Reig Doménech, Rafael.
Rubert Candau, Bernardino.
Fr. Rafael Reig Doménech
1908 - 1986
R 371
Era un hombre de Dios, dije, parafraseando a San Pablo (1 Timoteo 6, 11-16). Esmeradísimo en la rectitud, en la piedad, en la fidelidad, en el amor, en la constancia, en la delicadeza.
Nació el día 20 de noviembre de 1908. De familia muy cristiana. En Cocentaina (Alicante), pueblo cristiano, mariano y franciscano.
Desde su infancia fue educado en el temor de Dios, y en la devoción a la Mare de Deu del Miracle. Aprende las primeras letras en el convento franciscano, de donde es acólito. Y con esas primeras letras, otra semilla va arraigando en su corazón.
El ejemplo de los franciscanos del Convento de Cocentaina le arrastrará para vestir su hábito, el 22 de noviembre de 1923, en el Real Monasterio de Santo espíritu del Monte (Gilet-Valencia), habiendo cursado, antes, las Humanidades en el Seminario Menor Franciscano de Benisa (Alicante).
Con la ilusión juvenil de sus recién cumplidos 16 años de edad, terminado el noviciado, hace la Profesión Simple, el 23 de noviembre de 1924, y empieza con los estudios de Filosofía y Teología, en Onteniente y Cocentaina, al tiempo que va forjando su alma en las virtudes que exige el seguimiento de la vocación franciscana y el anhelo de ser ordenado sacerdote del Altísimo. Dos hitos en la vida del joven religioso Fr. Rafael Reig que se ven alcanzados el día 8 de diciembre de 1929 con la Profesión Solemne o Perpetua en la Orden Franciscana y el día 24 de septiembre de 1932, con la ordenación sacerdotal.
Sus primicias sacerdotales las disfrutará principalmente en el Colegio-Patronato de Segorbe. Allí le sorprenderá la guerra civil española, el año 1936. En sus años de formación franciscana ha reflexionado muchas veces sobre el texto evangélico citado por San Francisco (2 Regla, cap.2) "ninguno que pone mano al arado y mira atrás es idóneo para el reino de Dios". El día de su ordenación sacerdotal escuchó, muy conscientemente, "tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec". Y en su alma ha calado el Sermón de la Montaña "Bienaventurados los perseguidos por causa de la Justicia porque de ellos es el Reino de los Cielos".
Ha llegado la hora de la prueba. En su propia carne sufre la persecución religiosa de los años 1936-1939. Combate bien el buen combate de la fe porque quiere conquistar la vida eterna, a la que ha sido llamado, y de la que hizo solemne profesión, algún día, según recomendación de Pablo a Timoteo.
Terminada la contienda civil de España y afianzado en su vocación educativo-docente, se dedica al estudio de la carrera de Ciencias, en la Universidad de Valencia, especializándose en Química y obteniendo el título de Licenciado.
¡Cuántas horas de laboratorio! ¡Cuántas clases dictadas, en el colegio "La Concepción" de Onteniente, desde 1947, a donde le destinará la obediencia apenas obtenida la licenciatura!
Como sacerdote, recto, fiel, con espontánea piedad y espíritu de servicio; asiduo al confesonario y prudente director de almas, de lo que muy bien podrían hablar las iglesias del Colegio "La Concepción" y la de San Francisco, de Onteniente, así como la capilla del Colegio de la Pureza, de cuya Comunidad fue tantos años, y hasta última hora, capellán; y nuestras hermanas Clarisas del Monasterio de Canals de quienes era confesor y por las que tenía una singular predilección.
Como profesor, docto y constante. Con gusto de saber y con ganas de enseñar. El Padre general, Fray Juan Vaughn, sintetiza muy bien este largo camino del Padre Reig con las palabras que le dirige, con ocasión de sus Bodas de oro sacerdotales, en 1979: "Sus largos años de docencia en especial en este colegio de la Concepción, impartiendo la ciencia del saber y la ejemplaridad de la vida, le han granjeado multitud de alumnos, que le miran con toda justicia como maestro".
Por sus dotes ostentó los cargos de Custodio (Vicario Provincial) y Definidor provincial, Visitador General de la Provincia Franciscana de Cataluña, Guardián-Rector del Colegio "La Concepción" de Onteniente durante los sexenios 1952-1958 y 1964-1970; Vicario y Prefecto del mismo, durante varios trienios también.
Cuando el estado de salud le liberó de las clases, no le pudo jubilar de los Gabinetes de Física y Química, del Museo de Historia Natural, del Observatorio Metereológico, de la Biblioteca, del servicio de la iglesia, de las religiosas de la Pureza, de las Clarisas de Canals, de los Claustros y de los pasillos y de tantas dependencias de la gran casa de Onteniente, que todo lo llenaba con su apacible presencia y su seráfica sonrisa.
Como había sido su vida, así ocurrió su muerte, en la Paz de Dios, el día 11 de octubre de 1986, a los 77 años de edad, 63 de vida religiosa y 54 de sacerdocio.
Fr. J. Benjamín Agulló, O.F.M., Cronista provincial
Artículos publicados en la Acción Antoniana:
¡Esto es "la Inquisición"!... Aclarando conceptos. Nº 187, jul 1944
Esto es la Inquisición. Aclarando conceptos. Nº 189, sep 1944
Y eso que han hecho rogativas... Fr. Rafael Reig, ofm. Nº 199, jul 1945
Fr. Bernardino Rubert Candau
1903-1079
345
nec-338
Era el 2 de noviembre próximo pasado la fecha que el Señor tenía asignada para el encuentro definitivo con el P. Bernardino Rubert. Y él, con la puntualidad que le caracterizó siempre, acudió fiel a la cita. Nos sorprendió a todos tan infausta noticia, por lo inesperada. La desbordante vitalidad de que gozó hasta el final hacía suponer largos días de vida a este incansable operario de la viña del Señor. Para él, sin embargo, no parece fue sorpresivo el encuentro con la hermana muerte corporal: la presentía cercana desde que notó en sus propias carnes el golpe certero de una irreversible dolencia que supo abrazar con ejemplar aceptación. “Es un regalo de Dios”, nos decía reiteradamente a cuantos compartimos con él sus últimos momentos. “He concluido ya m¡carrera”, nos diría con el apóstol, y afortunadamente, a las 12'30, hora en que diariamente celebraba la Eucaristía, cerró los ojos a este mundo para abrirlos en el Cielo y celebrar allí desde ese día y ahora la Pascua eterna.
Había nacido el P. Bernardino en Villareal (Castellón) el día 4 de marzo de 1903, en el seno de una familia profundamente religiosa, de la que cuatro de sus hijos se consagraron a Dios. Desde muy temprana edad sintió inclinación por la Orden Franciscana y fiel a su vocación ingresó en el seminario de Balaguer. Pasó después al de Benisa, donde completaría sus estudios de Humanidades. Hizo el año de Noviciado en santo Espíritu del Monte, donde profesó el 1 de noviembre de 1919. Tras cursar brillantemente la Filosofía y la Teología en Benigánim y Cocentaina respectivamente, fue ordenado sacerdote en Orihuela el 2 de abril de 1927.
Resulta imposible compendiar en tan corto espacio, la vida y obra del P. Bernardino. Hombre de muy vasta cultura; trabajador incansable; profundamente estudioso, gustaba buscar siempre en los documentos arcanos de la historia. Pero sobre todas las dotes que poseía, con ser muchas, hemos de destacar sobremanera sus condiciones de orador y poeta.. Por miles se cuentan los sermones predicados en todos los púlpitos de la región valenciana y los principales de la geografía nacional. Era considerado como uno de los buenos oradores sagrados de su tiempo. Su fecunda producción literaria nos deja 36 obras publicadas, a más de otras tantas manuscritas. Unas en prosa y otras en verso. Y en esta línea, una de las facetas que no debemos silenciar es el entrañable amor a su tierra valenciana, sus gentes, su lengua. Muchas de sus publicaciones están escritas en tan exquisito valenciano que le llevará a conseguir el título de Mestre en Gay Saber. Era poseedor, asimismo, de toda la gama de premios literarios de cuantos concursos se celebran en el ámbito regional. Dirigió en distintas épocas las revistas “Nuestro colegio” y “La Acción Antoniana” y colaboró incansablemente en muchas otras y periódicos de la región.
Como religioso era nuestro P. Bernardino gran amante de las tradiciones franciscanas, y fiel a sus convicciones, procuró vivir hasta el final, como Dios le dio a entender, su entrega y vocación con dedicación plena. Que el Señor le premie con creces sus muchos esfuerzos por conseguirlo.
Artículos publicados en la Acción Antoniana:
Al Doctor Seráfico S. Buenaventura. Fr. Bernardino Mª Rubert, ofm. Nº 97
Ocàs esplendorós. Trànsit de S. Francesc. Fr. Bernardino Mª Rubert, ofm. Nº 112
San José y las fallas. Antítesis y contrastes. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 218
A la reina del mes de mayo. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 221
Temblores del alma. Poema. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 236
La lengua de San Antonio. Poema. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 242
L'anima de València. Poema. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 243
A la Virgen de los Desamparados. Poema. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 245
Al Cristo de la Buena Muerte. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 256, abr 1950
Divina travesura. Poema. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 255
Al Cristo de la Buena Muerte. Poema. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 256
El romance de m¡ Virgen. Fr. Bernardino Rubert Candau, ofm. Nº 257
San Antonio patrón de la juventud. Poema. Fr. Bernardino Rubert Candau, ofm. Nº 258
Díptico mariano. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 260
El sol amaneció. Florecillas del retiro de Chelva. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 358
Iluminación sobrenatural. Florecillas Chelva (V). Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 359
Ardores de Serafín. Fr. Bernardino Rubert Candau, ofm. Nº 261
A la virgen de Aguas Vivas. Fr Bernardino Rubert, ofm. Nº 262
Idilios de amor. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 265
Florecillas franciscanas del Santo Retiro de Chelva. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 328
Florecillas franciscanas del santo retiro de Chelva. II.- Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 330
Canción espiritual. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 331
Florecillas franciscanas del Santo retiro de Chelva III. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 332
Ante la adoración de los Reyes (poema). Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 334
Camino del Calvario. Poema. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 244
San Antonio y la pureza. Poema. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 246
En el mont Alverna. Poema. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 249
Plegaria a la Virgen del Pilar. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 250
Madre Inmaculada. Poema. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 251
Primer destello: Beato Juan de Cetina. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 360
Una graciosa balada. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 361
Florecillas del convento de Chelva. Bto Nicolás Factor. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 363
Fr. Pedro Esteve. Florecillas del retiro de Chelva. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 366
P. Miguel Juan Martinez. Florecillas Chelva. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 367
Beato Francisco Pinazo. Florecillas de Chelva. Fr. Bernardino Rubert. Nº 370
P. José Melchor Martí. Florecillas del convento de Chelva. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 371
Florecillas del convento de Chelva. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 375
Recuerdo glorioso. Poema. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 376
El espíritu misionero del Venerable P. Esteve. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 378
P. Nicolás de Villanueva. Florecillas de Chelva. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 380
Figura del P. Agustín Fortea. Florecillas de Chelva (14). P. Bernardino Rubert, ofm. Nº 382
P. Franciso Palací Rusques, ofm. Florecillas de Chelva. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 383
Meditaciones de Semana Santa. Poema. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 384
La primavera y san Pascual. Poema. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 386
P. Godofredo Aleixandre. Florecillas de Chelva. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 392
Al divino Infante. Poema. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 392
Navidad, aurora de la vida. Poema. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 394
Sencillez de Fr.
Andrés Santandreu. Florecillas de Chelva. Fr. Bernardino Rubert, ofm. Nº 396
Diálogo entre un río y un poeta. Poema. Nº 404
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