El Beato Francisco Gálvez
EMISIONES RADIOFONICAS BIOGRAFICAS SOBRE LA GRAN FIGURA DEL INSIGNE SANTO UTIELANO, POR NUESTRO COLABORADOR Y PAISANO, D. JOSE MARTINEZ ORTIZ.
CAPITULO I.—HISTORIA DE LA DEVOCION Y DEL INTERES POR EL SANTO.-SU PATRIA.—NOBLEZA DE LINAJE E HIDALGUIA DE SU FAMILIA.—EL BAUTIZO.
La santidad de uno de los más nobles hijos de Utiel, el Beato Francisco de Galve o Gálvez Iranzo, ha pasado decenas de años sumida en la oscuridad y en el silencio del anonimato. Escasa es la referencia que de personaje tan ilustre de la Historia de Utiel, escrita por el ínclito Miguel Ballesteros Viana, y publicada en 1899, a quien debemos lo único que sabemos de nuestro pueblo y sus habitantes, en pasados tiempos.
Para el hombre de Utiel, y hombre culto había de ser, no debían existir n¡creemos hayan existido hasta ahora, otras fuentes de información sobre el Santo utielano, que la referida historia y la breve nota del diccionario Espasa, en el vocablo correspondiente a su apellido paterno. El pueblo en general posiblemente desconoció siempre, y especialmente a partir del XVIII la vida heroica de su insigne paisano; sólo entre sus contemporáneos, y algún tiempo después, viviría el recuerdo de aquél despejado mozuelo que salió de Utiel, para recorrer el anchuroso mundo y alcanzar la cima de la gloria en el lejano Oriente, en el país remoto donde el Sol naciente tuvo su más grande imperio.
En las crudas noches de invierno, cuando el hogar utielano queda iluminado por las llamas del añoso almendro y chisporrotea la carrasca avivada en su incendio por los secos sarmientos que dejan sus cenizas bajo la chimenea, en hora íntima y lugareña, tras la confortable cena, alguna hidalga familia rememorando hazañas de antepasados y coterráneos, evocaría junto al recuerdo de un Fernández Enguídanos, un Gonzalo Muñoz, un Sánchez Iranzo, un Doctor Aller, un Venerable Hernando de Vargas, y tantos otros famosos en piedad y letras, la figura legendaria, las sabrosas andanzas y el glorioso fin de Francisco de Galve, utielano de pura cepa, que llevando el aroma agreste de su tierra —cantueso y tomillo— en su tosco sayal, fue a derramar el mosto azucarado de su corazón en un piélago de flores blancas de loto y champaca tiñendo las abiertas corolas de la roja majestad de su sangre en baño hermoso de bautismo.
N¡su beatificación declarada por el Papa Pío IX, en 27 de julio le 1867 tuvo, al menos que sepamos, resonancia en Utiel. La historia, enredada por aquella fecha en cuestiones políticas y luchas dinásticas, calla ignorantemente la oportunidad gloriosa en que la Iglesia, elevaba por vez primera a los altares, a un hijo de Utiel.
El año 1931 es, para la devoción y conocimiento de nuestro Santo, año de luz. Ocupado a la sazón el antiguo convento de los Franciscanos por los Padres Escolapios, que llevaban en nuestra ciudad ya cas¡un siglo dedicados a la enseñanza, uno de sus religiosos, utielano para mayor honra, el P. Fernando Alcantarilla, despertó en el pueblo dormido el recuerdo hacia el olvidado Beato Francisco Gálvez. Corrían mis primeros años de Bachiller en torno al querido Colegio, cuando el referido Padre, sabio profesor del mismo, publicó un pequeño opúsculo con el siguiente título: «El Beato Francisco Gálvez Iranzo, nacido en Utiel». La noticia vino a romper la indiferiencia de este pueblo nuestro, que parece sólo tiene admiración y estima por lo extraño; y hubo alegría y regocijo en las almas que sintieron la honra del paisanaje de quien gozaba de la presencia de Dios. Otros muchos, doloroso es decirlo, apenas se conmovieron, y hubo hasta alguno que llegó a decir que aquel santo lo inventaban los curas. La ignorancia llevaba pareja, entonces, como ahora y como siempre, a la malicia.
Se intentó hacer ambiente; el mismo P. Alcantarilla, dio a la imprenta otro trabajo glosando poéticamente la excelsa figura del santo, con la colaboración de otro religioso del Colegio, el P. Vicente Benlloch, de cuyos labios he recogido recientemente la evocación de aquella actividad en pro del utielano glorioso, que la falta de entusiasmo y la crítica situación política del momento malograron. Mas tanto pudo el tesón del escolapio utielano y tan gran amor y fe puso en la empresa, que consiguió de su Orden, con exigua participación del pueblo, el encargar a uno de los más afamados artistas valencianos, el escultor Garnelo, Profesor de la Escuela de Bellas Artes de San Carlos, la efigie del Santo, cuya imagen salvada cas¡milagrosamente en la revolución de 1946, se halla hoy en uno de los desnudos altares de nuestra Parroquia, pidiéndote a ti, utielano que me escuchas, una atención y un ruego, hasta ahora escasamente prodigados.
Por continuar la plausible tarea que inició el P. Alcantarilla, mártir también como m¡santo paisano, con el dolor de haber sufrido martirio en su propia patria; por defender una causa noble y justa, y por creer que hacemos una obra grata a Dios y útil y provechosa a todos los utielanos, damos comienzo a esta breve vulgarización de la biografía del Beato Francisco de Gálvez, que viene a ser un capítulo más que sale a luz de la investigación lenta y concienzuda de su historia, que algún día, s¡Dios quiere, habremos de publicar con todo el aparato crítico y la riqueza documental que requiere.
Es una satisfacción el poder afirmar que esta curiosidad investigadora hacia el insigne franciscano, alentada por el cariño hacia nuestra carrera en la que hubimos de formarnos en las disciplinas históricas y en sus ciencias auxiliares, tuvo su primera manifestación pública en el Concurso Literario que organizado por el limo. Ayuntamiento de Utiel, se celebró en la Feria de 1945, en el que resultó premiado nuestro primer trabajo sobre el Beato Francisco Gálvez Iranzo, para la redacción del cual nos hubieron de servir como fuente principal, los documentos que en Pastrana fueron copiados por nuestro actual Cura Párroco, fiel devoto del Santo y amador de sus glorias. Igualmente debemos hacer constar, que los Padres Franciscanos son quienes nos legaron los más interesantes escritos con las mejores noticias sobre la misión y el martirio de la noble figura utielana, habiéndose ocupado últimamente los de la provincia religiosa de Valencia, a la cual pertenecía Fr. Francisco de Galve, en trabajos sobre el mismo, a través de su revista «La Acción Antoniana» donde han tenido la delicadeza de publicarnos un artículo sobre el tema, y donde publicaremos éste resumen biográfico del cual damos las primicias a nuestro pueblo a través de Radio Utiel.
S¡vemos que los que pudiéramos considerar extraños en cuanto al origen, se preocupan e interesan por lo que nos debe ser muy familiar y propio, ¿qué nos cumplirá hacer a los que somos de casa? La razón de nuestra emisión queda patente.
S¡deseáis, utielanos, sentir como se inflama vuestro corazón de amor patrio, s¡gustáis ver la nobleza de la más hidalga utielanía hecha vida en un paisano vuestro, s¡os queréis emocionar admirando como los hombres de Utiel dan cara a la muerte, s¡buscáis, en fin, el camino de la virtud, escuchad la vida y las hazañas de nuestro Santo, colmarán sobradamente vuestro anhelo.
13 de mayo, Jornada de los Enfermos,
por el Papa y las misiones
Cristiano, ofrece tu enfermedad, y tus dolores, por el Papa y las Misiones o procura que tus enfermos lo hagan. Inscríbete en la UNION DE ENFERMOS MISIONEROS.
LOS INUTILES SUBLIMES
La idea de lo útil está royendo el corazón de nuestro tiempo como una carcoma silenciosa. Para vivir y sobrevivir hay que ser útil. Ya importan muy poco el bien, la verdad y la belleza sí, además, no reportan una utilidad. Hasta en el sagrado recinto del mundo apostólico se ha introducido este salteador de todos los caminos de la vida moderna que se llama utilitarismo.
Por eso están en baja hoy otros grandes valores de la vida. Entre otros, los enfermos. Un enfermo interesa mucho menos que unas gotas de lluvia para llenar nuestros embalses o un enchufe americano para el aparato de radio. Los pueblos piden con avidez permisos de importación para traer del extranjero cosas útiles y comerciales: automóviles, material eléctrico, nitrato de Chile, estreptomicina. Los enfermos más bien son artículos de exportación. Ya que no pueden entregarse a los países vecinos para que carguen con ellos, cuando menos se les exporta a un cuartito silencioso, a la gran sala corrida del Hospital General o al magnífico Sanatorio de la sierra, con aire fresco para los pulmones y con asfixia de soledad y abandono para el alma.
Sólo la Iglesia ha tenido fortaleza moral y audacia suficiente para conmemorar, junto al Día del Seguro, de la Paz, del Ahorro o de la Victoria, una Jornada que se llama JORNADA DE LOS ENFERMOS .Porque no se trata siquiera de un día "pro enfermos", a fin de recaudar medicinas o limosnas para aumentar las camas de los sanatorios o para adquirir gramos de estreptomicina. No. Se trata de algo mucho más inverosímil. Se trata de una Jornada "de los enfermos". Ellos dejan de ser "pacientes" para convertirse en "agentes" de este Día. El Papa "movilizará" el Domingo de Pentecostés a todos los inmóviles del mundo: a los niños con mueca de dolor, atados con correas a sus camas diminutas; a las jovencitas con el cuerpo adolescente estirado sobre una tabla; a "los paralíticos de los carritos; a los tuberculosos retenidos en sus camas por la fiebre alta; a los viejecitos arrugados y encogidos sobre el sillón de siempre.
Jesús llamó bienaventurados a los que sufren, a esos inútiles sublimes, cercados de manos subsidiarias, muertos incompletos. Pero toda su fortaleza y toda su utilidad está dentro, en esa interior palanca del corazón, que todavía es la única que puede mover de verdad el mundo. Los enfermos que hallaron esta luz de la sublime inutilidad de su cruz en Cristo, no faltarán a la cita del Papa. El Día de Pentecostés ofrecerán al Sumo Pontífice, la fuerza nueva y desconocida, ese impulso silencioso y subterráneo, que cada jornada añade un numerito a las estadísticas misionales y va empujando hacia los puertos nuevos la nave de Pedro con las manos invisibles del corazón.
No podía desaprovecharse ese inmenso caudal del dolor cristiano. Y tampoco era suficiente recogerlo un sólo día al año. Por eso, para perpetuar la fiesta de Pentecostés, nació la UNIÓN DE ENFERMOS MISIONEROS. Ella —dentro de la Organización Misional Pontificia— recoge y explota "diariamente" el dolor de los enfermos.
No pide cuota alguna a sus asociados. Pide tan sólo:
- a) Aceptar los sufrimientos como venidos de la mano de Dios;
- b) Sobrellevarlos resignadamente, uniéndolos a los sufrimientos de Nuestro Señor Jesucristo en la Sagrada Pasión y a los dolores de la Santísima Virgen María;
- c) Ofrecerlos todas las mañanas a Dios por la conversión de los infieles, santificación de los misioneros y aumento de su número.
Pueden pertenecer a ella todos aquellos que padezcan una enfermedad crónica o de larga duración, y pueden adherirse a la misma quienes sufran enfermedades pasajeras, como socios temporales, mientras dure la enfermedad. Basta con dirigir su nombre a la Delegación Nacional de la Unión de Enfermos Misioneros, sita en la Plaza de las Comendadoras, 11 de Madrid.
Estamos seguros que a partir del día en que los enfermos comprendan la sublime fuerza de su dolor podrá el mundo mirar confiadamente al porvenir, porque estará muy cerca el triunfo total de Jesucristo.
—
