San Francisco bendice al mundo

I

San Francisco está ahora
en feliz didascalia. San Francisco
recorre el mundo, espiritual y fáustico,
ecuménico... Digno
del momento traumático, tragédico,
su singular espíritu magnífico
atrae, imanata, muchedumbres úrbicas,
órbicas, que, anhelantes van sin ritmo
y sin rumbo; los brazos
y sus ansias, al aire del abismo
bien cerca... El acre
Leviatán las pretende a su Destino
satánico... El espíritu
del incontrovertible San Francisco
recorre el pobre mundo
este —que Paraíso
pudo ser— que ahora multitudes múltiples,
clamantes, cursan todos los caminos!

II

Y San Francisco, intacto
en su fe y su doctrina, San Francisco
va a ser su guía fúlgido
y seguro hacia el único camino salvador.

III

Es el día,
es el claro momento, y fugitivo,
que Dios concede; atruena
con Iras y Soberbias el Maligno;
y las Lujurias y las Avaricias
montan con más audacia sus empíricos
toboganes tonantes, gigantescos
en la gran feria órbica...

IV

He aquí el lirio
de Asís, almas ansiosas
de paz y de camino
seguro: hombres hermanos, hombres llenos
de buena voluntad.
Es San Francisco
que llega —¡paz y bien!—y el mundo atrae,
imanta, y lo bendice ¡el nuevo Cristo!

J. Mª Bayarri

Al Seráfico Padre San Francisco

Seráfico Padre,
llagado de amor,
espejo del mundo
y Heraldo de Dios...

Bendice a los hombres,
que ciegos están
y viven cautivos
del odio y del mal...

Sus pasos inciertos
alumbre tu luz
y abrase sus almas
tu amor a Jesús...

Apaga los odios,
que enciende Luzbel
y brille en la tierra
la gracia y el bien...

Seráfico Padre,
divino volcán,
inunda las almas
de amor y de paz...

Jesús Galbis

a

San Francisco bendiciendo al mundo
Talla por J. Mª Bayarri

Nuestro estimado colaborador, terciario franciscano, don J. Mª Bayarri, ha sabido tallar esta hermosa y original obra, imagen de N. P. San Francisco que es propiedad de don Luis Casanova, y en ella el cristiano escultor y el escultor cristiano que es el Profesor Bayarri, ha plasmado el aliento franciscano ecuménico, con alto y hondo sentido barroco en momentos de viva inspiración.

Predicación eficaz

Como mueve Apolo su carro esplendente por el firmamento, y a su paso magnífico se van tras de él las ansias y anhelos de todas las criaturas; se yerguen las plantas, despiertan y cantan las aves, irradian sus vivos colores los prados, muestran 'las aguas su plateado semblante, se coronan de oro los montes, y las flores, abriendo sus pétalos, elevan al cielo nubecillas de incienso; así, el espíritu alado de Francisco, sentado en carro de fuego, recorre el cielo de la sociedad cristiana, y arrebata en su curso raudal los amores de todas las almas.

Los pobrecitos le miran, y se van tras él más gozosos que las aguas miran al sol y le envían sus brillantes reflejos; los pequeñuelos se yerguen y levantan, conciben en su presencia la más dulce esperanza; se coronan los humildes con el oro de la dignidad, el cual brilla en su frente más que la luz del sol en las cumbres, y los corazones amantes, a la vista y contacto y fuerza robadora de aquel serafín, se abrasan y hierven, y envían al cielo las purísimas emanaciones de su amor...

La medida de este fuego y poder atractivo de San Francisco nos la dan las tres Órdenes que el Santo ha fundado, y las inmensas muchedumbres de fieles que en todo tiempo le han seguido en ellas y fuera de ellas. Las tres son otras tantas llamas de caridad, slidas de su pecho enamorado. En la primera depositó su espíritu apostólico; en la segunda, la mejor parte de su corazón, esto es, su espíritu contemplativo, su amor ascendente; y en la tercera, la fe y la penitencia salvadora.

Como bandadas incontables de aves se congregaban en torno de Francisco las muchedumbres de los pueblos por donde el siervo de Dios pasaba, y, al oír la voz de este nuevo Bautista, que decía: Haced penitencia... buscad ante todo el reino de Dios... tened paz entre vosotros..., era tal la devoción y el entusiasmo divino que aquellas gentes cobraban, que todos, hombres y mujeres, se venían a sus pies, instándole que los admitiera en su compañía, para seguir su modo de vida y perfección.

Dice un testigo ocular, el arcediano Tomás de Espalato, que no era Francisco erudito ni se atenía en sus sermones a las reglas y modo de los predicadores; pero daba el Señor tanta eficacia a sus palabras, que rendía y cautivaba los ánimos más rebeldes. No es este sólo el caso en que suceden así las cosas; antes lo vemos repetido millares de veces en l a interna de la Iglesia, pero en nuestro Padre San Francisco tiene el hecho un relieve singularmente notable, que ha venido a ser prueba de una doctrina afluentísima, que no estará demás recordar aquí.

Para persuadir el bien y mover a la virtud y conseguir del hombre que se abrace con su dechado de perfección, son convenientes las razones, el arte de bien decir y la esperanza del premio. La razón convence. el arte complace y la esperanza estimula; pero todo es vano cuando falta el querer, que mueve. Ayudan mucho, y se refuerzan nuestros propósitos; pero la fuerza principal está en la voluntad activa y firme, que deja de querer lo vano y transitorio, vence y supera la violencia que esto mismo le hace, atrayéndola, y se mantiene constante en el amor del supremo bien.

La verdad y la hermosura son extrínsecas al querer; por eso vemos con frecuencia que se tienen aquéllas y falta éste; vemos muchas veces ¡oh dolor! que estamos convencidos del bien, y hacemos, no obstante, el mal, sin que la lógica ni el arte puedan retorcer nuestra conducta. En cambio, cuando hay voluntad, aun contra la razón y la conveniencia nos atrevemos. Fortis est ut mors dilectio. [El amor es fuerte como la muerte]

A donde no llega la verdad, ni la hermosura, llega, empero, la gracia. Esta se resbala del cielo, y cae dulcemente en la voluntad, y se embebe en ella, y la modela a su gusto y manera; ésta, la gracia, el fuego santo, penetra más que las razones y los artificios de la Retórica en el centro activo del hombre, y saca de él hermosos frutos de bendición y obras dignas de penitencia. Por aquella voz seráfica que decía a los pueblos: Haced penitencia, buscad ante todo el reino de Dios, tened paz entre vosotros, podría no correr la elegancia del bien decir, ni la menuda trabazón del silogismo; pero fluía a borbotones la gracia del Espíritu Santo, que llegaba hasta el pecho de los oyentes, penetraba en ellos y los abrasaba en santos deseos, y al punto venían las obras de santidad a enriquecer el carro triunfal de Francisco. El hombre habla; pero Dios da la eficacia a su palabra: luego el mayor discurso es el que tiene en su favor el rocío místico del Espíritu Santo.

Fr. Antonio Torró, ofm
Doctor en Filosofía y Letras y mártir de Dios y de la Patria

In memoriam

A la santa y gloriosa memoria de Fr. Alfredo Pellicer, asesinado por los marxistas el 4 de Octubre de 1936 siendo el más joven de los religiosos de la Seráfica Provincia Franciscana de Valencia, sacrificados por aquella bárbara y fatídica revolución. [El 11 de marzo del año 2001 el papa Juan Pablo II lo beatificó]

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Veintidós juveniles primaveras,
por el odio satánico tronchadas...
Risueñas esperanzas destrozadas,
bajo el plomo de balas traicioneras...

Tus blancas ilusiones placenteras
al sacerdocio santo encaminadas,
le fueron, ¡oh dolor!, arrebatadas
a tu alma pura, por humanas fieras...

Y fue en el grande y jubiloso día
de San Francisco, cuando el cruel delirio
de los «sin Dios» segó con saña impía

tu juventud airosa, como el lirio...;
y cuando coronó tu valentía
la Palma triunfadora del Martirio...

Jesús Galbis


Magisterio de amor

«En aprietos semejantes y peligros, decía con esperanza filial y amorosa: «Yo me arrojo en vuestras piadosas manos, [Señor], y os suplico no me dejéis caer en semejantes tentaciones, de las cuales no puedo escapar sin quebrantar vuestra Ley».

Su fe humilde era tan firme, que decía: «Si [yo] le preguntara a Dios en su eternidad, qué pensamientos eran los suyos, pudiera muy bien responder: —Estoy pensando en ordenar un Reino en que reine FRAY JUAN DE LOS ANGELES». Y añade esta dulce oración: «Plega a tí, mi Dios, que ello sea así, por tu bondad infinita».

XI.— Mátame contigo

Como varón santo, buen español, buen católico y buen franciscano, que todo lo fue, profesó un amor intenso y fervoroso a la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica, Romana, por él calificada de «columna firmísima de toda verdad».

En su protesta de fe anotamos estas palabras: Su persona y sus escritos, con todos sus ápices o tildes, los sujeta «a los pies de la Santa Iglesia de Roma y a su santísima corrección y enmienda, como hijo verdaderamente obediente a ella hasta la muerte». Valiosa confesión, máxime en aquellos tiempos de protesta, de disensión y de insubordinación religiosa.

Sabemos qué santos eran los de su predilección, en letanía que todos los días recordaba en el Canon de la Santa Misa. Son éstos: La Beatísima Trinidad, la Santísima Humanidad de Cristo, la gloriosísima Virgen María, los Bienaventurados San Pedro y San Pablo, los Santos Juanes Bautista y Evangelista, San Andrés, mi padre San Francisco (dice), San Diego, San José, Santa Apolonia, Santa Ursula con sus doncellas, el Ángel de mi Guarda, Santa Sabina, Santa Lucía, Santa Clara, Santa Isabel, San Blas, San Buenaventura y Santa Catalina, etc.

Añádase que ofrecía el Santo Sacrificio, además, para la glorificación de otros seres, o como nos dice más claramente, «de todos los Santos y Santas devotos, y devotas mías, y de todos los bienaventurados y espíritus celestiales que gozan de Dios en su Reino». A todos los moradores de la gloria eterna quería honrar y abrazar su dilatado corazón.

De la Purísima Concepción, dice, «soy particularmente devoto», se declara inmaculista y funda un Convento que lleva título tan grato a su espíritu y dulce a su corazón. En el año 1608 instituyó definitivamente en el Convento Concepcionista de Alcalá de Henares, la Esclavitud Mariana, de la que es el primer indigno esclavo.

La Pasión y Muerte de Cristo, Vergel Espiritual, fue su refugio, su ciencia y su áncora de salvación. Con arrebato sólo semejante a los de San Juan de la Cruz, suspiraba y decía con voz emocionada, honda y viva, dirigiéndose a quien era su amado y todo su amor: «Mátame contigo, y contigo me crucifica, para que de ti jamás me aparte, y contigo viva para siempre».

Era predilección suya el Corazón de Cristo, llagado, «ventana que abrió el amor». Le llama «divino y melifluo Corazón», y quiere que sus obras todas pasen por él, a fin de que sean gratas al Padre celeste. Sus enseñanzas tenían ahí su manantial fresco e inagotable; en él llenaba su alma de ciencia y de saber. Lo advirtió ya un contemporáneo suyo, cuando le dijo:

«Pues reveláis secretos tan notables
que en el Divino Pecho vos bebisteis».

(Continuará)

Fr. Juan Bta. Gomis, ofm

En boca del mentiroso...

Dios es la Verdad viviente la Verdad absoluta y eterna. Cuando Dios habla dice la verdad; cuando Dios obra, expresa con sus obras la verdad. No cabe en Dios error ni falsedad alguna: ni puede Dios engañarse ni puede engañarnos: es omnisciente y veraz en absoluto. Por lo mismo, ama Dios necesariamente la verdad y no puede menos de aborrecer la mentira. Nos lo asegura el Espíritu Santo que es el Espíritu de verdad: «Abomina el Señor los labios mentirosos». (Prov 12,22)

Ha querido Dios sea partícipe el hombre de lo que Él es por naturaleza, y le ha hecho capaz de conocer la verdad y de expresarla con su palabra y con sus obras. Para que hable verdad y no la encubra ni la desfigure le ha dado el maravilloso don de la palabra. La palabra es signo del pensamiento; es, por su naturaleza, el pensar nuestro manifestado a otros. Si lo expresamos como él es, hay en nosotros verdad; si lo falseamos a sabiendas, nos deshonramos con la mentira que es locución contraria a lo que piensa el que habla.

Mentir deliberadamente es abdicar de la dignidad humana. A la primera mentira, violenta uno su natural honradez y tuerce la rectitud nativa que puso Dios en nuestro corazón. Al ser cogido en ella y tenido por mentiroso, se ruboriza todo el que no está ya degradado y pervertido. Es nueva prueba de que Dios nos hizo para la verdad y no para la mentira. Para que esto conste a todos y nadie pueda dudar de ello, ahí tenemos en el Decálogo su precepto formal de usar recta y honradamente el don de la palabra: «No mentirás y ninguno engañará a su prójimo» Lv 19, 11). Muy bien nos viene que se atengan a cumplir este mandamiento aquellos con quienes tratamos, pues a nadie le gusta ser engañado; pero no siempre cuidamos debidamente de cumplirlo nosotros porque no siempre tenemos la valentía de decir la verdad y de ser consecuentes con ella.

Dios, sin embargo, no quiere que mintamos jamás. La mentira es intrínsecamente mala, y, por lo tanto, es siempre pecado; pecado mortal si causa daño grave al prójimo, pecado venial si le perjudica levemente. Mas ¿qué importa que las más de las veces no pase la mentira de pecado venial? ¡Es pecado! Es ofensa de Dios; disgustamos con ella a nuestro Padre Celestial y esto debe bastarnos para no mentir, si es verdad que amamos a Dios.

¿Cómo, pues, corren tantas mentiras por el mundo? ¿Cómo hay tantas bocas mentirosas?

Miente el niño por miedo al castigo, no pensando que el remordimiento de su conciencia le impondrá castigo más punzante y pertinaz que la pena de que quiso librarse mintiendo.

Por salirse con la suya, por cumplir sus antojos, por un rato de juego, por alcanzar una golosina, por sonsacar un permiso, mienten frecuentemente los muchachos.

Por jactancia y por vanidad mienten los mundanos; por ansias de lucro mienten los comerciantes; por ambición, los que quieren medrar; por fútiles motivos mienten otros; pero la raíz de toda mentira está, en lo natural, en la falta de carácter; en lo sobrenatural, en la falta de temor de Dios. No hay entereza ni elevación moral en el mentiroso. O la mentira patentiza la falta de carácter y de virtud, o su venenoso hálito acabará por sofocarlos en germen o troncharlos en flor: imposible que medren a su sombra.

Ahora bien. Ser hombre de carácter no es cosa vulgar. Hombres formales, fieles a su palabra, defensores a cualquier precio de la verdad, no se los encuentra en cada esquina. Temer a Dios y poner en consecuencia el serio cuidado que se requiere para no cometer ningún pecado deliberado, tampoco es cosa que se logra sin trabajo ni esfuerzo. Por rehuirlos nos descuidamos en ello, y por eso languidece la vida de fe, se desvanece el temor de ofender a Dios y llega a claudicar nuestra conciencia lanzándose a lo prohibido, a aquello mismo que Dios ha protegido contra el ímpetu de nuestras pasiones mediante el rubor natural y la vergüenza de ser descubiertos y mal mirados. De ahí la red de mentiras, fraudes e hipocresías en que vive el mundo. Aludiendo a ellas dice S. Juan en su primera carta, 5,19: «Mundus totus in maligno positus est»; lo que traduce Fr. Luis de Granada: «el mundo está montado sobre la mentira».

¿Cómo, pues, ha de querer Dios al mundo? Lo abomina, como abomina la mentira que lleva entrañada. Por todos rogó Jesús en su pasión; mas no rogó por el mundo, por aquellos que a sabiendas viven entregados a la mentira y a la maldad (Jn 17, 2).

Con su ejemplo y con su palabra nos enseñó Jesús la sinceridad en el hablar y la rectitud en el obrar. Hasta los fariseos, sus jurados enemigos, se vieron forzados a reconocer en Jesús una elevación de miras y una rectitud de procedimiento que ni ellos ni nadie tenía: sabemos que eres veraz y que enseñas la ley de Dios conforme a la pura verdad». (Mt 22, 16). Si por prudencia y por caridad rehuía contestar a preguntas curiosas, no temía dar la cara proclamando la verdad, cuyo conocimiento nos es necesario, como cuando habló de la Eucaristía y cuando, preguntado por Caifás, afirmó solemnemente que él era en verdad el «Hijo de Dios» (Jn 26. 64).

La sinceridad de Jesús es incompatible con la tergiversación o la exageración. Cuando habla, afirma la verdad con llaneza y sin ambages, y así quiere que lo hagamos también los que queremos ser sus discípulos: «Decid: Sí, sí; no, no. Lo demás de mal principio viene». Mt 5, 37). Tal quiere Jesús que sea nuestra sencillez y nuestra veracidad, que se nos pueda creer por nuestra palabra sin necesidad de juramentos.

Ejemplos de cristiana sinceridad hay en las vidas de los santos capaces de dejarnos confusos y asombrados. Habituados a decir siempre la verdad, la confesaron también en apretados trances guiados, según parecer por el buen espíritu. Recordemos el lance de S. Juan Cancio apresado por unos bandoleros que le arrebataron su equipaje. Preguntado si llevaba acaso más dinero, y diciendo él ingenuamente que no, le permitieron continuar su viaje. Mas, a poco, se acordó el buen Juan de que llevaba unas monedas de oro entrecosidas en el traje, y, corriendo, las ofreció generosamente a los bandidos, los cuales, conmovidos ante tal rasgo de ingenuidad y desprendimiento, le devolvieron cuanto acababan de robarle.

La sinceridad y la verdad acaban por conquistar los corazones y atraen el asentimiento general. Al embustero, por el contrario, nadie le cree. En su pecado lleva el castigo. Faltó a la verdad, y nadie fía ya en su palabra. «En boca del mentiroso, — lo cierto se hace dudoso».

Fr. Luis Mestre Ferrer, ofm

De nuestras misiones

TaLyuan-fu, 29 junio de 1948.
P. Joaquín Sanchis, ofm
Provincial — Valencia.

Muy amado P. Provincial: La posición de los misioneros en China se va haciendo siempre más difícil ante la ola comunista que amenaza anegarla, aunque en algunas partes vaya haciéndolo suavemente como el mar en la playa.

Como la presencia del misionero, especialmente si es europeo, que no puede disfrazar su cara, es más bien perjudicial para los cristianos, ha sido menester retirarlos de sus puestos avanzados y en algunos puntos, como en cinco de los ocho Vicariatos de esta provincia, abandonar todo el territorio y emigrar a otras regiones. En general la obra de propagación de la fe está paralizada en toda China y toda la actividad misionera se reduce a mantener las posiciones conquistadas con tantos sacrificios, y si esto no se puede, como ocurre con frecuencia, al menos defender los baluartes de la Iglesia como la Santa Infancia, los Seminarios eclesiásticos y las escuelas católicas que forman el plantel del cristianismo en China.

Lo que más siente el misionero es su inactividad, y hoy son tantos los condenados a aquel enervamiento, que los Superiores, aún por razones económicas, se ven precisados a repatriarlos.
Por lo que mira a esta grande provincia del Shansi, de los tres Seminarios Regionales, sólo queda este nuestro del Tai-yuan-fu. De los otros, los seminaristas han sido dispersados, matados o tomados como soldados rojos o blancos y los edificios destruidos o incautados por los comunistas. En vista de, ello nuestros Superiores están proyectando una segunda emigración de todo el Seminario, para salvar al menos, la esperanza de la Jerarquía indígena. Los rojos, ya dueños de casi toda la provincia, ahora apuntan sobre esta Capital que no tiene más vías de comunicación que la aérea y se teme que no podrán resistir a sus golpes.

De nuestra parte pensamos quedarnos a menos que vengan órdenes superiores: el recuerdo de los 29 Mártires recién beatificados, y qué vertieron su sangre en esta misma ciudad después de haber santificado esta misma casa, es un poderoso estímulo a seguir sus ejemplos y compartir su suerte. Rueguen por nosotros para que nos hagamos dignos de los designios del Señor.

De mi parte he encargado a muchos Seminaristas oren por nuestros Coristas [estudiantes de seminario] de ahí para que sean como usted los desea. Yo me asocio a unos y otros.

Saludando a todos, pido su bendición,

Fr. Gonzalo Valls, ofm

Consultorio religioso

¿Es lo mismo hacer a San Antonio trece martes que trece domingos?

Supongo que lo pregunta por el lucro de las indulgencias. Pues bien, las indulgencias están concedidas a los trece martes. Así que ya verá usted si es lo mismo.

¿Por qué la Iglesia, pagando, permite casarse a ciertos parientes próximos?

La Iglesia señala una tasa en la expedición de ciertos documentos para gastos de oficinas, personal, etc. Es muy natural. En el caso que usted indica, obliga a recurrir a Roma, con el fin. de dificultar tales casamientos, ya que enseña la experiencia que suelen ser desafortunados.

Fr. Agnello

Confidencias. Mortificación

Quien no es mortificado, no puede alcanzar victoria.

No se puede avanzar por el camino de la virtud sin emplear el medio de la mortificación Y así dice la Sagrada Escritura: «Si vivís según la carne moriréis; pero si mortificáis los actos de la carne viviréis».

A romper y huir de esa esclavitud de las pasiones nos ayuda la mortificación. Y siempre mediante la cruz; puesto que la cruz es dolor, es sufrimiento, es privación, ¡es mortificación!

Y así como nadie puede perfeccionarse sin la cruz, nadie podrá santificarse sin la mortificación, llave del orden y de la paz interior.

La mortificación viene a ser en el alma, como una pequeña partícula de la Cruz del Señor.

María de Santangel

Noticias

Homenaje a San Francisco

San FranciscoLo tributó la ciudad de Segorbe el día 1 de agosto con motivo de la bendición de la nueva imagen del Santo y de su traslado procesional desde la iglesia del Seminario donde fue bendecida por el Sr. Obispo de la diócesis, a la iglesia del convento de PP. Franciscanos, en cuyo altar mayor fue colocada. La imagen es una preciosa talla de 2 m. de altura, regalo del devoto terciario franciscano don Indalecio Ventimilla.

A las 8 de la tarde la bendijo el Sr. Obispo don Ramón Sanahuja; y se organizó el trasladó procesional, lleva, da la imagen en andas que descansaban sobre, artística carroza conducida por devotos, del Santo.

Ofició el canónigo secretario de Cámara don Francisco Mateo, asistido por los dos párrocos de Segorbe; presidió el Sr. Obispo vestido de capisayo y acompañado por dos Sres. canónigos, con hábito coral; asistió el clero, la comunidad de P.P. Franciscanos y la de Religiosas capuchinas, dos largas filas de Terciarios con escapulario y cordón y los miembros de A. C. de la que es principal Patrón el P. San Francisco.

Hubo colgaduras en los balcones y muchos espectadores en las aceras. Nuestra iglesia se llenó de fieles que continuaban cantando mientras la imagen avanzaba triunfalmente hacia el presbiterio. Allí se detuvo. Pronunció el Sr. Obispo unas oportunas palabras acerca de lo que son paras los fieles las imágenes benditas de los santos, los exhortó a venerar a San Francisco en esta imagen, fomentando la devoción a este gran Santo, dado por Dios al mundo para salvación de muchas almas; se rezó la estación al Santísimo para ganar la indulgencia de la Porciúncula; desfiló el Sr. Obispo y el clero, y fue subida la imagen a su hornacina ante las miradas atónitas de los espectadores, que no se movieron hasta verla definitivamente colocada en su trono.

Segorbe ha demostrado tener gran devoción a San Francisco. Que vaya ésta en aumento, pues es garantía y prenda de salvación eterna.

Cocentaina

El domingo, 27 de junio, las Juventudes Antonianas de esta villa, celebraron su fiesta anual a San Antonio de Padua.

A las nueve de la mañana, solemne Misa cantada de comunión general, que se celebró en la iglesia de los PP. Franciscanos.

Con asistencia de su autor, el Padre Vicente Pérez Jorge,ofm, se interpretó la partitura de la misa «Corpus Christi» a dos voces iguales, la que, según opiniones autorizadas, alcanzó en esta ocasión su mejor interpretación. Al ofertorio se entonó el motete «Memoria ejus» a tres voces mixtas, del mismo autor.

Las glorias del Santo paduano fueron cantadas por el P. Luis Colomer, ofm.

Al finalizar la Santa Misa y, además de otras diez extraordinarias limosnas repartidas a domicilio, ante el altar del Santo y bendecidas por el Director de las Juventudes, P. Conrado Ángel, fueron repartidas cincuenta raciones de carne, arroz, pan y turrón, en paquetes artísticamente arreglados por las señoritas de la Junta.

A las ocho de la tarde, y después de solemnes trisagio y ejercicio del Sagrado Corazón de Jesús, se celebró la procesión general.

Con hermosas poesías de los niños ante la imagen del Santo, el canto del solemne responsorio del P. Anselmo Martí, ofm, por la multitud enfervorizada que llenaba el templo y una cálida y entusiasta exhortación a la perseverancia del P. Director, terminó esta fiesta que nos ha dejado a todos recuerdo indeleble.

Página del Seminario franciscano

Siembra seráfica

Redacto esta página en pleno verano. Los colegiales están de vacaciones. Vacaciones mitigadas. Tienen sus horas dedicadas a clases prácticas. Pero siempre con la ilusión del día de campo en perspectiva.

¡Qué alegre alborear el de los días de campo! Muy de mañanita, la santa misa; porque los colegiales quieren ver cómo sale el sol del fondo del mar. Y durante el día gozan plenamente del mar y del sol, con alegría sana, bañada de piedad.

En el Colegio hay ajetreo de albañiles. Las obras que se han llevado a cabo en este curso, son importantes. Se ha instalado un completo servicio higiénico, dotando de agua corriente al Colegio. Esto sólo fue posible mediante una profunda perforación del suelo, para hallar a 24 metros un alumbramiento señalado por el P. Fernando Fabregat. Notable mejora, que ha de completarse llevando el agua corriente hasta el Convento. Además se está construyendo una enfermería para los colegiales con siete habitaciones independientes y su correspondiente aseo; y se están repasando los tejados del Convento, obra, esta última, de envergadura; y todas ellas muy costosas. Pero los religiosos tenemos confianza en el magnánimo corazón de los bienhechores de este Seminario franciscano. Y no sólo en las gruesas limosnas de las familias pudientes, sino también en las pequeñas de los pobres, que son las que hacen el milagro. Sirvan, pues, estas líneas de llamamiento a todos lo lectores de «La Acción Antoniana», llamamiento a incrementar las suscripciones y limosnas para el Colegio Seráfico.

En esta campaña pro Colegio Seráfico se presencian rasgos de devoción verdaderamente emocionantes. Así el de una joven que recoge todo el dinero que le dan sus padres los domingos, y lo entrega mensualmente para los futuros misioneros; el de otra que tiene la santa ambición de crear con sus ahorros una beca; el de modistas que colocan en su taller sendos cepillos para recaudar limosnas; el de los obreros que se suscriben entre los «Socios protectores» del Colegio Seráfico por una cuota mensual pequeña, pero que al cabo del año forma una cantidad respetable; el de fervientes cristianos que se imponen durante la cuaresma un sacrificio costoso, al paladar, para invertir luego en beneficio del Colegio el producto de sus ahorros. ¿No servirán estos rasgos, de acicate para otras almas fervorosas y no menos interesadas por la extensión del reino de Cristo?

Siembra seráfica era una hoja que publicaba el Colegio Seráfico de Benisa para informar a sus bienhechores. También la publicaba la Acción Antoniana. Al final daba una lista de las limosnas recibidas, que en esta ocasión ascendía a 5.162 ptas.

Fra Lleó

Fra Lleó en la portería
del convent de Sant Esperit
comporta una auria alegría
tot el dia,
i al raceret de la nit.

Quan els vianants apleguen
al mig dia, assedegats
i s'ofeguen...
del camí congestionàts,
és Fra Lleó qui oferix
les botiges d'aigua fresca
de la cisterna, i cumplix
la consigna franciscana
d'amor doiça com la bresca
de mel,
ab alegría cristiana.

Fra Lleó Mas, jovenlssim,
franciscaníssim porter
de Sant Esperit piíssim,
ab plaer
servix esta portería
nit i día,
del Paradis ja al racer.

Magre el cos —muntanyenc lliri—
ardix en pura ilusió
com un cici
en sa exacta vocació
franciscana,
que és sa predestinació,
son anhel,
per a les prades del cel
cap aon cursa Fra. Lleó
sencillament, sens recel,
tot vencent la templació
del pteri Esperit rebel...

I així viu, Fra Lleó Mas,
jove i magre, ciar i ras,
en la parva portería
del conyent de Sant Esperit,
a son cárrec dia i nit;
tot immerç en l'alegria
franciscana —dolça bresca
de mel— quan, ardit, servix
les botiges d'aígua fresca
al vianant que allí acudix...
Que de tot fa religió
el beneit de Fra Lleó!

J. Mª Bayarri