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Fr. Celestino Pinilla Valdés (1943-2016)

Fallecido en Chipiona el 25 de Febrero de 2016 a los 73 años de edad, 54 de profesión y 47 de sacerdocio.

Nuestro hermano Celestino nace en Vilaverde de Arcayos, provincia de León el 7 de Febrero de 1943. Sus padres: Pedro y María. Es el mayor de cuatro hermanos. Tras los primeros estudios en su localidad natal ingresa en San Pantaleón de Aras para cursar el 1º de Bachillerato. Al año siguiente, como era costumbre en la Provincia franciscana de Granada en aquel momento, es destinado a Estepa para cursar 2º de Bachillerato. Una vez terminado, continúa sus estudios en Martos hasta acabar 6º de Bachillerato.

A primeros de Octubre del año 1961 inicia el noviciado con la vestición del hábito en la localidad sevillana de Lebrija. Un año más tarde, el 4 de Octubre de 1962 profesa temporalmente y es destinado a Chipiona para estudiar Filosofía y Teología. Allí hace todos los estudios eclesiásticos a excepción del último que los hace en Teruel.

Profesa solemnemente el 6 de Abril de 1966 en Chipiona y se ordena el 16 de junio de 1968 en Teruel.

Ha pasado por distintas casas según las necesidades de la Provincia teniendo en cuenta sus muchas cualidades: Linares (1968-69), San Pantaleón de Aras (1969-71), Estepa (1971-72), Cádiz (1972-75), Chipiona (1975-82), Vélez-Málaga (1982-83), Barbate (1983-88), Chipiona (1988-97), Puerto Santa María (1997-2000), Jerez de la Frontera (2000), Madrid, Linares y por último Lebrija (2011-16). En cada una de las casas por donde ha pasado ha ocupado los cargos que se les ha encomendado, muchas veces acometiendo cargos de responsabilidad, como en su último destino de Lebrija en donde ha sido guardián y ecónomo hasta prácticamente el día de su muerte.

Son variados los campos en los que nuestro hermano ha resaltado y servido a Dios, la Iglesia y nuestra familia franciscana. En principio, hay que destacar su amor al estudio y la investigación plasmado en distintas publicaciones que ha tenido. El tema docente es otro de sus fuertes dando clases durante años en nuestro Colegio Virgen de Regla de Chipiona y otros centros religiosos bien desde la docencia o servicio pastoral. Ha servido mucho y de diversas formas en la pastoral parroquial y de santuarios donde expresó su gran amor a la Santísima Virgen María. La atención a las religiosas fue otro de sus fuertes tanto en la vertiente espiritual como en la formación concienzuda de distintas comunidades.

Hombre de grandes cualidades para el trabajo y la vida fraterna, la pastoral y la evangelización, la atención a la vida religiosa y la educación. Hermano de sus hermanos tanto de sangre como de cordón, hijo atento que supo cuidar a sus padres en la ancianidad sin desdecir y olvidar su vocación franciscana. Obediente a la vez que solícito a las tareas de gobierno y responsabilidad encomendadas.

Un cáncer inesperado y dos operaciones seguidas hicieron que nuestro hermano ingresara en Noviembre de 2015 en el Hospital sevillano de Nuestra Señora del Rocío. Allí fue deteriorándose físicamente y preparándose para vivir la Bienaventuranza eterna. Cuando no había desde lo humano ninguna solución para su situación médica fue llevado a Chipiona a los pies de Nuestra Señora de Regla a las que tantas veces rezó y predicó, testigo de la evolución vocacional de su vida. Allí entrega su alma la madrugada del 25 de Febrero de 2016. El día siguiente, tras el funeral presidido por el Ministro Provincial y acompañado de un grupo numeroso de hermanos venidos de distintas fraternidades, familiares y fieles, recibe sepultura en el cementerio conventual a la espera de la resurrección.

Fr. Juan José Rodríguez Mejías


Fr. Antonio Turpín Cuadrado (1940 – 2016)

Falleció en la enfermería provincial de Orihuela (Alicante) el día 4 de febrero de 2016, a los 75 años de edad, 57 de vida franciscana y 50 de ministerio sacerdotal.

Nació en Ricote (Murcia), el 18 de diciembre de 1940, hijo de Ángel y de Pilar. Hizo los estudios primarios en su pueblo, y en 1953 ingresó en el Colegio Seráfico de Cehegín, cursando allí las Humanidades.

En el año 1957 inicia el noviciado en el convento de Jumilla, el 3 de octubre, haciendo la profesión simple el día 4 de octubre de 1958. Cuatro años después, en 1962 y en Orihuela, emite su profesión solemne el mismo día de nuestro Padre, 4 de octubre. Durante los años 1958 a 1961 realiza los estudios de Filosofía en el convento de Hellín, y desde 1961 a 1964 los de Teología en el de Orihuela, sedes del Coristado en la antigua Provincia de Cartagena. El curso último de Teología lo estudió en Teruel, en el teologado conjunto de Cartagena y Valencia. Fue ordenado presbítero en junio de 1965.

Durante su estancia en el Colegio de Cartagena, donde ha pasado la mayor parte de su vida franciscana como profesor, hizo algunos cursos de solfeo y piano en el Conservatorio de Cartagena, y estudios de Magisterio en la ciudad de Murcia, que terminó en Albacete.

Como religioso ha vivido solo en tres casas de la Provincia, en Albacete cinco años como Vicario parroquial; en Alicante tres trienios, dedicado a la actividad docente en nuestro Colegio de San Antonio, y haciendo el servicio de administrador en la casa y colegio; y el resto en nuestro Colegio La Inmaculada, de Cartagena. El servicio de la docencia ocupó la mayor parte de su tiempo, siendo el deporte la otra actividad que completó su carrera.

Una vez jubilado de la actividad docente, pasó a la Casa de Albacete en donde ha colaborado los cuatro últimos años de su vida como Vicario en nuestra parroquia de San Francisco.

Desde hace varios años su salud ha ido deteriorándose, y, después de la reciente operación de corazón, el quebranto ha ido en aumento, por lo que fue llevado hace pocos días a la enfermería de Orihuela, en donde le ha visitado la hermana muerte. Descanse en paz.

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Ordenación de diáconos en Teruel, octubre de 1964. Hnos Mariano Martínez, Bienvenido Martínez, Joaquín Moreno, Bienvenido Martínez, Pedro Serrano, Antonio Turpín, Juan José Pérez Soler, Jaime Pellicer, Joaquín Ferrer y Jaime Buigues.


Funeral en San Francisco el Grande por el último misionero español en Siria

18 ene 16.- A un mes del fallecimiento de fray Romualdo Fernández Ferreira, OFM, el último misionero español en Siria, sus compañeros franciscanos celebraron este pasado viernes 15 de enero, una Misa de funeral en la Real Basílica de San Francisco el Grande en Madrid.

El padre Teodoro López, de la Delegación en España de la Custodia de Tierra Santa, presidió la Eucaristía a la que asistieron familiares, amigos y algunos compañeros de fray Romualdo, en Oriente Medio.

El padre Teodoro leyó parte del elogio fúnebre que fray Emilio Bárcena escribió en Jerusalén el 15 de diciembre, el mismo día del fallecimiento del misionero, que tuvo lugar en Damasco. Según fray Emilio, aunque la enfermedad "puso fin a los sufrimientos de fray Romualdo", el verdadero sufrimiento en los últimos años del franciscano fue "ver las heridas de Siria, a la población sufrir y el patrimonio destruido". Ya en 2012, había advertido que el conflicto ponía "en peligro todo el patrimonio sirio". Según el custodio de Tierra Santa, fray Pierbattista Pizzaballa, el trabajo sobre los orígenes del cristianismo en Siria, que fray Romualdo realizó junto a otro franciscano español y un italiano, "es lo que queda de estos sitios hoy desaparecidos, saqueados o destruidos desde que la guerra está asolando Siria".

Al concluir la Eucaristía, ofreció su testimonio un cristiano sirio que asistió a los funerales del misionero en Damasco, afirmando que el pueblo sirio no le olvidaría. Así lo atestiguaron las largas filas de personas que, allí en Damasco, se formaron para darle el último adiós, con la presencia también de numerosas autoridades civiles.

Fray Romualdo había nacido el 15 de mayo de 1937 en Figueruela de Abajo, Zamora. Ya no abandonó Oriente Medio desde que llegó a Tierra Santa en 1960, excepto cuando volvía de vacaciones a su pueblo. Entonces, como recordó el día del funeral, su familia ‒que heredó la eterna sonrisa del misionero‒ "disfrutaba haciendo la vendimia, aunque nos dejaba los racimos más pequeños, escogiendo él los más grandes".

[de Omni Press]


Fr. Jesús Hereu Comas

17 ene 16. Fr. Jesús (Martirià) Hereu i Comas, nació hace 96 años en Tor (La Tallada - Baix Empordà). Entró en la Orden Franciscana a los 23 años de edad, en el convento de La Bisbal d'Empordà, donde hizo su profesión simple el 17 de septiembre de 1944; y el 15 de octubre de 1947 profesó solemnemente en el convento de Berga (Barcelona).

Tuvo un hermano, fraile también (Fr. Antonio), buen poeta, que murió de tifus en 1931, a los 23 años de edad.

Fray Jesús fue destinado a pocos conventos. Residió en los de Balaguer, Berga y San Antonio de Padua de Barcelona.

En sus años de Balaguer, prestó el servicio de limosnero por aquellas tierras de agricultores, pidiendo de puerta en puerta y de masía en masía, el aceite y el trigo y otros productos de la tierra, que servían para mantener a los frailes y, sobre todo, a los seráficos, que eran numerosos y con apetito. También hizo de cocinero y de hortelano, completando así su tarea de alimentar a los "frailecillos" y a los frailes.

En Berga vivió muchos años al servicio de los frailes jóvenes en formación, estudiantes de filosofía y teología, que eran unos cuarenta con los formadores. Dedicado a ellos con gran caridad y fidelidad, los alimentó como hortelano y cocinero.

Finalmente, en Barcelona, en el Convento de Sant Antonio de Padua, pasó los últimos 50 años de su vida al servicio de los hermanos en las diversas tareas que le asignaron los superiores: hizo de portero, cocinero, hacía las compras y se cuidaba del mantenimiento, pasaba la colecta en el santuario, preparaba el comedor...

Hombre sencillo y humilde, metódico y piadoso, se pasaba buenos ratos rezando y se dedicaba también a la lectura espiritual. Un buen hermano menor, un incansable trabajador y de un estilo de vida austero.
Poseía una gran agudeza, que a menudo le hacía reaccionar con buen humor y con salidas inesperadas y graciosas. Esta cualidad la conservó hasta el final.

Tenía buenas cualidades innatas para el dibujo. Sin estudios artísticos especiales, dibujaba con destreza. Conservamos dibujos suyos del Niño Jesús, de la Virgen María y otros, bastante bien logrados.

Sus últimos tres años de vida han sido de absoluta inactividad, sentado en una silla de ruedas. La llama de su vida se apagó hacia las 7 de la mañana del día 16 de enero de 2016, en la fiesta de los Protomártires de la Orden, San Berardo y compañeros.

Que descanse en la Paz del Señor.