a

Valls Gadea, Gonzalo.
Vicedo Vicedo, Salustiano.
Villuendas Polo, León.

Fr. Gonzalo Valls Gadea
1890-1857

R 277 P. Gonzalo Valls Gadea

Era natural de Alcoy (Alicante). Falleció en Teruel el día 9 de julio de 1857, a los 67 años de edad, 43 de sacerdocio y 51 de vida religiosa. Espíritu de sacrificio, humildad y piedad exquisita, son la nota característica de este nuestro hermano, insigne en ciencias y virtud como lo demuestran los cargos ocupados en la Provincia, Roma —Colegio de S. Antonio—, Misiones de China, etc.

La muerte segó la vida de este infatigable obrero del Señor, apenas contados pocos años de su regreso de China, para continuar su labor y apostolado en su amada Provincia. Ocupaba entonces el cargo de Custodio provincial.

Estuvo en China como rector de un seminario. Era Lector de Teología y Lenguas Orientales.

Artículos publicados en la Acción Antoniana:

Carta del P. Gonzalo Valls. Nº 193, ene 1945
Nuestros misioneros en China. Fr. Gonzalo Valls, ofm. Nº 221
De nuestras misiones en China. Fr. Gonzalo Valls, ofm. Nº 225
De nuestras misiones. Fr. Gonzalo Valls, ofm. Nº 231
De nuestras misiones. Fr. Gonzalo Valls, ofm. Nº 232
De nuestras misiones. Fr. Gonzalo Valls, ofm. Nº 233
De nuestras misiones. Fr. Gonzalo Valls, ofm. Nº 238
Correspondencia misional. Fr. Gonzalo Valls, ofm. Nº 243
El estudio bíblico franciscano y la Biblia china. Fr. Gonzalo Valls, ofm. Nº 244
Correspondencia misional. Fr. Gonzalo Valls, ofm. Nº 244
El sueño feliz de un Misionero. Fr. Gonzalo Valls, ofm. Nº 245
Heroísmo oculto del misionero. Fr. Gonzalo Valls, ofm. Nº 246
Consolaciones y presagios de una ordenación. Fr. Gonzalo Valls, ofm. Nº 248
Correspondencia misional. Fr. Gonzalo Valls, ofm. Nº 248
De nuestras misiones. Nº 254, mar 1950
De nuestras misiones. Fr. Gonzalo Valls, ofm. Nº 255
Carta desde Macao. Nº 257, may 1950
De nuestras misiones. Nº 260, ags 1950
De nuestras misiones. Nº 261, sep 1950
De nuestras misiones. Nº 262, oct 1950
Buenos efectos de la persecución en China. Nº 265, ene 1951
Correspondencia misional. Nº 266, feb 1951
Campaña antiimperialista y autonomista de la Iglesia en China. Nº 270, jun 1951
Fortaleza cristiana del misionero en China. Nº 273, sep 1951
Tranquilidad entre la borrasca. De nuestras misiones. Nº 275, nov 1951
Visión franciscana misionera del Japón y China. Nº 277, ene 1952
De nuestras misiones. Nº 278, feb 1952
Tribulación en la leprosería del Tibet. De nuestras misiones. Nº 281, jun 1952
Nueva expulsión de enfermeras en la leprosería de Mosimien. Nº 289, ene 1953
Las postrimerías de la leprosería de Mosimien. Nº 290, feb 1953
El doctor Pedro T'ang, médico y mártir en China. Nº 293, 1953
El doctor Pedro T'ang, médico y mártir en China. Nº 294, 1953
Los últimos días de nuestro P. Severino en China. Nº 307
Las glorias de la Legión de María en China. Nº 314

Fr. Salustiano Vicedo Vicedo
1923-2007

R 574

Fr. Salustiano VicedoSacerdote. Nació en Alfafara (Alicante). Vocación tardía, estudió las Humanidades en el Seminario de Benissa. En 1952 hizo el novicado en Santo Espíritu del Monte, donde emitió la profesión temporal, el año siguiente. En 1956 hizo la Profesión solemne en Teruel, siendo ordenado sacerdote en 1958.

Durante muchos años desarrolló su ministerio en la Custodia de San Antonio de la República Argentina, donde, en 1964, fundo el colegio de San Francisco de Asís en la ciudad de San Juan.

Reincorporado al territorio de la Provincia fue uno de los fundadores del Convento de San Bernardino de Petra (Mallorca), donde se dedicó a la propagación de la vida y obra del Bto. Junípero Serra. Cuando ya le faltaron las fuerzas estuvo en los conventos de San Lorenzo de Valencia, y en Onteniente. Murió a los 83 años de edad, 54 de vida relaigiosa y 49 de sacerdocio. 2007.

[Necrologio. P. Benjamín Agulló. Valencia 2011]

Publicó en la Acción Antoniana

Crónica de Petra. Fr. Salustiano Vicedo, ofm. Nº 564, may 1976
Cronica convento de Petra. c. 24. Fr. Salustiano Vicedo, ofm. Nº 566, jul 1976
Crónica del convento de San Bernardino de Sena, de Petra (Mallorca). Fr. Salustiano Vicedo, ofm. Nº 548
Crónica del Convento San Bernardino de Sena, de Petra. XXII. Fr. Salustiano Vicedo, ofm. Nº 562

Fr. León Villuendas Polo
1882-1985

R 241

De la web Xilocapedia

En Torrijo del Campo nació el 26 de noviembre de 1885 León Villuendas Polo. Hijo de José y de Francisca, recibió las primeras enseñanzas en la escuela de su pueblo natal, donde transcurrió su infancia hasta que sintiéndose atraído por el ideal franciscano, solicitó ser admitido en el colegio seráfico de Benisa el 27 de septiembre de 1898.

Fr. León VilluendasTres años después, el 20 de septiembre de 1901, pasaba a Santo Espíritu del Monte para vestir el 19 de octubre el hábito de San Francisco, un año después emitirá los votos simples y el 8 de diciembre de 1905 los solemnes. Los estudios filosóficos y teológicos los cursó sucesivamente en Pego, Onteniente, Cocentaina y Beniganim. Mientras tanto, sus buenas dotes intelectuales y morales, afianzadas por la seriedad con que tomaba su vocación a la santidad, hicieron concebir a sus superiores las mejores esperanzas.

Recibió la ordenación sacerdotal en Onteniente el 21 de agosto de 1910. Este mismo año sería enviado a Roma para ampliar estudios de Sagrada Escritura en el Colegio Internacional Franciscano con el P. Serafín Cimiano. En 1913 obtuvo el título de Lector General de esta especialidad con nota de "Summa cum Laude".

Su regreso a la Provincia coincidió con una nueva estructuración de los estudios. Filosofía y Teología se reunían en Beniganim bajo un solo maestro y un compacto profesorado. A los cursos diseminados por los conventos con profesores y maestros improvisados, seguía una organización seria de los años de formación. A su realización cooperó eficazmente el nuevo Lector General.

En consecuencia, el coristado vivió una época de renovación cultural y de fervor espiritual. Este último vino a acentuarse con un fenómeno fortuito que llegó a ser aciago para el coristado y para la misma Provincia, en la que se engendró una honda división. Era lógico que el P. León, dada su propensión espiritual, sintiera simpatía por una orientación formativa que producía a ojos vistas frutos de devoción; aunque, llevado de su temperamento equilibrado, supo evitar extremos y huir de apasionamientos perniciosos. De ahí que, cuando en 1918 se tomaron medidas drásticas para sofocar el germen de división introducido en la Provincia, el Lector de Torrijo pudiera continuar formando parte del cuerpo docente y dando clase a los teólogos.

Cuando en 1920, después de la guerra europea, se abrió de nuevo en Roma el Colegio Internacional Franciscano, el P. Villuendas fue llevado para explicar la cátedra de exégesis del Antiguo Testamento en la Facultad de Sagrada Escritura. En 1926 el prestigio moral conseguido, hizo converger sobre su persona la mirada del P. General de la orden para cubrir el puesto de Presidente del Colegio, uno de los cargos de mas responsabilidad en la familia seráfica. Con todas las garantías lo detentó, y los estudiantes de aquella época le recuerdan como prototipo de rectitud. Los años de su mandato han pasado a la historia del Colegio como años de orden y de buen gobierno.

Pero veamos algunas cualidades mas de su forma de ser y de actuar: "El P. León era autoritario, pero sin arbitrariedades n¡ extemporáneas imposiciones, con un sentido muy humano de la autoridad. Aún más. Entendía el arte de exigir el cumplimiento del deber con gracejo, de imponerse con cordialidad. No temía hablar claro en las altas esferas. Los súbditos sabían que sus órdenes eran inapelables, pero que tenían en él su mas firme protector. De hecho, defendió siempre al súbdito que tenía razón, sin miramientos de personas y sin consideración a su propio prestigio personal, de la misma manera que defendía el principio de autoridad, y la observación regular, y la disciplina. No cedía fácilmente ante las exigencias de la ley; pero ante la debilidad humana se mostraba hondamente comprensivo y cas¡ excesivamente paterno. Y cuando intuía que el camino emprendido era equivocado, lograba con agudo donaire y con una sabrosa ocurrencia desinflar la situación violenta y aflojar la tensión creada".

"Lleva en su rostro impresas las huellas del sol ardiente de Palestina"

Un trienio no mas duró su mandato en Roma, porque el año 1929 el Definitorio General pensó en el P. León como el Presidente ideal del Instituto Bíblico de la Flagelación en Jerusalén, creado poco antes.

El nombramiento introdujo un cambio fuerte en su vida, comenzaba con ello un periodo que dejaría imborrables huellas en su ser. La Tierra Santa con su poderosa influencia fascinadora fue enseñoreándose de su alma. Es mas, faltando aquí el apostolado exterior, que en Roma ocupa mas o menos cuantos no logran desentenderse del medio ambiente, su atención se replegó en el interior, para gozar del embeleso de los recuerdos que del Salvador ofrecen los Santos Lugares. La Palma de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén, que recibió el 5 de junio de 1951, testimoniará su entrañable amor a Tierra Santa.

Diez años permaneció el P. León en Palestina ocupado siempre en cargos de responsabilidad. En 1934 fue nombrado Superior de Nazaret; en 1937, Superior del Santo Sepulcro, y el mismo año Procurador General de Tierra Santa.

Este último cargo, uno de los mas importantes de la Custodia, recaía en su persona por vía de excepción. Ordinariamente suelen ocuparlo religiosos de Santiago o de Chipiona, las dos provincias que tienen misión en Tierra Santa. La extraordinaria personalidad del P. León, obligó al Definitorio General a saltar por encima de esta costumbre. Por los méritos desplegados en esta función, merecerá del gobierno español la Encomienda con placa de la Orden de Isabel la Católica el 4 de abril de 1940.

Faltaban todavía cuatro años para terminar el sexenio, cuando el Capítulo General de 1939 eligió al P. León para Definidor General de la Orden por la lengua española y portuguesa. En consecuencia hubo de dejar los Santos Lugares, donde soñaba terminar su vida, para instalarse de nuevo en S. Antonio de Roma, atento ahora a los asuntos generales de la Orden. Y como si no le bastara con tanto peso de responsabilidad, se le nombró al propio tiempo y por segunda vez Presidente del Colegio Internacional. Era esto en el mismo año de 1939, algunos meses mas tarde el Rey de Italia le concedía el grado de Comendador de la Orden de la Corona de Italia (25 de enero de 1941).

El año 1943, mientras el P. León se hallaba en España ocupado en visitas canónicas por las provincias de Cantabria, Granada y Portugal, presidió varios congresos provinciales y la gran reunión de profesores de las diversas ramas franciscanas congregados en Madrid. Pues bien, al producirse la invasión de Italia por las tropas aliadas, para evitar las consecuencias del muro de separación que las nuevas circunstancias de la guerra mundial imponían entre las provincias españolas y el Centro de la Orden, se decidió que permaneciera en España en calidad de Delegado General con amplísimas facultades para la consagración de religiosos.

Enero de 1944. "Como me habían de resultar ajenas las cosas de Teruel ..."

Las sorpresas se sucedían a la sazón a ritmo vertiginoso. El nombramiento sobredicho llevaba la fecha del 3 de febrero de 1944, y sólo un mes mas tarde, el 29 de marzo, el Papa elevaba al de Torrijo a la sede episcopal de Teruel-Albarracín. Con su peculiar gracejo lo narraba diciendo: "Me preguntó el Nuncio s¡ me resultaban ajenas las cosas de Teruel, y le contesté diciendo que, siendo de allí, como me habían de resultar ajenas".

El 16 de julio de este 1944 fue consagrado obispo en la iglesia de San Francisco el Grande de Madrid. Actuó como obispo consagrante el Nuncio Apostólico en España, Mons. Cayetano Cicognani así como Mons. Gregorio Modrego, obispo de Barcelona, y Mons. Eduardo Martínez González, obispo auxiliar de Toledo, siendo padrinos el conde de Jordana y la condesa de Marín. El día 4 de noviembre de 1944 hizo la entrada solemne en la diócesis Teruel-Albarracín. Su pueblo natal le regalará el anillo pastoral, y la orden franciscana el báculo de San Luis de Anjou.

5

El Colegio La Concepción de Onteniente en la Consagración episcopal.

El colegio estuvo representado por su Rector, P. Joaquín Sanchis, y los PP. Fernando Alcina y Eusebio Arbona. Como ministros efectivos del acto de la consagración actuaron el P. Provincial de Valencia Luis Colomer y el P. Francisco Ferrer (rector del Colegio 1916-1921) que leyó las bulas de nombramiento. Durante la ceremonia religiosa vistió los valiosos ornamentos que le ofreció el Colegio de Onteniente, confeccionadas por las reverentas madres de la Pureza, de la misma ciudad.

Las esperanzas puestas en el nuevo prelado no fueron vanas, en sus veintiún años de gobierno Mons. Villuendas reconstruyó material y espiritualmente la diócesis que había quedado maltrecha por los horrores de la guerra. En el aspecto material son exponentes señalados de su actividad el seminario, el palacio episcopal y la catedral. En el terreno espiritual, la reorganización de las diócesis en el Sínodo de 1952, una completa generación de sacerdotes formados durante su largo gobierno, la gran semana catequética de 1945, las cuatro visitas pastorales, las dos grandes misiones de 1949 y 1956, la reorganización de la Acción Católica diocesana en 1960, además de las innumerables actuaciones apostólicas que su celo le inspiraba.

Entre estas últimas no puede silenciarse la actividad ministerial desarrollada como predicador de la palabra de Dios, tanto entre sus diocesanos como en otros obispados. Ya desde joven su predicación fue muy bien aceptada, y una vez consagrado obispo fue invitado con relativa frecuencia a predicar en solemnidades como congresos eucarísticos, festividades conmemorativas y similares. Como conferenciante fue asimismo muy requerido, sobre todo en temas relacionados con Tierra Santa, asunto candente cuando, al final de la guerra mundial, se creó el estado de Israel. Mons. Villuendas fue un convencido defensor de la internacionalización de los Santos Lugares.

Prosiguiendo con su necrológica, vemos como su sencillo trato le ayudó enormemente a ganarse al clero, que le amaba como a un padre, y no menos a los fieles, que tenían acceso a su obispo sin trabas. Todos, eclesiásticos, religiosos y seglares, grandes y pequeños, se sentían a gusto con el de Torrijo. Su entrañable cordialidad, su desembarazada franqueza, el festivo donaire con que sabía decir y advertir las cosas graves, y sobre todo porque era un hombre de Dios, a través de sus palabras y actitudes se transparentaba una profunda vida interior, la connaturalidad que tenía con lo divino, el equilibrio y serenidad que le infundía su contacto continuo con el Espíritu Santo, la firmeza de sus resoluciones y la solidez de sus virtudes.

Fr. León Villuendas PoloEsa llaneza y natural disposición a prestar servicios dieron pie a que de los mas distintos puntos se le llamase a presidir fiestas y a ejercer ministerios episcopales. El buen P. León no sabía negarse a tales exigencias, que llegaron a constituir para él un capítulo importante de su incansable actividad. Desde luego, los mas favorecidos por esta forma de su apostólico celo fueron los conventos franciscanos de su Provincia.

El año 1960, con ocasión de las Bodas de Oro sacerdotales, Juan XXIII le envió una carta muy expresiva, y los diocesanos le obsequiaron con el templo de San León, que venía a llenar las necesidades espirituales creadas por la expansión demográfica de la ciudad.

"Un profesor de renombre internacional en el campo de los estudios bíblicos"

Desde esa fecha su salud, minada por una pertinaz diabetes, fue perdiendo vitalidad. El año 1962, a raíz de la convocatoria del Concilio Vaticano II, andaba tan maltrecha que se le recomendó pedir dispensa de asistir a la magna asamblea. Su sentido de la obediencia y del cumplimiento del deber, se impuso no obstante a las recomendaciones y hasta reconvenciones. Mons. Villuendas partió al fin a Roma, pero al agravarse su mal debió de regresar a Teruel antes de que se clausurase la primera sesión. Por estas fechas desde su pueblo de origen le solicitaron unas notas autobiográficas, y cariñosamente contestó enviando una reseña de la enciclopedia Espasa-Calpe con una coletilla final de su propia mano que dice: "Otro dato: morirá pronto porque tiene 68 años". Superó todavía la crisis después de un largo periodo de gravedad, logrando reemprender la actividad pastoral. Pero al observar que perdía progresivamente vista, comenzó a pensar en renunciar al gobierno de su diócesis. A finales de 1964 tenía ya madurada la resolución, y presentó la dimisión que le fue aceptada por el Papa, bien que conservándole el título de Obispo de Teruel y Administrador Apostólico de Albarracín. Aunque ya se han dicho algunos de pasada, recordar aquí resumidamente los principales hechos de su pontificado: - 1944. Reconstrucción de numerosos templos y casas parroquiales. - 1945. La gran Semana Catequística. Primera visita pastoral. - 1946. Primera visita "Ad Límina". - 1949. Gran Misión de Teruel. - 1950. Proceso canónico de beatificación del Excmo. y Rvmo. Fray Anselmo Polanco. - 1950-52. Segunda vista Pastoral y "Ad Límina". - 1952. Sínodo diocesano. - 1953. Consagración de la Santa Iglesia Catedral, después de la consagración e inauguración del nuevo Seminario Mayor. - 1956. Con motivo de la agregación a la Diócesis de seis arciprestazgos (136 parroquias), celebró solemne pontifical en cada una de las cabezas de arciprestazgo. - 1956. Segunda Gran Misión de Teruel. Tercera Vista Pastoral. - 1946-49. Concursos parroquiales cada uno de estos años. - 1959. Inicio de los Cursillos de Cristiandad. - 1960. Cuarta Visita Pastoral. Reorganización de la A. Católica diocesana. Asistencia al Congreso Internacional Eucarístico de Munich. - 1962. Asistencia a la primera sesión del Concilio Vaticano II.

A comienzos de febrero de 1964 hizo su despedida de la diócesis. Un inmenso gentío llenaba la catedral y cuantos actos se celebraron en su honor. Una jota rasgó los aires, la misma que a menudo cantara en diversas ocasiones: "Torrijo te dio la cuna, / y San Antonio el cordón, / el Papa te dio la Mitra, / y Teruel el corazón".

El día 14 de este mes, Fr. León llegó a su retiro de Onteniente reincorporándose, como decía él, a la vida conventual. De hecho, aunque cas¡ ciego, asistió hasta el final a la mesa y a la meditación comunitaria con los demás religiosos, sintiéndose feliz de vivir de nuevo como fraile. Cuentan sus hermanos que pasaba el día en comunicación continua con el Señor, a falta de libros usaba del rosario que apenas dejaba de las manos.

Con todo, su temperamento servicial le hacía sacar fuerzas de flaqueza acudiendo, cas¡privado de vista, adonde podía con su presencia realzar la solemnidad de los cultos, llegando incluso a conferir órdenes sagradas. Y en esta actitud de servicio continuó hasta su muerte.

En realidad, apenas guardó cama poco mas de una semana, s¡bien desde septiembre de 1968 se veía ya inminente el desenlace. Apenas se observaron síntomas de agravamiento le fueron suministrados los últimos sacramentos, y así, perseverante en la cruz, falleció el 6 de diciembre de 1968. Como comenta su anónimo biógrafo: "afrontó el duro trance con la serenidad de los justos y con la naturalidad de quien está acostumbrado a hacer con pasmosa sencillez las cosas mas grandes".

Tras las solemnes honras fúnebres que se realizaron en Onteniente, el féretro partió a Teruel el día 8 acompañado de tres canónigos y de los familiares. Recibido en medio de la multitud por las principales autoridades, en el palacio episcopal se instaló la capilla ardiente que recibió la visita de numerosísimas personas llegados desde Torrijo y de muy distintos puntos, hasta que el día 9 a las tres de la tarde, fue enterrado en el centro de la gírola de la catedral.

Obras publicadas

Se valió de los periódicos como emisarios o medios de comunicación del divino mensaje, y con tal profusión que por sus artículos y colaboraciones fue designado en 1962 con el título de Periodista de Honor.

Autor de numerosísimos escritos como vamos a ver enseguida, como periodista dio a la luz abundantes colaboraciones en el diario "Lucha" de Teruel y en otras revistas científicas y religiosas como "Vida sobrenatural", "Ecclesia", "Cultura Bíblica" o "Acción Antoniana", de esta última localizamos por casualidad varios ejemplares con colaboraciones de nuestro prelado de Torrijo, que son las siguientes:

El P. Benjamín Agulló hizo ya una primera aproximación a la extensa bibliografía de Fr. León citando ya nada menos que treinta y cinco obras, y aún creemos que se dejó tres o cuatro mas que han aparecido en la biblioteca provincial franciscana. Dada la cantidad de libros, daremos solamente sus títulos y características principales sin detenernos en mayores comentarios.

A esta relación hay que añadir otras cuatro obritas mas que publicó y que hemos localizado en diversas bibliotecas. Son las siguientes:

Bibliografía

Artículos publicados en la Acción Antoniana:

San Antonio y la Sagrada Escritura. Fr. Luis Villuendas, ofm. Nº 96
Peregrinaciones de la Comunidad de Nazaret a los Santuarios. Fr. León Villuendas, ofm. Nº 175
La Semana Santa en Jerusalén. Nº 194 mar 1945
¿Qué es la cruz?. Nº 201, sep 1945
A José María Ponsoda. Nº 202, oct 1945
Raquel, la betlemita 1. Nº 205, ene 1946
Raquel, la betlemita 2. Nº 206, feb 1946
Raquel, la betlemita 3. Nº 207, mar 1946
Raquel, la betlemita 4. Nº 208, abr 1946
Raquel, la betlemita 5. Nº 209, may 1946
Raquel, la betlemita 6. Nº 211, jul 1946
Raquel, la betlemita 7. Nº 213, sep 1946
Raquel, la betlemita 8. Nº 216, dic 1946
Raquel, la betlemita 9. Nº 217
Raquel, la Betlemita 10. Nº 218
El Centurión del Calvario. Nº 256, abr 1950
El Centurión del Calvario. Fr. León Villuendas Polo, ofm. Nº 256
Las piadosas mujeres al pie de la Cruz. Fr. León Villuendas, ofm Obispo de Teruel. Nº 266, feb 1951
El Siervo de Dios Casimiro Barello y San Francisco de Asís. Fr. León Villuendas, ofm. Nº 311
Pinceladas del cuadro mahometano. Fr. León Villuendas, ofm. Nº 127
En los jardines de Jericó. Fr. León Villuendas, ofm. Nº 128
Por el desierto de Judea. Fr. León Villuendas, ofm. Nº 129
Por la falda del Olívete. Fr. León Villuendas, ofm. Nº 130
Haram es Xerif. Fr. León Villuendas Polo, ofm. Nº 130
Por Samaría. Del país de Jesús. Fr. León Villuendas, ofm. Nº 130
La florida Galilea. Fr. León Villuendas, ofm. Nº 133
El Emaús evangélico. Fr. León Villuendas, ofm. Nº 135
El fuego santo de los griegos. Fr. León Villuendas, ofm. Nº 148
El matrimonio en Palestina. Fr. León Villuendas, ofm
El matrimonio en Palestina (2). Fr. León Villuendas, ofm. Nº 154
El matrimonio en Palestina (3). Fr. León Villuendas, ofm. Nº 155
Las creencias religiosas de los mahometanos. Fr. León Villuendas, ofm. Nº 170
Las creencias religiosas de los mahometanos. Fr. León Villuendas, ofm. Nº 171
Peregrinaciones del Convento de Nazaret. Fr. León Villuendas, ofm. Nº 172
La Comunidad de Nazaret y sus peregrinaciones. Desde Palestina. Fr. León Villuendas, ofm. Nº 173
La Comunidad de Nazaret y sus peregrinaciones. De Tierra Santa. Fr. León Villuendas, ofm. Nº 176
¡Nochebuena en Belen!... Fr. León Villuendas, ofm. Nº 179
La actual cuestión de Palestina y el peligro de los Santos lugares. Fr. León Villuendas, ofm. Nº 242
La actual cuestión de Palestina y el peligro de los Santos lugares. Fr. León Villuendas, ofm. Nº 243
16 pensamientos claves para los santos ejercicios. Fr. León Villuendas, ofm. Nº 344