¿Arte o camelo?
Hace varios días estuve presenciando cómo discutían unos amigos sobre pintura. Confieso que lo pasé muy bien, pues no me negarán ustedes que resulta divertido ver cómo dos personas se esfuerzan en hacerse «fosfatina» mutuamente. Y si se las dan de inteligentes mucho mejor, porque entonces van en danza palabras repipis que no las entiende ni el que las pronuncia, pero que, a decir verdad, resultan muy elegantes y muy monas.
El tema era sobre los pintores modernos; si son un mito o una realidad. Y el resultado después de dos horas de charla fue el corriente en la mayoría de las discusiones en las que interviene más la pasión que el conocimiento y buen criterio de lo que se discute; el mismo confusionismo o tal Vez más aumentado.
Yo, claro, no tomé parte ni por uno ni por otro por la sencilla razón de que ninguno supo hacerse comprender en sus alegatos.
Confieso sinceramente que no entiendo mucho de pintura. Para mí el arte pictórico consiste en plasmar lo que el artista ve en la realidad o en su imaginación con su estilo más o menos personal, pero que, pese a la libertad que se tome, se sepa qué es lo que ha pintado. Que un caballo parezca un caballo y no otra cosa.
Los pintores abstractos, con sus derivados, no son santos de mi devoción. No logro entenderlos. Tengo amigos pintores que intentaron explicarme se trata de impresiones del espíritu, del subconsciente, técnicas de colores, visiones espectrales, etc., mas como no estoy en condiciones de ser visitado por un psiquiatra y de técnica pictórica estoy bastante mal (digo «bastante» porque me da vergüenza confesar mi ignorancia supina), opto por ser un inculto y un atrasado al afirmar que admiro a Murillo, al Greco, Velázquez, Rafael, Ribera, Goya y otros por el estilo. Y eso que este último, según pude ver en el Museo del Prado, tiene unos apuntes sobre Las Brujas que me parecieron algo, llamémosle, surrealistas, pero que me gustaron. Y es que esas brujas tenían cara de bruja.
¡Vaya, me parece que hice mal en opinar sobre pintura, ya que el único que no pinta nada en este tema es un servidor de ustedes al no estar versado en esta materia! Lo único que puedo afirmar al ¡contemplar una obra de arte es si me gusta o no. Y como parece ser que hay bastantes en idénticas condiciones a las mías, al exponer un cuadro abstracto el autor del mismo debería acompañar una explicación de su significado, si es que verdaderamente lo sabe..., claro.
Muchos de estos pintores, al no encontrar la fama en su arte, del que carecen, ¿pretenderán descollar con estas extravagancias? Algunos lo han logrado y por fortuna encontraron gente que pagó muchas pesetas por tales cuadritos. Y digo por fortuna porque el mundo sin gente snob, chic, sin patoches y payasos, sería aburridísimo. De seguir así no me extrañaría oír por boca de algún adinerado «modernista» en alguna exposición las siguientes palabras:
—Oiga, póngame 80 kg. de cuadros. ¡Y que entren de esos verdecitos, he!
Y se gastarán un dineral porque esos manchones llevan la firma del pintor del momento.
Lo gracioso del caso es que algunos críticos están al lado de estas innovaciones.
En un concurso una jovencita no pudo ocultar su sorpresa al recibir el diploma con el primer premio y comentó:
—No sé qué les parecerá a ustedes si les confieso que, por distracción, colgué el cuadro al revés...
Recientemente en Lós Ángeles se hizo famoso un cuadro titulado Café Loas. La prensa, la crítica y los entendidos más o menos abstractos lo pusieron por las nubes. Su autora, Chandra Poveris, alcanzó pronto una popularidad extraordinaria. Inmediatamente surgieron varios imitadores de su estilo..., hasta que un día Chandra decidió invitar en su casa a periodistas, críticos y seguidores.
Cuando terminaron la merienda pidió a los asistentes unos momentos de atención, pues iba á decirles algo interesante: el cuadro por el cual se hizo tan famosa no lo había pintado ella. Ante tal declaración se armó un alboroto bastante grande...
—Por favor, señores —dijo la pintora—, les voy a presentar al verdadero artista de la obra. Esperen un momento que en seguida lo traigo.
Y en efecto, a los pocos instantes regresó con un hermoso papagayo en los brazos.
No sé el efecto que produjo tal aparición, pero ya pueden suponer lo que sucedió aquella tarde. El caso es que Daily Polly, que así se llama el papagayo, con un pincel en el pico demostró a todos los asistentes que era un pintor abstracto de primera magnitud. En cuestión de pocos minutos pintó un cuadro que ni el mismo Picasso hubiera sido capaz de crear.
Como habrán podido deducir, hoy día los gustos están bastante atrofiados. Estamos regresando a los tiempos primitivos e incivilizados. Observen, si no, algunas pinturas modernas junto a las rupestres de los primeros pobladores y encontrarán más arte entre los que discutían a porrazo limpio y vestían con pieles que algunos «artistas» dé la actualidad.
No quiero terminar sin lanzar mi afirmación y admiración por el verdadero arte moderno. Y como sobre gustos no hay nada escrito, respeto igualmente la opinión de mis lectores, aunque creo debe establecerse la diferencia entre los verdaderos artistas de los que, careciendo de la más mínima noción del arte, pretenden, arrimados a estas corrientes, aprovecharse de la estupidez de unos cuantos paletos. Y asegúrense si caen en la tentación de comprar algún cuadro de esta índole no haya sido su autor el... periquito de la casa.
José Mª Gimeno Tichell
En el IV Centenario de Fr. Alfonso de Castro,
fundador del Derecho Penal (1558-958)
En Brujas, del Imperio español, transponía, para vivir vida inmortal, una de las estrellas de primera magnitud y de la máxima constelación que señalaba el rumbo de la España de Carlos V y Felipe II. Era el 3 de febrero de 1-558 y el Martirologio Franciscano le dedicaba ese día memorable. Todavía hoy en este giro cuatricentario emite luces e influencias si atentamente lo consideramos. Y por eso lo vamos a considerar un instante con relación a las penas que inundaron Valencia, nuestra patria chica, a ver si podemos levantar alegre la cara y repetir a N. P. San Francisco: Tanto es el bien que espero que en las- penas me deleito.
Qué es la pena, según el ilustre franciscano que festejamos? Una pasión dolorosa por una culpa. Separando los dos elementos, se ve que lo triste y penoso es la culpa, que radica en la voluntad, mientras qué la pena, aislada de la culpa, no es ningún mal; y en cuanto borra la culpa es un bien. ¡La criatura tres veces inmaculada —en su alma, en su virginidad y en el sepulcro— puede ser la «Dolorosa» y para bien, para subrayar y poner de alto relieve la unívoca santidad y que tiene con su Hijo nuestro Bien y «Varón de dolores». Y el Buen ¡Ladrón es bueno porque sacó el bien de las penas que merecidamente padecía. De las dos maneras tiene razón San Francisco, como inocente y como culpable. Vamos un poco más.
No seré yo un antiescotista que quiera acabar de quebrar la caña cascada y soplar fuerte a la mecha humeante que aun . centellea y espera un airecillo suave que la vivifique. No es hora aun si es «prueba» o «castigo» lo que nos ha pasado. Sino recontar alegremente los bienes que han surgido: la hermandad entre todas las regiones y pueblos y habitantes de esta España rica de valores morales. Y soy testigo ocular y cordial aquí en esta provincia de Cáceres, empobrecida, cómo se han sentido hermanos de los visitados por la mano de Dios Padre y les han socorrido con lo que no tenían y necesitaban ellos para sus primeras necesidades. Compartimos las penas y las dimidiamos.
El amor a lo penal de conformarse, consolarse y entrar dentro de sí, "considerando cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando", "considerando cómo se pierde el mundo por falta de consideración": "Todo se ha perdido, menos los valores supremos de la Escala que se han salvado"; no se ha perdido nada, porque estos valores altos, sin erosión posible, restauran los valores bajos que se perdieron, y restauran, y crean otros de nuevo, según la lección de Dios Padre y Pedagogo.
Y aun a los culpables por su vida indigna de haber amargado a los pobres con tamaña calamidad, debemos acercarnos a ellos —el amor fraternal es intuitivo— y decirles en tono franciscano: ¡Hermano Lobo, hermano delincuente, hermano descarriado! Da ejemplo a los humildes y anda con ellos, para que entiendas su penal situación y te abajes un poco para que ellos suban de nivel y consigamos la clase única aristocrática en el espíritu, que levanta la carne que nos apesga y la dignifica; apta para las grandes empresas históricas que nos esperan unidos, hermanados de corazón en la voluntad de Dios Padre nuestro y de cada día (1).
Fr. Domingo Savall, ofm
(1) Nulla correctio est destructio (San Buenaventura. De sex alis); Sciant júdices, si áliter quam per mortem reus corrigi potest, injuste punietur (Scoto), textos aprovechados, por Castro.
Algo de historia y algo de leyenda
La Virgen de los dientes
El caso que voy a referir aconteció, mejor dicho, está acaeciendo aún —si no ha desaparecido la semiprotagonista del mismo— desde hace unos diez años, eso es, cuando derrumbada la Dictadura se escuchó en España el piafar de los caballos de los nuevos Atilas que confundieron el hecho con el derecho, la libertad con el libertinaje, el templo con la cocina y la ruleta con el ara... Testimonio personal de mi caso no puedo darlo yo; pero sí puedo jurar por esas que son cruces que me lo contaron personas graves, dignas de todo crédito, y cuya conducta presta todo motivo de credibilidad a su testimonio. Y así salto y digo:
En un lugar de Cataluña de cuyo nombre no quiero acordarme existía antes del Movimiento salvador —y quiera la Virgen que exista— un santuario celebérrimo entre los más célebres de la marianófila comarca, tanto, tanto, que dar un paso y no tropezar con una ermita dedicada a la Virgen es punto menos que imposible; pero el mío, digo, se llevaba la palma y la corona entre todos. Sin embargo, si era célebre el Nido, lo era precisamente por la Paloma que lo habitaba, y como que arrullaba en aquellas majestuosas vetas pirenaicas: in foraminibus petrae, in caverna maceriae... ¡Ah!, desde las playas orientales me parece oír todavía, como lejano rumor de un bosque por el viento sacudido, los graves acordes de la inmensa muchedumbre allí postrada: los aletazos del corazón popular que vibraba como la lira universal de aquel mariano terruño:
Reina de nuestros hogares
de soledad circundada;
Madre de todos los huérfanos
y asilo, y alcoba, y alas;
envuelta en el sol de puesta
de vuestras vestes rosadas;
la de carita de guinda,
la de boca aljofarada...
¡Aljofarada, aljófar! ¿Sabéis qué es eso? ¿Sí? No importa, lo repetiremos porque es una de las cosas más bonitas que ha criado Dios y porque hace muy mucho a nuestro caso. Venga, pues, ahí el Diccionario de la que limpia, etc., el cual dice así: «Aljófar. -Perla comúnmente pequeña. Conjunto de perlas de esta clase. Cosa parecida al aljófar, como las gotas de rocío...» Alto aquí, porque aquí está el toque cabal; porque si toda la imagen era un primor de escultura, la boca, lo que es decir el estuche de la boquita, no tenía ni sombra de pero, máxime los dientecillos que parecían arrancados de la boca del Alba... Pero, ea, no nos precipitemos.
La historia o leyenda —como queráis— de su hallazgo no puede ser más poética y sencilla. Hace unos siglos llamaba a las puertas de una granja —masía en la lengua propia del lugar— un extraño peregrino pidiendo humildemente hospitalidad en el nombre de Dios. Era devotísima la familia y acogió, como es de ley, al recién llegado, el cual, preguntado que qué apetecía, contestó que sólo una retirada estancia y un leño donde reclinar la cabeza. Se lo dieron muy de buena gana los cristianos huéspedes; y a la mañana siguiente, cuando fueron a la habitación para agasajar al piadoso andariego, la hallaron vacía, eso sí, oliendo a cielo y convertido el madero en la más hermosa imagen de María que hayan contemplado ojos humanos... Una talla con la mínima proporción de materia; una materia como espiritualizada, angelizada...; en fin, una obra estupenda como salida de las manos de aquellos tallistas, imagineros de la Edad Media, orfebres y peregrinos, santos y artistas, menos artistas que santos, poetas por intuición, por unción casi divina, hombres de oración que no se ponían al trabajo sin haber caído de rodillas ante el Dios de las Ciencias y del Arte, y ante la Virgen, Reina de la Inspiración, Madre de la cristiana Musa. Y como no tomaban la materia si no era sumergidos en los dulces arrobos del amor divino y celestes arrebatos de la contemplación, así debía ella desprenderse de sus dedos, y se desprendía limpia de escorias, a propósito para expresar lo que no tiene expresión: la Carne impoluta de Jesús; el Cuerpo inmaculado de María...
El Obispo, los inteligentes, los mejores tallistas examinaron la filigrana, y no supieron atribuir a nadie la paternidad artística de aquella grande Muñeca de tez nacarada, frente lisa y tersa, grandes ojos azules, mejillas de grana, labios de coral, rostro, en fin, divinamente aniñado y suavemente recubierto de un vello aterciopelado como el del melocotón... Pero ¡los dientes!, ¡aquellos dientes!, ¡era imposible apartar de ellos las miradas!, ¿qué tendrían aquellos dientes? ¿Cuál su materia? ¿Cuál su color? Decir aljófar es decir casi nada nada cuanto los poetas de los dientes han cantado... Como la boquita se entreabría en amago de gentilísimo sonrís, dejaba ver dos hileras de perlas de rocío, blancas, chicas, apretadas, de perfecta simetría, y tan inverosímiles de puro graciosas, que, ¡vaya!, todo el mundo lo decía a coro: «¡Si están pidiendo un piñoncito los dientecillos éstos!» El caso es que la fama de aquella Hermosura se dilató presto por toda la comarca, y aún, aún por toda la región, y apenas había cristiano que no fuera en volandas a venerar la Virgen de los Dientes...
* * *
Todo el mundo se hacía lenguas: himnos de admiración y plegarias de filial piedad brotaban de todos los labios... De todos, no: vivía en el lugar un anarquista cien por cien —como dicen ahora— más malo que el muermo y la sarna y más endiablado que Satanás, al cual había entregado el alma; el cual anarquista, digo, atizado sin duda por el mismo Pateta, hubo de dar en la más infernal de las manías en que ha dado demonio alguno: quiero decir que le entró un odio tan feroz contra la bendita imagen, que le traía al retortero. No daba pie con bola, ni se le cocía el pan, siempre mordido por la diabólica idea de acabar con la imagen y sus dientes y la devoción que se extendía sin cesar. Parecía un réprobo, y lo era, tanto, que su esposa, no embargante ser de su misma calaña tocando a religión, apenas le reconocía, tan demudado le tenía la demoníaca pasión..., hasta que un día, impulsado por el propio Lucifer, allá se fue, al Nido de María, con un martillo en la mano y todo el odio del infierno en árido corazón... Inyectados en sangre los ojos, torva la mirada, penetró sigilosamente en la iglesia, y de un salto, como una hiena hambrienta y sedienta, se lanzó al camarín de la Señora; empuñó furioso el férreo instrumento y lo descargó cuan pesado era contra el preciado estuche de aquella boquita de milagro que más que nunca parecía una fresa salpicada de rocío... En amplia carcajada se soltó el Averno, y de bárbaro placer se rió el condenado viendo saltar en mil añicos, rutilantes como chispas, los dientecillos aquéllos, encanto de la imagen, imán de los corazones. Un collar roto de perlas parecía el maleficio logrado por el odio de Satán: chispas de luz que brillaban como estrellitas en la penumbra del pavimento...
Ebrio, atolondrado, como fuera de sí, como huyendo de sí mismo, se lanzó a la calle el colérico iconoclasta, y cuando dando tumbos ganó su domicilio, se halló con la nueva que, mientras él escupía al cielo, el celo le había dado una hijita: una nueva vida se agitaba en el antro de la fiera. Madre e hija seguían, al parecer, bien, pero... pero, que de Dios nadie burla en vano...
* * *
Y ¿colorín colorao, que el cuento se ha acabao? No, ¡por la Virgen del Tremedal! Crecía la niña en talla y naturales gracias que era una bendición... laica. Niñas como la hija del anarquista, tan bellas, tan lindas, pocas se habrán visto en aquella comarca ni en cien leguas a la redonda; pulcra de faz, proporcionada de líneas que es lo que da la perfección plástica, soberanamente aniñada como una de esas grandes muñecas que parecen ángeles disfrazados: era, en fin, una euritmia viviente y sin tacha. Pero lo que levantaba acentos de admiración, objeto de hondas preocupaciones paternales, era, era, no precisamente la tersura de su piel, ni su espaciosa frente, ni sus mejillas de grana, ni su cuello de cisne..., sino, sino su casi perfecto parecido con la Virgencita de los Dientes... Sólo —y aquí de las hondas preocupaciones, de las terribles sospechas— dientes no los tenía aún la hija del precito... «Esperemos, esperemos —decía éste a su compañera para consolarla, y pretendiendo arrancarle el áspid de la fatal sospecha—, esperemos; siete, ocho, diez meses tiene solamente la muñeca... no hay que temer... a veces la dentición se retarda por causas desconocidas...», y así le andaba buscando tres pies al gato, tratando inútilmente de rehusar el único motivo del fenómeno que a todo podía atribuirlo el desaconsejado matrimonio, menos a un castigo sobrenatural... Y así iba creciendo la muchacha, cada día más hermosa, siempre con aquella carita aniñada de Madonna de Rafael... ¡pero sin dientes!
* * *
Y las brevas maduraron
y los pequeños crecieron,
y los viejos se murieron,
y al que murió ¡le enterraron!
Quiero decir que pasaron cinco, siete, diez primaveras... los desventurados padres apuraron todos sus ahorros consultando médicos, doctores y curanderos... Nadie, ni los más eminentes especialistas sabían explicarse el caso, y acababan por cruzarse de brazos...; y así aconteció que de la misma suerte que la Virgencita era famosa por su hermosura sin igual, máxime por la lindeza y pulcritud de sus dientes, la hija del anarquista se hacía famosa por su belleza encantadora, pero más, mucho más todavía, por la absoluta carencia de dentadura, que le mereció pronto el remoquete de la bella desdentada... Y ¡oh terribles juicios de Dios que, terminado el plazo que concede a su misericordia, empieza el reinado de su justicia y permite el endurecimiento de Faraón!; cuando todos, hasta los más fríos y tal vez incrédulos ponían el dedo en la llaga y sabían a qué atenerse, sólo el condenado iconoclasta se burlaba de las aprensiones mujeriles de su esposa y compañía; porque es de saber que la pobre madre, rendida al fin a la evidencia y debido a una brasa de fe que restaba en el incensario de su corazón, dio el brazo a torcer y hubo de ver claro el motivo de la desgracia...
* * *
Y es así, lectores, como yo me dejé el terrible episodio cuando, acosado por los enemigos de Dios y de la patria, tuve que salir de España a uña de caballo y no sin una providencia especial del Señor. Sólo me resta añadir como colofón que, según noticias particulares, la niña, ya espléndida doncella, sigue creciendo en talla y hermosura, cada día más semejante a la Virgencita, Reina de la comarca..., pero con la boca aportillada, huérfana de dientes, seca como una maldición que, cuando va a abrirse en forzada sonrisa, pinta la mueca más horrible y trágica que figurarse puede.
¡Que de Dios nadie burla impunemente; de Dios que castiga los pecados de los padres hasta la cuarta generación!
Horrendum est incidere in manus Dei viventis! ¡Señora, Virgen de los Dientes, condúzcanos tu mano a las del Dios de las misericordias, amén!
Fr. Francisco Iglesias, ofm
Jafa, agosto de 1939
Florecllas de San Antonio
Abogado de cosas perdidas
Casi no hay región habitada por cristianos en la cual no se cuenten hechos maravillosos de personas que hayan recuperado los objetos perdidos habiéndose encomendado al glorioso San Antonio de Padua.
Abra la serie el siguiente: Navegaba en dirección a Setubal un comerciante. Apoyado de pie en el mástil de la nave, sacaba del bolsillo de su vestido una bolsa llena de ducados, precisamente en el instante en que el piloto o patrón del navío dejaba caer, sin advertirlo, la vela del palo mayor del barco, la cual, dando repentinamente y de golpe contra la mano del comerciante le arrancó la bolsa, que fue a parar al agua. Es aquel sitio muy hondo y profundo; por esto, aunque se arrojaron los prácticos a recogerla, no la pudieron hallar; había desaparecido.
Con todo, no perdió el comerciante la esperanza. Llegados al puerto, se va derechamente al convento de los franciscanos, y ruega a los frailes quieran cantar delante de la imagen de San Antonio el conocido responsorio Si buscas milagros...
No salieron fallidas las esperanzas del devoto mercader. Al mismo tiempo que se cantaba el responsorio del Santo, unos pescadores que habían echado sus redes en el lugar donde cayó la bolsa la sacaron juntamente con otros peces y vino a parar a su dueño sin que faltase un escudo.
En alabanza de Cristo y de San Antonio. Amén.
Noticias
Número de Misiones encargadas a ¡a Orden de Frailes Menores.— En la actualidad la Orden de Frailes Menores tiene en territorios dependientes de las Sagradas Congregaciones de Propaganda Fide, de la Iglesia Oriental y de la de Negocios Eclesiásticos Extraordinarios, además de Tierra Santa, 83 Misiones, a saber: 9 archidiócesis, 15 diócesis, 16 vicariatos apostólicos, 16 prefecturas apostólicas y una Misión, mas 26 distritos en los que religiosos de dicha Orden prestan ayuda a los Ordinarios de los lugares.
En territorios no dependientes de las citadas Sagradas Congregaciones tiene 4 prelaturas Nulius, 34 comisariados y diversas fundaciones.
En el pasado sexenio fundó 11 casas regulares: 1 en la isla de Formosa, 2 en Pakistán, 1 en Mozambique y 2 en el Congo Belga.
Nuevos misioneros franciscanos. — En los últimos seis años la Orden de Fraile Menores ha enviado 778 religiosos a tierras de misiones: 178 italianos, 169 españoles, 90 holandeses, 67 americanos, 65 belgas, 56 alemanes, 52 franceses, 33 portugueses, 20 canadienses, 15 irlandeses, 14 ingleses, 9 australianos y 10 de otras naciones.
De éstos, 330 han ido a Hispanoamérica, 181 a África, 68 al Japón, 19 a Formosa y 53 a Tierra Santa.
Religiosos de la Orden de Frailes Menores en Japón. — El día 1 de enero de 1958 en Japón hay 226 Frailes Menores: 2 Obispos, 164 sacerdotes, 13 clérigos, 5 novicios clérigos, 29 Hermanos legos profesos y 13 Hermanos donados.
Misionero franciscano al Nuevo Mundo. — El día 26 de enero del año en curso partió del puerto de Barcelona a bordo del Cabo de Hornos, con rumbo a la República Argentina, el P. Pedro Bautista Vidal Estruch, de la Seráfica Provincia de Valencia y Aragón.
Le deseamos feliz viaje y fructífero apostolado.
Estatua a Fr. Antonio Margil, O. F. M. — El día 20 del mes de octubre pasado los Padres franciscanos de la Provincia de Michoacán, para perpetuar el tricentenario del nacimiento del gran misionero español-valenciano de la Orden Franciscana Fr. Antonio Margil de Jesús, levantaron una bella estatua al mencionado misionero en uno de los patios del grandioso convento de Propaganda Fide de la Santísima Cruz de los Milagros, de la ciudad de Querétaro (Méjico).
La estatua —de tamaño natural— fue colocada sobre un pedestal. El pueblo invadió el recinto, y en torno a la estatua hicieron acto de presencia numerosos sacerdotes, religiosos franciscanos y el Seminario Seráfico de Celaya, Gto. En tribuna especial presenciaron y autorizaron el acto las altas Autoridades de dicha Provincia franciscana, el Vicario General de la diócesis de Querétaro y otras varias personalidades.
San Pascual en Lourdes. — Con motivo del centenario será inaugurado en Lourdes un altar dedicado a San Pascual Bailón, Patrono de los Congresos Eucarísticos. Este altar estará colocado en la gran plaza que hay delante de la Basílica, a la parte izquierdas y junio al de Santa Bernadette, debajo de la rampa que conduce a la cripta.
Es una ábside abierta; en el centro San Pascual, extático, mirando al cielo. En el cuarto de naranja del ábside, y en mosaico, estará la aparición de Jesús Eucaristía que San Pascual adora en su éxtasis.
Por las partes laterales y en mosaico también, habrá la representación del Beato Juan Duns Escoto, gran propulsor del dogma de María Inmaculada, y San Bernardino de Sena, el enamorado de María.
El altar será de mármol, con relieves de santos y santas de la Orden Franciscana, y otros dos relieves en mármol representando episodios de la vida de San Pascual Bailón.
La parte escultórica ha sido confiada al artista Jarques Harimann.
La Orden Franciscana en Francia ha llevado a cabo el proyecto mediante un empréstito sin interés, que se amortiza por medio de las limosnas recibidas.
Ignoramos todavía la fecha: de su inauguración y bendición.
Grandes festividades este año en Lourdes. — Aniversario de la primera Aparición; apertura del Año Jubilar (11 de febrero). Aniversario de la tercera Aparición: fiesta de Santa Bennardita (15 de febrero). Aniversario en que la Virgen le declaró que era la Inmaculada Concepción: fiesta de la Anunciación y Consagración de la iglesia de San Pío X (25 de marzo). Aniversario de la última Aparición (15 de agosto): Congreso Mariano Internacional (10-17 de septiembre). Congreso Nacional Pax Christi (11 de noviembre). Fiesta de la Inmaculada Concepción (8 de diciembre).
Peregrinaciones internacionales: De ciegos (8-12 de abril). De terciarios franciscanos; (3-7 de mayo). De aeronáutica (6-8 de junio) De militares (14-15 de junio). De pequeños cantores (4-7 de julio). De sordomudos (4-7 de agosto). De Hijas de María (5-9 de agosto). Del Rosario (6-11 de octubre).
Camino del altar. — El día 13 de enero, a la una de la tarde, tuvo lugar en Madrid, en la capilla del Palacio Episcopal, la apertura del proceso de no culto de la Sierva de Dios M. María Ana Mogas, nacida en Fonrcuberta, fundadora y Superiora General de la Congregación de Terciarias Franciscanas Misioneras dé la Madre del Divino Pastor (vulg. de la Divina Pastora).
El acto fue presidido por el Patriarca de las Indias Occidentales y Obispo de Madrid-Alcalá D. Leopoldo Eijo y Garay.
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