En torno al lago de Tiberíades
La Betsaida evangélica
A dos kilómetros escasos de Ain Tabiga se encuentra el Kirbet el Minich, que, según la tradición, señala el lugar nativo de Pedro, Andrés y Felipe: Betsaida.
Recostada, como todas las ciudades del lago, a su misma orilla, duerme el sueño de los siglos y hoy apenas s¡nos muestra algún insignificante resto de su pasado humilde, pero a la vez glorioso, por ser patria del Príncipe de los Apóstoles y de Andrés y Felipe, por haber sido objeto de las misericordias del Maestro, que curó en ella tantas enfermedades y remedió tantas miserias, y porque sus mismos alrededores le sirvieron de cátedra evocadora, sugiriéndole altísimas enseñanzas.
N¡siquiera su nombre ha subsistido. El tiempo y la maldición del Señor lo han arrasado todo, hasta su pasado cristiano, cuando una bella iglesia se levantaba en su recinto para sostener las iras de Dios, que las había manifestado: «¡Ay de ti, Korozaín; a y de ti, Betsaida!...»

Ruinas de Betsaida
Durante siglos no remotos debió ser n¡más n¡menos que lo que fue en los días de Jesús y de Pedro: una aldehuela, un pequeño pueblo, un puerto para pescadores. Pedro y Andrés eso eran, y en la playa estaban limpiando sus redes cuando el Maestro pasó y los llamó a sí para hacerlos pescadores de hombres. Su nombre actual, Kirbet el Minich, eso mismo significa. Miniya, vocablo árabe, quiere decir pequeño puerto.
M. Guérin en su libro La Galilée,
I, 214, lamenta que hayan desaparecido sus monumentos cristianos y que hayan sido arrasados sus muros, construidos con piedras labradas, para edificar con éstas algunas casuchas o nuevos muros en otras partes. En 1880 Fray Lavinio de Hamme (Guide, 1897, III, 139), aseguraba haber visto destruir una gran parte de las ruinas de la iglesia, construida con magníficos bloques de piedra. En la actualidad queda, apenas visible, una insignificante parte del ábside.
Apartada un tanto del camino, hoy carretera, que conduce a Safed y a Cafarnaum, no suele ser visitada por turistas n¡peregrinos, que se contentan con ver desde lejos, con el vertiginoso andar del auto, o desde el lago, cuando se
trasladan a Cafarnaum desde Tiberíades en vaporcito o barca, el gracioso rinconcito donde un día los pescadores sencillos del lago tuvieron uno de sus mejores refugios, de casitas blancas y pequeñas, un puerto y un pueblo: Betsaida.
Desde el Mejdel, por la costa y por el camino se puede llegar a Betsaida cas¡sin pretenderlo, con solo querer dar un paseo. No obstante, no aconsejaré se haga este paseo en verano, n¡aún al atardecer. Sería un tanto penoso y expuesto, a causa de los reptiles y víboras, que acostumbran salir a aquellas horas a tomar el fresco, y suelen transitar por los caminos y sendas sin inmutarse, como por su propia casa y exclusivo camino, y esto, en verdad, no es demasiado agradable, n¡suele infundir tranquilidad sobrada. He oído repetidas veces contar a varias personas esta frescura de las serpientes de aquellos parajes, y rozando m¡hábito pasó una, no sé s¡venenosa, pero grande, sin inmutarse n¡apretar el paso. Me quedé admirado...; por el rabillo del ojo parece que me decía: Oye, espera, Que voy a pasar; soy la reina de estos caminos, y cuidadito con tocarme.

Puerta de entrada a la ciudad de Betsaida
Día de canícula. El sol parece que quiera aniquilarnos; experimento la sensación de que las cumbres de los vecinos montes y las alturas de Moab y de la Gaulanitide van a estallar, a humear, como volcán en llamas. Un pequeño incendio en una de las tribus vecinas a Tel-Hum, que yo no advierto más que por el humo espeso y empenachado que sube a lo alto, me quiere convencer de que pronto arderá todo. La mies está ya seca, pronto será la siega, y las aristas del trigo se mantienen erguidas, rectas, mostrando su espiga proverbial, grande y nutrida. El Señor las vio una vez y le sugirieron ideas soberanamente grandes; pensó en los divinos trigales que tenía prometidos a las almas y habló de la Eucaristía. Era su obra por excelencia, que surgía evocadora a la contemplación de las espigas genezaritanas en sazón.
En el recodo abrigado, propicio al descanso, donde unos cuantos árboles proyectan su sombra bienhechora, en una bahía pequeña, en una ensenada, dormía bajo de tierra, soterrada, Betsaida. Llegué con el corazón anhelando su sombra, con m¡boca sedienta de agua, mis pies ardían, y las pinchas herían rabiosamente, ¡cuántos cardos!; el bastón no sabía dónde posarse, n¡mis manos tenían vigor para tenerle. Un hedor fuerte a sudor trasudado, a cortijo, a corral en pleno campo, se desprendió, y me hizo caer cas¡de espaldas. En el recodo abrigado de Betsaida me había tomado la delantera una caravana de beduinos, con sus camellos, cargados de trigo de la Siria, que conducían a Jerusalén, a Nazaret, a Haifa.
Los beduinos dormían bajo una tienda de trapos y dormían profundamente. Un perro ladró, e instintivamente tomé una piedra. Los camellos, cargados, posaban de cuclillas su barriga sobre el suelo, y levantaban su largo cuello, erguido en alto y recto, y sus narices soplaban fuerte, fatigosamente. Sus diminutos ojos, que parecían querer escapar de su cabeza pequeña, me escudriñaban; d¡un vistazo, me d¡cuenta del lugar, armé la Kodak, lo disparé, y el perro volvió a ladrar. Volví espaldas y a casita.
Fr. Juan Alventosa García, ofm
Informaciones
De Roma. Paseando por el Foro.
Uno de los paseos preferido por los romanos, y particularmente por los Colegios y Seminarios de la Eterna Ciudad, es el Foro romano. El espectáculo que ofrece al observador los domingos por la tarde es por demás sugestivo y único en el mundo. Aquel campo, sembrado de escombros y restos milenarios, hormiguea de gentes que hablan todos los idiomas y visten todos los trajes, resaltando los seminaristas alemanes, como amapolas en un trigal. Suele ser m¡paseo predilecto, distando apenas 15 minutos de nuestro Colegio.
El Foro, que en sus más remotos orígenes fue un simple mercado, un lugar de tráfico, adquirió tal importancia con el andar del tiempo, que en la época del Imperio era el centro oficial de la vida mercantil, política y religiosa de la gran ciudad. Por consiguiente, magníficos templos, suntuosas basílicas, espaciosas aulas, artísticos arcos, ricos palacios, etcétera..., esto fue el Foro romano, que con razón podría llamarse lapídeo archivo del inmenso Imperio.
Las irrupciones de los bárbaros, los terremotos, las guerras intestinas dieron al traste con tanta grandeza, convirtiendo el área del famoso Foro en un prado donde pacían las bestias, tomando el nombre de Campo Vaccino. En la Edad Media se convirtió en rica y abundante cantera de material para la construcción de palacios.
Con la pasión por los estudios arqueológicos en los comienzos del siglo XVIII, principiaron también las excavaciones en el Foro, que continuadas por todo el siglo XIX, han ofrecido al siglo XX el más precioso legado de antigüedad, el Foro, el corazón de la Eterna Ciudad, el centro de la civilización latina.

He aquí la sencilla enumeración de sus principales monumentos:
1. El arco de Setimio Severo, erigido a principios del siglo III después de Cristo, en honor del Emperador que había salvado el Estado y aumentado el poderío de Roma.
2. La tumba de Rómulo, descubierta en el año 1899 por Boni, que dio lugar a tantas discusiones y a diversas interpretaciones.
3. Las plataformas llamadas Rostro, especies de tribunas donde los oradores romanos arengaban al pueblo.
4. Junto a la fachada de San Adriano se observan los vestigios de la Curia, donde el Senado tenía sus reuniones.
5. La basílica Emilia, que fundada por Emilio en el año 179 antes de Cristo, y varias veces restaurada, quedó enteramente destruida probablemente en el saqueo de Roma por Alarico.
6. La columna de Foca, el último monumento erigido en el Foro en el 608 al emperador oriental del mismo nombre.
7. El templo de Castor y Polux, levantado por el hijo del dictador Aulo Postumio en el año 484 antes de Cristo.
8. La casa de las Vestales, o sea el famoso convento de estas vírgenes paganas, que guardaban el fuego sagrado de Vesta, que era la diosa de la casa. Nadie ignora la posición privilegiada de estas sacerdotisas, que gozaban de suma autoridad en la sociedad romana.
9. La basílica Julia, que erigida en tiempo de los Gracos, fue reconstruida magníficamente por Julio César.
10. El templo de Saturno, que erigido cinco siglos antes de Jesucristo, fue uno de los más célebres monumentos de Roma republicana. Las ocho columnas de granito que todavía restan en pie, dan una idea de la suntuosidad del monumento.
11. El templo de Julio César, construido por Octaviano el año 29 antes de Cristo, y dedicado al divino César, en el lugar dónde el año 44 fue quemado vivo.
12. El templo de Antonio y Faustino, erigido por decreto del Senado a los divinizados Antonio y Faustino.
13. El templo de Rómulo, mandado construir por Majencio en honor de su hijo, muerto en el año 307.
14. La majestuosa basílica de Constantino. Uno de los monumentos más admirados de la Roma antigua, que ha servido de modelo a muchos edificios de la época del Renacimiento.
15. Santa María, la Antigua. Es el más antiguo y el más importante edificio cristiano del Foro. Es la transformación de un antiguo monumento pagano en iglesia cristiana dedicado a la Virgen en el siglo V. Del lado artístico ofrece grande interés por las pinturas de las paredes.
16. Finalmente son reliquias del Foro, la Via Sacra, el templo de Augusto, y junto al famoso Capitolio, el pórtico de los Dioses Consencientes, el templo de Vespasiano y el de la Concordia.
Era el 9 de Octubre. Sentado sobre las ruinas de lo que fue el palacio de Calígula en el Palatino, desde el cual se contempla a placer el panorama del Foro, tomaba estos apuntes para los lectores de la revista. El día, en su clásico atardecer de Roma, languidecía... Una campana que tañía en lo alto del Palatino, repercutía sus ecos por entre las ruinas del Foro, invitando a los turistas a abandonar la ciudad imperial; otra campana, la de San Juan de Letrán, hacía que millares de personas hincasen sus rodillas sobre aquellos venerables escombros y murmurasen una plegaria: el «Ave María».
Fr. León Villuendas, ofm
Roma, 15 de Octubre 1927.
De Onteniente. Solemne clausura del Año Centenario
Solemnemente ha sido clausurado el Centenario Franciscano en Onteniente.
Precedido de un Quinario muy concurrido y solemne, que predicó el reverendo P. Francisco Lloréns, franciscano, Guardián de Valencia, y que se celebró en la antigua iglesia de San Francisco, para mayor comodidad del público, llegó la solemnidad del día 4, en la que el colegio y la ciudad se estimularon para cerrar con el mayor esplendor y en verdadera apoteosis franciscana, las repetidas y frecuentes fiestas franciscanas allí celebradas, en el curso de un año centenario.
El día 3, por la noche, último día del Quinario, hubo vigilia nocturna, muy concurrida. En imponente y pintoresca procesión acudió el pueblo al colegio, y ocupados en cánticos y rezos sagrados, llegó
la madrugada, en la que se celebró solemne Misa cantada, por la Comunidad y «Schola Cantorum» del Patronato de San Carlos, bajo la dirección del Presbítero don Gaspar Gil sermón por el reverendo Padre Guardián de Valencia y procesión por el parque e inmediaciones del colegio, con Su Divina Majestad.
Antes de comenzar la vigilia, en presencia de todo el público devoto, se hizo la bendición de la fachada y campanario de la iglesia del colegio, obra de refinado gusto arquitectónico del P. Bernardino Cervera.
El día 3, cantadas las vísperas, la Comunidad, el colegio y autoridades civiles y eclesiásticas de la ciudad, e invitados al acto, en la plaza del colegio y en el paseo del mismo se hizo la recepción solemne de Fray Francisco Irazola, Obispo franciscano y Vicario Apostólico del Ucayali, que llegó desde Valencia, para oficiar de pontifical en la festividad del Seráfico Padre San Francisco, acompañado de Fr. Manuel Navarro, antiguo misionero apostólico del Ucayali. Se cantaron los Maitines de la festividad. En el «Benedicte» de los Laudes se estrenó la composición litúrgica, a cuatro voces, del P. Juan Alventosa, profesor del Colegio.
A las nueve y media del día del Santo tuvo lugar la Misa de Pontifical, estrenándose partitura del P. Buenaventura Meseguer, Superior de Cullera, a tres voces y orquesta, con motete al Ofertorio, del mismo Padre. En el sermón se puso de manifiesto las semejanzas de Cristo y el Santo de Asís.
Por la tarde, a las cuatro y media, solemne ejercicio del mes de Octubre y grandiosa procesión con la imagen del Seráfico Padre.
Solemne apertura de curso
El día 5 del pasado Octubre tuvo lugar en nuestro Colegió la solemne apertura del curso escolar, con asistencia de numeroso público de la ciudad, familias de los señores colegiales y autoridades civiles y eclesiásticas.
Presidió el acto con el Rector, P. Juan Bta. Gomis, el alcalde don Antonio Colomer, don José Simó; y representación del clero y del profesorado.
El colegio cantó el «Himno oficial», del R. P. Juan Alventosa, profesor, y acto seguido el mismo padre recitó una composición poética de saludo a los colegiales, que fue repetidas veces interrumpida por los aplausos. Se cantó luego «La festa del poble», orfeón, del maestro Giner y el P. Fernando Alcina, prefecto del colegio, pronunció un estudio científico sobre «Los coloides en la tierra arable». Con indiscutible técnica mantuvo la atención del selecto auditorio todo el tiempo que duró su valioso trabajo, deduciendo, al final, consecuencias morales para la juventud, aplicando a la vejez la teoría de Rocasolano y otros ilustres biólogos: «que la vejez no es más que un efecto de la coagulación de los coloides en el organismo animal y en el hombre». Fue muy felicitado y tuvo muy merecidos los aplausos que se le prodigaron.
El orfeón del colegio ejecutó la balada gallega «Negra sombra», de Montés, y finalmente se levantó a hablar el P. Juan Bta. Gomis, Rector del colegio. Comenzó a hablar ofreciéndose a los niños y familias, no tanto como Superior, sino más bien como padre de todos, en quien encontrarían siempre un corazón grande.
Crónica
De regreso.—Hemos tenido la dicha de saludar efusivamente a nuestro hermano de hábito P. Domingo Savall, al regresar a nuestra provincia, después de haber permanecido varios meses en Alemania, a donde fue con el objeto de estudiar el idioma alemán y preparar la tesis para sacar el título de doctor en la Facultad de Filosofía. Actualmente se encuentra en el Colegio La Concepción de Onteniente, en donde regenta la cátedra de Filosofía y la de la Lengua alemana.
El cierre del Año Franciscano en nuestra iglesia de San Lorenzo.—Solemne por demás ha resultado la clausura del Centenario franciscano en nuestro convento de San Lorenzo. El día 4, festividad de nuestro Padre San Francisco, la reverenda Comunidad de Padres Franciscanos honró a su Seráfico Fundador con solemnes cultos, en los que oficiaron por la mañana los Padres Dominicos, y cantó las glorias del Serafín de Asís el joven dominico P. José Bellido.
Se interpretó la misa de Vicente Goicoechea por un nutrido coro. En la función vespertina, después de cantados dos sencillos trisagios de los maestros Rodríguez y Urteaga, el P. Francisco Lloréns, Guardián de este convento de Valencia, ocupó el púlpito sagrado presentó la dulce figura del Pobrecito de Asís. Luego se hizo la ceremonia del Tránsito de nuestro Padre en el que se cantó el «O Santissima anima», del P. Falconara, O. F. M., parecían suspiros brotados de espíritus angélicos.
La Tercera Orden a su Fundador.— También los terciarios de la Venerable Orden Tercera establecida en esta
iglesia de San Lorenzo, para clausurar el Centenario Franciscano, quisieron honrar solemnemente a su Santo Fundador con extraordinarios cultos.
El 9 del pasado Octubre fue el día dedicado al Seráfico Padre San Francisco. Los hermanos terciarios acudieron por la mañana a recibir a Jesús Sacramentado, y más tarde llenaron las espaciosas naves de nuestra iglesia, asistiendo a la grandiosa Misa solemne. Las melodías de la clásica partitura de Julio Refice, los acordes del órgano y la palabra del P. Francisco Ferrer, contribuyeron a solemnizar las fiestas de la mañana.
Por la tarde, después de cantados solemnes trisagios y de reservar a Jesús Sacramentado, se "organizó la procesión, la cual fue digno coronamiento de tan solemne fiesta.
Huésped ilustre.—Durante unos días ha permanecido en nuestra compañía Fr. Francisco Irazola, Franciscano y Vicario Apostólico de Ucayal¡(Perú). Nacido en Elorrio (Vizcaya), muy joven pasó al Perú, en cuya Provincia Seráfica de San Francisco Solano recibió el hábito franciscano, hizo sus estudios eclesiásticos y se ordenó de Sacerdote. Toda su vida apostólica la ha pasado en las selvas del Perú, predicando por todas partes, y consumiendo su vida por salvar almas a Dios. Hace dos años fue elevado a la alta dignidad episcopal y nombrado Vicario Apostólico de Ucayali, y después de 43 años de ausencia de la patria ha visitado su pueblo natal, en donde ha sido objeto de toda clase de atenciones y de grandiosos homenajes.
Otro religioso premiado.—El P. Buenaventura Meseguer, Superior de nuestra Residencia de Cullera, ha sido premiado en el Certamen franciscano que los PP. Capuchinos han organizado en Antequera, y en él ha obtenido el primer accésit al premio extraordinario por una composición poética, pues el P. Meseguer
no sólo es artista en el divino arte de la música, en el que ha demostrado excelentes dotes, como lo prueban sus dos grandiosas misas dedicadas a la Virgen Purísima y a Nuestro Padre San Francisco, sino que es poeta, como ha sabido manifestarlo en la presente ocasión y en las veladas solemnes que los Colegios de Onteniente y Teruel dedicaron al Serafín de Asís con ocasión del VII Centenario de su muerte.
Profesiones solemnes.—La efectuó el día 24 del pasado Septiembre nuestro hermano de hábito Fr. Juan Antonio Pelechá, morador en el convento de San Francisco el Grande, de Madrid, tuvo la dicha de emitir sus votos solemnes en manos del entonces P. Vicario General, Fray Antonio Martín, y en la misma iglesia.
También el día 24 del pasado Octubre emitió la profesión solemne, en esta iglesia de San Lorenzo, nuestro condiscípulo Fr. Joaquín Sanchis Alventosa.
El P. Guardián, Fr. Francisco Lloréns, que recibió los votos del nuevo profeso, pronunció una hermosa y sentida plática.
Tanto a los nuevos profesos como a sus familias les damos la enhorabuena.
Conferencias escotistas.— Invitado por el P. Gemelli, Rector Magnífico de la Universidad católica del Corazón de Jesús, de Milán, el P. Efrén Lomgpré dio hace poco, en las aulas de ese centro católico de enseñanza, una serie de conferencias sobre el invicto maestro de la escuela franciscana Beato Juan Duns Escoto. El sabio religioso franciscano Padre Lomgpré, que a los honrosos títulos que ostenta de Doctor en Lenguas y Ciencias orientales y de miembro del celebrado Colegio dé San Buenaventura Ad Claras Aquas (Florencia), conoce como ninguno la vida y doctrina del Beato Escoto, ha sabido presentar la verdadera figura del Doctor Sutil en el campo filosófico, y ha definido sabiamente su doctrina profunda valiéndose de las fuentes genuinas, manifestando al mismo tiempo el valor actual que ella posee contra el Kantismo y el Neo-Hegelianismo.
A tan doctas y claras conferencias asistieron todos los alumnos y profesores, los cuales quedaron admirados de su ciencia y erudición.
Libros recibidos
Reflexiones sobre el Santo Evangelio para todas las Dominicas del año, es la obra del eminente orador sagrado, Capellán de honor y Predicador de D. Agustín Cavero Casañes, Deán de la S. I. Catedral de Orihuela.— Un tomo en 8.°. En rústica, 3 ptas., en tela, 5.
Son tantas y tan graves las atenciones en que el párroco ha de poner a prueba su celo paternal durante muchas horas, que ha de ver con verdadero gusto libros que, como éste, le permitan preparar en breves minutos de lectura la homilía correspondiente.
En efecto, se puede calificar la obra del ilustre Dr. Cavero, de indicador de! párroco para la predicación de las Dominicas, porque con brevedad y sencillez le recordará las ideas madres de todas esas admirables páginas evangélicas que dan margen suficiente para más extensas exposiciones, en el noble ejercicio de su predicación pastoral.
A la exposición total del evangelio correspondiente siguen las Reflexiones, saturadas de ideas que sirven a maravilla a! fin de la predicación homilética: la clara y sustanciosa exposición de la palabra de Dios.
Aun cuando este libro a quienes prestará mejores servicios será a los reverendos señores cura-párrocos, no dejará de ser muy útil a todos los religiosos y católicos verdaderamente cultos que leyendo este vademécum conocerán las profundas verdades que lícitamente no pueden ignorar.
El amor, clave de la paz social. En pro del reinado social de Cristo, por el P. Jorge Guitton, S. J., de la «Action Populaire» de París.—Un volumen de 192 páginas en 8.° En rústica, 2 pesetas.—Editorial Librería Religiosa, Aviñó, 20.—Barcelona.
Antídoto de aquel famoso y siniestro Catecismo revolucionario que tanta hiel y veneno derramara en el corazón de los desheredados, viene a ser—lo será seguramente, s¡se difunde como deseamos y merece—, este otro Catecismo social— catecismo del amor y de la paz—que, para enseñanza y provecho de pobres y ricos, de oprimidos y opresores, acaba dé publicar la por tantos títulos benemérita Editorial Librería Religiosa.
Libro breve, responde, así por su sólida doctrina, como por su brillante forma, al fin que,su autor se propuso.
Esmaltadas sus páginas de interesantes anécdotas, de frases y pensamientos ingeniosos y notas y testimonios de palpitante actualidad, las enseñanzas luminosas del Papa de los obreros están en esta obra expuestas y comentadas con tanta amenidad, que su lectura se saborea con verdadera fruición.
No olvidemos que aún se yergue, amenazador como nunca, el mal tan valientemente
señalado por el ilustre León XIII a afirmar, en una de sus famosas encíclicas, que la codicia de los ricos «había puesto sobre los hombros de la innumerable multitud de proletarios un yugo que difería poco del de los esclavos».
Y este es el mal que hay que remediar y este es el problema que urge resolver; y para este mal no hay otro remedio, n¡para este problema otra solución, que los que en este precioso libro se ofrecen, y que ya el Discípulo Predilecto brindara a los hombres, cuando, resumiendo y condensando en una sola frase todo la doctrina del Maestro, les suplicaba encarecidamente: «Hijitos míos; amaos los unos a los otros.»
Guía Turista Ilustrada de la Provincia de Valencia, por don Carlos Sarthou Carreres.—Tipografía del Carmen. Valencia.
No sé que tienen para mí las artísticas obras del señor Sarthou Carreres, que cuantas veces las he tomado en mis manos siempre he experimentado honda alegría, alegría nacida ante la contemplación de la belleza que brilla en su lenguaje y en los grabados que reproduce en todas ellas.
Esto mismo es lo que he experimentado ahora también al repasar su última obra, que nos hace dar un paseo por los más bellos lugares de la provincia de Valencia, por la Cartuja de Porta-Coeli, Liria, Silla, Sueca, Cullera, Algemesí, Alcira y la Murta y Carcagente. Y como remate de la excursión vemos el Monasterio del Puig, la invicta Sagunto y el devoto Monasterio de Santo Espíritu del Monte.
Nuestros difuntos
Fr. José Juliá.- En Santo Espíritu y después de 28 años de religioso y 71 de edad, falleció con la tranquilidad del justo el humilde y abnegado religioso Fray José Julia, habiendo sufrido con resignación y paciencia su enfermedad última.
A pesar de que tenía estudios, al entrar al claustro franciscano, escogió por humildad el estado de hermano lego, en el que se ejercitó durante toda su vida en los oficios más bajos y despreciables.
Fue un verdadero modelo de religiosos, y se distinguió por su soledad, retiro y silencio, y sobre todo por su oración continua, pasando horas enteras en el coro y en la tribuna, con fervientes plegarias y amorosos coloquios con Jesús Sacramentado, a quien, visitaba con mucha frecuencia.
Sin duda alguna el Señor habrá premiado su virtud y vida ejemplar y estará gozando de su presencia, como piadosamente creemos.
P. Germán Campos Balaguer.— Falleció el día 12 del pasado Octubre en Cocentaina.
Nació en Játiva el año 1855, y joven todavía sintió la voz de Dios que le llamaba al estado eclesiástico, principiando los estudios en el Seminario de esta diócesis. Mas transcurridos algunos años abrazó el hábito franciscano en el convento de Santo Espíritu del Monte, y después de pasado el año del noviciado profesó en dicho convento en Febrero de 1881, y apenas terminó los estudios eclesiásticos se ordenó de presbítero el año, 1883.
El P. Germán fue uno de los primeros religiosos que ingresaron en nuestra Provincia Seráfica al ser restaurada en 1878, y tuvo la dicha de ser fundador de algunos de sus conventos.
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