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San Pascual Bailón

Laico franciscano. Su fiesta litúrgica se celebra el 17 de mayo

Nació en Torrehermosa (Aragón). Sus padres, labradores, le dedicaron el oficio de pastor. Vivía con la pureza e inocencia de un ángel y rezaba todos los días el oficio de la Virgen con gran devoción. Dios le llamó a servirle en la Orden Franciscana. Destinado al convento de Villarreal (Castellón), sirvió de ejemplar a toda la comarca por su humildad, penitencia, pobreza, caridad, obediencia y ardiente devoción a la Madre de Dios y a Jesús Sacramentado.

Multiplicó el pan para socorrer a los pobres, sanó innumerables enfermos y tuvo el don de profecía y de penetrar los secretos del corazón. Murió en 1592, a los cincuenta y dos años de edad. León XIII le declaró Patrono mundial de todas las obras eucarísticas. Sus huesos descansan en rica arqueta en la misma celda que murió, convertida en camarín. En Villarreal los franciscanos le están levantando un templo votivo eucarístico internacional con la limosna de todos los fieles del mundo.

La primavera y san Pascual

En la graciosa Almería,
tierra de luz y ambrosía,
hoy he visto amanecer
a la que ve el alma mía
como estrella y rosicler.

¡La primavera...! Hoy contenta
entre albores se presenta
para en mi pecho irradiar,
con delicadeza atenta,
un melodioso cantar.

¿Es a la gracia hechicera
que me brinda primavera
con ternura y emoción...?
Es... a la imagen señera
que me robó el corazón...

Al Santo de mis amores,
que entre idilios y fulgores
le ofrecí un canto triunfal,
al que me da sus fervores:
mi querido San Pascual.

Para mí fue primavera
de dicha y paz verdadera,
de ternura y dilección,
y mi alma con voz sincera
le ofreció su mejor don.

Fue en la bella Andalucía,
tierra de Santa María,
do el glorioso San Pascual,

dejando Valencia un día,
sintió dicha sin igual.

La primavera cantaba,
y su alma al cielo elevaba
con ternura y emoción
lo que el alma le ofrendaba
y le teje el corazón.

Dulces idilios... ternura;
castos hechizos... dulzura...;
todo trenzaba un cantar,
con notas de gracia pura,
dentro de su alma sin par.

Entonces vio Andalucía,
tierra de intensa alegría,
faro de gozo eternal,
donde su alma se sentía
llena de luz boreal.

En Jerez de la Frontera
floreció la primavera
un día a Pascual Bailón...
y hoy que la ve el alma mía
cantan mi fe y devoción.

Lo que sintió un bello día
en tierras de Andalucía
el glorioso San Pascual,
lo siente aquí en Almería
mi pecho con gozo igual.

Fr. Bernardino Mª Rubert, ofm
Almería, 22 de marzo (primavera) de 1961.

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San Pascual Bailón. [Corazones]

La «Madonna» del Kremlin

Durante el desembarco en Italia, un soldado de los ejércitos de Hitler fue herido mortalmente en la cabeza y, por lo mismo, se encontraba a punto de morir. Tenía una mano bien cerrada, apretada, e hice intento de abrírsela, pero fue en vano. El soldado —cuyo nombre, pueblo e historia nunca supe— me miraba con ojos de tragedia y murmuraba entrecortada y trabajosamente: Meine mutter, meine mutter... meine mutter. Casi nada sé de alemán; pero entendí esas dos palabras: ¡Es mi madre, es mi madre... es mi madre...!

Cuando el soldado hubo muerto pude con cierta facilidad abrir su mano. En ella había un relicario que encerraba la fotografía de una hermosa mujer rubia con un bebé en los brazos.

Es posible que el soldado muerto fuese ese bebé.

Me imagino que cosa semejante acontece a Rusia.

Brain washing —eterno ritornello de la prédica bolchevique— ha borrado de toda Rusia el recuerdo de su catolicidad y de su «romanidad». En cuarenta años de comunismo ha sido posible borrar la fe en el alma de ciento ochenta millones de rusos.

El pueblo más religioso del mundo se ha transformado en un pueblo sin Dios, sin Credo, sin templos. Los hombres más viejos no recuerdan ya la doctrina cristiana, y los hombres más jóvenes ni siquiera la han aprendido. No se ve ni una cruz por los caminos de Rusia, en los picos de sus montañas, en los sepulcros de sus muertos...

Todo se ha derrumbado inexorablemente al empuje del materialismo ateo. Los lasquenets del espíritu han demolido técnica y diabólicamente todo aquello que huele a «clericalismo». Han caído en tierra los signos de la piedad, los símbolos de la fe, los refugios del alma. Los crucifijos han sido catalogados entre las fruslerías del fanatismo, entre los amuletos de la barbarie cristiana. Una cosa tan sólo ha quedado en pie: La Madonna... la Virgen María.

Los bolcheviques han querido arrebatarla, destruirla, y de hecho han disparado miles de cartuchos de todos calibres contra los iconos sagrados, como el de la Madonna del Kremlin; pero el pueblo ruso ha gritado: «¡¡No!!... ¡No toquéis a la Theotokos!

Ni miles de bolcheviques podrán arrancar de las manos, del corazón y de los hogares del pueblo ruso a la Alma Mater de la Santa Rusia: La Dulce Theotokos.

La Virgen y Madre ama a Rusia, así como también los rusos aman con ternura a la Virgen y Madre. Amor con amor se paga: el amor de hijo es pagado con amor de madre.

Si en la actualidad —que son tiempos de borrasca atea— muchos rusos sienten miedo o tienen vergüenza de cantar a grito abierto las alabanzas de la Virgen y Madre, esto no significa que la Madonna se haya marchado de Rusia. No; definitivamente no. Ella está esperando la hora crucial en el Kremlin, en las grandes ciudades, en todos los hogares y hasta en las últimas casuchas de los Montes Urales. La Virgen permanece en el corazón de la santa Rusia. ¡La policía ha querido desterrarla, pero han sido vanos los esfuerzos!

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Virgen de Kazán
Foros de la Virgen María

Es verdad que por esta misma causa la presencia de la Virgen en Rusia es una presencia clandestina. Millares de rusos solamente de noche pueden dedicarse en sus hogares a «honrar y venerar a la Virgen de Kazan», a la «Virgen de Georgia», a la «bellísima y Santísima Theotokos». De noche sacan de los escondites los hermosos iconos, en el centro del hogar los colocan, los adornan con flores, encienden luces y prosternados ante las imágenes de la Virgen, gimen sus penas y musitan oraciones. Después de estas manifestaciones... a ocultarlos de nuevo; pues los hombres del brain washing no quieren ver iconos de la dulce Virgen.

Todavía en la primera guerra mundial, cuando los soldados entraban en combate, la Madonna iba al frente del ejército. Cuando el hijo era llamado a filas, sus padres le bendecían, antes de que partiera, con la Madonna de la familia»; y cuando los jóvenes amantes se desposaban, marchaban al templo llevando el icono de la «Madonna del amor». Luego de celebrado el matrimonio, la Madonna era la primera en trasponer los umbrales del nuevo hogar.
Estos hechos son una respuesta a los que se admiran de que la Virgen ame con predilección a Rusia. Amor con amor se paga. Y es un hecho que Rusia ama hondamente a la Dulce Theotokos, como los rusos la llaman.

La Virgen ha recomendado que se ore por Rusia. Y el Papa Pío XII hizo la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María. Ella asegura que «Rusia se convertirá».

¿Cuándo será esto?... No podemos decirlo porque nada sabemos respecto a la hora de la conversión de Rusia. Los planes de Dios no están siempre de acuerdo con los planes del hombre. Pero sí podemos decir que la hora de la Virgen bendita está muy próxima y muy de acuerdo con la hora de Cristo y con la hora de Roma. Y la hora sonará... y con el bronce de los cañones se fundirán nuevas campanas y volverán a florecer los templos en toda Rusia, y la Dulce Theotokos ostentará su hermosura entre espléndidos fulgores de gloria.

¡¡¡Oremos por la Rusia de la Santa Madre de Dios!!!

Gabriele Lucantoni

Oración por el Concilio Ecuménico

Oh divino Espíritu, que enviado por el Padre, en el nombre de Jesús, asistes y guías infaliblemente la Iglesia, derrama sobre el Concilio Ecuménico la plenitud de tus dones.

Oh suave Maestro y Consolador, ilumina la mente de nuestros prelados que, respondiendo solícitos a la invitación del Sumo Pontífice Romano, se reunirán en solemne asamblea.

Haz que por este Concilio se obtengan frutos abundantes y maduros; cada día más se difunda la luz y la fuerza del Evangelio en la sociedad humana; adquiera nuevo vigor la religión católica y su tarea misionera; se llegue a más profundo conocimiento de la doctrina de la Iglesia y a un saludable incremento de las costumbres cristianas.

Oh dulce Huésped de las almas, confirma nuestras mentes en la Verdad, prepara para la obediencia nuestros corazones, a fin de que las deliberaciones del Concilio encuentren en nosotros generoso asentimiento y pronto cumplimiento.

Te rogamos también por las ovejas que ahora no son del único rebaño de Jesucristo, a fin de que ellas, que también se glorían del nombre cristiano, puedan finalmente volver a encontrar la unidad bajo un solo Pastor.

Renueva en nuestra época los prodigios cual en un nuevo Pentecostés, y concede que la Iglesia santa, reunida en unánime y más intensa plegaria en torno a María, Madre de Jesús, y guiada por Pedro extienda el reino del Salvador divino, que es reino de Verdad, de Justicia, de Amor y de Paz. Así sea.

(10 años de Indulgencia cada vez y Plenaria al mes, con las condiciones acostumbradas.)

Las flores y el jardín de Nazaret

Una de las gratas ocupaciones de un alma buena es entretenerse en el arreglo y adorno de un hermoso jardín. Las flores son como el soplo divino que al crear Dios las bellezas del paraíso surgían por doquier, así como las lindas mariposas que esmaltaban todas las cosas que iba Dios creando al influjo de su voz, y al paso que iban creciendo árboles y plantas, se veían investidas y adornadas de mil variados colores nutridos y saturados de aromas puros y suaves que embalsamaban el ambiente y daban esplendor a la luz, que absorbía toda su gracia y belleza, la belleza de las flores y el dorado tinte de las mariposas con que investían sus tenues alas que esparcían suavemente aleteando entre árboles, flores y plantas que ya Dios hizo crecer en aquel maravilloso edén.

Fácil es comprender la emoción y encanto que causaría a nuestros primeros padres Adán y Eva al contemplar aquella invasión grandiosa de flores que por doquiera veían surgir de mil variados colores esparcidos que se adaptaban y embellecían las múltiples maravillas que había esparcido Dios por aquel inmenso prado del paraíso. ¿Qué es esto?, se diría llenos de emoción los dos únicos seres humanos que podían contemplar tanta belleza. ¿Serán —se decían ellos— célicas emanaciones que esparce Dios en la tierra para que haya en ellas el contacto de la gloria y trascienda en la tierra la belleza del cielo?

Quién duda que al contemplar Eva, la primera mujer, estas bellezas creería que las flores eran descendidas del cielo, y con su afán de tenerlas a su lado las iría escogiendo y formando entre las más bellas y atraída por sus más suaves aromas formaría graciosos ramos para tenerlos junto a ella y participar así de la belleza del cielo. Pensemos así que el primer jardín formado en la tierra por la primera mujer, viene a ser el modelo que ha suscitado en todos los tiempos y moradas de la humanidad la multitud de bellos jardines que tanto brillan en la tierra y que son, sobre todo, el mejor atractivo de las buenas mujeres que se sienten enamoradas de las flores, formando sus bellos jardines, ya en sus campos, de sus moradas o, cuando de otra cosa no pueden, aprovechan sus balcones y ventanas adornándolos con las más hermosas flores y saciándose de sus dulces aromas para gozar en sus casas de las bellezas del cielo, que es lo que manda a la tierra las flores, que son emanaciones célicas que envía Dios a la tierra.

Ocurre en esto, lo que nos llama la atención, de que cómo es que las buenas mujeres se desviven en llevarle flores a la Virgen para adornar sus altares. ¿Acaso la Virgen María en su tiempo no sería también amante de las flores?

Bien lo podemos saber, pues hay leyendas que nos hablan del jardín de Nazaret. ¿Cómo vino a construirse? La casita de Nazaret era herencia de sus padres San Joaquín y Santa Ana, y en ella tenía sus atractivos la Virgen María, y antes de su destierro a Egipto ya lo tenía graciosamente adornada con su jardincito de flores.

El buen Mathusa, que había estado al servicio de su padre San Joaquín, era el que le prestaba
el servicio en el arreglo de su hacienda y jardín, que esto era el mayor atractivo de su casita. Pero vinieron tristes acontecimientos, los que obligaron a la Sagrada Familia a abandonarlo todo y huir a Egipto.

No cabe duda que la Santísima Virgen recordaría en su destierro a su casita y a su bello jardín, pero la voz de Dios se imponía, y era preciso esperar la voz del ángel que había de dar la orden de volver a la tierra de Israel. La voz del ángel llegó ordenando a José que tomara al Niño y a su Madre y regresara a tierra de Israel. El corazón de la Madre no cabe duda que en el ansia de volver pronto a su tierra de Israel suspiraría por su casita y su jardín, pensando en qué estado encontraría su antigua morada que ella con tanto cuidado y aseo la tuvo hasta salir al destierro y pensaría que sus bellas flores estarían secas y desmedradas. La hora tan deseada de llegar a las tierras de Israel había llegado. Según referencias de la vuelta de la Sagrada Familia a Israel, habían surcado la mar y un viento suave henchía las velas y la nave sobre las azules aguas se abría camino, y al fin llegaron a Hayfa y allí desembarcaron y tomando el camino de Séforis llegaron quietamente a Nazaret.

¿Cómo encontrarían su casita? Bien se puede suponer, abandonada por tanto tiempo estaría en mal estado, el jardincito hecho un erial y la casa llena de polvo. Al punto Myriam y su amiga Sáfira o Sara se pusieron a limpiarlo, José a reparar puertas y ventanas; el Niño no podía estar ocioso: se puso a arreglar el jardín que tanto gustaba a su Madre y se puso a trabajar, a arrancar la maleza y a acarrear agua de la fuente para regar las plantas, que al influjo de su deseo florecieron con toda su belleza, y las flores recién abiertas embalsamarían el ambiente y mostrarían todo su esplendor.

Consideremos ya a la Sagrada Familia desposando tranquilamente en su amada casita de Nazaret La casita de la Virgen María, que era la misma donde habían vivido sus padres, era una casa de regular tamaño, con dos estancias que servían una de dormitorio y la otra, más pequeña, que miraba al Oriente. Al frente de uno y el otro lado de la casa, rodeado por una cerca de madera, tenía un jardín lleno de flores que Myriam con el Niño cuidaban con grande esmero; tenía su palomar en un pequeño huerto donde José sembraba sus hortalizas y donde, teniendo en cuenta que en Israel eran sus plantas preferidas la viña y la higuera, José, en uno de los extremos del huerto, tenía plantadas una higuera y una viña, según la costumbre de aquellas tierras. Con qué atractivo y gusto mirarían la Madre y el Niño aquel recinto deleitoso que sería un remedo del cielo.

Consideremos así, sobre todo las almas buenas, que las flores las envía Dios a la tierra para que nos acordemos del cielo y sean nuestras virtudes un remedo de la gloria que ensalce en la tierra la gloria de Dios.

Fr. Manuel Balaguer, ofm

Noticias

Religiosos franciscanos con dignidad episcopal

Según datos de recientes estadísticas franciscanas, la Orden de Frailes Menores tiene 87 religiosos con dignidad episcopal, a saber: el Patriarca Latino de Jerusalén, 14 arzobispos y 72 obispos.

La Orden de Frailes Menores Capuchinos 60, a saber: el Cardenal Arzobispo de Montevideo, 8 arzobispos, de los cuales 5 son residenciales, y 51 obispos, de los cuales 20 son residenciales y 31 titulares. De éstos 3 son prelados «Nullius», 13 vicarios apostólicos, 3 obispos coadjutores, un Obispo auxiliar y un Administrador apostólico. A éstos se pueden añadir 11 reverendísimos Padres, de los cuales 2 son administradores apostólicos, 8 prefectos apostólicos y uno Superior de misión «Sui juris».

La Orden de Frailes Menores Conventuales tiene un Arzobispo, 2 obispos y 2 prefectos apostólicos. Y la Tercera Orden Regular tiene 2 obispos, un Administrador apostólico y un Prefecto apostólico.

Nuevos consultores franciscanos

El Sumo Pontífice se ha dignado nombrar consultores de la Sagrada Congregación de Propaganda Fide a los siguientes reverendísimos Padres de la familia seráfica: Hermes Peeters, O. F. M., de la Provincia de San José en Bélgica, que era Secretario general de las Misiones franciscanas y en la actualidad es Definidor general de la Orden; Alfonso Schnusenberg, O. F. M., de la Provincia de Sajonia, actual Secretario general de las Misiones de la Orden y Delegado general en Extremo Oriente cerca de veinticinco años.

Más franciscanos en la preparación del Concilio ecuménico Vaticano II

Su Santidad Juan XXIII se ha dignado nombrar, entre los miembros de la Pontificia Comisión Central Preparatoria del Concilio Ecuménico Vaticano II, al Excmo. y Rmo. Sr. Alberto Gori, O. F. M., Patriarca Latino de Jerusalén. Y entre los Consultores de la Pontificia Comisión de Disciplina de Clero y Pueblo Cristiano, al Muy R. P. Juan Francisco Motte, O. F. M., Ministro Provincial de la Minorítica Parisiense.

Apostolado franciscano entre jóvenes inmigrados en Brasilia

Dos Padres nuestros, Sixto Teubner y Raimundo Talhofer, misionan en tres diócesis de Brasilia septentrional entre los japoneses inmigrados. El año pasado los Padres celebraron asambleas de jóvenes japoneses; a la primera, celebrada en la diócesis de Maurilia, asistieron 600 jóvenes japoneses, y a la otra, celebrada en la diócesis de Jabotical, asistieron 500 jóvenes japoneses. En estas tres diócesis hay cerca de 300.000 japoneses.

Sobre la Gran Misión de Buenos Aires

Terminada la Gran Misión de Buenos Aires, el Sr. D. Arturo Frondizi, Presidente de la República Argentina, recibió en audiencia privada al P. Antonio Lisandrini, O. F. M. Los misioneros fueron unos 2.500, de los cuales la mitad eran argentinos y residentes en la Argentina, y la otra mitad llamados de otras naciones de América y de Europa. Los misioneros de la O. F. M. fueron 116.

Fiesta de Santo Tomás en Carcagente

El Colegio de San Antonio de Padua —PP. Franciscanos, Carcagente— celebró la festividad de Santo Tomás el día 13 del pasado marzo con los actos siguientes: Por la mañana, a las nueve, en la iglesia de San Francisco, imposición de medallas a los nuevos congregantes; a las nueve y media, misa participada, y a las once, en el campo de deportes del Frente de Juventudes, pruebas deportivas.

Por la noche, a las diez, en el Salón Moderno, acto académico. En la primera parte: Primeras palabras, por el P. Tomás Burgos; fallo del concurso literario; «El Viático», de Pemán, por Bernardo Salom, de 6º curso; actuación del coro del Colegio, dirigido por el P. Francisco Blanes; imposición de condecoraciones y palabras de la Presidencia. En la segunda parte: «Érase una vez un rey», cuento escenificado, por alumnos de Primera Enseñanza; coro de «La Montería», y «Los apuros de un fotógrafo», de M. I. R., por alumnos del Colegio. Todos los actos resultaron concurridos y brillantes por su acertada ejecución.

Colaborador premiado

El P. Bernardino Rubert, O. F. M., poeta laureado muchas veces y constante colaborador en nuestra Revista, acaba de obtener en el Certamen Literario celebrado en Castellón de la Plana con motivo de las fiestas anuales de la Magdalena, la rosa de oro por su magnífico e inspirado poema místico «Noli tardare»

Misión en la Parroquia de San Nicolás, de Valencia

En el pasado mes de marzo, del 20 al 29, los PP. Leonardo Mª Bernabeu y Antonio Álvarez, O. F. M., predicaron una misión en la parroquia de San Nicolás, de Valencia. Grande fue el fruto espiritual que, con la ayuda de la divina gracia, se cosechó. La asistencia fue nutrida, Hubo conferencias especiales para caballeros, señoras y jóvenes de ambos sexos. Los tres primeros días se dedicaron especialmente a los niños. Terminó la misión infantil con una simpática fiesta al Niño Jesús.

La misión general acabó el Miércoles Santo con misa vespertina comunitaria y Comunión general.

Misión en el Arciprestazgo de Benisa

Catorce Padres de la Seráfica Provincia de Valencia y de las Provincias seráficas limítrofes actuaron en la misión que se celebró en el nuevo arciprestazgo de Benisa (Alicante), del 19 al 26 de marzo del año actual. En los distintos centros se enfocó la labor misional, primero, a los niños, y luego a las personas mayores de ambos sexos, siendo numerosa la asistencia y abundante el fruto espiritual cosechado. Se clausuró la misión con un grandioso acto conjunto en el pueblo de Benisa.

Romería franciscana a Santo Espíritu del Monte

La tradicional romería que la V. O. T. de San Francisco, establecida en la iglesia de San Lorenzo (Valencia), celebra anualmente, tendrá lugar este año el domingo, 21 de mayo, en magníficos autocares hasta el mismo monasterio. Saldrá de la plaza de San Lorenzo a las ocho de la mañana y regresará a las 20 horas. A la llegada al convento de Santo Espíritu habrá misa de Comunión.


El Cuervo Blanco

Cuento

Más de una hora llevaba cabalgando en su fogoso alazán árabe el príncipe por el bosque. La primavera con su caprichosa belleza le había llevado hasta la cima de la más alta montaña. Durante largo rato contempló el panorama que se extendía ante su vista. Las numerosas montañas cubiertas de abetos; el pedregoso valle; las tranquilas y oscuras aguas del río y los grandes sauces de su orilla que se veían como emergidos del agua influenciado por las tonalidades de luz del sol poniente.

—¡Es hermoso todo esto!, ¿verdad Potron?—, exclamó acariciando las negras crines del caballo.

Potron, como si comprendiera lo que se le decía, movía afirmativamente la cabeza, sacudiendo su cola y estirando las patas.

—Mira —continuó diciendo el príncipe— desde esta altura el azul purísimo del cielo, ¡es maravilloso! Aquellas nubes blancas que se agitan movidas caprichosamente por el aire, parecen rosas blancas que la primavera con su magia ha hecho florecer.

Potron, obedeciendo, alza la cabeza para mirar la bóveda celeste, haciendo sonar sus cascos sobre la resbaladiza roca, mientras la blanca espuma de su boca caía sobre su negro pecho.

Después el príncipe espoleó las gruesas ancas de Potron, que corría a galope retumbando la tierra bajo sus poderosos cascos. Mientras el príncipe, gallardo y apuesto, mecido sobre la silla de oro de su bravo alazán, cantaba gozoso a los pájaros que, agrupados en la frondosa arboleda, agitaban las alas juguetones a la vez que alegraban el ambiente con sus bellos trinos. Al llegar a la pradera Potron alzó al aire sus dos patas delanteras y relinchando salpicaba en torno suyo con su blanca baba como un vencedor.

—¡Magnífica carrera, Potron! —exclamó el príncipe acariciando su cabeza—. Estás sediento, mi buen amigo, de tanto cabalgar; vamos al río y allí saciarás tu sed.

Potron soplando el agua la calienta con su aliento, mientras el príncipe contempla el cauce del río. De pronto tras un gigantesco sauce cubierto por espesa enredadera aparece una nube blanca que se desliza suave por las cristalinas aguas. Era una manada de patos de blanco plumaje que juguetones sumergían sus cabezas en las espumas de las ondas. El príncipe se sintió atraído por aquella aparición tan maravillosa como inesperada. Los animalitos al verse sorprendidos nadaron rápidos hasta alcanzar la orilla y sacudiendo sus plumas huyeron internándose en el bosquecillo. El eco de un fuerte silbato fue entendido por las aves, que buscaron refugio en su pastora.

Lleno de curiosidad el príncipe saltó de la silla y con cautela siguió tras ellos. Si no hubiera sido por la harapienta indumentaria de la muchacha, el cuadro era encantador: los animales apiñados alrededor de ella formaban una blanca alfombra sobre el verde césped. La joven pastora al verle intentó huir, pero viendo que le era imposible el hacerlo dijo mirando aturdida al joven:

—¿Es que acaso sois un nuevo guarda de palacio...?

—¿Cómo lo has podido advinar?—, preguntó el príncipe acercándose a ella.

—Por el traje que lleváis y las altas botas.

—Pues no te has equivocado. Hace poco tiempo que estoy en el oficio. ¿Y tú quién eres?

—Yo, señor, soy Isabela, la ahijada de la vieja Serafina. La encargada de cuidar los patos de palacio.

—Isabela, ¿cómo es que yo nunca te he visto entre los criados de palacio? Todos comen allí, hasta la vieja Serafina.

—Mi madrina, señor, dice que el mayordomo no quiere apuntar más servidumbre en la lista; por este motivo no figuro entre ellos. Pero mi madrina me trae mendrugos de pan, tocino, queso y algunas veces huesos, que a mí me gustan mucho chuparlos.

La respuesta de la muchacha le pareció sincera al príncipe. Pensó que la vieja era mala, pues las sobras de palacio eran mejor manjar que los que comía la pobre Isabela. Sintió compasión de la joven; además era hermosa, su rostro era blanco como la azucena, los ojos azules y alargados como almendras y, a pesar de su roto vestido, su cuerpo no perdía esbeltez y belleza.

—¿Y tus padres, Isabela?—, preguntó el joven.

Al oír aquellas palabras la pastorcita se estremeció. Todos los días se hacía ella aquella misma pregunta. Le pareció oír la voz de su madrina cuando decía: «Tú no tienes padres, eres hija del diablo. Te arrojaron al bosque y si no es por mí te hubieran comido los perros.»

—No tengo padres, señor—, se limitó a decir con tristeza.

Entonces el príncipe, acercándose, tomó la mano de Isabela y llevándola a sus labios la besó con ternura.

Por qué le besaba la mano aquel hombre, se preguntó Isabela roja de vergüenza. Nunca había percibido el calor de unos labios amorosos y, sin embargo, aquel beso le pareció algo maravilloso.

—Isabela, quiero ser tu amigo—, dijo el joven.

Ella no comprendía el significado de aquella palabra, nunca había tenido amigos; movió los labios para hablar, pero antes de hacerlo se alejó rápidamente y arrodillándose en el suelo tomó unas flores y corrió de nuevo junto al príncipe.

—Toma, escoge la más bonita—dijo alegremente.

El príncipe tomó una rosa escarlata y aspirando profundamente su perfume dijo:

—¡Es muy hermosa! ¿Acaso también eres jardinera?

—¡Oh no, señor, no poseo planta alguna. Las cogí allá abajo en el sumidero. Estas rosas han estado adornando la mesa del rey. Según dicen a su majestad le gustan mucho las flores y todos los días son sustituidas por otras de más belleza y fragancia. Yo suelo ir cuando los criados las arrojan y escojo entre todas las más bonitas.

—Ignoraba que el rey fuera tan amante de las flores.

—¿Cómo decís, pues, que habéis estado en palacio?

—Como criado que soy del rey entro en palacio, pero jamás salgo de los departamentos de la servidumbre—, repuso el príncipe mintiendo.

—¿Cómo te llamas?—, preguntó Isabela.

—Federico.

—Federico—musitó la joven.

—¿Es que acaso no te gusta mi nombre?

—¡Oh!, es un nombre muy bonito, nunca lo olvidaré —exclamó Isabela cogiendo del suelo la cesta y el cayado—. Ahora tengo que marcharme —dijo súbitamente—, pues el camino es largo; vivo tras esa alta colina. La tarde comienza a caer y el bosque a la hora del crepúsculo es peligroso. Los búhos aúllan y les crecen las alas y escondidos en las ramas más bajas de los abetos esperan embestir al que pasa por allí, y si no sabes librarte de ellos en un batir de alas te envuelven y te sacan los ojos.

El príncipe rió burlón a la historia de la pastorcita, pero pronto su risa murió en sus labios al ver volar sobre su cabeza un gran pájaro blanco.

—No temáis —dijo Isabela—. Es un cuervo; algunos días viene a la pradera y me acompaña hasta la casa de mi madrina; después desaparece otra vez en el espacio. Un día le encontré entre la hierba; estaba mortalmente herido, llevaba una gran espina clavada en el corazón; yo con cuidado se la quité y durante mucho tiempo lo cuidé con cariño. Cuando vi que ya podía volar lo dejé en libertad. Pronto remontó el vuelo y le perdí de vista, lloré de pena pensando que ya no se acordaría más de mí. Pero aquella tarde, al ir a emprender el regreso a casa de mi madrina, vi como de pronto el cielo se oscurecía por una nube de cuervos negros. Asustada eché a correr de espanto; entonces los cuervos, abriendo el pico, dejaron caer sobre mi cabeza una lluvia de margaritas silvestres desapareciendo rápidamente, quedando solo en el espacio el cuervo blanco; comprendí entonces que aquel cuervo blanco que yo encontré herido era el rey de los cuervos y todo aquel enjambre de pájaros negros eran sus esclavos y las margaritas que arrojaron sobre mi cabeza fue en agradecimiento por haber salvado la vida a su rey.

—Bonita historia —repuso el príncipe—. Los cuervos son pájaros que causan miedo y espanto.

—En el campo y en la montaña no hay más que fieras y aves de rapiña, señor.

—¿No tienes miedo de andar sola y errante por estos parajes?

—Estoy acostumbrada, conozco los peligros del bosque y huyo de ellos.

El príncipe Federico contempló admirado aquellos ojos azules y sintió gran compasión por la joven. Isabela necesitaba que la libraran de aquella vida dura de miseria y de hambre.

Si Isabela me amara —pensó— yo sería capaz de casarme con ella.

—¿Crees en la felicidad, Isabela?—, preguntó después de una larga pausa.

—¡En la felicidad! —exclamó la joven pastora—¿Qué es la felicidad?

Olga Bauzá de Lloréns
( Continuará)