Leyenda eucarística

María

Hace como unos cincuenta años que ocurrió lo que se nos cuenta en el siguiente episodio.—Había guerra entre Alemania y Francia. Los poderosos ejércitos Alemanes habían invadido a Francia, en cuya nación se dieron muchas batallas.

Una noche en que los alemanes se acercaron al pueblo de Dijon, mandaron algunos exploradores para avisar que los soldados se hospedarían en el pueblo y que se preparase la iglesia para su alojamiento, por ser el edificio de mayor capacidad.

¡Qué disgusto para aquella pobre gente! El Párroco no estaba en la población; había ido al monte para llevar los auxilios espirituales a un pobre moribundo. ¿Cómo dejar el Santísimo Sacramento en la iglesia, expuesto, tal vez, a las profanaciones de aquellos soldados infieles, ya que no había modo de impedirles hacer lo que ellos quisieran?

Ya sabéis, queridos lectores, que solamente el sacerdote puede tocar el cáliz en que está guardado el Santísimo Sacramento a no ser en caso de extrema necesidad. Pero hé aquí que llega el momento oportuno, ya que los alemanes iban a convertir la iglesia en su cuartel. ¡Nadie se atrevía a sacar el Copón! Entonces se preguntó a todos, uno tras otro; pero todos temían o se creían indignos. ¿Qué hacer? Pronto sería tarde.

Por fin, un hombre alza la voz y dice: «Ya sé lo que podemos hacer. Mi hija María tiene cuatro años; es buena e inocente como un ángel. Yo la llevaré al altar, Ella sacará el Copón guardándolo en sus manos, y yo la llevaré en mis brazos hasta la casa del señor Cura».

Todos estuvieron conformes con esta idea y buscaron a María. Su madre le lavó cuidadosa y especialmente las manecitas que en breve habían de llevar nuestro querido Señor, le puso su vestido blanco mientras intentaba explicarle el gran honor que iba a tener. María parecía entenderlo todo perfectamente. Desde que era pequeñina había sido llevada por su madre a visitar al Niño Jesús en el Tabernáculo y muchas veces le había enviado besos desde la puerta de la iglesia. Ahora le iba a llevar en sus brazos.

Muy despacio y con la mayor reverencia su padre subió con ella las gradas del altar y abrió la puerta del Sagrario. Con mucha reverencia sacó el Vaso Sagrado que contenía a su querido Jesús y le oprimió contra su pecho. Su corazoncito latía con fuerza mientras balbuceaba, cantando a su querido Jesús la alegría que sentía de tenerle en sus brazos. Ella apretaba contra sí, cada vez con más fuerza, el pequeño receptáculo sagrado de oro. Su padre apretaba contra su pecho, cada vez más, a su niña, porque, ¿no llevaba en sus pequeñas manos al Señor y Dios que nos lleva a todos en el hueco de su mano y que nos ama tanto que se oculta en la Sagrada Forma para acudir a nosotros siempre que le necesitamos?

Detrás del padre de María, formando una larga procesión, fue todo el pueblo hasta llegar a la casa del Cura. Allí quedó Nuestro Señor, toda la noche, en seguridad, y los buenos aldeanos hicieron la guardia de rodillas por turnos.

¿Queréis saber por qué María fue elegida para tan grande honor en vez de cualquier hombre del pueblo? Fue por ser tan inocente y pura; nunca había ofendido a su querido Jesús. A corazones tan puros e inocentes como el suyo es a donde Jesús le gusta entrar en la Sagrada Comunión.

En seguida que volvió el Párroco, los aldeanos le contaron lo que habían hecho. Quedó muy complacido y dijo a María que nunca debía olvidar el gran honor que había tenido, y que debía empezar a preparar su corazón para alojar al mismo querido Jesús que ella misma había llevado en sus manos.

La primera Santa Mallorquina

Santa Catalina Thomás

III. Noviciado. Profesión. Votos de Catalina.

Sería a principios de Noviembre del año 1552 cuando nuestra piadosa joven entró en el Convento de Santa Magdalena. ¡Qué transportes de júbilo inundarían su alma al pisar los umbrales del monasterio! ¡Cómo exclamaría cual otro Juan Berchmans puesto de rodillas y con los ojos levantados al cielo: Gracias Señor, por haberme conducido a vuestra Casa: aquí será mi descanso para siempre, esta será mi perpetua morada, pues yo misma la escogí: Haec requies mea ¡n saeculum saeculi; hic habitabo quoniam elegí eam.

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Santa Catalina Thomás.
Imagen que se venera en el convento de Santa Magdalena de Palma, Mallorca

Las monjas no cabían en si de puro gozo, pues el ambiente de santidad que la envolvía y las circunstancias extraordinarias que concurrieron a su entrada, hacían que se la considerase como un verdadero tesoro que el cielo les mandaba.

A los dos meses y doce días de su admisión recibió el velo blanco, empezando luego el Noviciado el 25 de Enero de 1553. Como la fama de su virtud se había divulgado, concurrió al religioso acto un gentío inmenso, entre el cual figuraban muchas personas de la nobleza Palmesana. ¡Qué contenta se mostraba Catalina, al ver trocados sus vestidos seculares por los santos hábitos del claustro!

Entonces se creyó Catalina más obligada que nunca a practicar la virtud, a ser toda de Jesús, y todo su empeño consistía en agradarle. Y tal fue el esfuerzo constante que puso, ayudada de la divina gracia, que en breve tiempo se elevó a altura incalculable.

Se acercaba, mientras tanto, el día venturoso de ligarse perpetuamente con el Esposo de su alma; el 24 de Agosto de 1555 era el señalado para ofrecerse a Jesucristo en perfecto holocausto, haciendo la Profesión religiosa después de haber permanecido dos años y siete meses en el Noviciado.

Comprendía muy bien la angelical novicia todo el alcance del acto que iba a realizar, y aunque toda su vida fue una preparación, quiso no obstante disponerse algunos días para mejor realizarlo. Penitencia rigurosa, oración más prolongada, ardientes suspiros que cual saetas encendidas salían continuamente de su pecho enamorado, he aquí los medios empleados para prepararse.

Llegó, finalmente, el día indicado, y al igual que en la toma de hábito, fue la concurrencia de fieles extraordinaria, de modo que muchos se quedaron fuera de la iglesia, sin poder presenciar el tierno y conmovedor espectáculo.

Emitió los votos de su Profesión en manos de la Priora, Sor Ana Sorralta, actuando de testigos D. Rafael Bonet, Pbro., Confesor ordinario del Convento, Sor Francisca Español, Vicaria, y Sor Francisca Prats, siendo Obispo de la Diócesis de Mallorca don Juan Bautista Campegio.

Lo que pasó por el alma de Catalina en aquellos momentos solemnes, es imposible narrarlo. El confesor se le acercó para felicitarla y al verla exclamó bañado en lágrimas: «Hija mía, tú tienes la cara de Santa», tan enardecida aparecía e inflamada en celestiales llamas.

Pero, todavía no hemos dicho quien era esta joven de virtud tanta; con lo que llevamos expuesto, no hemos hecho sino dar rápida ojeada al exterior del soberbio edificio levantado por las manos divinas del Espíritu Santo; entremos en él siquiera breves instantes y contemplaremos los tesoros que encierra, y al contemplarlos, nos quedaremos maravillados.

Empecemos por sus votos ya que son el distintivo del alma que alejaba del mundo se consagra al amor y servicio divino en el real alcázar de la Religión.

El voto de pobreza fue en nuestra santa tan fielmente observado, que bien merece, por este solo, llamarse verdadera discípula de Cristo Crucificado. Era su hábito el más viejo y remendado; los objetos de su uso los más deteriorados, su celda la más ruin y hasta en la comida y alimentación se dejaban ver las huellas de su virtud amada.

Veamos lo que sentía respecto a los bienes terrenales: «Qué cosa es todo lo de este mundo sino basura y vanidad? Las riquezas e intereses de la tierra son agudas espinas que atraviesan el corazón... Despreciémoslo todo, y tengamos fija nuestra mirada en los bienes eternos que son los únicos verdaderos».

¿Y qué diremos de su obediencia? La voz de la campana era para ella la voz de Dios; al primer toque, si escribía, no terminaba la letra comenzada; si hablaba, cortaba en seguida la palabra, sin epiqueyas ni respetos humanos. Oyó un día tocar la campana de la comunidad mientras conferenciaba sobre un asunto espiritual con el Venerable P. D. Vicente Mas. Bien pudiera en aquel momento interpretar la voluntad de la Superiora; no obstante, deja la conversación, y sin pronunciar una sílaba más, ni aun despedirse de la persona con quien trataba, acude con presteza al acto para el que se llamaba, quedando el citado Padre sumamente edificado ante el ejemplo tan luminoso de observancia regular.

La obediencia a la Prelada era tan exacta y puntual, rindiendo a ella no ya su voluntad sino también el propio juicio, pensando que lo que se le ordenaba era lo más justo y bueno que se le podía ordenar. La Superiora, para mejor probarla, le mandaba algunas veces cosas que eran verdaderas extravagancias, humanamente consideradas, como por ejemplo, subir y bajar escaleras y otras semejantes. En una ocasión le indicó se fuera a cierto punto del jardín y que allí se estuviera hasta que se la avisara. Era entonces el lugar señalado herido por los rayos de ardiente sol de verano. La orden, en sí, era absurda y peligrosa para la salud; con todo, sin replicar palabra, se va al lugar indicado y allí permanece horas enteras hasta que, admirada la Prelada, le manda retirarse. ¡Cuántos hechos edificantes pudiéramos referir de esta clase! Pero nos ¡o veda la índole de nuestra labor. Pasemos adelante.

Si tan grande era el amor que la santa religiosa tenía a la pobreza y obediencia, fácil es adivinar cuáles serían los quilates de su castidad, la joya más valiosa de la doncella cristiana, por cuyo amor renuncia a todo lo del mundo, y se ofrece en perpetuo holocausto al Esposo celestial. Desde pequeñita cultivó siempre con singular esmero el lirio virginal, mas en la religión subió de punto su fragancia exquisita. Los medios de que se valió para conservarse pura, fueron las mortificaciones y guarda de todos sus sentidos. Conociendo que el trato con las personas de fuera del Monasterio pudiera ser un peligro para su castidad, lo evitaba cuanto le era dado, y no iba al torno o locutorio sino obligada por la obediencia o la caridad. No consentía se hablara en su presencia de matrimonios o cosa semejante, y los que más la conocían procuraban evitarlo, viendo que tales conversaciones producían en ella verdadera contrariedad.

Aguiló.

(Continuará).

Del uso de los botijos

Si pensáis adquirir uno para vuestro balcón, o vuestro patio, buscadlo que sea muy poroso, es decir que sude mucho; es la condición esencial para que rinda agua fresca. Debe presentar la mayor superficie que cabe dentro de su estabilidad, así habrá mayor evaporación; será más fresco uno pequeño que uno grande. Pero aquí viene la otra cuestión: ¿dónde hay que poner el botijo?

Si queréis el agua fresca durante el día y primeras horas de la noche, hay que escoger lugar sombrío y ventilado; es bueno suspenderlo de un árbol de copa despejada para que bajo de él corra el aire, o de una pared aislada, o dejarlo en el poyo de la ventana o balcón. Pero si gustáis tener agua fresquita por la madrugada, para el desayuno, o para bebería en ayunas, que es muy sana entonces según consejo de Galeno, deberéis dejar vuestro botijo en un lugar bien despejado y en pleno campo sobre la misma tierra o césped. Pero antes que el Astro Rey encienda su fragua, tomaréis vuestro fresquísimo botijo y lo pondréis a buen recaudo, para conservarlo fresco durante el día según las reglas dadas anteriormente. Por este procedimiento podréis beber agua a dos grados más fresca que si lo tenéis en la ventana. Probadlo y os convenceréis.—

Naborayf
[Posible sinónimo de Fr. Eusebio Arbona]

Els tocs d'oració

I. Albada

El germá sol s'aixeca per l'Orient,
com un cor abrasat de foc brusent,
i al espargir ses llums esplendoroses
que doren les montanyes
les ombres tenebroses,
com fantasmes extranyes
desapareixen del inméns confí:
els aucellets joiosos
al Senyor dirigisen son cant fi;
obrin les flors els seus capolls flairosos,
i a Deu li envíen son perfum divi.
Mes les campanes que desde l'altura
oviren de natura
la santa exultació
repiquen jubiloses,
el toc de l'oració,
i a les persones bones i piadoses
les diuen que acudisquen amoroses
al Sacrifici de la Redenció.

II. Mitjorn

La llum brilla esplendenta
en el clar horitzó,
i d'encés foc brusenta
espargís per la térra irradiació
que a tot el mon calenta.
El sol en la mitat de sa carrera
se complau dirigint mirá encissera
a la natura d'esplendor brollant,
i entre e'l silenci que per tot impera,
al parar el roïdo exhorbitant
de la llaurança i fábriques grandioses

es deixa oir el toc grave i melós
de les campanes que ab dolça alegría
saluden a María
ab son repic joiós.
Toc pié de poesía
en el que a nostra Verge'l fidel creyent,
brollant d' amor, invoca reverent.

III. Capvespre

Per sa llarga carrera el sol rendit
desitja descansar
en el platejat llit,
que li presenta el mar,
on se mira, com en espill brunyit.
Arreplega sos rajos protectors,
i al allunyar-se en el inméns confí,
sobre escumes s'adorm, i entre remórs,
mentres dona a la terra un bes diví.
Les ombres s'esparramen desijoses
de robar a la llum
ses gracies prodigíoses:
s'obrin de les estrelles lluminoses
els ulls en el blau cel,
i entre el fragant perfum
que exhalen, més intents, totes les roses;
entre el profont misteri de les coses,
i entre mig del nocturn i sombrós vel
que estén per tot arreu la bruna nit,
de la campana s'ou lo clar sonit
que pie de melengía
porta al cor i l'oït
el Angelus, veu dolça de María
que aviva els sentiments
de tots els éssers piadosos i creients.

Fr. Bernardino Mª Rubert, ofm
Terol - joliol - 1930.

Calendario Franciscano

A todos los amantes de las glorias franciscanas

Los Padres Directores de Biblioteca Franciscana que, con tanto interés actúan en la publicación de las obras que tratan directamente de franciscanismo, escritas por autores de dentro y de fuera de nuestra Seráfica Orden; así como las que desarrollan diferentes asuntos, interesantes todos ellos por las materias propuestas, y escritos exclusivamente por elementos de las Tres Ordenes franciscanas, tienen ya en prensa, y en breve saldrá a la luz, el Calendario Franciscano para el año 1931, compuesto por el P. Juan Alventosa, con datos astronómicos, muy interesantes, aportados por el P. Eusebio Arbona.

La publicación del mencionado Calendario era ya una necesidad que sentían todos los franciscanos de las tres Ordenes, diseminadas por toda España, en sus diferentes provincias; lo mismo que los residentes en los países latinos de América. No existe hoy en España Orden, Instituto o Congregación religiosa que no tenga su propio Calendario que les sirva de prodigiosa propaganda y de ayuda poderosa al desarrollo de los fines propios de su Institución: y solamente la Orden Franciscana carecía de este medio de propaganda y se veía privada de esa expansión de su espíritu y de esa comunicación de sentimientos que se trasmite por medio de la mágica hoja del Calendario.

Nuestro Calendario está redactado, en tal forma, que reúne entre otras, las dos cualidades de provechoso y deleitable. Provechoso porque en él aparece reducida la vida de los Santos y Beatos de la Orden Franciscana, en su triple familia, con máximas y pensamientos útiles, sacados de los mismos Santos, para el conocimiento, en particular, de la vida religiosa, propia de la Primera y Segunda Orden y de la Tercera Orden Regular: máximas y pensamientos adaptables también, en general, a la vida cristiana y piadosa de los fieles pertenecientes a todos los estados, y, de un modo especial, a los inscritos a la Venerable Orden Tercera de Penitencia.

Completan este Calendario las indicaciones de los ayunos y abstinencias que ocurren durante el año; así como de los días en que puede darse la Absolución General y lucrarse la Indulgencia Plenaria; con otras observaciones, harto interesantes a todos los fieles; sin excluir la parte Bibliográfica,en forma de anuncios, en que se dan a conocer las principales publicaciones Franciscanas en España, con las editoriales e imprentas, de que disponen los autores franciscanos para la divulgación de sus escritos. Finalmente: es deleitable también este Calendario por la parte poética que contiene, por las relaciones históricas, anécdotas y charadas con que van ilustradas sus hojas.

No dudamos, pues, que nuestro Calendario Franciscano, que pronto saldrá a la luz, ha de satisfacer cumplidamente las justas aspiraciones de todos nuestros religiosos y de los amantes de las glorias franciscanas; ya por su esmerada redacción, en su triple aspecto científico, artístico y literario; ya también por su presentación y amenidad, en las diferentes materias que comprende.

Por este motivo esperamos confiadamente que nuestros muy amados hermanos, los PP. Provinciales influirán eficazmente con los RR. Padres Guardianes y Presidentes de nuestras casas, tanto de España, como de América; que estos, a su vez, instarán a los Padres Comisarios de las Terceras Ordenes, y que todos trabajarán, como en cosa propia, en la propaganda del Calendario Franciscano, a fin de que, durante los meses de Septiembre, Octubre y Noviembre, sea profusamente difundido, no sólo en nuestros Conventos y Colegios, sino, en los domicilios de todos los Terciarios y en los de nuestros amigos y afectos a la Seráfica Orden.

Fr. Luis Fullana, ofm
Min. Provincial

Episodios misionales

"Farol-vejiga"

En medio de un temporal horrible salimos de la ciudad de Huánuco, sede episcopal, con dirección a Llata, capital de la provincia de Huamalies. Los caminos estaban intransitables por el barro; los ríos desbordados por la lluvia incesante; los desprendimientos de tierra en extremo frecuentes; en suma, era casi una temeridad, el viajar en tales circunstancias. Solo el deseo de cumplir un deber, nos aguijoneaba a caminar. Dios sabe lo que hace. Al llegar al caserío de Higueras encontramos un hombre enfermo con fiebres tifoideas, a quien oímos en confesión, y como se hallaba in articulo mortis, (en ausencia del propio Párroco), hubimos de casarlo, ad legitimandam prolem. Terminada esta obra de caridad, continuamos el viaje hasta la cumbre de los cerros, que forman el divorcium aquarum, de los ríos Marañón y Huallaga, donde nos detuvimos a comer, sobre todo, los ricos melocotones, abridores, blanquillos, etc., con que nos obsequió la piadosa gente de Higueras. Mientras tanto, pastaban nuestras bestias en aquellas punas, cubiertas de la hermosa gramínea, Stipa icchu, que alimenta a miles de cabezas de ganado vacuno y lanar en toda la región de los Andes peruanos. Y satisfecha esta necesidad, faldeando, empezamos a bajar de aquellas cumbres, cuyas aguas siguen cursos opuestos: norte y sur, para unirse más tarde en el grande Amazonas. Fue preciso aplicar la espuela a las bestias, porque el sol desaparecía, como por ensalmo, del horizonte, y la noche se apresuraba a envolvernos en su negro manto de tinieblas.

Cuando se conoce un camino, aun en medio de la oscuridad, parece que se ven y distinguen los objetos; pero cuando jamás se ha traficado por él, la escena cambia completamente. Todo llama nuestra atención, todo nos impresiona; y los árboles, las piedras, los cerros, que la imaginación agranda y desfigura, desorientan y perturban. Caminábamos como a tientas en medio de la oscuridad, pero a lo lejos se veían unas lucecitas débiles, casi sin brillo, casi a punto de extinguirse.—

¿Qué gente era aquella?—Eran los varayos (alguaciles), del pueblo de «Obrajilio», que al saber que iban a pasar por allí misioneros con dirección a Llata, salieron a su encuentro con el farol-vejiga, cuya primitiva invención, no sabemos a qué siglo, ni a qué país se debe, ni si llegó a conocerla el inventor de la lámpara eléctrica incandescente, Tomas Edison. Pero lo que sí es cierto, que, con el farol-vejiga nos orientamos y llegamos a la casa parroquial donde echamos pie a tierra de nuestros cansados rocinantes.

Alojados ya por los indios en aquel caserón destartalado, empezó a desarrollarse otra escena. Los varayos con sus faroles-vejiga en la mano nos aturden con preguntas:—Taita ¿mañana habrá bautismo, casamiento, confirmación, responso?— Y al responderles: Misa y responso sí, pero confirmación, casamiento, y bautismo, no; porque eso es propio del Párroco y no estamos autorizados para ello.

Oír esto, y largarse cada uno con su farol-vejiga, sin despedirse, sin ofrecerse a nada, todo fue cosa de un santiamén. Así son los indios; son como niños antojadizos, caprichosos, sin discurso, sin reflexión. Cuando ellos piden una cosa, no reparan en si es lícita o no; si es factible o irreprochable. Quieren, que en el acto, se les sirva, (sin reparar en los medios) y si no, se van con su farol-vejiga dejándolo a uno en la oscuridad. Esto es precisamente lo que sucedió en esta ocasión: Nos dejaron a oscuras, sin leña para cocinar, y sin pasto para las bestias. Pero la divina Providencia vela siempre por los suyos, y proveyó de todo.

Un joven mestizo que presenciaba aquella escena, nos dice:—Padres, no tengan pena; voy a mi casa y traeré luz y pasto para las bestias, y vendrá mi hermana y ella les preparará un chupesito con patatas y huevos.—

Al poco rato regresaba el joven, (no con su farol-vejiga), sino con una vela de esperma y el forraje para nuestros caballos, a quienes hay que cuidar también, so pena de no querer andar. Vino también la hermana del simpático joven, muchacha igualmente simpática y piadosa, trayendo la cena que tomamos con mucho gusto. Obsequiamos a ambos hermanos con algunos objetos de piedad y nos despedimos de ellos para ir a descansar y poder celebrar misa al siguiente día, primer domingo de Cuaresma. Al quedar solos no pudimos menos de comentar la acción incorrecta de los varayos, y celebrar la invención del Farol-vejiga, cuya marca no sabemos si estará registrada...

Fr. Manuel Navarro Artal, ofm
Ex-Misionero del Ucayali

Noticias

Barcelona. Semana Misiológica

Con gran solemnidad se inauguró la Semana Misiológica, el día de San Pedro, siendo el primer acto la Misa de Pontifical en que ofició el S. Irurita, Obispo de la Diócesis, asistido por los Señores Deán y Arcipreste, y por los canónigos Boada y Riera.

La Capilla de música, dirigida por el Señor Sancho Marracó, interpretó la Misa de «San Juan ante portam latinam», del mismo propio Maestro.

Después del Evangelio dirigió el Sr. Obispo la palabra desde el presbiterio al numeroso público que llenaba la catedral.

Asistieron representaciones del Gobierno Civil y de la Diputación, el Sr. Obispo de Calahorra, representaciones de las Ordenes religiosas y de los Institutos Misioneros, de los Consejos nacionales de las obras pontificia, el Comité ejecutivo de la Exposición nacional y la Junta organizadora de la Semana de Misionología
Por la tarde, en el grandioso salón del Palacio Nacional, se celebró el primer acto presidido por el Sr. Irurita, acompañado por el Sr. Obispo de Calahorra, el Magistral de Madrid, el presidente de la Audiencia, rector de la Universidad, Prefecto Apostólico del Japón, y otras ilustres personalidades, con representaciones de las Ordenes religiosas y de los Institutos Misioneros. El espacioso salón se hallaba casi lleno de sacerdotes, religiosos y personas piadosas, amantes de las Misiones.

Dio principio al acto el . Sr. Obispo de la Diócesis quien pronunció un elocuente discurso, glosando las ventajas y significación de los actos misionales celebrados en Barcelona.

A continuación se leyó un extenso telegrama del Cardenal Pacelli, quien en nombre del Papa aplaudía y aprobaba la Semana Misional, y bendecía paternalmente a todos los que tomaban parte en la misma, y asistían a sus actos.

Después pronunciaron elocuentes discursos el Sr. Obispo de Calahorra, el Magistral de la Catedral de Madrid, el Sr. Jover y el P. Urbano. Todos fueron aplaudidos con entusiasmo por el público.

Todos los días de la semana se celebraron los actos religiosos anunciados en el programa, y la discusión de temas y trabajos, en el salón de actos del Seminario, por los distintos sacerdotes y religiosos que tomaron parte muy activa en toda la Semana Misiológica.

Por la tarde, se celebraron también todos los días, en el Palacio de las Misiones, conferencias y proyecciones por distintos Padres de las Ordenes religiosas, encargadas de las Misiones entre infieles. Fueron todas ellas muy interesantes y estuvieron muy concurridas, por innumerable público.

El sábado, día 5 de julio, a las cinco y media de la tarde se celebró en el salón de actos del Seminario, el acto de clausura de la Semana Misiológica. Presidió el Prefecto Apostólico del Japón, en nombre del Sr. Obispo, acompañado por ilustres representantes del Clero y de las Ordenes religiosas, y asistieron gran número de los inscritos en dicha Semana.

Y después de la discusión de algunos puntos importantes sobre los temas tratados se leyeron las Conclusiones, todas ellas interesantes, acerca de la enseñanza de la Misiología en España, de la publicación de un texto de Misiología, de la organización de exposiciones misionales locales, de la formación de una Federación para el fomento de los estudios misionales en España, de la celebración, dentro de un año, de una nueva semana misional, con la celebración anterior de un cursillo íntimo de ciencia de las Misiones, de la publicación de una Biblioteca española de las Misiones, con monografías de ciencia misional, la colaboración a una sección científica de la revista Iluminare, órgano oficial de la Unión Misional del Clero en España, y el acuerdo de que la semana misional y cursillo mencionados se celebren en Madrid, el próximo año.

Y lamentando el Comité organizador de la Semana que, por falta de tiempo, no se pudieran discutir otras conclusiones importantes que se habían presentado, se dio por terminada la Semana Misiológica de Barcelona, dando gracias a Dios el presidente por los frutos abundantes obtenidos, y pidiéndole que continúe derramando sus bendiciones especiales sobre todos estos trabajos que tantos bienes han de reportar a las Misiones, y a todos los que por las mismas se interesan en nuestra Católica España.

Teruel. Los exámenes en el Colegio de San Antonio de Padres Franciscanos

No son muchos los años que cuenta de existencia este acreditado centro de Segunda Enseñanza, dirigido por los Padres Franciscanos, pero los éxitos obtenidos en el Instituto General y Técnico de Teruel, se cuentan por años. Sin embargo fueron de mayor resonancia desde que se principiaron a hacer las clases en el Colegio y se presentaron luego a sufrir los exámenes, como libres, en el Instituto. Pero entre todos los años, ninguno tan brillante y tan copioso en éxitos rotundos como el presente.

La labor realizada por los Padres Profesores, que son muy pocos en número, ha sido coronada con los brillantes exámenes que a principios de junio sufrieron en el Instituto, obteniendo más de ochenta sobresalientes entre los doscientos ochenta y cinco exámenes, siendo nulo el de suspensos. Ha habido asignaturas en las que los sobresalientes han sido en número duplicado al de aprobados, como Física e Historia Literaria, sin tener tampoco ningún suspenso como en las otras asignaturas.

La más cumplida enhorabuena a los Padres Profesores, y a los alumnos, especialmente a los que obtuvieron sobresaliente en todas las asignaturas, que no son pocos, pero en particular, a los que cosecharon seis sobresalientes, esto es, en todas las asignaturas del curso y aún en dos más.

Cullera. Dedicación de un nuevo altar de San Antonio de Padua en el Santuario de la Virgen del Castillo

El día 15 de junio se inauguró el altar construido en los talleres-estudios de los señores F. Teruel y V. Pastor. Tanto las esculturas, (pues son varias las que hay) como la talla, el dorado y la iluminación son de tan buen gusto y forman un conjunto tan artístico y agradable que encantan a todos los que han contemplado dicho altar.

Desde que los Padres Franciscanos fundaron la escuela de la Virgen del Castillo y se nombró a San Antonio de Padua segundo Patrón de dicha escuela, se deseaba construir un altar al Santo en el referido Santuario, Eso fue echar la semilla que hoy vemos convertida en una hermosa planta cargada de flores y frutos. No hace muchos meses una persona devota del Santuario ofreció espontáneamente 5000 pesetas para el altar; varias otras personas han contribuido también con sus donativos y todas, llenas de satisfacción ven hoy realizado su ideal de que tenga San Antonio de Padua un primoroso altar en el Santuario de Cullera.

Cantó la misa solemne, que fue la primera que en dicho altar se celebró, el P. Antonio Berenguer y predicó el P. Luis Colomer. Cantaron la misa «Cum jubilo» a 4 voces del P. Buenaventura Meseguer. Lució su hermosa voz el P. José María Baidal y la gente piadosa salió muy complacida de una función tan extraordinaria y devota.

Al fin de la misa se bendijo y repartió el pan de San Antonio, no sólo a los pobres sino también a los ricos, pues tienen aquí la devoción de comer el pan bendito en la fiesta del Santo, todas las almas piadosas.

Ese mismo día por la tarde hubo en el Santuario una fiesta muy simpática. Era el último día del Novenario Solemne que se celebraba en honor de la Virgen del Castillo; predicó el P. Luis Colomer (de los sermones anteriores se encargó el P. Superior del Santuario). Como era el día de la Santísima Trinidad relacionó el misterio del día con la Santísima Virgen. ¡Qué cosas tan bellas y profundas dijo! El P. Superior subió al púlpito después del sermón del P. Luis y dio las gracias a todas las personas bienhechoras que habían costeado el Altar de San Antonio.

Cocentaina

El volteo alegre de las campanas del Convento y la disparada de morterets, nos anuncian que los Antonianos de esta Villa celebran el domingo, 15, su fiesta al Santo de todo el mundo, Antonio de Padua.

Al atardecer del sábado los pasodobles alegran al vecindario y a las diez de la noche, el pueblo llena la avenida y plaza del Convento para escuchar hermosas y selectas composiciones magistralmente interpretadas por la banda «El Serpis» que dirige don Enrique Pérez. Vistosos gallardetes formando artístico toldo embellecen la avenida y plaza del Convento y sobre la puerta de la iglesia campea grandioso y colosal tapiz, de estilo Renacimiento,confeccionado por las señoritas de la Juventud Antoniana.

Solemne resultó la misa del domingo, interpretándose a gran orquesta, la Primera Pontifical del Maestro Perossi, por la Capilla del Convento, reforzada por elementos de Benisa y Alcoy. Fue el celebrante el P. Camilo Tomás, Guardián del Convento, asistido por el P. León Amorós y el subdiácono Fr. Benjamín Martí, y después del Evangelio ocupó la Sagrada Cátedra el s P. Samuel Leal, quien con frase sencilla y elegante presentó al Santo de los milagros como modelo perfecto de amor a la oración y al trabajo, por medió de los cuales se une a Dios. Llegado el momento de la Comunión se acercaron a la mesa eucarística todos los socios presididos por sus respectivas Juntas, y las voces de los Padres Enrique Reig y Zacarías Ivars nos enfervorizaron cantando escogidos motetes.

Eran las doce y media cuando las señoritas de la Junta se multiplicaban para servir un verdadero banquete a los amigos predilectos de San Antonio, a 6 pobres.

Después de una función vespertina se organizó la procesión. En pos de la cruz iban las niños y niñas, seguían las señoritas distinguiéndose por su exquisita y modesta elegancia, tras el estandarte seguían los jóvenes con su Junta respectiva; toda la Comunidad, la imagen del Santo, la revestida formada por el P. Guardián y los PP. Amorós y Escrivá y cerraba el cortejo el Padre Provincial acompañado de dos Padres y seguido de la banda de música «El Serpis».

A la entrada de la imagen se disparó una larga y estruendosa traca, se cantó el Responsorio del Paduano y terminó la fiesta con la rifa de una imagen del Santísimo Cristo de Limpias.

Benisa. El Santísimo Corpus Christí

No desmereció de años anteriores el esplendor que tuvo la fiesta que la fervorosa barriada del Convento dedicó al Augusto Sacramento los días 22 y 23 del pasado junio.

La nota saliente del público ornato la dio el P. Juan Jover, Guardián, de este Convento, que casi con un mes de anticipación movilizó numerosas señoritas y niños de la localidad, que con singular delicadeza y maestría ejecutaron en papel de seda de colores los artísticos dibujos para tapices y bambalinas que le preparó el artista don Antonio lbáñez. Los dibujos sobre gasa para las bambalinas de los arcos de la plazuela resultaron una agradable novedad.

Las calles del trayecto levantaron hasta 88 arcos triunfales con columnas de tupido y variado verde y arco de papel de color también muy variado y caprichoso. La calle del Sacramento levantó arcos uniformados de colores muy suaves y columnas como salomónicas de flor y verde que formaban un conjunto verdaderamente artístico.

La Misa a gran orquesta Salve Regina del Maestro Ed. Sthele resultó grandiosa y no le fue en zaga el elocuente panegírico al Misterio Eucarístico del P. Samuel Leal.

La procesión eucarística fue un himno triunfal y silencioso de amor y devoción del pueblo de Benisa a Jesús Sacramentado llevado por el digno Cura-Párroco D. Vicente Boigues y seguido por el Excmo. Ayuntamiento.

Alcira

El día 28 de Mayo, tuvo lugar un triduo de Ejercicios Espirituales en el Colegio de la Purísima de las Religiosas Franciscanas de Alcira, dirigidos por el P. José Antonio Arnau, Superior de los Padres Franciscanos de Carcagente.

Los Ejercicios resultaron muy concurridos siendo muy crecido el número de señoritas que asistieron a dichos actos, tanto alumnas como exalumnas.

Para complemento y como final de Ejercicios se celebró la Primera Comunión de las niñas de este Colegio el día de la Ascensión del Señor, acto que revistió extraordinaria solemnidad.

Primera Misa

Día de inmenso júbilo fue para la villa de Pego, el 29 del pasado junio en el que por vez primera subió las gradas del altar el nuevo sacerdote Fr. Gil Sendra.

A las nueve de la mañana se trasladó la comitiva de invitados desde la casa de los padres del misacantano a la iglesia de Padres Franciscanos donde momentos después y entre los armoniosos acordes de la Segunda Pontifical de Perossi daba comienzo el santo sacrificio ante los innumerables fieles que habían acudido a testimoniar el afecto que sentían por su ilustre paisano.

Después del Evangelio ocupó la Sagrada Cátedra el P. Juan Alventosa que explicó al auditorio que el estado sacerdotal es la máxima dignidad a que el hombre puede aspirar aquí en la tierra.

P. Rafael Brotóns lbáñez. In memoriam

P. Rafael BrotónsEn nuestro Colegio de Teruel, el día 6 de Julio de 1930 falleció Teruel, a la edad de 57 años, el P. Rafael Brotóns Ibáñez, (q. s. g. h.)

Nacido en Concentaina el 23 de Diciembre de 1873, ingresó a los 14 años en el Colegio Seráfico de Benisa, siendo uno de los primeros alumnos de dicho Colegio.

El 14 de Agosto de 1800 pasó al Noviciado de Santo Espíritu, emitiendo sus votos temporales el día 15 del mismo mes del año siguiente.

Tres años después hizo su profesión solemne, continuando sus estudios de la carrera eclesiástica y de la Orden con grande aprovechamiento, hasta que el 24 de Septiembre de 1898 fue ordenado sacerdote.
Doce años después, en Mayo de 1910, fue elegido Ministro Provincial, habiendo desempeñado antes los cargos de Guardián, Definidor y Prefecto de estudios de Benisa.

Y once años más tarde fue nombrado de nuevo Comisario Provincial de esta Seráfica de Valencia.

Durante su Provincialato, se organizaron la Escolanía de Agres y el Santo Retiro de Chelva, y se fundaron las Casas de Azul, Serrano y la parroquia de San Roque, en la Argentina, las residencias de Olla (Altea), del Castillo de Cullera, y la de Carcagente, con carácter de escuela.

Mas a pesar de las muchas veces que el P. Brotóns desempeñó el cargo de Superior, podemos decir que toda su vida estuvo consagrada a la enseñanza.

Desde antes de ser ordenado de sacerdote fue ya Lector de Filosofía, y después de Teología Dogmática y Moral en los coristados de la Provincia.

Siempre se distinguió por su aplicación y aprovechamiento en los estudios, por lo que llegó a conseguir cierto dominio sobre las ciencias eclesiásticas, y prestigio y autoridad entre sus compañeros y discípulos.
Y últimamente el Sr. Arzobispo de la Diócesis y la obediencia del P. Provincial le encargaron la cátedra de Teología Moral, en la Universidad Pontificia, que ha regentado por espacio de dos cursos académicos, con acierto y aplauso de todos, a pesar de su quebrantada salud que venía resintiéndose desde hace algunos años.

Fue el P. Brotóns amante siempre del orden, de la paz, de la disciplina y de la observancia regular, como así lo manifestó en todos sus actos.

Y lleno de méritos y virtudes se ha dignado el Señor llamarle a su seno, cuando terminado el curso último, empezaba las vacaciones de verano en el Colegio de Teruel. Allí le sorprendió la muerte donde otros años había encontrado alivio en sus dolencias. Bendigamos los inescrutables designios del Señor.
Descanse en paz el por tantos títulos benemérito religioso franciscano, cuya muerte llora la Seráfica Provincia de Valencia, como la de uno de sus más pleclaros hijos.

No dudamos que el Señor le habrá otorgado ya el premio que tiene reservado a sus fieles siervos. Descanse en paz.