El P. Antonio Llinás y Massanet

Ilustre misionero del siglo XVII

VI

De un manuscrito antiguo de autor anónimo que ha llegado a nuestros manos queremos copiar aquí unas páginas cas¡a la letra. Se trata de un pequeño cuaderno que contiene algunas prácticas devotas en honor de la Santísima Virgen María, no sabemos s¡recogidas por el Padre Llinás en persona a quien se las dictó y recomendó la Madre de Dios, o por el piadoso autor que las recomienda al público en general, que es lo que juzgamos más probable. De todos modos resulta evidente que el Padre Antonio fue en vida muy devoto de nuestra Madre, pura e inmaculada.

Empieza así el manuscrito: «Vivan Jesús y su Purísima Madre María. Al venerable siervo de Dios, Padre Antonio Llinás, misionero apostólico, fundador del Colegio de misioneros de Querétaro, en las indias occidentales, y de otros semejantes en España, donde murió el año 1693 con opinión de santidad, en la villa y corte de Madrid.»

«Con fecha del 29 de Junio, fiesta de los Apóstoles San Pedro y San Pablo, a las ocho de la mañana, le reveló la Santísima Virgen María, Reina de los ángeles y Madre de los hombres, que le había concedido la Beatísima Trinidad que cualquiera de sus devotos que rezase tres Avemarias y un Gloria Patr¡en honor de la soberana y augusta Trinidad por el singular beneficio que le hizo al preservarla de la mancha del pecado original en el primer instante de su Purísima Concepción, lo miraría con especialísimos ojos y usaría con él de misericordia; que le favorecería en vida y en la hora de la muerte, le daría singulares auxilios con que salir del atolladero de sus culpas y hacer una verdadera penitencia; que le libraría de los peligros de mar y tierra, le defendería de las asechanzas del demonio y no le negaría cosa ninguna de cuantas le pidiese por intercesión de tan buena Señora, como fuese del servicio de Dios y para bien de su alma; que de las cosas temporales le daría lo necesario para vivir con decencia en este mundo, donde sería admirable con él su Providencia; que hallaría en esta devoción el remedio de todas sus necesidades s¡con fervor la practicase, y que concedería especiales favores a todos los que la publicasen y extendiesen porque por ella quería el Señor usar de misericordia con los hombres.»

«Declaró María Santísima esta devoción muchas veces para que la usase el venerable Padre; pero lo hizo con más especialidad ocho meses antes de su muerte, en Noviembre de 1692. Mandó entonces que la publicase y extendiese porque ésta era su voluntad, la del Hijo de Dios y la de toda la Beatísima Trinidad. Y aunque prometió estos mismos favores a todos los que rezasen las tres Avemarias al modo y estilo de la santa Iglesia católica, por cuanto se gloria mucho el eterno Padre en tenerla por Hija, el divino Hijo por Madre y el Espíritu Santo por esposa, y toda la Santísima Trinidad por Templo y Sagrario, y también porque de todo lo dicho recibe la Virgen María mucho gozo y gloria accidental, le dijo que le darían grande satisfacción y no poco la honrarían los que las rezasen en la forma siguiente:

Ahora esta oración a Dios uno y trino: «¡Oh, Trinidad Beatísima, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas y un sólo Dios verdadero! Yo, criatura tuya, te confieso, te adoro, te amo con todo m¡corazón. Humildemente me presento ante T¡y te ofrezco estas tres Avemarias y el Gloria Patri, en honor, gloria y alabanza tuya y en hacimiento de gracias porque creaste a María Santísima y la escogiste para Madre del Verbo eterno, la preservaste del pecado original, la adornaste de gracias, dones y virtudes sobre todos los demás seres del mundo.

Por Ella, Señor y Dios mío, por su consentimiento en la encarnación del Verbo en sus purísimas entrañas, por las gotas de sangre que destiló su amado corazón para la formación natural del santísimo y adorable cuerpo de Jesucristo, por la purísima teche de sus virginales pechos con que le crió y alimentó, por el amor ardiente que siempre le tuvo y la buena voluntad con que lo ofreció a la pasión y muerte dé cruz para redención de todo el linaje humano, por la compañía que le hizo en el Calvario y por los dolores y penas que sintió viéndole padecer y servicios que le prestó durante toda su vida santísima, por la espontaneidad con que aceptó también Ella la muerte para conformarse en todo con su Hijo y el gusto que le dio al imitarle con tanta perfección, te suplico tengas misericordia de mí y no me condenes al infierno merecido por mis culpas, sino que me valga tu misericordia infinita y la preciosa sangre de Cristo y sus merecimientos, y me des por todo ello un verdadero dolor de mis pecados en vida y en muerte, con el perdón de los mismos y la salvación del alma, para que en tu gloria eternamente te ame, te goce y alabe tus infinitas misericordias. Amén, Jesús.»

Luego se implora la protección de la Purísima Concepción añadiendo esta otra jaculatoria: «La Concepción inmaculada de la Virgen María nos sea salud, protección y vida. Amén, Jesús.» Y esta otra oración: «Inmaculada Reina y Señora nuestra, por los tesoros de gracia con que enriqueció y hermoseó el Altísimo tu alma bendita en tu sagrada Concepción, te suplicamos nos alcances de Dios el remedio de nuestras necesidades y nos dispongas para merecer ahora, alabar después y cantar eternamente tus grandes misericordias, por Cristo Señor nuestro. Amén.» Un credo a la Santísima Trinidad y las jaculatorias que siguen: «Vivan Jesús, María purísima y su madre santa Ana. Amén.» «Jesús, María, José, San Joaquín y Santa Ana, en vida y muerte amparad nuestra alma.»

Hasta aquí el manuscrito de referencia. No lo hemos copiado íntegro n¡tampoco con fidelidad servil a su texto gramatical, porque no todo él venía siempre al caso n¡su forma de redacción encajaba con la nuestra. A nosotros nos basta llamar aquí la atención de nuestros lectores sobre la íntima familiaridad que supone dicho manuscrito entre la Santísima Virgen María y el venerable Padre Antonio, para dejar bien comprobada, en este último artículo que escribimos de su vida y virtudes, su gran devoción a la purísima Madre de Dios, Reina de los ángeles y Abogada nuestra. La Madre de Dios se le aparece muchas veces, le habla como a hijo muy querido, le confía encargos muy importantes y le trata con distinción sin igual. Luego el Padre Llinás merecía todo esto, era digno de ello, se lo había ganado en buena lid. Por su continua y acendrada devoción a tan buena y cariñosa Madre, merecía que Ella se le apareciese con frecuencia, que le consolase, que le confortase y que de él se sirviese para toda obra buena.

No necesitamos, pues, de nada más para creer con firmeza y proclamar muy alto su constante y filial devoción a esta Reina y Emperatriz del cielo y de todo el orbe creado, considerándola pura e inmaculada desde el primer instante de su ser. Y nótese que por entonces no era todavía dogma de fe este privilegio de la concepción inmaculada de la Virgen Madre de Dios, sino que tardó aún mucho más de dos siglos en serlo para el pueblo cristiano que iba fluctuando entre la creencia piadosa y su opinión contraría, que también-contaba muchos adeptos. Esto no obstante, el Padre Antonio creía de corazón, propugnaba en público y divulgaba por todas partes esta sin par prerrogativa de la augusta y soberana Princesa, Reina y Señora de toda la creación mundial. En todo tiempo y lugar cantó y enalteció las inmarcesibles glorias de esta incomparable Virgen, cuyo florón más destacado es su Concepción siempre pura, siempre santa, siempre inmaculada. Por esto la Virgen Madre de Dios le distinguió con sus visitas y lo regaló como a hijo suyo muy amado.

Fr. Francisco Lliteras, ofm

De Palestina

La Comunidad de Nazaret y sus peregrinaciones

Una de las más interesantes es la «Peregrinación a Cafarnaúm», que corresponde al Miércoles después de la fiesta de Pentecostés.

Este año la hicimos el 12 de Junio, y, aunque la Providencia nos deparó un día relativamente fresco, no por eso el termómetro abandonó su habitual costumbre de encaramarse a los 36 grados en la sombra. Menos mal que yo los pude remojar en el mar de Tiberíades, zambulléndome en sus agitadas aguas, que un día cas¡se tragaron la barca del colegio apostólico.

A las seis de la mañana un grande autobús con 20 religiosos y otro pequeño con 4 se deslizaban ligeros por la asfaltada carretera Nazaret-Tiberíades. La primera estación litúrgica fue en la llanura de Turán entre los pueblos Turán y es-Sedjerah. Salimos de los autos y junto a un hermoso trigal conmemoramos con el canto del Evangelio y demás ceremonias el hecho, narrado por San Mateo 12, 1-8, de los Apóstoles que, hambrientos, entraron en un sembrado, un día de Sábado, y estrujaron espigas para comerse los granos, mereciendo por esto las críticas de los hipócritas fariseos y la defensa del divino Redentor.

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Nazaret. Basílica de la Anunciación

Algunos kilómetros más adelante, ya al fin de la llanura y a la vista de Hattín, que recuerda la victoria de Saladino sobre los Cruzados, en el lugar llamado por los árabes «Hagiaret en-Nasara —piedras de los cristianos» y que la tradición reconoce el paraje de la segunda multiplicación de los panes, recordamos con idénticas ceremonias y con el cántico del Evangelio de San Marcos 8, 1-9, el milagro que hizo Jesús para saciar unos 4.000 hombres, multiplicando siete panes y algunos pececillos.

De nuevo reanudamos la marcha y pasando por la ciudad de Tiberíades y bordeando la ribera occidental del Lago, he aquí que hacia las ocho llegamos a la tercera estación litúrgica, conmemorando con las rituales preces y el Evangelio de San Lucas 5, 1-11, la célebre pesca milagrosa a la que siguió la vocación al Apostolado de los cuatro primeros discípulos Pedro V Andrés, Juan y Santiago.

A las ocho y media llegamos a Cafarnaúm, convertido hoy en oasis encantador, gracias a los Religiosos Franciscanos, entre los cuales merece lugar de preferencia el Padre Luis Tuesta, de la Provincia compostelana, muerto hace tres años. El actual Presidente, Padre Alejandro Piergigli, que nos recibió con amabilidad y caridad fraterna, continúa la labor de sus predecesores en el mejoramiento del Hospicio y la propiedad.

Después de haber cantado la misa en la Capilla del Sacramento, la Comunidad se dirigió en procesión a la Sinagoga y a la cercana casa de San Pedro para conmemorar solemnemente en la primera la promesa eucarística hecha por Jesucristo a los discípulos y habitantes de Cafarnaúm en aquel mismo lugar, en la segunda la milagrosa curación de la suegra del Apóstol. Cierto que el Evangelio de San Juan 6, 48-60, y el de San Lucas 4, 38-42, cantados en presencia de aquellas columnas, de aquellos capiteles, de aquellas venerandas ruinas que fueron testigos de los discursos y milagros de nuestro amado Jesús, producen extraordinaria y dulce impresión.

Desde las diez hasta las tres y media de la tarde que permanecimos en Cafarnaúm, a excepción del ágape fraterno que fue acto de Comunidad, cada uno de los religiosos fue libre para entretenerse, ora en el estudio arqueológico de tan importante santuario, ora en la contemplación de aquel mar santificado por el divino Redentor, ora echando el anzuelo para pescar alguno de aquellos peces descendientes del que llevaba la moneda para pagar el tributo, etc.

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Una capilla de Tagba recuerda el lugar de la multiplicación del pan

Por la tarde hicimos todavía cuatro estaciones litúrgicas: el lugar de la primera multiplicación de los panes en Tabgah; junto a ella la Mensa Christi, donde la Custodia acaba de construir una pequeña Iglesia en la misma orilla del mar, que recuerda la refección preparada por Jesús resucitado a sus Apóstoles y el Primado de San Pedro, como narra San Juan en el cap. 11 de su Evangelio.

A las cinco nos encontrábamos en la magnífica Casa de las Misioneras Franciscanas de Egipto, sobre la cumbre de la Montaña de las Bienaventuranzas, para conmemorar en su Capilla el sermón de la Montaña y del Padrenuestro, localizados, por ahora, aunque no por todos, en aquel paraje.

Finalmente, a las seis, hacíamos nuestra novena y última estación litúrgica en Magdala, en honor de la célebre pecadora arrepentida, la cual en reparación de su escandalosa vida en aquella ciudad —hoy minúscula y sucia aldea musulmana— ungió el Señor en casa del fariseo Simón, y mereció oír de la boca del Salvador estas consoladoras palabras: «Mujer, perdonados te son tus pecados», San Lucas,7, 48.
Una breve visita a Jesús Sacramentado en la Iglesia de San Pedro en la ciudad de Tiberíades; otra al Presidente del Hospicio, Padre Gregorio Ocio, que adivinando la sed que nos atormentaba la mitigó con un refresco... y vuelta a Nazaret, a donde llegamos a las siete. Para mí fue una grata sorpresa la presencia de m¡hermano de provincia P. Rafael Fuster, que debiendo embarcarse dos días después en Caifa, de viaje para Roma y España, quiso pasarlos en m¡compañía. «Amado Padre Rafael —le dije al despedirnos con un fuerte abrazo—: ¡hasta la vuelta, o hasta que Dios quiera!»

Fr. León Villuendas, ofm

Noticias

Primera misa

Sencilla, pero emocionante, fue la primera Misa celebrada en esta iglesia del Convento por el P. Lorenzo Cervera Raga, ofm., el 28 del pasado mes de Julio.

Cuando aun perduraba el inmenso dolor que sufría su familia por la pérdida irreparable de su querido padre, que falleció el 20 del mismo mes, vino el hijo desde Alemania, donde cursaba sus estudios, subía las gradas del Altar a celebrar el Santo Sacrificio sin más solemnidad que la compañía de familiares, amigos y la Rvda. Comunidad de Terciarios Capuchinos, que no podía faltar a tan conmovedor acto por tratarse de un antoniano educado bajo su custodia.

Terminado el acto y en la sacristía del Convento se reunieron los asistentes para felicitar al nuevo Sacerdote y familia por el inmenso beneficio concedido por Dios Nuestro Señor, pues en medio del dolor por la muerte del ser más querido tenía la dicha de tener un Sacerdote.

Desde estas columnas queremos nosotros también felicitar al Reverendo Padre Lorenzo y familia a la par que pedimos a nuestros lectores una oración por el alma de su querido padre.

Milagro de San Antonio

Innumerables son los prodigios que el gran Taumaturgo de Padua hace todos los días, pero no podemos pasar en silencio el que vamos a reseñar para la mayor gloria de Dios y de San Antonio de Padua.

La niña María de la Asunción Beguer Silla, de ocho años, hija de nuestro amigo don Hermenegildo Beguer, vocal de la Junta de esta Pía Unión, ha sido favorecida por el Santo con uno de sus milagros.

El día 14 del pasado mes de Julio mandó la madre de la niña, doña Francisca Silla, a ésta para que fuera a la tienda a comprar. La niña se entretuvo, mientras su hermana le sacaba una botella, en jugar con el dinero metiéndose en la boca dos piezas de diez céntimos, cuando de pronto ingirió una de ellas quedándose la otra bajo la lengua. A los gritos y lloros de la niña se dieron cuenta sus padres con el natural sobresalto.

La pequeña se ahogaba, cuando he aquí que su hermana Francisca se aclamó a San Antonio y empezó a rezarle un Padrenuestro, y aún no había terminado vieron que la niña arrojó las monedas quedando como s¡nada le hubiera pasado.

Comisaría provincial de Argentina

Ha sido elevada a Comisaría la demarcación territorial confiada espiritualmente a los Padres Franciscanos de la Seráfica Provincia de Valencia, en la República Argentina.

Las Casas que comprende, por ahora, dicha Comisaría son: Villa Mercedes, Fraga, Justo Dorac y Renca, en la Provincia y Diócesis de San Luis, y Serrano, en la Provincia de Córdoba y Diócesis de Río Cuarto.
Los nombramientos han recaído en los siguientes religiosos: Comisario, Padre José Antonio Arnau. Consejeros: Padres Ambrosio Crespo, Joaquín Baidal, Gerardo B. Ureña y Octavio Bravo.

Nuestra enhorabuena y que el nuevo régimen redunde en beneficio espiritual y material de aquellas lejanas residencias.

Ejercicios espirituales

En el recogido Convento de Santo Espíritu del Monte, tan a propósito para la abstracción y retiro, se darán este año las siguientes tandas para señores sacerdotes, con aprobación del señor Arzobispo de esta Diócesis:

Septiembre.—Del 22 al 28. Director, P. Juan Bautista Botet, ofm
Octubre.—Del 13 al 19. Director, P. Camilo Tomás, ofm
Noviembre.—Del 3 al 11. Tanda organizada por la Congregación sacerdotal. Director, Padre Iñesta, S. J.
Noviembre.—Del 17 al 23. Director, Padre Luis Colomer, ofm

Quinario de la Venerable Orden Tercera

El solemne y tradicional Quinario y Cuarenta Horas que la Venerable Orden Tercera dedica todos los años, en la iglesia de San Lorenzo, de Valencia, a su Patriarca y Fundador San Francisco de Asís, con motivo de la Impresión de sus Llagas, se celebrará los días 13, 14, 15, 16 y 17 del presente mes. Todas las tardes ocupará la cátedra sagrada el Reverendo Padre Luis Colomer, Guardián del Convento de Padres Franciscanos.

Colaborador premiado

En los Juegos Florales celebrados en Torrente, nuestro colaborador P. Bernardino Mª Rubert logró ver galardonadas cuatro composiciones poéticas enviadas a dicho certamen, especialmente su poema El Roseret de Sant Antoni, que obtuvo el premio de la Pía Unión de San Antonio.

Recientemente, en los Juegos Florales de Elche, su poesía Cant a les palmeres d'Elx ha merecido honrosa distinción.

La enhorabuena más cumplida.

Bibliografía

¿El catolicismo en crisis?, por Rafael García y G. de Castro

Todo aquí abajo cambia: el tiempo echa a tierra pedestales de granito y borra famas esculpidas en bronces. Todo lleva en su entraña el gusano roedor, su defectibilidad. Por eso todo está en crisis, y más ahora: tronos, instituciones, teorías, escuelas, gustos.

Como muy bien escribió Macaulay: «No existe n¡existió en la tierra obra de humano gobierno tan acreedora al examen como el Catolicismo.» Examinémoslo. ¿Se traducen en él mudanzas sustantivas, cambios esenciales, señales de caducidad y envejecimiento? ¿Está en crisis el Catolicismo? He aquí el tema que aborda con sin par competencia el Lectoral de Granada doctor don Rafael García y García de Castro.

Joven, entusiasta, avizor, filósofo reposado y juicioso, teólogo profundo, el insigne montañés, donde escribe marca su paso. Razonamiento lógico y claro, estilo insinuante, imágenes sobrias y luminosas constituyen la característica de este escritor, que ya es una gloria de nuestra literatura y a cuyo verbo cálido y escrutador se yerguen altivas nuestras glorias nacionales. Su libro Los Intelectuales, publicado en el pasado año fue calificado de «libro modelo de honradez intelectual, objetivo, impersonal, bellamente escrito y útil en los momentos actuales para orientar a muchos espíritus» (El Debate). «Al decoro analítico, gala y blasón del canónigo granadino, acompañan el garbo, la agilidad de un estilo limpio y llano, que se eleva y engrandece cuando los resplandores de la fe y patriotismo lo impregnan de luz y emoción.» (Muy Ilustre señor Polo Benito en A. H. C.)

Lo afirmamos a plena conciencia: ¿El Catolicismo en crisis? de García de Castro, forma por derecho propio en la vanguardia de nuestros manuales de Apologética. Tiene todos los embelesos de la novela más real y todas las honduras espléndidas y serenas de una teología popular. No ha de faltar, pues, en ningún hogar, colegio, juventud, patronato, que se precien de católicos y cultos. Es el mejor regalo para un amigo vacilante en sus creencias cristianas. Felicitamos al Autor y a la Dirección de «Manuales STADIUM de Cultura Religiosa» que nos brinda como primicias de sus publicaciones este sabroso y jugoso manual.

Nuestros difuntos

En Valencia, Carmelo Ferragud Macho, de 60 años
En Gandía, Micaela Chiner Fabra, de 70 años
En Benisa, Pablo Fabregat Morales, de 62 años.
En Manises, Dolores Botet Esteve
En Manises, Elvira Mora y Arenes
En Manises, Miguel Suria Giner, médico, de 38 años.
En Énova, Victoriano Carbonell Soriano, de 40 años.
En Alcudia de Carlet, Joaquín Miquel Puertes.
En Altea, Teresa Zaragos¡Mulet