Florecilla de San Antonio

Muerto resucitado con la señal de la cruz

aLa cruz es pana el cristiano el símbolo y la expresión de amor de Jesucristo para con los hombres. Por eso los santos profesaban tanto amor a este signo de nuestra redención. San Antonio de Padua ya desde muy niño tenía una cordial devoción a esta señal divina. La mayor parte de los milagros que obró en su vida los realizó por la señal de la cruz. Recordamos a nuestros lectores el siguiente:

Una vez el Santo encontró a un carretero que llevaba un carro casi vacío. Le rogó San Antonio con humildad que por el amor de Dios le llevase unas piedras que había allí cerca para la fábrica de un convento que estaba el Santo edificando.

—«Padre —respondió el rústico—, así lo haría, pero ahora no me es posible porque llevo en el carro un muerto, y ya ve que no es conveniente; ruegue por el difunto a Dios.»

San Antonio, que no conoció la malicia del carretero, oró al Señor como aquél se lo pidiera, pero el efecto de su oración fue bien sensible al engañados carretero.

Iba durmiendo en el carro del labriego un pariente suyo, según se cree, y cuando ya San Antonio se había alejado lo suficiente se apresuró el carretero a despertar al dormido para celebrar la broma. Pero ¿cuál no sería su sorpresa al hallar difunto al que creyó que dormía?

Conoció ser castigo de su impiedad, y se apresuró a encontrar al Santo, a cuyos pies postrado refirió el caso, pidiéndole perdón y misericordia. El Santo se volvió a donde estaba el carro, y haciendo sobre el muerto la señal dé la santa cruz, le volvió el espíritu y la vida.

Dio luego una buena reprensión al carretero por su irreverencia a los ministros de Jesucristo, dejándole compungido y avisado, y a nosotros confirmados en la eficacia de la señal de la santa cruz.

Noticias

Vestición de hábito. — El día 7 de septiembre vistieron el Santo Hábito de San Francisco, en Santo Espíritu del Monte, los Hermanos de coro José Luis Arbea Albuín, José Andrés Mogino Rodrigo, Gustavo Pardo Gil, Julián Coll Val, Manuel Francés Domínguez, Rafael Palací Garrido, José González López, Justino María Cobo Cobo, José Antonio Maestro Aznar, Luis Sendra Bellot, Jaime José Llorca Antón, Jesús Miguel Signes Ibáñez, Arcadio Escolano Escolano y Javier Llombart Cogollos.

Actuó de ministro en la ceremonia el P. Provincial.

Les deseamos la santa perseverancia.

Profesión simple. — El día 8 de septiembre, en Santo Espíritu del Monte, emitieron sus votos simples, en manos del P. José Antonio Arnau, Ministro Provincial, los coristas Fr. Manuel Orihuel Morales, Fr. Antonio Luis Ribas Lobato, Fr. Teófilo Gómez Domingo, Fr. José Sendra Masanet, Fr. Tarcisio Rubio Navarro, Fr. Jaime Pérez Montaner y Fr. Luis Calatayud Calatayud.

Les felicitamos de corazón.

Profesión solemne. — El día 14 de septiembre emitieron su profesión solemne, en la iglesia de San Sebastián de nuestro convento de Cocentaina, los coristas Fr. Raimundo Domínguez Ferrer, Fr. Andrés Soler Gadea, Fr. Martín Prieto Santamarta y Fr. Luis Jesús Carballo Fernández.

Les dio la profesión el P. Provincial Fr. José Antonio Arnau.

La fiesta resultó muy solemne, más todavía por ser dos de los nuevos profesos, Fr. Raimundo y Fr. Andrés, de la villa de Cocentaina.

Nuestra enhorabuena a los neoprofesos y a sus familiares.

Ordenes sagradas. — Con toda solemnidad fueron ordenados, en Teruel, por el Sr. Obispo de la diócesis Fr. León Villuendas Polo, ofm, el día 24 de septiembre, los teólogos franciscanos siguientes: de diácono, Fr. Jorge Sanchis Jordá, Fr. Samuel Cavero Miguel y Fr. Juan María Doménech Reig; y de presbítero, Fr. Jerónimo Gómez Sarrión.

Cultos a San Francisco. — La V. O. T. y la Archicofradía del Cordón, establecidas en la iglesia de San Lorenzo, en Valencia, celebraron con gran solemnidad, desde el día 14 al 18 de septiembre, el quinario y triduo de Cuarenta Horas con que todos los años conmemoran la admirable Impresión de las Llagas de Cristo en el cuerpo de San Francisco.

Todos los días del quinario hubo: por la mañana, a las ocho, misa de Comunión general, y por la tarde, a las siete, Exposición mayor, Corona Franciscana, ejercicio de las Llagas, sermón, reserva y canto de los Gozos de San Francisco.

El día 17, fiesta de la Impresión de las Llagas, la misa de Comunión general fue con plática, y al final se dio la absolución general.

El triduo eucarístico tuvo lugar los tres últimos días del quinario. El primer día se expuso al Señor a las siete y media; el segundo y tercero, a las siete de la mañana.

El día 18, final del quinario y de Cuarenta Horas, después del ejercicio vespertino se dio la Bendición Papal a todos los terciarios y hubo vesticiones y profesiones.

Los sermones los predicó el P. Lorenzo Cervera.

Peregrinación al santuario de Nuestra Señora del Castillo, de Agres. — La devoción de los fieles a Nuestra Señora del Castillo, de Agres, va en aumento, a juzgar por las frecuentes peregrinaciones a su santuario. Entre éstas merece especial mención, por lo numerosa y entusiasta, la que la Venerable Orden Tercera de Onteniente organiza todos los años por el mes de septiembre. Este año ha superado en número de peregrinos y entusiasmo a las de los años anteriores. Nuestra enhorabuena al P. Eusebio Arbona, director de dicha V. O. T. y alma de esta peregrinación.

¿Repetición del milagro del sol?. — Varios periódicos en Portugal y en otros países han hablado del curioso fenómeno ocurrido el año pasado a la vista de algunos peregrinos que iban camino de Fátima.

Cuando a las seis de la tarde del 12 de octubre de 1954 la peregrinación del Ejército Azul, compuesta de 129 americanos, después de visitar Italia, Francia y el norte de España, se aproximaba a Salamanca, se oyó de repente un grito en el autobús número 2: «¡Miren el sol, miren el sol! Todos pueden mirar porque no hace daño».

Los peregrinos de aquel coche se volvieron, pero sólo doce pudieron observar el fenómeno. El disco solar giraba sobre sí mismo emitiendo rayos de varios colores, tal como aconteció el 13 de octubre de 1917. Después dio la impresión de aproximarse al autobús con la velocidad de una bala de cañón, y lentamente volvió a su lugar en el firmamento, continuando en su giro hasta que se ocultó detrás de las montañas. El fenómeno duró quince minutos y todos los que lo observaron lo calificaron de milagroso. Uno de los que lo observaron, míster Butte, que era protestante, se convirtió después al catolicismo.

Los periódicos americanos, pidieron informaciones a los peregrinos, mas ellos rehusaron hacer declaraciones hasta que la Santa Sede se pronuncie sobre el caso. Actualmente están en Roma doce documentos firmados bajo juramento con los que testimoniaron el fenómeno para que la Sagrada Congregación del Santo Oficio pueda estudiar el problema.

El pan de los pobres

El pan de los pobres

Esta devoción, la más importante de las devociones antonianas, tiene origen en un prodigio acaecido cerca de setenta años después de morir San Antonio.

En Padua, cerca de la basílica entonces en construcción, un niño que tenía todavía dos años se entretenía incautamente con el agua de una tinaja. Inclinándose demasiado en ella acabó por caer dentro. No advirtiéndolo nadie, se ahogó. Es más fácil imaginar que decir el dolor de la pobre madre cuando halló a su criatura ya frío y cadáver.

Después del primer dolor desesperado, recordando tantos milagros del Santo y en particular los niños por él resucitados, se volvió al Taumaturgo con viva fe, prometiendo ofrecer a los pobres una medida de grano igual al peso del niño si éste resucitaba. Insistió en la plegaria y en la promesa, y tuvo la alegría de ver a su hijo reanimarse y poco a poco volver a estar sano y vivo como antes.

La madre cumplió el voto y ofreció a los pobres el grano prometido. Al difundirse la noticia del prodigio no pocos, siguiendo el ejemplo de aquella madre, acompañaron las propias súplicas con ofertas para el pan de los hambrientos. Así nació la devoción que mezcla con el cíngulo de la caridad cristiana los que tienen necesidad de la ayuda celestial con los que tienen necesidad de la ayuda terrena.

Sigue tú también este ejemplo. La Acción Antoniana espera tus peticiones a San Antonio y también tus limosnas para el Pan de los Pobres.