Índice del número 242
Febrero de 1949. Director: Fr. José A. Arnau, ofm
- La paz sin Dios. Editorial
La actual cuestión de Palestina y el peligro de los Santos lugares. Fr. León Villuendas, ofm
Los Caballeros Cruzados de Santo Espíritu en el Real Colegio. José María Calvo.
Fr. Ezequiel Mampel. Florecillas de la Provincia. Fr. Joaquín Sanchis, ofm
La lengua de San Antonio. Poema. Fr. Bernardino Rubert, ofm
Los Ángeles custodios visibles del hogar. Fr. Pacífico Torres, ofm
Tu vida en Cristo. Poema. Jesús Galbis - Artísticas. José Mª Bayarri
Purificación de María y presentación de Jesús en el Templo. F. M. Morales, T. F.
San Sebastián. Arturo Fosar Bayarri
P. Maximiliano Kolbe. Fr. Bonaventura Meseguer, ofm
Leyenda del dragón.
P. José Jordá Pascual, in memoriam
Noticias.
La paz sin Dios
A todo el mundo preocupan las trágicas perspectivas que ofrece esta paz simulada que padecemos.
Cuatro años van a cumplirse desde el día en que cesó el estruendo arrasador de los cañones, y en el cuerpo exangüe de la humanidad no se cicatrizan todavía las heridas, que dejó abiertas la feroz contienda; ni se apaga aún, a lo largo y ancho del planeta, la mecha de los odios, rencores y ambiciones humanas, que, de seguir ardiendo, puede provocar, en el momento menos pensado, un estallido más acerbo y cruel que el de los conflictos pasados.
Y es que los hombres se han empeñado en amasar una paz sin Dios, una paz, a lo sumo, de conveniencias materiales; una paz, prescindiendo de las enseñanzas del Evangelio y sin oír la voz incesante y angustiosa del Romano Pontífice; y como resultado de su vano intento, ahí está ese pastel caro y amargo, que sólo produce asco y repugnancia a las pocas almas de buena voluntad, que aún quedan en el mundo...
Al desbarajuste económico de las naciones, al malestar que ocasiona la carestía de la vida, al abismo, cada día mayor, que se abre entre los que todo lo derrochan y los que de todo carecen, hasta de lo más indispensable para su subsistencia; cabe agregar los horrores de la guerra en China, Tierra Santa y Grecia, los desórdenes sociales de Italia y Francia, los sufrimientos de la desventurada Polonia y demás países sojuzgados por Rusia, la supresión de la Iglesia Católica en Rumania, la tirantez provocada por el bloqueo soviético de Berlín, y otras mil lindezas, que convierten nuestro pobre y desdichado planeta, que debía ser un remanso de concordia, de armonía y de paz, en un avispero invivible, bajo los trallazos del odio y del terror, en el cínico y odioso imperio de la injusticia.
No hay paz para los impíos, dice la Sagrada Escritura, y estas palabras de Dios, justicieras y terribles, nunca han fallado, ni podrán fallar jamás.
La actual cuestión de Palestina y el peligro
de los
Santos lugares
El día 20 de enero, el Sr. Obispo de Teruel, Fr. León Villuendas Polo, ofm., pronunció esta conferencia en el Salón del Palacio Arzobispal, con asistencia del Sr. Arzobispo de Valencia y un numeroso público. De ella hacemos una síntesis para nuestra Revista, por ser de extraordinario interés en el momento actual.
1.°) Estado de la cuestión
Árabes y judíos se están disputando la Palestina. Los judíos la quieren para hacer de ella su Hogar nacional, su Estado de Israel, y para conseguirlo necesitan expulsar a los árabes. Los árabes (musulmanes y cristianos), que la poseen desde hace 13 siglos, no se resignan a salir de su casa para que la habiten los nuevos inquilinos.
En el pleito, los árabes apoyan su derecho:
- en que constituyen la gran mayoría del país (1.250.000 por 550.000 judíos;
- en que la poseen por derecho de conquista por el Califa Ornar en el 638 después de Jesucristo;
- en que ellos trabajaron allí todos estos 13 siglos, regándola con su sudor;
- en que tienen en Palestina sus tradiciones, entre las cuales, su más venerado santuario del Islam, después de la Kaaba de la Meca, la Mezquita de Omar, y los cristianos tienen sus Santuarios.
Los judíos, contra estas razones, alegan para apoyar su derecho a Palestina:
- que 26 siglos antes de Ornar, Abraham, padre del pueblo hebreo, tomó posesión de ella por donación de Dios;
- que ellos la poseyeron durante 20 siglos;
- que ellos jamás renunciaron a Palestina de la que fueron expulsados por la fuerza;
- que todo el país está lleno de recuerdos y nombres de sus antepasados.
De tan encontrados derechos se ha originado la encarnizada lucha actual que pone en peligro los Santos Lugares.
2.°) Los árabes
Está muy generalizado el prejuicio de que la historia de los árabes, por lo que se refiere a Palestina, comenzó con el islamismo, y de que este pueblo tenía apenas personalidad en la historia antes de que Mahoma fundase el Estado musulmán en Medina y en la Meca. Las modernas investigaciones históricas han deshecho este prejuicio, demostrando que los árabes son un pueblo muy antiguo. Por lo que se refiere a Palestina, sintetizo su historia en los siguientes puntos:
- si no bajo el nombre de árabes, con denominaciones parciales de tribus, como ismaelitas y madianitas, ya son mencionados en el Pentateuco, en los siglos 20 y 19 antes de Cristo;
- posteriormente, los árabes desempeñaron importante papel en todas las civilizaciones del próximo Oriente, y en los imperios romano y bizantino constituyeron la importante «Provincia Arabia»;
- en la Era Cristiana, ya desde los primeros tiempos, el cristianismo floreció entre los árabes y tuvo numerosos mártires y gloriosos santos, desempeñando interesante papel en los primeros siglos. Así lo prueban ejemplos tan significativos como el del Concilio de Nicea (431), al que asistieron siete Obispos árabes;
- por lo que se refiere, particularmente a Palestina, en los primeros siglos hasta el 5.°, los árabes fueron católicos;
- Hacia el 6.°, perdiendo poco a poco el contacto con la Iglesia madre, Roma, los árabes de Palestina quedaron absorbidos por la Iglesia griega, la cual, si aún no era cismática, ya dejaba apuntar tendencias liberales a la vez que separatistas, con disgusto de los árabes, que eran profundamente religiosos;
- dada esta tensión entre los cristianos árabes y griegos, cuando en el siglo 7.°, los secuaces de Mahoma invadieron la Palestina, la población árabe cristiana los acogió con entusiasmo, no por razones religiosas, sino por simple paisanaje. Notable es en la historia la buena amistad del Patriarca de Jerusalén, el católico Sofronio y el conquistador de Jerusalén, el Califa musulmán Ornar;
- los Califas musulmanes «Omeyas» continuaron estas buenas relaciones y no se desdeñaban de tener consejeros y ministros católicos v. g. San Juan Damasceno;
- vinieron después otras dinastías de Califas musulmanes que persiguieron a los árabes cristianos, ocasionando la emigración de éstos;
- de una manera definitiva, y formando nación autónoma, pero sometida ya a Damasco, ya a Egipto, ya a Constantinopla, están los árabes en Palentina, desde el siglo 7.°;
En los últimos tiempos, bajo el mandato inglés, la población palestina era:
Habitantes, 1.517.990: árabes, 1.031.299; judíos, 473.881; extranjeros, 12.880.
Árabes, 1.031.299: musulmanes, 905.864; cristianos cismáticos, 89.365; cristianos católicos, 46.000.
N. B. Hoy, habitantes 1.800.000. De ellos, árabes (musulmanes y cristianos) 1.250.000; judíos, 550.000.
Pues ese millón y pico (hoy 1.250.000) de árabes, tanto en su mayoría de musulmanes, como en su minoría de cristianos (cismáticos y Católicos), no se resignan a que el medio millón de judíos inmigrados en Palestina de todas las partes del mundo les hagan salir de casa, que habitan desde hace 13 siglos, mientras quede uno vivo.
3.°) Los judíos
Conocemos uno de los bandos de los que hoy combaten en Palestina, los árabes, que cuentan como aliados los árabes de Egipto, de Siria, de la Transjordania, del Irak, etc.; estudiemos ahora el otro bando, los judíos. Permitidme antes, a guisa de preludio, una nota sintética sobre la historia de este pueblo singular. Fundándonos en la historia religiosa y civil, y en la Carta de San Pablo a los Romanos, cap. 9-11, en donde estudia el apóstol el problema de la incredulidad, reprobación y conversión de los judíos, podríamos dividir la historia de este pueblo, desde su origen con Abraham en el siglo 20 antes de Cristo, hasta el fin del mundo, en tres grandes períodos:
- El 1.°, que llamamos misterio de elección, comprende 20 siglos, desde Abraham hasta Jesucristo.
- El 2.º, misterio de reprobación, empieza con el tremendo deicidio en Jesucristo; de él han pasado 19 siglos.
- El 3.°, llamado por San Pablo misterio de reconciliación, que necesariamente ha de venir antes del fin de los tiempos: (Véase San Pablo a los Rom. 11, 25-31), ¿Cuándo principiará? ¿Estará ya próximo? ¿Será acaso el llamado «Estado Judío» ya fundado, el inicio de este último período, de ese misterio de 'Reconciliación'! Lo ignoramos: sólo Dios lo sabe. Sin embargo, el hecho de que el reciente «Estado Judío» esté fundado y amasado con violencias e injusticias no sería obstáculo para iniciar el misterio de reconciliación, porque Dios, con frecuencia, se sirve del inicuo proceder de los hombres para conseguir sus fines.
Dicho esto, estudiemos el otro bando de la lucha: los judíos. Expulsados de la tierra de sus mayores hace casi 20 siglos, en castigo de su deicidio, diseminados por todas las latitudes del mundo, aspiran a la conquista de Palestina para hacer de ella su hogar nacional, su Estado de Israel.
En el judaísmo mundial se distinguen claramente tres grupos principales de judíos: los sefardíes, de origen español; los askenazis, de los Balcanes y este de Europa; los sionistas, que han ganado para su causa a todos los judíos americanos, a los del centro de Europa y a los orientales en su mayoría. Mientras los grupos sefardíes y askenazis conservan, más o menos, pura la religión de sus mayores, los judíos sionistas son en su mayoría racionalistas, y prescinden de toda idea religiosa, pero aspiran a hacer valer el hebraísmo como nacionalidad, creando en Palestina un Estado judío independiente. Esta idea jamás abandonada por la raza proscrita, ha tomado cuerpo especialmente en los últimos tiempos.
Sus principales manifestaciones, por orden cronológico, son las siguientes:
- el Congreso sionista de Basilea;
- la declaración del ministro inglés Balfour;
- el mandato de Inglaterra sobre Palestina;
- la creación de la Agencia Judía;
- la resolución de la ONU, y
- el Estado de Israel.
En efecto, en Basilea, el año 1897, tuvo lugar el primer Congreso Sionista Mundial, al que siguieron sucesivamente otros en varias ciudades, con el ideal del establecimiento de los judíos en Palestina. En 1917, el ministro inglés Balfour, al terminar la Primera Guerra europea, agradecido a la ayuda económica judía, hizo la siguiente declaración en favor del «Hogar Nacional» para los judíos en Palestina. Dice así su declaración del 2 de noviembre de 1917: «El Gobierno británico mira con simpatía el establecimiento del pueblo judío en Palestina, y hará todo lo posible por facilitarlo, con la reserva de que no haga nada que pueda lesionar los derechos civiles y religiosos de las colectividades no israelitas existentes en Palestina.»
Obtenido el año 1920 el mandato sobre Palestina, Inglaterra favoreció los planes judíos, aunque procurando contentar también a los árabes. En 1929, se creó la entidad llamada «Agencia Judía», presidida por Weizmann, verdadera expresión de autonomía judía, germen del futuro «Estado de Israel». Terminada la última guerra mundial (1939-1945), Inglaterra, ante la crítica situación de satisfacer las opuestas exigencias que le hacían (como pago de facturas) judíos y árabes, se declaró insolvente y renunció al mandato sobre Palestina. La solución del angustioso problema de Palestina pasó a la ONU, que, alardeando de salomónica, decretó la partición de Palestina entre judíos y árabes y esto sin tener en cuenta los derechos seculares de los cristianos sobre los Santos Lugares.
La consecuencia fue la creación del «Estado judío» en 1947. Así las cosas, vino lo inevitable: la encarnizada lucha entre judíos y árabes, en la cual corren peligro los Santos Lugares. Antes de entrar en esta materia, permitidme una digresión que creo útil.
A mi juicio, la constitución de un Estado judío en Palestina no representa la finalidad suprema del judaísmo sionista. A mi modo de ver, en el judaísmo sionista deben distinguirse dos fines específicos que mutuamente se completan: uno. externo, al que se da categoría principal en la propaganda: la creación del Estado judío en Palestina; el otro, interno, tiene mayor alcance: es la dominación universal. Estos dos fines se relacionan y completan. Es decir, que: «El sionismo tiende a la constitución de un Estado judío en Palestina que sea centro de inspiración y dirección para el judaísmo mundial, el cual pretende el establecimiento de un reino universal, en el que Israel ha de ser quien mande y ordene.»
Así se realizará el sueño dorado de los judíos de todos los tiempos, basado en la interpretación material y grosera de muchas profecías del A. T., como la de Isaías, cap. 41, donde, según la interpretación de los judíos, el Vidente de Israel habla de un Mesías glorioso y guerrero que aniquilará las naciones para levantar sobre los escombros el trono del pueblo de Israel, que ha sido oprimido. Adormecido el pueblo judío en largos siglos de vida lánguida, triturado a veces bajo el peso de la dominación extranjera, leía y releía los oráculos de los profetas, recordaba su historia y tradiciones y soñaba en futuras grandezas de orden temporal...
No ha pensado ni piensa que el pacto de Dios con sus progenitores tenía por objeto la constitución de un reino universal de carácter espiritual; ni en su megalomanía se había fijado en el humilde «siervo de Yavé, cuyas humillaciones y triunfos se describen en el cap. 53 del mismo Isaías, que debían conquistar para todos los hombres el perdón de los pecados y la realidad estupenda de la gloria futura, todo como precio de su sangre vertida en cruz ignominiosa. El pueblo judío no comprendió ni comprende el reino de Dios en esta forma. Y si los 17 millones de judíos que habitan hoy el planeta se dividen en sectas, y muchos son indiferentes en materia religiosa, todos ellos conservan el orgullo de raza, y más o menos vagamente creen vinculadas a ellos las promesas de un reino, pero de este mundo. Es la degeneración del viejo y legítimo mesianismo.
Durante mi larga permanencia en Roma, al contemplar un arco triunfal del Foro romano, con relieves del candelabro de siete brazos del ornamento sacerdotal, y de la mesa de oro; al leer la inscripción de aquella medalla: «Judaea victa, Judaea capta» [Judea vencida, Judea capturada], pensaba en el emperador Tito, entonces sólo general, que acabó con la nacionalidad del
pueblo judío el año 70 de la Era Cristiana. Había llegado el cumplimiento de la profecía de Oseas, 3, 4: «Los hijos de Israel estarán largo tiempo sin rey, sin príncipes, sin sacrificios, sin efod, sin santuario.» Han pasado ya casi 19 siglos, y ese pueblo, como el eterno judío de la leyenda, siempre errante, que no puede vivir ni morir, no ha podido volver a llevar una vida nacional. ¿Habrá llegado ya la hora de su reconstrucción nacional? ¿Se aproxima el misterio de reconciliación, que vaticinó San Pablo en su carta a los Romanos? Lo ignoramos...
Pero hora es ya de cerrar la digresión, y pasemos al punto principal de la conferencia.
(Continuará.)
Fr. León Villuendas, ofm
Obispo de Teruel
Los Caballeros Cruzados de Santo Espíritu en el
Real Colegio
Los Caballeros Cruzados de Santo Espíritu, Hermandad de la Cruz, como devoto obsequio han tenido el piadoso rasgo de ofrecer al Convento, una Imagen de San Diego de Alcalá, primorosa escultura ejecutada por los Hermanos Cruzados, señores José María Bayarri e Inocencio Cuesta. Con este motivo, la Hermandad, los días 22 y 23 del pasado mes de enero, han celebrado actos sencillos y emotivos que han sido dos días de feliz vivir.
Empezaron estos actos a la entrada del Valle de Toliu, en el hondo y empinado y rocoso camino de Gilet; entre rocas desnudas y montes verdes de pinos; ambiente perfumado lleno de luz; en una de sus siete cimas del Valle, izada la Cruz, monumento de los Caballeros Cruzados; y, a la sombra del monte que sus imponentes peñascos son festón del blanco retablo dedicado a la Santísima Virgen, una enorme peña sirve de peana a la Imagen de San Diego, adornada de violetas. En tan bello paraje, tuvo lugar la solemne bendición por el P. Joaquín Sanchis, Ministro Provincial, asistido del P. Guardián y Comunidad, que en procesión rezando las Letanías, allí llegaron a recibir la Imagen del Santo Patrono, de los Frailes legos.
Un miembro de la Hermandad hizo la donación a la Comunidad y el P. Guardián, Bernardino Cervera, dio las gracias a la piadosa entidad, hija de la familia franciscana.
En procesión, sobre andas, fue llevada la Imagen por los Caballeros Cruzados, y los religiosos cantando los gozos del Santo, amado de Dios, a su capilla de la Iglesia.
El P. Ministro Provincial de la Orden Franciscana, con unción seráfica pronunció sentida alocución, exaltando el acto, dando al terminar su paternal bendición que todos recibieron de rodillas.
Puesta la Imagen en un retablo de pobres telas, las campanas y los truenos y tracas pregonaron su gran alegría a aquellas soledades, uniéndose a ellas gran cantidad de fuegos detonantes.
A continuación comenzó el Retiro Espiritual dirigido por el P. Joaquín Sanchis. Fue un día del cielo, gozado en la tierra. Terminó al siguiente, 24, con una solemnísima misa y un acto eucarístico.
Después de la comida, los brindis, festivos, ocurrentes y no exentos de enseñanzas luminosas, reanimaron a todos los cruzados en el santo propósito de mantener vivo su entusiasmo por Santo Espíritu del Monte.
José Mª Calvo