El Emaús evangélico

Día de Pascua: 5 de Abril. Sonaban las dos en la torre de San Salvador y nosotros salíamos por la Puerta Nueva en busca del camino llamado de los Discípulos para ir a Emaús. Andamos un buen trayecto por la carretera de Jafa, dejamos a la derecha Lifta (la antigua Nephtoa), y poco después seguimos la senda que bajando al valle de Sorec, por entre valles y barrancos, conduce a Cubebe, el probable Emaús evangélico, localidad que recuerda la manifestación de Cristo resucitado a los felices discípulos.

No tristes y descorazonados como ellos, sino alegres como una pascua, íbamos comentando y parafraseando la bellísima narración del inspirado San Lucas, mientras caminábamos por el tradicional sendero que serpenteando por entre montañas pasa cerca de Khirbet el Jozeh, Beit Surik, cedida por Godofredo de Buillón a los Canónigos del Santo Sepulcro, Biddu, centro de varias vías romanas, hasta que, por fin, llega a Cubebe, en cuyo extremo occidental se yergue gracioso el Santuario franciscano.

Eran las 5 de la tarde, pues los 60 estadios (cas¡12 kilómetros) de que habla San Lucas en su narración los habíamos andado en cas¡tres horas. Comenzaba ya a atardecer, y después de tomar el refresco, fraternalmente ofrecido por el Presidente (1), P. Eutimo Castellani, hubiéramos vuelto en seguida a Jerusalén, como lo hicieron los discípulos, para poder llegar a eso de las 8'30, como era nuestro deseo; pero el gran cansancio, las insistentes súplicas de nuestros hermanos y la devota función del día siguiente, nos obligaron a cambiar de propósito y cedimos al mane nobiscum del Presidente, quedándonos en Emaús.

Durante nuestra corta permanencia en el devoto Santuario, dedicamos algunos ratos a meditar en su autenticidad tan combatida en nuestros días, en especial por el P. Vicent, O. P. de la Escuela Bíblica de Jerusalén, que a toda costa y cas¡ex cathedra loquens, localiza este hermoso recuerdo evangélico en

Cruz

l.-Cruz commissa. 2.-Cruz immissa. 3.-Cruz en forma de aspa.

Amnás, el célebre Emaús-Nicópolis de la llanura de Sarón, distante de Jerusalén más de 30 kilómetros. Fue cosa fácil para Eusebio (siglo IV) cambiar en sus manuscritos los 60 estadios de la Vulgata por 160, pero debió ser algo mas pesado y difícil para los afortunados discípulos el desandar aquella misma tarde los 30 kilómetros del viaje. ¿Y el tiempo? ¡Con automóvil, todavía sobraba!...

He leído algunas monografías respecto a la localización del Emaús evangélico, pero como de dos premisas arqueológicamente dudosas no me parece lógico sacar una consecuencia a todas luces cierta, yo, por ahora, sin usurpar el papel de juez, n¡siquiera llamar improbable la opinión de Amnás como lo hace el Maestro del Sacro Palacio, P. Sales, O. P. (2), estoy con m¡Emaús-Cubebe, que al decir del Espíritu Santo por la pluma del histórico San Lucas era una aldea distante de Jerusalén 60 estadios.

Las santas impresiones que experimentamos en nuestro viaje de la tarde al recordar el entretenimiento del peregrino desconocido con los afligidos discípulos, llegaron a místico éxtasis, cuando al día siguiente, en la Iglesia reconstruida el año 1901, ofrecí el Divino Sacrificio. A la izquierda de quien entra en la Basílica, el probable lugar de la Casa de Cleofás, se eleva un altar de Carrara al extremo de un pavimento de mármol que sustituye a otro de mosaico antiguo. ¡Qué bien suenan allí las palabras de los discípulos: "Señor, quédate con nosotros, porque ya declina el día y atardece", y cómo se entienden perfectamente las otras de San Lucas: "El Salvador entró en casa con ellos. Y sucedió que, sentándose a la mesa, tomó el pan en sus manos, lo bendijo, lo dividió y lo repartió. En aquel momento se abrieron los ojos de los discípulos, y lo reconocieron; pero Él desapareció de su presencia"!...

La función del Lunes de Pascua, dedicada a conmemorar este interesante episodio evangélico, se celebró en el simpático Santuario franciscano con la acostumbrada solemnidad de todos los años. Los niños del Colegio Seráfico de Emaús, la nutrida y adiestrada Capilla de la Custodia dirigida por el maestro Agustín Lama, los numerosos franciscanos de Jerusalén que se unieron a la Comunidad que cuida del Santuario, hacían hermosa corona al Padre Custodio que celebró de Pontifical, con la gravedad y devoción que le son características. Es difícil contener las lágrimas al oír al Diácono, que repite emocionado las palabras de los afortunados discípulos: "¿Por ventura no se inflamaban nuestros corazones, cuando en el camino conversábamos con El y nos explicaba las Escrituras?"...

Clavos

Los santos clavos. Se conservan en Roma,
a excepción de uno de ellos que se venera en la capilla Real de Madrid.

Antes de volver a Jerusalén quisimos gozar el extenso panorama que se divisa desde las azoteas. A lo lejos se divisa el mar Mediterráneo; en la misma dirección SO. se describen las ruinas de Kefireh, la Chephira de los Gabaonitas, que mediante una ingeniosa estratagema lograron la paz con el conquistador Josué, salvando así la vida; al NO. se ve Beit-Anán, que viene identificada con la Bethanán de la Biblia: hacia el NE. se presenta Betunia y más lejos Ramalah, pueblo habitado cas¡exclusivamente por cristianos. Pero la localidad que campea al este es Nebí Samuil, uno de los puntos culminante de la Judea que se eleva a 895 metros. ¿Qué representa Neb¡Samuil en la Biblia? ¿Es Maspha donde Samuel juzgaba el pueblo? ¿Es Ramathaín-Sophim, que le dio origen y le sirvió de sepultura? Difícil es determinar la localidad bíblica que representa Nebi-Samuil; los peregrinos de la Edad Media denominaron esta elevada calma con el simpático nombre de Monte de la alegría, porque desde ella descubrían por primera vez la Ciudad Santa.

Los discípulos del Evangelio, favorecidos con la aparición de Cristo resucitado, volvieron a Jerusalén ligeros y contentos por el mismo camino; nosotros hicimos el regreso por diverso camino en poco más de media hora, pero no a pie, como ellos, sino en un buen automóvil, y eso que no volvimos de Amnás n¡en la misma tarde.

Fr. León Villuendas, ofm

Jerusalén y Abril 1932.

(1) Presidente, en terminología franciscana, es el superior de una casa que no tiene un número de religiosos suficientes para ser guardianía. Entonces el superior de esa casa se llama guardián)

(2) El Nuevo Testamento, vol. I, pág. 327.


De viaje desde Cádiz

Rafael Sanz Gerardo Boluda
P. Rafael Sanz P. Gerardo B. Ureña

Los Padres Rafael Sanz y Gerardo Boluda embarcaron el día 10 de Marzo en el vapor Cabo San Antonio para la Argentina. Van destinados por la santa obediencia a nuestro Colegio de Serrano para ejercer allí el cargo de Profesores.

Embarcaron en este puerto de Valencia, y, según su promesa, desde Cádiz nos envían la primera relación de su viaje que con sumo gusto publicamos a continuación.

Cuando esto escribimos deben haber llegado ya a su destino y nos será muy grato saber que hayan llegado felizmente, como eran nuestros deseos y plegarias.

Cádiz, 14 de Marzo de 1932.—R. P. Manuel Balaguer. Paz y Bien:

Cumpliendo con su encargo, voy a comunicarle unas cuantas impresiones al azar recogidas en estos cuatro días agitados de viaje.

La salida de m¡pueblo hacia Valencia pesó enormemente sobre mí. A m¡modo de ver, fue la separación de la muerte de los seres más queridos del corazón. Me llegó hasta el fondo del alma, y pude muy bien apreciar que el alma tiene hondonadas muy hondas, y creo que cuando se llega a percibir su vértigo el hombre cambia: ya es otro hombre. Creo por ello que la separación de la patria ya no va a ser nada para mí, porque no llegará m¡sentimiento a profundizar n¡la centésima parte de lo que la otra separación ahondó. Mas Dios, por quien únicamente se hace tamaño sacrificio, da alegrías proporcionadas a las penas y hace sentir también profundamente su dulce presencia, y la seguridad de que es Él quien lo quiere.

Valencia, después de ver Alicante, Málaga y Cádiz, resulta una gran señora al lado de sus domésticas. Una familia compañera de viaje ha dicho imparcialmente que les gusta más Valencia que Barcelona. Realmente, la Avenida de Amalio Gimeno y vías adyacentes con la plaza de Emilio Castelar, Mercado, etc., forma un conjunto fantástico que creo no lo presenta igual ninguna otra ciudad de España.

Alicante, para nosotros y otros pasajeros, resultó ciudad limpia, muy iluminada y muy agradable. Sus paseos de Palmeras, de Méndez Núñez, C. Mayor, etcétera, son realmente hermosos. Pero lo que llamó la atención fue el tipo alto y delgado alicantino, que destacaba su actividad e inteligencia en la carga del buque, maravillosa.

Málaga, la bella, resultó linda, "muy linda" al decir de un argentino compañero de viaje, mas nosotros la recorrimos toda y nos metimos en los barrios extremos, mas al punto tuvimos que volver grupas porque los innumerables grupos de obreros sin trabajo, con su cara torva y pensativa, y con aquellas parejas de guardias con fusiles en tierra en las bocacalles, aquellos mítines sindicalistas que preparaban entonces y sobre todo aquel desfile de iglesias incendiadas y tapiadas con ladrillo, con las señales del incendio en los ventanales y con los tejados desplomados nos apagó el incendio de ver cosas que llevábamos dentro.

Sólo quedan tres iglesias habilitadas para el culto para una población de 200.000 habitantes. Dios les perdone el enorme pecado de profanación que han cometido. Su modo de hablar era encantador, lo mismo que las costas antes de llegar a la capital tenían aspecto fantástico con sus pueblos blancos y sus inconmensurables fincas y casas diseminadas.

La noche de la travesía del estrecho pudo haber sido terrible, porque el balanceo en todas direcciones era más que regular de modo que nos despertó al Padre Rafael y un servidor, pero gracias a Dios no nos mareamos, y cada vez van en aumento las ganas de comer, y hay que decir que se come espléndidamente en el Cabo San Antonio, buque de 18.000 toneladas, de 147 metros de largo, 13 de ancho y 11 de alto.

Cádiz tiene bien conquistado e! título de tacita de plata, y se ha hermoseado mucho desde hace diez años. Calles largas y estrechas, casa altas y sencillas de fachada, pero muy simpáticas por sus colores claros y con sus balconadas acristaladas. A pesar de que es tan culta y tan fina, y tan rica, también quedó a merced de las turbas, pero no 48 horas como Málaga, sino sólo 4 ó 5, porque la oportuna intervención del coronel Varela, el dos veces laureado coronel del tercio, que bajo su responsabilidad sacó a la calle las fuerzas, cortó en seco el movimiento. Se libró por ello del incendio nuestro hermosa Iglesia de San Francisco, mas no del saqueo y de la quema de 25 ó 30 imágenes en imponente y horrible hoguera en la plaza adjunta. El Padre Marcelino Lázaro, ya derribando las puertas las turbas, consiguió sacar al Santísimo huyendo por los tejados; no así en alguna otra Iglesia que fue, ¡¡horror!!, pasto de las llamas Aquel que es volcán y hoguera de amor.

Estamos ya a punto de salir de Cádiz para dar el salto mortal, y dicen que con temporal en el Atlántico. ¡Dios nos asista! ¡Tenemos completa confianza en Aquel que todo lo puede. Gracias a la amabilidad exquisita del Capellán del barco y a la del P. Guardián de San Francisco, el antedicho Padre Marcelino, por tantas cosas célebre y sobre todas por sus dos obras maestras La castidad virginal y Luchas de la castidad, podremos celebrar durante toda la travesía en nuestro mismo camarote.

Dispense lo desaliñado y suelto de estilo, porque tengo la cabeza llena de impresiones que no tiene uno reposo en ordenar. El Padre Rafael está hecho un hombre y continuamente me da ánimos en el miedo que tengo de marearme. Con recuerdos de él, quedo en Jesús y Nuestro Padre San Francisco.

Fr. Gerardo Boluda Ureña, ofm

Las catedrales tienen siempre la forma de una cruz, recordando así la muerte del Salvador. El ábside que forma la parte redonda del coro es la figura de la corona de espinas; el altar simbolízala cabeza del divino ajusticiado; las dos naves del crucero, sus brazos extendidos; las puertas, sus manos horadadas, y las naves, sus piernas. La fachada tiene, por lo general, tres puertas, en memoria de la Trinidad.


Necrología

El P. Beda Kleinschmidt

El Señor de cielos y tierra que envió la hermana muerte a su fiel siervo Francisco de Asís, Él mismo que ha tenido a bien enviar el premio al obrero incansable P. Beda Kleinschmidt, el más grande historiador del Arte religioso, el ex Provincial y Lector de Teología en Paderborn i. Westf, acaba de dar cuenta de sus bien empleados talentos al Padre justo y santo. La muerte le ha visitado el 7 de Marzo, día de Santo Tomás, Patrón de la Teología. Contaba a la sazón el finado los 65 de su edad..

En sus frecuentes viajes de estudio por las cuatro partes del mundo estuvo el P. Beda por dos veces en España y en Valencia con motivo de hacer investigaciones sobre el arte franciscano, al mismo tiempo que cumplía su misión diplomática con las colonias alemanas. Nuestro cielo y tierra atrajeron tan poderosamente su mentalidad hispanista y docta que dio por resultado un libro original escrito con gran simpatía hacia nuestra gente.

Por muchos conceptos merecería la estima universal. Basta contemplar un instante el monumento en ciencia, arte y literatura que ha levantado el doctor Padre Beda a Antonius von Padua. En la composición de esta magnifica obra puso el amor de su corazón franciscano y el extraordinario poder de resistencia al trabajo de un germano clásico. Consagraba a la elaboración de su libro más de diez horas diarias; y en diez meses coronó la obra que pudo ser presentada al Centenario Antoniano como la exposición de la biografía antoniana en un medio prodigioso de arte, historia y literatura, difícilmente superable. Obra única, a la cual sólo le falta una traducción española.

San Antonio habrá salido a recibir al hermano que tanta gloria le ha proporcionado en el Centenario. Y por su santa intercesión con el justo Juez y Padre amoroso se le concederá la divina gloria a quien siempre huyó de la vana.

Unamos todos las plegarias por el alma del P. Beda, como agradecidos, admiradores y caritativos. ¡Que el sabio escritor y religioso sacerdote consuma en el cielo su iniciación en la tierra de vacar a Dios las dos primeras horas de la mañana! ¡Dale, Señor, el descanso eterno!