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Notas de mi viaje a Palestina (Continuación). En un sonriente vallecito, que desemboca en el de Sorec, surge el gracioso pueblo de Ain-Karem, patria del Precursor. En él, pasamos dos días saboreando los recuerdos bíblicos de este delicioso lugar donde oyeron por vez primera los cánticos del Magníficat y Benedictus. Estos recuerdos son:
a) la casa natalicia de San Juan:
b) el Santuario de la Visitación:
c) el desierto con la célebre gruta del Bautista:
d) la fuente de la Virgen, cuyas aguas fertilizan la hondonada.
El día 9, gracias a la influencia de Fr. Hilarión y a su grande caridad para con nosotros, pudimos celebrar de buena mañana en el Santuario de la Ascensión, hoy en posesión de los Musulmanes, visitando después el Monte «Viri Galilaei», la gruta de Sta. Pelagia, la Iglesia del «Paternóster» con la cripta del Credo, el Dominus flevit, el sepulcro de los Profetas, y el simpático santuario de Betfagé
El día 10, celebré el Santo Sacrificio en el lugar de la Crucifixión, en el mismo monte donde Jesús derramó gota a gota toda su sangre por la salvación del mundo.
Por la tarde, a las tres, por ser viernes, los Religiosos Franciscanos, acompañados de gran multitud y de una peregrinación austríaca practicaron el ejercicio del Vía Crucis. Las impresiones, que experimenté al tomar parte en este acto, fueron inexplicables. Y no puede ser menos a quienes estamos persuadidos (digan lo que quieran ciertos modernos) que se ora en los mismos lugares donde se realizan los misterios de nuestra Redención.
Caía la tarde del Viernes, mientras triste y pensativo, contemplaba a los antiguos hebreos (muchos de ellos de lengua castellana) que, lloraban, besaban, y rezaban salmos en el Muro del llanto... Día 11: Eran las cinco y media: apenas los rayos del sol se reflejaban en el sagrado río del Jordán, cuando en las riberas del mismo, yo elevaba la Hostia Santa, en el mismo lugar, donde hace veinte siglos, Jesús recibió las aguas bautismales del Precursor, y los cielos se abrieron dando testimonio de la Divinidad del Redentor... Bella excursión la del día 11...! Betania, Sepulcro de Lázaro, Mesón del buen Samaritario, Jericó, Fuente de Eliseo, Monte de la Cuarentena, el Jordán, el Mar muerto... y con estos lugares ¡cuántos recuerdas bíblicos! sobre todo, como se embriaga el corazón al pensar en los íntimos y dulces coloquios del buen Jesús con los amigos de Betania! Gracias al padre Jaime Llull, que nos proporcionó tanta dicha.
La noche de este día la pasamos en el Santo Sepulcro. Los Maitines a media noche, el Pontifical de los Griegos, la gritería de los Abisinios, los monótonos cantos de las armonías, el devoto rito de las piadosas mujeres rusas en el Calvario, etc. etc. forman una mezcla de cómico, triste y devoto, que ni siquiera se puede imaginar. Pero cuando todo calla en la basílica, y el peregrino ora o celebra el Santo Sacrificio en el Calvario donde Jesús expiró, o en el Sepulcro que custodió su sagrado Cuerpo, oh! entonces el alma se siente transportada al mundo del espíritu...!
Belén! Como muy bien escribió Victor Guérin, sobre la simpática Belén se cierne cierta serena y dulce placidez que cautiva al peregrino. En verdad, los días 12. 13 y 14, que pasamos en esta graciosa población experimenté oleadas de consuelos inefables que llegaron a éxtasis, cuando ofrecí el Santo Sacrificio sobre el altar, donde la Santísima Virgen presentó su Divino Hijo a la adoración de los Magos, junto al Pesebre donde lo reclinó. al lado del mismo lugar donde lo dio a luz. Eran las dos de la madrugada...! allí recordé a mi viejecita madre, hermanos, parientes, amigos, vivos y difuntos!
En la misma Basílica, qué de recuerdos..., la Gruta de la Natividad, el Pesebre, el Altar de los Magos, Capilla de S. José, de los Inocentes, los Sepulcros de S. Eusebio, Paula, Eustoquio y Jerónimo con el Oratorio de este último: En los alrededores de Belén: las Cisternas y mausoleo de David el simpático santuario de la Leche, la casa de San José, el campo de Booz y Ruth, el paraje de los Pastores: Un poco más lejos: la región de Etam, la Fuente sellada los Estanques de Salomón, los jardines de Urta; o el Hortus conclusus... Todo esto, visitado en compañía de los amables PP. Antonio de la Com. de Chipiona y Juan Balián, armeno, que se prodigó en atenciones, ha dejado impresas huellas tan profundas en nuestra memoria y corazón, que difícilmente cancelará el tiempo, a pesar de su fuerza destructiva.
Emaús! El día 16, acompañado del ejemplar y competente religioso de la Provincia de Cataluña, P. Antonio Belaire, visité el Emaús tradicional, patria de San Cleofás y de su hijo San Simeón. ¡Qué dulce impresión causan es este delicioso lugar las palabras de los discípulos al divino Maestro, todavía oculto bajo las apariencias de un peregrino: «Quedaos con nosotros porque la noche se viene encima, el día está próximo a terminar»!
Después de haber dicho Misa en el Santuario, subimos a un montículo, y mientras respirábamos a todo pulmón el oxigenado aire de aquellos montes, nuestra vista recorría el panorama bíblico que nos recordaba los hechos más culminantes del pueblo escogido: Cefira, Rama, Gabaón, Masfa,... son nombres unidos a las proezas de Samuel, de Josué, de Saúl...
Fr. León Villuendas, ofm
(Continuará)
De Londres. El canto de la iglesia.—El canto es la exposición de los sentimientos nacidos en nuestra propia alma al contacto de la realidad bella, por medio de sonidos. El canto, tomada esta palabra no tan solo en el sentido de melodía sino pretendiendo incluir bajo tal término el arte de la música, es uno de los elementos y factores más aptos para despertar el sentido estético en nuestra alma, el cual actuando en ella, acalla con no agradables vibraciones, las voces templadas y lúgubres de nuestras horas de melancolía y tristeza. El canto ha sido una de las artes que mayores horas de placer ha proporcionado a mi ser durante mi corta existencia. Pero si el canto en general me ha proporcionado momentos de tan intensa y estética emoción, ningún canto como el religioso, el que es ejecutado en nuestras iglesias, el que lanzado desde lo alto del coro y resonando en las bóvedas viene a impresionar gratamente los oídos del público y elevarlo a Dios. Pero no es todavía el canto interpretado tan solo por contados elementos y solo escuchado con religioso silencio por el pueblo el que mayor sentimiento estético ha despertado en mi ser, sino el canto entonado coralmente por el pueblo, y esto en ninguna parte por mi conocido, tan bellamente interpretado como aquí en Londres.
Uno de los hechos que nos dan a conocer la educación del pueblo inglés, es el exiguo número de analfabetos y por ende la ilustración de todas las clases sociales, siendo obligatoria la enseñanza elemental hasta los catorce años de edad. Preparado suficientemente en el conocimiento de las primeras letras nace en él la curiosidad y el deseo de saber cuanta se realiza en las funciones religiosas en la Iglesia. Esa ansiedad les obliga a proporcionarse libros de devoción que contengan las "oraciones y ceremonias e himnos que sus ministros pronuncian y realizan en la celebración de su propio ministerio. Así es curioso y edificante a la vez, ver como toda clase de personas poseen su respectivo libro con cuya lectura acompañan al sacerdote en la administración de los Santos Sacramentos, en especial durante la celebración del sacrificio de la Misa y particularmente cuando el sacerdote lee la epístola y el evangelio durante los cuales el pueblo puesto de pié escucha y lee atentamente.
Pero lo que mayormente ha llamado mi atención es el canto de los himnos.
En el pórtico de todas las iglesias católicas se encuentra un armario debidamente dispuesto para contener libritos de propaganda católica en donde los fieles pueden proporcionarse por si mismos el libro de himnos. Es este un pequeño libro en el que se encuentran todos los himnos que canta la Iglesia en las diversas festividades y días del año eclesiástico, traducidos gran parte de ellos al inglés, por el célebre cardenal Newman Provistos todos los fieles del citado librito, buscan los himnos del día correspondiente, habiendo en lugar público una tablilla indicadora del número de los himnos que la Iglesia canta en el oficio del día correspondiente. El canto de los himnos se realiza en las funciones vespertinas, antes y después del sermón y siempre que no se realiza en la iglesia acto especial de culto.
Puesto el público de pié, postura que observa tantas veces cuantas tiene que cantar y acompañado por el órgano principia el canto de los himnos, composiciones que tienen como tema melodías netamente gregorianas y que cantadas muy diestramente por el público, particularmente por las voces de tiple, pues son las mujeres aquí también las que más frecuentan las iglesias, producen muy grata y religiosa impresión. Para comprender lo que acabo de escribir hay que tener en cuenta que una de las asignaturas que todo ciudadano está obligado a cursar en Inglaterra es el solfeo o canto, sabido esto no es exageración afirmar que todo el público asistente a las funciones religiosas sabe cantar modulando la voz muy en conformidad con las reglas del canto.
Terminado el canto de los himnos sigue la bendición con el Santísimo y mientras el sacerdote expone a S. D. M. el pueblo entona el «O Salutaris Hostia» cantando las dos primeras estrofas de dicho himno, con muy diversas melodías, variando según los días, pero todas ellas inspiradas en el canto gregoriano. Expuesto S. D. M. son recitadas todas las preces de rúbrica, contestando a todas ellas el pueblo. Dada la bendición, mientras el sacerdote reserva dentro el sagrario a S. D. M. el pueblo entona la antífona «Adoremus» y el salmo «Laudate Dominum omnes gentes» y repetida la antífona «Adoremus» se coloca el público de pié y en esta postura y con suma unción y arte canta el «Te lucis ante terminum» traducido al inglés, que por su pausado movimiento, por la interpretación muy atinada del tema siendo el adiós dado por el pueblo cristiano a su Dios prisionero en el sagrario por su amor, es uno de los cantos que más placer han ocasionado a mi alma durante mi permanencia en Londres.
Dos son las consecuencias que debo formular. El pueblo en el templo no es un elemento pasivo un mero espectador de lo que allí se obra, no lo entiende así la liturgia sagrada; el pueblo en el templo no se debe reducir a permanecer inmóvil y mudo, sino que comprendiendo las ceremonias allí realizadas, debe actuar primero interiormente, esto es orando y reconcentrando el pensamiento se su Dios a quien va allí a adorar, pero como en nuestra vida humana lo interior va acompañado con lo exterior, ese conocimiento y amor debe exteriorizarse por medio de plegarias de cantos y de himnos y ¿qué himnos y cantos más apropósito que los que trae la liturgia sagrada?
La otra consecuencia aunque de menos importancia no quiero por esto desistir de indicarla por si acaso con ello puedo contribuir en algo en la educación de nuestro pueblo. ¿Por qué no educamos al pueblo en el arte del canto? Si la música eleva a Dios, cuanto mejor ejecutada sea, más alto elevará a las almas cristianas. Y últimamente ¿por qué no se le instruye en el conocimiento del significado que entraña la sagrada liturgia del culto católico? Eduquemos, enseñemos nuestro pueblo que aunque más afortunado para poder conservar el tesoro de su santa fe, que el pueblo católico inglés continuamente expuesto a la lucha de sus sagradas creencias contra el elemento protestante tan pujante y numero en estas tierras, no por eso debe ser menos ilustrado para que conociendo el sublime significado de nuestra sagrada liturgia aprenda a amarla y amándola contribuya este amor a la santificación de sus almas.
Fr. Ludovico Mªa Rubert, ofm
En Santo Espíritu del Monte. -En nuestro Convento de Santo Espíritu vistieron el santo hábito, el día 8 de septiembre, los jóvenes siguientes, ex-colegiales de Benisa: Luis Mª Reig Seguí, Eugenio Marset Albors, Francisco Micó Ferri y Bernardo Aragó Sevilla.
Y el día 12 del mismo mes hicieron los votos temporales, los novicios siguientes: P. Fr. José F. Sebastián Jordá, Pbro. Arcipreste de Enguera, Fr. Felipe Tró Crespo, Fr. Miguel Oltra Henández, Fr. Juan María Nadal Moltó, Fr. Juan Mª Abad Moncho y Fr. Gaspar Nadal Silvestre, y el día 29, Fr. Enrique Cuquerella Llopis.
A todos damos nuestra más cumplida enhorabuena, deseándoles la gracia de la perseverancia en el estado religioso que han abrazado.
Nuevo Colegio de la Purísima, Torrente.- Las Religiosas Terciarias Franciscanas, tan conocidas y estimadas en toda la región valenciana y también en muchas provincias de la península, han conseguido poder ofrecer un magnífico colegio para instrucción de alumnas, en Torrente.
Reconocidas son por todos las Religiosas Franciscanas como excelentes maestras, como profesoras competentes para dirigir colegios de enseñanza elemental y superior. El reglamento porque se rigen sus colegios es prueba que confirma nuestro aserto; las exposiciones de labores y los exámenes de sus alumnas, que en varios cursos hemos tenido ocasión y gusto de presenciar, corroboran nuestra afirmación y hablan mucho más alto que nuestra pluma.
Todo cuanto exigen los adelantos de nuestra sociedad; todos cuantos conocimientos pueden y deben integrar la formación de las alumnas en las actuales circunstancias, y todo teniendo por base la instrucción religiosa, que forma el corazón, sin olvidar ni menoscabar el cultivo de la inteligencia, entra a formar parte del vasto programa que exponen las Religiosas a sus alumnas, que salen del colegio con ventajas más que las ordinarias.
Una ligera leída del reglamento (que aquí no reproducimos en honor a la brevedad, pero que se facilitará a cuantos lo pidan) dará idea de la parte científica a que se atiende; los ejercicios espirituales, el plan de vida de piedad y los días de retiro espiritual que cada mes practican, son prueba de la atención prestada a los intereses más nobles que son los del alma.
Clases espaciosas, ventiladas por grandes balcones que permiten la entrada de luz por los cuatro lados de las clases, amplios y elevados dormitorios, extenso jardín, cuya puerta da a la vía del tranvía de Torrente, refectorio alegre y con mucha luz, capilla de alto techo, todo esto y mucho más que podrán ver los visitantes ofrece el nuevo colegio de Franciscanas.
La apertura de curso, será el día 1 de Octubre, debiendo las colegialas ingresar el día 30 de septiembre, por la tarde. Se admiten internas, a toda pensión y medio pensionistas.
Solemne Quinario a San Francisco de Asís, en la iglesia de San Lorenzo.—Con la mayor solemnidad se ha celebrado en la iglesia de S. Lorenzo de esta ciudad, el Quinario que todos los años dedica a su Seráfico Patriarca la V. O. T. de Valencia, terminando con las solemnes Cuarenta Horas, que anualmente se celebran en dicha iglesia.
La Capilla de música, dirigida por el señor Sansaloni, ha interpretado magistralmente, como siempre, selectos motetes, trisagios, y especialmente las inspiradas Llagas de San Francisco, por el P. Antonio Guastavino, O. F. M. Mas la nota fulminante del Quinario han sido los sermones del P. Juan Alventosa, O. F. M.
El tema de todos estos sermones fueron los principales episodios de la vida del gran Patriarca San Francisco. Y el P. Alventosa describió estos episodios con tal viveza, gracia, entusiasmo y elocuencia, que fueron sus sermones verdaderos cuadros al vivo de la vida del Santo. El numeroso auditorio que llenaba por completo la nave de San Lorenzo, estuvo pendiente de los labios del orador durante los cinco días.
Bibliografía
Retiro espiritual para Comunidades Religiosas, por el padre Luis Bourdalue, S. J. Novísima edición española, corregida y aumentada por el P. Raimundo Castaño, O. P. Madrid, Hijos de Gregorio del Amo, calle de la Paz, 6, 1928. Un tomo en octavo menor.
Con sumo gusto hemos leído este precioso librito, pues las verdades tan bien expuestas y tratadas por el competentísimo P. Bourdalue, nos han cerciorado una vez más de la ciencia, y de la fama del ilustre Jesuita. Las materias más excelentes y acomodadas a las personas consagradas al Señor, mediante los votos religiosos, se hallan en esta provechosa obra, expuestas de manera maestra dentro el primoroso marco de la elegante edición que ha preparado la librería de Gregorio del Amo. Agradecemos sumamente el ejemplar y recomendamos la obra a nuestros lectores.
Meditaciones sobre la vida de N. S. Jesucristo, escritas por el Seráfico Doctor San Buenaventura. Segunda edición, 1927. Hijos de Gregorio del Amo, Paz, 6.
No necesitamos elogiar la presente obra. La firma de S. Buenaventura, que por su ardiente amor a Jesús, fue llamado por Sixto V, Doctor Seráfico, es su mejor elogio y alabanza. Todos cuantos han estudiado sus obras han sentido esclarecer sus inteligencias y abrasarse sus corazones. Esto se experimenta de una manera más palpable en estas Meditaciones que el Santo tan divinamente supo escribir sobre la vida de N. Divino Salvador. Compradlas, leedlas y lo experimentaréis. La traducción esmerada, y la presentación otro de tantos alardes con que saben los Hijos de Gregorio del Amo, acreditarse sumamente en España y en el extranjero.
Retiros Pascuales. — Conferencias de Ntra. Sra. de París por el P. Monsabré, O. P. durante las Semanas Santas. Amo 1875. La suma de nuestros deberes: año 1876: La Oración. Traducción del P. C. Gutiérrez. Hijos de Gregorio del Amo, Paz, 6, Madrid.
He ahí una de las obras del célebre orador francés que tanta gloria alcanzó en el mejor púlpito de París: el P. Monsabré. Su nombre es bastante para abrirse paso por doquiera esta obra preciosa, pues contiene como todas las que salieron de la clara inteligencia del ilustre dominico, vasta erudición, ciencia profunda y unción. La misma elocuencia y grandiosidad de párrafos que en el francés supo darle su autor, aparecen también en la traducción española, preparada por el padre C. Gutiérrez, que por cierto, ha sabido revelarse como hombre de gusto. Celebramos vivamente que Hijos de Gregorio del Amo hayan publicado, enriquecida con claros y elegantes tipos, la presente obra.
El Santísimo Sacramento o las obras y las vías de Dios, continuación del libro «Todo por Jesús», por el P. F. G. Faber, traducción de Gabrino Tejado. Quinta edición.
Hasta ahora, todas las obras que hemos expuesto y anunciado en las presentes notas bibliográficas, todas son antiguas y de renombrados autores. La presente es también algo antigua y de autor celebérrimo en el campo de la mística y de la teología. Sus obras son claros testimonios de nuestras afirmaciones y la presente lo acredita sumamente. Dividida en cuatro libros incluye todas las materias que se relacionan con el misterio del Sacramento de nuestros amores. Pero todo ello expuesto y tratado como sabe hacerlo el autor, quien, según nos han demostrado sus obras, estaba dotado de ciencia y de ardiente amor a la Iglesia Católica Romana. Por el fondo merece, con toda verdad, ser leída y estudiada dicha obra, pero por el estilo, por el lenguaje, por la traducción tan castiza y elegante de nuestro distinguido literato, antiguo Académico de la Lengua, no lo es menos. Por eso nos alegramos que los Hijos de Gregorio del Amo hayan dado a luz la quinta edición de esta obra y la recomendamos a nuestros lectores.
Los Santuarios Franciscanos. El Alverna en el Casentino, con dibujos originales y 25 ilustraciones en tricromía por Luis Lago. Obra original del padre Facchinetti, O. F. M. Versión española por el P. Legísima, O. F. M. Biblioteca Franciscana, José Vilamala, San Fermín de los Navarros.
No hemos tenido la dicha de visitar el sagrado monte Alverna, teatro de las maravillas y de los amores de Francisco; pero al repasar ávidamente ésta ilustrada y artística obra, nos hemos sentido atraídos por los encantos que allá se contemplan y nos ha parecido estar en aquel lugar bendito. Tal es la exactitud, la belleza, los hechizos que ha sabido darle el P. Facchinetti a esta obra. Todo lo más admirable y digno del que visita aquella mansión sagrada, se hallan en las páginas, que con tanta maestría, ha sabido escribir el ilustre autor. La traducción muy elegante y castiza como obra del P. Legísima. La enhorabuena a todos especialmente al señor Vilamala, editor franciscano.
Fr. Bernardino Mª Rubert, ofm.
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