Índice del número 153
Octubre de 1933. Año 14. Director: Fr. Manuel Balaguer, ofm
- San Francisco y las misiones. Fr. Manuel Balaguer, ofm
La Orden franciscana eminentemente misionera. Fr. Camilo Jordá, ofm
Aspecto religioso del mundo. Fr. Camilo Jordá, ofm
Cooperación a las misiones
Religiosos misioneros de la Provincia de Valencia desde la Restauración en 1878 - El Calvario franciscano. Poema. Fr. Luis Ángel, ofm
San Francisco predicando la fe católica a los infieles
Fiesta de San Roque en Villa Mercedes
El misionero. Poema. Fr. Camilo Jordá, ofm
Episodios del negrito Marabá. Fr. Manuel Balaguer, ofm
El matrimonio en Palestina. Fr. León Villuendas, ofm
Noticias sobre misiones
La cruz. Ideograma. José Guerrero.
El día misional
San Francisco y las misiones
Por el ambiente católico del mundo entero ya días que va flotando, como augurio de paz y de bien, la empresa gloriosa del día de las Misiones. Es, un recuerdo de veneración, de gratitud y de aliento, que el mundo católico ofrece a los héroes del Evangelio, a los sembradores de la Fe de Cristo, a los cooperadores directos de la redención de las almas, al ejército innumerable de Misioneros esparcidos por todos los ámbitos de la tierra para propagar la Fe de Cristo Redentor.
El día misional está señalado en este año por la Santa Sede para el día 22 de Octubre, y la Sagrada Congregación de Propaganda Fide ha enviado sus Letras Encíclicas a todo el mundo católico para que todos los buenos católicos se presten en ese día a cooperar a la grande obra de las Misiones por medio de la oración, la propaganda y la limosna.
También el P. General de nuestra Seráfica Orden recuerda a todos los franciscanos del mundo, pertenecientes a las tres Ordenes, el ardiente deseo del Romano Pontífice de que todos los cristianos se unan en ese día para cooperar a las obras de la Propagación de la Fe, en la que se deben distinguir
los Franciscanos, puesto que también sus hermanos los Misioneros están esparcidos con gran profusión por toda la tierra para salvar a las almas. Y a todos los que en ese día glorioso de la Fe tomen parte con celo y actividad envía el Padre su Seráfica Bendición.
La Acción Antoniana que siempre ha dado generosa acogida a todo lo que se refiere a las Misiones, no podía permanecer impasible ante los augurios felices del día Misional, que está tan cercano, y exhorta a todos sus lectores a prevenirse para cooperar en ese día al fruto de las Misiones por medio de sus plegarias que llegan al cielo para conmover a Dios y a los Santos en favor de la propagación de la Fe; por- medio de la propaganda que lleva las noticias del heroísmo de los Misioneros hasta los más recónditos hogares, y conmueve la ternura de los piadosos corazones; y por medio de las limosnas que hacen llegar hasta los extremos de la tierra, y hasta los más recónditos senos de las selvas vírgenes, y de los montes escarpados, el remedio material de sus múltiples necesidades, pues carecen con frecuencia los Misioneros de lo más necesario para la vida, mientras los demás católicos del mundo gozan con desahogo hasta de lo más superfluo, y gastan en bagatelas y nimiedades el dinero que podría remediar tanta necesidad de los Santos Misioneros y de las cristiandades convertidas por ellos a la Fe en las más ocultas regiones de los Infieles.
Esforcémonos, pues, a santificar el día Misional con la oración, la propaganda y la limosna, teniendo por delante aquellas oportunas palabras de Federico Ozaman: "No debemos consentir que estemos los fieles con las manos inertes, mientras nuestros Misioneros se dejan degollar por las fieras y martirizar por los fetiches y por el fanatismo en la tierra de los ínfleles."
Y para considerar el grande bien que hacen los Misioneros en el mundo espiritual recordemos aquellas palabras de un escritor eclesiástico que dice: "Quien deja caer en tierra y deja perder una palabra del Evangelio es tan culpable como el que deja caer un fragmento de la Hostia consagrada; mientras que el que siembra en las almas la fe del Evangelio alimenta al mundo con el Pan celestial y deifica a los hombres." Esta es la obra de loa Misioneros.
"Ciertamente, en todo lugar y tiempo es admirable el hombre que impulsado por la fe religiosa, se lanza a la conquista del alma de los naturales de un pueblo salvaje. Pero entre todos ellos, tienen preferente puesto los Misioneros españoles, especialmente los Franciscanos, que sembraron el cristianismo en la grande América.
Cuando hoy se visitan las apartadas regiones de los Estados Unidos, y de la América Central y la del Sur, se admira la grandiosa labor de nuestros Misioneros, de aquellos héroes anónimos que, recorriendo desiertos inmensos, atravesando selvas vírgenes, escalando abruptas montañas, acechados por bestias y salvajes, solos y sin armas, aprendían el idioma de los naturales del país, edificaban templos, atraían a los indígenas, y conducían las razas aborígenes por el camino de la civilización y de la fe cristiana."
Caudillo de esta grande obra y Padre de innumerables generaciones misioneras es el glorioso Patriarca Nuestro Padre San Francisco de Asís. Su más ardiente aspiración era la salvación de las almas y su mayor anhelo era propagar la fe de Cristo. Desde el primer momento de su vocación sentía arder en sí mismo la llama de la caridad y del santo celo que le hacía prorrumpir en aquellas voces con que respondió a los salteadores del monte: "Yo soy el pregonero del gran Rey." Así lo fue en verdad porque sus pregones llegaron a todo el mundo hasta el seno de las regiones de infieles.
Fue el primero de los fundadores de las Ordenes religiosas que legisló sobre las Misiones de los infieles; y no sólo se contentó en legislar sobre ellas, sino que las inició con su ejemplo; y al reunir por vez primera a sus frailes en Capítulo general trató con preferencia el asunto de las Misiones, y no dio fin a aquella magna asamblea, sin dejar asignados los diferentes grupos de Misioneros que debían partir inmediatamente para las misiones de Alemania, de Inglaterra, España y Marruecos infectados de herejes y de mahometanos, reservando para sí la más dificultosa, que era la misión de Egipto y de Palestina, a la que se iba con la seguridad de dar la vida por la fe de Cristo. Mas no ocurrió así: él se embarcó con el ansia del martirio, y Dios le conservó la vida y le otorgó la gracia, para nuestro ejemplo, de poder recorrer libremente aquellos países y predicar con grande fruto la fe de Cristo a los servidores de Mahoma.
Su anhelo estaba cumplido: había iniciado por sí mismo las Misiones de infieles y trazó el camino que habían de seguir sus hijos, camino que fue rubricado con la sangre de los protomártires de Marruecos, aun en vida del Santo, y que ha seguido constantemente la Orden Franciscana para merecer el dictado de Orden preferentemente misionera. Veneremos, pues, al gran Padre de las Misiones de infieles San Francisco de Asís.
La Orden Franciscana eminentemente misionera
La Seráfica Religión, fundada por San Francisco de Asís, varón todo apostólico, como le llama la Iglesia en el Oficio, ha sabido en todo tiempo conservar el espíritu misionero que, ya en sus albores, su Seráfico Fundador le inoculara.
La Orden Franciscana, Misionera por excelencia, ha heredado fielmente el espíritu apostólico de su Santo Patriarca, e interpretando felizmente su mente evangélica, estereotipada en aquellas tradicionales palabras con que distribuyó a sus hijos por todo el orbe para predicar el Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo: "Ea, hijos míos carísimos, esparcios por todo el mundo y predicad la paz", no ha de cuidado un sólo momento este divino encargo y misión, sino que viendo multiplicarse de una manera maravillo a el número de sus hijos los ha ido distribuyendo en toda época por todas partes, recorriendo la tierra toda con el cordón y humilde sayal, pudiéndose decir en verdad de los Franciscanos lo que de los Apóstoles: "Su voz ha resonado en toda la tierra y hasta los confines del orbe han llegado sus palabras."
En gracia a nuestros lectores hacemos a continuación un poco de historia sobre el principio y desarrollo de las Misiones Franciscanas consignando finalmente el estado actual de las mismas.
En 1219 el mismo San Francisco inauguró, por así decirlo, personalmente la Misión de Tierra Santa. Desde aquella fecha tienen los Franciscanos a su cargo la custodia de los Santos Lugares que la Iglesia más tarde les confiara oficialmente. Los Misioneros Franciscanos, conscientes de su solemne compromiso ante el orbe católico, han defendido intrépidos hasta el día de hoy el teatro de nuestra Redención a costa de sacrificios innumerables y de mucha sangre, conservando así lo que los cruzados no pudieron con el fragor de las armas defender.
En el mismo año de 1219 fueron enviados por el mismo Seráfico Padre cinco Franciscanos, que hoy veneramos en los altares, a Marruecos, dando así comienzo a las Misiones Franciscanas en África, hasta la fecha no interrumpidas.
En 1233 Gregorio IX envió gran número de Franciscanos a predicar la fe a los secuaces del Corán. Y en 1245 Inocencio IV, con el fin de aplacar el furor de los musulmanes contra los cristianos, instituyó dos legaciones en la Tartaria Mayor que confió a los Franciscanos, los cuales al poco tiempo habían edificado allí muchos monasterios, señal inequívoca del gran fruto de aquella Misión.
En 1272 encontramos en la China al gran apóstol Padre Juan de Monte Cervino, primer Arzobispo de su capital Pekín. Enviado por Nicolás IV al frente de otros muchos Franciscanos a las Misiones de Oriente fue el primero que penetró en la China y recorrió toda la Armenia y la Persia haciendo prodigios estupendos, refiriéndonos los historiadores que él sólo convirtió más de treinta mil sarracenos.
En el siglo XIV vemos recorrer intrépido la India y el Japón, el Asia y la Armenia, la Media y la Persia al infatigable B. Odorico, Franciscano Misionero que convirtió más de veinte mil paganos.
En 1392 algunos Franciscanos pasaron de la Tartaria a los Montes Caspios, donde un Misionero Franciscano, Fray Antonio Salpen, es nombrado Generalísimo del ejército contra los mahometanos.
Las Indias Orientales no tuvieron otros Misioneros desde los tiempos apostólicos fuera de los Franciscanos. Después de Santo Tomás son los Franciscanos en los siglos XIII y XIV los que predicaron en la India fundando la Provincia de Santo Tomás que contaba un gran número de conventos. De tal manera se multiplicaron los Franciscanos en las Indias que en ellas llegaron a erigir 20 Provincias con más de 400 conventos.
En la América son conocidos los Franciscanos desde su descubrimiento en 1492, donde se les denominaba con el apelativo de frailes de la cuerda.
Finalmente, para no hacernos más pesados, diremos en una palabra que los Franciscanos desde su fundación y durante los siete siglos de su existencia, han misionado Europa, África y Asia y más tarde las Américas como últimamente Oceanía; es decir, todas las partes del mundo.
En nuestros días, así como es la Orden Franciscana la más numerosa de todas las existentes, así, con la historia en la mano, podemos afirmar que es también la Orden más Misionera, la que sostiene mayor número de Misiones, la primera entre los 500 Institutos que trabajan en la viña del Señor.
Misiones
Según la última estadística oficial (Febrero-1933) la Orden Franciscana sostiene 76 Misiones entre infieles en las cuales trabajan 3.591 Misioneros Franciscanos. Cuentan en esas Misiones 3.598.423 católicos; 173.204 catecúmenos; 1.012 seminaristas; 5.232 lugares sagrados para el culto; 2.768 escuelas de diferentes grados con 198.306 alumnos; 20 tipografías que publican 24 periódicos con una tirada de 49.650 ejemplares; 76 hospitales con 41 mil 863 camas; 226 farmacias; 110 orfanatorios con 7.449 huérfanos; 39 asilos con 2.907 asilados; 5 leproserías con 264 leprosos.
Durante el pasado año de 1932 se han administrado 224.087 bautizos (13.679 a adultos).
Las 76 Misiones dichas, sin contar las de los Capuchinos ni las de los Conventuales ni las de otros Institutos Franciscanos que tanto laboran en la vasta mies del Señor, especialmente las Franciscanas Misioneras de María conocidas también con el apelativo de Las Blancas, están esparcidas por todo el mundo de la manera siguiente:
- 33 en Asia (Palestina y Siria o Tierra Santa y Rodas; Bellary y Yinh en la India; Changai, Changaa, Changtien, Chefoo, Fongasianfu, Hankow Hengchow Hwangchow, Ichang, Idusclien, Laohekow, Luanfu, Sanyüan, Sianfu, Jhohchow, Tatsientlow, Tientsin, Tsinanfu, Tungchow, Weihaiwei, Wuchang, Yenanfu, Yungchowfu y Yutze en China: Kagoshima, Karafute y Sapporo en el Japón).
- 23 en América (Arizona-California, Arilona-Nuevo Méjico, Wisconsin y Michigán en los EE. UU.; Cuba y Guatemala; Zamora en el Ecuador; Brasil meridional, Brasil septentrional y Brasil-Misión Holandesa, y Santarem; Chiquitos, El Beni, El Chaco, Sucre-La Paz, y Torrija-Potosí, en Bolivia; Formosa-Chaco, Río Cuarto, Salta y Serrano en la Argentina, y Chile-Misión Belga, y la Misión de S. F. Solano y la del Ucayali en el Perú);
- 12 en África (Alto Egipto, Canal de Suez, Cirenaica, Egipto, Guinea Portuguesa, Lulua-Catanga, Mariannhill, Marruecos, Mogadicho, Mozambique, Rabat y Tripolitania);
- 6 en Europa (Bar o Antíbari, Mostar y Sarajevo, en Yugoeslavia; Scutari, en Albania; Constantinopla y Noruega), y
- 3 en Oceanía, que son Batavia, Filipinas y Wawerley o Sydney.
- Hay además 52 Comisarías de Tierra Santa en difrentes naciones de Europa y América.
La Orden Franciscana envía, a estas Misiones anualmente un promedio de 120 religiosos Misioneros escogidos de entre las 104 Provincias Canónicas que tiene en todo el mundo.
MártiresAl apostolado de las Misiones acompaña, como para refrendarlo, el martirio que es nota, dice un autor insigne, preeminente de la Orden Franciscana. No tenemos a la mano estadísticas exactas del número total, pues no ha sido nuestro intento ocuparnos de este particular. Sólo diremos lo que está en la conciencia de todos, es a saber que el número de Franciscanos que en sus manos cimbrea enhiesta la palma triunfal del matirio rebasa la enorme cifra de 5.000. Las de China los han tenido en nuestros mimos días. Ya se dijo tiempo atrás en esta misma revista que hoy día se está tramitando en la Curia Romana la Causa magna de la Beatificación de los 2.418 mártires de China martirizados por los Boxers en 1 900, casi en su totalidad Franciscanos.
La Orden Franciscana es, pues, eminentemente apostólica, y su obra evangelizados es uno de sus mayores timbres de gloria, y sus casi incontables mártires forman todos unidos un precioso rubí que hermosea sobremanera la esplendente corona que circunda las sienes de la seráfica Religión, toda ella recamada de perlas de inestimable valor.
Provincia de Valencia
La Provincia Seráfica de Valencia, haciendo honor a su tradicional espíritu Misionero, tiene religiosos hijos suyos en casi todos los países, especialmente en Tierra Santa, China, Marruecos y en las Américas, donde se distinguen por su abnegación heroica y apostólico celo. En estos últimos años ha visto elevar al honor de los altares a dos de sus hijos Misioneros, a los Beatos Carmelo Bolta y Francisco Pinazo, conocidos con el sobrenombre de Mártires de Damasco; y tal vez no se haga de esperar la glorificación del último de sus hijos sacrificado en China en 1926, el Reverendo Padre Aurelio Maíquez.
Mas donde se ve y resalta bien su eficaz apostolado es en las Misiones de la América del Sur (Argentina), en las que además de las ya existentes se han confiado a los Franciscanos de Valencia dos vastos distritos con multitud de cristiandades en las diócesis de San Juan, de Cuyo y San Luis.
Además, tan pronto como se divida en dos la Misión china del Vicariato Apostólico de Yenanfu, que será en breve se encargarán de una los religiosos de esta Seráfica Provincia a quienes la tiene ofrecida la Sagrada Congregación de Propaganda Fide.
Misioneras en Guajira (Colombia).—A sus pies se arremolinan los pequeñuelos para comer el pan de la palabra evangélica, que fluye a los labios de la abnegada misionera.
Aspecto religioso del Mundo
He aquí la distribución del mundo según las diversas religiones.
| Parte del mundo | Religión | Número |
| EUROPA | Católicos | 194.500.000 |
| Cismáticos | 130.300.000 |
|
| Protestantes | 123.000.000 |
|
| Judíos | 9.800.000 |
|
| Mahometanos | 900.000 |
|
| Sin religión determinada | 2.100.000 |
|
| ASIA | Católicos | 14.000.000 |
| Cismáticos | 19.700.000 |
|
| Protestantes | 2.500.000 |
|
| Confucianos o Hindúes | 468.800.000 |
|
| Mahometanos | 178.000.000 |
|
| Budistas | 137.000.000 |
|
| Animistas | 629.000.000 |
|
| Sintoistas | 73.400.000 |
|
| Hebreos | 700.000 |
|
| ÁFRICA | Católicos | 4.000.000 |
| Cismáticos | 5.000.000 |
|
| Protestantes | 2.500.000 |
|
| Animistas | 72.500.000 |
|
| Mahometanos | 52.980.000 |
|
| Judíos | 500.000 |
|
| AMÉRICA | Católicos | 90.000.000 |
| Cismáticos | 89.000.000 |
|
| Protestantes | 3.000.000 |
|
| Animistas | 18.800.000 |
|
| Hebreos | 2.000.000 |
|
| Budistas | 1.000.000 |
|
| Confucianos e Hindúes | 1.200.000 |
|
| Sintoístas | 6.000 |
|
| OCEANIA | Católicos | 2.500.000 |
| Protestantes | 3.000.000 |
|
| Animistas | 1.680.000 |
|
| Mahometanos | 20.000 |
Clasificando a esta población del mundo en Cristianos (que son los católicos, cismáticos y protestantes) y en no Cristianos (que son todos los restantes) resulta del cuadro precedente que de los 2.335.386.000 habitantes de nuestro globo actualmente, 685.000.000 son Cristianos y los restantes, los 1.650.386.000, son no Cristianos, es decir que no conocen a Jesucristo, que yacen sepultados en las tinieblas de la infidelidad. Con razón ha dicho Pío XI, el Papa de las Misiones, que no podía pensar en esta cifra exorbitante sin experimentar una inmensa tortura en su corazón y sin derramar lágrimas amargas.
¡1.650.386.000 de seres humanos, hermanos nuestros, que no conocen las luces de la fe y viven alejados del amor y del conocimiento de Jesucristo!
El reino de las tinieblas extiende sus dominios mucho más allá que el de la luz: la mayor parte del Universo se halla envuelto en densas tinieblas, o apenas crepúsculos de aurora lo iluminan, como claramente se ve en el presente cuadro.
Todo lo cual considerado siento la necesidad de gritar muy fuerte para que me oigan al menos los piadosos lectores de La Acción Antoniana: SED MISIONEROS, AYUDAD A LAS MISIONES.
Los que andan en tinieblas
Los Budistas. — El Budismo, así llamado de su fundador Buda, es la religión que domina en el Asia Oriental; durante sus peregrinaciones por el Asia, adaptándose a las religiones preexistentes, tanto se ha degradado, que casi se identifica con el paganismo; así en Ceylán, capital del Budismo, domina el salvaje culto a los demonios, a quienes veneran sobre todo las masas populares. Los Budistas son en la actualidad 138.000.000.
Los Animistas. — El Animismo es la forma más baja y degradante de la religión. Según ella el hombre ignorante trata de defenderse de las fuerzas ocultas de la naturaleza, que no comprende y que por tanto teme, haciéndoselas propicias por medio de la veneración. Los Animistas son actualmente 721.980.000.
Los Hinduístas. — El Hinduísmo es una religión heterogénea que se adapta a cualquier forma, a condición sola de que se reconozca la superioridad de los Brahmanes. Abarca esta religión que se subdivide en varias sectas (Brahmanismo, Confucionismo), desde el monoteísmo brahmánico de las clases elevadas hasta el animismo de la plebe, en su forma más degradante, v. gr.: animales, árboles, fetiches, etc. Los Hinduístas son hoy día 470.000.000.
Los Sintoístas — El Sintoísmo, religión que predomina en el Japón, carece de dogmas, de moral y libros sacros; es una mezcla de adivinación de la natura y de culto de los antepasados. Los Sintoístas son en nuestros días 73.406.000.
Los Mahometanos. — El Islamismo en verdad no es paganismo: aborrece el politeísmo y se gloría de la fe en su Alá único y verdadero Dios; sus errores, sin embargo, son de fatales consecuencias: entre ellos el mayor es no querer reconocer a Jesucristo a quien Dios ha mandado a este mundo. Los Mahometanos son ahora 231.900.000.
Los Judíos. — El Judaísmo tampoco es paganismo, pero no cabe duda que los judíos andan en tinieblas y se despeñan en abismos de muerte, porque, aunque monoteístas, han vuelto las espaldas al Sol de Justicia, Cristo Jesús, y después de haberlo clavado en el madero de la Cruz, se han obstinado en sus errores. Los judíos, siempre errantes por el mundo, son 13.000.000.
Los Cismáticos. — Estos, aunque cristianos, andan también descarriados por estar separados de la Iglesia Católica negando la. obediencia al Romano Pontífice. Los Cismáticos suman la cifra de
244.000.000.
Los Protestantes. — Aunque cristianos éstos también, niegan muchos de los dogmas y verdades del Catolicismo y la obediencia al Papa, y de ahí que están también fuera del camino de salvación. El Protestantismo cuenta con 134.000.000 de adeptos.
El Catolicismo. — La única Religión verdadera es la Cristiana tal como la profe a la Iglesia CATOLICA, APOSTOLICA, ROMANA, fuera de la cual no hay SALVACION. Los Católicos sumamos al presente 307.000.000. Por tanto se ve que la Religión que más seguidores tiene es la CATOLICA; mas, todavía falta mucho para llegar a formar todos los hombres un solo rebaño con un solo Pastor: A esto, pues, debemos enderezar nuestras incesantes y fervorosas súplicas: Unum ovile et unus Pastor.
Rostros chinos y españoles formando armonioso conjunto
«Cada sacerdote indígena es un paso firme para la Iglesia.
Pero cada obispo indígena es un avance decisivo en la obra de la evangelización.»
Cooperación a las Misiones
Con toda verdad puede apellidarse la época presente la época por excelencia de las Misiones católicas.
Todos nuestros lectores saben perfectamente el hermoso movimiento católico misional que hoy tan admirablemente se desarrolla en todas partes del mundo bajo la inspiración y empuje que recibe del Soberano Pontífice, felizmente reinante, con sobrada razón llamado el Papa de las Misiones.
Ahora bien; en la conciencia de todos está las grandes necesidades que padecen las Misiones. A este fin, es decir, para cubrir estas necesidades, obedece la creación de las Obras Misionales, tales como la de la Propaganda de la Fe, la de la Santa Infancia, la de San Pedro, la Unión Misional Franciscana, etc., etc.
También saben nuestros lectores que las Misiones Católicas, en su inmensa mayoría, están regentadas por las Ordenes Religiosas y que la Orden Franciscana ocupa entre todas el primer lugar. Y cada vez son más numerosas y apremiantes las peticiones y requerimientos de la Santa Sede para con la Orden Seráfica, creando y encomendando nuevas Prefecturas y Vicariato; Apostólicos, y de año en año va sumando la Orden nuevas Misiones, según es de ver en las estadísticas oficiales.
Consecuencia de todo esto es el aumento de personal y de operarios evangélicos que se necesitan para tan extenso campo con las necesidades múltiples que ocasiona el sostenimiento consiguiente de sus hospitales, leproserías, orfanatorios, farmacias, escuelas, etc., y el sostenimiento del Misionero, necesidad que las comprende a todas.
Para atender, pues, y cubrir todas estas necesidades es para lo que la Orden tiene instituida la Unión Misional Franciscana, que la Santa Sede ha enriquecido con un verdadero cúmulo de gracias espirituales.
Lectores de La Acción Antoniana, tan amantes de las Misiones; cooperad a nuestras Misiones, inscribiéndoos a "Unión Misional Franciscana".
Véase a continuación todo lo referente a esta Obra Misional.
Unión Misional Franciscana
(Indulgenciada por Pío XI el 25 de Abril de 1921)
I.—SU FIN.—Propagar las noticias de las Misiones Franciscanas y allegar recursos espirituales y económicos en favor de las mismas.
II.— MEDIOS.—La oración, la limosna, la palabra, la hoja, la revista, el folleto, etc.
III.— ORGANIZACION. — La Unión consta de Centros y Coros. Centro Primario es el de la iglesia del Colegio Internacional de San Antonio de Roma; los demás son Secundarios o Locales. Los Coros son grupos de 15 socios, que tienen al frente un Celador, así como los Centros tienen un Director-Procurador.
IV.—SOCIOS. — Ordinarios (10 céntimos al mes o cualquier otra ayuda económica a las Misiones), Perpetuos (50 pesetas de una vez—pueden darse por un difunto—, ó 200 si se trata de una familia) y Bienhechores (5 pesetas al año ó 100 una vez en la vida).
V.—OBLIGACIONES.—Matricularse en la Unión, rezar un Padrenuestro y Averna, ría a la semana por las Misiones y abonar la cuota correspondiente; y si se trata de Celadores, velar por la buena marcha de su Coro, cuidando de que no baje nunca de 15 socios, cobrando sus cuotas, etc.
VI.—DERECHOS. — Todos los socios tienen derecho a disfrutar de . todas las indulgencias, gracias y favores que se consignan en los números siguientes (VII, VIII y IX—lo de este último número no tiene aplicación sino para los sacerdotes—), así como a participar en vida—los Perpetuos también después de la muerte—de las oraciones y buenas obras de la Unión.
VII -INDULGENCIAS. —
- 1.° Plenaria (con las condiciones de rúbrica) : a) el día del ingreso en la Unión y los de Epifanía o Reyes, Pentecostés, Corazón de Jesús, Concepción, Natividad, Purificación y Asunción de Nuestra Señora, San José, San Pedro y San Pablo, Nuestro Padre San Francisco (4 Octubre) y San Antonio de Padua (13 Junio) Patrón de la Unión; San Juan de Capistrano (28 Marzo), San Bernardino de Sena (20 Mayo) y Santiago de la Marca (28 Noviembre), apóstoles de la Europa Central; San Francisco Solano (13 Julio), apóstoles de América y San Leonardo de Porto-Mauricio (26 Noviembre), Patrón de las Misiones Parroquiales; b) en el artículo de la muerte, invocando, con las condiciones de rúbrica, el nombre de Jesús, etc.—
- 2.° Parcial, de 300 días, siempre que se reza lo que ariba (V) queda consignado, y cuando se conquista un nuevo socio para la Unión.
NOTA.— La Indulgencia Plenaria del apartado a) puede lucrarse en los días señalados o el domingo siguiente.
VIII.—GRACIA FRANCISCANA.—Los socios tienen parte en las oraciones y buenas obras que los Hijos e Hijas de San Francisco practican en todo el mundo, y de un modo especial en las muchas Misas que se celebran todos los días en Tierra Santa (unas 30.000 al año) y demás Misiones y en toda la Orden por los bienhechores vivos y difuntos.
IX—PARA LOS SACERDOTES.—Pueden bendecir crucifijos y aplicarles las indulgencias del Vía Crucis; y las misas que celebren por algún difunto, llevan anejo, tres veces por semana, el indulto de altar privilegiado.
X.—CARTA DE HERMANDAD.—A los bienhechores insignes de nuestras Misiones, sean socios de la Unión o no lo sean, suelen conceder los Prelados de la Orden la "Carta de Hermandad", que tantas y tan singulares gracias espirituales lleva consigo.
Misioneras en Guajira (Colombia)
Religiosos misioneros de la Seráfica Provincia de Valencia desde su Restauración en 1878
PALESTINA
- Padres: Vicente Valls, Lorenzo Gisbert, Enrique Collado, Juan Bautista Vañó, Vicente Albiñana, Miguel Alonso, Buenaventura Escrivá, Pacífico Sendra, Juan de C. Alventosa, León Villuendas, Rafael Fuster.
- Frailes no clérigos: Francisco Ibiza, Serafín Moncho, Inocencio Vila, Ramón Roig, Francisco Ivars, Pacífico Sempere y Gil Sempere.
CHINA
- Padres: Aurelio Maiques. Fabián Castellá, Severino González
- Frailes no clérigos: Pascual Nadal y Ezequiel Gasulla.
MARRUECOS
- Padres: Miguel A. Martell, Alfonso Cervera, José Sancho, Benjamín Martí
- Fraile no clérigo:Serafín Rocafort.
FILIPINAS
- Padres: José Jordá e Isidro Pons.
CUBA
- Frailes no clérigos: José Sanchis y Diego Campos.
ECUADOR
- Padre Joaquín Tomás
BRASIL
- Padres: Sebastián Font, Francisco Piñón, Gaspar Puig, Ángel Sanchis, Alberto Balaguer, Juan Requena, Juan Salvá y Bonifacio Vila
- Fraile no clérigo: Juan Bautista Ferrando.
PERU
- Padres: Pacífico Espinos, Buenaventura Ivars, Cándido Alcaina, Vicente Verdeguer, Manuel Navarro, Eduardo Granell
- Frailes no clérigos: Miguel Ramos, Pascual Juan, Gil Sanchis, Bernardino Part, José María Ferrando, Juan Berbegal, José María Juan.
COLOMBIA
- Padre Miguel Alonso.
BOLIVIA
- Padres Juan Sanchis y Atanasio Jordá.
MEJICO
- Padre José Martínez
- Frailes no clérigos: Salvador Ferrer y Antonio Vayá.
URUGUAY
- Padres: Francisco Castelló, Cándido Alcaina, Dionisio Boix y Juan García
- Frailes no clérigos: Vicente García, Juan Climent y Remigio García.
ARGENTINA
- Padres: Angel Puchades, Fernando Fabregat, Hermenegildo Costa, José María Zaragoza, Luis Angel, Rafael Tormo, José Pineda, Juan Bautista Gomis, Pascual Fortuño, Justo Sendra, José Cebolla, Ángel Molina, Juan Carbonell, Antonio Moltó, Juan José Ángel, Antonio María Pastor, Arcángel Crespo, Pacífico Albero. Ambrosio Crespo, Buenaventura Meseguer, Joaquín Baidal, Juan R. Alventosa, Rafael Sanz y Gerardo Boluda.
- Frailes no clérigos: Benigno Alba, Salvador Alemany, Leonardo Molina, Marcelino García, Julián Ribera, Antonio Vayá, Gerardo Pérez, Ramón Roig, Humilde Sanmartín, José Navarro, José María Romeu, José Vallés.
CALIFORNIA
- Padres Octavio Bravo y José Antonio Arnau.
—