocupaciones —nunca por descuido o mala voluntad— desconoces algo de ellos, yo algo te diré. Fue un día en Fátima, cuando tres niños —bella flor de inocencia cristalizada en lindos capullos de sencillez, rosa próxima de amor y santidad— cuidaban de sus mansas ovejas. Sutil viento, brisa perfumada, luces esplendentes, divinales voces modulando célicas tonadillas, y entre regueros de luz, aparece ante ellos la Madre de Dios. Les sonríe e inclinándose hacia ellos, como buscando sus frentes puras para plasmar en ellas un puro beso, les dice: «Mis pequeñuelos hijos..., sed mis clarines en el mundo y en él decid que mi corazón, remanso de paz, y paz de amor, tendrá para todos aquellos que comulguen durante cinco primeros sábados de mes ininterrumpidos, recen una parte del Sto. Rosario y mediten quince minutos un misterio del mismo, haciéndome compañía, en intención de desagraviarme, gracias singulares en vida, consuelos extraordinarios en la muerte, y en ella, junto a ellos estaré Yo...»
Pasaron los días... los meses y los años, y junto a esta promesa, junto a esta manifestación de amor tierno e infinito —amor de madre al fin— no ha habido el reverbero de entusiasmo que a ella corresponde. Conocida de muchos, por pocos ha sido acogida con calor y practicada con amor. Por eso a ti que me lees, te digo: Practica esta hermosa devoción, tal vez la más linda a los ojos de Ella, pues de su Corazón salió. Y no sólo conténtate con practicarla tú, sino que también hazte apóstol de intenso ardor de esta casi podíamos llamar —sin plagiar ni remedar parecido título— locura de amor. Sé apóstol de esta devoción en tu casa y entre los tuyos. Sé apóstol en tu parroquia y en tu pueblo. Sé apóstol de ella entre tus amistades. Sé, en fin, apóstol en todo medio y en toda ocasión, Y así un día, reclinando tus sienes cansadas y sudorosas por las penas de esta vida sobre un dulce y tierno corazón, verá cómo entre caricias y maternal arrullar Ella te dice:
«Porque me serviste, hoy yo te sirvo; porque me confesaste, hoy yo te confieso.»
Enrique Marzal Boluda
Tu fuiste Madre
Te fuiste Madre entre hermosos vuelos,
dejándonos sumidos en negruras;
y a las brisas tenues y puras,
yo les cuento nuestro llanto y duelos.
¿Quién, Madre, nos dará paz y consuelos,
cuando el llanto se agolpe en nuestros ojos...?
¡Quién nos librará, Madre, de abrojos...!
¿Quién arrullará nuestros desvelos...
Hoy circundan Tus sienes las diademas,
recamadas de rubíes, sol y gemas;
y a tu mano que de linda es cual coral,
yo le pido que además de darme amor,
me dé alas para volar con fervor,
y en Tus brazos dormir sueño sin igual.
Enrique Marzal Boluda
Asunción de 1949.
Consultorio religioso
Fray Agnello, ¿haría el favor de decirme si las obras buenas son valederas estando en pecado mortal?
Las obras buenas realizadas en estado de pecado mortal no son valederas o meritorias, es decir, no aumentan la gracia santificante y la gloria eterna. Para que lo sean, hay que realizarlas estando libres de culpa grave, injertados en Cristo por la gracia santificante: Separados de Mí, nos dice Él mismo, nada podéis hacer (Jn 15, 4), de meritorio para el cielo.
Si cambio algunas cuentas de un rosario que se rompió, ¿sigue el rosario bendecido!
Sí, señor, aunque repitiendo estos cambios con el tiempo no quede ninguna cuenta de las antiguas; porque las nuevas cuentas poco a poco sustituidas quedan bendecidas por accesión a las antiguas.
¿Cuál es la causa que de familias buenas salgan a veces hijos malos?
Generalmente, la causa de este fenómeno es la falta total de educación o la educación incompleta. Porque es evidente que no basta que una familia sea buena para que lo sean los hijos: es necesario enseñarles a estos a serlo. A veces pasa que en los primeros años los hijos comenzaron a recibir una buena educación; pero abandonaron prematuramente el hogar, quizá para ganarse la vida en otra parte, y la educación quedó truncada.
¿Por qué San Miguel es príncipe de toda la milicia celestial?
Porque cuando el príncipe de los ángeles Lucifer, envanecido con la grandeza de sus dones y gracias, se negó a adorar el misterio de la humana naturaleza tan ensalzada en la persona de Cristo, y atrajo a su rebelión a muchos ángeles, el fidelísimo San Miguel volvió por la honra de Dios y de su Unigénito, y con gran poder arrojó de los cielos a los ángeles rebeldes. Por eso Dios en premio, le concedió el principado de todos los ejércitos celestiales.
Fr. Agnello
Examen eficaz
¿Nos interesa crecer en santidad? ¿Llegar a la cumbre de ella? Dejemos de una vez, y aún cada día, lo caduco y perecedero, lo que no es virtud, lo que no es eterno, lo que no es divino, lo que es sentimentalismo e idealismo.
¡Miremos al Divino Modelo! y hagamos el examen de nuestro vivir con pureza de intención, en espíritu de paz, con serenidad de alma.
Cuanto más miremos a Jesucristo, muchísimo más le amaremos y le imitaremos y le seguiremos y viviremos su vida.
¡Miremos a Jesucristo! Pero con los ojos iluminados del corazón que ven tan claro y abarcan tan lejos.
María de Santángel
Noticias
Capítulo provincial
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| Fr. Joaquín Sanchis Alventosa Ministro provincial |
Fr. Bernardo Madariaga Visitador general |
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| Fr. José A. Arnau Custodio provincial |
Fr. Luis Colomer Definidor provincial |
Fr. Joaquín Ivars Definidor provincial |
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| Fr. Buenaventura Meseguer Definidor provincial |
Fr. Luis Mª Torres Definidor provincial |
Terminada la visita canónica a todos los conventos de la Provincia Seráfica de San José de Valencia, ha tenido lugar en el convento-colegio de Onteniente, los últimos días del pasado agosto, bajo la presidencia del Visitador, P. Bernardo Madariaga, el Capítulo Provincial, en el cual fueron elegidos para regir los destinos de dicha provincia los padres que indicamos a continuación:
Ministro Provincial, Fr. Joaquín Sanchis Alventosa;
Custodio, Fr. José Antonio Arnau, y
Definidores, Fr. Luis Colomer, Fr. Joaquín Ivars, Fr. Buenaventura Meseguer y Fr. Luis Mª Torres.
La Acción Antoniana se complace de felicitar cordialmente desde estas líneas a todos los Padres elegidos, pero muy especialmente al P. Joaquín Sanchis, colaborador asiduo de esta publicación.
Dos centenarios gloriosos
Durante el presente año de 1949 celebra la Iglesia española dos gloriosos centenarios: el de la fundación de las Religiosas Clarisas de la Divina Providencia, por la sierva de Dios Rvda. Madre Teresa del Sagrado Corazón de Jesús Arguvol el día 25 de marzo de 1849. y el de la Congregación de Misiones del Inmaculado Corazón de María, fundados por el terciario franciscano Beato Antonio María Claret y Clará el día 16 de julio del mismo año.
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