El Hallazgo de la Virgen de Aguas Vivas

(De estampas biográficas de la villa de Carcagente, por Soleriestruch)

El trobaros fon acás,
pues es tradició molt vella
que la punta de una rella
llaurant, os tocà en lo nas.

(Popular)

I

Fue un dieciséis de octubre... Año del Señor de mil doscientos cincuenta...

¡Nadie diga los siglos transcurridos!" En el fluir del tiempo —que tan mansamente discurre, tan sin darnos cuenta— ¿qué es un siglo s¡no una partícula de tiempo... sin importancia alguna?

Además: ¿qué sabe el corazón de eso que llamamos tiempo, s¡hay instantes de inacabable eternidad y siglos que en un segundo caben...?

II

En ameno lugar de un más ameno valle, queda lo que otro tiempo fuera Real Monasterio de Aguas Vivas.

Histórico lugar; grato paraje. Y s¡os agradan estas, cosas de la historia diré que, el CONQUISTADOR tuvo a bien autorizar su fundación allá por el mes de febrero de mil doscientos treinta y nueve.

Plugo además al generoso corazón del REY DON JAIME, donar tierras al MONASTERIO conque proveyesen holgadamente sus necesidades los moradores.

Esto de DON JAIME se asegura y, en verdad que, otra acosa no cabía esperar de aquel monarca de alada cimera, grande y rubio corno un serafín crecido.

III

En el añil del cielo, próximo al monasterio, se recorta la urbana silueta de LA BARRACA.

LA BARRACA era antaño un pueblecillo apacible, deseable por su soledad y apartamiento. Hoy no es otra cosa que concurrido foco veraniego al que afluye la gente con ansia lucidora que su sosiego turba.

Flora diversa cubre el dilatado espacio acotado por los vecinos montes. Allanan éstos la falda, para ofrecer al Monasterio como asiento, mientras las cumbres dificultan el paso de marinas brisas, temerosos de que andariega desazón prenda en los árboles que en el paraje afincan... Mas no pueden evitar que, la brisa, arranque un amago de rumorosa tristeza a los pinos n¡que, a la opulenta parra de pámpanos pródigos en grata sombra, invada la tristeza...

Llégase al Monasterio por un ancho camino escoltado de crecidos árboles; plátanos corpulentos cuyo espeso follaje, mecido por el viento, proyecta sobre el camino un temblor de rizadas sombras.

En las inmediaciones y entre escondidas breñas, fluye una fuente. La fuente engendra un arroyuelo, de tan humilde curso que, n¡el rumor trasciende en perceptible canto...

Una espaciosa plazoleta sirve de antesala al Monasterio. Tiene el Monasterio, adosada, una pequeña iglesia cuya erección hizo posible caracagentino fervor. Hay también un claustro barroco, de holgadas dimensiones, cuyo centro ocupa venturoso pozo que brinda deleitable frescor en la mancha verde del musgoso brocal.

La severa austeridad del Monasterio muestra los ventaneros huecos de innúmeras celdillas, otro tiempo habitadas por agustina Comunidad. A ella pertenecían cuantas tierras desde el Monasterio se divisan...

Labrantines acogidos a monástico amparo cuidaban antaño de estas tierras que al Monasterio circundan. Estos labrantines miraban serenamente el transcurrir de sus vidas... Calmosamente realizaban sus tareas...

Cada día trae su afán. Y para ellos, apenas s¡otro había que el de cuidar la parcela asignada con la que contribuir al mantenimiento de todos...

IV

Y ocurrió que, un dieciséis de octubre...

Cuando el octubre es llegado, la proa del otoño surca el horizonte del año levantando espuma de melancolías... Acaso el estremecido grito de retrasada golondrina quiebra el fanal del silencio, allá en el Monasterio, por adentrarse taimadamente en las encaladas celdas.

La luz del sol —generoso derroche en el pretérito estío— llegado el otoño, trueca joyantes relumbres en un desmayado desfleco de suaves tonalidades...

Cada día trae su afán...

Y he aquí, Señor, que, el afán de aquel dieciséis de octubre fue...

V

Precediendo a la bovina yunta marchaba el labrantín a sus tareas...

Cada día trae su afán... Los pies andan calmosos porque haya tiempo a que escape de los labios el inexplicable alborozo que busca exteriorizarse en mañanera copla.

Cada día trae su afán... Los pies del labrador andan calmosos. No parece sino que, el entrañable amor que por la tierra sienten, les hiciera buscar el enraizarse en ella.

Va luego el arado hendiendo la tierra, como la tajamar de un navío cargado de esperanzas. Y mientras la entraña tibia va ofreciendo en los lustrosos terrones la promesa de un abundoso germinar, ¡la punta del arado transmite al corazón del labrador el imperceptible estremecimiento de las terrenas entrañas afloradas... !

VI

Y ocurrió que, un dieciséis de octubre...

Iba el acero abriendo la costra de la cómoda holganza...

Había en el cielo neblinosos vellones que oxidaban el plateado ramaje de los olivos. La paz de los campos era como un cuajo de estática placidez brindada por el otoño.

Ya los siglos ultimaron la gestación que, en el subsuelo, originara la fervorosa semilla que en él escondieran pretéritas generaciones...

Santa tierra la nuestra... de fecunda entraña propicia al parto...

¡¡Del hondo surco que el labrantín abría... afloró el arado, inesperadamente, la Imagen de una VIRGEN...!!

Había pasmo en los ojos que a la Imagen contemplaban...

El fulgor de la sorpresa maceró de lividez la carne cercadora de los ojos... Y el gozo escapado del alma en jubiloso grito, irrumpió en el aire... Y llenó todo el valle... y escaló laderas... y llegó a las cumbres...

¡Y se adentró también en el retiro de las celdas, orladas de silencio!

Escenificación del Hallazgo de la Virgen

Todos los años se escenifica el Hallazgo de la Virgen de Aguas Vivas. Año 2005

VII

Bajo palio llevaron a la VIRGEN hasta el Monasterio...

Roto el sol en las remotas cumbres, había dejado en el cielo innúmeros fragmentos luminosos.

Olía el campo a romero...

El incienso prendía copos de aroma en los árboles...

En el crepúsculo, abocado a noche, fundían sus contornos los oscuros sayales, litúrgicas alburas, las pardas capas labriegas...

a

El Hno José Antonio Jordá llevando la imagen de la Virgen de Aguas Vivas. Le acompañan los Hnos Fernando Hueso y Jaime Pellicer.

De nuestras misiones

Macao, 23 julio 1950.
Muy Rvdo. P. Provincial.

Muy amado Padre: He aquí brevemente la crónica misional franciscana de los dos Ultimes meses.

Por lo que mira a nuestra vida en esta colonia portuguesa: en la ciudad solemnes procesiones del Corpus Christi, Sagrado Corazón, San Antonio y San Juan Bautista, Patrono de la colonia, todas con el concurso de las autoridades y asistencia numerosa y respetuosa de muchos miles de paganos; en nuestra casa de refugio, los trabajos propios de fin de curso, preparación de exámenes, realización de éstos y acción de gracias al Señor por el feliz término de nuestro segundo año escolar pasado en el exilio.

En la cercana colonia inglesa de Hong Kong, lo más importante para nosotros ha sido la inauguración oficial, el 17 de junio de 1950, de la nueva Sede del «Studium Biblicum O. F. M.», en la que se ha puesto de manifiesto la general simpatía que aquel centro de estudios se ha captado en todo el ambiente católico por su monumental obra de la primera versión al chino de la Biblia católica, hecha directamente sobre los textos originales. El Cardenal Tien bendijo la casa y erigió el Vía Crucis; el anciano Obispo monseñor Valtorta quiso hacer la solemne consagración del altar mayor de la capilla, mientras monseñor Galligan, sustituto del internuncio y en nombre de éste, celebraba la Santa Misa, ofreciéndola por la prosperidad del «Studium» y en testimonio de gratitud por la obra que aquél realiza y que es de tanta utilidad, no solo para la Iglesia china, sino para la Iglesia universal, según él mismo declaró.

Todos los institutos misioneros tomaren parte en aquella fiesta familiar, que resultó un verdadero plebiscito de estima hacia la Orden Franciscana y a sus trabajos bíblicos en el Extremo Oriente.

Dirigiendo m¡mirada más lejos y pasándola sobre los lugares de m¡diversa conmemoración dentro de la China comunista no podemos menos de dar gracias por las noticias que de allí nos llegan.

En Hankow, m¡última demora, se han realizado solemnemente las procesiones del Corpus, con gran afluencia de fieles, de paganos y aun de los mismos soldados rojos que conviven y ocupan nuestras residencias.

Por lo que mira a m¡inolvidable misión ele Tai-yuan-fu, de la que, en estos días se cumplen los dos años de nuestra forzosa fuga con los seminaristas, las noticias no pueden ser mejores. En vez de sintetizarlas prefiero transcribir lo que dicen las cartas recientemente recibidas de allí.

Durante toda la cuaresma las confesiones eran muy numerosas y los últimos días apenas bastábamos para atender a todos los que lo solicitaban. El día de Pascua, todos, incluso el Arzobispo, desde muy de mañana estábamos ocupados en los confesionarios, rebasando el número de 1.200 las confesiones oídas en aquel día. La fiesta de Pascua, soberbia; el Pontifical, magnífico, con el canto ejecutado por un centenar de niños cantores. Un grupo aventajado de éstos hizo también la turba en la Pasión del Viernes Santo, que, especialmente en el «Tolle... tolle crucifige eum», parecía ejecutado por el mismo infierno; tan al vivo lo cantaron.

Gran concurso de gente también en el Pontifical de Pentecostés. Los cristianos continúan fervorosos y las confesiones y comuniones en gran número. Los meses de mayo y junio se han celebrado con mayor solemnidad y devoción que nunca. Es una verdadera consolación y una fuente de alegría ver, celebrar con tanto esplendor el culto divino. Ninguno de los sacerdotes que han que dado aquí se arrepiente ele haber permanecido en su sitio. «¡Quam bonus istast Deus!» Así se expresa un sacerdote canadés de 41 años, de misión en China.

El Párroco de la misma ciudad dice: ... S¡magnífica resultó la fiesta de Pascua, no menor esplendor revistió la de Pentecostés y a ambas ha superado la reciente del Corpus Christi. El mismo día de la fiesta, 8 de junio, siendo laborable, tuvimos sólo la primera Comunión de 50 niños y niñas. El domingo siguiente, 11 de junio, destinado a la solemnidad externa, tuvo lugar la procesión con un esplendor nunca visto. Tomaron parte en ella tres bandas de música de las cercanas cristiandades de Sharg-ko, Suiko y Tung-ki-no. Toda la inmersa explanada de la Catedral estaba repleta de gente: fieles, infieles y contrafieles (sic), de modo que se hacía difícil abrirse paso el desfile de la procesión. Los paganos quedaban muy edificados al ver que rogábamos tanto por la paz y decían que la paz, tal cual la entienden los católicos, tiene su verdadero sentido. Hubo quienes pretendían impedir o estorbar aquella manifestación, pero no osaron hacerlo ante aquella masa de pueblo simpatizante. Unos cuarenta exploradores (pieni-tue) esparcidos por entre la multitud preguntaban: ¿Por qué y a quien pedís la paz? ¿De qué paz se trata?... Toda esta gente, ¿de dónde ha venido?... Y no hallando ningún motivo para impedir aquella ceremonia no tuvieron más remedio que dejarnos en paz, realizándolo todo prósperamente. Esto ha sido un gran beneficio de Dios y de su Madre Santísima. ¡A ambos sea gloria y honor por los siglos de los siglos!...

Por su parte, el Vicario general de aquella archidiócesis, añade: «Sin duda por las oraciones de nosotros los desterrados... la misión de Tai-yuan-fu florece maravillosamente. En el domingo del Corpus Xti., la procesión resultó espléndida. Los cristianos serían unos 5.000, con otros tantos paganos simpatizantes. Los discípulos del diablo estaban indignados y confusos, pero nada pudieron hacer en contra. Igual solemnidad revistieron las procesiones celebradas aquel mismo día en otras localidades cristianas de los alrededores. La «Legión de María» fue erigida canónicamente el 18 de junio y comprende, por ahora, dos coros o secciones, con los títulos, respectivamente, de «Auxilium Christianorum» y «Regina Pacis». Hoy son más de 200 miembros verdaderamente celosos y activos merced a los cuales la Archidiócesis progresa de día en día con el auxilio de Dios».

Y hasta el mismo Arzobispo, aunque en términos más modestos, templados por serias preocupaciones, manifiesta la misma realidad. «Aquí —dice— hay un, gran despertar de fervor; n¡de día n¡de noche dejan los cristianos el altar del Corazón de Jesús y de la Virgen Santísima. Es verdaderamente consolador. Tenemos la «Legión de María» que trabaja bien. Confiamos en que Dios venga pronto a arreglar las cosas porque fuera de la verdad ! ... ¡Ah, fuera!...

La educación de la juventud es un grave problema. Rogad por nosotros. Es extraño que aún no me han mandado a «Regina coeli» (la gran cárcel de Roma). Ya ve, pues, amado Padre, como todos los testimonios se muestran concordes en presentar la misma consoladora realidad. Sin embargo, no crea que en todas partes de China sucede lo mismo. La triste situación que el Arzobispo deja entrever para las cristiandades rurales de Tai-yuan-fu en otras partes se extiende a los mismos centros de misión. ¡Mucho depende de los reyezuelos o mandamases locales!...

Que nuestra oración sea de acción de gracias por las consolaciones, y de petición, «pro afflictis et captivis».

Bendiga a su afectísimo hijo y súbdito,

Fr. Gonzalo Valls, ofm